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RKVISTA 



MUSEO DE LA PLATA 



K R A NT o I S C o F". MORENO 

I-'uudador y Director del íliiseo 



T0 3VlO ATII 



£¿¿¿¿1 



LA PLATA 



TALLERES DE PUBLICACIOíNES DEL MUSEO 



Análisis químicos 

DEL 

Lalioratorio M Iiiseo fle La Piala 



Federico SclTícUenctarxtJc 



b7^^f 



ANÁLISIS químicos 



LABORATORIO DEL MUSEO DE LA PLATA 



L,os análisis que en seguida tlelallo corresponden al labora- 
torio á mi cargo, pero lie lieclio varios de ellos en el de la 
Oíicina Química Provincial, habiendo su Director, el ])r. Pedi'o 
Pando, puesto ú mi disposición los vUiles y rcactivus de la 
misma, atención que agradezco y (|ue me lia permitido tra- 
bajar mientras no se instalaba el laboratorio del Museo, lo 
(|ue felizmente ya se lia hecho. 

I 

Tierras para alfarería de Mar del Plata 

ristos seis análisis corresponden á tierras y se enviai'on al 
Museo como a[)ropiadas para la fabricación de cemento, pero 
en i'calidad están destinadas á trabajos de alfarería. I,a scp- 
lima muestra es de cal. Proceden de «La Cai'olina», cci'ca de 
Mar del Plata. 

1. TIERRA DE LA SUPERFICIE 

Agua, y humus 21 .22 % 

Sescjuióxido de hierro O.09 

Sesquióxido de aluminio 5.79 

Oxido de calcio j .03 

Oxido de sodio ().<)() 

Ses(iuióxido do hierro y aluminio 2.1.5 

Oxido do calcio 0.17 

Feldespato sódico 31.38 

Silicc, arena 37.27 

100. 00 



_ 4 _ 

ti. 'IIICIIHA llICL SU lis ti K I, O 
Tierra colorada fampeana 

Agua y liuinus 10.51 % 

Sesquióxido de hiei-ro 3. 04 

» de aluminio ().90 

Oxido de magnesio O.ui) 

» » sodio ._ 0.59 

» » calcio 1.21 

Insoluble en ácido. Feldespato sódico 28.18 

» cuarzo. Silice, arena. 38.94 

100.00 

3 TIERRA DEI. SljnSlJEKO 

Oreda negra 

Agua y liumus 22.40 % 

Sesquióxido de hierro y aluminio 11.50 

CurJjonalo de calcio 17.15 

» » magnesio 1 .03 

Alcalies en parle solubles vesligios 

Oxido de calcio 1 .20 

[Sesquióxido de hierro y aluminio 2.54 

I Feldespato sódico 28.08 

( Silice, Arena 20.04 

Toom 

4 TIERRA DEL SUBSUELO 
Greda negra 

Agua y humus 2.33 % 

Sesquióxido de hierro y de aluminio 8. ,53 

Oxido do calcio 1.14 

» de sodio 2.27 

I [ Sesquióxido de hierro 0.83 

» » aluminiol 9,42 

Oxido de sodio 1 .58 

Silice, Arena 73.90 

100.00 

5. TiriRRA SACADA ENTRE I, AS PIEDRAS (.IARONOSA) 

Agua y humus 10.80 % 

Sesquióxido de hiei'io 2.10 

» » aluminio 0.21 



— o 



Oxido do calcio '^•'^'^ 

g I FcldGS[)alo sódico ' 38.22 

II ] Oxido d(3 calcio 1-81^ 

1"" ( Sílice, Arena 34.13 

100. UO 

G. TIERRA r.AVADA, ENCONTRADA Á CIERTA PROFUNDIDAD 

Agua y humus 33.5 i % 

Sesquióxido de liieiTO <>-03 

» » aluminio 12. G3 

Oxido de calcio 1'85 

» » iiolasio <*-*^l 

» . » S(klio 2.bo 

Sesquióxido de hieiTo l-'S 

» » aluminio 1-12 

Oxido de calcio <J-24 

» » sodio ^-''^ 

Sílice, Arena ^^^•'^''' 

100.00 
II 

7. TIERRA CALCÁREA, SACADA DE I.AS ORILLAS DEL ARROYO DE « EL 
BARCO», PARTIDO DE PUEYRREDON 

Cai'honalo de calcio 00.52 

lüsolublc en ácido '^'^-^^ 

100.00 

III 

Sales de la Pampa Central 

I.,os señores Jiluksicy y Penco liiin prcsenlado ú esto Musco 
varios producios naturales que llevan la inscripción do «llamal 
Ferro-carril Industrial, Salina Coloi'ada Grande, Pami)a Cen- 
tral». Ademas de la numeración serial de los análisis, doy, á 
la derecha, lo indicado en el catálogo de la Sección Geológica. 

8. SAL SUPERIOR. 13ANCO 2 METROS 35 CENTÍMETROS RAJO EL NIVEL 
DEL MAR. NÚM. 3001 

Cloruro de sodio 00.22 /„ 

Sulfato de calcio 0.30 

Residuo insoluble en agua 0.18 

Humedad ( agua) 2. 52 

99.28 



G 



1). siii'i;ai()ii, liANCo 2 Mi'.i'Hiis 25 ciíntímktros ha.io kl n'ivici. uki, 

MAR. LAVADO. NÚM. 3002 

Clorai-0 de sodio 94.05 

Sulfalo de sodio 0.31 

Sulfiílo de culcio 0.39 

Hesiduo 0.13 

riLiincdad 4.80 

99.G9 

10. 2 METROS 85 CENTÍMETROS BAJO EL NIVEL DEL MAR. NÚM. 3003 

Cloruro de sodio 96.20 % 

Sulfato de calcio 0.22 

Residuo * 0.05 

Humedad 2.97 

99.50 

11. TIERR.VS DE ABONO (PAMI'A CENTRAL). NÚNL 3004 

l'lii el análisis de las lierras de ui)üno observo el niélodo 
(le la d¡gesl¡t)n en IVio con licido clorhídrico, dijeslivo (|uo ox- 
íi'ae y pcrinilc dosar los mas iulcrcsanles componcnles de una 
lieiTa. 

Peróxido de liiciTO y de aluminio 5.25 % 

Oxido do calcio 1.41 

Oxido de magnesio • 0.32 

Oxido de potasio 0.25 

Oxido de sodio 1 .20 

Acido l'ostorico vestigios 



IV 
Composición de las sales de la costa Atlántica 

12. SAL DEL PUERTO PIRÁMIDES, (pATAOONIA) 

Cloruro de sodio 90.31 % 

SuH'ato de calcio • 0.4(> 

Sulfato de sodio 0.19 

Cloruro de magnesio 0.29 

Hesiduo 2.35 

Agua (humedad) ' 5.47 

99.07 



J3. 



SAI. DE LA PENÍNSULA DE VALDlí/ 



Cloruro do sodio 93 07 '^ 

Sulfato de calcio O 39 

Sulfato de sodio '. q 94, 

Cloi'uro de magnesio O 33 

Residuo insoluble 21 

^6"^' ....'.'. 5^37 

1UÜ.31 

V 

14. SAL DE UAIIIA ÍSLANCA 

Cloruro de sodio 87 73 

Sul lato de calcio 81. 

Sulfato de sodio 0.4í 

Cloruro de magnesio 1,40 

Residuo O 50 

^^^'"■^' 9"ü7 

loo. 10 

VI 

Provincia de Catamarca 

15. SAL DE LA SALINA MARICUNGA. NÚM. 300G 

Cloruro de sodio 95. 9G ^/ 

Sulfato de sodio 0.4-7 

Residuo O.OS 

^.^Lin 3.28 

99.79 

IG. SAL DE SAN FRANCISCO 

Cloruro de sodio 27.32 V 

Cloi-ui'o de potasio I.37 

Sulfato de sodio 3G.22 

Sulfato de magnesio 1.74 

Acido bórico 9. 00 

Residuo 8.18 

Agua 1G.59 

100.42 



17. SAI. Dl'.l, l'IÍDI'.UNAf. 
(lloi'Lll'ÍJ (le 8údiu 91. i? % 

Sulfato de sodio Ó.W 

Sulfalo do coicio 0.30 

Borato do calcio 0.91 

Residuo 1.21 

Agua 1.21 

99.9,") 
VII 

Provincia de la Rioja 

18. .SAI. ni! l.A l.AOIIN.\ BRAVA 

Cloruro de sodio 40.24 % 

Cloruro de potasio 4.84 

Sulfato de sodio 7.47 

Acido bórico 5.57 

Oxido do sodio 5.81 

Residuo 7.90 

Agua 21.0 2 

99.45 

En esla sal lu'dlase el ácido bórico y el ó.xido de sodio en 
la proporción do 7.90 : 9.3 ó sea como 8 : 9. ' 

VIII 

ANÁLISIS CUALITATIVOS 

19. CENIZAS ENCONTUADAS SOBRE UN CRÁNEO HUMANO, DEI. VAI.I.lí 
DEU CIIUBUT 

Acido carbónico, ácido sulfhídrico, óxido de calcio, óxido de 
íilcalics, el. 

20. TIERRA DE MONTE UERMCSO 

Cuarzo. 

21. TIERRA ni! BORBOLLÓN NÚM. 3 

Cuarzo con un poco de mica. 

22. TIERRA DE BORBOLLÓN NÚM. 5 

Cuni'zo con un |)Oco de pica. 

23. ■i'iEUHA ni! borbollón ni'im. O 
Cuarzo con mica (muy poco). 

24. DR. VALENTÍN SAN LUIS 

Tierra calcárea que contiene: Acido carbónico, i'icido suliVi- 
rico, peróxido de hierro, óxido de calcio y óxido de magnesio. 



— 9 



IX 

24. TIERRA VEGETAL DEL LAGO ARGENTINO (pATAGONIA). NÚM. 3007 

Peróxido de liien-o 4. 91 y 

Oxido de polasio 0.20 

Oxido de s(klio 0.20 

Oxido de calcio 0.88 

Acido fosfórico 0.09 

Acido sulfúrico Rastros 

25. TIERRA VEGETAL DEL LAGO ARGENTINO (PATAGONtA). NÚM. 3010 

Sesquióxido de hierro 0.82 % 

Oxido de calcio 0.3<) 

Oxido de sodio 0.11 

Oxido de potasio 0.10 

Acido sulfúrico 0.12 

Acido fosfíU'ico rastros 

Oxido inangánico » 

X 

20. SULFATO DE ANGACO NORTE, PROVINCIA DE SAN .IIIAN 

Sulfato de sodio 95.42 % 

Cloruro de sodio 1.98 

Residuo 0.70 

AgUQ 1.11 

99.21 
Seria un elemento bueno para la fabricación de vidrio. 

XI 

27. SODA DE UALCARCE. PROVINCIA DE BUENOS AIRES 

Carbonato de sodio 22.80 % 

Agua 20.01 

Residuo insoluble .50.15 

Sustancia orgánica 1.04 

100.00 
XII 

27. SAL I. TERRITORIO DEL RIO NEGRO 

Acido sulfúrico 1G.99 % 

Oxido de sodio 12.10 

Residuo insoluble 38.70 

Agua 32.82 

100.00 



— 10 — 

28. SAL III. 'l'liRUlTORlO DliL HIO NliC.RO 

Acido suli'úi'ico. 54.00 % 

Acido de sodio 43.93 

Residuo insolubie 0.48 

Aguo 0.8G 

99.27 

XIII 

29. SULFATO DEL ANCONOUJA, AL OESTE DEL CANDADO (cATAMARCA) 

3Iasa amarilla; fácilmente friable y soluble en agua 

Acido sulfúrico 39.40 % 

l*ei'ó.\.ido de liierro 22.82 

().\ido de magnesio 1.40 

» ') coljre rastros 

Agua 35.00 

Residuo. . . '. 0.80 

99.54 

30. ALUMBRE DEL ANCONQUJA, PROVINCIA DE CATAMARCA. AL OESTE 
DEL CANDADO 

Acido sulfúrico 31.35 % 

O.\ido do aluminio 8.23 

Agua 45.73 

Residuo 14.93 

100.24 
(lonliene rastros de cobre. 



XIV 

31. SEDIMENTO DE UNA VERTIENTE ENTRE EL RINCÓN Y CÁTUA, 
PROVINCIA DE SALTA 

Cai'bonato ferroso 8.91 % 

Carbonato de cal 76.70 

1) I) magnesio rastros 

Cloro )) 

Insolubie en ácido 8.04 

Agua 4.99 

99.24 



IJ 



32. ROCA ENTRE CÁTUA Y RINCÓN, PROVINCIA DE SALTA 

Cai'bonítto de calcio. 

33. DEL MISMO LUGAR 

Carbonato de calcio. 

34. ídem de PASTOS GRANDES 

Carbonato de calcio. 

35. IDE.M DEL CAMPO GRANDE 

Gai-bonato de calcio. 



XV 
Minerales de la Cordillera 

30. MINERAL DE LAS LEÑITAS, PROVINCIA DE LA RIOJA 

Sulfato de calcio 68.00 "< 

Oxido de coicio 0.99 

Oxido de magnesio 8.81 

Acido silícico ().37 

Agua 14.80 

99.97 

37. MINERAL DE LOS PIQUES DE MARICUNGA, PROVINCIA DE 
CATAMARCA 

Sulfato do calcio 40. 05 V 

Sulfato de magnesio 8.88 

Oxido de magnesio 5. 03 

Acido silícico • 28.54 

Agua 16.82 

99.92 

38. SAL DEL VOLCAN H. DE ANTOFAGASTA (PROVINCIA DE CATAMARCA) 

A. blanca 

Acido sulfúrico 37.19 % 

Oxido de aluminio 15.49 

Oxido de sodio 4.02 

Residuo insoluble 4.G0 

Agua 38.60 

100.50 



— 12 — 

31). SAI, Dlíl, VOLCAN H. Dlí ANTOKAGASTA (PROVINCIA PE CATAMARCA) 
B. amarilla 

Acido sulfúrico ,. 34.93 "/o 

Peróxido de liierro 14.99 

Residuo insoluble 5.87 

I Agua 43.44 

99.23 
Pequeñas cantidades de soda (Na^ O.) 



Federico Schickendantz, 

Químico del Museo. 



EXAMEN TOPOGRÁFICO Y GEOLÓGICO 

Dli I.OS DIÍl>ARTAMENTOS DK 

m CÁELOS, su BAFAEL í ÍILLA BELTRAN 



PROVINCIA DE MENDOZA 

( DISTRITOS CARBONÍFEROS , ETC.) 



1. — Informe Toi'OürAtico del Ingeniero Sr. Gunardo Lange, Gct'c de la Sección 'ropopráfica 

del Museo de La Plata, 
n. — Notas soiirf. aí.(iunas observacíones oeoi.óoicas, por Rodolfo (lauthal, líncarifado de 
la Sección Geológica y Mineralógica del Museo de La Plata. 
III. — Mai'a TopoGRAnco, levantado por los Ingenieros señores Gunardo Lange y Enrique VVoIff. 
IV . — ]\Ia!'a inoicando los itinerarios seguidos. 

V . — Mapa Groiócico de i.a región dei, Rafaelita: lopografia por el Ingeniero D. Enrique 
WollT, de la Sección Topográfica, y geología por D. Rodolfo ílauthal. 



X'I^EF.A.OIO 



Kl Museo de La Plata, he dicho en otra ocasión, no omitirá 
esfuerzo, llenando uno de sus fines y una de sus obligaciones, 
j)ara propender a que las investigaciones sobre la existencia 
de carbón de piedra en condiciones explotables en la República 
y\rgenl¡na, se lleven ú efecto con actividad, y consecuente con 
este propósito hemos dedicado preferente atención ú los depósitos 
señalados en el Sur de la Provincia de Mendoza. 

l'!n el año ppdo. decidimos enviar una nueva expedición qI 
Departamento de San Rafael, para que estudiara no solo los 
yacimientos del precioso combustible, sino también las condi- 
ciones físicas de aquellos regiones. Era necesario conocer el 
medio en que se ha hecho el descubrimiento que tonto interés 
ha despertado en la Repúblico, y los recursos (|uo ofrece, pora 
(|uo esa nuevo riqueza fuera aprovechada ampliamente. No 
ci'oemos (jue el combustible rofoelino puedo ser trasportodo 
con ventaja ol litoral, y liobia alta conveniencia en conocer si 
en el Sur de lo Provincia de Mendoza se pueden desen- 
volveí" centros de industria suficientemente importantes para 
que tuviera aplicación en ella lo nueva riqueza señalada. 
Las instrucciones que siguen, tendían ií este aníielo, y el lector, 
una vez fjue haya tomado cuenta de los trabajos de los Señores 
Lange, Wolff y Hauthal, encontrará seguramente que las 
regiones estudiados por estos señores están llenos de son- 
rientes promesas; promesas que se traducirán en hechos en 
un futuro muy próximo, si la iniciativa particular aprovecha 
de las investigaciones de que dan cuenta las páginas que siguen, 
y lleva olK el ferro-corril proyectado ó Chile, desde Mendoza, 
Villa Mercedes, ó desde Trenque-Lauquen, punto de arranque 
(]uc creo el mejor. 

Las condiciones físicas de los Departamentos mendocinos 
examinados forman un conjunto privilegiado: hermosos cam- 
pos para el regadío y agua en gran abundancia con que hacerlo; 
toldos y quebrodos en la región montañosa donde los ganados 
encuentran pastos excelentes; minas, de fama bien adc[uirida 
unas, y otras vírgenes aún de explotación humana pero cuyo 
i-icjueza no es engañadora, y en fin, el carbón, c[ue no solo 
negreo al sol en donde lo ha señalodo el infotigoble Dr. Salas, 
sino que oporece en decenos de puntos, indicondo osí que 
se trata de una verdadera formación de combustible que ocupa 
vastas extensiones, revelándose como carbón ó como })etróleo. 

La ganadería, la agricultura, y la minería con el carbón, 
el petróleo, el hierro, el cobre, la plato, los ricos mármoles. 



— IG — 

y otros rique/os imlui'íiles, son liei-inosa y sólida hiise de pode- 
rosas industrias, lodo lo que hace que á aquellas i-egiones se 
les pueda contar entre las más valiosas de la República, y, en 
el futuro, como uno de los principales centros de actividad 
humana en la inmensa falda andina, al Norte del Neuquen. 

La región oriental de los Andes, aparentemente pobre, em- 
iiic/.u á revelar lo que esconde bajo esa apariencia. I. os descu- 
brimientos do minerales se suceden dia ú dia, y se señalan 
depósitos de carbón desdo San Hafael haslu Naliuel -Iluapi. 
Donde ahora quince años recogimos, en las orillas del gran lago, 
rocas y rastros de fósiles que denunciaban la existencia de 
carbón, hoy se quema éste, extraído directamente de la mina 
por los vecinos que lo usan, y no se nos debe tachar de o))li- 
mistas, si decimos que antes de pocos años, surcarán las aguas 
del lago y del Limay, vapores alimentados por esas minas. 
1 Cuan grande sería la salisfacion de los que trabajamos en este 
Museo si nos fuera dado demostrar el valor de ésta y de las 
demás riquezas que aun guardan aquellos territorios, (|ue son 
argentinos y que sin embargo no podemos decir que cono- 
cemos ! 

K\ informe topográfico del ingeniero Sr. Lange, contiene 
una representación exacta de lo que es el terreno recori-ido, 
y los planos con los itinerarios del viaje sirven para demosti-ar 
que lo que se lia estampado en ellos ha sido observado direcla- 
mcnlo sobro el terreno. Isl informo del geólogo Sr. Haulhal, 
aclara las opiniones sobre el origen del precioso combustible, y lo 
resuelve afirmativamente, demostrando que se trata de combus- 
tible do origen vegetal. I^or mi parle nunca he puesto en duda 
csle origen; en 1883 examiné en las inmediaciones del Para- 
millo de Uspallala depósitos vegetales rhéticos que hablan su- 
frido varia({as modificaciones por la inñuencia del volcanismo 
próximo, y la rica colección que reuní allí para el Museo ha 
contribuido poderosamente á disipar las dudas (|ue pudieran 
existir respecto al origen del carbón de San Rafael, considerado 
como asfalto carbonizado por el Dr. Bodenbender. 

Hoy se puede decir que es indudable que la República cuenta 
con este inestimable é indispensable factor de pi'ogi-eso, y solo 
se requiere estudio detenido para poderlo aprovechar con ven- 
taja. Para este trabajo, que debe emprendei-se sistemálicamenlo. 
es indispensable la cooperación de los poderes públicos. MI dia 
que una docena de geólogos activos investiguen nuestro suelo, 
cuánta riqueza aumentará el caudal de la Nación! 

Francisco P. Moruno. 

Mu«po (lo I.n rl;it:i, Afristo Jo IHM. 



INSTRUCCIONES 

viaje (|ii() onipreiiilcii en la fcdia los señores Laiio'e, 

AL SUR DE LA PROVINCIA DE MENDOZA 



l'^l viaje licno dos objetos principales: 

1" Hcconocimicnlo, Inn completo como sea posible, dados los 
elementos de que dispongan, de los depósitos carboníferos y filo- 
nes metalíferos situados en los Departamentos de San Rafael, de 
Malai'güe, y de San Carlos, para lo cual deberán levantar el 
plano genei'al topográfico y geológico de la región, y planos do 
detallo de los puntos más importantes, debiendo el señor 
Hautbal poner especial esmero en el estudio de la distribución 
de los mantos y filones, su extensión, inclinación y potencia. 

Los planos deberán ser acompañados de una colección de 
i'ocas la más extensa posible y compuesta del mayor número de 
muestras de los l'ósiles que se encuentren en esas rocas ; y 
como no es probable que los tres expedicionarios trabajen siem- 
pre juntos, cada uno de ellos deberá reunir estas colecciones en 
el terreno que recorra, para lo cual el señor Hautlial dará 
indicaciones. 

Igual procedimiento se empleará para los relevamientos del 
terreno. El señor Lange dará instrucciones á su ayudante el 
señor Wolñ' y al señor Hautbal, para poder abarcar así mayor 
territorio y para la mayor unidad en el trabajo. 

El plano general debe comprender la región' indicada, en 
su parte situada al Oeste del Aíeridiano de San Rafael, hasta 
las cumbres andinas, pero los expedicionarios tomarán pre- 
cauciones para no cruzar la línea divisoria con Cbilo, línea 

Tmio Vil. 2 



- 18 — 

que parece ser bien clara en esa región; y mientras no reciban 
oirás instrucciones, no se aproximarán a la frontera & menoi- 
distancia de dos leguas, en los puntos donde no haya sido 
yn fijada. 

2» Estudio geográfico y estadístico de la misma región, bajo 
el punto de vista de la población, y de los elementos que |)uc- 
dan proporcionar á la riqueza nacional, sus caminos y los 
accidentes del terreno cuyo conocimiento convenga -A los inte- 
reses do la Nación. 

Se trata, siguiendo el programa que se ha trazado este Museo, 
de hacer conocer todo el territorio argentino en sus múltiples 
faces: en primer lugar como poder económico, y, en las re- 
giones que limitan con otras naciones, todo lo que pueda con- 
tribuir á mantcnei- la integridad del territorio argentino. La 
parte do nuestro territorio, cuyo estudio se confía hoy á los 
señores expedicionarios, es interesantísima bajo estos aspectos, 
y, si la investigación se lleva á cabo, en la forma ordenada, 
el Museo contribuirá á revelar una zona descuidada hasta ahora, 
y que ])uede convertirse en una de las más importantes de la 
República. 

No basta conocer la extensión y potencia de los mantos car- 
boníferos y su explotabilidad. Hay que tener en cuenta que la 
situación geográfica de esa parte de la provincia de Mendoza, 
alejada por la distancia y los accidentes del teri'cno, de los prin- 
cipales ccnti'os industriales, disminuye las probabilidades de una 
explotación próxima y fructuosa de esos mantos, y es necesario 
buscar modo de que el carbón, si no puede llevarse por ahora 
á los citados centros como combustible, llegue á ellos en otra 
forma, sea empleándolo en el beneficio de los metales, sea apli- 
cándolo á otras industrias, en las que entre como factor impor- 
tante y que puedan desarrollarse en los sitios inmediatos á las 
minas. Además, se debe tomar nota de todos los elementos 
quo puedan facilitar el mas rápido progreso de esa región 
extensa, aislada del resto de la República y proporcionarle i'e- 
cursos de aprovechamiento inmediato para que la población 
afiuya allí cuanto antes. 

Debemos tener presente que hasta que no se establezca un 
perfecto equilibrio en los elementos do producción y población, 
en todo el vasto territorio de la República, ésta no adquií'irá la 
fuerza económica y |)olíli(:a quo debe tenor en un futuro nuis 
ó menos inmediato. K\ abandono en que se encuentra la inves- 
tigación de todo lo que puede contribuir á que ese futuro 
esté próximo, es cada vez más criticado por los hombi'os de 



— 1^ — 

pensamienlo de Europa y de Estodos Unidos, y puede llegar ú ser 
un grave inconveniente para nuestro desarrollo y, por lo tanto, 
para que lleguemos al puesto que nos corresponde entre los 
naciones. La República no puede quedar estacionaria, ni con- 
tentarse con su fama de rica, fama más 6 menos bien mere- 
cida. Los (jue siguen el desenvolvimiento de las naciones sud- 
americanas, observan que no poca parte del progreso de la 
Argentina es ficticio. Sienten que solo se mueve en ella lo que 
está inmediato a los puertos, que pueden considerarse como 
])edazos de Europa, y que, con raras excepciones, se abandona el 
interior, desequilibrándose el país cada vez más, como Nación, á 
medida que se pretende hacerlo más rico, y dificultando su coec- 
(;ion social y política. No se forman centros de consumo inmedia- 
tos á los centros de producción; todo tiende al litoral, y así, la 
población permanece casi estacionaria donde no llega el inmi- 
grante, al que no ofrece aliciente alguno la vista triste de las 
regiones interiores. La falta de medios fáciles de trasporte y 
de comunicación frecuento y barata con los centros poblados, 
causa desgano por el trabajo sin rinde rápido, y no se a|)ro- 
vechan las riquezas naturales, que abundan doquiera se les 
huscjue. Todo esto obliga al estudio minucioso de la región 
inendocina que va á ser explorada. Debemos tratar de que 
esa mala impresión cese cuanto antes, y se recomienda á los 
expedicionarios que al realizar sus investigaciones tengan 
siempre presentes estos {¡ropósitos que guian al Musco al 
disponer el estudio de los territorios andinos. Ese estudio, con 
amplio programa, será de gran provecho, y la iniciativa de 
este establecimiento será bien juzgada por todos los que se 
interesan en el progreso del país. Tomarán también la mayor 
cantidad posible de fotografías, croquis, etc., para la mayor 
facilidad del examen de los datos que reúnan y su reducción 
en forma de libro. 

Además de las formaciones carboníferas, y de las potentes 
vetas de hierro, cobre y de calcáreos preciosos, se sabe que 
existen en esa región asfaltos y petróleo, y conviene estudiar 
también seriamente estas materias. Se me ha informado que la 
Lagtma de la Brea contiene en abundancia aceites minerales. 

Una vez que hayan estudiado todo el territorio indicado más 
arriba, practicarán al Norte de Sa7i Carlos un reconocimiento 
topográfico y geológico hacia la línea divisoria por el Oeste, pero 
sin aproximarse á ésta á menor distancia de dos leguas, y hasta 
el Eio de los Patos en la Provincia de San Juan por el Norte, pai-a 
lo cual recibirán otras instrucciones en oportunidad ; debiendo. 



— 20 — 

mientras no les llegan éstas, procurarse el mayor número posilile 
de indicaciones sobre esa región, para facilitar luego la tarea del 
estudio detenido del terreno. 

Además de las colecciones de rocas, fósiles, fotografías, etc., 
deberán reunir muestras de la flora y de la fauna de las regiones 
(¡ue visiten. Recogerán igualmente datos sobre los antiguos 
indfgona.s y sus cimipamonlos, y rocogei'án todos los objetos 
quo hayan pertenecido á éstos. 

Establecerán depósitos de colecciones donde lo crean conve- 
niente, para ser expedidas á Mendoza, donde el Doctor Salas 
podrá indicar la persona que las reciba y conserve, hasta su 
envío á La Plata. 

Mientras se arregla el viaje al Sur, durante la permanencia 
en Mendoza, el .señor Hauthal deberá ir á los Papagayos y á 
San Isidro, donde he descubierto plantas fósiles que servii'án 
para determinar la verdadera edad geológica de esos terrenos. 

El señor Lange podrá dejar al señor Wolñ" en el distrito 
carbonífero, para que coopere á las investigaciones confiadas 
al señor Hauthal, mientras él trabaja en otro lugar. 

El señor Langey el señor Hauthal tienen programa diferente 
dentro de un mismo plan general, y cada uno marchará de 
acuerdo con el otro, aun cuando deban proceder al trabajo en 
regiones distintas. La dirección general del viaje la llevará el 
señor Lunge, (¡uien en Mendoza se pondrá en comunicación con el 
Dr. D. José A. Salas, para lo mai'cha á San Carlos y á San 
Rafael. Una vez sobre el terreno á explorarse, separarán, si es 
necesario, los elementos de trabajo, y desde ese momento cada 
uno será responsable de lo que se le entregue. 

Ninguno de los expedicionarios dejará su trabajo para coo- 
perar al del otro, cuando no se trate de tarea indispensable y que 
redunde en bien del plan común; y, como al principio de estas 
instrucciones, se dice que el señor Lange dará al Sr. Hauthal 
las instrucciones necesarias, dentro de los elementos de que 
disponga, sobre el relevamiento lopogi-áfico, y que el Sr. Hau- 
thal procederá de la misma manera, en cuanto se refiera á la 
geología, no creo que pueda haber inconvenientes en el desar- 
rollo del programa que les trazo. 

El doctor Salas se ha comprometido á proporcionar los ehí- 
montos de movilidad necesarios para quo los oxpcdicionai'ios se 
trasladen hasta las minas do su pi'opiedad, de nuidn (|iic los 
gastos hasta allí serán reducidos; el mismo doctoi' Salas indicará 
cómo podrán continuar el estudio al Sur y al Norte de este 
punto. El señor don Pascual Suarez ha iiromolido codpei'ar 



— 21 — 

con los mismos elementos paro el examen de la zona carbouí- 
l'era de su pertenencia en San Carlos. 

El doctor don Juan Serú tiene también capas de carbón 
dentro de sus tierras, situadas al pié de la cordillera, y hn de 
«cooperar igualmente á su estudio. 

K\ General Ortega, iiropicturio de grandes extensiones al 
Sur de San Rafael, prestará ayuda paro el estudio del carbón 
y del petróleo de Malai'güe y de la Brea. 

En Mendoza tratará el señor Lange de ver al Doctor 
Don José V. Zapata, Ministro de Instrucción Pública, quien, 
indudablemente, le proporcionará recomendaciones valiosas para 
el mejor desempeño de su programa. 



Francisco 1\ Moriíno. 

Director del Musco de Líi Plata. 

La flata, Marzo O de 1804. 



INFORME DEL INGENIERO DON GUNARDO LANGK 



Señor Director del Musco de La Plata. Dr. Francisco P. Moreno. 

Tengo el honor de presentar el informe do la expedición, 
cuya dirección me fué confiada, á la parte occidental de los de- 
partamentos de San Rafael y San Carlos en la Provincia de 
Mendoza . 

A la descripción topográfica acompaño un mapa en la escala 
de 1 (\ 50U.000 de la zona recorrida y un plano detallado cu 
la escala de 1 á 25.000 de parte de la región carboniTera del 
dcpai'tamento de San Rafael. 

El estudio geológico del terreno será presentado por el geó- 
logo del Museo, señor Hauthal. 

El mapa mencionado ha sido construido sobre datos topo- 
gráficos recogidos por el suscrito y por el Ingeniero señor En- 
rique Wolff, quien también ha levantado con plancheta el plano 
detallado de la región carbonífera actualmente explotada. 

El trabajo en el campo principió con la salida de Ti'es E.s- 
(juinas al Sur de San Carlos, el 18 de Marzo de 1894, y concluyó 
con la vuelta al mismo lugar el G de Junio del mismo año. 

De los dos meses y diez y ocho dias entre la salida de y 
la vuelta á Tres Esquinas de Chilecito, hay que deducir cinco 
dias ocupados en San Rafael, en recoger datos estadísticos y 
otros de interés. 

En dos meses y trece dias, entre dos topógrafos hemos re- 
corrido 2.430 kilómetros á lomo do muln, levantando un plano 
detallado en escala 1 á 25.000 de 88 kilómetros cuadrados y 
recogido datos topográficos para la construcción de un mapa en 
escala 1 á 500.000 de una zona de 35.000 kilómetros cuadrados, 
ó sean 1.400 leguas cuadradas, de terreno sumamente acciden- 



— 24 — 

tndo y quel)radizo. Este mapa, de acuerdo con el plan general 
do trabajos del Museo, debo servir como base para el plano 
geográfico definitivo, en mayor escala, del suelo de la República. 

ICl éxito alcanzado en el trabajo, ba dependido en mucho, 
de la cooperación que nos han prestado tanto las autoridades 
provinciales como varios particulares. 

K\ -señor Gobernador de Mendoza, Dr. Anzorenn, nos dio 
recomendaciones oficiales para las autoi'idades de los departa- 
mentos á recorrcí'; los señoi-es: Dr. Zapata, Ministi'O Nacional 
de Culto, Justicia é Instrucción Pública, General Ortega y seño- 
res Gibson é I. W. Maesen, nos dieron cartas de recomendación 
para los administradores de sus propiedades. 

Los señores Pascual Suarez y Dr. José Antonio Salas, nos 
ayudaron do un modo muy eficaz, poniendo á disposición de 
la expedición: el primero G y el segundo 17 animales espléndidos 
de silla y carga. 

El Dr. Salas, el afortunado descubridor de la importante 
región carbonífera en el departamento de San Rafael, nos 
facilitó su capataz, Juan de Dios Salinas, excelente vaqueano y 
hombre de campo, y nos recomendó al administrador de las 
minas, señor Victorio Lastricati, quien nos hospedó y ayud(') 
durante muchos dias en la buena casa de la Mina Mitre. 

En Cañada Colorada y en Malargüe, los administradoi'es 
señor Wladimiro Androuski Wasiljef y señor Cii'iaco Mauro, nos 
recibieron nmablcmcatc y nos prestaron vaquéanos y animales. 

En San Rafael, el Presidente do la Municipalidad, señor 
Francisco Arbet, y el Subdelegado, señor Mentor Guiñazú, nos 
prestaron también ayuda. 

El Ingeniero, señor Julio Balloffet, de Mendoza, nos proporcio- 
nó datos valiosos, y, entre éstos, el resultado de una triangulación 
extensa, desde Cerro de las Higueras y Cerro de la Cal al Norte de 
Mendoza, hasta el Cerro Nevado. Con esta triangulación liemos 
podido relacionar la zona estudiada con la plaza do la Ciudad 
de Mendoza, cuya latitud y longitud han sido astronómica- 
mente determinadas por el Director del Observatorio Nacional 
de Córdoba. 

Después de la vuelta á Mendoza, tuvimos ocasión de vci' 
las obras de canalización de los Rios Mendoza y 'l'unuyan, 
ejecutadas bajo la dirección del distinguido Ingeniero Directoi- 
(lo las Obras Públicas, señor César Cipoletti. \<]\ Vico-Director 
do las mismas obras. Ingeniero S. M. Gordillo, tuvo la ama- 
bilidad do acom|)añarnos en la visita á estas obras importantes. 

De Mendoza hicimos una excursión por el Feí-ro- carril 



- 25 — 

'I'ransandino hasta la punto de los rieles, principal incalo paco 
Lonei- una idea del terreno, que según nuestras instrucciones 
debemos estudiar mas adelante. 

El Gerente de la empresa del Ferro-carril mencionado, In- 
geniero señor Dalton, ha hecho construir un relieve de la 
|)arte mas alta de la Cordillera, por donde pasará la línea 
terreo, un trabajo topográfico muy interesante. En la excur- 
cion mencionado luimos muy bien hospedados por el Ingeniero 
de línea y obras, señor Geier. 

Antes del regreso á ésta, visité según órdenes recibidas, á 
Son Juon en compañía del geólogo señor Hauthol. El Gober- 
nador señor Domingo Morón, manifestó tnucho interés por 
las expediciones del Museo y prometió proporcionar asis- 
tentes y elementos de mobilidad para la expedición futura, pro- 
yectada á esa Provincia con los mismos fines de la presente. 



(1) Instrumentos empleados 

Los instrumentos empleados en esta expedición han sido 
los siguientes : 

n.) 1 Teodolito Troughton (lee hasta 20 segundos y con algu- 
na exi)ericncia, basto 5 segundos). 

h.) 1 Teodolito Krogli (lee hasta medio minuto) con un cíi'culo 
vertical que no permite leer alturas con bastante exactitud 
para observaciones astronómicas. 

p.) 1 Plancheta con diopter do anteojo. 

d.) 3 Bi'újulas prismáticos. 

e.) Varias brújulas sencillas. 

f.) 2 Hipsóinetros. 

!j.) 3 Barómetros Aneroides. 

h.) Varios termómetros. 

El teodolito Troughton se mostró como siempre, instru- 
mento muy práctico por su fácil manipulación y porlabilidad. 

El teodolito Krogh, construido para trabajos de mensuras y 
estudios técnicos para mapas en escalas mayores, es menos 
apropiodo pora los trabajos geográficos; se necesita para éstos 
un teodolito con un círculo vertical, tan grande como sea po- 
sible, y con una división fina y exacta. 

La })lanchela fué empleada para el levantamiento del plano 
detallado en escola 1 á 25.000 de la región carbonífera aWn- 

Jbmo vil. II 



— 26 - 

fucüLu». l'^slo plano (le 38,2 kilómetros cuodradus fué lovaiUado 
por el señor Wolíl' en 10 dios. Construido el i)luno en la|)i/. 
sobre la plancheta, se sacó una copia sobre papel trasparente, 
copia que fué entregada al geólogo señor Hauthal, quien sobre 
ella dibujó en el terreno mismo los colores geológicos conven- 
cionales. La gran vealaja de la plancheta, consiste en (|ue 
concluido el trabajo en el campo, se tiene el plano hecho, que, 
luego, solo requiere sor puesto en limpio. 

Las brújulas prismáticas son siempre muy prácticas para la 
determinación, sin pérdida de tiempo, de puntos secundarios. 

Los hipsómelros y barómetros prestaron buen servicio para 
la determinación de las alturas. De los dos hipsómetros usa- 
dos en la expedición, el uno es de Negretti y Zambra, de Lon- 
dres y el otro.de Fürsl, de Bei'lin. El último es superior en 
cuanto á la división del termómetro y permite leer la tem- 
peratura con mas exactitud. La dificultad en el uso de los 
hipsómetros, es la de determinar la temperatura verdadera que 
realmente corresponde al agua que hierve en la altura dada; es 
necesario que cada operario conozca bien su instrumento y que lo 
confronte antes déla salida con un barómetro exacto de mercurio. 
• En cuanto á los bai'ómetros aneroides, la cuestión es siempre 
la de conocer su corrección correspondiente, lo que se obtiene con 
comparaciones frecuentes, bajo circunstancias diferentes con el 
barómetro de mercurio ó el hipsómetro, conociendo al mismo 
tiempo bien las cualidades especiales de cada instrumento. Para 
poder obtener resultados buenos, el mismo observador debe 
usar siempre los mismos instrumentos y, como regla, cada uno 
debe llevar un hipsómetro y á lo menos dos barómetros aneroides. 

Hemos llevado varios termómetros, y hemos llegado al 
resultado de que los mas prácticos para estos viajes son los 
mas sencillos, que tienen un forro fuerte de madera y tjue se 
usan con frecuencia en los baños. 



(2) Situación geográfica y división administrativa 
de la zona estudiada 



I^a /,()na estudiada está situada en la parle media de la Vvo- 
vinciu. de Mcndo/.a cnlrQ 33''-5ü'. y 35"-,55' do latitud Sud y 
(J8"-15' y 70"-20' de longitud Oeste de Groenwich y comprende 
pa.rí,e de Jos departamentos de San Carlos ó 9 de Julio, de San 
Rafael ó 25 de Mayo y Malargue ó Coronel Bollran. 



— 27 — 

La división ndminislrativn en la i)arlo Sur de Mendoza,, no 
está definitivamente determinada; el departamento de Malar- 
güe ha sido creado y luego suprimido, y es consiguiente que 
el servicio de policía y la administración en general sufran por 
causa de esta instabilidad. 

Las autoridades oficiales se encuentran en San Carlos, San 
Rafael y Villa Beltran, ó Cañada Colorada, como generalmente 
se llama este lugar. 

En los Melles, en el valle del Rio Salado, tiene su cuartel 
general, durante los meses del verano, el guarda nacional de 
Aduana; este funcionario debe cuidar con un asistente la zona 
limítrofe con la república vecina, desde Mendoza hasta Neu- 
quen, lo que es imposible hacer bien. 



(3) Observaciones sobre nombres y ortografía 



Viajando en esas regiones, se nota inmediatamente la gran 
confusión que existe en los nombres de las localidades; la ra- 
zón de esta confusión debe ser la siguiente: La poblacipn indí- 
gena ha desaparecido y con ella una gran parte de los 
nombres antiguos, y recien ahora, con la invasión ,de una 
]ioblacion nuevo, están formándose definitivamente los nombres. 
yVlgunos casos ilustrarán lo arriba dicho. En el mapa levan- 
tado i)or el viajero alemán, Dr. Paul Güszfeldt, se encuentran 
dos nombres, Cerro Overo y Cerro del Guanaco, probablemente 
indicados á dicho viajero por el vaqueano chileno. He recori'ido 
las mismas regiones con un vaqueano muy conocedor y cuida- 
dor de ovejas en esos campos, y no ha podido indicarme don- 
de se hallan estos cerros. El mapa del Dr. Güszfeldt no es muy 
exacto, pero hace suponer que uno de estos cerros sea el cerro 
situado al Norte del Rio Negro, llamado por mi vaqueano Cerro del 
Portezuelo del Rio Negro. Uno de los afluentes del Rio Atuel 
se llamaba antes el Arroyo del Pedrero, y, ahora, los vecinos le 
llaman el Arroyo de las Lágrimas, por haber llorado allí algu- 
nas mujeres, que no podian pasar el arroyo por estar éste 
demasiado crecido. Un cambio de nombre como este sola- 
mente puede hacerse cuando los nombres antiguos no se han 
aíh'mado todavía en la tradición de los moradores. He visitado 
los mismos lugares que la Comisión Central de Límites con 
Chile, y los nombres que los distintos vaquéanos nos dieron 
á esta comisión y á mí, no concuerdan. 



— 28 — 

También se observa uuu repetición notable de nombres 
comunes. En todas partes boy: Rios Colorados, vVguas Blancos, 
Cerros Negros, etc. La razón de esto puede encontrarse en la 
circunstancia que las propiedades son pocas y muy extensas, 
cada una administrada separadamente. De ahí la repetición de 
estos nombres comunes y de abí la dificultad de encontrar un 
bombre que sea vaqueano fuera de la propiedad donde vivo. 
ICn el puesto del Mollar, situado en la margen izquierda del 
Rio Atuel, el dueño y morador durante toda su vida, no cono- 
cía los nombres de los pequeños arroyuelos al otro lado del rio. 

En cuanto á la ortografía de los nombres indígenas, 
liemos procurado indicar la pronunciocion actual usado por lo 
gente de campo; por eso, por ejemplo, para la palabra Malar- 
güe, profei'imos esta forma en lugar de Malolbue que también 
se encuentra en algunos mapas y documentos. 



(4) Orografía 



Con el mapa á la vista se vé con facilidad (¡ue la región 
estudiada puede dividirse en tres zonas distintas: 

1" La región montañosa occidental que forma parte de la 
falda oriental de la Cordillera de los Andes; 2" los llanos ex- 
tensos en el medio, y, 3° la zona montañosa oriental de menor 
elevación desde el Cerro Nevado hasta el Cerro de Guayqueria. 

La zona Oeste está subdividida por la porte superior de los 
rios grandes que recorren lo región: Rio Diamante, Rio Atuél, 
Rio Salado y Rio Malargüe; al Norte del Rio Diamante el Cerro 
Nevado del Arroyo Hondo, de 4.920 '"^- de altura, forma los 
despuntes de la cadena secundaria de la Cordillera, sobre la 
que pasa el camino de la Cruz de Piedra, que cruzando al Sud 
de la Laguna del Diamante, llega á Chile por el paso situado 
al pié del Volcan Maipú. 

Entre el Rio Diamante y el Rio Aluél, la zona estudiada 
se estiende hasta cerca del límite con Chile (el poi'lezuelo del 
Cerro del Rio Negro) y forma parte de la cadena principal de 
la Cordillera de los Andes. Esta región es muy accidentada y 
atravesada por los afluentes de los dos rios mencionados. 
En esta parto se encuentra el Cerro i)inloresco del Sosnooo (|uc 
levanta sus picos ásperos bosta una altura de 4. 030 '""■ 

Al Sur del Rio Atuél, hemos llegado en nuestro esludio 
jiasta la fronlei'a chilena, situado en el paso de Tinguiririca, 



— 29 — 

(altura 2.800"=-) al Oeste del Rio Tordillo, nombre que lleva 
la parte superior del Rio Grande. De este rincón, entre los 
aíluyentes del Rio Atuél y las vertientes del Rio Tordillo, se 
desprende una nueva cadena secundaria, corriendo de Norte al 
Sur, al naciente del Rio Tordillo y Rio Grande, y en la falda 
oriental de esta cadena nacen: el Rio Salado, que es el afluente 
mas importante del Rio Atuél, y el Rio Malargüe, que muere en 
la laguna de Llancanelo. Los picos principales de esta cadena 
son: El Cerro: Nacimiento del Arroyo del Burro; Cerro del 
Risco Plateado, Cerro del Cajón Perdido, Cerro de Las Leñas, 
Cerro Hollada, Cerro Serrucho, Cerro Puchen, etc. 

La zona del medio principia, en los campos algo ondulados 
situados al Norte del Rio Diamante, con sus cerritos aislados: 
Cerro de los Leones, Cerro Gaspar y Cerro del Arroyo Hondo. Al 
Sur del Rio Diamante solevanta hasta la altura de 2.300"'°' el Cerro 
Diamante, volcan pintoresco de forma muy simétrica; más al 
poniente está interrumpida la uniformidad de los llanos por el 
Cerro de las Leñas Amarillas de 2.230 "=• de altura, que es otro 
volcan de forma regular. Más adelante, bajo el capítulo « Hi- 
drografía)) trataré la posibilidad de una desviación interesante 
del Rio Atuél en provecho de estas llanuras. 

Al Sud del Rio Atuél continua la llanura en su parte media 
bañada por el Rio Malargüe y formando la gran Salina de 
Llancanelo. Esta llanura eslensa está cerrada en su parte Sur 
l)or lomajes (jue se desprenden' de lo cadena arriba mencio- 
nada y de los despuntes del Cerro Nevado. A cada lado de la 
Salina Llancanelo se levanta, solitario, un cerrilo; por su color 
oscuro se destacan estos cerritos como islas en la llanura 
extensa y dan un carácter especial á este paisaje tan triste y 
uniforme. 

La zona montañosa oriental es la continuación délos loma- 
jes que desde las inmediaciones de Mendoza corren del Norte 
al Sur hasta el Cerro Nevado. La continuidad de estos loma- 
jes es interrumpida por los Rios Diamante y Atuél, que se abren 
paso á la pampa grande oriental, por lechos encajonados con 
paredes perpendiculares é inaccesibles. La parle mas alta de 
esta cadena de lomajes es el Cerro Nevado (3.810™-) al Sur 
del Rio Atuél y los Cerros de los Tolditos al Norte del Rio 
Diamante .(L790 "■"■) La parte inmediata al Sud del Rio Dia- 
mante, la Sierra pintada, es sumamente quebradiza y acciden- 
tada; un sin número de rios secos y arenosos corren en todas 
direcciones entre rocas punteogudas y erguidas, ofreciendo el 
conjunto el aspecto de un verdadero laberinto. 



30 



(5) Hidrografía 



Los campos recorridos son relativamente muy i^en dotados 
de agua ; los riegan varios rios y arroyos y en muchas partes 
se encuentran vertientes ó aguadas. El agua subterránea se 
halla generalmente cerca de la superficie y dónde no existen 
arroyos ó vertientes, se podrían abrir con facilidad pozos de 
balde. 

Hay una circunstancia que llama la atención estudiando el 
mapa. Todos los rios y arroyos principales de la región 
en cuestión, corren en su parle superior en una dirección de 
Nord-oeste al Sud-este, doblando después al Este y se inclinan 
al fin hacia el Nord-este, despuntando de este modo las cade- 
nas secundarias que se desprenden del macizo de la Cordillera 
principal. Esta concordancia en la dirección general es carac- 
terística de todos los ríos principales de la provincia de Men- 
doza, Rio Mendoza, Rio Tunuyan y Rio Grande inclusive, y 
no deja de tener importancia para el estudio geológico de esta 
parle de la falda andina. 

Ríos: — Principiando al Norte, los mas importantes rios y 
arroyos de la zona recorrida son los siguientes: 

Arroyo Yauf;lia — Bü¡ü de la cordillera en dirección ni Este; 
dobla casi al Norte y riega los campos de la estancia Yau- 
cha. Tierras Blancas, Chilecito y San Carlos; al Norte de 
San Ciirlos so une con el Arroyo de Agiianda, c[ue corre de Sur 
á Norte, desde la ciénega de la Lagunita, donde se lia formado 
dicho arroyo por la confluencia de los arroyos de Papayayo 
y Corladeritas, de los cuales el primero trae mayor cantidad 
de agua. 

Una vez unidos el Arroyo de Yaucha y el Arroyo de la 
Aguanda, loma el nombre de Arroyo de San Carlos, que sigue 
al Norte y se une con el Rio de Tunuyan. 

Rio Diamantü. — Nace en la laguna del Diamante* al naciente 
del volcan de Maipú; cori'e primeramente de Norte á Sui-, do- 
bla algo al Este y sigue doblando á la iz(|uierdn hasta una 
dirección Esto-nor-este; sale ol campo pasando los despuntes del 
Nevado del AiToyo Hondo y el pequeño Cerro Negro, hace uim 
pequeña vuelta al Norte, obligado poi' el volcan del Cerro Diaman- 
te, y luego se abre camino entre los cerros de la Sierra Pintada, 
en un Icciio csti-echo y liondo, jinra regai' los terrenos extensos 



- 31 — 

(lü Sdii UaCncl ó 25 de Moyo. Los aduonlcs imporlaiitcs del 
Ilio DÍQinanle son los siguientes: del Norte el Arroyo Blanco, 
el Arroyo Hondo, que se une con el Arroyo de la Fojo y cerca 
de San Rafael,' el Arroyo Salado; del Sur el Arroyo Barroso, 
el Uio Negro, el Arroyo Tordillo, oi Ari'oyo do las Aucas y el 
Arroyo del Tigre que nace en la Sierra Pintada. En lo parte 
superior el Rio Diamante y sus afluentes recorren un terreno 
sumamente montañoso con quebradas hondas y faldas ásperas; 
mas al Este sobre ios llanos al Norte del Cerro de las Leñas 
Amarillas y Cerro Diamante, barrancas altas encierran parti- 
cularmente la vuelta Norte del Rio, el que, como se ha dicho 
mas arriba, cruza la Sierra Oriental por una quebrada estre- 
chísima. 

K\ Rio Diamante trae mas ó menos el mismo caudal que 
el Rio do Mendoza; el agua que desciende dulce de la Cordillera 
pasa á ser algo salada después de haber recibido el afluente del 
Arroyo Salado, que trae agua muy amarga; esta agua sa- 
lada no es buena para el riego y ya existe un proyecto de 
conducir el agua de la acequia de la villa de San Rafael por 
una acueducto por encima de la cama del Arroyo Salado. 

Rio Alucl — Tiene sus vertientes entre los cerros mas altos 
cubiertos de nieve eterna de la Cordillera principal. En su 
parte mas alta recibe sus afluentes mas caudalosos, entre ellos 
el Arroyo de Las Lágrimas, y corre por una playa ancha hasta 
haber pasado la lagunita del Sosneao, á donde una moroina 
antigua interrumpe la uniformidad del ancho valle. El Rio 
Atuél, hace una curva análoga á la del Rio Diamante y recibe 
antes de salir á los llanos las afluentes del Arroyo Malo, del 
Arroyo Blanco, del AiToyo La Manga del Norte, y de los Arro- 
yos Paraguay, Terrón y Colorado del Sur. 

El Rio Atuél recibe una gran parte de su agua en las inme- 
diaciones y arriba de la laguna del Sosneao; de la orilla Norte 
del rio, al pié de la falda del Cerro Sosneao, nacen una cantidad 
de vertientes muy caudalosas que unen sus aguas limpias y dul- 
ces con el agua algo turbia que el rio trae de los ventisqueros 
y nieves perennes. Afuera, en los llanos, donde se encuentra la 
población de Las Juntas, se une el Rio Atuél con el Rio Salado, 
que nace en la falda oriental de la cadena secundaria ya men- 
cionada al naciente del Rio Tordillo y Rio Grande; el Rio So- 
lado es dulce en su parte superior, pero pasando las salinas y 
baños de los Holles, recibe agua salada en cantidad suficiente 
paro dar un gusto amargo al agua del Rio Atuél mismo. Los 
llanos al Norte del Rio Atuél, encierran, como los menciona- 



— 32 — 

dos 011 su piu'tc mas baja, «Las Salinas» y se lia |ii'i)- 
ycclado desviar el Bio Aluél desde un punto dircclainenle 
al Sur del «Agua Caliente» y darle una dirección al Nord- 
este, haciéndole pasar por la parte mas baja del campo y vol- 
ver á su lecho antiguo, al Sur de Las Salinas. De este modo 
se evitaría que el agua del Rio Atuél se mezcle con el agua 
amarga del Rio Salado, antes de llegar á la estrechura do Ni- 
güil, circunstancia muy importante para la utilización del 
rio para el cultivo de los campos entre Rio Diamante y Rio 
Atuél. Al mismo tiempo se habla de una desviación del Rio 
Salado, hacia el Sur, haciéndolo desaguar en la Salina de Lhin- 
canelo, evitando de esta manera que sus aguas se unan con las 
del Atuél. Un estudio prolijo y detallado sobre la posibilidad de 
estos proyectos, serian de sumo interés é importancia. 

El lecho del Rio Atuél, al cruzar los llanos de la zona del 
medio, no tiene en generalidad riberas tan altas como el Rio 
Diamante; es mas ancho con barrancas bajas. Recien cuando 
el rio ha pasado el puente de Nigüii, se encajona y cruza 
la cadena oriental por cascadas altas y entre rocas. Entre 
Nigüii y la Boca de Atuél, donde el rio otra vez sale á 
la llanui'a, no se puede bajar hasta el rio y la hacienda tiene 
que contentarse contemplando desde arriba las lindas manchas 
de pasto verde que, abajo, adornan las riberas angostas de la 
corriente rápida. Fuera de la boca del Atuél, el terreno es 
llano y muy apropiado para el cultivo y se desarrollará en él 
algún dia, un centro importante de población. Mas al Este, 
el Rio Atuél cambia de dirección dirigiéndose al Sur y Naciente 
y se une con el cauce del Rio Chadileuvu ó Salado, que es el 
desagüe general de toda lo parte Norte de la Provincia de 
Mendoza. 

A simple vista, parece que el Rio Atuél tiene un caudal de 
agua aun mayor que el del Rio Diamante. 

Arroyo Chacay. —NncQ en la falda Este del Corro de la Ho- 
llada; riega los terrenos del puesto de Chacay y muero en el 
campo antes de llegar á la laguna de Llancanelo. 

Rio Malargüe. — Las vertientes de este rio se encuentran como 
las del Rio Salado en la falda oriental de la cadena secundaria 
ya mencionada al Este del Rio Tordillo y Rio Grande. El rio 
corre del Oeste al Este y recibe del Norte el Arroyito de Torre- 
cilla, el Arroyo Negro que pasa el puesto dé la Estancia y el 
Arroyo Moro; al salir al campo dobla algo al Este-Nord-estc 
y sus aguas caen en la laguna de Llancanelo. El Rio Malar- 
güe tiene mucha agua en pniporcion á la extensión do los cain- 



— sa- 
pos de los cuales recibe sus anuentes y riega las siembras 
de los establecimientos importantes de Cañada Colorada y Ma- 
largüe. El Rio Malargüe también tiene su afluente de agua 
salada: el Arroyo de Torrecilla, pero siendo relativamente pe- 
(|ueña la cantidad que trae este arroyo, el gusto amargo del 
rio cuando se usa el agua mas abajo es apenas perceptible. 

No deja de llamar la atención y de ser una casualidad extra- 
ordinaria, que cada uno de los tres rios principales de la zona 
estudiada tenga un afluente de agua salada mas ó menos in- 
conveniente para la utilización del agua. 

Lagunas: — La región de que tratamos contiene muy pocas 
lagunas, y las pocas que existen merecen mejor el nombre de 
estanques. 

La única laguna de alguno extensión es la laguna salada 
de Llancanelo, en la parte Nord-oeste de la salina del mismo 
nombre; es esta una laguna de poca profundidad y de extensión 
muy variable según el tiempo del año y la cantidad de agua 
que trae el Rio Malargüe. Laguna Amarga al Norte de Rama- 
ditas, Laguna Sosneao y Laguna Blanca al Oeste del Cerro de 
Coegüeco son lagunitas insignificantes de algunas cuadras de 
ostensión; la Laguna Blanca rara vez tiene agua y está rodeada 
por terrenos salitrosos; la Laguno del Sosneao abajo del cerro 
del mismo nombre y con los rancbos al pié de los lomajes á 
su costado naciente, es sumamente pintoresca. Cuando pasa- 
mos por este último punto la laguna estaba cubierta de miles do 
patos, mientras grandes majadas de ovejas pastaban en las 
vegas hermosas que existen en sus orillas. 

Vertientes y aguadas . — Existen vertientes en varias partes, sobre 
todo en los ceri'os de la cadena oriental al Norte y Sur del Rio 
Diamante. En estos cerros se encuentran aguadas en una altura 
considerable y con bastante agua; en la parte Sur del Cci'ro 
Carrizalilo, al Norte del Rio Atuél, bay vertientes a varios 
cientos metros de altura sobre el lecho de dicho rio, lo que in- 
dica fuertes corrientes de aguas subterráneas, y la probabilidad 
de encontrar por medio de pozos de baldes agua en poca pro- 
fundidad en la llanura de la zona media. 

\'A\ el campo, al Sur del Rio Malargüe y cerca de la Salina 
de Llancanelo hay varias vertientes abundantes de agua dulce 
y fresca, y en todas partes el agua está muy «encimita», como 
dicen los paisanos; basta cavar unos dos ó tres metros para 
Hogar á agua buena. La construcción de pozos surgenles ó 
semi-surgentes dará probablemente buen resultado en estas 
llanuras y algún dia se introduci''á este sistema para dar vida 

Tmno Vil. 4 



— 34 — 

A los tórrenos donde no alcnnzo el riego suininislrado poi' los 
rios. 

Las parles menos doladas de agua son las faldas del 
Cerro Nevado y los llanos y lomajes al rededor de este Cerro. 
En esla región las aguadas son escasas, de poca importancia 
y es esla parle consecuentemente la menos poblada de la región 
estudiada. 



(6) Datos meteorológicos 

La región recorrida tiene el clima seco propio de esas tier- 
ras interiores lejanas del mar; hay mucho calor en el verano 
y bástanle frió en el invierno. En general el clima puede con- 
si(lcrarso como benigno y saludable. En la jiarle baja, lí la 
salida de los grandes r¡os d la pampa oriental, hoy calor 
suficiente para el cultivo de la viña; en los llanos de la zona 
media se puede sembrar alfalfa, maiz, trigo y plantas de hor- 
ticultura con buen éxito. 

Doy en seguida una lista de observaciones meteorológicas 
hechas on Mina Mitre por el señor Wolff, desde Marzo 22 hasta 
Abril IG, y otra de las observaciones anotadas en lodo el viaje, 
con indicación de lugar, fecha y hora. 



35 



DEPARTAMENTO DE SAN RAFAEL 



MINA MITRE — 2440 metros sobre el nivel del mar. 











TEMPERATURA 


n _ 


VIENTO 








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FECHA 


HORA 




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3°" p. 111. 


574 




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9 p. m. 


577 


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23 


9'» a. m. 


577 


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2°° p. m. 


575 


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1 p. m. 


576 


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25 


7'° p. m. 


571 


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26 


9°° a. m. 


574 


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7°° p. m. 


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27 


7°° a. m. 


572 


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8™ p. m. 


572 


- 


- 9 




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28 


8"° a. m. 


576 


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1) 


8»" p. 111. 


578 


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- 7 7, 


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29 


7°° a. in. 


577 


- 


- 4 


- 


-1 










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12'" p. 111. 


576 


- 


-16 












1) 


n 


8»° p. m. 


573 


- 


- 9 


+ 5 










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30 


7'" a. in. 


.577 


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- 4 


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1°° p. m. 


. .573 


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-18'/, 












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9°° p. 111. 


572 


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31 


8«° a. m. 


576 




- 6 


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- 1 V, 










n 


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9°° p. m. 


574 


- 


- 8 


- 


-3 










Abril 


lo 


9'° a. m. 


577 


- 


=- 9 


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-2 7, 










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» 


10°° p. m. 


576 


- 


- 8 


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-4 










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2 


8°° a. m. 


577 


- 


- 5 


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n 


» 


10°" p. m. 


574 


- 


- 6 'A 


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-4 










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3 


d"" a. ni. 


575 


- 


- 8 


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-5 7, 










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1) 


9°° p. m. 


578 


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- 9 


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-7 7, 


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3 


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4 


9°° a. m. 


579 


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8"» p. m. 


574 


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-5 


2 


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2 


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5 


9™ a. m. 


573 


- 


V 8 


- 


-5 7, 


2 







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6 


10°" p. m. 


579 


- 


- 9 


- 


-3 


5 







» 


7 


9"" a. m. 


571 


- 


h 8 


- 


-5 7. 








» 


» 


8»" p.m. 


574 


- 


- 5'/. 


- 


-3 


1 







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8 


9"° a. m. 


576 


. 


- 5 


- 


-1 


1 







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n 


9'° p. m. 


574 


_ 


- 5 


- 


-3 










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9 


8°» a. in. 


571 ■ 


- 


- 4V, 


1/ 
— I1 










» 


« 


9°° p. m. 


566 


- 


- 7'/ 




t-3 


1 







» 


10 


8"» a. m. 


565 




- 8'/, 


- 


-4-7. 


9 


N 


2 


» 


15 


10"° p. m. 


567 


_ 


- 5 


- 


-2 7. 


8 







" 


16 


8" a. 111. 


561 


- 


- 3 


- 


-17. 











(') Cielo limpio = — Completamente nublado 
(') Cahna completa =0 — Huracán = 10. 



= 10. 



36 



(observador woufk) 



LUGAR 



TEMPERA- 
TURA 



Mina Mitre 

Puesto de la laguna seca . . 

Id id ití .. 

Cuchilla de las Ramaditas . 
Puesto do las Raniaditas. . . 

Td id id 

Cauípamento al S. R. del Cerro 
de las Leñí^s Amarillas. 

Id id id . 

(Jcrro junn Antonio. ....... 

Ajíuii Caliente 

Id id 
Mina Mitre .. .'. 

Id id 

Cocgueco 

Id 

Id 

Cañada Colorada 



id 



Id 

La Barda 

Loma Alta al S. del Arroyo 

Chacay 
(¡erro entre agiia del C. blanco 

y la Cañada seca 
Cerro al S. del cajón del agua 
blanca. ...<.... 

Los Uanchitos 

1(1 iil 

Puesto Rodeo Viejo 

Id id id 

Cañada Colorada . . . 
Id id ... 

Puesto de los nacimientos de 

Arroyo Colorado 

Id id id 

iíanchitos 

Id 

Estancia Malargüe 

Cerro Garrilauquén 

Estancia Llancanelo 

Id id 

Jag\iel del Salitral 

l'J id 

Id i. I 

Puesto 'l'intrica 

Id id 

Puesto Ovejería 

1.1 id 

Puesto Paso Piedrita 

Id id id 

(^erro Negi'o do los .lagíielos 



Abril 10 

« 11 

» 12 

.. 13 



23 



Mayo 



8"" a. m. 
6™ p. m. 
7™ a. m. 
1°" p. in. 
8'° p. m. 
8™ a. in. 

9°° p. m. 

7°° a. m. 

4°" p. m. 
Itr p. m. 

8'° a. m. 
10°° p. m. 

8'° a. m. 

7°° a. m. 

9°° p. m. 

7»° a. m. 

9™ p . ru . 

T™ a. in. 

7™ a. m. 

3°° p. m. 

4°" p. m. 
]'" p. m. 

12°" ui.d. 

8°° i>. m. 

7"° a. in. 

G"" p. m. 

8°° a. m. 
10°° a. m. 

8'° a. ui. 

8°" p. m. 

7°° a. m. 

S"" p. m. 

7°° a. m. 
10°° a. m. 

'¿O" p. m. 
10°° p. m. 



roo 



m. 



9'° p. m. 
',"" a. m. 
1°° p. ui. 
7'" p. m. 



9°» 



a. ni. 
p. 111. 



/"" a. lu . 
11»" a. ni. 



2440 
2310 



2430 

2080 



2120 

IBIO 
l'i20 

2'i40 

lii'iil 

\'íW 

1620 

2.S()0 

210(1 

2íil(» 
1520 

2200 

1440 

229(1 

ir.2(l 

1460 
1410 
KtóO 

1320 

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+ 11 
+ 2'/, 
+ 11 V, 
+ 5 
+ 6 

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--20 
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--11 
+ 5 
+ 3 
+ 2»/, 

+ 117, 

+ 5V. 
+ K' 'u 

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+ 17 

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+ 13 
-13 7... 

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-fio 

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37 




TEMPERA- 
TURA 



ICsLiinciii l.'i IMntada 

J(l id 

Id id 

líordo de los Rastros 

Puosto del Saladillo 

Id id 

Cerro de las Cabras 

Corral Moro 

Id id 

Cerro de los Mesones > . . . 

Paso del puente del Rio Dia- 
mante 

Id id id id 

San llafaol , 

Id 

Id 

Puosto Agua de la Hedionda., 

Id id id id. ... 

Id id id id. .., 

Cerro del Rodeo de los Tolditos. 

Puesto de La Chilena 

Id id 

Cerro del Agua Amarga 

San Rafael 

Id 

liancliilfl 

Id 

Cerro Guayqueria 

Lomas del agua del .luancho . 

Medaños de Aguanda 

'I'ii^s Km|uinas 

lil 



Mavo Vi 
»' 15 
» 16 



18 



30 



.lunio 1" 



8"" [). m. 

7°" a. m. 

5°° p . m . 
lO"" p . m . 

7°° a. m. 

1°° p. ra. 

8" p . m . 

7°° a. m. 
12'° p . m . 

9"° p. m. 

7°° a. ui. 
11°° p. ui. 
10™ a. m. 

8°° a. m. 

3°° p. m. 

S" p. m. 

S"» a. m. 

2'° p . m . 

9°° p. m. 

7°° a. m. 

2°° p. m. 

9°° p. ni. 

8°° a. m. 

9°° p. m. 

7°° a. m. 
11"° a. m. 

2°° p. m. 

1 °° p . m . 

8"'' p. MI. 



1190 

1500 
1450 

1610 
1260 

1590 

1300 

8.30 

1000 



1790 
1550 

1560 

«;io 

1200 

1410 
1230 
1150 
1000 



10 ■/., 

10 '/.. 

13 V', 
4- 5 
5 

19 
— 4 
+ 6 
+ 19 7. 

+ V' V. 
20 '/., O 
10 

6 V, 

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5 



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6 



4 
+ 14 

7 '/, 
3 'A 
7 

i'A 



+ 



11 

— 17 

-h :■( 

i 3 



( ■ ) (.¡alor extraordinario. Mucho viento en la noche. 



38 — 



(observador lance) 




LUGAR 



TEMPERA- 
TUFIA 



Yauclia 

Id 

Arroyo Papagayo, Loma al S . . 

Id La Faja 

Id id 

Id Invernada colorada. . . . 

Mina Mitre 

Id id 

Id id 

Loma del Medio 

Campamento Atuél 

Puesto de la laguna Sosneao.. 
Pico al O. de Cerro Sosneao . . . 
Campamento Arroyo Pedrero. . 
Id id id .. 

Cucliilla al N. O. de la Mina 

del Burro 

Campamento: Cajón del Burro. 

Id id id 

Id Junta Arrojo de 

la Mina y de Arroyo de la 

Choica 

Id Id id id id 
Junta Arrojo du la Choica y 

Arroyo del Burro 

Portezuelo Risco Plateado.. 
Puesto de Sosneao arriba.. 
Campamento Vega Larga.. 
Estación al O. del Portezuelo 

de , la Vega Larga 

Mina Mitre 

Puesto Toscal 

Cerro alto entre Rio Negro 

Arroyo Tordillo 

Campamento Rio Negro 

Loma del Medio 

Campamento Rio Negro 

Cerro Mallin del Valle 

Mina Mitre 

Agua caliente 

Coegüeco 

Id 

Los Molles 

Campamento Vega Las Leñas. 
Estación al O. de Portezuelol 

ancho 

Campamento Vega Albergadita 

Id AU'allulito 

lístacion (Jienuguita 

Cuñada colorada 

Cerro Kl Morro 

Campamento Cajón chico 



Marzo 18 
» 19 
>) 19 

.. 21 
)) 22 
» 25 

» » 

» 99 

» 3Ü 

» 31 

» » 

Abril lo 

>. 2 
3 
4 



50" p. m. 

7oo a. m. 
P^"" p. m. 

2oo p . m . 

700 a. m. 

5'° a. m. 

600 a. m. 

900 p . m . 

6»° a. m. 
12°" p. m. 

600 a. m. 

loo p. 111. 
12°° p. m. 

600 p. m. 

600 a. m. 

12»° p. m. 
5'° p . m . 
500 a. m. 



600 a. m. 
4°° p. m. 

600 a. m. 
Iloo a. m. 
600 a. m. 
fioo a. m. 

900 a. m. 

l2oo m. d. 

600 a. m. 

1200 ni. d. 

600 a. m. 

200 p . m . 

Goo a. m. 

9'" a. m. 
iQoo a. m. 

700 a. m. 

500 p . m . 

700 a. m. 

700 a. m. 

7"o a. m. 

12"" a. m. 

üo» a. m. 

700 a . m . 
10" a. m. 

ü"o a. m. 

500 p. m. 

()'" a. n\. 



1380 



1680 
1880 



2550 
2440 



2560 
1900 
2080 
2580 
2230 



3190 
2720 



2590 



2400 
3700 
2180 
2470 

3020 
2440 
2520 

3920 
2430 
2560 
2430 
2660 
2440 
13:^0 

laio 

» 

1880 
227(1 

2620 
23i0 
1800 
2080 
1440 
2510 
2201) 



+ 22 
--10 
+ 20 7, 

24 

12 
-t- 8 
1 

— 13 
-- 3'/.. 

--18'/.; 

-- 6 
--25 

- - 12 '/„ 

--14'/' 
-- 4 



í 



+ 'A 
+ 15 'A 

-:- 1 

T 3 
3 

+ 9 

+ 15 
^ 1 

+ 7 
O 
10 
o 

12 
-- 8 
-- 8 

--11"., 
-- 5 
--10 
-- 6 



t 



-- 4 
-- 8 



39 



LUGAR 




TEMPDRA- 



Campamento Rio Malargüe. . . 
Cuchilla de Piedra sentada. . . 

Cañada colorada 

Portezuelo Loncoche 

Estación al E. Piedra Imán.. . 

Estancia Malargüe 

Ijas Chacras . . . . « 

Estancia Llancailelo 

Jaquel del Salitral 

Id id 

Puesto Tentrica 

Cerro Peseño 

Puesto Ovejería 

lístaneia La Pintada 

Carrizalito (al Norte San Rafael) 

Los Ranchitos id id 

En camino carretero al E. de 

Carrizalito. 

Agua Torre Contrera 

Agua del Quirquincho 

Cerro de Los Leones 



Abril 

Mayo 



n 30 

Junio 3 



6" a. m. 
10'" a. m. 

2°° p. m. 

6'° a. m. 

1=° p. m. 

7oo a. m. 

7<io a. m. 

7o» a. m. 

6" a. m. 

6»o a. m. 

Q'" a. m. 

S"» p . m . 

6'° a. m. 

6°° a. m. 

7oo a. ni. 
12oo m. d. 

7oo a. m. 
700 a. m. 
6»» n. m. 
12oo m. d. 



1020 
2390 
1440 
21.50 
2310 
1460 
1320 
1320 
1320 

1350 
1&30 
1330 

lino 

1130 
1220 

10.50 
970 
1.340 
1G90 



4- 2V, 

--12 

--18 

- 3 
--10 
-- 9 
-- 2 
-- 8 

- 3 
V 3 
+ 2V, 

18 

+ 11'/., 

+ '3 
+ 6 
+ 3 
+ 13 



— -10 



7 I Población y Centros poblados 



Los campos recorridos son muy poco poblados en proporción 
á su extensión y á las condiciones qué tienen para ser ocupa- 
dos en una escala mayor. Apenas han trascurrido unos doce ó 
veinte años desde que las tribus indígenas fueron obligadas á 
retirarse do estas comarcas, y recien en los últimos años so 
ha principiado la colonización, hasta ahora en pequeña escala. 

Al Sur de la villa San Carlos, capital del Deparlamento del 
mismo nombre, se encuentra población seguida hasta Las Pa- 
redes y Aguanda, sobre los costados de los arroyos Yaucha y 
Aguanda. Mas al Sur, los centros de población de alguna im- 
portancia son los siguientes : 

La villa de San Rafael, capital del Departamento del 25 de 
JMayo, con una población de mas órnenos 2.000 almas, no con- 
tando las colonias principalmente extrangeras, situadas algo 
al naciente de la villa misma. San Rafael es un centro agrícola 
de mucho porvenir, con terreno y clima muy apropiado pai-a 
el cultivo de la viña y toda clase de siemi)ras; pero por falla 
de medios de comunicación estos cultivos se desarrollan lenta- 
mente, y el negocio principal es todavia el comercio.de hacienda 
con la República de Ciiile. Las colonias, al Este de la villa de 
San Rafael, son muy importantes y se nota allí una vida mas 
activa, pero falta el ferro-carril para dar mas impulso. Una esta- 
dística comparativa, demostrando el desarrollo de San Rafael 
y sus colonias en los últimos diez años, seria de mucho inte- 
rés; el Subdelegado del lugar, señor Mentor Guiñazú, me 
prometió llenar los cuadros en blanco para la estadística (|ue 
dejamos en San Rafael con este objeto, pero hasta ahora no 
he recibido nada de él. 

Cañada Colorada ó Villa Beltran, anteriormente capital del 
departamento de Coronel Belti'an ó Malargüe, que ya no existe, 
es un establecimiento de campo de mucha importancia ; tiene 
de 7 á 800 hectáreas de terreno cultivado en 300 leguas de 
campo bueno, poblado por hacienda. Villa Beltran tiene plaza 
con una casa en las tres esquinas, un principio de edilicio 
para Cabildo y tres casas de negocio mal surtidas. 

Los demás puntos poblados son estancias y puestos de cui- 
dadores de ovejas y cabras. Las mas importantes de las estan- 
cias son: Arroyo Hondo al Norte del Rio Diamante; el cami)o 
de Scru y Piedra Afilar entre Rio Diamante y Rio Alud; la 



estancia de Coegüeco entre Rio Atuel y Rio Salado, con 15 
cuadras de terreno cultivado, y la estancia Malargüe al Sur del 
Rio Malargüe con unas 50 cuadras cultivadas de alfalfa, maiz 
y trigo. 

Como una curiosidad se puede mencionar, que en la casa 
de la estancia Malargüe todavía existe una puerta chapada de 
fierro, con troneras, perforada por balas. Ahora veinte y tres 
años los indios atacaron el puesto é incendiaron la casa, 
(juemando á doce mujeres que se hablan encerrado en un 
cuarto. 



(8) Medios de trasporte y comunicación 



Kn cuanto á medios de comunicación y trasporte, la región 
estudiada puede considerarse como un rincón olvidado de la 
patria argentina; tiene servicio telegráfico nacional, pero el 
correo á caballo visita dos veces por semana á San Rafael, 
mientras que la mensageria de Mendoza es semanal. El tráfico 
se hace en el montado, y el trasporte sobre los llanos en 
carros y en los cerros sobre lomo de muía. 

Sobre el Rio Diamante, al peneti'ar á la estrechura, entre 
'los Cerros de los Tolditos y la Sierra Pintada, existe un puente 
de madera de unos 10 metros de largo y 2' metros de ancho, 
destinado principalmente para el tríisporte de minerales de las 
minas de la Sierra Pintada. Cerca del antiguo paso de Nigüii, 
existe un puente sobre el Rio Atuel para el camino carretero 
de Cañada Colorada y Malargüe á San Rafael; este puente 
también es de madera, conservándose en buen estado, y mide 
G metros de largo por 3.75 metros de ancho. 

Actualmente se construye un camino carretero de San Car- 
los á la mina del combustible mineral del Dr. Salas, denomi- 
nada por el Geólogo señor Hauthal: «Rafaelita» ; este camino 
está construido hasta el Carrizalilo y mide 6 metros de ancho 
con radio menor en las curvas de 10 metros y pendientes máxi- 
mas de 5 á 100, y en casos excepcionales 7 á 100. 

Existen varios proyectos de ferro-carriles en beneficio de 
esta región y entre ellos una línea de Mendoza á San Rafael; 
esta línea no es la mas preferida por los habitantes de San Ra- 
fael, que preferirían una vía que los pusiera mas directamente 
en comunicación con la red de ferro-carriles de la |)arte Este 

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— 42 — 

(le In rcpúhlirn, son snhre I,n Pnz, Villa Mercedes ó Tronque 
Lnuíiuon. La llaon inoncionndn Llene no obsUmle grnn impor- 
lancia nacional como continuación de un ferro-carril altamente 
conveniente que debe construirse, costeando la falda de la Cor- 
dillera de los Andes, y del cual ya hay un trozo entre San Juan 
y Mendoza. 

Existen dos proyectos de ferro-carriles transandinos: uno por 
el Paso del Planchón y otro recientemente estudiado y pro- 
puesto por una compañía chilena, sobre el Paso de Tinguiririca 
entre San Fernando (Chile) y San Rafael. 

Los caminos y pasos mas importantes para comunicarse 
entre la región recorrida y la república vecina son los si- 
guientes: 

1" Del Puesto de Vargas, al Sud del Rio Diamante, pasando 
Las Ancas y Mala Dormida, cruzando el Arroyo Tordillo y si- 
guiendo el Rio Negro hasta el portezuelo del Cerro del Rio 
Negro, camino en parte «áspero y poco transitado. 

2" De Agua Caliente por el bordo Norte del Rio Atuel hasta 
la boca del Arroyo de las Lágrimas; de allí entrando en la que- 
brada de este arroyo y doblando al Sud, cruzando el arroyo del 
Cnjon del Burro y los aíluyentes superiores del Rio Tordillo, 
para llegar á Chile por el Paso de Tinguiririca. La parte mala 
de este camino, que es la bajada al Arroyo de las Lágrimas y "el 
vado de este arroyo, puede evitarse abandonando el valle del Rio 
Atuel en el lugar de Sosneao y caer por el portezuelo del Risco 
Plateado al Rio Burro para dirigirse después al mismo Paso 
de Tinguiririca. 

3° De Coegüeco á las MoUes en el valle del Rio Salado, por 
el Arroyo de Las Leñas al Portezuelo Ancho de donde se puede 
llegar á Chile por el paso de Santa Elena ó por el paso del 
IManchon. 

4" De Cañada Colorada ó Malargüo siguiendo el valle del 
Rio Malargüo, pasando el portezuelo de la Torrecilla y llegando 
á Chile por el portezuelo del Planchón. 

Se ha hablado de la posibilidad de canalizar el Rio Desa- 
guadero y su continuación el Rio Salado hasta su unión con 
el Rio Colorado y de este modo abrir una vía íluviid para estas 
regiones. Seria esto naturalmente de suma importancia, pero 
se requiere un detenido estudio para poder Juzgar de la prac- 
licabilidad de esta hermosa idea. Ignoramos si exisle una 
corriente de agua continua, desde el Desaguadero hasta el Rio 
Colorado y seria muy iiilciTsaule iiacer una expodicicín pura 
aclai'ar este problema. 



43 — 



(9) Riquezas naturales é importancia económica 

La región estudiada es rica ; tiene campos extensos y férti- 
les, bien dotados de agua y con abundantes minerales (|ue son 
buena base para el desarrollo de industrias importantes. La 
causa que ba impedido para (|ue estas riquezas no bayan sido 
basta abora mas utilizadafe, es según mi modo de ver, la cir- 
cunstancia ya mencionada, de que ban transcurrido solo pocos 
años desde que la población primitiva indígena se retiró de 
estos campos ; las primeras colonias de alguna importancia 
apenas cuentan de 5 á G años de existencia. 

El negocio principal ba sido basta abora el de liacienda. 
l'll campo es excelente pura cria de animales, y la mayor parlo 
de las grandes estancias tienen la ventaja de poseer terrenos 
altos montañosos para la bacienda en el verano y llanos 
extensos y bajos, á donde los animales se retii-an durante los 
meses del invierno. El administrador de la estancia Cañada 
Colorada me dijo que allí las vacas paren generalmente todos 
los años y que los campos son excelentes para ovejas. 

Hay terrenos muy buenos para la agricultura y en [)rimer 
lugar debo mencionar los teri'enos extensos del Rio Diamante 
vRioAtuel, donde estos ríos salen á la pami)a oriental. Como 
colonias, ya lo be diclio, existen importantes ú los dos lados 
del Rio Diamante, mientras que en el rincón de la salida del 
Rio Atuel aun no se ba hecbo mas que pequeñas sicmbi'ns. 
Estos dos puntos se prestan para toda clase de cultivo: viña, 
cereales y alfalfa. Existen grandes plantaciones de árboles, 
especialmente de alamos, las que ya representan un valoi' 
considcrabio. 

Los llanos de la zona del medio también tienen campos 
muy fértiles y entre ellos son probablemente los mas impor 
tantos los terrenos al norte y naciente de Agua Caliente, al 
norte del Rio Atuel ; allí bay una especie de bendidui'a ex- 
tensa, liácia el pié de los cerros del Buitre y del Alquitrán, 
con un suelo muy fértil y donde con facilidad se puede bacer 
llegare! agua del Rio Atuel. Todo el campo entre el Rio Dia- 
mante y el Rio Atuel está completamente sin cultivo y la 
razón es que todavía no se conoce el verdadero dueño de estos 
terrenos, existiendo cuestiones pendientes sobre la posesión. 
Los campos al Sud del Rio Atuel y á los dos lados del Rio 
Malai'gue, se prestan también para la agricultura, pero tienen 



_ 44 — 

el inconveniente de los vientos fuertes y frecuentes; sin embnrgo 
la Ulula inílucn(;¡u de los vcnlan-oncs puede disminuirse por me- 
dio de plontaciones de arboledas de álamos y sauces, siguien- 
do las acequias y las divisiones de los terrenos cultivados. En 
Cañada (Colorada se han hecho ya plantaciones de álamos en 
una escala impórtame. 

En cuanto á la ritjueza mineral todo lo que á ella se refiere 
será tratado en el informe del geólogo de la expedición y me 
concroto ú dar U(|u( una simple indicación do los minerales 
mas importantes: 

I-os yacimientos importantes de carbón descubiertos por el 
Dr. José A. Salas y explotados por él con una energía infati- 
gable. 

Las vetas carboníferas en la propiedad del señor Pascual 
Sunroz, al lado naciente de la parte superior del valle del Rio 
Diamante. 

Vestigios de carbón encontrados cerca del portezuelo de 
Loncoche. 

La mina de cobre, oro y plata de La Cholea, cerca del Paso 
de Tinguiririca, con vetas muy ricas trabajadas por una com- 
pañía chileno. 

Varias minas, principalmente de plomo y plata, en la Sierra 
Pintada. 

Filones de horro en el Risco Plateado, al Sud del Rio Atuel, 
al Oeste de Arroyo Hondo, en el valle de Rio Malargue y en 
el Cerro de Tronquimalar. 

Depósitos de alquitrán en diferentes puntos: La Brea, al 
Oeste de Las Ancas, al pié del Cerro de Alquitrán, en el 
Rincón de Brea al Oeste de Cañada Colorado. 

Grandes depósitos de mármol verde, semejante al famoso 
de San Luis, al Noroeste de la villa de San Rafael. 

Una arena especial, todavía no estudiada, de un punto al 
Este del cerro de Guaiqueria, que parece contener diferentes 
metales, pero cuyas muestras no han sido analizadas aún. 

Se encuentra sal de piedra en una loma algo al Este del 
Baño del Sosneao, exportándose en cargas de muía. 

Hay buena sal en gran cantidad en lo Salina entre el Rio 
Diamante y el Rio Atuel, y su explotación es ya un negocio 
de regular importancia. 

Conviene mencionar también los vertientes de aguas ter- 
males (pie se encuentran en varios puntos. lOn el Ari'oyo Azu- 
fre, afluente al Arroyo Manga, hay vertientes de un agua 
azufrada tibia, y en Agua Caliente existen ojos de aguas mine- 



— 45 — 

rales no muy cnlientes; en el Baño del Sosneao, al Norte de- 
Rio de Atuel, se observan dos vertientes de un caudal de uno 
á dos marcos de agua, bastante caliente pues el termómetro 
señaló +32° mientras que la temperatura del aire era + 17"; el 
Baño de los MoiJes tiene poca agua, pero es mas caliente: +45° 
(siendo la del aire + 14°). Enfermos de todas parles acuden en 
busca de salud á estos baños termales, los que serian de ma- 
yor importancia si el caudal de agua fuese mas considerable; 
el único de los lugares mencionados á donde se puede formar 
un establecimiento de alguna importancia, es en los Baños del 
Sosneao. 



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Camino bueno, poco pasto. 

Siguiendo ios valles de Atuel y de La Manga por caminos 

regulares: campos pastosos y agua buena, aunque contiene 

un poco de azufre. 




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vertientes calientes. Poco pasto. 
Puesto con agt;a excelente que brota de una 

vertiente en el valle del Atuel y corre por 

una acequia al puesto. 


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Camino algo malo. 

Camino descrito antes por la mayor parte. 

Camino bueno; pasto regular y agua en abundancia. 






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partes, con bordos muy empinados de roca. 

Al S. E. del Cerro Puntudo, ccrrito á la 
orilla N. del Arroyo Rodeo Viejo. 

Cañada seca. 


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Camino carretero antiguo para San Rafael; campo regular, 
poca agua y bastante leña. 

Camino carretero antiguo, campo regular mucha leña. 
Camino bueno, campo regular, mucha leña. 




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Puesto situado al Norte del Arroyo Salado, 
donde se junta el Cañadon del Agua Amarga 
con el Arroyo Corral Blanco; el caudal del 
Arroyo Salado es pequeño y el agua es 
malísima. 

Cerrito al S. del camino. 

El Arroyo Salado forma aqu¡ unos saltos y 
en las crecientes se han excavado pozos 
que se usan como baños. 


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Puesto del Arroyo Salado 

La Torre Contrcra 


Los Baños de San Rafael 

San Rafael. 





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LISTA ALFABÉTICA DE ALTURAS SOBRE EL NIVEL DEL MAR 



LUGAR 



nrPAnTAMF.NTO 



Agua Amarga, Cerro del... 

Agua Caliente 

Agua del Juancho, loma del. 

Aguadita, Cerro del 

Agua Hedionda 

Aguanda, Estancia 

Alamito 



! 5 de Mayo 



San Carlos 
2 5 de Mayo 



San Carlos 
2 5 de Mayo 



Albergadita, vega de 

Alfalfito 

Alquitrán, Cerro del 

Alto, ni (puesto) 

Arroyo Blanco 

Arroyo Mondo 

Arroyo Hondo, Cerro del 

Arroyo Ilondo^ Cerro Nevado del 

Atucl, Campamento del 

Atuel, Paso del Rio ( Sud de Agua 
Caliente) 

Aucas, Puesto de las 

Barda, La (al Nor-Oestc de casa Or- 
tega ) 

Bordo de los rastros 

Brea, La (aucas arriba) 

Buitres, Cerro de los 

Burrero, Puesto del 

Burro, Cajón del 

Burro, Puesto del 

Cabras, Cerro de las 

Cajón Burro, Portezuelo de 

Cajón Burro, Ventisquero de 

Cajón Perdido, Cerro del 

Cañada Colorada (casa Ortega) 

Cañada de Carrera 

Carapacho, Cerro . 

Carapacho, al N. del Cerro 

Carrilauquen, Cerro de 

Carrizalito 

Carrizalito, Cerro de 

Cerro Alto, ( entre Rio Negro y Arro- 
yo Tordillo) 

Cerro entre Agua del Cerro Blanco y 
la Cañada seca 

Ciénega Grande 

Cienoguita 



34 29 

35 01 

33 58 
35 o3 

34 27 

34 00 

35 17 
35 o5 
35 09 

34 55 

35 23 
34 29 
34 28 
34 28 
34 23 

34 57 

35 04 

34 41 

35 24 
34 40 
34 40 
34 54 
34 56 
34 5o 
34 53 
34 40 
34 48 
34 48 

34 55 

35 26 

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35 49 
35 47 
35 35 
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34 46 

34 38 

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3 5 12 



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68 35 

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69 09 
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68 42 

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I.ISTA AI-l'^AlllVllCA DIO ALTUUAS SOlllUi lil, NIVEL DKI, MAR ( CoillillUacioil] 



43 



69 



LUGAR 



Ciencguita, Estación en Cerro de 

Cocgücco 

Colorado, Cerro al Norte del Arroyo. 
Colorado, puesto de los Nacimientos 

del Arroyo 

Cormayin 

Chacras, Las 

t'hilcna, puesto de La 

Cliina, Arroyo de La 

Clioica, Campamento del Arroyo 

Choica, Mina de 

Diamante, Cerro del 

Diamante, Rio ( campamento cerca 

del puente) 

Diamante, Paso del Rio (cerca Mina 

Suarez) 

Estancia, puesto de La 

Estrechura^ puesto de La 

Faja, Estancia La 

Guadal, Cerro 

Guaico, Punta de 

Guaiqueria, Cierro de 

Guaiqucria, Campamento a! Oeste del 

Cerro de 

Hollada. Cerro de I-a 

Horqueta, La.... 

Invernada Colorada 

Jagüeles, Cerro Negro de Los.. . 

Jagüel del Salitral 

Juan Antonio, Cerro de 

Junta, Arroyo Las Aucas con 

Diamante 

Junta, Arroyo del liurro y Arroyo 

Choica 

Juma, Arroyo del liurro y Arroyo 

Cajón Perdido 

Junta, Arroyo Duraznos y Arroyo de 

la Ventana 

Junta, Arroyo Florida y Arroyo Cajón 

I'crdido 

Junta, Arroyo Leña y Arroyo Moros. 
Junta, Arroyo Leña y Arroyo Yesera 
Juma, Arroyo Mosquitos y Arroyo 

Tordillo 

Junta, Arroyo Moros y Arroyo Cajón 

■ Chico 

Junta, Arroyo del Tigre y Arroyo 



EPAItTAMENTO 



Pintada 



2 5 de Mayo 



San Carlos 
2 5 de Mayo 



San Carlos 
2 5 de Mayo 
San Carlos 



2 5 de Mayo 



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65 



LISTA ALFABÉTICA DE ALTURAS SOBRE EL NIVEL DEL MAR ( Contillliacion ) 



LUGAR 



DF.rARTAMF.NTI 



Junta, Arroyo Mina y Arroyo Clioica 
Junta, Rio Salado y Arroyo Cieñe 

guiía 

Laguna Seca, Puesto de la 

Laguna Verde, Cerro de la 

Lagunila, Puesto de la 

Leones, Cerro de los (al Norte del 

Rio Diamante) 

Leñas Amarillas, Cerro de las... 

Leñas, Cerro de las 

Llancanelo, primer cadena ai Este de 

la Laguna 

Llancanelo, Puesto de 

Loma alta. Cerro al Norte de 

Loma del Medio ( al Sud de Mina 

Mitre) 

Cerro del Medio (entre Rio Negro y 

Rio üarroso) 

Loma al Oeste de Mina Mitre 

Loncoche, Mina de carbón 

f-oncoche. Portezuelo de 

I, omitas Negras (entre Nigüil y 

Pintada 

Loros, Puesto de los 

Malargüe, Estancia 

Malargüe, campamento en la vuelta 

del Rio 

Malargüe, Rio (al Noroeste de 

Lagunita) 

Malargüe, Paso del Rio (al Sud de 

casa Ortega) 

Mármoles, Los (San Rafael) 

Manantiales, Vega de los . 

Manga, Puesto de la 

Mjitancillo, Cerro del 

Mallín del Valle, Cerro del 

Mesones, Cerro de los 

Mina del Burro, al Nor-Ocste de La 

Mina Mitre 

Mina Roca, Portezuelo de 

.Mina Sunrez 

Mulles, Los 

Molles, Baños de los 

Mol les, Los (de arriba ) 

Molle, Loma del 

Moros, Los 

MorOj Cerro El 

Negro, Cerro 

Tmm VIL 



2 5 de Mayo 



34 55 

35 10 

34 47 

35 37 
35 3o 

34 14 

34 45 

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35 07 

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35 23 
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25 1 o 

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I.IS-IA Al.l'AluhlCA I)lí AI.TIIKAS SOUliK EL NIViCL DEL MAR ( Coilliniíncioil ) 



LUGAR 



DEPARTAMENT 



Nevado Cerro 

Nigilil, paso de 

Nigüil, puesto del Puente de 

Ojo del agua (G. de Coegüeco)... 
Ojo del agua (C. de Malargüe ) .. 

Ovejería, Puesto de 

Papagayo, Rio ( paso ) 

Papagallo, (loma al S. del Rio) . 

Paredes, Las 

Pedrero, Boca de 

Penas, Las (casa del capataz).,.. 

Peseño, Cerro 

Piedras Blancas 

Piedra Imán 

Piedra Imán, portezuelo de 

Piedra Sentada, Cuchilla de La . . . 

Pintada, lísiancia La 

Plata, Cerro de 

Pocitos, Los 

Portezuelo Ancho 

Portezuelo Ancho, Estación al Oeste 

del 

Portezuelo, La Calle 

Puesto de Daniel, l£stacion al Este 

del 



Puesto de Vega Regada 

Quirquincho, Agua del 

Ramadilas, Cuchilla de Las 

Ramaditas, Puesto de Las 

Ranchiios (del Rio Salado) 

Hanchitos ( de San Rafael ) 

Rivero, Puesto de 

Rio Negro, Campamento 

Risco Plateado, Cerro del 

Risco Plateado, Portezuelo del 

Rodeo, Cerro del ( Los Tolditos ) . 

Rodeo Viejo, puesto del 

Salinas, Las 

San Carlos (Tres Esquinas) 

San Juan, Fuerte de 

San Rafael, villa de 

Sapallo, Cerro del 

Serrucho, Cerro del 

Sosneao, Cerro 

Sosneao, Laguna del 

Sosneao, Pico al Oeste del 

Tinguiririca, paso de 

Tintrica, puesto de 



i 5 de Mayo 



San Carlos 
2 5 de Mayo 



San Carlos 
2 5 de Mayo 



Lujan 
2 5 de Alayo 



San Carlos 
2 5 de Mayo 



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35 01 

35 o2 

3 5 09 

35 37 

35 32 

34 i5 

34 1 6 

33 50 

34 44 

34 1 2 

35 17 

33 58 
35 40 
35 40 
35 3i 

34 41 

33 01 

34 47 

35 04 

35 o5 
35 28 

34 56 
34 55 
34 I I 
34 49 

34 52 

35 I I 
34 20 
3 5 00 
34 33 
34 52 
34 52 

34 26 

35 i3 
34 55 

33 52 

34 02 
34 34 

34 4- 

35 22 
34 45 
34 49 
34 43 

34 53 

35 18 



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68 38 

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69 28 
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68 40 

69 26 

68 28 

70 09 

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68 37 

69 41 
69 00 
69 33 
69 32 
69 42 

68 44 
6933 

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69 56 
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70 17 
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1800 
i33o 
1 620 
1680 
1 1 00 



1290 
I 63o 
I I 40 

23lO 

2270 
2400 
I I 90 
5910 
I I 80 
258o 



i38o 
2100 
I 36o 
2430 
2080 
I 520 
1 220 
1810 
2430 
4960 
3450 
1790 
2200 
1 3oo 
I 000 
I 25o 
83o 

1 320 
3920 
4930 

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2800 
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— 67 — 



LISTA ALFABÉTICA DE ALTURAS SOBRE EL NIVEL DEL MAR ( ContinUaClOH ) 



LUGAR 



DEPARTAMENTO 



1 2 
l63 



■73 
'74 
175 



Toldilos, Cerro del medio de Los. 

Toldilos, Puesto de Los 

Tordillo, Paso del Rio 

Torre Conlrera, Agua de la 

Toscal, S. del Cerro 

Toscal, puesto (al N. mina Roca). .. 
loscal, puesto (al Sud de Los Tol 

ditos ) 

Tronquimalar, Portezuelo de 

\'ega de Loro, Portezuelo de La 

Vega Lagunita 

Vega Larga 

Vega Redonda 

Vaucha, Estancia La 

Yuya lito 



2 5 de Mayo 



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34 26 
34 3 o 
3432 
34 44 
34 38 

34 28 

35 42 
34 4 = 
34 14 
34 47 
34 36 
34 08 
34 1 



68 5i 

68 46 

60 40 

68 36 

69 45 
69 44 

68 43 

69 34 
6937 
69 06 
69 45 
69 5 I 
69 10 
68 59 



inctrMB 

1780 
I 35o 
2040 
970 
2730 
2520 

1220 
2100 
2780 
1 43o 
2470 
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PROVINCIA DE MENDOZA 



RODOLFO HAUTHAL 

Enc.irgado de la Sección Geológica. 



I 

(departamento de san rakael) 



En In Cordillcrn de los Andes hoy pocas regiones, por her- 
mosas y mnjesluosQS que sean, que hoyan llamado tanlo la 
oLencioil como la región Oeste de San Rafael, comprendida 
entre los ríos Diamonte y Atuel, donde se descubrió hoce cuatro 
años, por primero vez en la República Argentina, un com- 
bustible de excelente calidad: el célebre carbón de San Rafael. 

Muchos opiniones muy contradictorios se han publicado 
sobre este combustible, y aun hoy dia el problema aguarda so- 
lución por parte de la ciencia. 

El primero que publicó oigo sobre este combustible fué su 
descubridor el infatigable Dr. José A. Salas, de Mendoza, luego 
el señor Ingeniero A. Thierry, Profesor de la Escuela de Minas 
de Son Juan, en seguida el Dr. R. Zuber y, en fin, el Dr. G. 
Rodembender, con su trabajo: «Sobre el carbón y asfalto coi'bo- 
nizadp de la Provincia de Mendoza». (Roletin de loAca deniia 
Nocional de Ciencias de Córdoba, tomo XIII, pág. 151 y siguien- 
tes, 1893.) 

Tomo VII. II 



— 70 — 

l'',l ¡iifonnc (lül Di', /uhcr fuó [tuMicadn al mismo lioinjxi 
(|iic la lii'cvo relación de la excursión (|uc lii(;c á esos parajes 
en 1892, y con dalos de otras personas en esla Revista, lomo 1\', 
piig. lOÜ y siguientes. 

No es solo el interés científico, sino también el interés 
industrial del país, primando en este caso éste sobro aquél, el 
f|ue exige como norma de juicio, como dice el señor l}odcml)cn- 
(Icr, la mayor exactitud científica y una absoluta voi-acidad sin 
consideraciones de otro género en una cucslion tan difiíiil y 
delicada. 

Durante la excursión practicada en 1894 al Departamenlo 
do San Rafael, en compañía de los señores Lange y WolíT, 
ingenieros do la Sección Topográfica del Museo, estudié los 
rasgos principales de la constitución geológica do aquella región, 
los que be señalado en el mapa que acompaña osle trabajo 
levantado por el señor Don Eni'ique WolíT. 

i^]s claro que en pocos dias no se puede bacer un mapa geo- 
lógico completo de una región tan e.Ktensa y (¡uobrada, y en 
éste, que puedo considerarse como provisorio, liay muclios 
vacíos y bien puede ser que se hoyan deslizado algunos 
errores; pero be trazado con exactitud el cíu'áctcr geológico 
i'undamenlal de esa región, y para mí es un placer babor podido 
rectificar un error de mi primera visita, tan corta y tan [loco 
favorecida por el tiempo, en el invierno nevoso de 1892. b'.n 
mi informe de 1892 oxpi'esé la misma opinión que el señor Zuboi-, 
pero abora no puedo manlenerla. Todas las capas sedimenta- 
rias (|uc forman parlo do la geología de esla región son de 
edad mas moderno que la formación carbonífera; las mas anti- 
guas pertenecen, para mí, al Jura inferior ó tal vez al Rhct. 

Antes de entrar en una descripción detallada del mapa, 
mencionaré aquí que el rol t|ue desempeñan las rocas erup- 
tivas no es muy importante, predominando las capas sodi- 
niüuhirins, las (|ue no se encuentran mas cu su jiosicidu 
nalui'al (situación original), estando, como todas las rocas en í-i 
Cordillera, muy alteradas en sus condiciones tectónicas y ple- 
gadas. 

La manera como estas i'ocas están dispuestas, conürnia 
allí también (|ue la ai-(piilectui'a de la Cordillera es homogénea 
en su carácter general, lo que 'Cs muy importante para resol- 
ver problemas geográficos pendientes. Las líneas principales 
en toda la extensión de la Cordillera se manifiestan siempre en la 
misma forma, es decir, f|ue una presión lateral producida del 
Naciente al Poniente, es la que ha formado el sistema do la 



— 71 — 

(liiiilillora de los Andes. Observamos por consiguicnle (|Lie lus 
capas en general eslán plegadas del l'isLe al üesle y c|ue el 
runibo principal y ¡¡redominantc es del NorLe al Sud en toda su 
prolongación. Mn la región que describo, las capns sodimen- 
Inrias liencn Landiion rumbo N. S. con variación al Poniente, y, 
donde se puede observar inclinación, predomina muclio la del 
l'onienlc. 

Msla presión tuvo lugar antes do la erupción de las rocas 
]iC()volciinicas, en el período terciario, pues eslán plegadas las 
rapas cretáceas superiores y terciarias inferiores. 

Después de un largo período relativamente tranquilo, en el 
ipic liubo un clima muy húmedo, se formaron los valles ])or 
denudación y erosión. Las erupciones neo volca nicas (en grie- 
liis N. S.), han cubierto con caiias y mantos las cumbres de 
los cerros y han llenado con tobas y cenizas los valles y lagu- 
nas antiguas. Las partes más blandas de esas rocas, que son 
las tobas y cenizas, se han destruido después por el agua y el 
viento ijuc arrastrai'on los fragmentos más abajo, donde se depo- 
sitaron en las llanuras al pié de la Cordillera. I'ci'o aun 
existen i'cstos, mostrando bien en su posi(;ion (|ue los valles 
ya oxistian antes de la erujicion y, más ó menos, en la misma 
fulana (jue ahora, lo que se confirma con observaciones que he 
he(dio más al Sud, en el Rio Malargüe, etc. 

Hay (jue distinguir dos períodos eruptivos, uno en el (|ue 
surgieron i'ocas más acidas, como Iraquita, andesita, etc., y otro 
con i'ocas más básicas, como basalto. Estas erupciones se dis- 
lingucn tand)icn i)or la dii'cccion de las grietas; la primei'a 
tuvo lugar generalmente en grietas con dirección N. S., y la 
segunda en grietas l'^ste-Oeste. 

Imi el ma[)a se ve bien la veta basáltica en el valle del m-i'oyo 
de las Vegas Peladas, dirigiéndose de Este á Oeste, y la grieta 
griuidc en que se íoi'mó el gran volcán típico del Diamante y 
sus compañeros, tiene el mismo rumbo. 

Creo (jue estas erupciones basálticas son bastante modernas 
y (|ue el hombre fué testigo de ellas. 

LOS RESTOS GLACIALES 

Muy pocos son los restos glaciales que he observado allí. 
Ci'Cd (|ue antes de la erupción basáltica los vcntis(jueros íenian 
gi'an extensión, los que con la última erupción han desapare- 
cido, continuando estos ventisqueros con una extensión relati- 
vamonlc pcíiucña. 



— 12 — 

l'.n iHjuellii región no hay ahora nieve clci'no, i>ei'o á covín 
(lislunciii, á unas 8 ó 10 leguas al Oeste de la Mina MiLrc, 
en el origen del ai'royo de los Cerros Bayos y en el Cerro Overo, 
(5 ú G leguas al Oesle de la Mina Roca), exislcn todavía peque- 
ños ventisqueros. Pero si faltan ventisqueros actuales de im- 
portancia, no faltan indicios que antes existieron de mayores 
proporciones. 

líln la parte superior del arroyo de las Mangas, donde des- 
emhoca el arroyo del Rincón, hoy una especie de turba en capos 
estratificadas, alternando con capas de arena y arcilla, lo ([ue 
indica que existió allí, antes, una laguna bastante grande, for- 
mada por una moraina terminal. 

Aparte de estos indicios, es probable que las enormes masas 
de trozos y fragmentos pequeños más ó menos rodados que cubren 
gran parte de esta región, tengan origen glacial, y que sean mo- 
rainas destruidas. Hay muchos fragmentos de rocas volcánicas 
y sedimentarias que no están en su sitio primitivo en la región. 
Por ejemplo, en la falda occidental de la Cuchilla del Molle, 
hay un conglomerado que me parece ser una moraina; uiás 
adelante hablaremos de esto. 

Des|)ues de estas observaciones generales podemos entrar en 
la descripción detallada de la geología del mapa. Empezaremos 
con las rocas más importantes, que son las ca[)as sedimen- 
tarios. 

I. -LAS CAPAS SEDlMENTARlvVS 
a) formación jurásica 

a) Las capas pretilliónicas {í\ir;ii iníev'iov, Lias?). 

1) Arenisca (núm. 3 del mapa). 

2) Calcáreo (núm. 2). 

3) Yeso (núm. 1). 

4) Conglomerado (núm. 5). 

5) Brecha calcáreo (núm. G). 

b) Jara superior (Tithon). 

G) Calcáreo esquistoso (núm. 7). 

13 ) formación CRETÁCliA 

a) Crclúcco inferior (Neocom). 

1) Calcáreo gris con Exogijra (núm. 8). 

2) Calcáreo gris esquistoso (núm. ü). 

3) Calcáreo negro sin fósiles (núm. 10). 



73 



/;) Cretáceo superior. 

1 ) Yeso (núin. 11). 

2) Ai'cnisca colorada (núin. 12). 

3) Mai'gn (núin. 13). 

4) Culwirco con osirca (núin. 14). 

5) Arenisca gris cavernosa (núrn. 15). 

C) CAPAS DE EDAD DUDOSA 

1) Yeso (núin. IG). 

2) Calcáreo (núni. 17). 

3) Arenisca (núm. 18). 



II. — LAS ROCAS VOLCÁNICAS 

1 ) Fonolilo (núrn. 19). 

2) Basalto (núm. 20). 

3) Andcsita (núin. 21). 

4) Toba (núin. 22). 

a) KORMACION .lUnÁSICA 
A ) LAS CAPAS PRETITHÓNICAS ( JUBA infoiioi' , LIAR ? ) 

1) Arenisca (núm. 3 del mapa) 

En general es do un color gris-amariilo, y en algunas partes 
colorado, como sucedo en el pie oriental del Cerro Tosca I, pero 
estos colores no corresponden á distintas capas, solo son los 
variados grados de la oxidación del fierro que, como óxido, da 
un color colorado, y como hidróxido, un verde amarillo-gris. 

A pesar de lodos mis esfuerzos no pude encontrar fósiles, 
de modo que pora determinar la edad geológica solo tengo la 
l)Osicion, según la cual puedo decir que esta arenisca es más 
vieja que el Jura superior (piso tithónico), formación que sigue 
más al Naciente, bien determinada por los fósiles característi- 
cos. Puede ser que esta arenisca sea idéntica á la arenisca 
(|uc un poco más al Sud tiene tan gron desarrollo á los dos 
lados del rio Atucl, de la que forma parte también la arenisca 
(¡ue aparece al Sud del Cerro de la China (parte Sud del mapa). 
Allí, en el valle del arroyo de los Cerros Bayos, se lian encon- 
trado fósiles, heléchos en parte, parecidos á los de Cacheutn, 
los que indican que no se trata del Lias (Jura inferior), sino de 
la formación Rhélica. 



- 7-i — 

l'!ii el coiilacld cdii liis i-ocas volciínicns i|iio ciilircu pai-lcs 
(l(i esla anaiisc.a, ('sLa (ísIi'i li^aiisroriliada do lal iiiaiKira (|ii<! se, 
vuelve iiuu.-lio unís dui-a. La csU'uclui-a giMuulosa, lina, desapa- 
rece, se vuelve vidriosa y esquislosQ, de modo (jue se puede 
observar muy Ijien la inllueneia del calor do las rocas ncovol- 
cúnicas. Se iniede observar este fenómeno en la parle Sud-Oesle 
del Cei'ro do la China, y según muestras que reunió mi com- 
pañero el Sr. Woirr corea del punto 2.255 m. , osla zona so 
extiendo niuclio nii'is al Noi'lo y tal vez hasta ol (lorm 'Insral. 

La dirección de la arenisca es en general Norle-Sud, con 
inclinación al Oeste. Según observaciones hechas en tres pun- 
tos, está plegada, pero las enormes masas de cantos rodados 
y angulosos (terreno de acarreo, núm. 24 del mapa), son un 
gran obstáculo para formarse una idea exacta del sistema do 
los pliegues. ÍMi general, el eje tiene dirección N. S. , coi-i'os- 
pondiendo á la idea general de la aríjuilcctura de la Cortlillora. 

Se puedo observar una gran plegadui-a al pió oriental dol 
Corro Toscal, domlo naco el arroyo dol líincun, y allí os tam- 
bion visible la superposición do la i-oca volcánica sobro las 
capas plegadas sodimentai'ias. (Véase lig. 1). 




riGUUA I . 

20 liasüllc. a Al- 



Otros dos pliegues se oncuontran algo nuis al N. O. do la- 
trcs lagunas, y uno rorrespondieiUo, poco más al Sud, ai ladi 
Norte del arrovo de la Yesera. 



2) Cíilitirco (núm. 2 d(;l mapa). 

V.n conoxioii inuKídiala con osla arenisca, st; oncuonira una 
capa rali-ároa do colín- oscuro, algo biluminosa, la ipio es hi 



— 75 — 

(■n|)a 2 (lol inn)ia. Imi el Cerro .3.270 in., licnc un ■ espesor do 
inús ó menos 100 metros, mientras los demás bancos calcáreos 
tienen solo de 30 a 50 metros. 

L.a dirección del calcáreo es, en la parte Sud del mapa, ai 
Nor-Oestc, y en la parte Norte al Nor-l'lsto. lílste cambio do di- 
rc(x;ion dcmucsti'a (pie allí liay grandes dislocaciones ipie han 
altei'ado completamente la situación primitiva del calciírco. No 
pude encontrar fósiles. 

3) Yeso (núm. 1 del mapa). 

El calcáreo estii siempre acompañado de yeso, que muestra 
igualmente en su posición grandes irregularidades. Al ¡liíi del 
Cerro 3.250 m., se extiendo en una zona de 100 meiros ini'is () 
menos, mientras que en otras partes solo alcanza GO metros, y 
la Cornia de estos yacimientos de yeso es miis bien de grandes 
lentes, en vez de presentarse en capas. Es de un color blanco, 
en su mayor parte granuloso, pero se encuentran también 
grandes cantidades de una especie bien cristalizada y muy pura, 
Irasparentc, clase t|uo se usa mucho en el comercio y la in- 
dusti'ia. 

I,a situación actual en (jue se encuentran hoy esta.s capas 
do yeso y caliza, muestra que han sufi'ido grandes alteraciones. 
No solamente cambia la dirección y la inclinación, sino ([ue 
estas mismas capas alternan también .algunas veces (véase el 
perfil i\. 15.) La arquitectiu'a es muy conq)licada en esc i)unlo 
y no he tenido bastante tiempo para recorrer toda esta región 
y para resolver exactamente su pi'oblema. 

Allí no son solo pliegues, quebrados y sobrei)ue&tos, sino 
también grandes intercalaciones, las (|ue cruzan la región en 
dil'orentes direcciones y que lion cjuebrado en muchas pai'Ics 
las capas antes coherentes. 

4) El conglomerado (núm. 5 del mapa). 

Más al l'lste, la arenisca (núm. 3 del ma|)a) so vuelve más 
colorada y más gruesa, de modo que poco á i)Oco pasa it un 
conglomerado Ijastante grueso (núm. 5 del mapa), que en su 
mayor píu'lc consiste en i'odados do cuoi'zo del tamaño del 
jinño. El cemento ailíceo hace muy duro osle conglomerado con 
lo (pie resisle mi'is ií la destrucción. So eleva como una alta 
muralla coronada con muchos picos y pequeñas torres, comu- 
nicando al paisaje un aspecto pintoresco, siendo hermoso el 
del arroyo de la Vega Larga, donde se uno con el arroyo de 
la 'S'císera. 



5) Brecha calcárea 

V\n la [nirlc Sud-Oosto del mapa, enlro los cerros 3.335 m. 
y 3.250 m. , enconlré una brecha calcárea (núm. G del mapa), 
(|ue bien puede ser un eslabón de estas capas (1-G) que con- 
sidero como un sistema {geológico. 

He dado á estas capas la clasificación de « pretitliónicas », 
nombre que signilica que son más antiguas que el Tilhon, aunque 
no se puede establecer con seguridad la edad por falta de fósiles. 

b) Jura superior (Piso tithónico). 

Estraño es que siga inmediatamente á este conglomerado 
(sin duda correspondiente á una vieja playa del mar pretithó- 
nico), una caliza negra bituminoso, muy esquistosa (núm. 7 
del mapa), con bancos calcáreos más duros, que poco á poco 
pasan á calizas grises esquistosos; rocas que solo se pudieron 
formar en un mar mucho más profundo. Estas capas alcanzan 
más ó menos 500 metros de espesor y cruzan como una cinta 
iiuiy visible toda la región del mapa en dirección Norto-Sud 
con variación al Sud-Oeste; solo al Oeste del Cerro Fonolilo 
desaparecen bajo grandes cantidades de cantos (en parte mo- 
rainos). Lo que da un interés muy importante á esta capa (7) 
es su riqueza en fósiles, muy bien conservados, que la carac- 
teriza como el piso superior de la formación jurásica: el Tithon. 

Es particular la suerte que tuvo la formación jurásica en 
Sud-Améi'ica. Negada absolutamente antes, boy está demostra- 
da en la Cordillera en casi toda la extensión del continente. 
I,eopoldo Buch , en el año 1839, « Petriíications recueillies en 
Amérique», decia: « Ln formation jurassique, ou est elle done 
restée? C'est en vain, qu'on la cherche.» Y hoy en este conti- 
nente están representados todos los pisos del Jura. 

Ya en el año 1879, A. Ncumayr, el célebre autor del «Ei-d- 
gescbicblo» , podia decir, (¡uo en la Coi'dillcro, con excepción 
del Tithon, todos los pisos del Jura están representados; de 
modo que fuera de l'AU'opa, Sud-América es la única región 
donde se puede constatar basta ahora una representación casi 
completa del Juro, por formaciones marinas. Solo desde pocos 
años atrás, Bodembender ha demostrado la existencia del piso 
tithónico en la Sierra de Malargüe, y más ol Sud, en el arroyo 
Manzanos (Neuquen). Encuentro la misma formación entre los 
nacimientos del arroyo del Cajón del Burro y los del Hio 
Grande, lo que indica que el Tithon sigue en una extensión de 
muchos grados. 



— 77 — 

Es estraño que allí el' Jura se encuentre del lado del naciente 
de la alta Cordillera (la línea divisoria), mientras en el Norte 
siempre se le vé del lado del poniente. Allí sigue sin interru])cion 
la formación cretácea, mientras que en el Norte muchas erup- 
ciones porfíricas han interrumpido el desarrollo de los sedi- 
mentos jurásicos. 

Es muy probable que el mar jurásico, al fin de la formación 
geológica de este nombre, se extendiera en el Sud más al naciente, 
dejando como isla la parte del actual continente desde el Dia- 
mante al Noi-te. 

Todavía no ha llegado el momento de resolver estos jiroble- 
mos que requieren estudios más detenidos. 

lOü el tomo 43, 2 de lu «Zeilschrií'l der dcutschcn geologischcn 
Gesellscliaft)), Behrendsen ha dado una descripción de los fósiles 
lilhónicos encontrados por Bodembender en su viaje de 1887- 
1888, á la Sierra de Malargüe. La comparación de éstos con 
la rica colección que el Museo de La Plata posee de la región 
montañosa de San Rafael (región de las Minas del ür. Salas), 
muestra que se trata del mismo horizonte, es decir, del Tithon, 
jiero por falta de literatura no he podido determinar todos los 
fósiles, y solo doy los nombres de los más frecuentes y más 
característicos : 

Hoplites mendozanus, Behreiídsen. 
Hoplites Oppeli, Kil. 
Perisphinctes Lothari, Oppel. 
Perisphinctes Kokeni, Behr. 
Aptychus punctatus, Voltz. 
Arca magniflce-reticulata, Hoehiii. 
Lucina argentina, Behr. 
Anomia Koeneni, Behr. 

B) Lia. formación cretácea 

Es rápida la transición de la formación pretithónicn lal Ti- 
thon. A un conglomerado bastante grueso cuyo pintoresco 
aspecto está representado en las láminas I y II, sigue una 
caliza esquistosa, lo que quiere decir que la playa donde se 
formó hundióse rápidamente, y que un mar bastante profundo 
reemplazó á una extensa playa. La transición de la formación 
jurásica á la cretácea se efectuó de otra manera; fué muy lenta, 
manifestándose más en sus relaciones paleontológicas que en 
las petrográficas; fué la fauna la que se modificó y no la roca; 
ésta se consei'vó calcárea mas ó menos bituminosa y esquis- 
tosa. Solo, modificóse su extructura, alternando bancos esquis- 
tosos con bancos mas compactos. 

romo 17/. 10 



— 78 — 

Pero 1q fauna cambia de repente completnnnente; en los cal- 
cúreos esquistosos negros del Tithon tenemos una fauna bas- 
tante rica, no solamente en individuos y especies, sino también 
en géneros de Cefalópodos, Gasterópodos y Pelecypodos. 

En el Neocomiano los Cefalópodos se desaparecen mucho, 
tanto en especies como en géneros; sólo el género Hoplites se 
conserva bastante numeroso, pero los Pelecypodos aumentan 
pero no en especies sino en individuos, tanto, que la sola Exogijra 
Couloni Defor forma capas enteras con millares de ejemplares. 

Después de un gran desarrollo desaparece Exogyra y apa- 
recen Ostreas y Gasterópodos, como Turitella y otros, que se 
extienden mucho. 

Es muy interesante observar este cambio repentino en la 
fauno, el que debe haberse efectuado en un tiempo relativa- 
mente corto pues las capas no tienen gran espesor; en pocos 
instantes y en un perímetro reducido se puede observar allí 
la marcha de la formación de las capas terrestres desde el 
Jura Superior hasta el cretáceo mediano. 

a) cretáceo inferior (piso NEOCÓIIICO) 

1) Calcáreo gris con Exogyra (8) 

Donde la caliza negra esquistosa del Tithon se vuelve gi'is 
mas claro, he puesto la línea divisoi'ia entre la formación 
jurásica y la cretácea, basándome en el liecho de (|ue enconli'ó 
allí un banco con el fósil característico de la formación cretá- 
cea inferior: Exogyra Couloni Defor. 

A 10 metros al Este se levanta como una alta muralla y 
bastante ancha, un banco calcáreo lleno de Exogyra. Este 
banco, que se extiende sobre todo el mapa en dirección N-S, 
dá un ospecto característico al paisaje. No encontré un solo 
ejemplar de Ammonites en este banco, pero sí un pedazo de 
un Nauiüits, algunos ejemplares de una Trigonia (tal vez Trigo- 
lúa transitoria Steinm) y moldes ó impresiones muy mal con- 
servados de un Pelecypodo {Panojjcea?, Pleuroimja?) 

2) Calcáreo gris esquistoso (9) 

Ya he mencionado el hecho extraño de que faltan en estas 
capas los Ammonites tan abundantes en el Tithon y que reapa- 
recen otra vez en una capa calcárea compacta, que está llena 
de ejemplares de un Hoplites. Este es el último representante 



— 79 — 

de los Ammonites, que hoya encontrado eii esta región. En las 
copas más jóvenes no se ha . visto jiasla ahora ningún 
ejemplar. 

A este Hoplites acompañan muchos ejemplares de un peden. 

Más al Naciente alternan capas calcáreas compactas con 
capas esíjuistosas. Encontré fósiles en algunas de estas capas, 
pero por falta de la literatura necesaria no se ha podido hacer 
su determinación hasta ahora. 

3) Calcáreo negro sin fósiles (10) 

La última capa del piso neocómico es un banco calcáreo, 
algo bituminoso, que se eleva también como una muralla 
paralela al banco con Exogyra. En este banco no pude encon- 
trar ningún fósil, pero es característico que haya mucha pie- 
dra cernea negra en forma de pequeños lentes. 

Para dar una idea mas clara de cómo siguen las capas del 
conglomerado pretithónico, arriba, doy un ligero croquis 
tomado en el Arroyo de la Yesera: 



OKRTR 
Arroyo de las Vcgna Largas 




; '"' ,'W.' 



ESTE 
Arroyo de la Manga 



^^ 



5 — Conglomerfldo pretithónieo. 

7 — Caliza esquistosa tithómca. 

8 — Banco calcfireo con Exogyra Couloni, 
0a— CalcAreo esquistoso. 

9 b — Banco calcáreo con Pectén y Hoplites. 

9 c — Calcílreo esquistoso negro bituminoso con fúsilea 

(Tatella?) 
9d— Calc!\rco esquistoso gris con Brachiopodos. 
9 e — Calcáreo. 



9 — Marga Tcrde. 

9g— Calcílreo ciiTornoso. 

9 h — Calcílrco esquistoso. 

9 i — Calcáreo cavornoso. 

9k— Calcáreo esquistoso. 
10 — Calcáreo negro sin íósiles. 
12 — Arenisca colorada. 
( 8'W— Cretáceo inferior, piso iieocómico. ) 



B) CRETÁCEO SUPERIOR 

i) Yeso (11) 

InmedialamenLe, sobre el banco calcáreo sin fósiles (N"' 10 
del mapa) sigue en varios puntos el yeso, no en forma de 
una capa continua, sino en lentes grandes, ó como escoplos. 
Es de la misma calidad que el yeso arriba mencionado (N^ 1 
del mapa), con la diferencia que en este punto no se encuen- 
tran estas hermosas variedades bien cristalizadas. 



Principia con oslo yeso el piso superior de la formación 
cretácea, que tiene un desarrollo bastante grande en la parto 
oriental del mapa. 

La segunda capa de este piso es una orenisca colorada. 

2) Arenisca colorada (12) 

l'lsla ai'enisca os en general bastante dura, un poco mas 
gruesa que la pretitbonica (N". 3) y contiene algunos bancos 
de un conglomerado cuarzoso, cuyos rodados por la mayor 
parte del tamaño de un puño, alcanzan ñ menudo el de una 
cabeza bumana. 

El rumbo en general es el mismo de las otras capas, N. S., 
con variación un poco al Oeste, en el lodo derecbo del arroyo 
de las Mangas, mientras que en el valle del Arroyo de las 
Vegas Peladas, la dirección es mas al Norte y Naciente. 

En la parte N. E. del mapa, u la izquierda del Arroyo de 
las Mangas, la arenisca tiene rumbo casi Oeste-Este, inclina- 
ción al Norte, como también en el portezuelo de las minas 
Eloisn y Roca. 

Además, esta arenisca muestra grandes plegaduras, (vóase 
lám. 111) por ejemplo del lado Norte del Arroyo de la Yesera, 
un poco al Este del banco calcáreo (N°. 10) (Véase el croquis 
pág. G3) y en la falda Norte del Cerro 3380 m. (Portezuelo de 
las Minas) donde presenta la siguiente vista: 




FiG. 3 

colorada. 19— Fonol¡t.i 



Hasta abora no se han encontrado fúsiles en esta arenisca; 
su i)osicion entre las capas fosilífcras neocómicas y cretáceos 
superiores, demuestra con bastante proijobilidad que es mas 
joven c|ue el neocomiano. 



81 



.3) Marga (13) 

En algunas parles esta oronisca se vuelve margosa, como 
en la Mina Eloísa y al lado Este del Arroyo de las Vegas Pe- 
ladas; donde está la Mina Mitre hay verdaderas capas de una 
marga verde y i'ojiza. 

4) Calcáreo con ostrea {14} 

En la falda occidental de la Cuchilla del Molle aparecen so- 
hre la arenisca (13) y marga (14), dos bancos calcáreos de un 
blanco amarillento, el primero con Ostrea y Turitella etc., la 
otra con Ostrea. 

Estas capas siguen muy visiblemente como murallas en la 
falda occidental de la Cuchilla del Molle; están paralelas, dis- 
lando unos 15 metros una de la otra. 

5) Arenisca gris cavernosa (15) 

Entre estos dos bancos calcáreos hay arenisca blanca muy 
cavernosa, cuyos pequeños huecos están llenos de pequeños 
cristales de cuarzo. La misma, arenisca se encuentra en el lado 
Este del banco calcáreo superior y sigue acompañándole mu- 
cho al Sud, donde desaparece bojo enormes cantidades de 
cantos rodados que cubren todo el terreno. 

Clasifico estas 5 últimas capas (11-15) como del cretáceo 
superior, de acuerdo con Bodembender. («Sobre el carbón y as- 
falto carbonizado», pág. 20). Aquí deseo mencionar que los })er- 
filcs contenidos en el folleto «Datos sobre el carbón de San 
Rafael» son mios y no del Dr. Zuber. 

Difícil es decir cual es la roca que forma la falda occidental 
de la Cuchilla del Molle. Una cantidad inmensa de cantos mas 
ó menos rodados cubre casi toda la falda, la que está coronada 
por una capa de andesita. Solo en algunos puntos se puede 
observar una especie de conglomerado muy grueso (N". 23 del 
mapa) en el que hay trozos que miden algunos metros cú- 
bicos. El cemento es muy lino, rojizo y muy duro y la mayor 
parte de los trozos son de roca volcánica, siendo pocos los de 
arenisca ó caliza. Sobre este conglomerado (a) sin estratifica- 
ción aparece otro (b), pero estratificado, cuyos cantos son pe- 
queños, sin ser mayores del de un puño. Sigue mas arriba otro 
banco de un conglomerado (c) algo mas grueso, no estratificado. 



— 82 ^ 

sobre el cual sigue uno capa (d) igual á (b). Tienen rumbos 
N. I'], c inclinación al Este (30-40«). (Véase figura 4). 




Es estrnño que en el terreno de acarreo que cubre la falda 
occidental déla Cucliilla del Molle hay muchos pedazos deca- 
pas tbsilíteros, que no se encuentran hoy en esta región. Hay 
muchos pedazos calcáreos con fósiles terciarios y jurásicos, 
pero de un horizonte del Jura, que no pude encontrar in sita 
en toda la región. 

De dónde han llegado allí estos pedazos? 

¿De f|ué medio de trasporte se ha valido la naturaleza para 
depositarlos á tid altura sobre el suelo del valle? 

Estos son dos preguntas muy imi)orlantes, á las cuales to- 
davía no se puede dar contestación exacta, pero me inclino á 
creer que en esta cuestión el hielo de ventisqueros antiguos lia 
tenido un rol importante. 

C — Capas de edad dudosa {16, 17, IS) 

Encima de las lomas altas que se estienden al |K)nienle de 
la mina Mitre, entre los arroyos de las Mangas y de las \'egas 
l'eladas, hay algunas capas cuya edad es dudosa. Las tres 



— 83 — 

rocas que forman allí un sistema geológico son calcáreo, yeso 
y arenisca. El calcáreo predomina y es negro, compacto y muy 
bituminoso. 

Encontré fósiles (Lamellibronchiados), pero tan mal conser- 
vados (moldes) que es imposible su determinación. 

El yeso es de un grano muy fino formando lentes no muy an- 
chos y la arenisca es gris de grano fino, acompañada en el 
cerro 2630 m. de Una capa angosta de marga verde. 

Lo que además de la falta de fósiles bien determinados 
hace muy difícil la determinación de la edad de estas capas, 
son las grandes alteraciones que han sufrido. 

El rumbo en general N. S., cambia mucho; cerca del cerro 
2G55m. es del Oeste alEste; la inclinación que es en general 
al Este, muchas veces pasa á ser al Oeste. Por lo común es- 
tas capas están muy inclinadas ó casi verticales como en el 
Cerrito entre Mangas y Vegas Peladas, al Norte de la embo- 
cadura, cambia también tanto que el calcáreo en el Cerro 2630 
es casi horizontal. 

Todas estas irregularidades de posición resultan déla pre- 
sión ([ue ha plegado y quebrado las capas. Las plegaduras son 
visibles en algunos puntos, como por ejemplo entre los cerros 
2630 m. y 2655 m., de los que doy nquí'un lijero' croquis mos- 
trando á la vez la discordancia entre este calcáreo (17) y la are- 
nisca colorada del cretáceo superior (N". 12 del mapa). 




12 — Arenisca colorada. 
17 — Calcáreo.' 



Kn el Norte desaparecen estas copas bajo el escombro y la 
capa volcánica y al Sud bajo la arena cortadas tol vez por 
una falla. Puede ser que estas capas correspondan á partes de 
la formación cretácea, pero no seria difícil (¡ue sean mas jóve- 
nes, tal vez terciarias; desgraciadamente no dispuse de tiempo 
para resolver este problema, por lo que he señalado esta parte 
con un color diferente del de las otras formaciones. 



— 84 — 

I, AS ROCAS VOLCÁNICAS 

/) Fonolita (N" 19 del mopo) 

Esta i-oca se encuenlra en la pc^rle Nord-Este del mapa, en 
el corro 3380 ni. al Este délas minas Roca y Eloísa. Una parle 
del cerro 3175 m. también eslá ibrmada por esta roca, que es 
de grano fino, de color gris y un poco porosa por la des- 
composición. Esta roca es de separación esquistosa y la falda 
del cerro 3175 m., está cubierta de lajas grandes y pequeñas, 
que golpeadas con el martillo producen un sonido de campana. 
En el microscopio la roca densa aparece completamente 
cristalina y se disuelve en una aglomeración de pequeños crisr 
tales de Sanidina, con algunos de Plagioclasio, en forma de 
bastoncillos y varillas. En esta aglomeración se distinguen bien 
algunos cristales de Sanidina mas grandes. Es bastante des- 
compuesta en serpentina barrosa, fibrosa y magnetita, así que 
en general solamente bay un núcleo de Olivina rodeado' de 
un marco oscuro de magnetita. Algunas veces la masa- de Oli- 
vina lia desaparecido completamente y solo la forma caracte- 
rística del marco oscuro deja conocer que existió antes Olivina. 
Abundan pequeños granos de Magnetita en toda la roca, la 
que contiene poca Nefelina bastante descompuesta. 

Muy interesante es en esta roca el fenómeno de la estruc- 
tina íkiidal, que se puede observar perfectamente con el mi- 
croscopio en la muestra N°. 3514. Todos los pequeños cristales 
en forma de bastoncillos tienen la misma dirección y especial- 
mente parece que existiera una especie de remolino alrededor 
de los grandes cristales de Sanidina y Olivina. 

Ofrece gran interés una observación becba en la cumbre 
3380 m. en la superficie de un trozo de roca. En grietas de 
Fonolita hay cristales verdes de granates, y en la cumbre mis- 
ma encontré una (¡arte de la superficie de un ti'ozo cubierta do 
una capa muy delgada (no pasa de 1 milímetro) de una es- 
coria muy vidriosa, verde. Considero esta escoria como efecto 
del rayo que fundió algunos granates verdes. Es la primera 
vez que he observado este fenómeno en la Cordillera, que os 
tan Irecuenle en los Alpes. 

II) El Basallo {20) 

En el valle del arroyo de las Vegas Peladas, mas ó menos 
diez cuadras al Norte de la mina Mitre, hay algunos filones 



— 85 — 

no muy anchos de Basalto, que también cubre una parle de 
los cerros al Norte de la Laguna Seca. 

Según muestras recogidas en la parte occidental del mapa, 
en la falda del cerro Tosca 1, del cerro China y en la región 
entre estos dos cerros, el Basalto juega también un rol enli'e 
las otros rocas ncovolcánicas que allí cUbron los cerros on 
forma de copos. La colección de estas ro¿l1s, muy interesante 
por cierto, no hu llegado al Museo, habiendo quedado estraviodo 
en el camino, por lo que el mapa está en blanco en esa parte. ■ 

El Basalto de la mina Mitre es de un color gris, y de grano 
muy fino. Con el ojo solo se pueden distinguir cristales de 
Amfíbola, de 5-8 milímetros de largo, en forma de agujas 
delgadas. Solo en un pedazo hay un cristal grande de Anl'íbola 
de 2 centímetros de largo y 1 de ancho. 

En el microscopio se observa que la roca es microcrista- 
lina y formada por innumerables cristales pequeños de Plagiocla- 
sio en los que se distinguen bien granos de Olivina descompuesta 
de tamaño variado. El todo está lleno de granos negros, pe- 
(jueños y opacos de Mognetito. 

Hay largas agujas de Ambíbola de color castaño oscuro. 

///) Andesita {21) 

Esta roca forma la cumbre de la Cuchilla del MoUe al na- 
ciente de la mina Mitre. 

En una masa gris clara se ven muchos grandes cristales 
de Feldespato blanco (Plagioclasio) Amfíbola pardo-oscura y 
Mica (Biotita). 

En el microscopio no toda la masa se presenta cristalina; 
queda una materia entre los cristales, que aunque no es vi- 
driosa no se disuelve en cristales pequeños; parte es de color 
gris amarillenta. Hay Olivina en granos, bastante descompuesta 
y muchos pequeños granos negros de Magnetita. 

La ioba (N° 22 del mapa) 

En el valle del Arroyo de las Mangas, en la falda Oeste de 
los cerros 2GC0 m., 2055 m., 2G.'X) m., so encuentra una roca 
que ha llamado mucho mi atención. Produce la impresión do 
un conglomerado, cuyos mayores pedazos son del tamaño de 
una alberja grande. Están en uno masa fina, de color gris 
negro, en el cual se distinguen con el microscopio cristales de 
feldespato, la mayor parte plagioclasio y cuarzo. Creo que con 
mas razón esta roca se puede llamar toba. 



— 8G — 

Pei-o uan toha pai-ticulnrl En la roca se distinguen bien de 
los duniás [ledazos que sonde las rocas neovolcúniciis cercanas, 
basalto y fonolita, lentes largos de un mineral especial. Estos 
lentes miden 3-G centímetros de largo y en la parte mas ancha 
unos G milímetros de ancho. El color es negro, poco lustroso, 
y el polvo gris-oscuro, su dureza es 9, su corte es conocido, 
igual iV Obsidiana, mineral con el que tiene bastante parecido, 
pero es mas duro y mucho mas opaco; no se pone trasparente 
ni en pedozos delgados. 

Esta roca indudablemente tendrá en el futuro importantes 
aplicaciones en la industria. La misma toba se encuentra tam- 
bién más al Sud-Oeste, entre Cerro Toscal y Cerro de la China, 
y más al Sud en el valle del Arroyo de los Cerros Bajos. Es 
estraño que nunca se encuentra en el bajo de los valles y 
siempre ú unos 50-GO meti'os mas arriba en la falda de los 
cerros, formando allí murallas de 10-15 metros de alto. Es evi- 
dente que se ha formado en una laguna, laguna bastante honda 
y grande, y bien puede ser que la foi'macion del conglomerado, 
(|ue acompaña ni Rafaelita en la mina Eloisa (véase pág. 79), 
tiene relación con esta toba. 

Es este un problema más que ofrece esta región.- 

LAS DISLOCACIONES 

Como ya lo he dicho en mi informe del año 1892 ('), exis- 
ten en esta región dos grupos principales de fracturas: uno 
con dirección aproximada Norte-Sud, mientras que el otro 
corre de Este á Oeste. El que corre del Norte al Sud al lado 
oriental del Arroyo de las Mangas y más ó menos paralelo 
con este, como lo suponemos Bodembender y yo, es de la más 
grande importancia,, pues esta dislocación ha dado origen á la 
gran erupción de Fonolita y Basalto que cubren los cerros 
entre el Arroyo de las Mangag ,y el' de las Vegas Peladas. 
También la gran alteración que han sufrido las capas do edad 
dudosa (l(i, 17 y 18), ci-eo que resulta en pai'te do un efecto 
de la misma gran dislocación. 

Las otras dislocaciones con dirección Este-Oeste son bien 
visibles, aunque no tienen tanta importancia para la arquitec- 
tura de la región. 

Al Sud de la pec|ucña laguna del Arroyo de las \''egas Lar- 
gas, los bancos calcáreos (14) del cretáceo superior aparecen 
como cortados en pedazos por algunas fracturas (Este- Oeste), 



O Revista, tomo IV, pág. 15. 



— 87 — 

formando allí una verdadera escalera (Staffelbruch). La mis- 
ma dislocación sigue miíis al Poniente, á la derecha del Arroyo 
de las Mangas, donde el banco calcáreo (10) está cortado en 
dos partes, habiendo sido una de ellas empujada á 100 metros 
mas q1 pojiiente. 

El mismo fenómeno ha tenido lugar en el Arroyo do In 
Yesera, donde hay algunas dislocaciones, principalmente en la 
región del Manantial de la Yesera. 

Allí está tan cruzada toda, la región por dislocaciones, que 
se requiere más tiempo del que dispuse para poder explicar 
su complicada arquitectura. 

EL COMBUSTIBLE 

CARBÓN DE PIEDRA Ó ASFALTO CARBONIZADO (?) 

Debo ocuparme aquí del mineral que ha hecho ya tanto 
íüido, tanto en el mundo científico como en el industrial: del 
célebre «carbón de San Rafael». 

Él combustible se encuentro en esa región en dos puntos: al 
Indo del Arroyo de las Vegas Pelados (la mina Mitre) y en 
el Portezuelo ol Norte del Arroyo de los Mangas (las minas 
Roco y Eloísa). 

Cuando los visité por primera vez, creí que se trataba de la 
verdadera formación carbonífera, opinión que tenia también el 
Dr. Zuber, quien hobia visitado las minas algunos meses antes. 

Creia también que las demás capas (sujiuesto Iriásicas) es- 
toban en discordancia sobre las capas cai'boníferas. Incurría 
en error pues no se trata de la formocion carbonífero ni de 
copas triásicos, ni existe discordancia. 

Es verdad que algunas partes de la orenisca coloroda (N" 
12 del mapa), tienen diferente rumbo (Este-Oeste) que todas 
las demás (Norte-Sud), especialmente en el Portezuelo de los 
Minas Roca y Eioisa, pero este cambio de rumbo es local y 
se debe ó dislocaciones locóles, siendo siempre los mismas 
capas y la misma arenisco (12) con conglomerodo, las que un 
poco mas lejos tuercen en su dirección y toman rumbo Norte- 
Este -Sud- Oeste), siendo solo pliegues. 

Además, el combustible no fortna ollí copas; se encuonti'a en 
verdaderas hendiduras, que en distintas direcciones cruzan con 
mucha irregularidad, en parte verticalmente y en ])orte algo incli- 
nadas, las demás capos sedimentarios en distintas direcciones. 

Ahoi'a, después de trabajos baslonte formales, parece resultar 
que los hendiduros (grielos) principales en las minas Roca y 



F.loisn tienen riunho Nortc-Siul. De lodos Ins mnyores hcndidui'as 
se (losprondiiui olrus nins iingostus, hasta del diiimetro do algu- 
nos milímetros y aún más angostas, formando así una red 
verdadera. Todo produce la impresión de que una de las ex- 
plosiones que muchas veces acompañan á las erupciones vol- 
cánicas ha alterado allí el terreno. 

Tan irregular como es la dirección de las hendiduras, es 
también su tamaño. Algunas veces se ensanchan hasta 4 me- 
tros (como en la mina Eloiso), pero no continúan largo espacio 
en este ancho, volviéndose más angostas. En general, en los 
minas Roca y Eloiso tienen un espesor de 80 centímetros y 
en la mina Mitre 30. Porece que cuando las grietas toman 
rumbo Norte-Sud, son mas regulares, lo que sucede ahora en 
la Mina Eloiso, en la que los trabajos continuados han mos- 
trado que las vetas principales toman rumbo N-S y se vuelven 
bastante regulares. Se explotan ahora 3 vetos, una de un metro 
y lus otras dos de 00-70 centímetros de espesor; son paralelas, 
inclinadas al Oeste, y distan la una de la otra de 5 á 8 metros. 

Conviene comparar aquí la manera como so encuenti'o el 
mismo combustible en otros lugares: 

En la Sierra de Loncoche, unas G leguas al Sur del Rio Malar- 
güe, se ha descubierto hace pocos años el mismo combustible, 
y Bodembender ha dado una descripción detallada del terreno. (') 

Puedo confirmar esto. 

Allí el combustible se encuentra en forma de una velo, que 
con rumbo 0-E, cruza perpendicularmente las capas sedimenta- 
rias con rumbo N-S, más ó menos. Es una caliza gris amarilla 
bastante margosa, bien caracterizada por muclios ejemplares de 
uno Cardila {viorgmiiaua?) como en el piso superior del cretáceo. 

La vela no es ancha, pues solo mide 20 ó 25 cenlímeti'os y es 
muy irregular, estando incrustados en el combustible muchos 
pedazos (tamaño de una nuez) de la caliza margosa; parece 
inós bien un conglomerado, cuyo cemento es el combustible. 
Además de la veta principal, se desi)renden á los dos lados 
vetillas muy angostas. Sin duda el modo de formación es el 
mismo de las Minas Mitre y Roca, y por esto es probable que 
también, lo mismo que allí, la veta principal (todavía no 
descubierta), tengo iguol rumbo que los copas N-S y que lo 
veta que allí se presenta al sol solo sea uno ramificación. 

Es completomenle distinta la manera cómo se encuentra 
este combustible en un tercer lugar que he visitado. 



(') Sobre el carbón y asfalto carbonizado, pág. 9 y siguientes. 



— 89 — 

En la estancia de D. Pascual Suarez, 6 ú 8 leguas al N-0 
de la Mina Eloisa, dos dias de viaje de la Estancia, en el 
Arroyo Hondo, al lado Norte del Rio Diamante^ se descubrió 
ahora dos años el mismo combustible. 

La geología de esta región es muy interesante. Entrando en 
la Cordillera, después del manto basáltico que cubre horizon- 
talmente las planicies al pié de las primeras serranías la pri- 
mera roca en la sierra es pórfido rojo cuarzífero ; en seguida 
se presentan en posición vertical capas antiguas, esquistas 
negras, que deben pertenecer á una formación bastante vieja; 
Es la primera vez que en la falda oriental de la Cordillera, al 
Sud do Mendoza, se han encontrado rocas sedimentarias más 
viejas que la formación rhética. 

A estas esquislas siguen al Oeste pórfido y granito, for- 
mando la primera sierra bastante alta, y el Rio Diamante cruza 
este pórfido al salir de la Cordillera, labrándose, lo mismo 
que ha hecho el Rio Atuel, un lecho angosto y profundo en 
esas rocas duras, y cuyas angosturas impracticables son muy 
pintorescas. 

Después del granito siguen capas calcáreas, jurásicas y 
cretáceas (según fósiles que encontré en Marzo 1894), y están 
muy alteradas, por intrusiones de basalto casi siempre vertica- 
les, y continúan muy adentro del rio Diamante, repitiéndose, 
lo que demuestra que se trata allí de grandes pliegues. 

Un ])oco antes del arroyo Barroso, afluente occidental del 
rio Diamante, las capas calcáreas desaparecen bajo arenisca 
colorada, la que también está muy plegada. En esta arenisca, 
en la margen izc|uierda del rio, se encuentra el combustible en 
la situación que indica este pequeño croquis: 



Diamante 




¿ü^Otít'' 




^ FiGunA 6. 

1 Arenisca colorada. — 2 Carbón. — 3 Yeso. — i Marga. 



— 90 — 

Más 6 menos 250 melros arriba del rio, donde la arenisca 
eslii lainhien en posición horizontal, se vo el combustible for- 
mando una capa de 50 á GO centímetros de ancho. Hemos se- 
guido esta capa algunos cientos de metros, siempre en la misma 
altura ; sobre esa capa hay otra capa delgada de yeso, y en 
seguida una marga gris-verde. Miis arriba lodo está cubierto 
de grandes trozos y cantos rodados de rocas volcánicas, que 
también en muchas partes forman copas sobre los sedimentos. 

Quiz;i estos trozos son restos do una capa basáltica que 
abrigó contra lo destrucción las capas blandas de margos, de 
carbón y yeso. Formo, como se vé en el croquis, una pequeña 
meseta en el fondo de la cual se levanta en un gran pliege la 
arenisca colorada. 

No conozco los demás yacimientos de combustible situados 
más al Sud en el Rio Grande y en el Neuquen, pero el Museo de 
La Plata tiene en su rica colección de combustibles del país 
algunas muestras del carbón de Rio Grande, las que por sus 
caracteres físicos se presentan absolutamente iguales al carbón 
de Son Rafael. Por esto conviene estudiar la forma en que allí 
se encuentra. 

Aumenta mucho las dificultades que ofrece á la ciencia el pro- 
blema del origen de este carbón, la circunstancia de que el modo 
como se presenta difiere en los tres puntos donde lo he examinado. 

En la mina del Sr. Pascual Suarez (rio Diamante) forma 
una capa verdadera; en las minas Eloisa, Roca y Mitre no hay 
duda de que lo que se presenta hasta ahora allí no es una 
capa, y que más bien son vetas con ramificaciones muy delga- 
das, lo mismo que en Loncoche, donde es claro que se trata 
de una grieta. Pero mientras que en Loncoche es una capa 
calcárea, en la mina Mitre es marga, y en las minas Roca y 
Eloisa arenisca con conglomerado. 

LOS ANÁLISIS QUÍMICOS 

Los análisis hasta ahora de este combustible, aunque difie- 
ren bastante en sus detalles, muestran que se trata de uu com- 
bustible excelente y de primer orden. 

Los análisis inmediatos 

AUA.T.Í KYLE LAVALLE 

Mil re Roca 

Densidüil 1,138 1,173 — — 

Ajíuii ;i,;!ó 2,(Jó 4,25 2,2fj 

Muturias volálilus. /j8,21 4S),5l 43,7ü 41,72 

Cenizas 0,48 <>.6^-í|f,-,i-p ar /,/, 0,73í-o nr. Ú,78;-pfj 

Colíe 49,43 Carbón íijo 47,81 f""^^^ ''^•''' 51,331°""°-^ bfi,-2lS^^'^ 

Calorias 5809,32 ' C088 5573,159 0075,92 



— 91 — 

Análisis elemeniales 

Carbono 81,37 58,97—60,59 

Hi.lrógeno 0,85 S,'iÚ 8,63 

Oxigeno 11,19 24,43 25,13 

Cenizas 0,59 0,63 — 

Amo 1,40 1/j3 

Azufro 4,12 4,43 

Los análisis muestran algunas diferencias, pero que no son 
mayores que las que presentan otros combustibles de la mis- 
ma clase. 

Menciono aquí, por ejemplo, Bogheadkohle y Albertita: 

Bogheadkohle 

C. n. o. CenizB 

Torbnnelilll tiene.... 60,80 9,18 4,3^1 2i,13 (Matter. Yalirb. miner. 18GÚ-81) 
Murajewna 69,94 7,67 11,53 6,25 (Yahrb. miner. 1871-534) 

Albertita 

De Nueva Brunswick 86,04 8,96 1,97 0,10 (Wetherill. Yahrb. miner. 

1866-113) 
IlozsliireStrathpfeffer 79,75 8,12 10,30 0,20 (Morrison. Yahrb. miner. 1887 

J, 410) 

Comparanclo el análisis de nuestro carbón con lo^ arriba 
mencionados, no presenta nada estraño. 

Según sus caracteres químicos y físicos nuestro combustible 
tiene colocación entre el carbón de piedra y el Albertita, pero 
está mas próximo al verdadero carbón. 

El espesor específico (tomamos el término medio entre los 
análisis de Kyie y Arata) n. 1,155, es el de los minerales del 
grupo del Albertita, que varía allí entre 1,00—1,25. El carbón 
de piedra de las formaciones secundarias, con que también 
tiene mucho parecido en su constitución química, tiene un peso 
específico entre 1,2—1,30; mientras la que Antracita vai-ía entre 
1,4—1,5. 

Pero aunque es parecido al Albertita, también bay diferen- 
cias bastante importantes. Su aspecto no es el de Albertita, es 
mas de carbón según su color y polvo. Además, la ley de Va- 
nadio que contiene este mineral le dá un carácter especial. 

Según Kyle (Revista del Museo, tomo IV, p. 37): «la ceniza 
de este carbón es estraordinariamente rica en Vanadio; con- 
tiene 38,22 % del Anbídrico Vanadico ó pentoxido de Vanadio. 
Esto equivale á decir que en cada 1000 kilos de carbón, siendo 
este igual á la muestra que se me enviara, existen 2407 gra- 
mos del Anhídrido (ácido vanadio anhidro), equivalente á 1351 
gramos de Vanadio elemental y á 3082,5 gramos del Metava- 
nadato de Amonio, siendo esta la sal mas importante de, las 



.— 92 — 

de vanadio por ser la-, mas empleada en la industria (el kilo 
vale 20 pesos oro).» 

Creo que conviene dar a este combustible sin comparación, 
como dice Hodcmijender, (') un nombre especial; por sus carac- 
teres especiales, y propongo el de «Rafaelita». 

Dureza 2 V,— 3. Peso especítico 1,156. Color negro-azulado 
lustroso. Polvo de color negro-gris, algo parduzco. 

Ardo con llama larga, hrillunto y . fuliginosa; se liinclin 
mucho, di) humo denso, blanco-azul y un olor bituminoso. 

Es muy quebradizo, deleznable. Fractura concoidea. 

En las caras de separación se ven figuras estrañas, en forma 
de semicírculos, que imitan las formas de hojas de heléchos con 
sus nervios, y otras mas pequeñas, que algo se parecen a 
Eslheria, pero que solo son las caras de segregación. Estas 
figuras no son solamente paralelas á la estratificación, sino 
también verticales y cruzan la masa en todas direcciones. 

Las buenas condiciones del «Rafaelita» están perfectamente 
reconocidas, pues ha sido declarada oficialmente por los seño- 
res Juan J. Kyle, Pedro N. Arata y Francisco P. Lavalle (véase 
los informes correspondientes en la Revista del Museo de La 
Plata, tomo IV, p. 33 y siguientes) y las pruebas industriales 
han demostrado la exactitud de las opiniones de estas personas 
tan competentes. 

Se ha comprobado como combustible de i)rimei'a calidad 
para la elaboración del gas de alumbrado, tanto en la Compa- 
ñía primitiva de gus de esta capital como en la usina de gas 
de Mendoza. En esta última se demostró que su rendimiento 
en gas por tonelada alcanzó á la crecida cifra de 48G metros 
cúbicos, y su poder iluminante, al fotómetro de Bunzen, ¡i 3G 
bujías, lo que le pone á la par de los mejores y mas caros 
carbones que se explotan en él mundo. 

En la casa de ensayos oficiales de Londres, fué analizado 
y clasificado como carbón de bastante buena calidad. 

VÁ ferro-carril Gran Oeste Argentino lo ensayó en una loco- 
motora de su servicio, con resultados completamente satisfac- 
torios. 

En la imprenta del diario «La Nación», de Buenos Aires, 
se ha empicado el «Rafaelita», también con muy buen éxito. 
En el número 7421 del 30 de Julio de 1894, «La Nación» dice: 
«f|uc el resultado de la prueba ha sido en un todo soti-sfaclurio 



(1) Sobre el cnrbon y asfalto carbonizaLlo, etc., p.'ig. 21. 



— 93 — 

y no deja duda alguna de que la hulla nacional puede sustituir, 
si no con ventaja, sin mayor inconveniente al carbón de Gai'diíT.» 

Tanto como si concuerdon las opiniones sobre las calidades 
buenos del «Rafaelita», divergen en la misma proporción en 
cuestión del origen. 

Hemos visto que según las condiciones geológicas no es en 
la formación carbonífera donde se encuentra el «Rafaelita» de 
las Minas Roca, Eloisa y Mitre y tampoco el de Loncoche. 

No existe la discordancia geológica en que Zuber y yo, en 
mi primera visita, hemos fundado la opinión de que se trata 
de la verdadera formación carbonífera, tampoco existen capas 
de edad triásica, por el contrario, las capas desde el Jura hasta 
la formación cretácea superior y tal vez terciaria inferior si- 
guen con desarrollo bastante regular. Pero su situación está 
muy alterada, de modo que las capas mas viejas aparecen 
ahora sobre las mas jóvenes; la inclinación general es al Po- 
niente, el Jura está al Poniente y las capas cretáceas al Na- 
ciente, de modo que parece tratarse de un pliegue volcado. 

Pero el hecho de que no se trate do la formación carboní- 
fera, no prueba nada en contra de la opinión de (jue el «Rafae- 
lita» es una especie del verdadero carbón de piedra. 

Verdadero carbón de piedra se encuentra en todas las for- 
maciones desde las mas viejas (Siluro y Devónico) hasta la 
formación cretácea superior. (1) 

Especialmente en la formación cretácea se lian formado 
grandes capas del carbón de ¡nedra, por ejemplo, en la forma- 
ción wealdena en Alemania del Norte, donde este carbón está 
en continua esplotacion desde decenas de años. 

Sus condiciones químicas y físicas tampoco se oponen á 
que se considere como carbón, con escepcion del peso especí- 
ílco, que es un poco mas liviano. 

Lo único que es un argumento serio contra el carbón, es el 
hecho de que el Rafaelita en las Minas Roca, Eloisa, Mitre y 
Loncoche no se encuentra en capas sino en vetas, y, que como 
el Albertita, contiene muchos pedazos de la roca vecina. 

Es estraño que el mismo Rafaelita en la Mina de Don 
Pascual Suarez (Diamante) forme una verdadera capa horizontal. 

Me inclino á creer que la situación en la Mina de Don Pascual 
Suarez es la situación verdadera, primitiva, y que en las Minas 



(1) Cf. Justas Roth Allgemeine imd chemische Geologíe, tomo II, pág. 
652 y siguientes. 

Melcliior Neumayr; ErJgeschiclite, tomo II, pág, 748-755. 

Tamo YII. 11 



— 94 — 

del Dr. Salas lo que ahora aparece como vetas es solo la 
iniluoncia do las erupciones volcúnicus sobre las capas del 
Uui'uelita. Digo capas, iJorquc los trabajos i'ecien hechos mues- 
tran que también en las Minas Roca y Eloisa las velas que 
antes corrían de Este á Oeste, toman rumbo N. S. como todas 
las capas sedimentarias, de modo que ahora hay tres velas, 
ó mejor dicho, capas principales paralelas entre sí. 

Loncoche forma una escepcion, allí es una vela verdadera ; 
pero sin estudiar esta región no se puede saber si no sucedo 
allí la misma cosa como en las minas del Dr. Salas. 

Bodemberíder (1) cree que se trata de una especie de as- 
falto. Para mí las pruebas de que sea asfalto, no son conclu- 
yentes; no niego que la manera como se encuentra el Rafaelita 
en Loncoche y Mitre (y este es el argumento principal) hace 
algo probable la opinión de Bodembender; pero creo que todo 
esto so puedo cspiicar bien por las erupciones neovolcá nicas que 
han tenido lugar muy próximas del yacimiento de Rafaelita. 

Creo que es conveniente mencionar un hecho observado 
por Slrombeck, en Alcmanin, hoce mas de 20 años, (2) En 
Alemania del Norte cerca do Eschershauscn en Brunsvick, se 
encuentra mucho asfalto, en capas calcáreas del Jura superior 
y en otros lugares cercanos brota petróleo déla misma formación. 

Slrombeck cree que este asfalto y el petróleo es un pro- 
ducto de la descomposición de capas de carbón de piedra (pie 
se encuentran cerca, en el Wealdeno (Cretáceo inferior) y que 
antes se estendian mucho mas. 

Neumayr (3) menciona que en el distrito carbonífero de 
Siiropshire el petróleo acompaña al carbón. 

Importante es también la observación hecha por el señor 
F. P. Moreno, Director del Museo, en el Paramillo de Uspallata, 
á la que se refiere en la introducción á estos trabajos, consig- 
nada en las primeras páginas de este volumen. 

Creo que algo parecido ha ocurrido también en San Rafael. 
Es un pi'oblema muy interesante y difícil para la ciencia el 
origen del Rafaelita, problema que no se puede resolver del todo 
antes de haber estudiado y comparado con la mas grande 
exactitud todos ios yacimientos de este precioso combustible, 
pero todas las observaciones c|ue he hecho hasta iioy no contra- 



(I) Sobro el Carbón y Asfalto cnrbonizndo, ote. 

(3) Strombeclc, IJeber oin Vorkoimnen ven Asl'alt iiii Ilorzogtlniíii Biau- 
nsliweig, Zeitschrift iler deutschiin geologischen Gesellschal't 1871. XXIll, 277. 
(3) Neumayr, Erdgeschichte, tomo II, n. 744. 



— 95 — 

dicen mi opinión publicada yo en mi primer informe, es decir, 
que se trata de un combustible de origen vejelal. 

Bodembender (1) dice que «este combustible no lo podemos 
clasificar por razón de sus caracteres químicos y físicos como 
asfalto sólido, pero que masas asfaltosas han llenado las grie- 
tas solidillcándose y carbonizándose luego». 

Me adhiero á la opinión de Bodembender de c[ue el Rafae- 
lito no es asfalto sólido, pero confieso que para mí es difícil 
creer en asfalto solidificado y carbonizado. 

Es verdad que el conglomerado que acompaña el Rafaelita 
en la mina Eloisa, ofrece caracteres estraños. 

Digo en mi primer informe: (2) El conglomerado es de as- 
pecto negruzco y el tamaño do los fragmentos (juo lo componen 
varía entre una olberja pequeña y una avellana. El aspecto ex- 
terno de estos fragmentos, muchos de ellos deformados por 
presión, muestra claramente que el conglomerado ha sufrido 
enormes presiones ; muchos fragmentos se desmenuzan cuando 
se les extrae del cemento. El estudio microscópico indica que 
estos fragmentos rodados son de un pórfido antiguo y de cuarzo 
blanco; los mayores y la mayor parte son de pórfido que tiene 
la siguiente composición: 

En un magma que solo con un gran aumento se vé que 
está compuesto de pequeños feldespatos y cuarzos, se encuen- 
tran grandes cristales de cuarzo que muchas veces tienen la 
forma carnclcrística do los pórfidos cuarzosos, dihexaedros mas 
ó menos corroídos. He observado también en este pórfido i)Ia- 
giüclasa y ortoclasa. 

En todo este conglomerado se encuentran muchos pedazos 
de carbón, y es estraño que no solo el cemento j)ero también 
el interior de los fragmentos está impregnado de restos carbó- 
nicos, de modo (jue es muy difícil hacer transparente el mag- 
ma de los fragmentos porfirices. Fenómeno no menos curioso 
es el de que en todos los cristales del pórfido, el cuarzo y los 
feldespastos hayan conservado su limpieza original, á pesar 
de tener muchas grietas». 

Bodembender (3) dice que: «tal impregnación es debida á 
la gran presión que esperimentaron las masas breosas y bajo 
los cuales han entrado en las grietas finos de los frogmentos 
de los pórfidos». 



( 1 ) Sobre el carbón y asfalto carbonizado de la proTÍncia de Mendoza, pfig. 21. 

(2) Datos sobre el carbón de piedra de San Rafael, (Provincia de Mendoza) 
üovista del Museo de La Plata, tomo IV, pág. 13. 

(3) L. c, pág. 21. 



— 96 — 

í'i'oo (|ue osle fenómeno se puede esplicni" t(>ml)icn por la 
inlUioiiciu del culor inleusivo de las erupciones inmediuliis neo- 
volcánicas junto con presión. 

Una prueba que confirma mas la opinión de que el Rafae- 
lita es de origen vejetal es el hecho de que se encuentran en 
los restos del carbón quemado, pequeños fragmentos que para 
mí no pueden ser otra cosa que partes del esqueleto silíceo de 
plantas. Son trasparentes, oblongos y forman celdas. 

No puedo dar sobre asunto tan difícil un juicio definitivo, 
pero menciono aquí el hecho de que habla Toula (2). Era co- 
nocido el carbón de piedra en el Balkan desde mucho tiempo, 
y todos los geólogos que visitaron aquella región, declararon 
que se trataba allí de verdadero carbón de piedra de una for- 
mación muy vieja. Toula ha probado que este carbón no puede 
ser mus viejo que la edad cretácea superior (la misma edad, 
que tiene según Hodembender y yo el Rafaelita) aunque tenga 
todos los caracteres de los cari)ones viejos (como el Rafaelita), 
Toula cree que en el Balkan las capas han sufrido grandes al- 
teraciones y que éstas han producido la trasformacion. 

Pues bien, el Rafaelita se encuentra en una formación rela- 
tivamente muy joven (cretácea); tiene los caracteres de carbón 
de piedra y no de asfalto, y creo que la influencia de las fuer- 
zas que han formado las sierras, la presión junto con el 
calor de las erupciones neovolcánicas le han dado su aspecto 
particular tan interesante. 

Pero sea cual fuere el origen que se atribuye al Rafaelita, 
la verdad es que de todas maneras el carbón de San Rafael es 
un combustible (;on mejores cualidades que cualquiera de los 
carbones de piedra conocidos del país. Se emitii'án mas teorías 
sobre el oi-igen probable del combustible, pero todas estas teo- 
rías no podrán, á mi juicio, alterar el hecho elocuente de que 
hay carbón de excelente calidad, y poi- todo lo que he visto y 
cstud'iado ahoi'a, me inclino á creer (¡ue so enconlrarii cai-bon (mi 
cantidades suficientes, desdo el Rio Diamante hasta el Neu(|uen. 

Es esto lo que realmente A'ale; las teorías científicas de 
esta clase poca utilidad práctica tienen por ahora si no con- 
tribuyen inmediatamente al progreso del país. 

Ronoi.io IIautiiai.. 
La Plata, Agosto de 1895. 



(2) Franz Toula: Dio Stoinkohlen, iiire Eigonschaften, Vorkoinnion, 
Entstehung und national okonomische Bedeutung. Wien 1888, pág. ló. 






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LOCALIDADES 



rhctií 



cia sobre terreno 



Sierra de La Huerta (Mareyes), Provine 
San Juan. 



cia sobre terreno 
estratos paleozói- 
sierras de San 
i los Llanos; en 
:ia sobre estratos 
Carrizal y 



Sierra de San Luis (Bajo de Velis). 
Sierra de los Llanos (Pampa de Ansulon). 
Sierra de Famatina ( Carrizal y Potrero de los 
Ángulos). 



P' 



TKRPENO 


CARÁCTER PETROGRÁFICO 


CARÁCTER PALEONTOLÓGICO 


YACIMIENTO 


LOCALIDADES 






Thinnfeldia cidoniopieroides (Morr.) Fcistm. 










Baicra tacniaia Fr. Braun. 






r. iriásíco superior. 


Psamitas, pitarras areníscosas. 


Tacnioptcris Marcysiaca Gcin. 


En discordancia sobre terreno 


Sierra de La Huerta (Marcycs), Provincia de 
San Juan. 


rhóúco'-' 


depósitos tic carbón. 


Pterophyllum Oeynhausianum Gopp- 


arcaico. 








Pachypicris Slclzneriana Gein. 












Sphcnolcpis rhaciica Gein. y otras mas. 












Autor: Gcinitz. 










Noeggcrathiopsis Hislobi (Bunb.) Fcistm. 












Glossopteris csp. 


En discordar 


cia sobre terreno 








Equisetites Morenianus Kurtz. 


arcaico y 


estratos paleozói- 






Psamilas, conglomerados, pi- 


Neuropteridium validum Fcistm. 


eos en la 


sicrras de San 


Sierra de San Luis (Bajo de VcUs). 


T. pérmico. 


zarras margosas, depósitos de 


Rhipidopsis gingkoidcs Schmalh. 


Luis y di los Llanos; en 


.Sierra de los Llanos (Pampa de .'\nsulon). 




carbón . 


Gangamoplcris cycloptcroides Fcistm. 


concordancia sobre estratos 


Sierra de Famatina (Carrizal y Potrero de los 






Sphcnopicrís csp. 


paleozoicos en Carrizal y 


Ángulos). 






Walchia csp. 


potrero de ios Ángulos (Sier- 








Autor: Kurtz. 


ra de Fan.atina.) 








Retamito, San Juan : 










Archaeocalamitcs radiaius (Brongn.) Stur. 










Lepidodcndron csp. del grupo del L. nothum Ung. 












» Pcdroanum { Carr.)' Szajnocha. 












Botrycliiopsis "Weissiana Kurtz. 


En concorda 


ncia sobre el terre- 


Retamito (Culm), Jachal, Guaco, Trapiche, 


T. carbónico. 


Psamitas, conglomerados, pi- 
zarras, depósitos de carbón. 


Rhacopteris csp. Cordaites esp. 

Autores: Szajnocha y Kurtz. 


no dnvóni 


no, en parte dircc- 
brc caliza silúrica 


Provincia de San Juan. 
Cerro Bola. Sierra de Famatina (Potrero de 






Trapiche, cerca de Guandaco], Rioja : 


(dislocación?). 


los Ángulos), Provincia de La Rioja. 






Lepidodcndron aff. L. noihum Ung. y L. Pcdroani (Carr.) 












Szajn. 












Neuropteridium validum Fcistm. 


















Jachal, Trapiche {?), Provincia de San Juan. 


')'. dcvtinico, superior. 


Pizarras, psamiías, pranwacke, 

caliza. 


Sin fósiles animales (?); algunos restos de plantas (Jachal). 


En concorda 


ticia. 


Cerro Bola (?) Potrero de los Ángulos (?), 








etc., Sierra de Famatina. 






Lcptococlia flabclliies Conr. 










(Upper Hclderbcrggroup, etc.) 


Rhynchonella. Mcrisicíia, Spirifcr, Strophoncma, Chonctcs, 






Jachal, Provincia de San Juan. 


Inrcrior. 


Pizarras, granwacke, psa- 


Lingula, Discina, Conuiaria, Crinoidcs, Trilobitcs, etc. 


En concorda 


icia. 


Sierra de Famatina (?). 




milas, caliza, etc. 


{Los fósiles recogidos por el autor no están determina- 
dos aún). 










Pizarras, psamitas, de poco 








T. silúrico, superior. 


espesor (c loo m,) 


Sin fósiles (?) 

iMoniiculipora argentina Kays, Ürtnoceras esp-, Liiuiícs csp., 
Murchisouia esp., Maclurea Avcllancdae Kay., Maclurca 


En concordancia. 


Jachal, Provincia de San Juan. 


Inferior. 




Sarmienti Kay, M. Stelzncri Kay, Orthis calligramma 




Las AntccordiUeras de San Juan {de Zonda, 


(Iremon-Zoiía) 


Caliza, dolomita. 


Dalm., Orthis obtusa Pand.. Orthisina adscendens Pand., 
Leptaena serisea Saw, Lingula, Bathyurus, Ogygia, Are- 
thusina argentina Kays, y otros mas. 

Autor: Kayscr (véasela obra citada de Stclzncr). 


En concordancia. 


Gualilan, Talacastra, Jachal, etc.) 
Sierra de Famatina (Potrero de los Ángulos). 

Sierra dd TonUl, de Paramillo, Provincia de 




Pizarras, granwacke. 


Sin fósiles (?) 


? 


San Juan. 






Agnostus Tilcuyensis Kayscr. Olenus argentinus Kays., Ario- 






T. cámbrico, superior. 


Psamilas. 


nellus Lorcntzi Kays., Arionellus Hyeronimi Kays., Orthis 


? 


Provincias de Jujuy y de Salta. 


(Zona con Olcnus). 




Salicnsis Kays., Lingula, Obolus, Hyoliihcs. 
Auior: Kayscr. 




Sierra de los Llanos y Sierra de Córdoba 


Inferior. 


Psamitas. pizarras, cuarcita. 


Sin fósiles {?). 


En concordancia. 


(Jatan, Pocho?). 




Gneis, pizarras hornblondífe- 






Sierra de Córdoba, de San Luis, de Los 


r. aroáico, 


ras, caliza granuda, Filita. 







Llanos, de La Huerta, de PiO del Palo- 




Micaciía, etc. 








de Famatina, de Caiamarca. de Tucu, 



é^?Trirrtrica 



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INFORMEN 

SOBRE UNA 

EICÜRSION EFECTUADA EN LA PEOyiNCIA DE SAN LUIS 

(república argentina) 
EN LOS MESES DE SETIEMBRE Y OCTUBRE DE 1894 

pon EL 

DR. JUAN VALENTÍN 



iisri^o i^AdiB 



SOBRE UNA 



Eíciirsioi íMuU u la ProFiícia fle 8aii Liís 

(" REPÚBLICA argentina) 
EN LOS MESES DE SETIEMBRE Y OCTUBRE DE 1 894 

POR EL 

DR. JUAN VALENTÍN 



La Plata, Febr( 



Sr. Diirclor del Musco La Piala, Dr. Francisco P. Moreno. 

Tengo el lioiior de prcscnlar á V. lo priincni pnrle de mi 
informe sobre la excursión que por su orden efectué ú la Pro- 
vincia de San Luis, desde Setiembre hasta íin de Octubre de 
1894. Reúno en ésta lodos los datos que pude obtener de los 
yacimientos metalíferos de aquel territorio, dejando para la 
segunda parle la publicación de los delolles petrogrólicos de 
las rocas y de los ensayos de las muestras coleccionadas. 

Llegué á San Luis el 11 de Setiembre y me detuve hasta 
el 22, haciendo vai'ias excursiones en las cercanías de la ciudad 
y preparando todo lo necesario para el viaje á la siei'ra prin- 
ci|)al. lüicargado de estudiarlas zonas auríferas délo [¡rovincia, 
me dirigí á la Mina Carolina y á Cañada Hondo, acompañado 
por el señor Raúl Nievas, quien siendo conocedor del terreno 
me ayudó en mi objeto con actividad y energía. Allí encontré á los 
señores F. B. Doering, ingeniero de minos y W. Th. Yeldhom, 
administrador do la mino Corolino y al señor Randol()h Mcllor 
proi)ictorio de los lavaderos do Cañada Honda, é hice mis cstu- 



— 100 — 

dios y excursiones en parlo en compnñin de nqueilos señores, 
concluyéndolas el 7 de Oclubi'e. 

De Cañada Honda boje a San Francisco pora examinar las 
principales minas de la sierra del mismo nombre, y para pasar 
por lu falda de la sierra a los distritos mineros de Quines y 
San Martin. En los Chañares me encontré con el gerente señor 
Le Noir de Lo Cochetiére y con el ingeniero Guillermo Ter- 
rasso de la Compañía Minera Frnnco -Argentina, haciendo tra- 
bajos de exploración en aquel punto, quienes igualmente me 
facilitaron la tarea. 

Me es agradable poder expresar en este lugar mis gracias 
á todos los que me ayudaron con tonta afabilidad y nombi-ar 
entre ellos al señor Gobernador de la Provincia y al señor 
Diputado Nacional, Dr. J. Daract, á quienes debo gran porte 
del buen éxito de mi viaje. 

Br. J. Valentin. 



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u. Ampbibolilgesleinen. Neues lahi-buch f. Mineralo- 
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IX. 1894-95. 

KuRTz F. — Sobre la existencia del Gondwana Inferior en la 
Rep. Arg. Revista del Museo de La Plata. 1895. 



II 



Rasgos geológicos de la Provincia 

La parte montañosa cubre relativamente ¡¡oco terreno en 
loda la provincia, pero es In de que nos ocuparemos en seguida, 
siendo do menor interés, pora las cuestiones dominantes, las 
partes vastas y bajas poco conocidas aún. 

La sierra de San Luis se parece á la sierra vecino de Cór- 
doba, no solo por su forma lopogrdfica, como tipo de meseta 
con faldas escarpadas al Oeste y más suaves al Este, sino 
también por su exlructura geológica. La componen casi exclu- 
sivamente las rocas cristalinas antiguas y ante lodo, el gneis 
con sus variedades originadas por la difei-encia en los feldes- 
patos ó las micas; abunda en general el gneis gris, con gneis 
de biolita, siendo i-aros los gneis de moscovita y más rai-os 
aún los de las dos clases de mica. Los bancos del gneis foi-man 
varias zonas paralelas, dirigidas de N. á S., inclinadas en la 
parle que visité entre (50 y 80 grados al Este y separadas la 
una de la otra poi" esquislas cristalinas, es(|uislas amai'illas 
de mica, de clorita, do laico y de cuarzo. 

l'^l granito se vé, l'uci'a de unos pc(|UCños levantamientos. 



— 103 — 

en dos puntos de mucha importancia: el primero en la cumbre 
de la Sierra Alta y la segunda entre Quines, Santa Bárbara y 
Laguna Larga. Según la abundaiicia de la mica oscura ó clara 
distinguimos entre granito de biotita y de moscovita y, por los 
minerales accesorios, granito de hornblenda y de turmalina. El 
viitimo mineral abunda cerca de Quines en formas gigantescas 
basta de diez centímetros de diámetro. Ln pegmatita de extruc- 
tura sumamente gruesa, está intercalada muchas veces en filones 
entre las capas del gneis. El rumbo varía en los diferentes 
terrenos, pero es muy notable la regularidad con que se pre- 
sentan en cada terreno. Las cercanías de los Chañares (Dep. 
San Martin) se distinguen especialmente por el gran número de 
(ilones do pegmatita á poca distancia uno del otro (2 á 10 
metros próximamente), y por el paralelismo de estos filones. 
El espesor de los últimos es de pocos centímetros hasta algunos 
metros. En partes se componen casi completamente de cuarzo, 
que por su dureza y resistencia contra los atmoslerilios y por 
su blancura llama la atención. También el ortoclasa y la mica 
se presentan en ejemplares de gran tamaño. 

El rumbo ])rincipal de las capas antiguas tiene también 
j)npel en las formaciones modernas. Vemos que los conos an- 
desíticos de Tomalasla, Tres Hermanos, Porongo y otros, están 
combinados en líneas meridionales, lo que nos prueba que en 
tiempos, pocos remotos relativamente, hubo dislocaciones en esta 
dirección, y que se abrieron grietas por las cuales las masas 
volcánicas tuvieron su salida. La andesita forma hoy las alturas 
más notobles do la siei'i-a por el declive do sus faldas, con- 
trastando con los contornos suaves del teri'eno esquistoso. 

Los sedimentos tienen muy poca extensión en la sierra prin- 
cipal. Por las investigaciones de Kurtz, sabemos que las esquis- 
las arenosos, conocidos con el nombre del Bajo de Velis 
pertenecen á la formación del Gondwona Inferior, formación 
desconocida en el resto de la República (1). Las demás areniscas, 
en pequeños depósitos al pié Sud de la sierra principal, pero 
de extensiones muy importantes én la sierra de las Quijadas 
del Gigante y otras sierras aisladas en la pampa, no son cono- 
cidas bien aún y probablemente pertenecen en parte á la for- 
mación terciaria. 

Las formaciones cristalinas están cruzadas [lor gran número 
de ilíones metalíferos, como veremos por lo que sigue. 



(I) Kiirt>;. Sobro la existencia de GoiKtwana, oto. Ilcv. del Miisoo de iva 
flata, 181J5. 



— 104 — 



III 



Departamento Pringles (Cañada Honda) 

Geografía y Geología— Los lavaderos de la Cañada Honda 
están situados en el valle del mismo nombre, que tiene su nnci- 



Tierra turbosa {qucsna) 



Tierra blanca y rosada 



Bloqms angulares de giieií 



NIVIÍL DKL AGUA 

Tierra ainarillu 



Llampos pobn 



Rodados con granos do oro 
Llampos ricos 



Itoca lliiiiu (giielti) 



Corte esqueimUico. Escala 1:45 



— 105 — 

miento enlre los conos nndesílicos de Zololosta y de Toniolosta y 
que forma el Rio Quinto, unido con otros pequeños valles quo 
bajan del Oeste del último cerro y reforzado por otros del lado 
izquierdo. Representa pues el desagüe de aquel terreno, com- 
puesto de gneis y esquistas cristalinas con erupciones de andesita 
ó el mismo terreno que, como ya hemos visto, está distinguido por 
sus vetas auríferas. En el curso del tiempo la acción roedora 
y denudante (erodierend und desnudierend) de las aguas ha 
prestado gran servicio al hombre, habiendo destruido miles y 
millones de toneladas de roca arrastrándolas por las faldas al bajo 
del valle y depositándolas allí, donde la fuerza de los rios y arro- 
yos ya empieza ú disminuir sus partículas pesadas y entre 
ollas los granos del oro nativo ([uo antes estaba diseminado 
en todo la masa de las vetas cuarzosas auríferas. 

Forma la Cañada Honda un depósito preparado por la natu- 
raleza, pero seria erróneo creer que sin trabajo se cosechará 
lo sembrado. 

Veremos por lo que sigue que, como en otras partes, los 
lavaderos exigen para su explotación trabajos previos, estudios 
serios, geológicos y mineros y la mayor atención en el acto 
mismo del trabajo. 

El terreno de los lavaderos se extiende á lo largo del valle 
de 700 metros y se compone de las siguientes capas: (Véase el 
plano de la página anterior). 

La parte superior es una capa llamada «tierra negra» de 4 á 
5 metros de espesor, algo turbosa y de estratificación sumamente 
lina y regular. Hay, intercalados, varios pequeños bancos hasta 
de 10 centímetros de una sustancia blanca y rosada cono- 
cida por los habitantes de Cañada Honda, con el nombre do 
capas de alumbre, (1) y además de vez en cuando zonas de 
rodados ó fragmentos sueltos angulares que varían en el tama- 
ño desde el de una nuez hasta el de la cabeza de un hombro. La 
mayor parte son rocas gneísicas. 

En algunos puntos se presentan á la luz esos fragmentos 
sueltos, por la acción atmosférica semejando algo como las 
«Gletschertische» , es decir, piedras sobre los ventisqueros que 
impiden el derretimiento del hielo de su lecho y forman una 
especie de mesa de roca sobre pié de hielo. 

Presenta un aspecto muy característico la tierra negra por 
la falta de vegetación y la manera particular de formar pilares 
y columnas grotescas por el desecamiento de sus capas. 



(1) Me falta aún el análisis. 



— lOG — 

Se han enconlrndo cierto número de huesos fósiles, pero 
muy l'n'igiles (según Lallemnnl) y no sé si se conservan aún. 
Me i'egalú el señor Meilor ])oiie de un cuerno, sacado de 
las capas. La formación del depósito hace suponer una ciéna- 
ga, que á veces estaba cubierta de agua y recibía de las orillas 
el acarreo del material pedregoso con las tormentas. 




Debajo de la «tierra negra» se distingue la «tierra amarilla», 
una capa de arcilla algo arenosa (Loess) de 1 á 2 metros de 
espesor, término medio; alcanza á veces más y desaparece com- 
pletamente entre la tierra negra y los rodados de abajo. Gene- 
i-almenle no presenta estratificación bien definida, ni lleva 
fósiles ni rastros de oro. Es estéril como su lecho. 

Descansa este banco sobre la zona aurífera, compuesta de 
rodado.s do gneis, do esquistus (¡ris'lalinos, do cuarcita y ando- 
sila, mezclado.': con una arcilla impura ai-enosa de color de 
moho por el gran contenido de hidróxidos de hierro. l']l con- 
junto es el llamado «llampos» por los minei-os. Se considera 
la parte de arriba de grano mas fino como llampos pobres y la 
de abajo como llampos ricos con rodados gruesos. El espesoi- 
alcanza un metro y medio. 

E\ lecho de todo este terreno de acari'eo es en parte una 
roca de gneis y en ¡lartc de esquirlas cristalinas, colocadas 
casi á pico con rumbo de Norte á Sur. La superficie de esta 
roca ya está muy labrada por el agua, de modo que se han for- 
mado pequeños valles (las canaletas del minero) en los t[ue se 
ha depositado, en el fondo, la capa aurífera. 

Antes de pasar á hablar mas detenidamente como se en- 
cuentra el oro dentro de la capa mencionada, agrego algunos 
cortes geológicos do todo el depósito de acarreo, como los he 
tomado en los puntos señalados con los númei'os 1 ¡í Y], com- 
pletando así los datos del corle esquemático de arriba. 



— J07 — 

I. — De arriba á ahajo 

Tierra negra, poco eslratificado 3 á 4 m. 

Arcilla morena 1 » 5 » 

Rodados eslratilicados, con zonas muy colo- 
radas, conteniendo oro 1 » O » 

II. — De arriba á abajo 

Tierra negra 3 á 4 » 

Tiei'ra amarilla (Loess) 2 » 4 » 

Llampos de grarlo fino 'A » V< » 

III. — De arriba á abajo 

'l'icrra negra 2 m. 

Arena de cuarzo y gneis descompuesto de 

grono medio. 1 á 5 » 

Roca firme. 

IV. — De arriba á abajo 

Tierra negra, bien estratificada con una zona 
blanca de 10 á 15 centímetros y con irag- 
mentos sueltos gruesos de gneis 3 m. 

Tierra amarilla. 

V^ — De arriba á abajo 

Tierra negra, en la parlo baja con varias zo- 
nas blancas y rosadas 3 á 5 m. 

Sueltos angulares. 

Gneis con muchos granules. 

VI. —De arriba á abajo 

Tierra negra, estratificada 2 á 00 m. 

Arena gruesa y rodados, estratificada 3 á 00 >■ 

El oro se encuentra en pepitas gruesas «nuggets» délos in- 
gleses. La mas pesada conocida es de cinco onzas. De la presen- 
cia de oro fino no puedo todavía dar detalles, y los tendré por 
los análisis del desmonte; es posible que exisla y se pierda 
por los trabajos que no lo toman en cuenta. 

La forma de las pepitas muchas veces es muy comi)licada, 
no permitiendo la suposición do que sean trasportadas desde 
lejos. La distribución se observa irregular entre ios rodados, 



— 108 — 

pero se debe notar que la superficie de la roca firme se consi- 
dera gonürolinenlo por los mineros rica en inolnl. Tiene, como 
liemos visto, uc(uellas canaletas (|ue especialmente se linn lle- 
nado con el precioso metal. 

La existencia de oro en la roca del lecho («bedrock» de los 
ingleses) podia dar motivo á argumentos para la teoría de se- 
gregación, pero por mi parte no admito esta idea, pudiendo 
explicar suficientemente el fenómeno por la vía mecánica física: 
la formación do grietas on la roca descompuesto y el trasporto 
de las pepitas con el agua de las i'oldas vecinas al bajo del 
valle. Se calcula que la roca (bedrock) contiene oro hasta un 
pié de profundidad. 

Técnica — Parece que hace 50 ó 60 años que se trabajan 
los lavaderos de La Cañoda Honda. Los primeros que los ata- 
caron fueron dos chilenos, Pepe González y Antonio del Canto, 
pero no obtuvieron resultados. En el año 1852, Mauricio G. 
Morales, también chileno, superó parte de las dificultades que 
los nombrados hablan tenido. Logró establecer el desagüe del 
yacimiento que explotaba por un conal. Fué quien introdujo 
los primeros utensilios de fierro, en vez de las palas de madera 
y las cucharas de cuerno de los nativos. Empezaron á hacerse 
ensayos por otros, pero sin recursos y, en consecuencia, sin 
resultados. 

Kn el año 1888 hubo un cambio extraordinario. Morales 
vendió sus pertenencias á las dos compañías inglesas: Ceutntl 
Argenliiie Capra Valley Exploration lid. y Cenlral Argentine Qold- 
fiehls lid. Se instaló en lugar de la simple manera de li'abajar, 
empleada por Morales, un servicio complicado do oficióles y 
de administración. Alcanzaron á 3.000 y 4.000 pesos poi" mes, 
los sueldos de los empleados ingleses; (el obrero inglés no 
exije solo un alto sueldo, 16 libi'os por mes, sino que tiene 
mayores exijencias en cuanto á alojamiento, vestido, alimento, 
etc. ; los servicios, mientras tanto, son mejores por los indígenas, 
estando éstos acostumbrados á oprovechar las aguas ])ara los 
riegos). Se gastaron en 2 ó 3 años 19.000 libras y no se sacaron 
más que 300 onzas de oro. 

No puede sorprender que en estas condiciones fracasaran 
las empresas. Los derechos pasaron al Director de la Central 
Argentino Goldtields Itd., á quien se debia cierta suma. VA se- 
ñor Handolph Mcllor, explota hoy los lavaderos en pequeña 
escala y con muy pocos recursos (véase el j)lano); los datos si- 
guientes indican la foi'ma. 



— 109 — 

I,a explotoción consiste en dos diferentes operaciones, la de 
destapar y de lavar. Es necesario remover primero lu anclia 
capa de tierra negro y de tierra amarilla (overbiirden) antes de 
empezar á lavar los rodados y las arenas de abajo. La desta- 
|)adura {das Ahdecken), debe hacerse por medio del agua, lo cual 
en Cañada Honda presento gran dificultad, siendo ésta escosa 
muchas veces y llegando otros en demasiada abundancia por las 
tormentas. Sin embargo, teniendo mucho cuidado y familiari- 
zándose con las particularidades meteorológicas, se llegoria ó 
superar esos impedimentos. Las lluvias de verano deben usarse 
para lavar. Las crecientes suelen venir desde Noviembre hasta 
Morzo, de 15 á 20 dias generalmente, pero son bastante irre- 
gulares. El trabajo no se pararía mds que por unos dios. 
Haciendo aberturas para la salida del agua fuera de los terrenos 
en explotación actual, se evitaría toda pérdida y se podrían, al 
contrario, aprovechar las tormentas para llevar la tierra negra. 
El Sr. Mellor me aseguró que durante sus trabajos una cre- 
ciente arrostró unos 300.000 metros cúbicos de tierra negra. 

Una segunda dificultad consiste en lo circunstancio de que 
lo napa subterráneo en la Cafioda Hondo, está orriba de lo 
capa que se explota, dificultad que yo fué vencido en porte por 
Moróles y completamente por el Sr. Mellor, quien ha arreglodo 
un desagüe que se prolongo á medida que adelantan los trabajos. 

DATOS RELATIVOS Á LOS TRABAJOS DEL SEÑOR R. AlELLOR 
CANTIDAD DE ORO EXTRAÍDO CON «TRABAJOS DE ENSAYOS» 



AÑO 


MES 


GRAMOS DE ORO 


GASTOS 

EN $ M / N . 


OBSERVACIONES 


1893 


Marzo 

Abril 


110.5 
195.7 
586.6 
1052 
511.852 
622.740 
509.8.50 
90.000 
359.400 
221.9.50 
174.200 
549.0.50 
401.000 
293.380 
421.050 


.56.30 

69.90 
193.00 
238.65 
248.75 
297.45 
288.68 

61.60 
156.15 
111.40 

89.. 50 
184.90 
146.75 

96.80 
15Í.30 


O A causa Je no po- 




Mayo 


TCrnno 1893-94, no so 
pudieron destapar loe 




Junio 










llampos, y los trabajos 






pararon de Octubre has- 


1894 


Octul.roC) 

Marzo 


ta Marzo do 1801. 




Abril 






Mayo 






Junio 






Julio 






Agosto 






Setiembre 





15 meses — 6099.872 gramos. 



— lio — 

El invierno se ennplea para lavur los llampos destapados en 
verano. Lq manera de hacer esta operación, es con esclusas 
de 30 pies de largo, 12 pulgadas de ancho y 8 pulgadas de 
hondura., Cada esclusa se compone de dos cajones. El primero 
tiene 20 pies de largo y el segundo, de 10, lleva los «rifles». 
Hay tres «rifles» hechos de listones de madera, distantes uno 
de otro 2 pulgadas y de otro tanto de grueso. Son pi-otegidos 
con láminas de hierro. 

El agua basta todo el invierno para tres esclusas, y se puede 
usar para otras 3 colocadas más abajo. Cada par de esclusas 
ocupa cuatro hombres y un muchacho, Los sueldos alcanzan á 
$ 1.20 % los hombres y 60 centavos los muchachos,, por dia. 

La cantidad de oro que se. saca por dia y por esclusa es 
de 1/2 onza hasta 6/8 de onza, y olgunos veces menos. 



lY 



La Carolina 

Geología. — Se dice que el distrito de la Mina Carolina 
ha producido la mayor cantidad de oro de todas las minas 
del pais, y representa un distrito importantísimo, como en se- 
guida veremos, por sus condiciones físicas y geológicas y por 
la larga historia de su explotación, la que ya pasa de un 
siglo. 

So encuentra en la falda Oeste del Cerro do Tomalustn, 
22" 48' de latitud y G6° G" de longitud (Greenwich) a la altura do 
1720 metros. Lleva varios nombres, entre otros Cerro Rico y 
Cerro Piñeiro, y contiene mas de 200 minas. 

Hemos visto mas arriba que este terreno se compone por 
parte de las rocas antiguas del gneis y de las esquistas cris- 
talinas y por parte de rocas volcánicos modernas. Las últimas 
han penetrado por aquellas, formando el cordón de cerros 
altos, dirigido del S. al N, El terreno cristalino se compone 
en parte, de esquistas arcillosas, negras y grises, con impreg- 
naciones de pirita en cubos, y de esquistas talcosas, de 
esquistas micáceas, de cuarcitas en bancos delgados y de gneis. 
Entre las casas del establecimiento La Carolina y la boca mina 
so presento una especie de gneis amigdaloide, formando una 
loma i'edonda y ya muy descompuesta, así que es difícil sacar 
pedazos aptos paro estudios petrográficos. Esta roca es parecida 



— 111 — 

ol granito por las moles grandes de descomposición, pero deja 
reconocer claramente, sin embargo, la estructura estratificada 
del gneis. 




El yacimiento aurífero está intercalado entre los cerros 
andesíticos y la loma de gneis, distinguiéndose desde lejos como 
una raya colorada en la falda de los cerros. Alcanza el largo 
extraordinario de 1 á 2 kilómetros, sin mucha variación del i 



— 112 — 

rumbo general N. S. Tiene unn inclinación de 50 á 80 grados 
al [']. I'il nnclio de la zona inelallíero, segiin se presenta en varias 
velas paralelas, llega á muchos metros. En la Mina Bravo 
las cuatro vetas ocupan 125 metros. En el socavón abierto 
actualmente distinguí también cuatro vetas. 

El filón principal mide 30 centímetros de espesor y está. en- 
cajonado en las esquistas; el Western Reef muestra en el res- 
paldo una masa gruesa de brecha volcánica de 5 á 6 metros; 
las dos vetas pequeñas están entre las capas esquistosas. 

El carácter del yacimiento se conoce mejor por un corte de 
un pique al Sur de la boca del socavón. 




a) Cuarcitas esquistosas duras. 

b) Cuarcita blanca arriba, y brecba de cuarcita abajo. 

c) Masa arcillosa con cuarzo. 

d ) Toba de traquita 10-15 cenlimetros. 
c) lísquistas talcosas. 



En otras partes, especialmente en los desmontes délas mi- 
nas antiguas, se presentan también cantos rodados de andesita 
ó un conglomerado en vez de la brecha, de lo cual resulta 
cierta dificultad en la explicación del origen del yacimiento. 

Las demás condiciones anuncian un verdadero filón (Gang) 
y no una capa (Lager ó Floetz). Ante todo, la vecindad de la 
andesita nos dá la idea do quo después do abrirse las grietas 
(|ue dieron salida ú esta roca .volcánica, ó también, mientras 
que las erupciones tuvieron lugar, se rajaba el suelo por grie- 
tas paralelas que se llenaban de las sustancias metalíferas. 
Nos confirma esta opinión el hecho de que las famosas vetas 
auríferas de Gualilan (Provincia de San Juan) también están 
relacionadas con erupciones modernas, y de que en La Rioja, 
en Corrales, aunque no se conocen las vetas, los dejjósitos de 
oro de los lavaderos se encuentran al lado de tobas volcánicas. 

La ruptura ha elegido el rumbo y la inclinación de las ca- 
pas, así que el yacimiento esta en completo paralelismo ó en 



— 113 — 

concordancia con las últimas. Y debemos suponer (jue el movi- 
miento se efectuó gradualmente, llenándose la grieta por arriba 
de material volcánico de cenizas, tobas ó rodados de tra(|uitíi, 
y de abojo, por las sustancias metalíferas. Es probable que las 
capas sufrieron al mismo tiempo cierto metamorllsmo y si no 
estuviese por ejemplo probada la existencia de cuarcitas entre 
las esquistas de otras parles, seria natural suponer su origen 
metamórfico. En todo caso debemos notar que son justamente las 
intercalaciones de cuarcitas y esquistas talcosas las que contienen 
las zonas meralíferas, de manera que si no son la consecuen- 
cia de la formación de las guias, sei-án la' causa, es decir, la 
caja liabrio influido sobre la deposición de los metales. 

El oro de la Mina Carolina se encuentra en estado nativo 
pero la mayor cantidad en pirita de hierro. El mineral prin- 
cipal (]o la ganga e& cuarzo blanco; además se presenta pirita 
do fierro sin oro y pirita de cobre. 

Historia de la mina Carolina. — Aun(jue ya baya ))asado mas 
do un siglo que se explota la Mina Carolina, son muy pocos 
los años en que so trabajó con regularidad y con capitales bas- 
tante fuertes. Desde la guerra de la Independencia, solo se rea- 
lizaron pocas labores: un socavón de desagüe en el Cerro Rico 
por Olmos y un picjue vertical por Giménez en el Cerro Piñeiro, 
nada mas. 

l'^n el año 18G4 un caballero francés, Ali'ic, con uno y otro 
capitalista invertió 5.000 $ oro y con él se nsoció el señor 
A, Lollcmant contribuyendo ú reabrir el socavón de Olmos. 
Otros trabajos de mucha necesidad no so realizaron por falla 
de capital, hasta que el señor Euler entró en la empresa con 
30,000 $ oro. 

Habiendo fallecido poco después, dejó sus derechos á O. Mann, 
quien los vendió al señor Treudelenburg. Ciertas dificultades 
con el administrador de la mino, indujeron también á Lalle- 
mant á vender su parte. La compañía Schinidt, Treudelenburg 
y Cia., establecieron el tropiche y gastaron grandes sumas 
para trobajos de caminos, etc., haciendo lauto que al fin tuvie- 
ron que rematar la Mina. 

Se formó una compañía inglesa por la intervención de Wlii- 
leman: La West Argentine Gold Co. con un capital de 200.000 
libras esterlinas, la cual empleó dos ingenieros ingleses y varias 
otras personas de la misma nacionalidad como oficiales. La 
mina se trabajaba según todas ias reglas y al paroccr daba 
l)uenos resultados. En poco tiempo devolvieron 02.000 libras 

Tmno ni. 



.— 114 - 

osloi'Unnís de dividendo, y sin embargo repentinamente paró la 
explolacion! 

Es cierto que los minerales liabian disminuido en la ley 
de oro i^ cierta profundidad y las labores mas pi'ofundas no 
alcanzaron á dar 1/2 onza por tonelada, pero arriba lo mismo ba- 
bia sucedido y babia cambiado favorablemente miis abajo. 

Son á mi juicio los gastos exagerados de administración 
los que liicieron malograr una empresa que empezaba bajo tan 
buenos auspicios. Se ¡lagaba 233 £ á nueve empleados ingle- 
ses mensualmente, lo que significaba la mitad casi de todos 
¡os gastos de una producción de 400 toneladas mas o menos! 
A pesar de estos gastos altos la tonelada de 1/2 onza todavio 
daría provecho (con el alto cambio del oro) y, disminuyendo 
los gastos, naturalmente, el mineral de menor ley no hubiese 
interrumpido los buenos resultados de la explotación. 

Debemos, por estas consideraciones, aplaudir. que una uuCt 
va compañía \a Argentine Covcessw72s \iie\\a á empezar de nuevo 
lo que se ha dejado principiado, la que por el momento hace 
solo trabajos de ensayos con pequeños recursos y pequeños 
gastos. No emplea mineros con sueldos á oro, ni busca el ti'a- 
bajo caro del estrangero. La tarea principal ahora es de exa- 
minar la profundidad de la mina Inicia el Norte, para lo cual 
es necesario desaguar el pique principal. Es lástima que la 
población indígena, sin comprender la importancia que para ella 
misma tienen los trabajos, ó por mala voluntad, (como se aso- 
gura en la Carolina) lin casi inutilizado las bombas y demils 
máquinas que quedaron en el plano de la mina. Durante ini 
visita A la mina so trabajaba con 20 hombres y se gastidia 
1.000 $ % por mes. El sueldo para peones es de 1 $, el de los 
mineros 1.50 %. 



— 115 



DATOS ESTADÍSTICOS DE LA WEST-ARGENTINE GOLD C" 



TABLA PARA MOSTRAR LA PRODUCCIÓN DEL MINERAL Y SU LEY DE ORO 









ORO 


AÑO 


MES 


TON. MOLIDAS 


rnoDuciDo en bahras 


J888 


Mai'zo 


362 


301 


,, 


Abril 


331 


250 


„ 


Mayo 


SíVi 


328 


„ 


.lunio 


/lis 


268 


„ 


.IlllJO 


r,'i9 


23» 


« 


Agosto 


507 


373 


„ 


Setiembre 


451 


235 


„ 


Octubre 


523 


173 


» 


Noviembre 


354 


116.5 


» 


Diciembre 


425 


194 


1889 


Enero 


453 


206 


„ 


Febrero 


323 


73 


„ 


Marzo 


354 


117 


,) 


Abril 


273 


96 


» 


Mayo 


328 


101 


„ 


.Junio 


355 


199 


„ 


Julio 


47!) 


310 


» 


Agosto 


564 


30 i 


„ 


Setiembre 


5'i5 


330 


)) 


Octubre 


525 


171 



30 MESES 4. 181 Onzas. 



116 



li. TaULA de sueldos y gastos de ADMINISI ración Y BENEI'ICIO 



AÑO 


MES 


SUELDOS 
MINA 

t lu/n. 


SUELDOS 
TRAPICHE 

$ in/n. 


GASTOS DE 
MATERIALES 

$ in/n. 


INGLESES 


TOTAL 
$ 111/11. 


1888 




1.066 83 
1.100 07 
1.225 27 
1.215 32 
1.472 79 
1.451 50 
1.109 44 
1.016 44 

860 49 
1.015 11 

990 ()6 
1.507 51 
1.221 32 
1.429 10 
1.542 84 
1.420 90 
1.349 05 


424 00 
436 24 
612 93 
642 24 
482 15 
420 64 
397 60 
408 65 
368 92 
361 69 
352 70 
370 60 
393 71 
445 24 
429 71 

425 13 
477 09 


977 13 
1.001 10 
1.464 76 
1.124 30 

1.188 39 
846 50 
998 20 
663 53 
808 00 
174 00 
081 73 

1.367 60 
1.081 12 
1.304 72 

1.189 92 
1.145 67 


233 
233 

2;í3 

233 
233 
233 
2:« 
233 
233 
233 
233 

2;^3 

233 
233 
2;i3 

•2m 

233 


2.090 83 






2.513 44 






2.842 30 






3.322 32 






3.079 24 






3.060 53 






2.a53 54 


1889 




2.423 29 






1.892 94 






2,184 80 




Abril 


1.517 36 




Mayo 


2.559 84 




Junio 


2.982 03 




Julio 


2.955 46 




Agosto 


3.277 27 






3.0;-í5 95 






2.972 41 










•21.594 Gi 


•7.449 8'i 


16.019 67 




45.06': 15 



■ Estos ninnei'os solo comprenden los gastos directos de la explora- 
ción del mineral; no incluyen los demás gastos de la mina para hacer piques 
y trabajos de exploración, gastos de trasporte, expedición, etc. Estos alcanza- 
ron desde Julio de 1888 hasta Octubre de 1889, las siguientes sumas: 

Cargar (loading and traming) § 4.710 31 

Despensa (stores) » 1 .242 13 

Caballerizas (stables) » 729 91 

Mficjuinas (engines) » 2.276 09 

Vanos trabajos (varioiis services) » 1.506 40 

Cavar piques (sinking shafts) » 12.724 51 

$ 23.189 25 

es decir, por mes § 1.449. 

Las tablas 1 y 11 dan una idea general de la relación de gastos y produc- 
ción, es decir, de la productividad; la tabla 111 contieno mas dutaÚus de los 
mismos gastos. 



117 



TABLA DEL CONSUMO DE MADERAJE Y LENA PARA LA MINA 





Mi:S 


PARA 1,A MINA 


LEÑA 




AÑO 


paha thapk 


11 E 


i'í 


RA MINA 


LEÑA TOTAL 






$ "„ 


$ "„' 






$ "i 


$ "í 


1888 


Julio 


210.88 


1224 








1224 


» 


Agosto 


177.8'i 


1191 









1191 


» 


Setiembre 


//■28.18 


ll'iÓ 









1145 


» 


Octubre 


H'i'i.'iO 


1424 









142/1 


>i 


Noviembre 


287.88 


OSO. 7 









C80 


» 


Diciembre 


l(i2.00 


1335 






- 


1335 


188!) 


l<';ncn) 


132.2! 


815.4 









2815 


» 


Fol)roro 


lili». (I:-! 


1408 









2205 


» 


Marzo 


127. /i8 


1150 






797.4 


1048 


» 


Abril 


2./i0 


974.9 






498.3 


150(5 


M 


IMa.yo 


320. /lü 


1199 






522.8 


1821 


» 


Junio 


2.31. -ÍO 




1889 




1889 


» 


Julio 


219.60 




2142 




2142 


» 


Agosto 


277. (iS 




2300 




2300 


» 


Setieuibre 


351.20 




2015 




2015 


1) 


Octubre 


311.00 




4393 




4393 



Dcpni-lninciito Aijacuclio. El Rincón. — Con el nornhrc de VÁ 
Hincón se conoce un lei-reno 10-15 kilómetros ol S. O. de San 
Francisco; se compone de gneis gris con inlercíilacioncs de 
jiegmalilo. El rumbo general es de N. á S., la inclinación casi 
vertical. 

Hay gran númci-o de vetas metalíferos especialmente aurí- 
fci'as, pero ninguna se ha trabajado seriamente y tampoco 
existen trabajos suficientes de exploración. K\ carácter general 
de las vetas se puede definir así: Son vetas de cuarzo blanco, 
de forma mas ó menos lenticular; varian en el rumbo y con- 
tienen principalmente minerales de cobre, fierro y oro nativo, 
solo el último en grado bastante alto para la explotación. 

Visité los siguientes vacimientos: 



Veta Grande (1) con rumbo N. 1.5-45 O. mag. 

Melle » » N. 10-30 K. » inclinación al N. 80" 

í N. 45 O. 
W. Molina (2) » » N. 15 K. inclinación al N. 

( N. 30 E. 
Hari'cal » » N. 25 E. 



(1) Los nombres son los vulgares en San Francisco según comunicación 
(le los vaquéanos. 

(2) lín Ja continuación de la veta 11. Molina al S. se distinguen en la otra 
falda masas de cuarzo blanco. 



— 118 — 

T,n Vela Gi-niidc licne 100 li 200 melros de Inrgo, sin tener 
mucha conslQucia en el ancho y contenido de metales. l'Il cuarzo 
que forma la ganga del filón, desaparece á veces completamente 
presentándose los metales en la roca encajonados. FÁ espesor 
mayor que medí fué de 1 metro. 

La veta Molle es del mismo tipo; distinguí en e! cuarzo 
malaquita, bornita y siderita. 




JCl I'iloii. — K\ Ocslo dol puoldo do Snn l'Vdncisco conocido 
<'on el noml)i'e de Pilón, ha sido, en gran núinei'o de casos, 
cMUipo de esph)la('¡on inineni de niélales de oro. 



— 119 — 

Tiene los mismos componentes del suelo: gneis con rumbo 
N. S. y pegmatitas que cruzan en varias direcciones. Es más 
notable que en otra parte la relación entre esta última y los 
lilones de cuarzo aurífero. 

La mina ¡irincipal del distrito, la mino del Pilón lin sido 
trabajada ya á cierta profundidad, como se puede deducir del 
pique. Los alrededores de esta mina ofrecen los siguientes datos: 

Se distinguen seis filones do pegmatitn: 



I 

II 
III 
IV 
V 
VI 



N. 


75 E. 


3 metros 


N. 


45-00 E. 


4 » 


N. 


30 E. 


3 


N. 


35-50 E. 


2 


N. 


45 E. 


2-3 » 



De éstos, I y V, están cruzados por una veta cuarzosa de di- 
i'cccion N. 30 ü. Otras votos paralelas V están situadas ul S. 
de esto última sin contacto con pegmotito. Uno de ellos, La 
«Mina Verde», lleva metales. 

La veta V es la que muestra los mayores labores. El jiique 
mismo está colocado en el cruzamiento con la pegmatita. VÁ 
largo de la veta alcanza mas de 100 metros y la inclinación vo- 
ria desde 70" hasta vertical, El espesor se presenta en el pique 
¡¡rincipal de 1 1/2 metro y en- los pequeños piques ol Este 10 i'i 
20 centímetros. En el último especialmente se distingue la 
forma lenticular de la veta. En el piqué principal se vé clara- 
mente que el techo y lecho se componen de gneis gris; la ganga 
misma de cuarzo ferruginoso es parecida á roca córnea. De los 
metales que menciona Brackebusch: pirita de fierro, limonita, 
hematita, oro nativo, pirita de cobre, sulfuro de cobre y mala- 
quita, ya no queda mas que muy poco en los desmontes. En 
el pique Este se encuentra yeso colorado. 

En el cruzamiento del filón I, según las indicaciopes del va- 
(|ucano, H. Clork ha hecho labores do poca importancia, La 
veta cuarzosa, de pocos centímetros de espesor, es ferruginosa; 
contiene pirita de fierro, siderito y oro nativo y está encajonada 
en el gneis gris. 

La Mina Verde i'e|)resenta una vela paralela de cuarzo con 
malaquita, encajonada en el gneis gris. Tiene inclinación do 
70" al S. ' 



— 120 — 

]']n niiigim coso piulo oonslnlnr mclnlns en los. filones do 
|)Of,Mnnliln, asi os (|iio piirocü ()ue son las volas cuar/.osas do 
dii'occion N. .'iO O. los verdadci-os yaciinicnlos. 

Menciono a(|uí loiTil)ien el manganeso del Pilón analizado 
poi" el l)v. Kyle. 

Sesquióxido de manganeso 50.50% 

Binóxido de. manganeso 27.70 » 

Oxido magnético de hierro 7.-Í9 » 

Alumina 2.00 » 

Magnesia 0.52 » 

Silice 8.00 » 

Agua 2 . 70 » 

Aunf|ue no tuve ocasión de estudiarle como deseaba estando 
tapados ya los labores daré mas detalles en la parte 11 de 
este informe. 

Mina Descubridora, mina de oro. Dista pocas leguas al Oeste 
del |)uel)lo de San l'Yancisco y lia sido trabajada según las 
Indicaciones recibidas en San Francisco por la West-Argen- 
tine Gold C"., sin dar un resultado satislactoi'io. Actualmente 
está abandonada, de manera que es peligroso bajar el pi(|uede 
10 metros de hondura (próximamente) colocado en la veta misma, 
l'ln el corto socavón s;; conoce la veta de 1 metro de ancho, 
de material arcilloso ferruginoso. La dirección es N. 30 O. La 
caja es gneis, conteniendo turmalina y en las inmediaciones 
so encuentra pegmatita, cuarzo- rosado y hojas grandes de 
muscovita. 

La Mina San Antonio (oro), d poca distancia de la Descu- 
bridora, es una de las mas importantes, según los antiguos 
labores existentes. Se trabajó desde 1873 á 1877 por Taañ'y C". 
y pasó después á manos del Sr. Ricardo Napp. Actualmente 
csti'i parada la explotación. 

So trata de un lilon do cuai-zo do dii-eccion N. O. S. V\. en- 
cajonado en gneis gris. El cuarzo es muy ferruginoso y ca- 
vernoso; contiene masas pequeñas de hematita, la que era la 
principal matriz para el oro nativo, que aquí se conocía á sim- 
ple vista. VA espesor alcanza á 1 metro. Varios trabajos de ex- 
cavaciones probaron que el filón aurífero era de 200 metros de 
largo; continuaba aun mas al N. O. pero estéril. 

La mina A7ic/clita (cobre aurífero). — Esta mina está situa- 
da en el deparlamento de San Martin, provincia de San Luis, 
á distancia recta de 35 kilómetros de las estaciones Doloi'os v 



— 121 — 

Santa Rosa. Camino carretero á Renca 40-45 kilómetros, 1000 
metros sobre el nivel del mar. 

Parece que un señor Levingstone, vecino de aquellos luga- 
res, descubrió la mina y fué el primero y el único basta la 
fecha, que la explotó; sus trabajos duraron desde 1809 hasta 
1870. Después de este tiempo paró el trabajo con ün pozo do 
08 metros, otro de 25 y un tercero dé 12 con galerías de 
comunicación de 00 metros de largo. Se dice que la causa del 
mol éxito fueron trabajos malos y otras razones. Pero me pa- 
rece que según los datos que nos dá A. Lallemant, fué mas 
bien la degeneración del metal la qué tuvo la culpa. 

1-a veta tiene el rumbo do N. 15 O. y la inclinación do 70" 
al Norte, l'ls una do las mas regulares que he visto en la 
provincia; tiene el ancho de 0.30-0.50 metros, y esti'i encerra- 
da en granito, con las paredes bien formadas. Se puede seguir 
en la süperilcie por mas de 500 metros . 

La ganga consiste en un cuarzo oscuro firme; los minera- 
les que se encuentran en el desmonte son cuprita, malaquita, 
pirita de cobre y de hierro, hierro rojo y galeno, lín las par- 
tes superiores de la Veta abundaba la cuprita y so explotaba 
metal de 50 % de cobre y 15 gr. de oro por tonelada. Pero 
más abajo se presentó el mineral más i)obre hasta llegar á 
ser de fierro rojo con 5 V^ "/o de cobre y 8 gramos de oro. 

La mina Fortuna (Santa Bárbara). — Mina de plomo argen- 
tífero. Departamento San Martin, provincia de San Luis. 900 
metros sobre el nivel del mar. Veinte kilómetros de camino 
carretero desdo San Martin. Do San Maiiiii á Ueiicn 50 kili')me- 
tros (1). 

En el año 1873 el señor Ave Lallemant hizo los ])rimeros 
trabajos de exploración en esta veta, pero resultó (pie los me- 
lalcs, es decir, principalmente la cerusita, que daba 0.09 % do 
plata en la superficie, á poca profundidad pasó á metales sul- 
furosos y pobres en plata; de modo que, según este ingeniero, 
no era posible seguir el trabajo. 

Dejó la mina que después fué solicitada por un chileno 
apellidado Moya, quien en 1881 (2) la vendió al Dr. D. W. Esca- 
lante en 10.000 % oro. El Dr. Escalante recibió del Gobierno 
de la Provincia de San Luis el privilegio exclusivo de explota- 
ción, etc., en el quinto departamento. 



(1) Scgiin Iloskold Mem. General, pág. 350, }-a linbo en tiempos remotos 
trabajos en esta mina, que so limitaron ú la sniierlicio. 

(2) Véase p/ig. siguiente. 



- 122 — 

Moya nio dijo f|iio nlciin/nlja (|U¡nce metros de proCiindidad, 
(|iio loiiiíi seis 1mI)()1'os nliioiios y (¡iiü vcudiii lüs iiiineralos, (|U(! 
se lras|)ortol)nii ú lomo de ínula A un tal Antonio Lornsini, 
(|uien los lundia en Córdoba. Trobojaba en pequeña escala y 
vendió en todo 50 cajones de 50 quintales á 50 ilesos fuertes 
el cajón. 

l'^l Dr. Escalante empezó el trabajo en escala mas grande, 
ayudado por el Dr. Eduardo Aguirre en la administración téc- 
nica de la mina y en la construcción de un liorno de i-everbero 
en Talito, situado 4 leguas mas ó monos al Norte de la mina, 
al pié de la Sierra (1). Tenia GO hombres, 20 labores abiertos 
y alcanzaba á 30-35 metros de profundidad. El metal lo man- 
daba con trece carros que tenia, á la estación Villa Mercedes. 
Se comprende que este último gasto era exorbitante para un 
metal de plomo. Talita dista de Villa Mercedes ICO kilómetros 
en línea recta. 

Se abandonó, pues, la mina otra vez, la que pocos años 
después fué solicitada por el mismo chileno Moya. Arrendó, 
según él, la inina á un Luis Disola por 80 pesos mensuales 
durante 9 meses. Después la trabajaron Huergo y Disola hasta 
1892, en cuyo tiempo pararon el trabajo por motivos que 
ignoro. 

Lo que resulta de la historia dé la mina Fortuna y lo que 
también se presenta á pi'imera vista, es que ella es la mas 
importante del quinto departamento. Hoy ya no se trabaja, 
pero los labores viejos están abiertos y permiten formai-se una 
idea exacta del carácter do la veta. 

Se trata do un ya(;¡miento rara vez tan bien caracterizado 
de filón metalífero. Corre N 15 O. con poca inclinación, la que 
varía en las partes altas de la mina i)or una distancia de mas 
de cien metros. Tiene poco espesor, el que varía desde pocos 
centímetros hasta medio metro mas ó menos, ¡¡ero en todas 
pOi'tes muestra las iiai'odes (las cajas) bien formadas. I'-s un 
g'tieis gris el (|ue encieri'a la veta. 

lístudié 12 labores, cuyos perliles son como sigue desde 
naciente al poniente : 

Labor I (2) — 3-4 metros de profundiihid. La vela en caja 
de gneis gris tiene 10-20 centímeti'os, consiste de cuarzo, epi- 
dotita y galena. El tec|>o muy claramente formado. 



(1) SetíMii líoskolil, i),'i^,'. flfiO, l\Ioiii. Oen. hubo 3'i inimiro.s y :! p<i/.os de 
'il}, 33 y "i'i iiHilros de pi-oriindiiliul. 

(3) l)fi todos los laboi'tís lie tomado muestras generales, para la deteniiina- 
cion du la ley do oro y plata; ])ei'o todavía fallan los ensayos. 



— 123 — 

Labor //—Dista 5-10 pasos del primero. El cuarzo ferru- 
ginoso con ¿epidolita? verde- amarilla. Tedio y muros bien for- 
mados; la caja parece siiificada. 

-Laio?- iJJ— Distante 50 pasos, no se puede bajar sin cuerda. 
I.a veta tiene 20-40 centímetros, se inclina hasta 50" al Norte. 
La caja presenta vetitas sin importancia. 

LADO OESTE 




Labor IV — Distante 25 pasos del 111; tiene 5 metros de pro- 
fundidad. Inclinación de la veta 05 gt'ados al Norte. Espesor 
10-20 centímetros. La veta tiene muy poco cuarzo y el metal 
consiste en material arcilloso. 




Labor V — Profundidad 5-0 metros. Las 2 velas tienen 5-10 
centímetros de espesor, y consisten en material ferruginoso y 
arcilloso con cuarzo. La caja de gneis se presenta muy dura. 

Labor VI — Profundidad, mas ó menos, 10 metros. La veta 
alcanza 30-50 centímetros. Inclinación 05-70" al Noi'te. Con- 
siste en cs|)ato do fierro. 

Labor VII — Distante 8 pasos del VI. Profundidad 4-5 me- 
tros. La veta tiene 20 centímetro.^, consiste en cuarzo y mine- 
ral de fierro. En el techo dui'o, so encuentra ¿epidolita? Incli- 
nación 70" al Norte. 



12-1 



Labor VUÍ — T,leno do n^iiu linsln pocos mcli'os do la su- 
perlicie. l.n vetn lionc -iO-iJÜ oealímetros do anclio y 70 grados 
de inclinncion. 




Lafior IX — Pique liondo, con varias labores viejas. Veta 50 
conliiiicLrüs. 

Labor X — Pique hondo. Vota 50 centímetros, con inclina- 
ción de 70" al Sud. 

Labor XI — Veinte á treinta metros de X, al Oeste existe 
otro pozo de 4-5 metros de profundidad. La veta tiene medio 
metro de espesor, contiene mnlatpiita y galena ; es casi vertical. 
I,as cajas son mny descompuestas. También existen vctitas 
delgadas. 

ÍAibor XII — Dista 5 metros de XI. La veta tiene 1 metro 
(le ancho, consisto en ganga arcillosa; no se vó metal. 

Cincuenta metros mas al poniente hay otro pozo, que estí'i 
hecho en una veta de cuarzo, que corre casi perpendicular á 
la veta principal de la mina, es decir, de Norte ií Sur. l'iene 
0.5 metros de ancho este iilon. 

La mina La Sala, situada 7 leguas do San IMarlin, con nié- 
lales de plomo, cobre, i)lata y oro. 

Hubo trabajos ya en 1873, cuando la beneficiaron los Sres. 
Taaff y O''. Fue abandonada y está parada ahora. 

Se trata de un ti Ion de cuarzo encajonado en el gneis con 
rumbo N. 30 O. mag., con inclinación al S. de 70 grados y 
de 40-50 centímetros de grueso. Los metales son galena, ma- 
laquita, lasurita y óxidos de hierro, plata y oro. 

Los labores existentes descubren más de cien metros do lai'go 
del Ilion. El pique del Sud tiene 3 ó 4 meli-os do profundidad; 
la vela .se presenta bien formada y se compone principalmente 



— 125 — 

de cuarzo, galenn, mnloquiln y lasufila. En el segundo pique 
se observa la dirección de N 45 O, inclinación al Esle casi 
vertical, 10-20 centímelros de espesor, la veta de cuarzo fe- 
rruginoso, luí el tercero y cuarto pique la ganga se pone 
algo arcillosa talcosa, el espesor alcanza dos metros, la incli- 
nación es vertical; de metales se distingue la galena. Entre el 
cuarto y quinto pique (el que queda mas al Norte), el rumbo 
es do N 45 O. mag. En el último la veta tiene 1.20 metros de 
espesor, está vertical y consiste principalmente de cuarzo con 
poca galena. El oro, dicen, se presenta nativo, a la vista. 

Debo á la bondad del señor Terrasse, ingeniero de la Com- 
jiafíia Frnnco-Argcntina, los resultados de vai'ios aniilisis refc- 
i'Oütcs ú la mina Sala. Son hechos por los doctores Hi'andl y 
Gelzci', de Buenos Aires. La ])i-imera representa la composi- 
ción del mineral metalíí'cro; la segunda de un pedazo de galena 
pura y la tercera de la caja exterior. 



Oxido de plomo 58 . G7 % 

» de cobre G . 25 » 

» de fierro 1 . 59 » 

Plata metal 0.083G » 

Oxido de calcio 0.50 » 

» de magnesio i 

» de antimonio f „ „,, ,.p 

, . > 2.89 p. dif. 

» de zmc í 

» de potasio 1 

Silicatos 4.98 

Acido sulfúrico 11 . 13 

» carbónico 8.12 

Agua á 200» 5.79 

100.003G 

Se deduce que el mineral metalífero es sulfuro de plomo, 

(galena) mezclado con minerales de cobre, íierro, etc. 



— 126 



II 



Plomo 80 % 

Azufre 14 » 

Plato 0.9 » 

100.9 % 

III (desecado á 120» c.) 

Oxido silicio y silicatos 37.84 % 

» de liierro y aluminio 5.44 » 

)) de calcio 24.92 » 

» magnésico 0.53 » 

» cuproso (Cus O) 10.58 » 

Acido carbónico CO, 20.30 » 

09.61 "Z 



En resumen, puedo decir que el largo del filón, su gran 
inclinación y la caja bien formada, son todos caracteres de 
buenos auspicios para la mina Sala y que daré la opinión de- 
finitiva una vez hechos los ensayos del gran número de mues- 
tras que traje do esta mina. 

Mencionaré todavía (|U0 á 100 metros do la mina Sala en- 
contró un ilion de cuarzo blanco de i'umbo N 15 Ü. de 20 
metros de largo y de 0.30-1.00 metro de e.spesor. Tiene poca 
pinta. 

Un cuento corriente en la estancia La Sala dice que otro 
filón y «el más rico», se encuentra debajo del edificio de esla 
estancia. 

Mina La Sala Vieja. — En la primera loma al Oeste de la 
estancia La Sala, se encuentra la mina Sala ^''ieja, idéntica cu 
todos sus caracteres á la otra ya descrita. 

También se trata de un filón de cuarzo, encajonado en 
gneis con el rumbo de N 15-30 O. Existen tres excavaciones. 
En la del Este, el filón tiene 1015 centímetros de ancho, se 
inclina 70" al N. y so compono de masas lenticulai'es de 
cuarzo. K\ gneis tiene el mismo rumbo de N 15-30 O., poro 
la inclinación de 30-40" al N. A diez metros do estas excava- 
ciones se encuentra otra donde se vé la veta con 10 centíme- 
tros de grueso. El tercer pique tiene 4 metros de profundidad. 



— J27 — 

la veta es algo irregular, poco espesa, lo coja se présenla im- 
pregnada de una laquila. Para la explotación el cobro y el 
l)lorno no se encuentran en suficiente cantidad; dependo el pro- 
vecho del contenido desconocido aún de plata y oro. 

]\íi¡m La Emilia. — La Compañia Minera Franco - Argentina, 
liaciendo trabajos de exploración en el Departamento San Mar- 
tin, descubrió á 20 kilómetros de. Renca, en el terreno poco 
inclinado que se llama La Cocha, un yacimiento metalífero 
cjue hizo estudiar. 

El terreno se compone de gneis con muchísimas intercala- 
ciones de pegmatita de una regularidad extraordinaria. El 
rumbo de los filones de pegmatita es de N. á S.; el espesor 
varía de pocos centímetros hasta vai'ios metros en los diferen- 
tes filones. Saliendo del Oeste al Este se observa cerca de la 
mina el siguiente perfil: Pegmatita N 85 O. inclinación verti- 
cal, espesor de 25 centímetros, gneis, pegmatita con turmalina, 
inclinación 70" al Oeste, dirección N-S, espesor 2 á 3 metros; 
gneis de 10 metros, inclinación primci'O vcrticul, dcs|)ucs do 
(ÍO-TÍJo al Oeste; granito. 

Los pequeños labores hechos en el tiempo de mi visita 
tenían •!■ ó 5 metros de ]ii'ofundidad; eran dos |ii(|ucs á poca 
distancia. 

En el límite del gneis con un ñlon de pegmatita, había 
pinta de minerales de cobre, encontrándose éstos en l<i pegma- 
tita solomcntc y no en el gneis. Los componentes do aquel, la 
ortoclnsa colorada, el cuarzo gris azul y la muscovita clai'a, 
estaban separados irregularmcnto pni- mala(|uila, silicato de co- 
bre, etc. En el pique del Norte observó lo siguiente: 




a — Pi'gniatiín. 

Í! — Gnnga arcillosn O.ú metros. 

c— Mineral de cobre de 2-5 centímetros. 



Los ensayos de mis muestras no se han hecho todavía, 
|)ero me lacililó el señor Terrasso dos análisis hechos por 



— 128 — 

Brandl y Gelzer. La primera de la superficie, la otra de 3 me- 
Irob de profundidad. 



I 



Ganga 81.090 % 

Fierro 4.277) 

,-, , f- / f i / Coiiibiiiailos con nziifrc. 

(.obre 5.441 | 

Mercurio 0.110 » 

Yodo 0.805 » 



Humedad 2.24 

Acido silíceo 39.50 

» carbónico 4.80 

Azufre 4 . G8 

Oxido de coi)i'e 41 .50 



plomo. . . . 
(ierro . . . . 
mercurio. 



Yodo . 



4.00 
0.38 
rastros 









X vV ^ 



II til V 



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SOBRE LA EDAD 



Algunas formaciones Carboníferas 



ZR-BF-Ú-BLia^o». -A.E,C3-ElsrXIKrA. 



GUILLERMO BODENBENDER 



SOBRE LA EDAD 



ALGUNAS FORMACIONES CARBONÍFERAS 



E,EFXJBijia-A. .A.E,a-E3srTiisru^ 



GUILLERMO BODENBENDER 



La cuestión de la existencia de carbón en la República 
Argentina sigue ocupando la atención general, debido i)i'inci- 
palmente á los infatigables esfuerzos del señor Dr. Salas, en 
Mendoza, y á sus admirables descubrimientos encabezados con 
el celebre combustible de San Rafael, y obliga á (|ue los geó- 
logos del país se ocupen desde ya de ellos, poniéndolos en 
una situación bastante delicada. 

Como lo creen muchos, se trata de un problema de cuya 
resolución depende el desarrollo de las industrias; más aún, su- 
pónese que depende de" él el bien ó el mal de nuestra República, 
concepto que nos parece algo exagerado, considerando que las 
industrias están por libertarse del motor «carbón» para susti- 
tuirlo por la fuerza motriz del agua y la electricidad. Con todo, 
si bien la minería de nuestro país debe aprovechar en adelante 
estas últimas fuerzas, ella no puede adelantar por ahora sino 
apoyándose en el descubrimiento de depósitos explotables de 
carbón, lo que será siempre de la mas grande trascendencia para 
el desarrollo comercial é industrial del progreso futui'o del país. 

Ya desdo tiempo atrás, esto problema ha ocupado la aten- 
ción no solamente de los mineros y de los naturalistas, sino 
también de los hombres de Estado, siendo sabido (jue el Gobioi'no 



— 132 — 

Nocional, bujo la jíi^esidencia de Soi'inionlo, ofreció un premio 
de veinte mil pesos oro para el descubrimiento de un depósito 
explotable de carbón. 

Gracias a tales empeños, conocemos hoy muchos depósitos 
de carbón, pero sin que la esperanza de encontrar depósitos 
extensos exi)lotables se haya realizado. 

Prescindiendo del combustible existente en San Rafael, (Dc- 
pnrlnmonto do la provincia de Mendoza), en el que no podemos 
ver carbón, sino un mineral semejante al Albertita de Norte- 
América, los liallazgos de carbón se reducen á depósitos muy 
insignificantes de «carbón de pez» dentro de pizarra carbo- 
nífera ó solo son de carbón pizarreño muy terroso. 

Los lugares donde los han encontrado son: Beta, Challao y 
Uspallata, en la provincia de Mendoza; Oiiaco, Mamyes, Trapiche 
(entre Jachal y Guandacol) en la provincia de San Juan; Cerro 
Bola (Guandacol), Tambillo (en la falda oriental del Famatina), 
Carrixal, Las Gredas, etc., en el Famatina, Sierra de Malanxcui en 
varios puntos, Beereo en Catamarca, Funilla (Sierra de Córdo- 
ba) y muchos otros puntos cuya enumerocion no vale la pena 
porque solo se trata de indicios de carbón. 

En cuanto á calidad, los mejores son los de Reta, Morayes 
(carbón de pez) y de la Sierra de Malanzan (carbón pizarreño 
según muestra en el Museo Mineralógico de la Universidad 
de Córdoba). El criadero más ancho de 1-2"' de carbón muy 
arcilloso estii en Guaco, cerca de Jachal. 

Aún ignoramos si los depósitos nuevamente descubiertos 
por el Dr. Salas en la región del Rio Atuel dentro do la Cor- 
dillera (Mina Trúnsito), tendrán mejor suerte que los indi- 
cados. 

Aunque en los últimos años se han practicado en nuestra 
República imi)ortantes trabajos geológicos, sin embargo, nues- 
tros conocimientos en cuanto ti la estructura geológica de 
nuestro suelo se encuentran todavia en un estado embi'ionario. 
Es preciso tener presente esto al tratar la cuestión del carbón 
para no llegar á conclusiones falsas ó á conceptos demasiado 
optimistas ó pesimistas, como ha sucedido antes y sucede 
todavia hoy dia. Este estado imperfecto no puede extrañar ú 
quien se dé cuenta de la inmensa extensión de nuestro país, 
del número tan reducido de exploradores y, conviene decirlo, 
también, do la gran indiferencia Inicia ti-abajos geológicos y 
geográficos, que se hace en alto grado sensible en la sociedad 
argentina en general. 

Ihii'uioistor, el célebre nnturalisln (lue había alii'inado dn- 



— 133 — 

rante mucho tiempo la existencia de la formación carbonífera 
en las provincias de Sun Juan y de Mendoza, la negó rotun- 
^damente mas tarde. 

Sobre la base de la determinación de las plantas fósiles, 
encontradas en Mareyes (Sierra de la Huerta) y en Cacheuta 
(provincia de Mendoza), Stehnei- y Oeinitz han dado á los 
depósitos de carbón, que encerrados en psamitas acompañan 
las capas fosilíferos, su posición en el sistema rhélico (forma- 
ción triüsica superior). Partiendo de allí han creido poder 
aceptar esta edad para todos los depósitos de carbón, pertene- 
cientes á psamitas de mas ó menos igual naturaleza petrográ- 
fica. Tal generalización es, como veremos, no justificada. 

Brackebuscli ha tenido la opinión, de que una parte de 
las psamitas que se hallan ligadas con depósitos de carbón 
no sean de edad rhética, dejando su posición dudosa (Psamitas, 
yeso, terreno rhético?) en su mapa geológico; sin embargo, 
también consideró los depósitos de carbón como rhéticos. 

l'lste concepto algo oscuro y vacilante, nos demuestra clara- 
mente las deliciencias de nuestros conocimientos. 

Las exploraciones hasta hoy practicadas, nos han dado una 
idea general, bastante instructiva, de la estructui'a geológica 
de nuestro país, y debemos agradecer á los naturalistas estos 
trabajos, con los cuales tenemos una base para las investiga- 
ciones futuras, y más debemos agradecerlos por haber sido 
estos trabajos desinteresados y llenos de fatigas y molestias. 

Pero ahora es también preciso convencerse de (¡ue hay que 
principiar con estudios minuciosos, con la construcción de 
perfiles geológicos detallados y exactos, y al fin, con el levan- 
tamiento lopográfico-geológico de ciertas regiones particular- 
mente interesantes. Las descripciones de las formaciones geo- 
lógicas de regiones á veces muy distantes, están redactadas de 
tal modo general — y esto se refiere especialmente á los sistemas 
de psamitos, pizarras, etc., que incluyen depósitos de carbón — 
(¡ue una comparación es casi imposible. 

No siendo conocidos en muchos casos el yaciente de los 
depósitos ¿cómo es posible la paralelizacion de los estratos y 
una exacta determinación de su edad? Son tanto más necesarios 
los perfiles y los estudios exactos estratigrálicos, cuanto menos 
podemos apoyarnos en hallazgos fítopaleontológicos, que pueden 
servir de guia para la determinación de la edad. 

Echando una mirada general sobre el actual estado de 
nuestros conocimientos, en cuanto á los sistemas principales 
(juc constituyen el suelo de nuestro país, y especialmene de la 



— 134 — 

pni'lo Noi-d-Ocslo y Central, que es de In que vamos á ocupnr- 
nos al Li-alai' lu cuestión de cui-bon, enconlrnmos un vocio muy 
sensible entre la formación arcaica (compuesta de gneis, filitas, 
pi/.an-as liomblendíferas, etc., y desarrollada lo más en las 
sierras aisladas pampeanas, y la formación silúrica, faltando 
completamente observaciones en cuanto á la transición, á las 
relaciones estratigrdficas y petrográficas de ambos sistemas. 

T,u montaña que me parece la miis adecuada para talos 
investigaciones, es el Fumalina, estando en ella bien fijado el 
liorizonle del Siluro en inmediata proximidad del sistema orcáico 
(Potrero de los Ángulos), con lo que hay esperanza de poner 
las formaciones de esta Siei-ra, en relación con las de las Sierras 
pampeanas (Sierra de Córdoba, Los Llanos, La Huei'ta, etc.). 

Era muy extraño que en ninguna de estas sierras pam- 
peanas se encontrara el sistema paleozoico ó partes de él, pero 
este vacio no existe más, habiendo podido constatar en mi 
último viaje á la Sierra délos Llanos, costeado por el Museo de 
La Plata, en la falda oriental de esta montaña la existencia de 
graiiwacko, psamitas y cuarcitas, las que bajo el mismo rumbo 
y la misma inclinación están depositodas sobre las íililos hurú- 
nicas, que siguen arriba del gneis de la inontaña central. 

l^ü á\\'\s\on áe] sistema silúrico en las provincias de Mendoza, 
San Juan y La Rioja, representado por caliza, grauvvacUe y 
pizarras, es también- muy defectuosa, como ya Stelzner lo ha 
hecho notar vai'ias veces en su obra. 

Sóbrela formación silúi-ica hasta el Trias superior (Rhet) hay 
aun una tieri'a incógnita, pei-o que no existe gran dificultad en 
arrojar luz sobre estos puntos oscuros en nuestros conocimien- 
tos, si los geólogos quieren dedicarse á estudios detallados, lo 
demuestra el descubrimiento de la formación devónica, á una 
media legua al Sur del pueblo Jacha!, lo que debo á la averi- 
guación de las relaciones do ciertas psamitas, con las conocidas 
calizas silúricas. 

No iniodo entrar a(|uí en detalles sobro la composición de 
este sistema, (1) ])ei'o bastará decir que los estratos devónicos 
correspondientes, según los fósiles, al piso inferior (Upper Hel- 
derberg Group), (como está constatado poi' el Dr. Steinmann, 
en Holivia), siguen sin interrupción sobre la formación silúrica, 
siendo compuesta de grauwücke, ¡¡izarras, psamitas y bancos 
de caliza ne^ra. 



(1) Véase el ti-ab;ijo del autor «Perliles geológicos N°. I», que su pnliUcará 
en breve en el tomo XIV di? la Academia Nacion.al de Ciencias. 



— 135 — 

Las psamitas coloradas (con plañías fúsiles muy mal con- 
servadas), que se presentan al Sur del pueblo de Jaclial y que 
formando la pendiente baja del Cerro Ancaucbo, continúan 
liácia el Norte, debemos considerarlas, por estar depositadas en 
concordancia sobre el piso devónico y por pasar por medio de 
pizarras areniscosas en los estratos devónicos, como continua- 
ción de las areniscas de la formación carbónica (Culm) de Re- 
tamito, tanto más cuanto que la continuación de éstas búcia el 
Norte está constatada en varios puntos. 

Digno de notarse es que en Retamito, como más al Norte 
(Talacastra) las psamitas descansan directamente soI)rc caliza 
sili'u'icn. r,o mismo pnroco suceder cu Gunco, (coreo do 7 leguas 
al Este de Jacbal), donde las psamitas encierran un dcpijsito 
de carbón. Considerando que las areniscas de este último lugar 
continúan bácia el Sud, enconirándose en el Cerro del Fuerte 
sobre ]os mismos estratos devónicos que en Jacbal, no puede 
caljer duda de que pertenecen al mismo borizonte (formación 
carbónica). Una investigación detallada demostrará cómo se 
explica esta diferente arquitectura, y }ior qué, en una región 
de poca extensión como la de Jacbal, Cerro Fuerte y Guaco, 
las mismas areniscas se encuentran en un punto arriba de 
la formación silúrica, y en otras sobre los estratos devónicos. 
Tal vez le encontraremos explicación en un oplastamienlo 
(Verquetscbung) de las cai)as, tomando además en cuenta las 
grandes dislocaciones que cruzan los terrenos en esos puntos. 

He encontrado otro argumento muy impoi'lante para la 
determinación do la edad do a(|uellas ])samitas, en VÁ 'J'rapicbo 
(al Norte de la Quebrada del Pescado ó de la Abra de Panocan). 
Descansan allí psamitas de la misma naturaleza petrográfica 
que las de Guaco y de Jacbal y en unión directa con ellas 
por las psamitas del Cerro Águila, sobre un sistema de pi- 
zarros, grauwacke y caliza negra, encerrando cerca del limite 
una capa muy insignificante de carbón y pizarras arcillosas, 
(con Neuropteridium validum Feistm.) 

En las psamitas, cerca de 3 metros arriba de este depósito, 
encontré un tronco de cerca de 2 metros de largo, de un Lc- 
pidodendroii en ¡¡osicion borizoutol. 

Más abajo de Trapicbe, en el Salto Amarillo, apai'ece la 
caliza silúrica con fósiles, sobre la que siguen probablemente 
las pizarras ya indicadas, grauwacke, etc. 

He observado en el trayecto, entre Trapicbe y la (Quebrada 
do Alaya, en mucbos puntos psamitas (con porlirito uugílico), 
conglomerados, principalmente caliza silúrica, apareciendo en 



— 13G — *^ 

Ift Quel)rnda de Aluya nri'ibu de In caliza otra vez psnmitas, 
|)ai'u ibrmor en seguida la pciidieato orientol y occidental del 
Valle de Guandncol. Volveremos inüs abajo sobre un perlll 
muy interesante que he tomado allí, en el Cerro Bola, en 
la pendiente oriental del valle, al frente' de Santa Clara. 

Reasumiendo todos los datos, podemos decir que las forma- 
ciones silúrica, devónica y carbónica, están desarrolladas en 
la parte Nord-Oeste de la República (San Juan y La Rioja), 
siendo compuestas de una serie continua de calizas, pizarras, 
grauwacke y psamitas, todas bien caracterizadas por fósiles. 

El concepto antiguo, según el cual sigue en discordancia 
sobre la formación silúrica la formación rhética, incluyendo 
los depósitos de carbón de Guaco y de Trapiche, no es [lor con- 
siguiente sostenible. 

¿Que estratos existían arriba de estos terrenos? 
Sobre las psamitas carboníferas del Retamito, de Trapiche 
y del Cerro del Fuerte (Jachal), descansa en concordancia una 
sórie de psamitas, en parte margosas, yesíferas, pizarras y 
conglomei'ados, los que por razón de presentar la continuación 
de la sedimentación de la época del carbón ó del permo-carbon, 
deben corresponder á la formación pérmica y triásica. 

Aunque por ahora no tenemos un argumento paleontológico 
para fijar su edad, la demostración estratigráfica basta comple- 
tamente, y cuando en ciertos puntos, como algunos creen, 
existe la formación rhética (con carbón), la parte superior del 
terreno triásico, tanto menos se puede negar por aquellas ra- 
zones la existencia del Ti'ias inferior y del Perm. 

La falla de fósiles en estos estratos está tal vez compensada 
por los porfiritos augílicos, diabasas y melAfiros con sus tobas, 
brechas y conglomerados, como se encuentran en el Cerro del 
Fuerte, en la Quebrada del Pescado (entre Jachal y Trapiclie), 
en el Cerro Bola y en otros puntos más, y sobre los que ya 
han llamado la atención Stelzner y Brackebusch. 

Partiendo de la suposición de que las psamitas carboníferas 
sean de edad rhética, estos geólogos consideraron también 
como rhéticas aquellas rocas eruptivas, que se hallan inter- 
puestas en mantos entre las psamitas. 

Habiendo sido esta suposición falsa en los casos citados y 
encontrándose en El Trapiche un manto de Pórfido augílico 
a|)enas 20'" arriba de las \)Süm\\.üs con Lepidodendron "j Neurop- 
tcridium validuní Feistm, estas rocas erujHivas no pueden ser 
do edad rhética; su erupción ha tenido lugar en la época car- 
bónica ó durante la pcrmo-carbónica. Pero con esto no (piiero 



— 137 — 

decir que estas rocas no se encuentren en otros localidades en 
el Rhet mismo, siendo indudable que sus erupciones continuo- 
ron en la época mesozoica. 

Con un espesor grande aparece sobre esas psamitas de El 
Trapiche un sistema de areniscos coloradas, alternando con 
Diobaso, Porí'íritos, etc., en la Quebrada del Pescado, al Este del 
Cerro Guachi, y ofreciendo con sus múltiples pliegues un perfil 
muy interesante desde el AbradePanacan hasta las Cosas Viejas. 

Igualmente he observado sobre los areniscas coloradas, que 
descansan en el Cerro del Fuerte sobre la formación devónica, 
una serie de rocas porfiríticas con conglomerados, toldas y mas 
arriba de ellos otro vez areniscos coloradas 6 pardas en parlo 
margosos con yeso. 

Un perfil igual encontramos en el Cerro Bola (véase mas 
abajo). Mientras que de este modo el horizonte carbonífero en 
esta región (repito los nombres de los lugares, para no dar 
ocasión á equivocaciones: Retamilo, Guaco, Trapiche) puedo 
ser considerado con bastante seguridad como «Carbón », las 
dificultades de fijor el horizonte de los depósitos corbonífcros 
al Este y Sudeste de esta región se aumentan en alto grado. 

La determinación de lo edad de los depósitos de corbon con 
sus psamitas, pizarras, etc., como son los de Tambillo, Cuesta 
Colorada, Las Gredas en la Sierra de Famatina y los de Pa- 
ganzo. Morayes, etc., está basado en los hallazgos de plantas 
fi')silcs, sobre analogías petrográficas y sobro algunas observa- 
ciones estrotigrií fieos. 

Teniendo en cuenta (|uo los últimas, como lo vci'cmos, son 
de dudoso valor ó á lo menos no permiten uno generalización, 
además de que los hullozgos de plantas se reducen ó dos ó tres 
especies, podemos juzgar del grado de seguridad que hay en 
estas determinaciones. 

Debemos á Stelzner el descubrimiento de la i'ormacion silú- 
rica en «El Potrero délos Ángulos» en la Sierro de Famatina. 
El interesante perfil que trazó de ese punto, parece haber 
sido el punto de partida para sus conclusiones. Y en efecto, 
creo que no hay una región mas adecuada para un estudio 
(letollodo do los principóles formaciones que componen el Fa- 
matina que lo del Potrero de los Ángulos, existiendo aquí en 
los estratos silúricos un excelente horizonte fijo, ó que referir 
á los pizorras, filitas. Gneis, como las psamitas, etc., de edad 
mas moderno. 

El perfil que he trazado está situado á cerca de 1 ú 2 le- 
guas mas al Norte del perfil de Stelzner, en la Ciénega Grande, 



— 138 — 

ciu'laiulo al Ooslo uiiii (lueliriula por la ([uo sulio el camino á 
•Sogovia, y ul Listo el Arroyo del Corrul, cerca de la emboca- 
dura de la pequeña quebrada, llamada «Alumbrera». 

En la dirección Este á Oeste siguen en ese punto con in- 
clinación l)ácia el Oeste; (1) Grauwacke, caliza negra y pizarras, 
cambiando entre sí, con fósiles silúricos; (2) un sistema de 
cerca de 50"" de espesor de estos mismos estratos, en el que no 
he podido encontrar fósiles; (3) psamita gris, pasando poco á 
poco en piso 2, con restos de plantos y escamas de peces; (i) 
psamitas coloradas, blancas conglomerados y margas. 

En el límite entre 3 y 4 se lialla interpuesto un banco de 
un pórfido felsítico, y al Este de los estratos silúricos la cresta 
de la pendiente parece ser formada del mismo pórfido que 
representa i)rol)ablcmento la continuación del crelon de pórfidn 
señalado en el perfil de Stelzner, de manei-a que mi perfil 
puede ser considerado como complemento de la parlo occiden- 
tid del de Stelzner, ocupando en él la parte entre f y i. Al Oeste, 
mi perfil, como el de Stelzner, está limitado por pórfidos y por 
el sistema arcaico. 

No lie observado, en ningún punto, discordancia entre el 
piso 3 y 4; \)ov el contrario', la transición de los pisos es evi- 
dente, y no hay tampoco discordancia entre los estratos en 
su continuación hacia el Norte en la Quebrada de La Torre. 

Si en la pendiente occidental de la Ciénega Grande, formada 
por pórfido, maizillo, gneis, pizarras, hornblendíferas, etc., la 
psamita colorada descansa con inclinación hacia el Este (todos 
los estratos tienen inclinación hacia el Oeste) en discoi'dancia 
sobre [iórfido, no puede caber ninguna duda de que ocupa esa 
posición por una dislocación. 

Además, no debemos olvidar que Stelzner mismo dice va- 
rias veces, refiriéndose á su perfil del Potrero de los Ángulos, 
(|ue no ha podido constatar con seguridad las relaciones es- 
Iratigrálicas de las jisamitas con los |)órfidos, ni tampoco con 
lus estratos silúricos y arcaicos. 

Examinando los demás depósitos de carbón ó de capas ar- 
cillosas carboníferas en el Famatino, veremos que el reconocí 
miento de la estratigrafia, como del cai-acter de los estratos en 
el yaciente, deja mucho que desear. 

Cerca del Carrizal (entre Corrales y el pueblo de l'^amatina) 
siguen, según mis observaciones, sobro pizarras (silúricas ó 



( 1 -S-.'-t-'i ) Huitriige mu- Ooolotfie v. Palucontologio iler .\rb'(;nt¡iii.sflion líe 
|iulj|¡k, I'.'ii,'¡iiu 1. 



— 139 — 

devónicas?) y en concordancia, psamitas cuarcílicas, y sobre 
ellas psamitas blancas y coloradas, que encierran pequeños 
depósitos de pizarras arcillosas carboníferas. Todas las capas 
están casi perpendiculares. 

liln Las Gredas, cerca de Escaleras, según Stel/.ner en la 
obra citada, las psamitas coloradas, amarillas y blancas, cu- 
yas capas están muy inclinadas ó perpendiculares, llenan 
una cuenca de pizarras. En las areniscas blancas se hallan 
varias interposiciones de pizarras arcillosas con indicios de 
carbón. Stelzner Ijalló aquí HymenophylUtes. — «Areniscas rhéti- 
cas se encuentran en el valle entre Durazno y Cuesta Colorada, 
cuyas crestas se componen de pizarras. Las psamitas coloradas, 
amarillas y blancas se cambian en ese paso con pizarras arci- 
llosas de color gris, violeta y negro con Otópteris Arycntinica, 
Gein y semillas de Pterophyllum (Stelzner)». 

Desde Ángulos, la formación de las psamitas se estiende al 
Sudeste hacia la Punta del Espino (Mina Mejicana). Stelzner 
dice: 

«El material de estas crestas, depositado sobre las pizarras, 
se compone de conglomerados, sobre los que siguen psamitas 
blancas cuarcíticas. En la Quebrada del Corral (entre l'Jscaleras 
y el Paso del Tocino) las pendientes se componen, al Este, del 
póríMo cuarcífero, y al Oeste de pizarras cristalinas. 

En el fondo del valle aparecen psamitas coloradas y blan- 
cas, alternando con bancos de conglomerados y pizarras arci- 
llosas que contienen indicios de carbón». 

«EnTambillo (al pié occidental del Famatina) las psamitas 
y los conglomerados forman la pendiente inferior, encerrando 
las primeras pizarras arcillosas con carbón como en Las Gredas». 

Según estas observaciones, se constata una discordancia con 
alguna seguridad solo en la Quebrada del Corral (entre psa- 
mitas y el terreno arcaico), mientras que en Carrizal, lo mismo 
que en I'otrero de los Ángulos, existe concordancia. Todos los 
otros casos quedan dudosos. 

No obstante de estas deficiencias en nuestros conocimientos, 
la opinión de que exista por lo general una discordancia entre 
,as areniscas en parte carboníferas y las formaciones viejas 
(silúricas), no se puede sostener mas, siendo ya suficiente ar- 
gumento el perfil del Potrero de los Ángulos, que será mas 
confirmado por las relaciones eslratigráñcas de los depósitos 
de Carrizal. 

Nuestra opinión encuentra un apoyo esencial cu un pci'fil 
que ofrece el Cerro Bola, cerca de Guandacol, el (jue junto 



— 140 — 

0011 otro (lol Cerro Colorado q1 Oeste do Rosinn (Hornillos), 
nos parece muy á propósito para ligar geológieainenle el Fa- 
iiialinn con la región situada mas al Oeste, ya arriba descrita. 
Siguiendo en la pendiente occidental del Cerro Guandacol hacia 
el Sur, podemos distinguir como sistemas principales: 

1) Gneis con caliza granuda, cambiando en muchos bancos. 

2) Grauwacke gris-verde, de grano fino. 

3) Psamita gris, en planchas delgadas, alternando con pi- 
zarras (100"° y mas). 

4) Psamita gris y blanca con pizorras de GrauAvacke, que 
encierran restos de plantas. La arcilla pizarreña interpuesta 
entre las areniscas, es carbonífera. 

5) Conglomerados, brechas y tobas de Diabasa, pórfirito 
augílico ó Meláfiro y psamitas coloradas. Las capas 2 hasta 5 
tienen inclinación hacia el Sur. 

Al Sur del camino que conduce de Santa Clara á Hornillos, 
y que corta la serie 5, aparece otra vez la capa 3 con inclina- 
ción hacia el Norte, compuesta igualmente de: 

(')) Psamita gris con pizarras, é incluyendo en su horizonte 
.superior: 

7) Un depósito de carbón arcilloso de algunos decímetros de 
espesor, en una quebrada de muy difícil acceso, que emboca 
cerca de Tolosa algo abajo de Santa Clara. Siguen arriba de éste. 

8) Mantos de roca diabásica, pórfirito augítico (poroso, con 
concreciones amigdaloides de caliza como en Paganzo), Melá- 
firo con brechas y lobas, y arriba de esta roca otra vez psamita 
colorada. Como los estratos 6 corresponden al piso 3, así sin 
duda la capa 7 es idéntica á la 4, como la serie 8 es idéntica con 
la 5. La arquitectura de los estratos se esplica por plegadura 
y dislocación. 

Comparando esto perfil con el de Trapiche, salta ü la vista 
lina analogía completa. Psamita gris con un pequeño depósito 
(lo carbón descansa también acpaí sobre pizarras y grau\vo(;ko, 
incluyendo en nivel superior un banco de pórfirito augítico, y 
estando cubierto en la Quebrada del Pescado por un sistema de 
psamitas coloradas, porlfritos, roca diabásica, etc. Otra ana- 
logía, fácil de reconocer, existe entre las relaciones petrográfi- 
cas del perfil del Potrero de los Ángulos y el del Cerro Bola. 

En la pendiente austral del Cerro de Guandacol se nota una 
gran dislocación, por la que los estratos arriba descritos han 
descendido hasta el nivel del terreno arcaico, de modo que una 
mitad de este cerro se compone de gneis, caliza, etc., mientras 
(lue la otra es de grauwacke, psamitas, etc. 



— 14J - 

Las psamitas coloradas forman la pendiente baja de la pen- 
diente oriental del Cerro Guandacol y de la Sierra que continua 
en dirección hacia Hornillos, siendo acesibles varias veces en 
el camino de Santa Clara á Hornillos. 

Dirigiéndose desde Resina (Hornillos) hacia el Cerro Colo- 
rado, el camino corta, en una quebrada estrecha, las psamitas 
coloradas (con inclinación hacia el Este), y donde sale de la 
quebrada aparece debajo de ellas gneis en posición casi ver 
ticol. 

Mas híicia el Oeste, en un vallecito longitudinal, situado 
entre la cadena principal, compuesta del sistema arcaico y 
a(|ucllas lomas do psamitas, siguen debajo do las últimas, te- 
niendo la misma inclinación, psamitas grises micáceas y al fin 
al pié de la cadena al Oeste, conglomerados que descansan 
sobre gneis y granito (^inclinación hacia el Oeste). 

Doblando hacia el Sud, hacia un cerrito caracterizado desde 
lejos por una alta barranca cortada en los psamitas coloradas, 
y ascendiendo un arroyito seco hasta el frente de la barranca, 
se observa debajo, de las psamitas coloradas, que cambian con 
conglomerados y son en parte yesíferas, psamita gris micácea 
y muy calcitica, semejante á grauwacke, y al fin, en la pen- 
diente de la cadena al Oeste, conglomerados en discordancia 
sobre gneis, granito, etc. Los conglomerados contienen frag- 
mentos de iñxarras, (¡raiiwacke, pizarra carbonífera, granito y gneis. 

\'M estos perfiles tenemos pues la psamita colorada en dis- 
cordancia directamente como por intermedio de conglomerados 
sobre el terreno arcaico, mientras quo en el perfil del Cerro 
Bolsa la misma arenisca descansa en concordancia junto con 
las rocas eruptivas y sus tobas, etc., sobre el sistema de las 
areniscas carboníferas, pizarras y gi'auwacke. 

Digo la misma arenisca, para prevenir la observación quo 
]iudiera hacerse de que la psamita del Cerro Colorado sea tal vez 
mas moderna que la del Cerro Bola. La continuación de la 
psamita del Cerro Colorado hacia el Cerro Bola es tan visible 
que no puede ponerse en duda su identidad. 

La esplicacion que de tal arquitectura encontramos, creo sea 
la siguiente: 

Después de haberse depositado en nuestra región los estra- ' 
tos silúricos, devónicos y carbónicos, la serie de los sedi- 
mentos sufrió una dislocación, hundiéndose considerablemente 
algunas regiones, en parte, bajo gran inclinación de los es- 
ti-atos, mientras que otros sufrieron poco cambio en lo posición 
de sus estratos, quedando estos mas ó menos horizontales. 



— 142 — 

Por no lial)Ci' sido iulerrumpido por la dislocncion el proceso 
de lo scdiineulncioii, resultó como consecuencia natural, (|ue 
la psainila colorada que es el producto de la sedimentación, 
tuvo que depositarse en el jtrimer caso en discordancia (Cerro 
Colorado), en el segundo (Cerro Bola) en concordancia sobre 
los estratos ya existentes. 

En la región ocupada hoy por la depresión de Hornillos, 
etc., y limitada al Este por el Famalina, sufrió (como ea 
muchas otras partes de la República) el complejo de los es- 
tratos silúricos, devónicos y carbónicos, un gran hundimiento 
y sobre ellos ó sobre el sistema arcaico, donde salió á la luz 
por las dislocaciones, se depositaron las psamitas coloradas y 
los conglomerados. La sedimentación principió en el Cerro Co- 
lorado como en muchos otros puntos (orillas de islas!) con 
IVagmenlos de gneis, granito ó pizarras, grauwacke y pizari'a 
carbonífera, resultado de la dislocación y consiguiente des- 
trozo de los estratos existentes. 

Considerando que sobre el sistema permo-carbonífero, don- 
de empieza la serie de las psamitas coloradas, se hallan man- 
tos de rocas eruptivas (Diabasa, Poríirito augítico), tal vez la 
formación de las dislocaciones está en relación con las erup- 
ciones de estas rocas. 

No necesita decir que todos los depósitos de psamitas, etc., 
han esperimentado mas tarde otra vez alteraciones en su [lo- 
sicion, cuyo conjunto se presenta en la configuración actual 
del relieve. Asi hemos llegado á im concepto diferente del que hasta 
hoy ha sido reconocido, no pudiendo ser consideradas las areniscas 
en la pendiente de los estratos carbónicos , como rhóticos , sino como 
pérmicos y triásicos. La sedimentación desde la época silúrica 
hasta la triásica, ha sido continua en esta región, habiendo sido 
solo locuhnente interrumpida por la formación de dislocacio- 
nes y por la salida de masas eruptivas. 

Queda aun completamente en duda si los horizontes supe- 
riores del sistema de las psamitas coloradas, son rhélico.s ó 
corresponden tal vez en parte á la formación jurásica, fallando 
hasta hoy hallazgos paleontológicos de carácter indisculiljlc 
para la determinación de su edad. 

No hay que confundir estas areniscas con las cretáceas ó 
terciarias que en nuestra región del Famalina (por ejemplo, 
cerca de Los Ángulos) desempeñan un imporlanlo rol (H)nio 
componentes del suelo siendo caracterizadas por lo común pui' 
fragmentos de i'ocas eruptivas modernas (Andesita, etc.) 

De todas nuestras exposiciones resulta que los depósitos de carbón 



— 143 — 

ó pixarras carboníferas arriba mencionadas, (jne se hallan cu varios 
puntos cu el Famatina, interpuestos en aquellas psainitas coloradas 
ó blancas, etc., deben ser mas modernos qne los del Cerro Vola, 
Trapiche, Guaco y Betamito; y por ocupar aquellos depósitos en 
d ¡riso de las psamitas de la edad pérmica y triásica un nivel 
muy iiiferior, donde estas descansan en discordancia ó concordancia 
sobre los estratos mas viejos arcaicos, silúricos, ele, tendríamos, siem- 
pre teniendo en cuenta que no hubo una interrupción en la sedimenta- 
ción desde la época silúrica hasta triásica, la conclusión, que esos depó- 
sitos no pueden ser de edad rhélica sino que deben ocupar un horizonte 
mas inferior, perteneciendo á la formación pérmica ó triásica inferior. 

Las pocas plantas enconlradas hasta lioy cu estos pisos no 
pueden í'oi-mar argumentos para una edad rliética. Ni Sleizncr 
ni Brackebusch lian fundado su opinión de que los depósitos 
sean rhéticos, en estos restos fósiles, sino en la suposición de 
una discordancia existente en todas partes entre la formación 
silúrica y las psamitas carboníferas. Stelzner, (obra citada, pág. 
52), supuso una interrupción en el proceso de la sedimentación 
ocurrida después de la formación de los depósitos silúricos por 
un levantamiento que se estendió á esta región y (jue liizo 
cesar la mar, de tal modo, que esta región haya estado durante 
las épocas devónicas, carboníferas, pérmicas y triásicas (en 
parte) sobre el nivel del agua, empezando recien en la época 
rhética otra vez la formación de sedimentos (psamitas, etc.) 
l'lsto concepto se comprende, considerando que en esto tiempo 
ni la formación carbonífera ni la devónica eran conocidas. 

Dirigiéndonos hacia el Sud y Este de la región del Famatina, 
en la que las relaciones estraligráficas de las psamitas con los 
estratos más viejos permiten por lo menos una determinación 
aproximativa de la edad de los depósitos de carbón, esta- 
mos inmedialarnenle inclinados á reconocer en las })samitas 
(|ue forman las pendientes bajas de la Sierra do Vilgo, do Lii 
Huerta, de Los Llanos, de la Sierra de San Luis, etc., y que 
encierran en algunas partes (Paganzo, Marayes, etc.) depósitos 
de carbón, una continuación de las psamitas del Famatina, 
pero las dificultades para fijar con alguna seguridad su nivel, 
crecen considerablemente por ser depositadas estas rocas, en 
la mayor parte de los casos, directamente en discordancia 
sobre el terreno arcaico y por no mostrar relaciones coa los 
terrenos paleozoicos. La determinación de su edad se basó 
exclusivamente en las plantas fósiles de Marayes, las que reco- 
nocidas como rhéticas dieron motivos pora considerar todos los 
demás depósitos como rhéticos igualmente. 



— 144 — 

No mo ülrevo ú decidií' si las plantos que se lian descrito de 
Mnriiveü indican sin duda alguna una edad rhética de estos depó- 
sitos, ó si es permitido contarlos en un horizonte más infei-ior, 
|)or ejemplo, del Trias inferior, pero en vista de los grandes 
analogías estrotigráíicas y petrográficos que tienen todos estos 
depósitos de oreniscos, etc., con algunos del Fomatina, de 
Guondacol, Hornillos, etc., donde todas las oreniscos parecen 
descansar por intermedio de conglomerados en discordancia 
sobre el terreno arcaico, encerrando en su nivel inferior ios 
depósitos de carbón, me inclino á suponer también para ellos 
una posición triásica inferior y no posición rhélica. 

Esta opinión lia encontrado recien un apoyo valioso en 
el descubi-imiento de plantas fósiles, que hice en la Sierra de 
Los Llanos. Hace poco tiempo el Dr. Kurtz, catedrático de 
botánica de la Universidad de Córdoba, descubrió en Bajo 
de Volis, en la Sierra de Son Luis, una serie de plantos, 
encontrándose entre ellas EMpidopsis , que hon llamado la 
atención general de los paleontólogos y geólogos y especialmente 
de los do las Indias orientales, por los caracteres comunes f|uo 
esto llora tiene con la del sistema «Gondwona inferior» (Kahai- 
bari-beds). La cercanía de la Sierra de Los Llanos al punto de 
este descubrimiento y la circunstancia de que me hablan man- 
dado de esta Sierra muestras de carbón, motivaron mi viaje, 
cuyo objeto principal ha sido la averiguación de las relaciones 
cslratigrállcas de los depósitos de carbón. 

Pensando continuar estas investigaciones en la Sieri'a de 
Los Llanos, extendiéndolas también á los depósitos de Marayes 
(Sierra de La Huerta), me limito aquí á una exposición de la 
geología de lo región recorrida, reservando todos los detalles para 
unirlos, una vez concluidos estos estudios, á un cuadro entero. 
La Sierra de Los Llanos junto con la Sierra de Ghepes (ó 
do Molanzan), situada entre las sierras de Córdoba y de La 
Huerta, está compuesta en su parte ccnti-al por el terreno 
arcaico (gneis, etc.) sobre el ([ue descansan, en las faldas y casi 
completamente rodeando lo Sierra con una ancha faja, psamitas 
y conglomerados, llenando éstas además la gran depresión con 
el Rio Ansulon ó Rio Caluña, que separa la Sierra de Ghepes 
de la Siei'i'ü de Los Llanos. En esta depresión, en la parte 
catre Solea y Gatuno, he hecho mis estudios, descubi'iendo cerca 
de La Peña (Pampa de Ansulon) en el Arroyo Totora, un 
depósito rico de plantas fósiles en pizarras margosas. 

Según la determinación preliminar del Dr. Kurtz, son los ti- 
pos más importantes: Olossopfe>-is, K'oegtjerat/tiopsis Ilislopi Fc'islm. 



— 145 - 

EfjKiactitcs Morciiianus Kurt/,, Wnlchia, Nciiroplcridium validum 
Kcislin. Mstn íloro, en que el genero Olossoplcris, onconlnido 
por lo primera vez en la América del Sud, siendo conocido 
ya de las Indias Orientales, Cabo de Buena Esperanza, Australia 
y muy característico allá por una serie de estratos de sumo 
interés, idéntica en sus demás re[)resentantes con la flora del 
Bajo de Velis, indica, según concepto de los geólogos de las 
Indias Orientales, la formación pérmica superior ó triásica 
inferior, lo que coincide con nuestra determinación de la edad 
por razones estratigráficas. ICl lector quiera comparar el muy 
interesante trabajo del Dr. Kuriz en el tomo VI de esta Revista, en 
la pi'ig. 117 y siguientes sobre los paralelos de estas (loras fósiles. 

\'.\ complexo do las capas margosas en los puntos cstudin- 
ilds y (|ue mido 20 metros de espesor, encei'rando cnpitas 
sumamente delgadas de «carbón de pez», está depositado sobre 
arenisca gris ó colorada y conglomerados de poco espesor 
(c. 10 m.) que con posición casi horizontal ó muy poco inclinada, 
descansan en discordancia sobre gneis ó gi-anito; sobre las capas 
fosilíferos, siguen otra vez areniscas y conglomerados alternando 
entre sí, destruidos los más por la erosión. 

Siguiendo la falda oriental de la Sierra desde Olpa (Depar- 
tamento Gatuna), hasta Olta (Departamento Belgrano), encon- 
tramos bojo de los conglomerados y areniscas en varios puntos 
(Olpa, arroyo también más al Sud de Olpa, en Agua colorada). 
Micacuita, Filita, y arriba de esas, con la misma inclinación 
Inicia Este y con el mismo rumbo (Norte más ó menos), 
psamitas micáceas, grauwackc, cuarcito lechoso ó parduzco 
miciicea. Si tenemos en los lilitas el piso hurónico (también en 
.latan, Sierra de Córdoba), los últimos estratos son repre- 
sentantes, como indica su carácter petrográfico, del sistema 
post-hurónico ó paleozoico inferior (Cambriano ó Siluro). 

Este es un dato de gran interés, no hobiéndose observado 
en ninguna parte de las sierras pampeanas estratos de esta 
edad. Están aquí también sobrepuestos conglomerados y are- 
niscas, por lo común de color colorado, alcanzando en Olta 
un espesor muy considei-able. La circunstancia de que los pisos 
superiores de estas psamitas aparecen entre Chañar y Olta, con 
un carácter algo extraño, hizo suponer al Dr. Brackebuscli (véase 
su mapa geológico) una formación diferente de la á que perte- 
necen los otros; pero su conexión se jjuede observar en varios 
])untos (Talpa, Olta). 

Tal vez se puede observar que este sistema de psamitas 
f|U0 rodea la falda oriental de la Sierra, empezando con conglo- 

Tomo VIL 15 



— 140 — 

inorados, no sea idéntica con las dcsniToliadns en lo depresión 
de! Hio Ansulon, (|uc contiene los fósiles. Basta decir en contra 
de esto, (|ue entre las dos regiones -existe com])leta unión, 
continuando los conglomerados y las psamitas ])or el ¡.«equeño 
portezuelo entre Olpa y La Peña (Pampa Ansulon). Asi, pues, 
deben ser consideradas las psamitas de nivel superior igual- 
mente como triásicas, siendo sin embargo posible que el proceso 
de la sedimentación continuara basta la época jurásica. VA 
roconociuiiento do la edad do estas psamitas debo arrojar muclio 
luz sobre los depósitos muy dudosos de conglomerados y psa- 
mitas de las faldas de la Sierra de Córdoba (Cei'ro Colorado, 
al Norte de Dean Funes, Copacabana, Rio 3", etc.), de la Sierra 
de San Luis, Sierra de Ulapes, Sierra de la Huerta, siendo 
ahora casi seguro que pertenecen, á lo menos en ¡larte también, 
al sistema triásico ó pérmico. 

Parece muy poco ])robable que en vista de lodo esto, los 
depósitos de plantas fósiles de Marayes, cuya naturaleza petro- 
gráfica y estratigráfico jwrecen ser iguales á las de los Llanos, 
puedan sostener su edad rhética. Para resolver este |)unlo 
necesitamos más estudios detallados y uno minuciosa investi- 
gación de los horizontes fosilí Ceros. 

Igualmente bay que dirigir más la atención en estas regiones 
bácia el sistema ])aleozóico, lo que tiene un valor trascendental 
en la cuestión del carbón. 

La existencia de cuarcito, grauwocke y psamitas, que se 
sobreponen sobre lilita arcaica, en la falda oriental de la Sierra 
de los Llanos, demuestra (¡ue el sistema paleozoico no está 
solomcnlo desarrollado en la cordillera principal, sint) (pie 
también es componente del subsuelo de lo llonuro entre la 
cordillera y las sierras pampeanas, apareciendo á la luz en las 
últimas. 

Ahora bien, habiéndose constatado la formación carbónica 
en las faldas de las cordilleras al Este y Norte, es posible (|ue 
su continuación, por grandes dislocaciones hundidas, se en- 
cuentre debajo de la formación pampeana y de las otras fornia- 
(;iones más modernas (psamitas triásicas y pérmicas). 

¿Pero en qué punto y en qué {¡rotundidad se |)odria encontrar 
cvcntualmentc depósitos de carbón? oigo preguntar á los entu- 
siastas. 

No bay contestación por ahora á tal pregunta. Si fuera 
posible contestarla algún dia, lo será únicamente sobi-e la base 
de un exacto y muy detallado reconocimiento geológico de las 
Sierras pampeónos (Sierro do lo Huerto, Pié del Palo, Los 



— 147 — 

Llanos, Sierra de San Luis, ele), pora averiguar aquí la 
existencia de las formaciones paleozoicas. 

Una vez así constatada la «formación carbónica» y que 
sea poco desarrollada y sin carbón, la esperanza de encontrar 
de])üsitos explotables de carbón de piedra crecería mucho, y 
ti'abajos prácticos y en particular perforaciones, practicadas en 
ia llanura éntrela cordillera principal y aquellas Sierras [¡am- 
peanas, podrian entonces i-esolver la cuestión. 

Así vemos, como no hemos i)erdido la senda en esta im- 
portantísima cuestión del carbón y como los trabajos geológicos 
[•eferentes á ellos han adelantado, por haberse constatado por 
ellos la foi-niacion carbónica, cuya existencia ha sido antes 
negada. 

Tal [)rogreso debe servir de estímulo para seguir en el 
camino de las investigaciones geológicas y llegar así algún dia, 
apoyados |)or trabajos mineros, á un resultado definitivo. 

En cuanto ú los depósitos de carbón de edad más moderna, 
oiiceri'ados en las psamitas pérmicas y ti-iásicas, |)odcmos decir 
con mayor segui'idad, que el carácter total del sistema y en 
especial poi' ser compuesto exclusivamente de areniscas y conglo- 
merados, faltando un desarrollo grande de pizarras arcillosas, 
(|ue son las comjiañeras de los estratos de carbón, disminuye 
la esperanza de encontrar grandes depósitos explotables en 
nuestra región (Central y Nord-Oesle). 

Las investigaciones hechas en las regiones al Sur (Cordillera 
de Mendoza, Neuquen, etc.) no permiten aún abrir juicio. 

Creo (|uc sería conveniente por varias razones dirigir menos 
la atención á la Cordillera central alta (jue á las Pre-cordillcras 
y Sierras pampeanas, y especialmente recomendaré la región de 
la altiplanicie de Alamito (San Rafael) y las regiones limí- 
trofes. 

El Dr. Salas, de Mendoza, descubrió hace poco tiempo en la 
región superior del Rio Atuel (Mina Tnínsito), un depósito 
carbonífero cuyas plantas fósiles indican, según el Dr. Kurtz, 
un horizonte liásico. Encontrándose en el pendiente de los 
depósitos entre los fósiles Pechen oZaíms Buch, parece casi segura 
la determinación de esta posición. 

Deseo iiacer notar aquí, que más al Sur, en la Gobernación del 
Neu(|ucn (lo he observado entre Ñorquin y Chos-Malal y más 
al Sur, entre Rio Catalil y Rio Agrio, en la región superior 
del Rio Picun-Leufú) hay pizarras carboníferas, pertenecientes 
al sistema jurásico superior. Igualmente he encontrado restos 
de plantas en el sistema cretáceo superior de Malalhué. 



— 148 — 

l'nra dar unn reseñn de los resullndos anteriores, ios he 
i'eiiiiido 011 ül cuadro siguionlo, (jue représenla las rórnincioncs 
con sus IVjsiles inús caracleríslicos enconli-odos en la parle 
Central y Nord-Oeslc do la República. Sobre la división del 
terreno jurásico y cretáceo, los componentes principales de los 
Andes Argentinos y en especial sobre los depósitos carboníferos 
de Caclieuta (Mendoza), considerados como rhéticos, véase: 
Stehner, la obra arriba citada; Sxajnocha, Ueber fossile Pflan- 
zenreste aus Cáchenla in der Argentinischen Republik. K. 
Acud. d. Wiss. Wien; H. B. Oemitx,, Ueber rhaetische Pñan- 
zen ú. Thierresle aus den ai-gentinischen Provinzen, descritas 
en la obra de Slelzner; R. Zaber, Estudio geológico del Cerro 
de Cáchenla, Boletín de la Academia Nacional de Ciencias, 
tomo X, y los trabajos del autor en el mismo Boletín: Sobro 
el terreno jurásico y cretáceo en los Andes Argentinos, entre 
Rio Diamante y Rio Limay, y sobre el asfalto carbonizado y 
carbón de la Provincia de Mendoza. 



REPTILES Y BATRACIOS DE LA SIERRA DE LA VENTANA 

( PROVINCIA DE BUENOS AIRES) 



Naturnlista viajero del Museo de La Plata 

(con una lámina) 



Reptiles y Bati'acios k la Sierra üe La Ventana 

(phovincia de bvenos aires) 

ron 

JXJXiIO IC o S L o -VSr S I?C -5r 

Naturalista viajero del Museo do La Plata 

(con una lámina) 



En la excursión ú la Sierra de la Ventana que acabo de 
efectuar en compañia del Dr. N. Alboí'f, botánico de este Museo, 
lie recojido un material muy interesante de reptiles, sobre lodo 
de ofidios, encontrando en los valles protejidos contra los vien- 
tos varias especies de culebras que liasta aliora no se liabian 
señalado como viviendo tan al Sur. Entre las culebros, se halla 
una especie de dibujos y colores hermosos, aún no dcscripta, y 
tengo también que mencionar que es casi segura la existencia 
en esos lugares de una boa. En el campo que )ierlencco á la 
estancia Las Vertientes, propiedad del Sr. D. Manuel L.aine/., 
vivo un puestero en la extremidad Esto del establecimiento; 
ese punto es muy poco frecuentado por estar lleno de colinas 
de rocas, solpicadas por grietas en todas direcciones, y allí, ya 
hace cuatro años, el puestero observó una culebra muy grande 
de dos metros y medio de largo de color negro y amarillo, la 
(|ue se halla siempre en la misma colina y se refugia en 
las grietas anchos de la roca al acercarse el hombre. Visitó 
aquella colina é inspeccioné las grietas grandes que allí se ha- 
llan, pero me fué imposible conseguir algún resultado por el 
laberinto de cuevas y grietas, de modo que encargué la cap- 
tura del animal al puestero, cuando el tiempo caliente mas y 
salga la víbora de sus habitaciones. Ln recolc(;tn do lagai'tigas 
ha sido menos satisfactoria por lihllarso esta clase do reptiles 



— 152 — 

aún ca sus i'oí'ugios de invierno, y solo renujvicndo las piedras 
lie podido cnplui'ar una ú olra; exisle también oili un gcco, que 
observé en mi excursión del oño 1890 en estos lugares, pero 
ludiándose el animaüto en una grieta honda de la roca no 
pude apoderarme de él y esta vez no he tenido la fortuna en 
encontrarle. No hay duda alguna que allí se hallan otros rej)- 
tiies aún desconocidos, pero el poco tiempo que duró esta ex- 
cursión no fué suficiente para hacer una colección completa y 
detenida, la que se ampliará en otras mas adelante. 



BATRACHIA 

Fam. ENGYSTOMATID/E 
PHRYNISCUS. Wiegm. 

1. Phryniscus nigricans. Wiogm. 

I'lnconli'é este bonito sopito en los cumbres de las sierras 
alias, en los puntos en que hay agua, en los que festojidjan 
sus reuniones nupciales en cantidad considerable, traicionán- 
dose por sus voces agradables al oido. 

Nunca he podido conseguirlos en los valles. 

Fani. CYSTIGNATUID/K 
LEPTODACTYLUS. Fitz. 

2. Leptodactylus ocellatus (L.) Gir. 

He encontrado la rana común comestible en los arroyos do 
la sierra, en ejemplares sumamente grandes, extrañando no 
haber visto individuos jiequeños como los (jue en general se 
ven en los alrededores de La Plata, 6 que se venden en los 
mercados; como en la Siei'ra no se persigue son muy flegmi'i- 
ticos y se dejan agarrar con la mano. Llama la atención el 
monstruoso desarrollo de los músculos de los brazos en los 
machos; igualmente poseen los ejemplares masculinos muchos 
poros detrás de los brazos, sobre los costados del cuei[io. 

lista especie es la mas común allí y cuando se pasa silen- 
ciosamente á lo largo de los arroyos, so oye el grito do la rana 
que recuerda la voz melancólica do la paloma torcaz. Lai'go 
del cuerpo 1.33 mm.; largo del br'iizo 80 mm.; largo de la 
[liorna 178 iinu, Se linn truido O ejínnplni'cs. 



— 153 — 

Fom. BUFONID/E 
BUFO. Laur 

3. Bufo marinus. (L.) Sclineid. 

El sapo común existe también allí en abundancia, y he 
traido solo un ejemplai' para identiOcarlo con los ejemplares 
de la colección del Museo. 

Fam. HYLID/E. 

HYLA. Laur. 

4. Hyla pulchella. D. & B. 

Esta ranila se halla también en cantidades á lo largo de 

los arroyos, donde prelieren los juncos para sus paraderos. 

He coleccionado cuatro ejcmplai-es entre macho y hembras. 

LACERTILIA 
Fam. IGUANIDyE. 

ANISOLEPIS. Blgr. 

1. Anisolepis argentinus. Koslowsky. 

No he [)odido conseguir en esta escursion la especie descrita 
[)or mí en esta Revista, Tomo Vi, pag. 419 y que figura como 
procedente de la Sierra de la Ventana en la colección de rep- 
tiles del Museo. 

UROSTROPHUS. D. & B. 

2. Urostrophus scapulatus. (Burm.) Blgr. 

Esta especie existe en las Sierras de la Ventana. 

Fam. TEllD/E 
TUPINAMBIS. Daud. 

3. Tupinambis teguixin (L.) Blgr. 

La iguana grande se hulla en l)astante abundancia en las 
partos bajas y pantanosas de los valles, prefiriendo las orillas 
JjaJMs do los arroyos. He coleccionado un ejemplar. 



— 154 — 
TEIUS. Muir. 



4. Teius teyou. (Daud.) Fitz. 

l'^l teyú es la especie mas común en las sierras, donde los 
encontré aun en sus cuevas de invierno, bajo las piedras. He 
coleccionado cinco ejemplares en diferentes estados de edad. 



Fam. AMPHISBAENID/E 

AMPHISBAENA. Linn. 

5. Amphisbaena Dorwini. I~). & B. 

1)0 esta especie de lagartija lumbricoido liallé solo un ojem- 
l)lar, bien desarrollado, bajo una plancha de pizarra en la tierra; 
hasta ahora no se le habia señalado tan al Sur, siendo bas- 
lanlc comim ca los alrededores do La Plata. 



OPHIDIA 

Fam. COLUBRID/E 
LIOPHIS. \V;\gl. 

1. Liopliis poscilogyrus. (Wied.) Jan. 

Fsta culebra, que es la mas común en los valles de las 
sierras á lo largo de los arroyos, existen en cantidad conside- 
rable y se i'efugia en el agua á la aproximación del hombre; 
también penetra voluntariamente en el agua y busca los pes- 
cados pequeños. Fnconlró en los estómagos do algunas la Je- 
vi/iisíií liucald que es el habitante principal ele acpiellos ari'oyos. 

LYSTROPHIS. Cope. 

2. Lystrophis D'Orbignyi. { I^. & R.) Cope. 

l'lsla culebra no es rara i'i lo largo de los arroyos, poro hay 
Lempoi'adas en que se ven muy pocas; be conseguido solo un 
cjonq)lar, mientras que en la excursión que efectuó en 18ü() 

jiabin gran abundancia on los mismos paisajes. 



155 — 



RHADINAEA. Cope. 

3. Rhadinaea elegantissima n. sp. (Lfuii I). 

Ojo moderadameiiLe gi-ande. Escama rostral mas ancha ([uc 
alia y visible de arriba; inlcrnasoles tan altas como largas y 
mas pequeñas que las prefrontales. La escama ó placa frontal 
moderadamente ancha y una vez y media tan larga como 
ancha, ó tan larga como su distancia desde la punta del ho- 
cico, ó las parietales; la escama loreal del mismo largo que 
su ancho; un preocular y dos postoculares; escamas tempo- 
rales 1+2; i)osee ocho escamas labiales superiores de las cuales 
la cuarta y quinta tocan el ojo; cinco labiales inferiores en 
contacto con las placas anteriores de la garganta, que son mas 
largas que las placas posteriores. Las escamas están arregla- 
das en 19 líneas longitudinales. Las escamas ventrales son 
algo angulosos lateralmente y existen 170 de ellas en este; 
escamas subeaudalcs existen G5; la escama anal está dividida, 
l'll lai'go de locóla está A^ veces contenido en el largo lotal. 
La espalda posee una faja colorada de color rojo do lacro ó 
carmín invadidas con manchas negras de un negro profundo 
las ([ue se hallan á cada lado del cuerpo y que son casi tan 
anchas como largas; reuniéndose muchas sobre el dor.so; es- 
pacios entre las manchas negras tienen un color olivo que 
arriba y abajo están limitadas por un color blanco oliváceo 
claro; cerca del vientre corre una serie á cada lado de manchas 
negras alargadas que en su mayor parte corresponde con los 
intervalos que dejan las manchas grandes negras de la espal- 
da entre sí; la cabeza por encima es negra, i)Oseyendo las 
interna.sales, prefrontales, superciliares y el frontal manchilas 
coloradas en su medio, mientras las parietales poseen cada 
uno un tisne colorado en su borde interior y un tisne blanco 
oliváceo en su borde exterior. Por debajo corre una faja ancha 
colorada por todo el vientre y por debajo de la cola. 

Largo total: G30 mm. Largo de la cola 130 mm. ' 



4. Rhadinaea fusca. (Cope) Blgí'. 

La culebra gris se halla en las sierras y en los valles; 
alcanza un largo de mas de un metro. Se nutre principalmente 
de ranas, pero persigue también mucho á las aves pequeñas; 
he coleccionado cuatro ejemplares. 



— 150 — 

PHILODRYAS. Wagl. 

5. Philodryas Olfersü (Liclit) Wagl. 

Msln liermosn culel)ra verde, se lialla en bastante cantidad 
coren do los orroyos y en las faldas de los cerros cuando es- 
tán cubiertos con pasto fresco. Muclio me eslrañó bailar esta 
especie en aquellos lugai-es, pues es un babitante de árboles 
y arbustos. Poseia basta nboi'a la colección del Museo solo 
ejemplares del Gran Cbaco y Misiones. He conseguido cuatro 
ejemplares en varios estados de edad. 

ELAPOMORPHUS. Wiegm. 

6. Elapomorplius lemniscatus D. & B. 

Me lia sorprendido muclio encontrar esta víbora tan al Sui', 
de donde no se la babia obtenido aún; el único ejemplar con- 
seguido so bailaba sobi'e una barranca, cerca de un arroyo 
desprovisto de vegetación. 

Fam. VIPERID/E 
BOTHROPS. Waf?l. 

7. Bothrops alternatus D. & B. 

La víbora de la cruz abunda mucho en las sierras, donde 
ya lia causado mucbas desgracias entre los circiuivivicntes. 
Se ba coleccionado un ejemplar que se bailó en las pajas del 
arroyo. También vive el Bothrops ammodijtoides en esas sierras. 

La Piala, Diciembre ü de 1893. 



ITÁS SOBRE LA IlüSTlIli BE LA PESCA 

FN LA 

PROVINCIA DE BUENOS AIRES 
(icxcuRSioN 1)1'. SF.'riF.Ainuic-ocrriiRic iH()5) 



13r. Korimnclo Lnliille 

Kncarga.lo de la Sección ZoolÓBÍca 



Dotas üolire la iiiliistria (le la pesca en la Proviucia Je Biieiios Aires 

(excursión de setiemdüe-octuuue i8g5) 



Dr. Feroeindo Lsihille 



MAR DEL PLATA 

Kn auinei'üsos orlículos, publicados cu los pcricxllcos del 
|)iiís, lio iudicado ya las eondicioncs actuales do la |)csca cu 
Mar del Piala y las priucipalcs producciones ualurales que se 
explotan allí. 

Este año la pesca ha sido mas fructuosa f|uc los años an- 
teriores, y en ciertas épocas los pescadores lian ganado rncn- 
sualinente, cada uno, beneficio neto, hasta 150 $, suma (\w) 
es una de las mas elevadas que hayan alcan/.ado hasta la 
lecha. En cambio, en ciertos meses del año no han ganado mas 
de 15 á 20 $. Como la venta se liace al por mayor y los pesca- 
dores cuentan su mercancía «por canastos», era importante 
conocer el peso de ellos y también el valor del canasto. L,os 
dalos (|ue lio obtenido ú esc i-cspccto son los siguientes: 

Cada canasto de camarones rcpi'cscnia 18 á 20 kilos y lias- 
la 2i los (|ue conlenian langostinos. El precio de los caniai'o- 
nes era el de (50 centavos el kilo, ([)i'ei:¡o variable de 0.25 hasta 
1.50) y el de los langostines de 2 $ (precio variable do !.5() 
hasta 3.50). Una canasta do rayas pesa M) á 45 l<ilos, contiene 
de 20 á 32 animales y vale de 7 á 10 $. Una canasta de me- 
ros pesa casi lo mismo y se vende de 8 á 15 %, conteniendo 
de 30 á 40 animales. Los mejillones, mariscos que seria tan 
l'acil criar en gran cantidad, se vendieron hasta 20 % el canasto. 

A\ principio de la explotación de la pesca en Mar del Piala, 
las rayas eran difícilmente aceptadas en el mercado de Buenos 
Aires. Ahora, por lo contrario, son muy buscadas. Su venta 
se hace con facilidad y es muy remunerada. El Mijliobates 
aquila ó «Chucho» y el Galcus canis ó «Cazón» que no se utilizan 
todavía, á pesar de abundar extraordinariamente, podrían tam- 
bién expedirse como pescado de segunda categoría. Los píc- 
elos serian accesibles á todos los liolsillos y el Mete seria 
cubierto holííadamente. 



— im — 

Sci'ifi adoiníiH cslo iiiia ^ran vonlaja, y es que so dcsli-iiirian 
cada voz (|iio sü poscaria, un ^vna núinci'ü de estos animales 
en extremo voi-acos, que no liacen mas que disminuir el nú- 
mero de pescados de primera calegoria. Podría al mismo tiem- 
po prepararse un aceite excelente con los hilados del cazón, 
producto que tendría una venta asegurada. 

Doy en seguida las cantidades de pescado expedidos osle 
año á Buenos Aires por los pescadores de la localidad. MI 
número que sigue al nombre de eudu mes, indica casi exacta- 
mente el número de dias de salidas de los barcos durante el 
mes coi-respondiente, l'lstos datos me fueron comunicados con 
galantería por el geí'e de la estación del f'ei-ro-cari-il. 

No cesaré de repetirlo ; es de gran urgencia el dar órdenes 
al servicio de Guardas costas á ñn de que anoten diariamente el 
númei'o de barcos que salen al mar, las lioras de salida v 
entrada de la pequeña flotilla, el estado atmosférico y el esta- 
do del mar, las cantidades y las principales especies captura- 
das, lo mismo que las variaciones que puedan sobrevenir en 
el número de |)CS(;adorcs, las pérdidas de aparatos de pesca, ele. 

¿Como es posible [¡rolender |)rcparur reglamento y lialdaí- (h; 
legislación y colonización costera si no se empieza por recogci' 
algunos documentos que ilustren la cuestión? Esto serviría 
basta de distracción á empleados que pasan su tiem[)o abur- 
ridos por falta de trabajo. 



I'ESCAOOS líXl'ORTADOS DURANTE LOS MESES DE ENERO A SETIEMI5RK 
INCLUSIVE DE i 895— DESDE LA E.STACION MAR DEL PLATA: 

líoiucsas Ciiiitiiiiici (kilob) Cantidail máxijua Canlidad niliiiiua 

i'lnero 21 27.080 3.800 J20 

Febrero 20 25.890 3.130 150 

Marzo >i3 48.350 4.000 500 

Abril 17 38. .420 4.250 300 

Mayo 2! 17.220 2.100 L'OO 

Junio 13 12.380 1.800 \'.H) 

.lulio 18 11.380 1.580 50 

Agosto 10 9.350 1.350 50 

Setiemia-e 1-í 12.120 3.200 50 

Total general duraiilc nueve meses: 203.370 kilos. 

j'lste cuadi'o bacc i'osaltar ü la visla y (H)nlirina iiii;i ve/. 
mas lo que me lian siempre diclio los vecinos de M¡w del 
Phila, (|ue en esta localidad los meses mas agradables p;u-a 
pasar una temporada son los meses de Maiv.o y lanibion de 



— 161 - 

Aliril. I'dco vioiil,<i y l¡niii|i(t lioi'innsu. Se [insc;! iiiiluriilmcnlíí 
casi l(.)(lüs los diiis y ciulii ve/, con mus |)i'uvoclnt. 

MI RAMA R 

I']! lunes 23 de Setiembre üllimo me eaconlral^a en Miramar 
con el lin de estudiar la fauna costera accesible á \nú, en la 
c|)oca de las mareas e(|uinoxiales. Un viento muy viólenlo 
del Noi-te que no cesó de soplar durante todo el dia, lo mis- 
mo (|uc el siguiente, hizo muy difíciles mis observaciones. Isl 
mar (|uc estaba encresiiado, el agua muy agitada en los cstan- 
(|UOs naturales del muelle de toscas, no pcrmitia dislinguir las 
[icqueñas i)oblaciones acuáticas de sus pi'ofundidndes. 

7\(lemás, nubes de arena, levantadas de la Jtlnya como de 
lo alto de la barranca, enceguecían id observador cubriendo 
tmnbicn las partes de las rocas momentáneamente emergidas. 

A pcsai' de estas diversos condiciones esencialmente desfa- 
vorables, lie podido conürinar datos que Iiabin oblenido cu 
vai'ias visitas anterioi'es hedías ¡i Mii'amar' en Noviembre de 
I8',)í- y en lOnero de este mismo afio. 

Imi estas noticias, necesariamente muy cortas, no hai'c sino 
resaltar tres puntos principales: 

1" La presencia en el vecindario inmediato á la costa de un 
banco natural de ostras. Aunque el mar no se retiró tanto como 
lo hubiera deseado, descubrí bajo las i'ocas situadas l'renle á 
frente de la |)unta mas avanzada de la barranca, ostras ¡('ive- 
ncs ipic podian tener 5 á G meses de edad, [)uesto (|uc su 
diámetro alcanzaba ya á dos centímetros mas ó menos. 

Ivsa especie que creo deber asimilar á la Osirca piiclchana, 
DOrb. 18Í2, presenta durante su juventud, mientras se desar- 
rolla libi'cmentc, una forma regular. Las colonias do Mii-annu' 
me han parecido ser idénticas á las (jue he enconti-ado en 
Puerto Belgrano, en la bahia de Babia Blanca. Como D'Oi'big- 
ny señala también su presencia sobre las costas del Brasil, 
como también en las de San Blas y sobre diversos puntos de 
la Palagonia, resulta que el área de dispersión de esta ostra 
es muy extensa. 

Sería necesario proceder ahora á dragajes sistemáticos con 
el lin de descubrir los bancos que en Miramar han producido 
las osti'illas que he observado. Podria crearse entonces inme- 
diatamente en Miramar un centro de cultivo y rc|)roducc¡on, y 
constituii-, sea en Mar del Sur, ó en Miu" del Plata, ó mi\¡nr 
aun, en M.ar Chiquita, los parfjucs de nutrición. La abun- 



— 162 — 

(laiiciii do iiroiia (|iiG lio x'islo iii'i'njar \\n\- el \'icnlo, en las 
liarles de la playa desciibicrlas |)or la marea, me hacen le- 
mor (|Lie uü se pueda esluhlecer con fucilidad en Mii'amar 
mismo un parque de crianza. 

i'ln cambio, conozco en la pni'lo Norle, es|)léndidos lugares 
dondo podrían establecerse parques y estanques con poco gasto, 
(lonozco iguahncnle una localidad, donde se podi-á como en Ma- 
rcnnes, trasportar las ostras con el fin de obtener su verdosidad. 

He comido ostras en Miramar y puedo alirmar que eran 
excelentes. ¿Cuando se podrán estudiar esos bancos? 

Quiero creer (jue algún Mecenas argentino, ha de acudir en 
ayuda del Museo y i'acilite á este los modestos recursos que 
necesita para practicar estas últimas investigaciones. 

2" En Miramar los langostines abundan, de tal manera (|uc 
el verano pasado un panadero los i-ecogia, empleando como 
instrumento de pesca una simple i-ed hecha con una bolsa va- 
cia lijada á la extremidad de un palo. Sin embargo, en Mi- 
ramar no existe aun una sola embarcación, ni un solo pes- 
cador! í,a causa principal de este abandono es la dilicultad do 
comunicación con Mar del Plata y la distancia déla vía férrea. 

.'{" Jlc recorrido mucha parte de las costas de la provincia 
y no he encontrado mas de 3 á 4 puntos donde podria esta- 
blecerse un laboratorio marítimo. Cada una de las localidades 
que he examinado bajo este punto de vista, presenta inconve- 
nientes ó ventajas particulares. Pero en definitiva es quizás 
Miramar el que llena con mas provecho las condiciones re(|uc- 
ridas. Me prometo hacer en breve otra excursión á esos luga- 
res, para saber dilinitivamenle si conviene elegir desde ya ese 
pnnlu, para establecer el primer laboi-alorio marítimo, (|ue es 
uno de los objetos que tuvo en vista la dirección de este Mu- 
seo, al llamarme á este país tan hermoso y aun tan poco apro- 
vechado en relación con sus inmensos recursos natui'ales. 

l.A(UJN.\ BR.WA 

i'll f.únos 30 de Setiembre visitamos la «Laguna lira va» 
situada á una hora de distancia déla estancia «La Peregrina». 
I'!! paisage es admirable. La laguna muy honda, si se juzga por 
la piirc/.a del agua, y sobro todo por las olas que levanlaha 
una brisa l'resciuisima del Sud-oeste. Esta laguna está situada 
al pió de un cerro abrupto y aislado, extendiéndose del Sud- 
oeste al Nord-oeste, y según las indicaciones que me han sido 
dadas, parece no tener desagüe ninguno. Su superücie es bas- 
tante considerable. 



— 1G3 — 

1mi vez do pensar en secarla inconsidci'al)lcmcnlo paro li- 
l)rarlu á uno ogi'icullura ya muy rica en supei'íicie y inuy pobre 
en ca])iLal, valdría mucho mas destinarla á un vivero, pues el 
produelo que se sacaria seria superior y sobrepasaría en mucho 
al de los mejores tierras. Los productos de la explotación en- 
contrarían una fácil salido, debido ú la proximidad de las es- 
taciones de ferro-carriles de Camet y Baleares. 

En Europa se crean estanques artificiales cerrando los valles 
atravesados por ríos y arroyos, calculando el gasto en 100 á 
400 francos por hectárea, y nadie se arredra por gastos de 
instalación muchos mas elevados, pues se está seguro de un 
producto remunerativo. Aquí, en la Provincia y principalmente 
en los partidos de Pueyrredon, Balcarce, Azul, Tandil, la na- 
turaleza se ha encargado de los trabajos i)reliniinares, y ha 
puesto á la disposición de la actividad humana, magnííicas 
fuentes de riquezas que no falta mas que utilizar. 

Son sin embargo indisjiensables algunos estudios prelimi- 
nai'es, y creo deber señalarlos brevcmonlo con el íin do Irazai' 
el plan á seguirse on las investigaciones, cuando las comisio- 
nes del Museo tengan ocasión de pasar por Loguna Brava. 

l'jl valor de un vivero depende de la cantidad y de la cali- 
dad de las aguas que lo alimenta, así como de la naturaleza 
del suelo sobre el cual está estoblecido. Si la cantidad de agua 
de que dispone es suficiente, lo que es muy evidente en la 
I-aguna lírnvn, es necesario examinar la tem|)cralura, la pui'eza 
y la composición química (|uc deben efectivamente responder ;\ 
las conveniencias de las especies que se (juieron cultivar. Ka 
indispensable, en todo caso, que el agua sea suncientementc 
aereada para proveer á los pescados del oxígeno necesario á 
la respiración. De la naturaleza del suelo dependerán las plan- 
tas acuáticas que crecerán en el agua, sirviendo de alimento ¡i 
los pescados ó de abrigo á insectos necesarios á la nutrición 
de los mismos. Se deberán recoger muestras de las plantas y 
también del fondo en varios puntos. 

Un fondo arenoso, como es el caso, produce pocos ali- 
mentos para los pescados, pero es excelente. Ademas, en la 
«Eaguna Brava» he visto partes saturadas de humus, donde 
los anélidos y los crustáceos deben multijílicarse al infinito, 
asegurando alimentos á los que se introdujeran al estanque. 

Será necesario examinar también con cuidado la fauna 
actual, estudio tanto mas interesante por haberse señalado ¡dlí 
especies muy poco esparcidas. He visto últimanienle en Buenos 
Aires alevinos de carpas y de tencas introducidas do l'Juropa y 



— IGi — 

nada soi-ía inas IVicil que obLcncrlos en gi-andos cantidades poi- 
poco preciü. 

ARROYO VIVORATA 

Anles do llegar á la «T.agunn Brava» so ali'aviosa, algunas 
voces con haslanlc dificultad, el arroyo Vivorata en su curso 
superior. Sus crecientes son muy considerables en eso punln, 
pero jioco duraderas. l*odria uLiii/.arse satisractoriamenle umi 
do osos |)C(pierios aíUicntos superiores, á iin de hacer uno ñ 
varios eslanipies do nuti'icion, constituyendo la «Laguna I5ia- 
va» el recipiente principal ó el estanque de invierno. 

Cuando desdo la cumbre do la sierra Peregrina, so apercibo 
la vasta y verde planicie (|ue se estiende hacia el Norte 
á |H;rdida de vista, sembrada do numerosas lagunas mas i'i 
menos unidas las unas lí las otras, crceríüse ver un inmenso 
oslablccimienlo de )n'scicultura arlilicial; dcsgraciadamonto, na 
os mas que una ilusión. Si los propietarios de esas lagunas 
no desean cultivar ellos mismos esas extensiones de agua, ¿por 
i|uó no las ofrecen a concesionarios que sería fácil encontrar 
y (|uc las valori/.arian en corto tiempo? Por qué, si necesario 
os, no darian los Inodoros Públicos el ejemplo organizando una 
estación modelo? 

Bajo el punto do vista de los estudios do piscicultura pri'ic- 
lica, el arroyo Vivorala, ofrece una importancia f|uo os nece- 
sario señalar a(|uí. Sus aguas, abundantes en toda estación, 
desembocan en «Mar (Chiquita» y comunican de esa manoi-a con 
ol mar poi" una gran laguna de agua salobre. \\n esa laguna 
la aclimatación do los pocos de mar en el agua dulce so hace 
progresivamente, lo mismo que la del pescado de agua dulce 
en ol agua salada; los primeros i-emonlan algunas voces muy 
alto, casi hasta la Peregrina. Podría entóneos utilizarse osla 
disposición geológica del arroyo y de su embocadura, para es- 
tudiar con mas facilidad los problemas de la migración de los 
pescados anadromos (como la trucha de mar, el sahnon, 
etc.) y catádromos (como la íinguila), y aplicai'los en seguida 
á la piscicultura del Paraná y del Rio de I, a IMata, en los 
(|uo, la cuestión de migración no puede ser abordado di- 
i'cclamenle, sin encontrar dificultades insu|i(M'alilcs ú p^i' \n 
menos, incom|)aral)lemento mayores. 

ARROYO DEL TANDIL 

Mientras fpio en la «Laguna Bi'ava» y los estanques del 
curso superior del arroyo \'i\orala, no so |)ucde pensar en 



— 1G5 — 

aclimatni- mas que carpas, lencos, pescndillas blancas, y ver- 
daderas anguilas; en el Aitovo del Tandil, cuyo tuinpefolura 
es mucho mas baja y las aguas mas limpias, podríase acli- 
matar quizá ó la trucho verdadei'o ó al menos la de Mendoza 
ó de Santa Cruz {Percichtys trucha). 

El señor Gernnier, propietario del «Manantial» podría ha- 
cer algunos ensayos, y sin ser gran profeta puedo comprome- 
terme desde ya y predecirle buenos resultados. , 

Como estoy estudiando en estos momentos la fauno de ese 
arroyo, debiendo publicar dentro de poco los resultados de mis 
observaciones, insistiré ahora solo sobre los pescados que viven 
en los arroyos de las sierras de Balcarce y del Tandil. 

NECOCHEA 

El 1" de este mes, visité el puerto de Necocheo con el ob- 
jeto de estudiar las condiciones presentes de la pesca y tam- 
bién los nuevos recursos que podrían explotarse. 

Catorce napolitanos reunidos en sociedad é instalados ó in- 
mediaciones de la Aduana son actualmente los únicos pesca- 
dores de la localidad. Los medios de que disponen son medio- 
ci'es. Constituyen la moyor parte de su copital, cuatro pec[ueñas 
embarcaciones, pudiendo en caso necesario armarlas á balan- 
dras. Algunas líneas de fondo, algunos esparavelos y dos ja- 
bef|ues son los únicos aparatos de que se sirven. Tanto vale 
decir (|ue la pesca no so practica on Nccoclica. 

Las condiciones de explotación son las mismos que en Mor 
Chiíiuita. El Quoquen, como el arroyo Vivorala, es un gran 
arroyo que se ensancha mucho en su embocadura volviéndose 
salobre. Su lecho se encuentra separado del mar por uno borra 
arenosa, mas ó menos elevada, la que durante las secos pi'o- 
lougodos del verano puede llegar á ser casi infranqueable pai'o 
las embarcaciones. Pero, mientras que en Mar Chiquito son 
los vientos del Este los que mas influyen sobre los movimien- 
tos de la barra, en Necochea, ó consecuencia de la situocion 
geogrófico y de los corrientes, son los vientos del Sud los que 
mas parte tienen en ese fenómeno. 

En ambos casos durante los grandes mareos, los pesca- 
dos costeros penetran en esos arroyos en cantidad mas ó menos 
grande. Como no todos pueden aclimatarse progresivamente 
al agua dulce y remontar de esa manera la corriente, y no 
pueden sino difícilmente volver al mar, quedan prisioneros en 
la embocadura, y es allí donde los pescadores los recogen sobre 



— 166 — 

un fondo de arena fangosa, sin peligro para ellos y para las 
rodes. Cuando sobreviene una gran creciente, todos los pesen- 
dos vuelven al mar, y durante algunas semanas (como sucedió 
durante mi pasaje por Necochea) el estanque natural se encuen- 
tra vacio y los pescadores permanecen inactivos en sus casas. 

La costa de Necochea es arenosa solo en ciertos lugares 
muy limitados, que será necesario estudiar detenidamente pai-u 
crear en esa localidad la industria de la pesca de camarones 
y langostines. 1mi lodos los demás puntos, los fondos están 
constituidos por bancos de tosca, sobre los (|ue no es posüjle 
soñai- en arrastrar redes (redes de bolsa ó clialuts). Podria> 
sin embargo, pescarse también los camarones, pero con canas- 
tas ó nasas especiales, usadas en iguales casos en Europa. 

Desgraciadamente, los pescadores actuales no disponen de 
recursos para los primeros gastos y sobre todo de instrucción 
práctica. Se arriesgan á alejarse de la costa aun menos que los 
pescadores de Mar del Plata. Se quejan de que el plomo desús 
líneas muertas se piei'de amenudo, «enganchado (según ellos 
dicen) en alguna aspereza de los bancos rocallosos», pero, según 
lo (|ue lie visto, estoy por creer (¡ue los tiburones, y en parti- 
cular un Notidanus muy abundante en los mares del Sud, 
hacen mas daño á las líneas, tragando el pescado que so en- 
cuentra en los anzuelos, que el que causan los bancos de tos- 
ca. l'!n todo caso bastarla una pequeña modificación de la linea 
para evitar uno y otro de estos inconvenientes. 

En Necochea, como en Mar del Plata, la pesca con líneas 
de fondo se hace siempre en aguas mas ó menos turbias. La 
constitución geológica de las costas de toda la Provincia de 
Buenos Aires no permite que se alcancen las profundas aguas 
transparentes, sino muy afuera, en los fondos de 25 á 30 y 
-iO brazas. Es ahí, sin embargo, donde será necesario ir á pescaí-, 
idgun dia, cuando no nos contentemos con rayas, curbinas, pe- 
jereyes y pescadillas. Es al largo que se encuentran los pescados 
de precio, y para tomarlos es necesario buenas embarcaciones 
y buenos marineros. ¿Seria, por casualidad, soñar en algún im- 
posible? ¿Transcurrirá mucho tiempo aun, antes que la República 
Argentina, á pesar de sus costas tan extendidas y tan ricas, 
haga cesar el monopolio tan lucrativo del comercio del pescado 
que tiene hoy Montevideo? ¿Continuarán por mucho tiempo los 
buques de las compañías inglesas, transformados en proveedo- 
i-es de pescados, ofreciendo los productos del mar á una nación 
á la que la naturaleza ha dotado de todo lo necesario para 
hacer de ella una potencia marítima de primer ói-den? 



- 167 — 

No tengo espacio aquí para extenderme en digresiones y 
líiiripoco es esie lugar [)nrn ocuparme de lo |)olítica interna- 
cional, pero basta saber que Inglaterra se esfuerza en unir las 
Malvinas con la metrópoli por un cable telegráfico directo, para 
preguntarse cuál importancia para los ingleses toman nuestras 
regiones australes. 

La verdad es que la Argentina posee en el Sud puertos 
naturales de primer orden bajo el punto de vista de las pes- 
c(uerias futuras, del comercio, y también para la acción mili- 
tar, y no es entonces extraño que interese á Inglaterra acercarse 
ií estas regiones en esa forma. 

Cuando en Mayo último visité los mesetas (jue dominan al 
Oeste el Golfo Nuevo y puerto Modryn he onconti-adt) lodo el 
suelo labrado por obuses y acribillado de balas de cañones 
revólver. El Sr. Derbés, quien representa en aquellos puntos 
lejanos las autoridades marítimas argentinas, me explicó la 
causa de ese bombardeo. La señalo sin comentarios. Cada vez 
(|ue un buque de guerra ingles pasa á proximidad del Golfo 
Nuevo, se interna en él paro hacer ejercicios de tiro y de evo- 
luciones, pasando allí grandes temporadas. Es de desear que 
los argentinos los imiten con frecuencia en el mismo punto. 

Volvamos á nuestros pescados. He recojido en Necochea 
datos de mucho interés para el desarrollo futuro de la pesca 
en esa localidad. 

Los dos primeros pescadores napolitanos ([ue se estable- 
cieron allí, hace de esto O años, me han afirmado haber pes- 
cado varias veces espléndidos atunes; y en el mes pasado cap- 
turaron uno, del que he podido estudiar la mitad del cuerpo 
que habian preparado en salason. Ese pescado, que media 70 
centímetros de largo, estaba dotado, me han dicho, de un color 
azulado muy oscuro sobre el lomo, mientras que los costados y 
el vientre estaban coloreados de gris azulado. Como las aletas 
¡rectorales, en forma de hoz como la primera dorsal, eran muy 
largas é insertadas hacia el medio del cuerpo, estoy conven- 
cido de que ese animal era un germon {Thipinus alalonga) 
y no el atún verdadero {Thynnus thynnus) de Mar del Plata. 

Es este un hecho averiguado; veamos ahora las consecuen- 
cias que de él se deducen. 

La carne del germon es mucho más apreciada aún (¡ue la 
del verdadero atún, y su pesca ocupa actualmente en Francia 
cerca de 3.000 marineros, embarcados en unas 500 embarca- 
ciones, los que pescan anualmente tres á cuatrocientos mil 
individuos, pesando en conjunto de (2 á 3.000.000) dos á tres 



— 168 - 

millones de kilos, cuyo valor alcanza i'i 2.000.000 de francos. 

T,n posea del goi'iiioii olVoco (|u¡/ii la niejoi' escuela dií na- 
vegación, dudas las cüiidicionos en (|U0 debo pruclicorse. Se hace 
en excelentes buques (cbalupos ó dundées) de 35 toneladas de 
carga, mas ó menos, i|UO le.s permiten una velocidad de 8 á 9 
nudos con brisa fresca, y que resisten los viento.s fuertes y al 
mar grueso. Las tripulaciones están compuestas de 5 a O hom- 
bres, comprendidos entre ellos el patrón y el grumete. 

Los instrumentos de pesca son fuertes líneas llevadas por 
dos sólidas varas largas ó tangones, colocados a cada lado del 
palo mayor. Dos ó tres líneas pueden estar sujetas sobre cada 
vara, y pueden colocarse igualmente sobre pequeñas perchas 
de cada lado del timón. El número de líneas es tanto mayor 
cuanto mas raro es el pescado. Una embarcación sola })uede 
arrastrar 10 ú 11. 

Las líneas de los tangones tienen una sección de 9 milíme- 
tros sobre un largo de 20 metros. El anzuelo no termina en 
punta de arpón; es formado por un gancho de fierro eslañado, 
muy sólido, amarrado á un hilo de metal de 8 milímetros de 
lai'go. En fin, la línea no está jamás provista de plomo y debe 
ser arrastrada con una ligereza de fi á 7 millas por hoi-a. El 
cam|)aneo precipitado de una campanilla lijada á la extremidad 
de cada varilla avisa la captura del animal, que es necesai'io 
dejar fatigar con sus contracciones violentas, antes de subirlo 
á bordo. No es muy raro el capturai- germones de 20 kilos; 
excepcionalmente pueden pescarse de 40 y también de 50 kilos. 

Si he entrado en todos estos detalles, es con el ñn de indi- 
car á los veleros y á los transportes nacionales que se dirijen 
de Buenos Aires hacia Babia Blanca ó á los puertos del Sui-, 
el ensayar durante las travesías del verano, el pescar el germon 
ó atún blanco. Es necesario aprovechar todas las ocasiones, 
para estudiar los pescados del lai-go, su abundancia en rela- 
ción con las diversas épocas del año, y las maneras de captu- 
rarlos más apropiadas. Para la tripulación y los pasajeros, la 
pesca con las líneas flotantes les procurará no solamente 
agradables distracciones, pero también les permitirá variai' la 
comida monótona de á bordo. Para el país, el conocimiento 
de esas riquezas marítimas favorecerá la colonización costera 
mucho más aun que las concesiones de tierras y los decretos 
del P. E., llenos de promesas, pero que aún no han producido 
benelicios poi- la forma en que han sido aplicados. 



PRIMERA ASCENSIÓN 



Nevado Colorado de Famatina 

(GIGO i-iu) 
(PROVINCIA DE LA RIOJA) 



RODOLFO HAUIHAL 

Jíiicarg.ido do l:i Soccio» ücülógica y Mincraliígica 



ion al 



(provincia UlC LA UIOJA) 

POR 

RODOLFO HAUTHAL 

Encargado de la Sección Geológica y Mineralógica del Musco 



¿l'or (|Uü inc alracu coiilíauamcnlc las regiones do liielo y 
nieve eterna de la Cordillera? ¿Por qué me impulsan con fuerza 
mágica á trepar los picos más altos de este sublime sistema 
montañoso? 

Podría contestar de muy diferenles modos esta pi'egunla, y 
sin embargo ninguna respuesta me satisface; ¿por (|ué? por 
(|uc los últimos motivos de nuestras acciones nos son desco- 
nocidos. V,n primer lugar, asciendo las montañas como geólogo; 
los procedimientos y las fuerzas que han formado el relieve 
(lo la supcriicie terrestre, pueden estudiarse solo donde dejaron 
rastros más visibles, es decir, en las montañas. 

Muchos son los problemas que nos ofrece la formación do 
las montañas, y solamente pocos han en(;ontrado una solución 
satisfactoria; es )iucs un vcrdadei'o placer conti'ibuir modes- 
tamente á levantai- el velo con (juc la nalui'alozu oculla sus 
obras. Duro es el trabajo, pero, (jué hermoso es el premio! 

l'^sta es una contestación, pero esla loma en cuenta solo 
la razón bien fundada de sus inotivos y propósitos, y por eso 
no satisface, pues en el «S])ort montañoso», si me es jiormitido 
llamarlo así, el alma (jue todo lo siente y en la en que lo 
inconsciente juega un rol importante, se destaca con mayor 
fuerza y lucidez. 

Hablo solo de los pocos (|ue con su ])ropio csfuei'zo sulicn 
los cerros, y no de los tímidos que usan muías y guías. 

Guido Lammer, uno de los ali)inistas más entusiastas y 
más atrevidos, dijo una vez que trepamos porcjue coml)aliendo 
(lucremos vencer los elementos. 

Pero, ¿por qué aceptamos de buena gana todos los sufri- 
mientos (jue esta lucha nos produí^e; por qué couibatimos con 
lauto esfuerzo para obtener la victoria? Por(|ue, (;omo el mismo 
Guido Lammer lo dice: «Nosotros no deseamos tanto aprender á 



— 172 — 

coiKKicr las inoiilafias como li nosoli-os mismos y cl losoi-o ¡ii- 
moiiso do scnlimieatos y iimiicularidudcs de nuestro carúcílcí-, 
(|Uü (lo oLi'o modo, sin ser conocidos y aprovccliados, se cslori- 
li/.an en nuestra alma. Alli'i encima, donde actúan los elementos 
desenfrenados, nacen sensaciones fuertes, desconocidas, vclic- 
mentes; allá los sufrimientos nos atacan y agitan los nervios 
con violencia tremenda. 

Buscamos este amalgama agri-dulce, en estas impresiones 
miillii)les de la naturaleza con sus millares de penas y peligros; 
buscamos la conciencia de que todas estas sublimes impresiones 
son nuestras por medio de constante y dura labor. Entonces 
sentimientos siempre nuevos, muy complicados, penetran en 
nuestra alma. 

Cuando la tormenta desencadenada atraviesa la montaña 
i'ugiendo y silbando, y recori'e los mares y planicies de nievo y 
de liielo, empujando delante de sí nubes de fina nieve; cuando 
los elementos desenfrenados celebran en goce ruidoso su [álamo 
nupcial y procuran arrojar al temei'ario intruso de las puras 
alluras á las profundidades oscuras, entonces este trata, apli- 
cando (odas sus Cuorzas físicas y morales, de acoplar y sostener 
la lucha. iCntonces, el cuerpo fatigado debe ceder al imperio do la 
voluntad para hacer nuevos esfuerzos y desplegar nueva actividad. 

Pesada y grande es la lucha, pero grande es la recompensa. 

Cuando el pié busca por medio del tacto en la pendiente 
escarpada un sostén pequeñísimo, de una pulgada apenas; cuando 
la mano experla busca un apoyo en las piedras y así el cuer|)o 
abrazando la roca lentamenle, se estira y se hiergue hacia 
arriba; cuando después de largos minutos penosos las manos 
cogen el último reborde y liacen llegar el cuerpo al pináculo, 
entóneos un sentimiento de alegría indecible, de fuerza y goce 
vitales, hace teml)lar de satisfacción el alma del vencedor; lo 
que en estos momentos sucede en lo más intimo del luchador 
con fuerza sorprendente es la afinitacioii ¡j/rindiosd de la vida! 

Pero no soi-ía más (¡ue ésto? No, hay toilavia oln» uiolivd 
más ético, que nos empuja continuamente á sostener la lucha 
con los elementos. 

Estos gi'andes desiertos de hielo y rocas, ofrecen un cncanld 
especial. Con austera castidad la naturaleza sublime pi'ocura 
sustraer sus hermosuras maravillosas á la vista profana, pero 
el que asciende estas alturas desoladas con corazón entusiasta, 
y busca penetrar en estas regiones de soledad, sin arredrai-se y 
con Inbíir i'sfor/.íidi), le rc\'cla un ¡inp(M'¡(i nucvn y cspccinl de 
villa y belleza. \'iila no solamente física sino lambien espiritual. 



— 173 — 

Alcjíulo allá (lo Lüdiis Ins miserias, de la cxislencia, donde 
frenlo ú la grandiosa nalurale/.a todo lo humano aparece 
iiiíinilamenle pequeño y nulo, donde la malei'ia toma formas 
estupendas, también el esjjíritu se despeja para una vida más 
intensa y más viva! 

¿Qué es entonces lo que siente allá el alma iiensaliva, (|uc 
aunque no con conocimiento exacto, sino como un presenti- 
miento misterioso, se levanta de las profundidades de un caos 
psicológico? No puedo expresarlo con palabras exactas; solo 
|)uedo reproducir balbuceando lo ({ue pasa por mi alma 
como una vibración: es una sensación pura, un sentimiento, 
por decir así, inmediato de lo infinito, eterno, dolo divinol Las 
catedrales de nieve son para mí iglesias sublimes, lugares santos! 
Imi ellas se abre un imperio de belleza. De una belle/.a 
austera y áspera, pero majestuosa! cuyo casto esplendor vir- 
ginal obra purificando; de cuyos cuadros sublimes queda im- 
presionado de modo inolvidable el espectador atónito. 

l'ls verdad (|UC hay en eso una gi'nn |iaric do sensación 
inconsciente; pero es esto lo {|ue hace la vida tan pi'cciosa, 
que nos levanta de las oscuras profundidades del incons- 
ciente, por medio de la labora la luz clara del conocimicnlo; es 
esto lo i|uc presta á la ascensión de montañas eso encanto 
mágico (|ue en los ceri'os mucho más que en otra parle, nos 
hace aprender á conocer nuestro proi)io ser! 

Eso es lo (jue me hizo subir antes los picos de los Alpes 
y ahora los de los Andes. Para gozai' de nuevo de esta fucnlo 
inagotable de placeres puros y sublimes (pie Ijrotan en las 
regiones de la nieve eterna, me dirijí el 20 de Mayo al Fama- 
tina. El Famatina forma una cadena de montañas, muy antigua 
(mucho mas antigua (jue la joven cordillera), ([ue se dii'ije do 
Norlo 11 Sud con pequeña variación al .Sud-Fste, cuya cumbi'e 
principal con declive escarpado hacia el Oeste, tiene valias 
cimas coronadas de nieve, de una altura de más de O.ÜOO 
metros, l'jl más septentrional de esta serie brillante de soberbios 
nevados lleva e! nombre de «Negro Overo». Por su posición 
expuesta, colocado aislado hacia el Norte, se Ib puede ver do 
lejos; lo tomé como el pico más alto y me decidí ascenderlo. 

Este magnífico Famatina atrae desde siglos atrás por 
sus ricas minas. Son minas en cobre, plata y oro. La re- 
gión minera se divide en seis diferentes distritos mineros que 
tand)ien se distinguen materialmente por la diferente natura- 
leza de sus vetas de mineral. I,as minas son muy intcrcsanles 
por una parte, á causa de los minóralas raros que contienen, y 



— 174 — 

|)or oli'ii por su posición clovadn. La mina máís l)iija, la del 
Cuito Ncj^ro, Licne una allura de 2.500 niclros; la más alia 
es el Itópino, Distrito de lu Mejicana y está situada á l.NdO 
mcti-os soi)i'e el nivel del mar. 

Son i)urajes completamente inliabilables. Las rocas son esté- 
riles; solo en los valles, liasta una altura de 4.200 metros 
sobre el mar, existe un poco de vegetación. Más arriba la vida 
orgánica, con excepción de unos pocos liqúenes, ha concluido; 
el doniiiiio ele la materia inorgánica se extiende con viajestad im-ponentc. 
Gigantescos derrumbes se escapan de las cumiares y picos 
nevados basta llegar á los valles. Las aguas debidas al derre- 
timiento del hielo se pierden en estas masas de piedras y 
aparecen solamente mucho mas abajo, de modo que los mineros 
están obligados en las minas á derretir el hielo y la nieve 
para tener el agua necesaria. 

Habia pasado algunos dias en las minas, para acostumbrar 
mis jjulmones al aire rarificado, y para esperar que el tiempo 
mejorase. El 20 de Mayo amaneció muy hermoso, casi sin 
viento y delcrminé ensayar la ascensión del pico niiis alio. 

A las 7 (lo la mañana, salí acüm[)añad() por el minero l'Van- 
cisco (lastro, de la mina üpulungos (Distrito la Mejicana), ves- 
tido lo más livianamente i)Osible, con el más indispensaijle 
bagaje: un martillo, una bolsa con un poco de pan, chocolate 
y asado, una pequeña botella de vino y el pico. Hace Crio en 
aquellas regiones, y el que no ha acostumbrado su cuerpo á so- 
poi'tarlo, (|ue no vaya allí. Aquel que tiene que ir cai-gado de 
roj)a no ascenderá jamás allui'as importantes. 

Sul)¡mos pues, siguiendo la cuchilla del Espino, (|uo desde 
las minas do la Mejicana lleva al principio en dirección meri- 
dional y después oriental á la cumljre. 

Era un dia hermoso; el sol brillaba en el cielo oscuro azul 
y el enemigo principal, el viento, que hace dos años me diii 
lanío trabajo en el Ant:onipi¡ja, dormitaba ose dia; solo si; 
hi/.o sentii' un viento suave. 

Después de una marcha de tres horas, subiendo la cuchilla 
f|ue se levanta gradualmente, en la que de tiempo en tiempo 
presentáronse campos de nieve, alcanzamos la exti'omidad de 
la misma y nos encontramos en el borde oriental do una alli- 
|)laniciede cerca de 5.500 metros de allura, la que, cubierta de 
nieve y hielo, se extiende al Oeste, destacándose de olla varias 
cuchillas excarpadas hacia el Norte. 

Tonió el Negro Ovei'o, que se llama también Overo Oscuro, 
por la cima miis alta y me dirigí hacia un portezuelo que se 



— 175 — 

cncLicnlra en lo cucliilla cu dirección Sud, d dos liorns del Nc- 
í^ro Overo, suponiendo que lo alliplonicic se extendiese Iiasla 
el pié de la misma. 

Después de un descanso de media hora (nos enconlramos 
ca una allura de 5.500 melros y principió á liaccrse senLir con 
fuerza la puna), continuamos nuestra marclia siguiendo lo 
mas próximo posible el borde septentrional de la altiplanicie. 
No hubo dificultades; solamente el atravesar los cami)os de 
hielo ei'a oigo fatigoso y de])ia hacerse con mucha cautela. 

Así marchamos como dos horas, cosi en dirección occiden- 
tal. í,a altiplanicie se elevaba algo más y cuando alcanzamos 
el punto culminante se nos presentó una soi'|)rcsa imprevisia. 

Una (¡ucbrada pi'ofunda nos separaba do la cuchilla, cor- 
riendo en la dirección de Nortc-Sud, en cuyo fin Norte se ele- 
va el Negro Overo. Un ¡loco al Sud de nuestra parada la cu- 
chilla se dirige algo hacia el Sud- Este y tras una serie de 
cimas cubiertos de nieve, se levantó la forma gigantesca 
(lo una catedral do nieve, que mi compañero llamó Nevado de 
l'Vimatina, llamado también Nevado Colorado (á causa del color 
rojizo del granito que lo forma). Dirigiendo una mirada y 
comparando la serie soberbia de las cimas nevadas delante de 
mí, notó que este Nevado de Famatino, era la altura mas 
grande de todo el sistema montañoso de ese nombre, y i)or lo 
tanto decidí emprender su ascensión. La altiplanicie ií cuyo 
borde occidental estaba, formaba solo el pedestal sobi'e el cual 
ñ la altura de o ú 700 metros se levanta el Nevado de l'a- 
inalina, el punto más central do todo la sierra. 

Por la falda Norte se baja á a(|uella (|uebrada profunda, n 
cuyo borde occidental se extiende la ya mencionada cuchilla, 
(|ue gira de Norte á Sud. Una capa de nieve y hielo de nitida 
pureza cubre completamente la falda Norte, de la cual debe 
haberse extendido antes hacia el Norte un ventisquero poderoso, 
á juzgar por las grandes morainas laterales que se ven allí. 
Ahora no existe ya ventisquero verdadero; las capas de hielo 
f|ue he encontrado no muestran la estructura característica del 
hielo de ventisqueros, y se parecen, con sus capas distintamente 
perceptibles, alternativamente claras como agua y blancas con 
vesículas llenas de aire, exactamente á aquel hielo (|ue foi-nia 
la nieve penitente, tan característica y curiosa. Es una modifica- 
ción del hielo, que hasta entonces habia encontrado solamente en 
las cimas elevadas en esta región seca (también en el Aconíjuija) 
y (|ue exijo un estudio csj)ccial. í,u ascensión do osla cima 
principal, desde o(|uel lado Norte escarpado y con su coraza 



— 17G — 

(lo liiclo C8 diCícil y fatigosa, pues hay que opei-ar sobre el 
hielo y en esta allura, donde la puna hace imposible los Ira- 
l>ajos continuos corporales, no puede liacerse aquella poi' un 
solo individuo. Sin embargo, debí afrontar la tarea. 

Mi compañero, (|uc hacia dos horas sufria de la jiuna, estaba 
completamente extenuado á mi lado y no podia continuar 
el viaje. Traté de estimularlo de todas maneras; le reiircsenló 
la gloria de lialicr alcanzado la cima principal; le ofrecí una 
considerable caniidad do dinero como recompensa, pero lodo 
fué en vano, le era imposible. Su pedio se agitaba vclicinen- 
lenienlc, se quejaba de ¡lalpitaciones del corazón, dolores do 
cabeza intensos, marcos, dolores en las rodillas y lasitud ge- 
neral; le di todo lo que me quedaba de víveres, y perma- 
necí todavía unos veinte minutos con él, hasta que hubo 
recuperado en parte sus fuerzas para poder liacer solo el des- 
con.so, mucho más fácil, á las minas. Entonces puse dos pe- 
dacitos de chocolate en el bolsillo y me dirijí hacia el Sud i'i 
una cima antejiuesta al Este á la cima principal, la menos 
escarpada, cubierta con menos nieve y que presentaba un as- 
censo más fácil. Ivsiicrc alcanzar desde ella la cima principal tu- 
rnando la cuchilla con dirección Oesle. No ofreció dificultades 
propiamente dichas, aunque me produjo cansancio. El granito 
fragmentado culiria la pendiente en masas sueltas, las (|uo á cada 
paso i'odaban, labur dura pai'a i)iés y rodillas. Respií'ó cini 
satisfacción después do babor alcanzado en este mar do ruinas 
algunos peñascos salientes del granito lirmc y tuvo por ln 
menos lugai' para descansar el cuerpo fatigado. I.n |)una so 
hizo sentir más y más; parcela (pie los |)ulmones solos no 
bastasen para llevar á la sangre el oxígeno necesario ; y 
la superficie completa del cuerpo pugnaba por introducir con 
avidez el airo por todos sus poros; hacía frió, pero sin em- 
bargo me quité el saco y abrí la camisa para poner mi pecho 
en contacto con el airo libro. Me hizo bien esto, pues los pul- 
mones tra])ajai'on con mayor facilidad. 

Pensaba involuntariamente en Guossfolclt (|u¡on, cuando 
su ensayo del ascenso del Aconcagua, se envolviíj en lanías 
ropas, que, como él mismo dice jocosamente, so piuccin ;i 
un de|)ósito do vestidos, y no puedo dejar de pensar (|uo osla 
circunstancia motivó ol nud oxilo de su empresa. 

A aípicl malestar so agregó un dolor do cal.>eza agudo, (pie 
(xsó cuando me extendí por lodo lo largo en el sueKi, 
posición (|uo además me causó gran alivio y una sensación 
pai'licular en las arliculacionos de las piornas (|uc ya liabia 



- 177 — 

<)|)servrido en el Rincón (5G00 m.) y el Anconquijn (5500) so 
|ii(;.senl(> l,iinil)¡oii por esla vo/,. Pnrocia (|U0 las orliculncionos 
f|iicnan sepai'arse; no tenia más el paso lirme y (lel)ia canii- 
noi" con toda precaución. Los pulmones se agitaban violente- 
mente primero, convulsivamente á breves intervalos con respira- 
ciones cortas, después por segundos y mucho mas despacio; luego 
la acción del corazón esperimentó fenómeno igual. Principalmente 
al pararme, lo que hice de 20 á 30 pasos pude observar esto 
distintamente. Habia llegado el momento en que el cuerpo 
parece sucumbir á los esfuerzos, pero donde la voluntad .euér- 
i^ii'a lo reanima continuamente para nueva acción. A menudo, 
después de haber alcanzado un peñasco ó roca escarpada ó 
pasado un derrumbre de piedras móviles caía exhausto y me 
[)reguntaba. ¿Alcanzaré hasta el fin? Pero apenas por un mi- 
nuto la duda se a})oderó de mí ; debia subir, pues lo querial 

Después de dos largas horas de marcha habia ascendido la 
cima. — Me extendí para descansar algunos minutos, |iues to- 
davía me esperaba una dura laboi-. La cuchilla, (|ue en direc- 
ción occidenl,al conduce á la cima principal tenia unos 500 
uiclros (lo lai'go y como 100 m. de mayor altura (|ue el imnlo 
donde me hallaba, distancia que se podia alcanzar con toda 
comodidad en veinte minutos bajo condiciones ordinarias en 
alturas de 3 á 4000 m., pero me encontraba á una altu- 
ra de más de 0000 metros. La cuchilla, en muchas partes 
muy delgada como un hilo, estaba cubierta con una capa de 
hielo y nieve recien calda de G centímeti-os de espesor sobre el 
hielo. Hice un esfuerzo y principié el corto pero excitante viaje. 

Con el pico, sacando la nieve cautelosamente donde era 
menester (la cuchilla era muy escarpada parcialmente, cortan- 
do estribos en la fuerte capa de hielo, me acor((ué lentamente 
i'i la cima deseada. Por cierto, la situación era difícil pero 
no muy peligrosa, debido esto al viento débil que me permitía 
adelantar sin tumbarme. 

Creo que será imposible pasar esta cuchilla cuando el viento 
es muy fuerte. Una lem)iestad con sus ráfagas, como la que 
sobre el Anconquija, mucho más fácil á ascender, me obligó ¡i 
acostarme y á adelantar arrastrándome, aquí sobre esta cu- 
chilla, mucho mas resbaladiza y escarpada, donde las manos, 
buscando en vano un sostén tienen que hacerlo para los pies 
por medio del pico, seria fatal. 

Era aquel el lugar más difícil que hasta entonces habia en- 
contrado en mis excursiones en las montañas argentinas. Allí 
hubo algo de este sentimiento picante que agarra y ataco los 

Tomo Vn 19 



— 178 — 

nervios, que [m»n por el cuerpo como ua relámpago de mil 
modos, sensnciúii para lo que no tengo palabra y que se nece- 
sita haberse experimentado ó sentido; era entonces uno de estos 
casos, donde á pesar de lo espantoso y terrible, tuve que medir y 
calcular con la mayor sangre fria cada movimiento de las ma- 
nos y de los pies; situación que obligaba á concentrar toda la 
fuerza del espíritu y del cuerpo al fin de alcanzar la otra ex- 
ii-eniidad de la cuchilla. 

Después de largos y angustiosos minutos, que parecian etei-- 
nos, me eché finalmente al pié de la última cima. No pude 
descansar mucho tiempo. Me habia tomado media hora de la- 
bor fuerte la pasada de la cuchilla, y mi cuerpo se hallaba fati- 
gado; además de la dificultad de la respiración, que aumentaba 
un dolor de cabeza se hizo ante todo siempre mas intenso, 
pero hubiese sido una vergüenza retroceder tan cerca del 
fin y debia continuar. La voluntad inflexible hizo posible 
lo (¡ue parecía imposible y después de media hora de desfa- 
llecimientos de esfuerzos nerviosos y de ascensiones violentas 
süi)rc la última falda escarpada y cubiei'ta de nieve (no habia 
mi'is rocas), al fin la victoria con tanta lucha obtenida era mia, 
y llegué ari-iba! 

Me dejé caer, gritando de alegría y lleno de júbilo por mi 
victoria. Estaba sobre la exli-emidad aguda! 6150 metros sobre el 
mar. Sólo, en esta altura tremenda, observé allí cuadros que 
no hablan sido vistos antes por ningún ojo humano. El cuerpo 
era lanzado hacia la muerte, pero el alma vivia con fuerza! 

Una multitud de sentimientos y sensaciones indefinidas pe- 
netraban en mi alma. Estaba extendido, pero miraba y sentía. 
No me daba cuenta porque allí arriba me hallaba tan abstraído; 
no (|ueria que la razón, que reflexiona, analizase y destruyese 
la hermosa variedad de sensaciones; por esta vez no queria más 
que sentir! A mis pies habia un mundo. La mii-ada sin obs- 
táculo, pudo percibir una gran parte de la Rein'iblica Argentina. 
Los detalles desaparecían en lo altura colosal en que nic en- 
contraba, pei'O la pureza diáfana del aire hocen resaltar con 
claridad el contorno del relieve de la superficie. 

Por grandes distancias se extendían en el lOsle y Sud la¿ lla- 
nuras amarillas y las salinas blancas brillantes de Cotamarca, 
La Rioja y San Juan, que parecían dilatarse hasta lo infinito. 
Como cercos colosales de estas llanuras aparecían las sierras 
pampeanas, que se extendían en la dirección de Noi-te-Sud; las 
(|ue más hacia el Oeste se acercaban más y más, predominando 
lejos en el Oeste la Cordillera gigantesca, alzáildose delante 



— 179 — 

de mí en una extensión de 8-10 grados de latitud, donde al- 
f^unos meses antes habia experimentado todas las molestias 
de un viaje difícil con calor y Trio, con tempestades de tierra 
y nieve, pero donde también tuve ocasión de mirar todos los 
cuadros característicos, como solo los presenta esta Cordillera 
tan multiforme. 

Con magnificencia majestuosa levantan sus cabezas de nieve 
los gigantes: Las Flechas, El Potro, con su colosal campo de 
nieve, los gemelos Bonete y Veladero, Gallina Muerta, Azufre, 
más lejos hacia el Noroeste, el grupo gigantesco de Tres Cruces 
(tal vez más alto que el Aconcagua) con sus vecinos no menos 
poderosos, VA Fraile, Ojo de Losas, Incaguasi y el Son Fran- 
cisco tan mentado en los últimos tiempos. 

Lejos en el Norte, brillaban los gigantes sin nombre, á cuyos 
pies habia descansado hacia dos años. Como un querido amigo 
i)rillaba lejos en el Nordeste el Aconquija de admirable forma, 
cubierto de nieve, cuya cima habia trepado el primero. Todo 
esto extendido delante de mí, los rayos del brillante sol lo ilumi- 
naban y, arriba, la bóveda del cielo oscuro azul de la Argentina, 
cuadro inolvidable, que impresiona fuertemente el almal 

El sol sé ocultaba, hablan pasado los cuatro y debia des- 
cender de esta altura sublime. Escribí en un pedazo de papel: 

«Rodolfo Hauthal, geólogo del Museo de La Plata estuvo 
aquí el 20 de Mayo de 1895 á las 3 1/2 p. m.» y lo coloqué en 
una cajita de estaño, ocultándola en lo i'oca que, cerca do cinco 
metros debajo de ella, se destacaba limpia q1 lado norte pues 
sobre la cima lodo era nieve ó hielo. Di una última mirada 
sobre el panorama hermoso y sublime á toda comparación y 
empecé el descenso molesto; el cuerpo hallábase muy sensible 
á los sacudimientos de todas clases, principalmente los em|)u- 
jes causados por los saltos causaban sensaciones muy desa- 
gradables en la cabeza y el cuerpo. 

Para el descenso habia elegido una cuchilla muy escarpada 
que conduce directamente de la altiplanicie á un pié de la cima, 
á la Quebrada de las dos Hermanas. Esta cuchilla estaba 
cubierta con derrumbes muy movedizos de granito, los ([ue 
á cada paso cedian; á menudo resbalaba con esta masa unos 
veinte á treinta metros conteniendo apenas con el pico movi 
miontos demasiado ligeros. 

Llegado á la extremidad me encaminé al lecho del riachuelo en 
la quebrada arriba mencionada, pero casi sin fuerzas, y lo (|uo 
ora principalmente desagradable, anocheció. Eran las sois; 
me encontraba en una región desconocida, y aunque sabía 



— 180 — 

lii dirección de las minos de lo Me j i en nn pura alcanzarla, (lei)ia 
airuvosnr ol Mspino, de unos 800 ó 1000 metros de allura. 

Si no enconli-nha el camino que conduce de las minas do 
esle lado del l'^spino ni costado oriental, me debió decidir á 
posar la noche al raso, pues para efectuar el ascenso sin ca- 
mino de una cumbre de 800 metros, mis tuerzas no alcanzaban. 
Me acosté para descansar algunos minutos y tal vez haliria 
transcurrido así unos 20 y me encontraba en una especie de 
somnolencia, cunndo sentí grandes gritos. Salté sobre mis 
pies y contesté. Después de algunos minutos el capataz de la 
mina «Upulungas» apareció con una muía. Era una sorpresa 
agradable! El encargado de la mina tenia recelos por mi ausen- 
cia y habia mandado á este hombre para buscarme, pues habia 
dado á mi compañero, que volvió á mediodía, la dirección (pie 
tomaría al descenso. Después de algo más de una hora llegué 
hacia las 8 de la noclie al establecimiento do la mina donde 
el encargado señor don Silveira Torres me esperaba con una 
taza de té caliente. Estaba muy cansado. Para trepar |)or 
doce lloras en las montañas, arriba y abajo, se precisa una 
enorme acliv¡da<l de los muslos, del c:orazon y de los j)u!mones. 
Por cuatro dios sentí no solamente en los muslos sino también 
ante todo en el circuito de las caderas dolores, algo agudos, 
que por mis excursiones sobre la muía produjeron una verda- 
dera tormenta. Pero habia que hacerlo, y bajo la amable guia 
de D. Salomón Erickson, quien con toda amablilidnd me con- 
dujo á las minas principales, olvidé pronto las consccuencia.s 
desagradables de mi ascensión sobre el Nevado de Famolina. 

Desde entonces han pasado meses. Pero si en los momen- 
tos tristes <jue llevan consigo la vida y la actividad de la 
sociedad, donde domina la apariencia y la mentira, cuyos 
móviles son la avidez del dinero y el goce material, pienso en 
aquellos tiempos de actividad poderosísima y del goce más 
hermoso y puro, creo que de nuevo me rodea un soplo vivili- 
cadoi" de aii-e montañoso fresco y siento i-enacer aipiella 
multitud de sensaciones preciosas é innumerables. Olvido lo- 
dos los pesares tei-restres. 

La Plata, üctubre de 1805. 

RonoLKO HAi;rii.\i.. 



RAPPORT PRELIMINAIRE 



la 



NICOLÁS ALBOFF 

Consorvjiour Jo la Soclion Roliniquo du Munóo ila La Piala 



RAPPORT PRELIMINAIRE 



SU II UNE 



EXCURSIÓN BOTANIQUK DANS LA SIERRA VENTANA 



NICOLÁS ALBOFF 

Conservatcur de la Sectiou Botaniquo du Musée de la Plata 



I.c 20 Novcinliro 18U5 j'iii cnlrcpris, do I-ii PlaUi, uno cxciir- 
ísiüu bolaniíiue dans la Sicn'a do la Veiiluiia. Celle excursión 
avait pour buL plulólla simple récolLe du inalériel, destiné a com- 
plcler les coUections bolaniques du Musée, que l'exploraüon de 
la llore de ees montognes (qui esl déjú assez connue). En 
oulrc, (nomine c'élaiL ina preinicrc excursión dans le lié|iubli(|U() 
yVrgcnline, elle devail me servir pour ni'orienlcr dans la llore 
de ce pays. 

Pendanl le lemps que dura Texcursion (environ 2 semaines), 
¡"ai rainassé environ 250 especes dillerenles des Phanérogomes 
cL environ une quinzaine de Cryptogames Vasculaires. CeUe 
colleclion n'élant pas encoré élaborée, je ne puis pas, dans ce 
niomcnl, donner les renseignemenls délaillés sur la flore do la 
Sierra Ventana. Kn renvoyant done tous les détails pour plus 
lard, je me borne, dans ce rapport préliminaire, ú tracer un 
tablean general de la végétation. (*) 

La Sierra de la Ventana reiirésenle, onle sait, des nionlagnes 
pcu eléveos situóos en pleine Pampa, vors lo 38" 1. s., tout jii'cs 
de la cote de l'Océan, a quelques lieues de Babia Blanca. Ces 
montagnes n'atteignent pas une grande bauteur. La cime la 
plus élévée ne dcpasse pas, parait-il, 1300 métres. Ellos sont 



(*).Io dois i'i robligeíinctí do Dr. Sppgazzini, qui s'occiipc ilopiiis loiifjiLeiiiiis 
(le la lloi'e de la Sierra Ventana, la détennination de plusieiu's plantes de mu 
cullcction. 



— 184 — 

composóes par des quar/.iles du grou|)e íi/.o¡f|uc (foi'inaliuii 
liuronionno) uvcc; dos iulcrculuLions insiyiiilianles de Purduiso 
ou des stdiisles Lnl(|ueuses. 

í.'aspccL dos inonlagncs esL sauvagc el déscii. Do iiieiiic (|iic 

la Pampa enviroiinaiile, cllcs sont d'unc nudilú presrjuo absolue. 

Slu" loule rétendue de la Sierra, \\í;\\ ne renconlre pas un arhre. 

Le seul représentant de la végctation arborescente esl ici un 

arbrisseau cpineux CoUelia lomjispina, dont les dimensions ne 

dépassenl güero un mcLrc. Cet arbrissoau ne conslilue ¡¡as, 

d'ailleurs, un Irait caracléristique de la Sierra, car il esl répandu 

égaiement dans la Pampa. On peut rencontrer aussi ca el lá 

dans la Sierra, au bord des ruisseaux el dans les bai-rancas, 

un peüt arbusto Berberís diver si folia, do méme que une especc 

rampante du Clematis. Quelques Composées, principalemenl les 

divers Senecio, seprésenlent quelquefois égalomenl sous uno i'oi'mo 

d'arbusle. Mais toutes les aulres plantes sonl des Iiorbes. Nous 

sommos venu dans la Sierra ¿i une époque assez favorable; lo 

solcil n'ayanl pas encoró l)rLilc la végélolion, nous avous pu ren- 

(íonlrer assez grand nombre de plantes on plein íloraisou. Pai-ini 

les licrbcs la [ilaco príSdoiiiinantc appartienl, sans conti'odit, au\ 

Oramindes. Pour lo momcnt, avont (jue mes colloctions soionl 

ctudiées, jo suis hors do possibililé de donner ici lour noms 

exacls, el je puis diro soulemont que los gonros Mélica, Calu- 

theca, Stipa, Aristida, Polijpogon, etc. sonl ici parmi los plus 

répandus. Le «Pampas-grass» {Gynerium argcnteiim), si carac- 

lórislique pour la Pampa, monle quelquefois assez liaul dans la 

Sierra lo long des dclilós humides. Ensuile viennenl les Composccs 

aussi boaucoup en espoces qu'en individus. II esl inipossible 

(rénumérer ici tontos les espoces du Senecio qui aboudent dans 

la Sierra; quelques unes d'entro elles sonl frulescentes. II ya 

aussi boaucoup d'ospóces á'ErigeroH, dont la plus caracléi-isti(|ue 

osl cortainoment E.monorchis, avec lo rliizomo onílé en tubcr'íulc. 

Une cs|)éco (.VEiipalürinni (E. siibliastaluin"]) y esl aussi tres 

vulgairo. Tres coinmuns égalómcnt les gcnres : Stcvia (S. nuil- 

liarislata?) QnaphaUum (On. Americaniim avec sos variólos), Clic- 

vreulia, Baccharis (B. arliculata, une Composée singulióre a liges- 

cladodos articúleos), ele. Sur les rochers plus élévés so i-on- 

contre une superbe Composée a floursjaunos d'or elegantes el 

á feuillos gommouses, rapprocliées en rosotle a la base do la 

ligo, Orindelia s}). TJne aulrc Composée, peut élro cncon; plus 

bolle, ayanl la forme d'un arbusto, a grandes llours Jauncs 

el h feuilles ovales coi'iaccs, raitpelant par son purl un Iiinhi, 

je n'ai pas rcussi, pour lo niumcnl, á ridenlilici'. Aprcs 



— 185 — 

los ("omposccs, suiveiU les Verhcuncrrs. l'iii'iiii los vcrvoiiics les 
plus coinmunes sduL: V. chainaedri folia h lleurs d\iii fougo 
ccariale, qui se rencontre cgalement dans la Pampa; V. icitcnoi- 
des í'i ílcLirs jjlancliáti'es, ele. Les Papilionacces, n'ólanl pas tres 
riel íes cu espóees, sonl lout do memo li'ós répauducs daus la 
Sierra A^enlaua. Les plus communes d'onlrc clics souL: Adcsmia, 
représenle par 3 espóees, Lalhynis (2 es[)cces, dont uno esl 
L. Monicvidcnsis) , un Trifolium du groupe subtcrraiieum, etc. 
Parmi les plus rares sonl: Rhijnchosia sp. (pelile plante l'rutes- 
cenle á ñeurs jaunes) el lA/pinus sp. (])lante robusto avec 
uno Corle pul)escenco, porlanl une groupe de bolles (loui's lilas). 
11 esl tres cli'ango de voir, a colé de ees especes américaines, 
les deux espóees du Medicago, 31. deniictdata el M. lupulma, 
originairos do TEurope, qui ont emigré évidemment des csian- 
cias procliaines.' Les Mimosees sont représenteos ici par une 
sculo cs|)ecc, Miviosa Rocac, un arbusto nain rampant de le 
coulour griso do coadro, íi j)Otilo.s llours d'un .¡auno iinle, (pi¡ 
dosceiid Jusf|uVi la Pampa. Uno autrc MiuKjséc, (loiuiiam dc- 
foiiirans (le nom indigóne: Chañar}, ai'bustc do laillc inédioci'o 
á bellos (leurs blanchalres, pourvu de i'orles opines, (|ui esl 
assez rré(|uent dans la Pampa entro Sierra de la Ventana et 
'l'liornquist, n'a pas été renconli'ée par nous dans la Sierra méme. 

Les divers Oxalis jouvent aussi un role importanl dans 
la végétation de la Sierra. II y en a plusieurs esiióces (une 
espóce naine tros pubescente de teint gi'is de cendi-c, á íleurs 
Jaunes de soufre, une autre plus grande a pubescence glandu- 
leuse Iros lorie el á íleurs jaunes d'orange, et deux espóees á 
lleui'S roses, l'euilles glabros et rliizomes luberculeux). 

Parmi les lypes les plus i-épandus dans la Sierra llgurenl 
aussi los plantes suivonies: Blumcnhachia sp. (Loasacéos), Iros 
bello planto íi íleurs blanches, qui brúle au contact comme uno 
orlie (toutes les partios de la ])lante, mais principalement les 
iVuits, sont pourvues de poils piciuants). Petunia ni/cíagini/lora 
(Solanées), Fhi/Uaelis poiíjslachi/a (Valcrianées), Wahlciibcrgia Una- 
rioides (Campanulacées), Sisyr'mchiimi. sp. (Iridées); Arjone iu- 
bcrosa, une Santaláceo tros elegante a íleurs blandios rosali'cs 
i-a[)pclant lo Dai)hnc, ü íeuilles du Lyco))ode el á racincs [)or- 
(anl á loui- cxtrémité les tubérculos comestibles; une Polygalacée, 
liós bello également, a íeuilles étroitement linéaires etá potitos 
íleurs lilas aromatiques formant une grappe couule et serrée 
(P.Neissi); un Euphorhia fort singulier, pelitc planto ranq)anlc 
íi rliizomos tres longs terminant en gi-and tubérculo cliarnu 
birur([ué {E. Panqjcana S])eg.), 2 espóees de Oouiphi-aena (Ama- 



- 18G — 

raiilliaconc), riiiic h (ioui'.s Ijhinclics, Tautre a lloiii-.s msos; 
|iliis¡oiii's Malmci'cs, douL loa gcnros ol O-spcccs nc suiíl \\i\<, en- 
coró iiloiililiós, ole. 

Un LraiL louL [lai'lieuliei' esL communiquó á la [iliysioiiomie 
(lo la végélulion de la Sierra delaVenlana par les Krijiujiuin n 
rcLiilles linéaires, avec le port, d'ua Bromelia ou Pandanus, ainsi 
que par divers Caclées, apparlenanl aux geni-es Cereus, Opunlia 
el Ecltiiiocacl'us (Malacoearpus). Ce dernier CacLus, ayanl la 
íbrine de inclon ou d'une sphere, couverl do l'orles opines, se 
cuche ordinairement dans les crévasses des rociiers, d'oú oa no 
voiL que leurs tleurs d'un beau jaune de paille. 

Les fougéres son I aussi tres répandues dans la sien-a, nous 
en avons récolté plus d'une dizaine. Ce sont, pour la pluparl, 
des plantes de pelite laille, liabilant de préfórence des Ion- 
ios de roches et apparlenanl aux genres: Anciinia, Pohjpodhun, 
Adiaiühuin, ele. 

Une menlion spéciale mórilenl 2 espeoes suivantes qu¡ 
crois.scnl sur les liauts rociiers do la sierra: Nicrcvibergia .sp. 
(Solanóos), planlo supcrho avec uno 'profusión do grandes 
llouros d'une hlanchcur óclatnnto, el une ospcco romaríiuahh; 
du l'lainlain, Flanlayo Bismarckii, pelit arbusto tros i'ainoux 
lormant des toulT'es densos á feuilles blanches d'argent; il 
avait óLó découverl par Niederlein dans la sierra voisine de Cur- 
rumaian, pendant Texpédition du general Roca. On pout citer 
aussi une Orchidée charmante d Heurs verdalros, assez raro 
dans la Sierra Venlana, Chlorcea Arechavaletce. 

A pi'ésonl, en ce qui concerne la répartilion géographi(pie 
do la vógólalion (son groupement dans les zones et formations), 
il l'auL notei' ici ce l'ait i'émarquable (jue, malgré une cerlainc 
ólévation de la Sieri'a (900 metros pieds au dessus déla Pampa), 
aucun changement de la vógétation dans le sens vertical nc 
pcut otro ici constató. Los plantes qui so rcnconti-ont en bas, 
au piod do la Sierra, se retrouvont ordinairement aussi sur les 
haulours. Tout ce (|u'on peut diré dans co cas, c'osl (¡ue quol- 
(¡ues espcces choisissent pour leur vie de préfórence les ro- 
ciiers plus ólévés, landis que les autres s'installent de préférence 
|)lus bas. Mais cela n'exclue pas encoré la possibilitó de l'exis- 
lencc, pour les unes et les autres, dans d'autres regions des 
montagnes. Nous avons constató á peine une dizaine d'espóces 
(|ui sont exclusivement propres au sommct de la Sierra (un 
CerasHinii, une Oml)ellilore, probablement Malimim, un LhmiUi, 
uno fougóre du gcni-o Aspidimn, etc.) L'explicalion do ce pluí- 
noinóno duil óti'o choi'chóo, (Tabord, dans 1" ólóvalion |)cu 



— 187 - 

(■niisidíM-nblo do la Sicn-n, qui esl siluóc en oulrc, louL i soIóinciU 
iiu inilieu de rcuonne Pompa avec ses condilions clinialolüf^i- 
(|ues uniformes (la Sierra de la Ventana ne peul pas, a cause 
de son peu d'altitude, former, par elle seule, une barriere clinia- 
lologiquo), et ensuite, dans le climat océanif|uo du pays. Ce 
dernier, comme on le sail, nivelle considérablemenl les condi- 
lions climalologiques sur les différentes alliludes et alténue 
|)ar conséquant la diíTérence entre la végétation dans le sens 
vertical, — comme, par exemple, nous avons eu Foccasion de 
Tobserver dans la Transcaucasie Occidentale, pays (|ui jouit 
d'un climat mnrilime li'ós prononcé. (') 

Voici les breves informalions f[ue je puis fournir, \)our le 
moment, sur la végétation do la Sierra de la A'enlann. 



O Un fénonii'ine paroil poiit Ati'c observé, d'apres Gi'iesobacli, dans l'extn''- 
initó mévidionale des Cordillércs et dans la Teñe de l''eu, pa^'s avec le climat 
océanlque par excellence (voir Griesebach, Végótation du globe). 



ARTE Y VOCABULARIO 

DE LA 

LENGUA TOBA 

POIl EL 

PADRE ALONSO BARCENA S. J. 

(Manuscrito en la Biblioteca del General Mitre) 

CON UN 

LEXICÓN TOBA-CASTELLANO Y OTRAS PIlíZAS 

ron 

Samuel A. Lafone Quevedo M. A. 



Manuscrito del P. Barcena — Biblioteca del General Mitre 



ARTE DE LA LENGUA TOBA 



REDUCCIÓN DE TOBAS 



CAPITULO I 

PÓNENSE ALGUNAS NOTAS Y ADVERTENCIAS 

NoTyV !"■ Aunque un Tliova diga uia término para significar 
una cosa, y otro diga otro término para signilicar la misma 
cosa; y aun el mismo Tliova pi'egunlado varias veces rcsjionda 
ya de un modo, ya de olro, para signilicar una misma cosa, 
no se sigue que esta lengua sea muy abundante de términos, 
ni tampoco que uno me diga bien y otro mal, y así haya de 
l)Oi'rar lo que el pi-imero me dijo; especialmente, cuando les 
pregunto cosas que no hay en sus tierras: la razón es, porque 
los Indios se explican por circunloquios, por rodeos, y por 
semejanzas; y como unos conciben de un modo y otros de oli'o 
modo y todos bien fundados, de aquí se sigue tanta variedad 
V. g. para decir cuchara, dicen, teconech, ([ue quiere decir, aquello 
con ([ue se come; y porque ellos comen en su tierra con con- 
chas, dicen techonec (sic) que quiere decir concha; para decir — 
plato— áicen — colugeth, aquello en que se come. Para decir — el 
Padre — dicen — omibmec— que quiere decir — el que trae corona 
en la cabeza. Para decir Españoles, unos dicen — yalcdipi, (¡ue 
([uiere decir — gente; otros oanagayc, los hombres valientes; para 
decir Iglesia, unos dicen — Casa do IJios;— oli'os — Casa do la 
Virgen — Dio lavo, Virgen noln'c; oti'os donde so rc/.a; otros 
donde so cntierra, etc. 



— 192 — 

Pai'o dccii' — lori'o — unos dicen — casa de aquello con que so 
llama la gente; oíros — casa alta — lavo ¡ccltan ele. Pai'a decir- — 
gallina — dicen unos ccjsa que se pai-ece ¡lava — oíros cosa (|ue 
se parece cuervo. 

Para decir herrero, unos dicen — el que hace frenos, oíros, 
el que hace espuelas, otros, el que hace cuñas, y oíros, el (|ue 
dá golpes. Por eso cuando dicen un término poi' una cosa y 
después oli-o, se les replica ¿cómo antes me dijiste de olra 
suei'le? responden, también así. 

Nota 2'' Ln u en esta lengua casi siempre se pronuncia 
como vocal; y así dicen, naca y no- — vaca; — nnnlinciHá, y no 
■iiantivueniá, enemigos: scauem, malo, y no scavem. 

Nota S"" Tienen los Thovas una pronunciación con la ij y 
la letra que se le sigue, si es vocal, que nosotros no tenemos; 
|)orque pronuncian la g sin aquella fuerza que nosotros lo 
damos cuando la pronunciamos antes de e ñ i y assí dicen 
¿dónde? mencuje, cielo, pigein, dardo, nolege. De suerte que si 
después de g se sigue n la hacen vocal, y si no se sigue n lo 
(|uitan la fuerza á la g, pronunciándola como la ¡ironunciamos 
nosotros quando se le sigue la n, v. g. (|uand() decimos snn- 
guis. 

Nota 4" La u después de la q casi siempre os líquida, lo 
mismo que en Latin y Castellano; y assí dicen addiKnjii/, mor- 
tero, sotaqui, chicha. 

No'rA 5'' Casi todas las palabras acabadas en vocal y mas 
acabadas en consoniuite, tienen el acento en la última sílaba. 
V. g. nluá, ÚQVVSX, pigcm, cielo, cíe, loro, ynhalóc, hijo, aló, mu- 
jer, gnlv, hombre, irioch, porro. 

Nota G" Lo (jue hace en parle dilicultosa la lengua Thova 
es, el explicarse los Indios en muchas cosas por los efectos, 
y como estos en muchas causas son muchos, y unos se ex- 
]dican por un efecto, otros por otro, y el mismo Indio ahora 
cxiilici» la causa i)or un efecto y después por otro, i)or eso es 
difícil entender la lengua con toda i)erfeccion, y muchas veces 
sabiendo uno (|ue ay por un término no entenderlos ('). Porque 
para entenderlos ¿ todos y en todas ocasiones es necesario sa- 
bor cuantos efectos ])uede producir la causa v. g. carpintero, 
iHio (lico, el (pie hace puertas, mchiró, otro, el (pie hace ven- 
lanas, ¡(titclé, oti-o, el (|uo hace estribos, oti'o, el que hace ca- 
jas, olro, ol (pie haro sillas, ele. Albafíil dicen unos el que 



(') Asi üsti'i en el originiii. 



— 193 — 

lince cosas, oli'o, el (|uc hace adoves, oli'o, el que hace paro- 
des, ele. Do aquí naco que cuando k)S Indios f|uicren lial)lar, 
sin (|ue les entiendan, aun arjuellos que saben mucho de la 
lengua, usan de aquellos términos, ([ue no son tan regulares, 
V assí lie visto sujetos buenos lenguaraces y no entender nada 
de lo que hablaban los Indios. 



CAPITULO H 

DEL NOMBRE 

Tiene esla lengua las ocho partes do la oración. T-os nom- 
bres unos son substantivos, y otros adjetivos, como: 

Yalé — hombre Aló — mujer 

Lititd — grassa Sai/golh — enfermo, etc. 

]\'ocii — bueno Scagiicii — malo 

]''.stos y los demás adjetivos sirven también de substantivos, 
ó se suelen tomar substantivamente: 
Assí dicen: 

Noeii — lo bueno (') la bondad. 
Samen, — lo malo ó la maldad. 

Otras veces añaden la partícula la al adjetivo, la cual 
partícula sirve para aplicaí- el adjetivo al substantivo, y assí 
dicen: 

N'oen — l)ueno 

Aijen-voen-ta — yo bueno 
Scauen ■ — • malo 

AlmnscawJi-ta — tu malo. 

Otras veces usan indiferentemente, ya con la piU'tícula la, 
ya sin ello, y assí dicen: 

Al/en noen vcl noeula — yo bueno; 
Alian scmicn reí scauenta — tu malo. 

Los aiombres en estas lenguas son por lo común indeclina- 
i)les, y Í1S.SÍ una misma terminación sirve para todos los casos 
<Ie singular y plural; y solo por el verbo y circunstancias de 



— 19Í — 

la oi'ncion se conoce en quú caso y número está. Al acusativo 
.suelen añadir la pai'lícula eiiud pospuesta, que quiere decir 
por; V. gr.: 

Noliic eiiitá — por casa, 

tamliien la dicción qiiotarien, que (luiere decir, por que causa, 
razón ó motivo: v. gr.: 

Dios qiiotaricn — ]ior causa ó amor de Dios (sic). 

Al vocativo se le antepone la partícula ach que quiere decir, 
o ú ola; V. gr.: 

Ac. ijalé hahnr! — ¡O hombre venga! 

Al liablativo se le antepone la pai-lícula yiadasá, (|ue quiere 
decii' roii; v. gr.: 

Aijrii yiadasá Fcdro lenoví noliic 
Yo lie venido de casa con Pedro; 

tamliien se le antepone la dicción ni ó edá, cpie quiere decir 
vil, v. gi-.: 

I'cdrí) socnlaeiiá edá nohie. 
Pedro está en su casa. 

Acerca del acusativo y hablativo se aclarará más tratando 
de las preposiciones de ambos casos; en los demás casos no 
se antepone ni pospone partícula ninguna, v. gr.: 

Dios pigéii — el cielo es de Dios 
Joan iiadená sanen — ]3oy pan !i Juan. 

y se dice así porque el acusativo y oblíquos se posjionen al 
nominativo y anteponen al verbo. 



CAPÍTIlI.f) VI (nm.oaiciNAi.) 

DEL NOMBRE COMPARATIVO Y SUPERLATIVO 

MI nomlii-e comparal¡\o lo forman los Tliovas añadiendo a 
ntjmbre positivo la piU'lícula mano antepuesta; w gr.: 

Bueno — Noeniá; Mas bueno — Mano-noeiitá 
Malo — Seaneiüa; Mas malo — Mano-noeiüá 
l'',ní'ei'mo — Sin/pol; Mas enlermo — Jlfano-sai/i/o/, ele. 



— 195 — 

VÁ superlativo lo formnn nñndicndo ol positivo la letra n ni 
lin; y otras veces añaden la palabra dcsnú; v. {xw: 

Bueno — ■ Nof.nla; Muy bueno — ISouentnñ. 

Malo — Scaiiruta; Muy malo — Sr.mientaú, 

Grande — Lecha; Muy gi'onde — Lechan 

Mnlei-nio — Sai/goth; Muy enfermo — Saijgoih-íksmt 

Pero cuando c[uieren ponderar la cosa lo mas que se puede 
ponderar, y ponerla en el sumo y último grado, añaden al po- 
sitivo la partícula mmw antepuesta al positivo, y la letra v al 
fin; V. gr.: 

Hucno — Nociitn; Muy bueno — Noailrn't 

Muy buenísinio, el mejor que se puedo hallar, ni pensar, 
ni discurrir. . 

Mano-noentá-ú 

Muy malísimo — Mano-scaiieiila-il 

Muy enfermísimo — Mano-ítai/r/olli-desaú 

Faíeld — Ligero 
Muy ligerísimo — Mano-iudetá-il 



CAPITULO III 

DEL PRONOMBRE 

Los pronombres primitivos son los siguientes: 

Singular 

Ajicii — yo — ego 
Alian — tu — tu 
FAln — a(|ueí — i lie 

. , • . Plural 

Co)>ii — nosoti'os nos 

Cami — vosotros vos 

Mnnrnsn — cslos isli 

Edai-a — aquellos illi 



— lOG — 

Todos estos ¡ironombres son indeclinables como los nombres 
y lo que se ha dicho de los nombres en cuanto á los cosos y 
números, se ha de entender también de los pronombi'es: de 
manera, que ¡lara decir: 



1'',] pan es mió 


— dicen 


— Nadend nijéii 


I, a íleciía es mia - 


- dicen 


— Tiíjná oyen 



Si les jircguntamos, de (¡uién es el jiiui, ó para (|uiénV i-es- 
ponden: 

Aijén — yo () de yo ó para yo 

oslo se infiere poi- los circunstancias, porque en rigor no dicen 
mas que yo, que esto y no más quiere decir ayeii; 

Nohic oyen — vengo de coso ; 

y en rigor no quiere decir otra cosa que, yo caso; pero se saca 
por los circunslancios. 

Los pronombres demostrativos de lugar son los siguientes: 

Aña — aquí — hic, 

Deijiieriá — de 0(|uí — bine, 

Edd — allá — illic, 

Dcqncdd — por olió — yliac, 

Meliiiogc — en donde — ubi, 

]\las.sayye — por donde — qua, 

Mchiid — adonde — quo, ■ 

Mcticagc — do donde — unilc. 

Pero paro preguntar dicen: 

Mcjiuyé — ¿. dónde está ? v. gr. 

iíeimyc Dios? — ¿dónde está Dios"? 

2íclctyyc piocti? — ¿ por dónde fué el perro? 

Yrííaygc 'carayá? — ¿adonde fué el caballo? 

I,u partícula ciir ó quare ó i>or (|uó, se explica con esta ¡íar- 
tícuhi — qiiolaríen — v. gi'.: 

Quotarien niquctió? — ¿Porqué comes? 

(Juotdiicn sique/te ayo? — ¿Pui'(]ué no quieres comer? 

La partícula vV/a ó yyadc la usan en lugar de quid ó qué cosa 
(¡líicii ó cual; y ossi se pregunta: 

Jyd Diot!? — ¿(Juióu, cuál, ó (|ué Cdsn es Dios? 



— 197 — 

Fj\ pronombre caviiodé?,'¡gnH]co, que, ^ lleva embebidos estos 
romances, (|uc buscas, quieres ó prelendes. Y así para decir — 
¿qué quieres? — se dice — canndé? El plural yadiíe que suelen 
acabar del mismo modo que el singular, como: 

Yale — liombrc Yak — hombres 

No obslanle algunas veces suelen añadir la ¡¡articula lia y 
assi dicen: 

Yale — hombre Yaleliá — hombres 

Cayaii — re¡)OSO Caymiliá — reposos, 

Jliyn — quien Iliíjaliá — ([uienes? 

Nndcná — pan Nadnialia — panes. 

[Otras veces acal)an en al el plural; v. gr.: 

lia — padre Jlal — padres, 

Nede — libro Nedel — libros, 

Igagá — sandía Igagal — sandías, 

Nadcná — jian Nadenal — panes 

Lopiú — chicharrón Lopiol — chicharrones 

Olegagá— gallina Olegagal — gallinas.] 

Nota: Este pi'irrafo se tuilla en el margen. Ed. 

Pronombres posesivos como mió, tuyo, viens, luits, no los 
ay en esta lengua, solo explican el mió, tugo, una veces aña- 
diendo alguna ¡¡articula ol nombre substantivo, como: 

Itú — padre Ilahá — mi padre; 

y otras veces usan de otro nombre (jue incluya en sí el subs- 
tantivo y posesivo; v. gr.: 

rioch — perro; illó — mi pcri'o 

Nohich ) ., , 

^ — casa; iho — mi casa 

Lai:o \ 

Estas partículas son muchísimas, y muy diferentes, y cjue 
no se pueden reducir á número determinodo; v. gr.: 

Jtá — padre; Jlahá — mi ¡ladre; 

Dios — Dios; Agmini Dios — mi Dios; 

Yalé — madre; Yateanl — mi madre. 

Unos veces anteponen estas partículas al nonihi'c .substan- 
tivo, como: 

Ni vaca — mi vaca; 



— 198 — 

oirás la.s |insiionen, como: 

Nudoialiá — mi pan; 

unas veces (|ii¡lan sílaljas, v. gr.: 

Cadühiiac — mano 
Vo(/iiac — mi mano; 

oirás veces añaden, v. gi\: 

hipó — vestido; aijovó — mi vestido; 

unas veces ponen al mismo nomlire substantivo con alguna 
partícula que signifique mió, v. gr.: 

Yoquc — dientes; adoijoqitc — mis dientes; 

otras veces mudan sílabas, v. gr.: 

FaU — libro; Idé — mi libro; 

otras veces dejan entero el nom])i'e añadiendo la partícula que 
significa mió, v. gi-.: 

Pif/eni — cielo; Ni-pígiieiii — mi cielo; 

unas veces se parece algo al substantivo con el posesivo al 
substantivo solo, v. gr.: 

Yate — madre; Añádate — tu madre 

otras veces no se pai-ece nada, v. gr.: 

Lavó — casa; Il/ó — mi casa 

7Voc// • — perro; Illa — mi perro 

Aló — mujer; Ioq?tá — mi mujer 

Cadaeté — ojos; laijuet — mis ojos 

Maijolavá — pluma; Isacapaló — mi pluma. 

Y assi por abora me parece imposible reducir las pai'tículas 
y pronombi-es posesivos á número determinado, ni á reglas 
generales. Pondré aquí algunos nombres con sus posesivos, 
con todos sus números y personas, para venir en conocimiento 
ya que nó de los demás, por lo menos de lo difícil, que es 
reducii'los i\ reglas ciertas y determinadas. 

I'ídlrc — ll.'i. Dientes. — luué 

1 llnliii mi padre. 1 IgUÓ mis dienten 

2 A.databii ti( 2 Adoguó tus 
•i Letliabii .síí 3 Logué sus 



199 



Pl. 1 Colnliií .nupatvo padre 

2 Calliny vuesfro 

3 Lellialiá su 



Pl. 



IM. 



Pan — Nndená. 

1 Nadeiialiá mi pan 

2 Hanadená tu 

3 Hanadená .w. 

1 Canadenú nuestro 

2 Conocohí vuestro 

3 Nadeníi locodavasú «( ó 

de aquellos. 



Muchacho — Negotolec 

1 Aymininegot mi muchacho 

2 Yahalec fu 

3 Yahalec .w 

1 Adela la c nuestro 

2 LLallog vuestro 

3 LLnlleff su 



Madre — Yallié 

1 Ya tea ni mi madre 

2 Añádate tu 

3 Anilatlielic su 

\ (Indcl.liclié vuestra 

2 (.'.adctcij vuestra. 

3 I.atiiclió su 





Maiz — 


-Abagii - 


1 


11 lo a bagó 


mi maiz 


2 


Ana a vaga 


tu 


3 


Avagaloc 


su 


1 


Canaavagy 


1 nuestro 


2 


Canocoeal: 


lagá vuestro 


3 


Nahabagá 


su 




Mujer ■ 


— Aló 


1 


Yoguá 


mi mujer 


2 


Adovi'i 


tu 


3 


Loguá 


su 


1 


(.la d ova 


nuestras 


2 


f.ndaguay 


vuestras 


3 


liOguá 


sus 



■J CalogUC nuestros dientes 

2 Cadoví vuestros 

3 Logué sus 



Dios — Dios 

1 Aymini Dios mi Dios 

2 Inani Dios tu 

3 Ennini Dios su 

1 Cani Dios nuestro 

2 Ni Dios vuestro 

3 Ennini Dios su 



Ferro — Pioch 

1 Yllü mi perro 

2 Inalló tu 

3 Lalodará su 

1 Coliolo nuestro 

2 Lalialo vuestro 

3 Lalialó su 



Libro — ICdó 

1 Ijdó mi libro 

2 Anaedé tu 

3 Eledeelasó su 

1 (lol.Cilo nuestro 

3 Lodo! vuestro 

— su 



Pié - 


- Lapiá 


1 ipiiia 


mi pié 


2 Appiá 


tu 


3 Lapiá 


Sil 


1 Copia 


nuestros 


2 Capiadé 


vuestros 


3 Lapiá 


sus 


l'íTCff - 


— Vaca 


1 Ni vaci'i 


mi vaca 


2 Vaca i ó 


fu 


3 Vficalalú .s7í 


1 Colí^vacVi nuestra 


2 Lalovacá vuestra 



3 Nagoüagiolú su 



— 200 — 



^íaiiú — CadoliUiie 

1 Yoiliic /;// tnano 

2 Adoviic tu 
.'í Loví^ .síf 

l'l. J Cadouác nuL'Htvan 

2 Lovdc (así) cuc'slras 

3 Loviiií .s7(.s 



Nariz — Cndimic 



Brazo — Cadapigé 

1 Yapigé mi brazo 

2 Adapiged tu 
'A Mayolii'i su 

1 Colialai)¡gc nuetttros 

2 Lapigó ruestron 
i{ LapigLic .vií.s- 



Ato ó vestido — Xipoté 


1 Hipó 


mí vestido 


2 Knapó 


tuyo 


3 Ln[)ó 


sui/o 


1 Olovó 


nuestro 


2 Coto va y 


vuestro 


3 Niliená 


suyo 



Cuchillo — Illonói; 

1 Yaylloncc mi cuchillo 

2 Adaylloiiiic tuyo 

3 Laylüüóc suyo 
IM. 1 Cadayllonoc nuestro 

2 Layloncc vuestro 

3 Loylonacá suyo 



Casa — Noliic 
I Ivó mi casa 



Arco — Nitionic 
1 Itinic mi arco 

Pierna — l,olelelíi 
I Yololelá mi pierna 

Can illa — (!adili 
1 Ilili inia 



1 Himic 

2 Adimic 

3 Limic 

1 Cadimic 

2 Cadiiiiiacá 



mía 

tuya 

suya 

nuestras 

vuestras 



3 Limiacadasá de aquellos 



Ojos — Cadaclé 

1 Yac|uet. mis ojos 

2 Adaquol fus 

3 Lalia(|Liet sus 

1 Cadohaqueté nuestros 

2 Lacjuetedasá vuestros 

3 Lüíjueledavasa sus 



Pl. 





Flecha - 


— iLicná 


1 


Iticná 




mi flecha 


2 


Adiliciiá 




tuya 


3 jMavolial 


ilicná 


suya 


1 


Cadictiui 


'i 


nuestra 


2 


Lilicná 




vuestra. 


3 


MoyoLial 


iatigná 


1 suya 



Tahajo — NiLiagií, Yasiedec 

1 Ayminiliagíi 7»/ tatiajo 

2 Nainediniliagi'i fu 

3 Adasicdcnilingii su 

Pluma — Mayóla vií 
1 Isacapaló mia 

Pecho — I,otO([uí 
1 Yologuí mi pecho 



Pescuezo — L.ocosót 
1 Yocosót mió 



Oreja — Qliclcli'i 
1 I(|iieteli'i mi oreja 



Cahello — Ciuic 
1 Iguó mió 



201 



llodilla — IJ-cllcclé 
1 lllocló iiiia 



Cabeza — Lncnyé 
1 Yucavó mía 



Dardo — Nolegé 
1 Iguí mi dardo 



Pato — Olagni 
1 Galaniglü mió 



Árgana — Anogoquí 
1 Ayogoquí mia 

Jied — Nalegec 
1 Yneeliüec mia 



Cielo — Pigém 
1 Ninicém mió 



Eqnna — Pinecli 
1 Nipignecli mia 



Olla — Aeiiii 
1 Yasuená mia 



Naranja — Ladanecá 
1 Ladanecanocó mia 

Campo — Nnínacalopóc 
1 Sn(|uidi'i mió 



Mosquito — Tilolé 

1 Nitilolé mió 

2 .Alitolé tuyo 

3 Alitolé suyo 



Huasca 



Avadan 



1 Yuvagagaiiagal mia 



Ti a — Ya sol ó 
\ Yasodó iniui mia 



Hermano — Yacoyá 
1 Yaca\á mió 



Ai'iíNDix.— 'rralaiido en el Coidlulo 'rci'ccro do los pi'onoin- 
l)res posesivos, dixe lo que entonces sabía; más ahora repa- 
i-ando y atendiendo al modo de hablni' de algunos Indios 
grandes y muchachos, he medio averiguado otro modo de 
explicarse los Indios acerca de los posesivos, fácil, breve y per- 
ce[)tible, esto es, usar de los pronombres primitivos en lugar 
de los derivativos, ó posesivos; diciendo, v. gr.: 

Este libro es mió; este libro es de yo ó de mi. 
Hedé ayem 

l'lsta casa es tuya; esta casa es de tí ó de tú. 
Lavó ahúin 

lOste caballo es vuestro, ó de nosotros. 
Cava)/ó comí 

l'^ste vestido es vuestro, ó de vosoli'os. 
Hipóte camt 



— 202 — 

Msle pan es suyo, 6 de aquel. 
Ilaúcnd edd 

Ivslos i)anes son suyos ó de aquellos. 
Nadcnaliá edavá 

l^sle modo es fácil, porque al es nada corresponde en su 
lengua, ni tampoco al de; y así esta cusa es de Pedro, dicen 

Pedro -lavó — Pedro casa, 

(|uo quiere decir, Pedro casa, á nosotros nos disuena, pero 
esto es ser lengua Bárbara. 

Este modo de explicarse lo usan mucho, poniendo el pri- 
mitivo en lugar del posesivo; especialmente cuando responden. 
Pregunto ¿de (juien e;^ esta casa? dicen, ayein — yo. ó de mi, 
ó mia. 

Aharn, tú, de tí, tuya 

FaIú redro — .Suya de Pedro, aquel ó de atiuel Pedro, ele 

[No'i'A. A(iiii corrijspoiiilu ul (jiip. V]I un la piir((i (¡lU! su relien; \ú |iri>- 
iioiubi'ü i'oIiiLivü ('; ¡iiturrot'iitivo. Ed.'] 



CAPÍTULO IV 



DEL VERBO 



MI verijo sustantivo suní, es, fui no lo hay en esta lengua, 
ni hay oi-aciones perfectas ni impei'fectas de sum, es, fui; y a.-^i 
en lugar de hacer una oración perfecta de siDti, es, fui, hacen 
una concordancia de substantivo y adjetivo: v. gi-.: 

^'o soy bueno, dicen: — Ayeii nociild, quo í|uicre decir: — 
yo bueno. 

Tu eres malo — Altan scaueiild, cpie (¡uiore decir: — tu malo. 

h'.l hombre esu'i enfermo — Yalú saijgotli, que quiere decir — el 
hombre enfermo. 

Nota !■' — La pailícula ó'» antepuesta li cuali|uier verbo, hace 
(|ue el verbo signüiíjuc lo contrario de lo ([ue signilicubo untes, 
y assi: — 



— 203 — 
¿íahciijalcii, sigailicn — s(j 



tíasaliayalcn 


— no sé 


Sanan 


— veo 


Sasauan 


— no veo 


Sahayá 


— oygo 


Sasahai/d 


— no oygo 


Sipote 


— loco 


Sasipoté 


— no loco 


Siquehé 


— como 


Sasiqíiehé 


— no como. 



Nota 2" — La primera y segunda |)ersona casi nunca la ex- 
plican en la oración; y asi dicen — Siquehé —yo como. 

Saic — me voy 

sin poner ai/cín, que significa yo; y asi solo las explican fuera 
de la oración, ú quando responden, v. gr.: 

¿Quién quiere? — Aijcm — yo 
¿A (¡uién llaman? — Ca))/!. — á vos. 

Nota 3" — Ay muchísima variedad en los verbos, y tienen 
distintos verbos para significar una cosa, y esta variedad es 
amedida de la variedad de la persona que padece, v. gr.: 

Quiero — Scopitá 

Yo quiero á mi padre — Scopilá ni Ha 

Yo quiero agua — Niíjomo 

Yo quiera comida — Sisa. 

Yo quiero pasear — ScaiLÓ 

Yo quiero ñechas — Isicnic 

y en suma ay tontos verbos que signifiquen coger, v. gr.: (|uan- 
tas son las cosas, (jue se pueden coger; v. gr.: 

Yo cojo — Councget 

Yo cojo pan — Saconcgcl 

Yo cojo leña — Sacoijpac 

Yo cojo agua — Saijr/asomd. 

Yo cojo carne — Adayguiac. 

Nota 4'' — Usan muchas veces del romance ando sin que le 
corresponda nada en su lengua, v. gr.: 

Yo queriendo — Scopita 

Yo queriendo comer — Sisa scopild — 



— 204 — 

en kigiir do decii- — yo quiero comer, yo quiei-o, etc. — Si el caso 
(le después del verbo es l!unl)ien verbo, ó acción del verbo, 
lieaeu uii verjio (juc lo signifujue todo; v. gr.: 

Sisa — quiero comer ó comida 
Hcdiiu — (|uiero paseai", etc.; 

pero se advierte ([ue en esta lengua lo mismo es vei-bo (|ui' 
acción del verbo, y con las mismas palabras significan lo uud 
(|ue lo olro; y así lo mismo es para ellos, quiero comida, (|ni' 
quiero comer, quiero bebida, que quiero beber; y assí del mis- 
mo modo explican lo uno que lo otro; diciendo: 

Sisa — quiero comida ó comer. 
Scnno — quiero paseo ó pasearme. 

Entendida la significación de los verbos se sigue el tratar 
de la variedad de los números y personas: esta variedad la 
bacen con ciertas partículas ya antepuestas, ya pospuestas que 
añaden al verbo y variando muclias veces el vei'bo. b'.s tanta 
(;sta vai'iedad, (|uo no se puede reducii' ú número dutcrminadn, 
p(ir(|no en cnsi lodos los voi'bos .son (lirci'cnf(;s. V assí la 1^' 
persona, unas veces os la|nirllcula — nía ó niajlia ó mas nisc, (\ 
más maj, etc., con (|ue vienen á ser tantas las partículas y 
variedad quanlas son las personas que bace y que padece; lo 
mismo digo acerca de los números, que son tantas las partí- 
culas que signifiquen singular y plural quantos son los verbos 
y las personas que bace y padece. Solo esto se conocerá mejor 
tratando de la variedad de los tiempos. 

Va\ lo (|ue toca A la variedad de los tiem|)os no liay tanta 
dificultad: todos los tiempos los reducen (en lo (¡ue be [jodidn 
conjeturar) á 

Presente de Indicativo 
Pretérito Perfecto de Indicativo 
Futuro Imperfecto 
Presente de Iniinitivo 

y i'i oraciones de ando ó estando. 

A estos cinco reducen ellos todos los romances ó frases de 
verbos. Y así, yo amaba es lo mismo que //ü ame; ¡jo hahia amado 
lo mismo, i']! Im|)erativo lo reducen á oi-acion de estando: y 
assí, ama til, explican, /// amando— sco])itape¡j(í . 

Mas diré, que entendida la variedad do los verbos, números 
y pei-sonas; no bay mas que el Presente de Indicativo, y assí 
entendido este, se entienden todos los ticmi)ús, añadiendo algu- 



— 205 — • 

mis pui'UcLiliis; la vn'/.on es, j)ürquG la variedad de los licinpos 
no nace de las signiíieaciones del verbo, sino del adverbio, (jue 
se le añade aunc|ue pospuesto siempre al verbo. Pero se ad- 
vierte que el Presente de Indicativo lo usan indii'erenlementc 
con partícula ó sin ella; pero en los demás tiempos añaden la 
pai-tlcula coi'rcspondiente; pai'a que se distingan entre s[ y del 
Presente. 

Yo quiero, explican ellos, aunque no siempre, yo quiero ahora 
— sropitá na<jí, añadiendo al scopitá, que significa quiei'o, nagní, 
que c|U¡ei'e decir ahora. Yo quise, dicen ellos, scopitá caílagá, aña- 
diendo callagá, que quiere docii', antes, al scopitá, que ([uiere decir, 
quiero; con que yo quise, quiere decii' yo quiero antes. Para decii', 
yo querré, dicen, quiero después — scopitá comete, añadiendo contelé, 
(|ue quiere decir, dcspue-'i, al scopitá, que significa, quiero. Al Pre- 
sente de Infinitivo no añaden porlícula especial, porque siempre 
lo reducen al Presente de Indicativo, ó a oración de estando. 

A las oi'aciones de ando y estando añaden una de estas dos 
]iarticulas tapcc, vel tapeyá. pospuesta al verbo; y assí, 

Yo comiendo — illie tapec, vel, tapeyá, 
Yo ([ueriendo — Scopitá tapeyá. 

Esto supuesto iré conjugando algunos verbos para su per- 
fecta inteligencia; reduciendo todos los tiempos al Presente, 
Pretérito y Futuro y oi'aciones de ando, [lorque como dije el In- 
finitivo es lo mismo que el Presente de Indicativo — 



Amar ó querer — Scopitá 
Presente de Indic,\tivo 

SiXOULAH 

Yo quiero Ó quiero ahora Scopitii, 1, Scopitá nagí. 
Tú — — Malcopitá, I, Malcopilá nagí. 

Aquel — \ ■ — Nocopitá;-edasá, vel, Nocopitae- 

dasa nagi 

Pluual 

Xosofros — — Ocom scopitá, 1, scopitá nagí 

\'(is(>tro-'< — — Camí mocalcopitá, vel, Camí 

macalcopita nagí. 
Aquellos — — Davasá noco|iiditá, vel. 

Davasá nocopidita nagí. 



206 — 



Pretérito Perfecto de Indicativo 

SlNGULAH 

Vo quise ú quiero mites Scopilá callagá. 

'l'u — — Cacalian scopitaque callayá. 

Aquel — — Scopitadnsnrjue callagá. 

Plural 

Nonotvo.s — — Calcopilá que callagá. 

Vosotron — — Camicalcapilia callagá. 

AqueHoK — — • Nocopiditá davaso, callagá. 

Futuro Imperfecto 

Singular 
Yo querré ó qxiiero detipues Scopitá cómele. 
'Ihi — — Scopitá cómele. 

Aquel — — Scopitadasá cómele. 

l'l.UUAI. 

Moiíotros — — Cal(;o])ilá coinolü. 

Voisotrox — — CamiliacacolpiLia cómele. 

Aquellos — — Nocopiditá davaso cómele. 

[De desconfiai' es que la s inicial provenga de error en la 2>» y H" \)üv- 
son&s.— Editor.] 

Presente de Infinitivo 

^ ( Scoijitá, vel, Scouilanagi, vel, 

i Scopitá la pee, vel, tapcgá. 

Pretérito de Ini'initivo 
Haber querido Scopitá callagá. 

Haber de qiierer Scopilá cómele. 

Yo queriendo Scopilá tapec, 1, (apega, 

'i odos los demás romances se reducen á alguno de estos: 



Enseñar — Sapagagcn. 

Singular 
Yo enseño ó enseíio ahora Sapaganagén - I - nngi. 
Tu — — Tianapagagém - I, nagí. 

Aquel — — Yapagagém - 1, nagi. 



— 207 — 

Nosotros enseñamos Sai)ngngGnnc, 1, ungí. 

Vosotros — Apogilli, 1, iiiigí. 

AqueUos — Yopngem, 1, ungí. 

Pretérito Perfecto 
Vo enseñé 6 enseño antes Sopogugén f|ue callugú. 
'Ihi — — Tiapogogéu (jLie cullagá. 

(') Aquel — — Yapngngém (|ue collagú. 

Futuro Imperi'ecto 
Yo enseñaré ó enseño después — Síi|)ngagéiii coinelé, ele. 
como ol Présenlo añadiendo cómele, que c|uiere decii' dcspncs. 

Enseñando — Sapagagen lapec, 1, lapegú. 

ÍAier no liene verbo, (|ue lo signiíif[ue, y assí usan de esla 
palal)ra siloléc, quo quiere decir — ¡nirar — y do osla olra palnl)rn 
urde (|ue la a|)lican al papel y en propiedad signidcn ¡ridcrila 
(I cuerecito, limpio y blanco; con c|uo pi'opiainente silolcc iicdv, 
(|uiere decir — mirar un cuerecito limpio y blanco, — y con eslo 
explican leer, n mirar al papel. Y se explican así porque en su 
lici'ra no ay leer, ni papel. 

Presente de Inoicativo 



Yo leo n leo ahora Silolec ncdé, 1, nag(. 

Tu — — Anavelolec nedé, i, nagí. 

Aquel — — llolalec nodo, I, nagí. 

Plural 

Nosotros — — Silocolalec nedé, nagí. 

Vosotros — — Loylalec nedé. I, nagí. 

Aquellos — — Jlloledalcc nedé nagí. 

Pretérito Perfecto 

Singular 
Yo leí. ó leo antes Silolec nede (luecallagá, ele. 



(') Lo mismo que el Presente, añadiendo qiiecidUujú que quiere decir: 
antes. 



— 208 — 



l"ll TURO hll'HHKlíCTO 



)'() leí) di'.'ipitcs ú lucré Silolec nede coinelé. 

/a'i/chiIo Siloleí; nede lapec, vel, tiiiicgii. 



Oir — Sil yn pega. 
Presente de Inuicativü 





SlXGULAH 




Yo oijgo 


Saya pegó, 1, 


ele. 


Tu " — 


Mauaca, ele. 




Aquel — 


Vacadasa, el 
Plural 


:c. 


A'^osfltros — 


Sagayac. 




ro,s-o/r(»,s- — 


Vaeay, ete. 




/{tjiiellos — 


\'agnydava.si' 


1. 



Los doiniis tioiiipds lo mismo, añadioiidi) las parlicidas ya 
dichas. 



Comer — Si(|uelié. 

SlXCULAK 

)o como Siquelie, felc. ■ 

Tu — Avequehe, ele. 

Aquel — Dequeliedasá, ele. 

Plural 
Nosotros — Siíjueliaé, etc. 

Vosotros — Cauquini. 

Aquellos — ne(|ueiieydavasá, ele. 

Los demá.s tiempos del mismo modo, afiadiendo las partícu- 
las ya dichas. 

Todos los demi'is romances de los demás tiempos, los i'e- 
(lucen á estos: el Preléi'ilo Imperfecto al l'ei-íecto— el IMus- 
(|uampei-í'eclo, al mismo — el Futuro Pefleclo al Imperleclo — el 
Imperativo y Presente de Sujuntivo á oración de estando: y 
assi !io (¡nicrii, e.\|ilican, i/o (¡iicrieiiilo—qiiicrr tu, tu <¡ueric>ulo. V.\ 



— 209 — 

l'i'clói'ilíi Imperfoclo, Pei-feclü, Plusquiunperrccto y l''ului'(i (1(> 
Sujunlivo á oración de esiamh. MI l'rcseiiLo do Inliiiilivo al 
l'i-eseate de Indicativo, ó (i oración de eslando. l'Á l'i'clcriLo do 
Infinilivo ol Pretérito Perfecto de Indicntivo; In tercera y cuní'- 
ta Vil/, del Infinitivo al Futuro Imperfecto de Indicativo; los 
Gerundios y Supinos á oración de nsinndo. 

Los Participios de Presente á oración de esiamh; el Pai'ti- 
cipio de Pretérito al Pretérito Perfecto; los Participios en nift 
y (hin al Futuro Imperfecto. 

Fsto es lo más que por ahoi'a he podido rastreai' acei'ca del 
Verbo. Explicación cabal de todos los tiempos, números y per- 
sonas, etc., lo tengo por inijiosible, por lo menos por ahora. 



CAPITULO V 



DE LAS PREPOSICIONES 



Las preposiciones unas son de las (|ue se anteponen, como 
í/iiasifji'n, ([ue significa, arriba 6 niciiiin; v. gr. : 

Sobre la (;asa — (Jiiasii/rii noliíc. 

Otras se ])os|)onen, como lori, fuera, ¡aloro, dentro; v. gi'. : 

Dentro y fuei'a de casa — Nohic Inloro, noJiic lorí. 

Iré refiriendo algunas, y advirtiendo en cada una, si es de 
las (|uo se anteponen, 6 posponen. 

La preposición Asopotetahé es de las que se posponen, y 
significa — junto i't otra cosa, v. gr. : 

Yo estoy junto al libro — Ai/én/ iicdr asopotciahc. 

La preposición Yovi es de las (|ue so anteponen y significa 
Iros de alguna cosa, v. gr.: 

Tras de mi — Yoví aijém 

La preposición preter no la ay, y assí se explican por i'odeo: 
fuera de Pedro explican ellos, ?,o\oVQá\'o, nnthcdac Pedro, v. gr.: 

Todos los muchachos han estado en la escuela fuera de l'o- 
di'o, explican assí : 



— 210 — 

Solo Pedi-o no hn eslado en ) 
la csciichi, todos los domiis ( /'"('/« cndi/nita riiicd iedn- 
inucliaclios hmi oslado en ln í ¡/<iiif(ip<'', nafhadác ¡ni I'mIvu. 
oscuclii. ) 

í.as iiruposicioiios (ul ó iii son de movimienlo, y las explican 
con la partícula edú antepuesta al noinhi'e, v. gr.: 
\'oy á casa — Hale edd nol/ic 
y O)' á Jujuy — Haíc cdd Jiijují 

Para decir voy ú mi casa — dicen — Saicbó, sin preposición, 
os como frase. Algunas veces la jireposicion in es de quietud 
y le corresponde ni antepuesta, v. gr.: estoy en mi casa — nyem 
ni ibó. Otras veces significa movimiento en lugar y le cori-es- 

jionde tamljien ni antepuesta: v. gr.: 

Me ¡laseo en mi casa — lohoch ni ibó 

\á\ |)re|)osicion NaJialalc, es de las que se anteponen y sig- 
nilica contra, v. gi-.: 

Diiis sídiiinfc. nahnhité ¿ale scaueit 
Dios osla enojado conti'a el pecador. 

La preposición tiaviti, significa antes; y inodieariti, después; 
ambos se anteponen. 

\'oy antes de tí — Saie íianli nham. 
yo\ después de tí — Saie modieaviti cihaiii. 

Aso¡)(ilclat,s\Qm?[Cí\ lo mismo que circa, iuxfn, prope, .seciis. coi'ca 
ó junto A otra cosa; y se antepone al nombre, v. gr.: 

Junto á casa — Assopotetat nohíe. 

Coi/oeo/d lo mismo, que eireniii, circa, y se antepone al noni- 
i)re; v. gr.: 

Al i'cdedor de ti — Cui/nentd ahain. 

Liiri, fuera, pospuesta; v. gr.: 

Fuera de casa — Nohie lar/. 

L((ílrrn. iuile|)uesta signilica dentro; v. gi-.: 

Dentro de casa — Ladero A\)liíc. 

Voth, antepuesta, debajo; v. gr.: 

Debajo los pies — Vollta¡j¡)/(i. 



— 211 — 

Ti<ii/afjií, si^'iiilicn ¡)or Cíiiisn ú (iiiioy de oiro; olí, per, proplrr, y 
so (') íuilopono ni noinhi-o; v. ¡xv.: 

Por Dios, ó j)or amor de Dios — Tiarjcií/á Dios. 

Quando el por os por, donde, es ená anlepucsla, v. gr.: 

Por su casa — Enalnvó. 
Por mi casa — Ennibú. 

Cnijaíjcl sigiiilica Irjos, y so anlepone al nombre, v. gr.: 

Lejos de casa — Caijnget iiohie. 

\,n pi'oposicion seruiidii.)», In explican [lor rodeo, v. gr.: 

Según ¡o dice el Padre / at . * • • ;> j 

'^ f Nacaenapet ini Padre. 

Assí lo dice el I^adi'o ( 

Tii.i significa ft.ss/. 

Mlni signillca hcifitíi y se nnlcponc; v. gi-.: 

(=) Hasta casa — ]\[i.)ií nohíc - 

Ulra ó íraiis es legó pospuesta, v. gr.: 

A la otra parte del Rio — 'Tnld Irgo. 

Penes, que significa con., al, ó en e.\|)lican |)or rodeo, v. gi'.: 
[,os muchachos están al cuidado del Padre, explican: 

i'll |)a(lrc cuida do los muchachos — ¡liodeiiiapr oiniloiner. 
ñoeolcn. ( (,;i í7 pareen ü.—Ed.) 

Adi-ertKK, vel, rci-índii, a/.ia donde, corresponde ec/rf antepuesta, 
V. gr.: 

Voy a/.ia mi casa — fíaiccda ílió. 

A las prei)0siciünes A, ab, abs, e, de, que significan r/r f/o/^/c, 
corresponde mticagc, antepuesta, v. g.: 

Vengo de mi casa — Saimc .sa/icngé ibó. 

Pero se advierte que quando el de ó ex es, materia ex qiia, 
no |)onen iireposicion, sino que hacen una concordancia de 
sustantivo y adjetivo; y assí dicen: 



{') Nota— Aqiii salta el Manuscrito á otra foja y einplíva el Vocabulario 
con la i\I. [ip. 10 y 11 del primer cuaderno.— /í'rf. 

(-) No VA-P:iKÍna 11 del 2° Cuaderno. — Eíí. 



— 212 — 

Ca^a ,h; lieira j yr,^,^^^, ^^„^^^^ 
(',n>n lieiTii ] 

Alis(/i(p. y sine liacoii por rodeo; Pedro cslii pin liijos; expli- 
can: — 

Pedi'o no ny hijos — Pedro qnccá yaiéc. 

Ci»'cun y jittlaní no las ay, y assí las explican poi- rodeo: 
V. 'j;v.: 

Delanle de mí, ex|)lican: 

Viéndolo \o ) ^-^y^'" '<>l^f"¡>'^- 
I Aijeii s-ilotapcc/d 

La ])reposicion pro, que significa jjor, quando significa rogar 
ó interceder, no la ay en esta lengua; sino que se explica por 
compasión, y como quien tiene lástima de aquel ]ior quien so 
ruega ó intercede: y assí en lugar de decir: 

Podre i'uega por mi — dicen 

Pndi'O yo soy un ])ol)rccilo — Omitomec. ai/eni sit/odcm 

Ruega por este mucliQclio 

'liodac. neijid, i|Uü quiero decir: ¡Pobre inuchnclio! 

I'lslas son las pre])Osiciones más usadas. 



CAPITULO VI (O 

DEL NOMBRE COMPARATIVO Y SUPERLATIVO 

l'^l nombre comi)araliv() lo forman los 'l'liovas añadiendo a 
nombre ¡losilivo la partícula mano antepuesta; v. gr.: 

Ikíeno — Nocntd; Mas bueno — Mano - iiocnld. 

Malo — tícaiientn; Mas malo. — Mano- semienta. 

r'nfermo — 8a>/(/oi ; Mas enlei'mo — J\ía)io-Saij(/ot, ole 

Kl Suiícrlativo lo forman añadiendo al iiosilivo la letra n ¡i 
jin: y otras veces añaden la ¡lalabra drsná, v. gi-.: 



(') listo Ciipitiilo correspondí,' al !II por rt'¡;!ii dii sinn, es, fui (S. A. \.. <>>. 



— 213 — 

lUioiiM — Noeiild; Muy huoiio — Koiiciitan. 

Millo — ticnnciili ; Muy malo — i^^r.dueiilai'i. 

Grande — Lecha; Muy gi'ande — Lccliail. 

lüifermo — Saijgoih; Muy enfermo — Saijuotli. -dcmú. 

Pero ([uando (|u¡ei'eii poiidei'ar la cosa lo más (|ue se |iue- 
de ponderar, y ponerla en el sumo y último grado, añaden al 
positivo la partícula mano antejiuesta al positivo, y la lelí'a u 
al (in; v. gr.: 

Bueno — Noenía; Muy bueno — Nocntaú. 

Muy buenísimo, el mejor (|ue se puede bailar, ni pensar, 
ni (liscurrir — j\Iniio - noentn - ú. 

Muy malísimo — jMaiio - scaiiciila - ii. 
Muy cnfei-missimo — ]\Iaiio - saijgotli, - desaú. 

Pateta — Ligero. 
Muy ligerísimo — ¡\[aiw - pateta- n.. 



CAPÍTULO VII W 

DEL PRONOMBRE QUIS vel QUID, QUI QUOD vel QUID 

'IVúlase también de los nombres diminutivos, y del vei'bo 
poss/iiii potes. 

Ll pronombi'O quts vel qui etc. no lo usan relativé, ni tam- 
poco indefinité, solo lo usan interrogalivé, y corresponde 

Can lid é njá, 

que significan, el ¡¡rimei'O, (|ué cosa . ó qué? y el segundo, 
i|uicn"? V. gr.: 

¿(|ué cosa (j qué? — Canná'^ 
¿((uién? — Igá? 

Los nombres diminutivos los forman añadiendo la |)arlfcula 
le i\ los positivos, V. gr.: 



O Este Capitulo corre.sponilo al \" y 5». 



— 214 — 

Hombre — Yalinlé; Hombi'ecilo — YaJolé. 
Mujci- — Aló; Mujei'citn — Alóle. 

Perro — Piocli ; Pci'rillo — J'/ocl/loh'. 

Si el |)Os¡l¡vo íicnlin en a ó e muda la n 6 e en o y nña- 
(lieiuio lii i"iarlí(:ula Ifí queda formado el diminutivo; v. yr.: 

Hombre — Yahnle; Hombrecillo — Yahcdole. 
r,ii)ro — Kcdé; Libi'illo — Kedole. 

Ouando el i)Osilivo acaba en a añaden Ihlr; v. j;-i-.: 

Vaca, Yaf|uilla ó ternei'illa — Vucallole. 
Kleclia, ticiin. (lecha chiquita — T/cnallolc 

Otras veces añaden al positivo la partícula lee y ossí forman 
el diminutivo, y ésto lo usan mucho; y especialmente quandn 
los positivos acaban en consonante; v. gv.: 

A'iejí) — ¡lagaie; \'ie¡ecito — Yaga/colee. 

Muchacho — nf/oth; Muchachito — Nijothokc. 

Sarnoso — .sai/a/c; Sai'nosito — Stn/aicolec. 

(lasa — Noliie; Casita — Koliicolec, ele. 

(jiiandi) los diminutivos son nombres (|uo sii;-ni(ican quan- 
tidad, se forman añadiendo ú los positivos la ¡lartícula lá, 
V. gr.: 

Grande — lecha; ' Grandecilo — • leeJiatá. 
l*cf|ucño — (¡iioti; Pequen i to — qnolitá. 

También los diminutivos de tiempo los forman añadicndn 
la pnrlícida t(i á los positivos ó primitivos; v. gr.: 

Ahora — Kacjiíí; Ahorita — NaíjuiUi. 

A la tarde — ]\favii; A la tardecita — línrilu. 

A la noche — Omclr.pc; A la nochecita — Onielrpríií. 

riirdü y lio puedo no tienen palabras para explicarlo, y as.si 
usan de la palabra rív/ó en su lugar, que quiere decir — no quiero, 
sin ([ue para ellos sea descortesía. Pero los Indios ladinos y 
(|ue saben algo de cortesía (|uando no ¡rueden hacer alguna 
cosa ni dicen no c|uiei'o, ni no puedo; sino (|ue dan la ra/.on 
causa ó motivo del no podei'; y assí, si se les dice \\ uno de 
los Indios ladinos: 

I,evanh\ ese saco ó peso: responden: 

i^ralanopee — pesa muclai. 

Llamo i'i uno (|ue eslii enfermo y le digo: 



— 215 — 

ll<tf — ven — y rospoiido: 
iSa//</ol/i — csloy en ferino. 

Pero la rcs|>uesla mns común, es decir, quando á los Indios 
so les dice que hagan alguna cosa: 

Sdsni/atoii — No sé 

y, eslo aunque lo sepan hacer, siempre que no quieran hacer 
la cosa, dicen: 

Sasaijaten — No sé. 



CAPITULO VIH 
DE LOS ADVERBIOS 

'IViUnse de los adverbios de lugor, de tiempo y do enlItUitl. 

Adverbios de a(|uellos (|ue salen de nomljres adjelivos, como 
buenamente, malamente, lindamente, etc., no los tienen los 
Thovas; pero los explican usando en lugai- de adveriiios, de 
los nombres adjetivos; v. gr.: 

\\q comido bien, explican: — La comida bn sido buena. 
I'll muchacho lo ha hecho lindamente, dicen: 

liuen muchacho — ñucolcn iioenta. 

!'',] hombre ha procedido mal: 

Mal JK^mbio — Yahale smiirii 

Lste es el modo de ex])licar los adverbios de calidad ú qua- 
lidad usando de los adjetivos en lugar de adverbios. Pondré 
algunos, para c|uc mejoi' se entienda: 

Los muchachos. juegan alegi'emente. 
Ncgotol.ec tevalagoiitnpé urqnisüapc, 
(|uiore decir: Los muchachos juegan alegi'es, valientemente, 
alentadamente, esforzadamente. 
Ánagnicahí, que (]uiere decir — alentado. 

Medrosamente — nolil f|uiere decir — medroso. 
yVIegremcnte — viquixitapé — alegre. 

Bli\ndamcnte — ¡jsotctapcc — blando. 



— 216 — 

l''áf.ilinenle — inlijnlac — IVicil. 

A oscondiilns ■ — iiiniof/íiiii — cscondiilo. 

l'urliiulamente — jiiíl/a¡/iic-(l(iinirntacfii/c — iiorliado. 

(llarainente — itiliijui ■ — claro. 

Keliznienle — iioo.iiln — íoliz. 

Malainonle ( , , 

„ . , ■ íicniícn — malo. 

iJesgraciadainenle \ 

l''alsainenle — rliepecnin — falso. 

(ieneralmenle — cadimita — lodos. 

Nulural mente — sidnnacii 

f'a.sual mente — aidaimoi 

Pocas veces — (¡notitá — |>()(|uilo. 

Muchas veces — Ice.Jní — mucho. 

Una ü oli'a ve/, ó algunas veces — nntcdnpec 

Vcrdadci'amcnle neraaisnú, etc. 

l'lste es el modo de explicar los adverbios de qualidad 
de calidad. 

Aunque no tienen pi'opiamente los Thovas adverhios ( 
calidad, pero tienen pro|)iamonle y rigorosamente advei'hios i 
lugar y liompo. 

Los adverbios de lugar ó locales son los siguientes: 

Idicagé — Donde? 

Nanná — Ac|uí. 

Naqttc.dtí — Allá. 

/difaic/é — Adonde esl¿V ó Adonde ha ido-' 

[(¡nmaditaygatn — A/.ia donde ha ido"? 

f(jati(iccif/(< — De donde viene? 

I(jadeai/f/(' — Adonde vas? 

Édd " — Alhi. 

ídc.alagí cüdeanoci — Quando, viniste?, etc. 

Los adverbios de tienijio son los siguientes: 

('(ijiioinctíifd — á la mañana. 

Mdiif — á la tílrdo. 

.Waliagáf — ül medió dia. 

Napi' — á la noche. 

Xinogoni — al ponerse el sol. 

Xiitagñii sigi'iii — al nacer el sol. 

Yt'.cdliá — entonces. 

Xtuji — ahora. 

Xttgiíd (ihositd — (sic) voy este año. 



— 217 — 

N'miinc.j nar/afc — esle dia ó el dia de alioi'a. 
iWcif/í m'ce.pc. — esla noclie ó la noche de aliora. 

Con estos (i'es adverbios nagi, ahoi'a, cómele, después y que- 
callagd, antes, juntos con los otros adverbios, ó nombres sus- 
laiitivos, hacen muchos adverbios de tiempo determinados; y 
assí dicen: 

C)y, ó el dia de ahora — Signahag, vel, Nagi .sigiiahág. 

Ayer, ó el dia de antes — Siccavit, vel, QuecaUagd siccavif. 

Mañana (') el dia después de oy — Comevani, vel, Cómele comevaní. 

NOMHHKS Y AdVKRHIOS Dli PlíIÍSlíNTIÍ 

\']\ dia de oy ■ — iSigiinlidg. 

Luego — Kagitá. 

Al punto, al instante, I ,. ., , 

id momento \ 
Ahora — Nagi. 

Año — lo//. 

Este año — Nagi i-og. 

Este dia ó este sol — N'agi .ügnahág. 

Isste mes ó esta luna — Nagi cahogogoic. 

Adveriíios y Nomures de pRETÉnrro 

El día do ayei" — iSia'aDH. 

El dia de antes de ayer — tSiccaijit ó caga. 

El otro dia — (¿xesó. 

Antaño — Sicvoyf. 

El otro año pasado — >iicvo¡i alcai/á. 

Ha mucho tiempo — Sovetenvé. 

üe antes — QuecaUagd. 

Poco ha — Quotitrí. 

Presto — AriaJd. 

Presto presto — Arinrinlai/. 

AnvERinos de Futuro 

De a(|uí á un poco — Uacaen. 

De aquí adelante — Oareró. 

K\ mes (|ue viene 6 la 

luna (|ue viene 
El año r[ue viene —Come voij 



CoiDaiifd cdlegiiéc. 



218 



De aquí- á mucho Uempo 

l\loñan;i 

Después de mañana 

Por la mañana 

Un dia de eslos 



tíagnacagttanicroij. 

Coinevani. 

Opnsnló. 

CorniicaiiU'iá. 

Cnmacaniquota. 

JlannJuirj. 



Adviíriíios Dii Tiempo indiíticrminado 



A la tarde 

A la noche ó ya j 

anocheciendo \ 

A la tardecita 
A la mañana 
Muy de mañana 
Al alba 
Al medio dia 
A media noclie 
Antes de comer 
Cada dia 
Todos los dias 
Cada año 
Todos los años 
De noche 
1)0 dia 

De (|uando en (junndo 
De i'epcnlo 

Temprano i'i buen tiempo) 
Antes de anochecer i 

Un dia antes 
Un dia después 
Después de tres dias 
[■'A año que viene 



Comncif. 

Omi'lepé. 

CoDieleacitd. 

jSignete, ve!, Comoneté. 

QttecaUagá netefcí. 

Tiogonigefedá. 

Lenahatig. 

PeJagueJ. 

(¿uecaUagá siquehc. 

Honagantape.cu6. 

Hacaáv.calocoijnoinganagí'c 

Natotenoiú. 

VoijdiJ. 

I'm-é. 

Nnhág. 

Idudaquió. 

Velaadaf. 

Lhtgaítvitcfd. 

Callaganahag. 
Comelenahag. 
Conud el ionaa g titesd . 
Coinatagacoii. 



210 



CAPITULO IX 



DE LA INTERJECCIÓN 



La interjección es la que declara los varios afectos (jue ay 
en el ánimo, como: 

O me misenim — ¡Oy misei'able de mí! 

Tiene esta lengua varios de estos afectos n as])ii'ac¡oncs, 
como se verá en los siguientes: 

Afecto de abominación — 
Lahác — ¡oy qué abominable! 

esto (|uiere decii' del que alaba: 

Madiamaú — ¡oy qué ijuenol 

del (jue atemoriza : 

Enagoniasaló! — que quiere decii' ¡ola, ci'illense! 

del (|ue amenaza : 

Aveolasique! — que ([uiere decir ¡mira, lo lias de pagar-.' 

Del (|ue so admira — IniclñiUodajxir 

Del {|ue se alegra con risa — Ahá-Ahá! 

Del ((ue se goza ó tomo contento — Nelón Bnprgcc 



Del que liace burla 
Del que se indigna 
Alabar por ironía 
Bueno está, bueno está 
l'lslá buenísimo 

Del que invoca ó exclama 

De impaciencia 

De lástima ó compasión 
Aba, aha infeliz 
Aba pobrecitol 



— Tientapec 

— Naca 

— Nacaen, nacieii 

— Noent.á, iioeiüá 

— Manoextaú 

— • Naca, linea Diofi! 

— Ahá, Allá Dios! 

— Cotaglugac; equivale lí 

por vida de tal! 

— Aij trabajo, como este! 
■ — Ahá, ahá, tiogidisá. 

— Aha siliodém! 



Del (¡ue so ([ucja de dolor ó enfermedad: 

Ay, ay que me duele! — Aga, agá, chiqnet! 
Ay, ay (¡ue estoy enfermo — Aga, agá saggot. 



— 220 — 

Dol que se queja de cnloi': 

Oy (jué calor lan recio! — Nitililianamíoii ! 
Del que se queja de frió: 

Jesús! (|ue frió lan grande! — Tocoij, iocoij, namacnlá. 
Del (|ue coye á olro en un doiilo, hurlo, ele: 

Ola, ola, que estás haciendo! — Ee r.a eadarknni/uccf 
Del que assiente á lo que olro dice: 

E, assí es, assí es — Kncaen, nacaen. 
Del que se corrige de lo mal dicho y quiere decir mejor: 

Lciweiiid. 
Del que reprende á olro de lo mal hecho: 

¿Qué has hecho? — Qiiütidiencc'^ 
Del (|ue se espanta si se le cayó algo de las manos: 

Ay se me ha caldo! — Alta aitdtiní 
l)ol que llama cá alguno y no viene luego: 

O ¡válgame Dios! equivale — Qaolalagác! 
Del que cae en la cuenta de alguna cosa que se le hahía olvi- 
dado: Yach, yack. 
y esto último lo usan á cada paso. 

Esto es lo que he podido avei-iguar acerca de la Inlcrjeccion. 



CAPITULO X 
DE LA CONJUNCIÓN 

Conjunción es la que ala, une y traba las parles de la ora- 
ción entre si mismas. Las conjunciones unas son adversativas, 
otras coi)ulal¡vas, otras disyuntivas y otras causales. 

Las copulativas hacen añadiendo esta partícula cagai/ ante- 
puesta, que quiere decir tniubicii; v. i^y.: 

Los hombres y los muchachos comen — explican 
Los hombres y también los muchachos comen: 

Yalialé caf/aij ñoca .sii/iichc 
Otras veces usan de la [¡alabra radia, que ijuiei^e decii' con: 
V. gi'.: 

Los híuiibrcs y los muchachos, esto es. 

Los hombres con los muchachos 

Yahnlc cadia ñaca 



— 221 — 

Oirás veces no usan de eouJLiueinii luiifíann, v. gr.: 
l'üdro y Paljlo — dicen — J'fdro, Palilo 
])ios y Hombre — Dios yahale 

Corno y IjcIjo — Siqíiche niijóm 

Cielo y tierra — Pi.jgém, aliña, ele. 

Oirás veces en lugar de conjunción hacen dos oraciones y 
dcxan la conjunción; v. gr.: 

Pedro Y Juan viene, explican: Pe- ) ., , ,. r 

, . T • í J caro sauccho, Jiiai) aniicclio 

aro viene, Juan viene \ 

Oirás veces con dos nombres del singular ponen el vcr!)0 
en el plural, sin conjunción ninguna.; v. gr.: 

Pedro y Juan vienen — Pedro Jnaii. lanar. 

Conjunciones disiuntivas no tienen los Tbovas, y assí las 
suplen con la palabra no sr, y hacen dos oraciones; v. gr. : 

VÁ (|ue viene ó es hombre ó es mujer — explican: No só si 
el (|uc viene es hombro; no .só si el que viene es mujer. — 
tSasayalen, ñjnicnenas ó mi yahaleena; sasaijatcn, igmencnas ó aló aña. 

[-.a adversativa es la palabra caldo que ([uierc decir w/rí.s- ó 
pero, V. gr. : 

V,\ muchacho es bueno, i)cro no ( Nonntá ncf/oiolcc; calar sasn- 
es ladino, n no sabe hablar i ¡jatoi iacatacá cdocosí. 

Qnanujnain y qaauíris son lo mismo (|ue pero; y assí para 
decir es bueno auiKjuo no sabe: dicen, es bueno, pero no sabe: 
Noenlá cnlác sasa ¡jalón. 

Er(/o c. ¡,jilar son il-lalivas, y explican con esta palabra, 
<¡nia//d, (juo (juicre decir ron (pie, v. gr. : El Padre ha mandado 
que los muchachos no se vayan al monte, luego no habré de 
ir yo: — explican — con que no habré de ir yo. 

Oinilonicc, el Padre ó el que tiene corona, cnapcr, dice, inia- 
ca, que los muchachos, tacamecco, no vayan, cariará, al monte; 
KaKajiró, no iré, qniaxjá ayém, con que yo. 

Las causales son quotarí ó quoiarién, que significan, ])or(|ué 
causa, ra/.on ó motivo, v. gr. : 

¿Porqué lloras? — Qnolariái nohinní? 

Quando ay pregunta y respuesta no usan de conjunción en 
la respuesta, ni de partícula ninguna, sino que dan simple- 
mente la respuesta; v. gr. : pregunta uno: 

¿Porqué lloras? Nosotros solemos decir — poríjuc me duele, 
por(|ue estoy enfermo, porque muri(3 mi ¡¡adre, etc. Pero ellos 
lui ponen porqnr, sino responden: 



Mo duele — Oldquet 

Mstoy enfermo — Sai/yolh 

Se liQ muerto mi madre — Yate ilkú 

Murió mi padre — lia illcii 

Tenso hambre ó / , ■ i , 

^^ } — Acá siniícl/i: 

No leiigo que comer ) 

El mucliaclio me ha iiecho daño — Tiovagáii ncgoioh'c. 

El caballo so ha perdido — Socataprc. cavaijo. 

A la partícula que quando viene después de verbo dclcrnii- 

nantc, lo corresponde la partícula i añadida y ante|)ucsla á la 

persona, que hace del verbo determinado; v. gr. : 

l'll padre manda que los mu- ) Knapce willnií/cr, ¡niaca oqiii 

chachos vayan á misa: ) Missd. 

Á^r-, ncqjte, so suplen con las pai'tículas cú, acá, qíiccá, scird, 

que quieren decir, nada, iriinjuno, v. gr. : 

Ningún muchacho — Quccd nPcjoUidcc 

en lugar do dccii', ni un muchacho. 

Estas son las ('onjunciones mas usadas, las demás casi 

todas se reducen ú estas. 



CAPÍTULO XI 

DE LOS NOMBRES DE PARENTES'JO 

Los nombres de parentesco unos son de consanguinidad y 
otros do afinidad.— Los de consanguinidad son los siguicnles: 

Parentela — Yaginidudc. 

Cabo/.a ó cepa del linaje — Capidinianac. 

Pcbisabuelo ó tercer abuelo — Ca.hipilapi. 

Bisabuelo 6 segundo abuelo I 

ó abuelo de mi ¡ladrc ) 

Mi abuelo ó el padi-e de 1 

mi padre j " ^^''P' '"' ^■"^''■ 
Padi-e — J/d 

Mi tic, hei'mano de mi padre — Jld al<a¡/d 
Mi tio, hermano do mi madre — Yalelcaijá 
Mi padre que me engcndi'ó — Itá 

Hijo varón del padre — Yalcrh 

Su hija del padre — Yalr. 



Tía l<ip~ 



223 — 



So disüii^Lio (le osla })üliil)ra yalidlr, (|iio siynilica el lioiii- 
lire cu la sílaba do oii iiiodio (|uc no la üonc ¡/(de quo sigui- 
(ica la hija. 



Hijo ó Iiorniano mayoi' 

Hija ó honnana mayoi' 

Hijo ó liCi-rnano inenor 

Hija ó hermana menor 

Hijo único 

Hija única 

Hijo [)i'imogón>to 

Hija priniogónila 

Hijo (juG yo engendró 

Hija que yo engendré 

Mi hermano 

Mi liormano carnal 

Mi hermana carnal 

Mi primo mayor 

Mi pi'imo menor 

Hermano mayor respcclo do la 
hermana menor 

Primo hermano 

Mi primo segundo 

Primo tercero 

l'rimoquarlo ó visniolo do mi 
primo cornal y nicLo do mi 
primo segundo 

Hermana mayor de él ó do ella 

Hermana menor de el ó de ella 

Prima mayor do su primo y 
prima menores (sic) 

Prima menor respecto de su 
prima mayor 

Mi hermana mayor 

Mi hermana menor carnal res- 
pecto de su liermana mayor 
carnal 

Nietos de todos cuatro abuelos 

Nielas de lodos cuatro abuelos 

Tarlarahuela, madre del tarta- 
rabuelo 

Sexta ai)Uola, la madre de mi 
tai'larabuclo 



— I'iliacá 

— Filé 

— Nocoléc 

— Nolé 

— Yalcch iialhcdac 

— Natltedacnui yaloln 

— Yalcch (¡uccalhicalá 

— Yaitilc (¡itccallacald 

— Yalcch 

— IlciIó 

— Yacayd 

— Yacnijd 

— Yacayd 

— Piliaca 

— Ñocoi ce 

— Nololc 

— Nacayá 

— Lio Ice 

— Yacaya Lard 

— Yacayd Laaal 

— ^ Yopilc Adadisa 

— Lauohidasd 

— Lopilclú 

— Noliolc 

— Pilche 

— Nolc Áylnylccolild 

— Lai'a Cadapilara 

— Lava Cadapilava 

— Calcóle iiiraea. eaeayiiirauilia. 

— Caleoleqae callayd 



I,n (|\ic eslá iiiilcs, ahucia <lc 

mi lui'lai'uljuela 
AIjuola madre del abuelo 
'J'ailai-abuelü nialerna 
Rohisahuela materna 
Jiisabuela inalerna 
vVbueia malei'iia 
Madre 

I,a madre, (pie me i)ari<') 
]\li lia liermana mayor de ini | 

madre. i 

Mi lia liermana menor do mi j 

madre ( 

Mi tia hermana de mi padre 
Hijo de la madre 
Hija de la madre 
Hijo que yo parí 
Hijo único 
Hija única 
l'!l hijo úllimo 
Sobrinos, hijos de su herinana ( 

mayor ( 

Sobrinas, hijas de su hermana 1 

mayor j 

Mis soijrinos hijos de mi licr- | 

mano menor ' 

Mis sobrinas iiijas de ini lier- | 

mano menor I 

Mis sobrinos hijos de mi her- 
mano mayor 
Mis sobrinas hijas de mi her- 
mano mayor 
Dos primos hermanos 
Prima secunda 



— YdpiliUc 

— Yapc'lcté 

— Nimca cacoijiiicd 

— Ya pila lé 

— Nimcd cacan i 

— Cuino 

— Yatlió 

— Yalliclté aniíiuKjd kcuuic 

— Yalclic Ta>¡)ÍIcI(: 

— Yasodo lanoló 

— Yhtlcaijd 

— Ynlclic, Yalcch 

— Yate, Yalú 

— Yalcc Decolló 

— Yalcch Nallirdac 

— y«/c Nalhedac 

— • Nidisiculc.c Yalcrh 

— Lhujiicc i^Ialiíji ijalcc 

— LUtijiicc Maliíji ijalc 
' — Lopiü yalóc 

■ — Líipilí ¡jalé 

— Yjiíjncc j]lali(/i ¡jalee 

— Y</t¡/iicc Malfí,/ i/filé 

— Nara¡i¡d 

— Llüholé. 



NOMURES DE Al'INlDAI) 



l^adraslro — Yciayd 

Madrastra — 7'///í/(/, (piequiere dei;ir, casada con mi padre sin 

ser mi madre, 
l'liitenado — Noípdduc 
i'lntenada — TaiIíniicí/oI 
Snetiro — Lalliió 



225 



Suegra — Lalltiüdó 

Nuci'ii — Lnlliv, (|uc (|uici-G decir, iiiujcf de mi liijo. 

Yerno — Ladogoiice 

Cuñiido — Yallihi, c|uicrc decir, marido do mi licrmana. 

Mi cuñada — Lidavd 



CAPITULO XII 
DEL PARENTESCO ESPIRITUAL Y DE LA PROHIJACIÓN 

El [lareiUesco espiritual, y lo mismo la proliijacioa ó adop- 
ción, por no L6ner términos propios la lengua, para explicai'los, 
los explica por las acciones, (]ue se hacen para conti'alicr el 
parentesco espiritual, y el de adopción; como se verá en los 
nombres siguientes: 
MI padrino en el bautismo, ó el c|uc tiene la criatura (]uando 

lo lieclian el ogua — Lacapalcc v.chclh(itjallt. 
I,a madi'ina en el jjuulismo, ó la (|ue tiene la criatura, (|uaii(lo 

lo hedían el agua — LaUíclic nclliaijdlli. 
El ahijado en el bautismo — (^/ícca/w^/tt Yakc Yoeodeler l(il<i¡>, di¡/c. 

elhagaih. 
Ahijada en el bautismo — Yalc quccaiiagn Yocodcleclalapd/i/acf/iagnth. 
I'',l padrino del (íasamionto — Ndcaalm ¡jvrcniniagii (lii/idoii. 
Madi'ina del casamiento — Lallte (¡nccanagn Onaduii. 
Ahijado del casamiento — Lacapalcc (¡líccanagd Giiadon. 
Ahijada del casamiento — Lacapalo quccanalc Guadomuja. 

NOMBRES DE PnOIlUAGION Ó ADOI'CION 

Padre ado|)tivo — Yacoiiaqnc callaga Ncgololcc cacaijiii Yalcr/csd. 
Madre adoptiva — Yaconaque calinga Ncgotolcc cacagní Yalcsd. 
VÁ prohijado ó adoptado por hijo — Ya,cc Nisa Ncgoloicc. 
I ,a prohijada ó adoptada por hija — Yalé Nísa Nrgolnlc. 



CAPITULO XIII (y último) 

DEL MODO DE CONTAR DE LOS THOVAS 

Acerca dei modo que tienen de contar los Tliovas no ay 
mucho que decir, pues no tienen mas que cuatro niimei'os. 



— 220 — 

ITno — Nalhr.dac 

Ihio solo — Niilhrddc colee 

Dos — Cacfiijiii, vel, Ni ruca 

'JVc.s — CdCiiijniUá 

C.uü\vo — Nalolíipcf/nl 

Eslos números y no más tienen los Tliovas. Husla diez 
cuentón, duplicando ó triplicando estos mismos y assi dicen : 

Cinco ú tres y dos — Nivoca cacai/nilin 

Seis ó dos veces tres — Cacayni cacaijnUia 

Seis ó uno y dos tres — Nathedac cacai/ní cacai/iülia 

Oclio ó dos quatros — Nivocn naloJaiiccjat 

Nueve — Nivoca naíotapegat natedac 

que (juiere decir dos quatros y uno. 
Diez ó dos (|uati'OS y dos — Cacaijni nivoca naIotíq)í'f/af 
ó si no muestran los diez dedos de las manos abiertas y con 
eso significan rffes. 

Para de.cir once muestran todos los dedos de las dos ma- 
nos y después un dedo solo. 

l'ara decir doce todos los dedos de ambas manos, y des|>uos 
dos (lodos; y para trece, Iros dedos, para catorce, cuati'o, etc., y 
assí van contando basta 20, para decir diez y ocho v. gr. mues- 
li-an lodos los dedos de ambas manos, después todos los de 
la una y tres de la otra. Paro decir veÍ7ife muestran todos los 
dedos de pies y manos. 

Para decir 24, todos los dedos de pies y manos y después 
cuatro de una mano. 

Para .W, todos de piós y manos y después todos los de las 
manos. 

Para 40, muestran dos de dos, y después todos los de pies 
y manos; que quieren decir dos veces 20. 

Paro decir ciento, muestran una vez lodos los dedos de una 
mano y después lodos los de monos y pies. Y de esta suerte 
van formando sus cuentas. 

Los meses cuentan por lunas, y los años. 
Los dias por soles, y asi dicen tantas lunas, tantos soles. 
Las boras cuentan mostrando con el índice el cielo, y el 
sitio ó lugar donde estaba el sol, en a(jucllii boi'o, (|uo i|aicrc 
explicar el Indio. 

[Aqiii signo ul ApcMidix iiic()r|H)i-;i(K) mas atr/is ('apitiilo .'i".— /wí.]. 



— 227 



VOCABLOS DEL HOMBRE 



A (nado) 



M 





B 


Muslos 


— cadolellá. 


Barriga 


— cadaham. 




N 


I5oca 


— codap. 






l?ofes 


— IcUhi. 


Nalgas 


— ciidosapi. 


Brazos 


— yapifjc. 


Nariz 


— cadimir.li. 






Nervios 


— napaipiou't. 




c 


Nuca 


— covic/jiicl/'i. 


Cabello 


— COIVI. 







Cabeza 


— colcoic (ocalcoic). 




Canilla 


— cadihipirech. 


Ojos 


— cudahfinel. 


Canillas 


— lilil. 


Orejas 


— calquelelá. 


Cara 


— yssich. 






Cojas 


— canehé. 




P 


Corazón 


— quiriacaíé. 






Costado 


— hissot. 


Palabras 


— naatcatacá. 


Costillas 


— canilissil. 


Panza 


— daham. 


Cuello 


— yocolá. 


Pecho 


— yohor/e. 






Pechos 


— loleté. 




D 


Pescuezo 


— calcossol. 


Denlos 


— colwgnnlá. 


Pié 
Piel 


— copia. 

— cndohnc. 


l)i(!ntos 


— cndovtí. 










Piíírnas 


— cridiliL 




E 


l^liinta (1(^ 1 


)ié— copidldliiicl ((ipin?) 


ICiniK'iiin 


— C(i]¡i'ilol(ich (npia?) 




R 


líiitrañas 


— lahuel. 






Espalilar 


— lapallclá. 


niñones 


— lUighxi. 






Rodillas 


— cadillequeté. 




F 




s 


Fi'onto 


— canepc. 








G 


Sangre 


— leíapú. 




Sesos 


— lapiohó. 


(iarganta 


— Cfidffcoicqidli. 

H 




T 


Jliel 


— lissí. 


Tripas 


— l/i.yíisf:í. 


íligailos 


— lolamcch. 


Talón 


— cadayngá. 


Hombros 


— cadallncó. 




u 


Iliinso 


— piliinech. 










Ufias 


— ciidcnalli. 




L 






Labios 


— canasipissi. 




V 


Lengua 


— calaliagaíh. 


Venas 


— lothá. 



VOCABULARIO 

CASTELLANO -TOBA 

por el Padre Barcena (MS. en la Biblioteca del General Mitre) 



ACOMl'ANAnO DE 



EQUIVALENCIAS APUNTADAS DE BOGA 
DEL INDIO LOIMíZ EN 1888 

POR 

Samuel A. Lafone Quovodo M. A. 



VOCABULARIO TOBA 



Clave : L. = voz según López. 



Abajar — anenoüni. 

Abajo de algo — comalü'i. 

Abeja — diipicli. L. dapik. 

Abertura — lavach. 

Abispa — }iijnach. L. naelalú (negra) 
San Jorge. 

Ablador— taga; agay. L. tagayagrgaj-. 

Ablandar — auquevoch. 

Abochornado — chihiienetáp. 

Abogado - ugiiisi. 

Abogar — sltiodem. 

Abominable — chacayntnch. 

Aborrecer — yuquiavá. 

Aborreces el pecado — siqíiiiiava- 
luiél. 

Abortar — illeú agí laguél. L. ualgrgoy 

Abrazar — capalccli. L. capálek. 

Abrasarse de calor — nctupli. 

Abre la boca — accji'!. 

Abreviar — ayulá. L. hiksyunik. 

Abrigado lugar — dopacliatigi. L. 
lalitncoó (rincón de monte). 

Abrigarse — dapoyná. L. apoguinl. 

Abrir portillo — abasigi L. ncaicó. 
(abrir senda). 

Abrir puerta — ugatigui. L. auachi- 
qiii (lasóm). 

Abrir zanja — paganacatahc. L. las- 
chiugué(?). 

Abrir reses — avequesócli. L. pelca- 
giienaló. 

Abrirse la flor — lahagui. 

Abrojo — taliasocli. L. tahasott. 

Absolver ó perdonar — apetét. 

Abuela — cunié. L. conié, 1 ycotó, 2 
aleóte; sexla abuela — calcotcquo 
callagú; abuela de mi larlarabuelo 
— yapiletó; abuela, madre del abue- 
lo — yapolctó; abuela materna — 
cunié. 



Abuelo — yapú-li. L. 1 yai)ó, 2 adapi; 
mi abuelo ó padre de mi padre ~ 
yajií; ó yapí, It:'i. 

Acabar de hacer — liliinié. L. liliimé; 
acabar de sembrar — lesuniatli. L. 
lisnmath ; acabar de comer — lesa- 
hath. L. leliatli ; acabar de hilar — 
mel abeliatli. L. sarnadimé; acabar 
de vaciar — ucndinl; acabar de de- 
cir — leymi acatacA. L. leuma da- 
traerek. 

Acabarse algo — sutcaycá. L. leau- 
niátli. 

Acabóse — sotaycá. 

A cada uno — natedapecli. 

Acallar niños — ele tay. L. enrenay- 
cállesc. 

Acarrear — alciiliá. 

Acedarse — natiiini. 

Acedar cosa — scaiiúni. 

Acendrar oro — apelocli. 

Acepillar — ananiadecli. 

Acepillo — Iccliat. 

Acequia — nenantaci'ihl. 

Acercarse— noqtuquiui'i.. L.anqiiiguó. 

Acertar tirando — natlién. L. yiiya- 
túm. 

Acezar — lahath. L. lendahát. 

Aclararse el tiempo — hidioydé. L. 
coroittó. 

Acocear — sotanapec. L. iasot. 

Acometer — agayá. 

Aconsejar — sapayém. 

Acordar á otro — dienta. L. antoenó. 

A.cordarse — sasihuolanaté. L. an- 
toet'i. 

Acortar — pelelcgiiéc. 

Acostarse — cnngi. Ij. nancrfinij. 

Acullá— mayataguó. L. cayoó. (Allá 
lejos). 



232 — 



Acusar — siliogolli. 

Adelgazar — nulcyiiich. L. iiolucii- 

.|ue|ióc. 
Adonde— iiiolinú-quo; adonde vas?— 

yyii'iaj-gó?; adonde vas? — j'raygó, 

yy'iuluiíygú;— a(iü¿KÍ6' vais? — yguri- 

yuygc; ; adonde fué el caballo? — 

yritiiygó cavayó? — adonde está ó 

adonde ha ido? — yditaigé? 
Adormecer á otro— 11 taaic. L. otcliat- 

cliit. 
Adornar — ahuicli. 
Adornarse — adioetó. 
Adquirir — neñandijin. 
Adrede — soliagA, saguidlc. 
A escondidas — sootinó. L. ñorúttani. 
A escondidas — nañoglini. 
Afilar — aquübiicch. L. auquciiók. 
Afligirse — sasitatá. L. sootapck. 
Afligir — yaneliuúch. 
Afrentarse — dipocócli. L. alemactá. 
Afrentarse á otro — pococosit. L. 

alLiiriactan. 
Afuera — aiu';cli. L. aiiék. 
Agacharse — uapalianí. L. análiiil. 
Agí — coday. L. chiiiigrgadáik. 
Agotar — auucú. L. leauniáth. 
Agradar — aliitioduin. 
Agradecer — caij. L. ngray niacliéc 

(no dicen nunca muchas gracias). 
Agria cosa — noliillá. L. iwA. 
Agua — ntítalh. L. netagi'gát. 
Aguacero— avóUi. L. uwoUoó (lliiovii 

mucho). 
Aguanoso — salecolú. L. apaptá (mo- 

jacUi co.sa). 
Aguar — apogueth. 
Aguardar — ■vatayvá. L. niyatt. 
Águila — voic. L. owilc. 
Aguja — telaancutó., netetli. L. tota- 

grgiinucló. 
Agujerear — avolavácli. L, uvülauák. 
Agujero — hivach. L. lauák. 
Agusanarse — bocoguó. L. coogai. 
Ahijada del casamiento — hicapale 

i|ii<:canulc gi lado naga. 
Ahijado del casamiento — lacapalec 

qiiccunagá giiadon. 
Ahijada de bautismo — yalo qiicca- 

iiaga yocodulcc hilap digo clluigalh. 
Ahijado do bautismo — quocanaga 

yalüc yocodclcc lalap, digo eüiagaUí. 



Ahitarse — saymích. 
Ahogar á otro — pcnücütilh. 
Ahogarse — dippunnó. L. aiigrgaik. 
Ahora — nagi, nagui. L. nagui. 
Ahorcar á otro — quinidc sigen. L. 

yaninoolgsútt. 
Ahorita — naquitá, naguila. 
Ahumar — nialliá. L. mallK'i. 
Ay — vanóth; ay, quejándose — \v¿\\, 

ag.'i; ¡mj, qué abominable! — lahác; 

¡ay, qué bueno! — inadlamaú; ¡aii, 

se ha caydo! — aha anatiní. 
Ay viír Oy. 
Aynas ó casi — yácli. 
Airarse — sahiiatá. 
Aire — net¿. L. ataló. 
Aire hacer — atomapegct. 
Ajuar, hacienda — lovopi. L. lovoiii. 
Ajustar — unahatetá. L. alpatacni. 
A la mañana — comennutatá sígnete, 

vel, comoneté. 
A la tarde — mavit. 
A la noche — nepé, omeleiié. 
A la tardecita — cómele avila. 
A media noche — pelugiiel. 
A la tardecita — mavitá. 
A la nochecita — oinelepelá. 
A la tarde — comavith, niuvit. L. 

aiiitt. 
A la otra parte del rio — tuh'i legó. 
Al medio dia — naliagát. 
Al ponerse el sol — ninogoni. 
Al nacer el sol — ninogón sigem. 
Al alba — tiogonigetedá. 
Al medio dia — lenahaiig. 
Al alba — netetú. L. teta. 
Al derecho — calagotéch. 
Al Oriente — tagni. L. tagni. 
Al Poniente — opiguén. L. lapigiiéni. 
Al Norte — cullaliá. L. culhigígá. 
Al Sur — siph. I/, slo. 
Al rededor de ti — coyocotá aii;iiii. 
Al rededor poner — liO(juis('i|i. I,. 

apalranguL 
Al rededor andar — acohotapéc. 1,. 

malacoletapiik. 
Ala de ave — lava. L. hiuá. 
Ala pluma — lutá. 
Alabar — seicún. 
Alabarse — pugadácli. 
Alargar — souách. L. aiiaiiéli.. 
Alargarse — yananciiécli. 



233 



Albañal — lüiiioli'ilic, L. auancalk. 

Albañil — nocnataanúcli. L. (las imi- 
jorcs hacen la casa). 

Alegrar — logvianatith. L. matapoók. 

Alegrar á otro — sayalgetlen. 

Alegrarse — nisón. L. cliiamapcó. 

Alegremente — niquisitapé. 

Atentado — anngaicalü. 

Alezna — canná. 

Algarroba blanca — aniáp. L. map ; 
(ügarroba alegra — pantúch ; alga- 
rroba zorruna — pach. L. nidasú- 
cspiniida. 

Algarrobo — aniapkli. Ij. mapik ; al- 
garrobo wcí/ro— pantúch. L. pantak. 

Algo — uiecaviach. 

Algodón — valüch. L. iialók. 

Algunos — sovaháy. 

Aliento — analiiU. L. lemlahát. 

Alisar — naniadúch. 

Alma — hiquihí, niquihí, apoyach L. 
iii(]iini¡. 

Almirez ó mortero — adanaqui. L. 
adngnaqui. 

Almohada— soliancaté. L. laarnacté. 

Aloja — latagó L. latagrgá. 

Alquilar — azilá. 

Alumbra — ancuyadelech. 

Alumbrar — coydctec. L. cuyadagig- 
iiagli''. 

Alzarlo — caidonaconá. L. nishigéni. 

Allá — edá-illic, naqued;'i. 

Ama que cria — cohóy. L. sogoná. 

Amar — savatecó, sivelenaté. 

Amable — saycó. 

Amancebarse— amoyvá. L. amoyuá. 

Amando (tu) — scopitapegá. 

Amanecer — pigini sigéin. L. dieroné. 

Amansador — pagnatagnáy. L. poto- 
roló. 

Amansar — liuapagóm. L. parguéni. 

Amargar — alcotá. 

Amargo — noyvá. L. chiiii. 

Amarinar — acuni. L. cuwienanonrá. 

Amarillo— yocovi, coviodaic. L. cowi. 

Amasar — lachegém. 

Amedrentar — sclielách. 

Amenaza — avéch. 

Amenazar — lagasoganó. 

Amenudo — hiiayalhigiU. 

Amigo — hidlcli Ij. hidik. 

Amistad tener — yasoluia. L. yapuá. 



Amontonar — lahaponát. Ij. lahapu- 
lionntt. 

A mentones — quippi. L. ponik. 

Amortajar — hipahiní. 

Amortiguar — dacapi. 

Anca — liliicápli. L. lihigál. 

Anca de animal — yas;'ipli. 

Ancho — lecagui. L. lecaloúk. 

Andar — lohóch. L. cohócchin. 

Andar desviado — ysomapéch. L. 
somopék. 

Andas — sicouócli. 

Andrajo, trapo — liipo-.sahuun. Jj. 
erayúk. 

Anillo— nitigiiisicli. L. cliigiiisacló. 

Animal — siguiácii. L. siguiúk. 

Anochecer — pogodicli. L. paltaník. 

Anta — sipeccalü. 

Antaño — sicvoyt. 

Anteayer — sycayliliá, ysicabitlilia. 
L/soailiá. 

Antepasados — siigcteguc. L. ciaici'). 

Antes — tíaviti, queoallagá; antes que 
— quecalcata. 

Antiguamente — quecallagá. L. mas- 
taksagué. 

Anublar — avonapoté. L. xiui; nebli- 
na — x-catalana. 

Añadir al palo — cotahát. fj. cotinat; 
cotai'i'it. 

Añadir al lazo — cotahát. 

Año — voy. Ij. uoi; este ajTo- nccvóy, 
nagi, voy. L. uoi; este nuevo año— 
adelagaic; es/e pasa (año)— s'icvoy- 
lia. L. sigoiliá; el otro año pasado 
— sicvoy alcayá; el año que viejie — 
come voy; cada año — nalotenoví; 
todos los años — voidil; el año que 
viene — coniatagavoy. 

Apacentar — silotapegá. 

Apaga el fuego — avalaniat cnodcch. 

Apaga la vela — velabalatmátli. 

Apagadlo — liotión. 

Apagadlo — valainútli. 

Apagado — lohóni. 

Apagar — hualamáth. L. ualamáth. 

Apalear — ogagáin. L. avgrganí. 

Aparecer — ayinidiócli. 

Aparejar — ahiiütoli'cli, \,, aiiiiiai'utt. 

Apartar — oyotog;'i. \,. colaratta])iyi. 

Apedrear — avasách. L. .sactapoc- 
nacá. 



— 234 — 



Apedrear, granizar — (jiicinoclí, L. 

lii.sclii. 
Apenas — siiccahim. 
Apiadarse — sitiotlém. 
Aplacar — sicutihác. 
Apolinar — ytagütapcch. L. chiyrgo- 

nók. 
Aporrear — asuvnganó. 
Apostema — nilgohóy. L. nilgrgoy. 
Apostemar — nuygotagácli 
Aprsnder — sayatenó. L. aparetpec. 
Apresurarse — anacnctecli. L. aiin- 

(-•aincgiii^. 
Apretar con las manos — patagón!. 

L. aptaguc. 
Apretar la cosa — apepegléc. 
Aprisa — adijalá. J,. auncainig.'u 
Aprisionar — assicuni. L. qiiinita- 

giiixik. X. Cat. 
Apuntalar — usigsemü. 
Apuñetear — liuaanóth. L. awai'án. 
A qué hora? — ygenienonalá. 
Aquel ó aquella— edá-ille; aquel que 

(■.(iiniíKi — liicogotapccli; aquel que 

eslá ixtrado—iídiiaü nuüalani; aquel 

que va crt;rt¿rt«nrfü— csosanay cata- 

pech; aquel que está parado— edasó 

notuatatani. 
Aquellos — eilava-illi. 
Aquí — onná, nonnú. L. cnná. 
Aqui — añá-hic. 
Araña — palatidegá.'palatidogagá. L. 

palacliiilogá. 
Arañar con uñas — diliuic. L. diulk. 
Arado — lacegancaté. 
Arar — sasiliagáin. L. shiweranarát. 
Árbol — najii). L. ñapé. 
Arboleda — biách. L. auiák. 
Arca -- laliij. 
Arcabuz — iicjliogoncalé. 
Arco de flecha — liiticiu'cli. L. clii- 

i|uinek. 
Arco — niticnic; mi arco — ytinic. 
Arco iris — comegnaló. L. comogí'- 

Arder — alulioni. L. yauiktapék. 
Ardió — crogi, yavidogi. 
Arena — lovanagá. 1^. laiiangrá. 
Árgana — anngoqul; mi árgana — 

ayo^iii|iii. 
Argtlir ó decir— napcgj. L. uagan. 
Arina — ncsüll. 



Arisco — colancayc. L.'colancaic. 
Arrancada — ysitó. 
Arrancar— anopóch. L. anapókislicui. 
Arremangar — niadesiguin. L. aiio- 

rashigérn. 
Arremeter — oquevá. L. aucocheák. 
Arrepentirse — nolusinó. 
Arriba— nosienquedá. L. cayasiginók. 
Arriba ú encima — guasigén. 
Arrodillaros — avosiquini, adilli- 

queté. 
Arrodillarse — nicni. L. adinilictil. 
Arrojar á un lado — «alál. L, saia- 

sorotpck. 
Arrollar — aliuenain. 
Arroyo — lotieyó. L. tala. 
Asa ú oreja de pala — ijiiotrlá. 
Asado — dtlathó. L. dalc'i. 
Asador — nasigh. L. nasi. 
Asar — ahuoth. L. auauót. 
Asentarse — nicni. L. nigni. 
Asi — ini. 
Así, ó así como — necó. L. dimocLú; 

asi también — necacn. L. nalúta. 
Así hablas de hacer — necaiicó. 
Asir -- enaliaiiiáth. L. sagaiii. 
Asiste — novigisigéiii. 
Asistir — nassotuenA. L. tauán. 
A solas — comadedách. L. onalók. 
Asta — penó. L. ipiiwó. 
Astas ó cuernos — vacalepenú. 
Asustarse — pedaléch. 
Ata el caballo — cavago occoni. 
Atajar — pogi. L. naratcgót. 
Atambor, caja — cataqiil. L. cactaqiii. 
Atender, oir— huapigni. L. naroiraiii. 
Atizar — nisitonogcsic. 
Atrás — adovi. L. lók-casí k'k. 
Aullar perro — salacó. L. lalactapúk. 
Aumentar — saboníiii. 
Avaricia — nudapccli. 
Avariento — siiiiataqiii. 
Ave, pájaro — lainatanl. L. tai-ani; 

palos — tetaran!; ba}idurria—]¡\\na- 

rani; f/arza — lusovó; /han enea— i^w- 

lülú; alas coloradas— ívíküVM; otros 
JMÍOS — ció; pájaros ncr/ros. Do 
!,üpc/, todos. 
A veces — tayuni. 
Avenida de agua — ncdi'p. 
Aventajarse — iiiL'iliaiil. 
Aventar trigo — viUgotli. 



— 235 — 



Avergonzar á otro — sinogdéni. 

Avergonzarse — sijjocúcli. 

Averiguar — lysinató. L. oinált. 

Avestruz — maních. L. manik. 

Avisador — L. actangráy. 

Avisar — sitiogóth. L. dactrán. 

Ayer ó el dia de antes — siccavit, 
í'cí, qnec.allag;'i siccavit; el dia antes 
de ayer — siccavit ó cayá; ayer — 
iscahitli, ysicabith. L. iscaliith; ayer 
larde — lavitli. L. lawit; ayer de 
mañana — signcti^. 



Ayudar —alciilia, alciili.V. \j. aiiü 
Azada, azadón — dallii'). 
Azada, cavar — avesacagú. L. 

nagi-gátt. 
Azorarse — adohi.i. L. elók. 
Azotar — vahamá. L. yugrgan. 
Azotarse — nuhahanlath. 
Azote — navaganagout.'ich. L. 

gnagraat. 
Azucena — navalió. 
Azuela — natayani. 
Azul — ymaláclia. L. yinab'ik. 



sida- 



Babas — lahalli. 

Bailar — liuasot, caditi. L. dasottapék. 
Baina — layi. L. ilolegalai. 
Bañarse — natil. L. nachil; bañarse 

con las manos — latiuoth. 
Barba y su pelo — yolagayé. L. ca- 

laury. 
Barbilla — yacalaué. 
Barranca — lativegí. 
Barranco — cosonali;'i. L. tocót. 
Barrenar — salauácli. 
Barreno — lec;Uh. 
Barrer — pcIiM'li. 
Barriga — taháiii, cadaluiiii. L. da- 

liáiri. 
Barro — nohicli. L. dissiú; barro ha- 
cer — avosinál. 
Basin — xasileté. 
Basta — nal-lióin. L. nal-héin. 
Bastante — salecotú. 
Basura— bevé, apilloch. L. lasoguini. 
Batallar — nivanahath. L. luguiátt. 
Batea — niognali'i. 
Batir huevos — avenadapéc. 
Bautizar — codelegnetagáth . 
Becerro — cuquihi. L. c?ílialc2ínik, ii- 

cliilena. 
Beber — niyóm. L. yóin. 
Becerro — cuquihi. L. CídialcMnik. 

11 chilena. 
Bejiga — lotiaqul L. charaqui. 
Bellaco — covoiiialloic. L. dilgi'oic. 
Bermejo — toch. L. tók. 
Berruga— fttic;'iy. L. Idolá (agallones) 

1 oh i cay. 



Besar — napigóth, coyaganá. 

Bien venido, cómo estás — lacanii, 

melé. 
Bien está — nocahenó. L. ianiul;- 

chigni. 
Bisabuelo — Ha lai>i. 
Bisabuela materna — iiivaca cacani. 
Biudo — pesoic. L. pesoic. 
Biuda — pesoy. L. pesoy-pay. 
Blanco — yapagác. Ij. paigrgáic. 
Blandamente — layauíisúth, ysotc- 

tapóc. 
Blando — yHotat'i. li. diuiilñ; blando 

hacer — solaLajiich; blando da co- 
razón — cahivahaich. 
Blanquear — yiiimgagngl. 
Boca — aynp, codap. L. aláp, lop, 

lap ; boca abajo poner — capaga- 

gantani. L. nalta])íHx («cliilona); 

boca abajo estar — sanacatanl. L. 

paragtani. 
Boca de fuego — nogoncaté. 
Bocado — asatiquetá. 1^. lolotaquia- 

yúp. 
Bocear ó gritar — savalách. L. ya- 

loktapék. 
Bofes — lathi. L. lachi. laschi. 
Bolar — bayo. 

Bolsa — yogoqui. L. xidigláy. 
Bolverse azia otro — ataygét. 
Borracho estar — ayinotagaic. L. ta- 

gl'giiik. 
Borrar — palagat. 
Borrega — aylolá. 
Bosta de vaca — liaenloloch. L. latok. 



230 



Botija — ]iiliy¿, lacón 'i. L. naconá. 
Botón — lutJaliiLsUi'!. I,. Injírosli''. 
Bramar ó cantar animal — dulolirn. 

I,- (losolctapélc. 
Brasa — pecó. L. pzícú. 
Bravo — veleniatecayé. 
Brazo — yivacli. L. lapiquól; brazo 

cailaplgé; wíí bruzo — yapig¿, 2* 

Adapigod; brazo izquierdo — emáoh. 

L. enií'ik; brazo derecho — iiianocn- 

tá. T,. aloic. 



Brazos — yapigí!. L. pii|iiol, la- 

l)icál. 
Brea de árbol — nihagál. 
Buenisimo — inanoenlai'i. 
Bueno — nohen, noentá. L. noón; iio 

bueno — ayennoenta; nuiy bueno 

— noiientaú. 
Buenos dias — lacanii. 
Burla — ailióin, tientapc'c. 
Burlar de otro — sasaedúm. 
Buscar — nitapoquii. L. niitaplcí';. 



Caballero — nossallany. 

Caballo (ol) se ha perdido — socata- 

pcc cavayo. 
Cabar con azadón — anos}^ 
Cabecear — agnatapingni. L. ocha- 
cal i'i. 
Cabello — cova; mi cabello — yguú; 

(■(ihetlos — coiic. L. laiii':. 
Cabeza — colcoic (ó calcóle). L. Icaic. 

crtí/e^fí— lacayé; mi crtííearí-— yacayé; 

cabeza de linaje — nessagalianicli, ó 

capidinigác. 
Cabo de cuña -- yanácli. I^. cocliipo- 

lauák. 
Cabra — ololio, nurjuetác. L. ctak. 
Cabrero, cabra — oyamagUli. 
Cabrón — negctacli. 
Cada dia — naliagát. L. naualc, naa- 

gatc. 
Cada año — voidi. L. mil. 
Cada uno — natedapecli. 
Cadillos — tliassóth. 
Caer, cayme — sunatini. ],. naliani. 
Caerse y perderse — socíitapcc. Ij. 

.siiniapek. 
Calabaza, zapallo — lotanl. L. tanl. 
Calabazo, porongo — cahapag.'i. L. 

cliiinay. 
Calabazo, mate — capagloy. I,, chi- 

i{iij|¡. 
Calambre tener — dipiacú. 
Calavera — ulcaio. Ij. clcaic (í;«í;e;íí). 
Caldo — lilil I-. lilii. 
Calentar algo — nitón. Tj. paygrát. 
Calentura — napagyadá. li. alolá. 



Caliente — tapayá. L. dapokó. 
Calor — nitililiagá; calor de fuego— 

edaleliedegá. L. apakalá. 
Calva — caycalaliné. L. cuitaic. 
Calzado ó zapato — xipelá. L. pclatr. 
Calzones — naniagazó, yaniahasó. I i. 

ninagasó. 
Callar — lolay. L. cnratá. 
Cállate — avenanay, elotay. 
Cama — yumá. L. lomA. 
Cámaras tener— saygótli. L. ataranck. 
Caminante — xipiegó. Ij. icteck. 
Caminar — lesaycó. L. cain;igiuj. 
Camino, senda — nacanahaic. 
Camisa — valúch. L. lonirgqnl. 
Campana — natoyna. L. latoina. 
Campo — • naniacatapce; mi campí — 

saqiiidá. 
Canal — xyléch. 
Canecer — yagaic, lapalagay. L. ya- 

pagralcaik. 
Canilla — cadití; mi canilla — hile; 

canilla — cadih¡[iii'Och; canillas — 

HUÍ. 
Cansarse — lecoytúch. I;, ciiifuók. 
Cantar — lach, ylácli, ahoonagán, avc- 

nagán; cantal' el pájaro — nolu'in. 

L. noyín. 
Cántaro de barro — nacon.'i. Ij. na- 
coná. 
Canto, canción — avonuvagan. L. 

ongi'apck. 
Caña — nacocotalat';. L. lacoclá. 
Cañademaiz — avagapinúch. L. a\va¡- 



— 237 — 



Capadura -- lititri. 

Capar — c;itc!lol!i. 

Capia, maiz — lacapiagalc. 

Cara (') rostro — ysich. L. lassík. 

Carámbano — athoni. L. aloní. 

Carancho — cacadé. L. conagradi. 

Cárcel — ndliícli. 

Carcoma ó polilla — lethoó. L. chi- 

gi'onók.- 
Cardenar ó desmontar — avecolú au- 

quesohón. 
Carga — lathiognaná. L. malamc- 

talék. 
Cargar el hombre — avatl. 
Cargo hacer — liuapetá. 
Caritativo — tosilahuél. 
Carmes! — logodagáy. 
Carne — lapáth. L. lapút. 
Caronas — nepagantá. L. pagra'atá. 
Carpintero— coypaló; carpintero que 

lince puertas — caliivó; carpintero 

que hace ventanas — lahetó. 
Carta — ned(5. 
Carreta — naulená. 
Casa — noliic, lavo, nohicli. L. noyik; 

por casa — nohic onnú; casa mia — 
, ibó. 

Casadera — cañi, natedác. 
Casarse — siruaduadón, avadon. L. 

nadñín; casarse — Viulóiii, avadún. 

L. wadóm. 
Cascara — ohócJi, lohóc. L. loók. 
Casco, tiesto — lonóch. L. dolá-yolók; 

casco de tostar íuai s — tonn.nogqm. 
Casi — yách. 
Casita — nohicoléc. 
Castigar — uvagúiu. L. uagúm. 
Casualmente — sidanacú. 
Catarrado estar — nosolomati'i. L. 

nemnninrá. 
Causa, ú por — avoyasová. 
Cautivo — nahách. L. laták. 
Cebada — tanta scauem. 
Cedazo — tigosognogqui. 
Ceja — liilotó. L. loto (pestañas); ccias 

— canché. L. npé. 
Ceniza — való. L. al-ló. 
Ceñidor — yanich. L. saatarqui. 
Ceñirse — tiosagtigui. L. achigiatevü. 
Cera — lapa. L. lapa. 
Cerca — coyocota. L. coyoctá. 
Cercar — quci)act;'i. L. coipadit. 

Jbmo 17/ 



Cerco — piiontA, L, pnotri, 

Cernícalo — iiolii. 

Cernir — darapccli. 

Cerquita — chiutet'i. 

Cerrar la boca — apoguiap. L. ma- 

ratáp; cerrar puerta — pogilasón. 

L. opoguilasóiii ; cerrar portillo — 

lavopeyló lavacó. 
Ciego — canáni. L. canám. 
Cielo — pigéni. L. piguém; el cielo 

es de Dios— Dios pigén; mi cielo— 

ni-pigueni, nipigem. 
Ciertamente — nocaensá. L. ainillk. 
Ciervo — tiganigó. L. chigranigoL. 
Cimarrón — notagaic. L. naouék. 
Cinco ó tres y dos — nivaca cacay- 

nilia. 
Cincha — sotaqué. L. sotarqui. 
Ciudad — pueblo. L. noliiguettM. 
Clamar — sadiná. L. laln'ik. 
Claramente — ititigní. 
Claridad — yacogsigni. 
Clavar — sadinl. \j. adiní. 
Cobarde — culancaic. L. colanacayó. 
Cobertera — apogul. L. lapo. 
Cobijar, tapar — napohiná. L. apo- 

guini. 
Cobre — lechát. L. Ikc'it {hierro). 
Cocear — assotagain. L. yasaót. 
Cocido I) cocinado — scdalotA. I,. 

sedatotá. 
Cocinar — ovossí. L. cuossí. 
Coger á uno — caconogm''; coger 

maiz — natagnúcli. L. lato; coger 

algarroba — satognácli. L. satog- 

nák. 
Cogote — cossót. L. Incossót. 
Cojo — vayodagay. L. uaijchí; 
yo cojo — conneget; yo cojo pan — sa- 

coneget; yo cojo leña — sacoypac; 

yo cojo agua — saygasoim'i; yo co- 
jo carne — adayguiác. 
Cola — adahasith. L. ladarasliít. 
Cola para pegar — ruuná. 
Coladero — lolió. 
Colar ó cerner — napisí. 
Colgado estar — cunidasigúm. L. cu- 

ñetashihuém. 
Colgar — ytiasidéni ygtiasigéin. L. 

cunetasliiguóin. 
Color negro — udaic, lagdagaic. L. 

lalgdralc. 

26 



— 238 — 



Colorado — elocli. 
Collar de huaicas — cunitagat. L. al- 
eóla. 
Comadreja — linigui. L. uiylm sogo- 

imsó. 
Comamos— s¡<nilahac, slquiacá. 
Comen — siqíiihó. L. dequehé. 
Comenzar — siietó. L. salieú. 
Comer ( antes de ) — quecallagá si- 
qimUé; porqué no quieres comer? 
— qiiotarien siquehe ayo ?; lú co- 
mes — avequelie; por qué comes? — 
quotarien síquetié? 
Comezón tener — disiquo. 
Comida — conoch. L. nalik; yo co- 
miendo — illic tapéc, vel, tapegiV, 
como — siquehé; no como — sasi- 
quehé; yo como — siquehé; como y 
bebo — siquehe niyom. 
¿Cómo? — ygariém?; ¿cómo estás? — 
melaham? L. malayamukti'i; ¿cómo 
le llamas ? — ygamen, adenagAth ; 
có)no liareis? — ygamelienecú? 
Compadecerse — tiodácli. L. unat6k. 
Compañero — navi.'gavá. L. nixuo- 

gruá. 
Compasión — sitiodém. 
Comprar — lasigué. L. sienagranA. 
Con — suda. 

Concebir — valaliAy. L. ualráy. 
Conceder — sipitá. L. yaném {dar). 
Condenar á muerte — alavatl. 
Cóndor — ailpolió. 
Conejo — sooná. L. sogonA. 
Conejo viscacha — oledemá. L. na- 

giiishik. 
Confesarse — togenanangat. 
Confesar á otro — ledeyá. 
Conjunción de luna ó luna llena 

— nolacatihí. 
Conmigo — yliiyá — (está). L. dia- 

uhsunuktaniú. 
Conocer — sahuatelon. L. auactún. 
Conseguir — saconegét. L. aconeget. 
Consentir — sahayá. L. cdiavotaptók 

cpitó. 
Considerar — nitohenec. 
Consolar — soyalgedúm. L. nogikpek. 
Contar, escoger — akahguiló. L. 

aloklín. 
Contento ú gozo — neton dapegOc. 
Continuar — catasaygé. 



Contra — nahalaté. 
Contradecir — saliuanagét. Ti. scailik. 
Convalecer — lidimehuócli. L. lalolú. 
Convidar — nyioinl. L. anacliit. 
Convccar — salahám. L. ycranaeraik. 
Convocatoria — lapoyath. 
Corazón — quiriacaté. L. IquiUacté; 
corazón — quidiacaté. L. uttiyacté. 
Corcova — lelAch. L. ellák. 
Corcovado estar — mamácli. L. la- 

nák. 
Coronilla de cabeza — yomilló. 
Corral — layé, coypadit. L. cuaipallt. 
Corre — anacalegocli, nacalegocó. 
Correo chasque — yatent;'i. 
Correo — nalolió. 
Curiosa cosa — runa. 
Cortar cosa — caloguetá. 
Cortar — Sipeleoli. L. pelgueék. 
Corteza — lúch. 

Cosa — canadé ; cosa chica — quotitá. 
L. cuchunik; cosa ninguna — ca- 
degetá. 
Coser ropa — nitelli. L. ntét. 
Costado — lalii, lii.s.snt. L. layul. 
Costilla • niüssiüi, earii(i.'<sit. Ji. 
chisitt. 

Covarde — culancaic. L. colanacayó. 

Crecer — leci'i. L. maladesát. 

Creer — sancaten. 

Criado — lelacath. 

Criar niño — cagetá lecotitá. L. li- 
piaán. 

Criar de nada — decohó. 

Criatura — negotolecli. L. lall. 

Crucero, estrella — vacatiní. L. 
uacajni. 

Crucificar — lotisinagnagat. 

Cruel — sadosigilahuel. L. djilroik. 

Crujir de frió — dite. 

Crudo — toquitiqui. L. tokcliiqui. 

Cruzar — avasaloqucc. L. pataca. 

Cuando ver Quando. 

Cuándo sanareis? — niahiquio caila- 
ineuécli ? 

Cuándo sembraremos? — yiiialaqiiio 
caga, sagnanácli. 

Cuántos son? — ygnnielayó. 

Cuatro — nalotapegat. 

Cubrir — napugnl. 

Cuchara, concha — teconécli, deco- 
nech. L. conék. 



239 



Cuchillo — illonecli. L. illonuc, illo- 

nrlc; mi cuchillo — yayllonéc, 2» 

adayllonéc. 
Cuello — yocolá. L. oculá. 
Cuentero — melayó. L. luknumáy. 
Cuerno — elpeue. L. Ipuwél. 
Cuero — lahóc. L. loók. 
Cuerpo — yohóch. L. oók; cuerpo 

muerto — ylleú. L. ylleú. 
Cuervo — tatogesán. L. tegesan. 
Cuesta arriba — casognagú. L. quis- 

higuén; cuesta abajo — atanique- 

dá. L. nootók. 
Cueva — havi'ic. L. hiuacó. 



Cuidar — lapegii. L. Ipegá. 
Culebra — coniolion. L. maik. 
Culpa — nacahyen. 
Cumbre de cerro — casognagi'i. 
Cumbrera — coypách. L. cassognagá. 
Cumplir promesa — sanadamó, L. 

sanadoinó. 
Cuña — catipé, cotipé. 
Cuñado — yallihí; mi cuñada — li- 

davá. 
Curar — natadem. L. npachí. 
Cureña — nutinagth lecúth. 
¿Cuyo es esto? — cacaydenaga alón? 

L. ncgalogojni'i. 



CH 



Chacra — xiló. L. aura. 
Chaguar -- tohuelií. L. ernrát. 
Chala de maiz — lovi. L. lauó 
Cliañar, fruta — petacay. L. tacaé. 
Chato — uihipách. L. olapék. 
Chica — lalliahá. 

Chicha — avagalihy, sotaqui. L. la- 
tagTá. 



Chicharrón — lopió. L. toncguisliik; 
chicharrones, — lopiol. 

Chinche — netagoloy; chinche, bin- 
chuca ó garrapata, — apela. L. mi- 
cae. 

Chorrear — nitani. L. nitani. 

Chupa — avoylapigué. 

Chupar — napiocli. L. pigók. 



D 



Dame de comer — avanoch ; dame 
que comer — avanoch; dame caba- 
llo le daré cera — avoylo cavayo 
lassiguetó lapiclilapá. 

Danzar — anól. L. dasotapék. 

Dar — saném. L. sanadóm; dar bofe- 
tada — suaganót, Ij. uagran ; dar 
vueltas — sicladesóp. L. coleetapek; 
dar castigo uvagalóc ; dar coces 

— euasotagam ; dar de comer — 
iii((uiagáni. L. quiaranék; dar de 
beber — niomahám. L. niomagran ; 
dar de mamar — lipahám. L. Upa- 
ran; dar consejo — sapagagem. L. 
loparagiiérn ; dar cuenta — sagata- 
gném; dar poii'azo — sanatoguet ; 
dar prestado — anasaguat. L. nau- 
át ; dar pesares — higuet; dar vida 

— sichalatech. 

Dardo — nolegé; mi dardo — ygui. 



Darla á otro — arialá. 

Darse priesa — sihalá. L. amcainiguó 

Darse prisa — adialacohinech. L. ia- 

nein. 
Date priesa — sapetaní. 
De alli — xidissó, edá. 
De aqui — ennii, dequeñ-.'i, hic. L. naá- 

aqui; de aqui á un poco-- come- 

betá llacaen. L. loccliigui. 
De donde — meücage — unde; de 

donde viene? — ymaquitagó, yga- 

tiacagé. 
De esta manera — ennó. 
De este tamaño — lecagá. 
De la otra parte — delahi. L. legó. 
De aquí adelante — oavovó. 
De mañana — netelá L. tetó. 
De más de esto — uatelh. 
De valde — divál. 
Debajo — voth. 



— 240 — 



Debajo los pies -- vothaypia. 

Deber — savolasigiie. L. niyai'im. 

Decir — ilusl. 

Declarar — sauí'im. 

Dedo pulgar — yagantacote. L. yara- 

láliiló; dedo ázch'ee — yaliantalaté. 
De donde — inatijcagé. 
Dedos — cotlagantá. L. leraltá; dedos 

todos — yohant;V, yogantá. 
Despacio — notinapech. 
Defender á otro — sicutiliAc. L. au- 

quecliák; defender á otro, alaba)' 

— adeancatén. 
Defenderse — lateget. 
Degollar — peleguegaíc. 
Dejadlo — sacaén. 
Dejar — y ano. L. orea. 
Delante de ti — tatayget. L. autá. 
Delgado — calotegó. L. coloteguen. 
Del que se admira — imetentedapec. 
Demonio — novath, ayaic. li. nauétt. 
Dentro — vagí, lalovo, laelovó. L. 

|IHII<). 

Derecha cosa— noentegue.L. laitegii. 
Derecho — calagüLúcti. li, noiligú. 
Derramar liquido — aucó. L. ucó. 
Derramar no liquido — ocudagáth. 
Derramarse — aucó. 
Derretir sebo — sitón. L. tonigueshik. 
Derribar — samagni. L. marani. 
Desabrido — alcotá. L. scatoi. 
Desaparecerse — sacatapech. L. sot- 

tasauána. 
Desatar — osoucch L. ausouók. 
Desatinar — sanayaten. 
Descansar — niiiuatehucch L. nu- 

iiialék. 
Descolgar — yanehuecli. 
Descorazonado — pugagadácli. 
Descortezar — sigiiosocó. L. cahulúk. 
Desde quando? — malagul. 
Desdicha — sooaygiiém. 
Desdichado — Iheogodaic. 
Desear — disaliá. L. disoó. 
Deserbar — anapúch. L. anapúk. 
Desgraciadamente — scaiien. 
Desgranar maiz — nagolá avaga. L. 

alisóla. 

Deshacer — sapalagálli. L. dcspa- 

gnuuá. 
Deshonesto — ayaic. 
'Deshonrar — aliiiatiiii. 



Deshonrar can obra — ahiiadún. 

Desierto — nacaonsi'i. 

Desleír - lagaat. L. liyokauyolvén. 

Desmayarse— timadileú. L. teincleú. 

Desmayo — láyame. L. yaiiioléii. 

Desnudar á otro — sotanee. L. ca- 
lapotn. 

Desnudarse — sovauech. 

Desnudo — vaguee. L. uetaúk. 

Desollar — ecolá. L. aucoh'i. 

Despavilar — vah^mát. 

Despaviladera — loleló. 

Desparejo — eavemelech. 

Despeñarse — saloleguini. 

Despeñadero — limiagní. 

Despertarse — satón. L. huiék. 

Despertar á otro — satonéni. 

Despierta ya — liraten. 

Desplumar — anotech. L. anotók. 

Después — cómele; después — toco- 
melé, ocomalencupá. L. auit; des- 
pués de tres dias — conielelionaa- 

gatCBá. 

Desterrar — liacapegétli. 

Desvariar — satilatá. 

Desvergonzado — dusiquiavel. 

Detener — navanogét. 

Detras — lovi. L. lelók; detrás de 
mi — ynadieayéni; detras de U — 
luvidii. 

Deuda — sanadon. 

Deudor — sancayc:^. 

Devanar — alanegé. 

Dia — nahá. L. nai'ig; dia del juicio — 
calagosigóni; el otro dia — queso; 
dia de fiesta — sivalayagac; dia da 
/j'íí6((jo — soonatacna cononaiiá; es- 
te dia ó este sol — nagi 'signaliág. 
el dia ya aclara — ligiriügidrle- 
tadá; un dia de estos — coniavani 
quotahanahág; dia ya es — Icnaliá; 
de dia — nalu^g; cada dia — sona- 
gantapecuó ; al medio dia — Icna- 
liaúg; 11^71 dia después — coniele- 
nahag; un dia antes — callagana- 
liag; dias y ;íoc/ícs— nalia-caliaypi^; 
lodos los dias — sacaavealocoyo 
enaganagi'íc. 
Diablo — ayaic. 

Dice que ya vendrá — llani-anoyá; 
dice que no quiere venir - iú\ú- 
diaca|)óc. 



— 2íl — 



Dicen — napegá. L. nnpegit. 
Dicha— natich. 
Diente — yové, logué. L. luef. 
Dientes — cadové, logué ; — dientes 

yogué, yuué, 2a adogué; mis dientes 

— ndoyogué. 
Diestra — ytlagnacató. 
Diez y dos cuatro y dos — cacayni 

nivoca nalotapegat. 
Difícil — sasayatén. L sosayatén. 
Diligente — pateta. 
Diluvio, aguacero — avolalú. L. avo- 

talú. 
Dios — üios; Dios mió — aymini, 2» 

ynani; Dios está enojado contra el 

pecador — Dios salmaté nahalaté 

iade scauen. 
Disciplinarse — uvaganlóch. 
Disputar — sigleydaú. 
Distribuir — pelcapiquí. 
Doblar — nahanléch. 
Doble cosa — avinaniglú. 
Doy pan á Juan — Joan nadená sanen. 
Doler — cliiguet. 



Dolor — coyacli. L. liioti'ik; dolor de 
muelas — inocliiguet, L. liuojlu-é; 
dolor de parlo — siuetidium. L, 
dicotapék. 

Donde — nienagé, j'divagé; donde se 
vein — ymatnicó; donde se iria? — 
yinataycú; donde está? — nicnngé; 
donde buscaremos vestido? — yga" 
meuedaco quotogó; de donde viene 
— ymaquitagé; donde está Dios — 
menagé Dios? 

Dormido — ottitá. 

Dormilón — otogacate. L. otegrait. 

Dormir — sitiotí. L. ochí. 

Dormiré — Sootió. 

Dormitar — otitá silemonegá. L. lo- 
chacoló. 

Dos — cacayni, vel, nivoca; dos ve- 
ces — nyapéch. L. napék. 

Duelo — chiguet. 

Dulce — amó. L. amoó. 

Dura cosa ó fuerte — anni. L. danniú. 

Duro está — rahaní. 

Duviar — Sayogoni. 



E, assl es, asst es — nacacn, nacnon. 

Ea pues — lotliaij. 

Eclipse de sol — navcgelech. L. na- 

wegelék. 
Echa el perro — piochavedevéth. 
Echar mano — sicuuay; echar en 

remojo — sipetajagú. L. anpét; 

echar á perder — socatapéch. L. 

cliigú ; echar á perder hablando — 

sasayatén, nolagatitigi. 
Echarse — ninanini. L. nahani. 
Échate — wlgiri. 
Edificar casa — suetoivó. L. aueho- 

noyik. 
Efectuar, acabar — ayauú. 
El 6 ella — haláin. 
El dia de oy — signah¡'ig. 
El pan es mió — nadená ayén. 
El dia ya aclara — ligiriogidrietadi'i. 
Elada — aloné. L. aloné. 
Elar — lialoní. L. haloni. 
Elegir — silahñ. 
Embiar — huco. L. aula. 



Emblanquoxjor — yiipagiigiigul. 

Emblanquecer á otro — yapagach. 

Emborracharse — aymotagaic. L. ta- 
raik ; emborrachar « otro — nilioná. 

Emparejar — nolocotenacli. L. alok- 
n;U. 

Empeine — capialelach (opia?) ; em- 
peine de pié — hipialelách. L. lapia- 
hik. 

Empezar — yloticaynió. 

Emprestar — lañasaguat. 

En — noen ; en donde — nicliuagé 
(ubi); en medio — laylinl. L. laylni; 
en todo lugar — caymagá; e«. todas 
partes — caynnáhat. L. nauakna- 
layél; en vano — sutiag.'i. 

Enano — lepolló. L. uagradenát; ena- 
no ser — cliocaiy. 

Encargar — cielopaganú. L. najicgi'i. 

Encender fuego — solomnodeon. L. 
analón ; encender vela, — liigogiloté. 

Enciende fuego — avalonnodech; en- 
ciende vela — notclaUi'it. 



Encima — vnlóch. L. iialék. 
Enclavar — avolasi. 
Encubrir — avagatigl. 
Enderezar — salaiiiagitini. 
Enderezarse — salaniagasigóin. 
Enea ó totora — palócli, chóem'i. L. 

canarayi'ik. 
Enemigo — chccagii(5m. 
Enfadarse — salmat;'i. L. lalematil. 
Enfadar á otro — salniatayá. 
Enfermar — saygóth. 
Enfermedad — napitená. L. lalo- 

trashit. 
Eufermissimo (muy) — manosaygoth 

desaú. 
Enfermo — saygoth. L. lalold; 77itíy 

enfermo — saygoth-Jesaú. 
Enfriar á otro — atomenaa-taacaém. 
Enfriarse — tometá. L. tatóin, tomtá. 
Engañar — satenatit. L. tenatslt. 
Engarzar — avodoquí. 
Engendrar — saiuió. L. ucacharát. 
Engordar — siqíiit'liam (c?). L. iechi'ik. 
Engrasar — nrrenogií. 
Enjambre — liilaluith. L. lalagi'út. 
Enjugar boca — yogiapú. 
Enjugar otra cosa — cayahat. 
Enjugar ó secar — apegém. 
Enjundia — nititi'i. L. Ipiú. 
Enlaza — anocovim. 
Enlazar — anocovin. L. nocovién . 
Enlazar — socohin. L. coiyalék. 
Enlucir — yomadecli. 
Enojarse — saliiiatá. L. laleinatá. 
En qué tiempo? — ymagi, yganie- 

lagi', e. 
Enseñar — sapagagéin. L. apagrga- 

giiiíin; yo enseño — sapaganagén ; 

lú enso'ias — tianapoggaóm. 
Ensoberbecerse — salinatá. 
Ensuciar — ameneg¿. L. ahitó. 
Ensuciarse — satagnanl. 
Entenada — latinnegól. 
Entenado — noquidac. 
Entero — aiuietiiigú (/•;•?). L. enauák. 
Enterrar muerto — siladini. L. la- 

dini; enterrar grano — apagici. L. 

yvajní. 
Entonces — nocaycacaná, yocalla. 
Entortar — alaliaiiügií. 
Entrañas — dilaliuül, laliuel. L. lay- 

lichi. 



Entrar — nognebú. L. nagrgancwó; 

entrar nuichos — cayodá. L. eyordú. 
Entregar — yanemó. L. yané. 
Enturbiar agua — ymalacatá. L. nia- 

lacti'i. 
Envejecer (vir) — layiiiigí. L. ina- 

segrgalc; envejecer (feni) — eini- 

yagay. L. leray; envejecer árboL — 

lethó. 
Errar viendo — lecmacA. L. nipei^n; 

errar hablando — anasilgedúiii. 
Escalera — lagué. L. lapiraH. 
Escampar — nelalagath. L. maniguAt. 
Escapar — ysit. L. nanit. 
Escarbar — anosi. L. anoshi. 
Esclavo — nelatách. 
Escoba — pelalaganaccattí. L. lo- 

granocté. 
Escoger - alcagiló. 
Esconder — sohotini. L. nierohani. 
Esconderse — naniogtini. 
Escondidas — sootinó. L. ñoróttani. 
Escribir — sidagáin. 
Escuchar — saliacó. L. naiaargani. 
Escudilla — coygoUi. Ij. coygiiútt. 
Escupir — anacaygúeh. L. caygi'olalí. 
Escurecerse — naydagét. 
Escuridad — napalini. L. napalni. 
Escuro — laydagaic, napalgá. L. lay- 

draik. 
Escurrir — nehetón. 
Escusarse — sosinetequiagá. 
Espaldar — lapaltetá. L. lapalatut'i. 
Espantarse temiendo — diolii. L. 

diohí. 
Español — nessagallaiiiíc. 
Esparcir con las manos — alolaga- 

tiiii. 
Espejo — ennasó. L. talmaráy. 
Espérame — ovatayvá (y) ogataigá. 
Espesa cosa — tlieniu 
Espesar — lalegó. L. cipogi'góin. 
Espiga — nasoyag;\. L. lasogrira. 
Espigar — dagolii. 
Espina — dinecli, helé, 1, pinecli. L. 

yei'i'it; mi espina — ncpignech. 
Espinazo — lolach. L. laralpinik. 
Espirar — ylleii. L. ylleii. 
Esponjar — tatapigi. 
Espulgar — lohiii/i. L. loiiiA. 
Espuma — tiiiiátli. L. laliali {de sa- 
pos); espuma hacer — lalhioniag.'i. 



243 



Espumadera — lohó. 

Espumar olla — lathin,inag;'i. L. luclii. 

Esquina — laliinacaú. L. laliinac'ú. 

Esse — edi'i. 

Está blando — dedaniitá. 

Estaca — penagnaeaté. L. loposte. 

Está caliente — tapaci'i. 

Está cocida la comida? — tenequehé 
eneiiath?; está cocido — mei'atot;'i; 
está crudo — sadató; está duro — 
tañí; está enojado — salmatá; Pe- 
dro está en su casa — Pedro soen- 
tacná edá nohic; está flaco — yapo- 
t..'i; está frío — liatón; está gordo — 
yotiach; está hondo — etap; eslá 
limpio — noentelech; está macie- 
goso — appelóch; eslá inojado — 
tappapitá. 

Esta noche — noquepé. L. npé; esta 
7ioche ó la noche de ahora — nagi 
necepe. 

Estanque — cahim. L. lagtógoté. 

Estaño {hierro) — locath. 

Está seco — taccatá. 

Estar bueno — ayini nocn; estar en 
pié — anatiatini; estar nublado — 
naglec; estar preñada — ayengua- 
lagai. L. gualgray. 

Estás alegre ? — netontapéch; estás 
bueno? — mellan noentá; 7io estás 
bueno — scauein quieg.l; estás en- 
f er ¡no ?—mag\.\íiygoth ?; estás sano ? 
— simeuech; 7io estás sano? — ay- 
sadadenienech; si estás enfermo — 
aha saygóth ; estás triste? — rnei-a- 
qui, cogía vcl. 



Este — cnnasó; es¿e año — nocvóy. 
L. iio¡; este dia — signaiiá. L. na- 
liá Uioyy, este dia ó el dia de ahora 
— naginej nagate; este mes ó esta 
luna — nagi cahogogoic; este 7iue- 
vo año — adela gaic. L. tres oidi; 
de aquí tres años; — Este pasado 
año — sicvoylii'i. L. sigoiliá. 

Estercolar — uvitigóth. 

Estéril año — lechamáp. L. cauemna- 
wi; estéril mujer — sadecohó. L. id. 

Estiércol — yatech. L. lalék. 

Estío — savogó. L. tápalo. 

Estira — avvóch. L. awék. 

Estirarse — anohigaiu. 

Estólido ó zonzo — ythahaló. L. 
ytarló-opa. 

Estorbar — supitahác. L. saupitarák. 

Estorbo — ayotegi'i. 

Estos — mnavaso isti. 

Estoy comiendo — siquctapéch ; es- 
toy bueno — ayem noentá. 

Estrechar — apatadavó. 

Estrella — avacalini. L. wacáni. 

Estrivo — lapigqui. L. daplk. 

Estrujar — anelóni. L. anelóm. 

Estudiar — nayatén. 

Eternidad — latugitich. 

Eterno — latugitich. 

Examinar — siquelanató; examinar, 
hacer cargo — aniasiqniagatli. 

Exceder — nianiotiag.'i. 

Excelente — niadiodiayc; del que ex- 
clama ó invoca — nac:'i, naca Dios ! 
allá, allá Dios I 

Exprimir — anelóm. 



Fácil cosa — sacalacatá. L. nalaca- 

tá, está bueno. 
Fácilmente — adijalac. 
Faldriquera — ayogoqui. 
Falsamente — chepccaic. 
Fallar — sasahilalech. 
Faxa, faja — tianich. L. saatarqul 

(lana). 
Favorecer — siciitihac. 
Fó — sancatén. 
Felizmente — noentá. 



Fértil año — salahá. L. nohon nawi. 

Fiambre — nasiné. L. tomtá. 

Fiar ó prestar — nasauat. L. naawat. 

Fierro — lecat. L. Icap. 

Figura, rostro — nasich. L. lasik. 

Fila — nanogtini. 

Fila poner — natiatlni. 

Fin del mundo — nacnlagalc. 

Firme cosa — aniani. 

Firme estar — iiiendani. L. danianió. 

Flaca cosa — yapotá. L. epo'tó. 



244 



Flaca estar — diapoti'i. 

Flaco está — yapüli'i. 

Flauta — Yiisiilü. L. lasliiidé; Huilla 

locar — avüsi^'í. L. siidimii. 
Flecha — niticna, ücn/i. L. cliignú; 

ía /lecha es mia — tigná ayén ; //e- 

í7iíí c7iíV/ííi/rt — tieníillolc; mi /lecha 

yücna, '¿a aiiiticna. 
Flechar — sahihiin. L. ouayím. 
Flechas — niticni'i. 
Flojo — colancaic, callogagaic. L. co- 

lancaic. 
Flor — nasoviagá. L. lasoviará. 
Florecer — dasovl. L. ilasovi. 
Flujo de sangre — natagó. L. ntagó. 
Fogón — diihuelé. L. lowelé. 
Forcejar — nanagtini. L. ananarát. 
Fornicar — navugé. L. wadóm. 
Forzudo — guanagaic ; forzudo — gu- 

nagá. 
Fregar con agua — aviyó. L. awiyó. 



Freír — siten. L. autón. 

Frente — latap, canep¿. L. lotap. 

Frió — halón, nomagá. L. nouuá; /rio 
hacer — nomahá. I^. nonirá; frío 
lener — d'úé. L. eloiiinoinrá; frió 
de /iebre — noytohig'i; frío está — 
iiiealon; frió Uenes'/ — moratuln''. 

Frisol ú poroto — apolá. 

Fruta — hala. 

Fuego — nodech. L. nodék; fuego 
hacer — savoyolé. L. walDnnanodók; 
fuego alizar — lasocó; fuego pegar 

— higogi. L. teloá. fuego apagar 

— salaimU; fuego encender — .sa- 
voyolé. L. awoyolé (déme). 

Fuente, manantial — netatalcaith ; 

f nenie que corre — iatiugó. 
Fuera — ayvi'ch, lovi. L. aywek, edá. 
Fuerte cosa — anni. L. danió. 
Fuerte persona — oanagaie. L. ana- 

ráic. 



G 



Gajo de árbol — lopouó. li. upiiuó. 
Galillo de la lengua — nocoytiqui. 

L. coicliiquí. 
Gallinas — olegagál. 
Gallo ó gallina — olegag.'i. L. olegi-á. 
Gana — di.sahá; gana letier — diasa- 

pátU. L. diasapáttó. 
Ganar jugando — sahagiióth. L. lá. 

wigri'in. 
Gangoso — osimilicA. 
Garganta — ycololich, cadacoicquitl. 

L. Icossót. 
Gargantilla — malagalc . 
Gárgara — quotiloth. 
Garrapata — apolá. L. pol.'i. 
Garrote — hetah.'i. \,. ¡[¡ák. 
Gato — copaich, cópale. L. copaik. 
Gavilán — voic. L. olk. 
Gejen ver Guyen. 
Gemin — avanotli. 
Generalmente — cadiniita. 
Gente — yalodipi, yaliiipi. 
Gloria — sayo. 

Gobernador — apó. L. salüranilk. 
Gobernar — letugán. 
Goloso — avalócli. L. qiiiarayúk. 
Golpear — unosinl. L. liarán. 



Gordo está — yoüac. 

Gordo, grueso — yiiUach, yotiac. L. 
cheoúk. 

Gordura — tiagadaich. L. charadáik. 

Gota — nilaní. L. nictani. 

Gotear — nitahuécli. 

Gotera — laliuách. 

Gozarse — yuvú. 

Gozo — sayalgedén. 

Grada ó escalón — niparqni. 

Grana, color — túcli. L. ti'ik. 

Grande — loch'i. L. pók; muy gran- 
de — \i¡(i\\a.\\; grande hacerse — hi- 
gui; grande no es — salecotó. 

Grandecito — - lecliatá. 

Grandlssimo — lechai'i. 

Granizar, piedra — latihl. L. locli'lil. 

Granizo — latilil. 

Grassa — lititá. 

Greda — ehunná. L. nacó-ná(o//í7). 

Grillos — nogualelchcU. 

Grita — yagualacá. 

Gritar — savalách. L. alák. 

Gritar recio — anetunech vagnal.'icli. 

Grueso — leclia. L. pók. 

Guanaco — nanagn;'ich, iiagiiagnacli. 
L. nawará. 



245 — 



Guarapo— iiiiyooli. L. iyók {con agua) 
Guardar — sayiiiiiiígiitli. L. yamratli. 
Guerra — natntagath. L. la'utan'itt. 
Guerrear — nagnaté. L. laataii'ik. 
Guiar ciego — aviquin. 
Guisar— avadüvolocli. L. wadowoU'^k. 



Guitarra — nivigú. 

Gula — agolócli . 

Gusano — quotilotó. L. cliilol'té. 

Gusanos — cotiloth. 

Gustar, agradar — ammú. \,. animó. 

Guyen ó mosquito— tiloln. L. cliit'oló. 



H 



Habas — napidiló. 

Habla — avotacá, ovetacá. 

Hablar — avosi. L. tak tapúk. 

Hacer — siictó. L. awót; hacer aguas 
— llotó; hacer del cuerpo — sata- 
g,'ihr,hacer burla — adihém; hacer 
calor — nitilitiag/i, tápalo; hacer 
frió — hatón. L. noinrn; hacer bien 
(i oiro — sitiodéin; hacer mal á otro 

— tiod.'ich. L. cawém; hacer ovillo 

— lahanegtí. L. anegué; hacer ma- 
deja — alcpátch. L. alopát; hacer 
ollas — sahanataqni. L. nataraquí; 
hacer leña — lodóiii. L. oipak alo- 
dóm ( bosque ); hacer larde — la- 
Yitli; hacer trenza — hagepagát. L. 
paTíU; hacer viento — neté. 

Hacia donde ha ido? — ygamailitay- 

gcn? 
Hacienda — nclopi. 
Halcón — volcülctli. 
Hallar — sánala. Ij. nnalá. 
Hambre — cohatetá [tener). L. ccco- 

woU; hambre tenéis — adnadoovát. 
Handrajo, trapo — liipo-salmen. L. 

crayúk. 
Harina — ncsotí. 
Harnero, cedazo — nesadenñ. 
Hartarse — leviáth. L. sadesá. 
Harto — yocó. L. no quiere más. 
Has comido? — satich? has dormido? 

— sotlii ?; has rezado? — sonaban? ; 

has visto á Pedro ? — Pedro hilaliá? ; 

has oido gritar? — sacanelagúch ?; 

lias locado el cuchillo ? — illo-ncc 

ntocotiá? 
Hasta — niini; hasta aqut — liodio- 

clietoná. L. nquicíuó (7?). 
Hasta ó cuerno — pené. L. Ipuwé. 
Hato — liippó. 
Haz ó atado — avecuní. 



He aquí — heniiá. 

Hecliar á perder — socatajiécli. L. 
cliigú. 

Hecliar á perder hablando — sasa- 
yalén iiolagatitigi. 

Hechar mano — ochonegelli. 

Hecharse — ovigni. L. nalianí. 

Hechicero — pioognácli. L. pioioniik. 

Heder — netig/i. L. cliigi'i. 

Hedionda cosa — tigadagaic. L. clii- 
gadraik. 

Helada — aloné. L. aloné. 

Helar — haloni. I^. lialoni. 

Hembra, animal -^ aló. L. aló. 

Hender — lioyodagaicli. L toyara- 
cliiqui. 

Herida — heclivá. L. laigotngrg.'it. 

Herir — quegmagaic. Ij. ipcl-lék. 

Hermana menor (') hija — nolé ; vii 
hcrmanacariial — \iic.i\yá; licrma- 
na menor de ¿I ó e//rt— yopilo iida- 
disa; hermana meiior de dio ella — 
lanoladasá; mi hermana mayor — 
pilehe; mi hermana meyíor carnal 
respecto de su hermana maxjor car- 
nal — nole aytay lecotit;'i. 

Hermano (mi) — yacayá; mi hermano 
carnal — yacayá; hermana mayor 
respecto de la hermana menor — 
notóle; hermano ó hermana — yca- 
yá, yacayá. L. Icayá. 

Hermosa cosa — noentii. 

Hervir la olla — natiahám. Ij. na- 
chám. 

Herrero — nogotosonách. 

Hiél — ham, lissi. L. haní, Issi. 

Hígado — lolamccli. L. lolaniélc, lli- 
killacté. 

Hija — yaló. L. yalolé; hija del padre 
— yalé; hija ó hermana mayor — 
pilé. 

20 



— 240 — 



Hija única — niUlitídiiCiini yalole, yalo 
niillicdiu',; liijíi <i lia 1/0 cnj/itmlrü — 
yalA; liijii ditla initdra — yuW',, yulü. 

Hijo— yaliicli, yaliiili.'C. li. yalék; hijo 
riiroii diil jiitdra — yulocli ; hijo ó 
Imnniinn inuyor — piLiacá; hijo ó 
hermano menor — nocolóc; hijo 
único — yalech natliedac; hijo que 
yo engendró — yalec ; hijo de la 
madre — yatehe lopileté ; hijo qxte 
yo parí — yalec docohó ; el hijo úl- 
liino — nidisicolec yalecli. 

Hilar — caltitoganáin. 

Hilo — yuyiiayáUi. L. calidiená; ¡tilo 
(¡al — laluinócli. li. tütarantó; hilo 
delgadísimo — lecabasam; /¿¡7o tor- 
cido — lalianegiL L. ygalagat-tegué. 

Hierva — idiiá. 1,. awacpí. 

Hincarse— nalialagiiát. Tj. adiniliiklrl 

Hinchado — nalialát. L. nalawút. 

Hinchazón — lúch. 

Hojas — hivc. 

Holgarse — scyolgidi. 

Hombre — yalialó. L. yaló. 

Hombrecillo — yalialolíV 

Hombrecito — yaloló. 

Hombres — yaleliá. 

Hombros — cadallacó. L. lallaci'i. 

Hondo — fip. L. t;'ip. 

Honrar — avolavá. 

Horca — coytanalaló. 

Hormiga — faüpillagay. 1,. ca'isác. 

Hormiguero — •nirriii. I i. iiiriii. 



Horno — catognagali. 

Horqueta — \m:\\!\ 

Horrorosa cosa — ayalc. 

Hoy — nagiil. I., nagiii. 

Hoya — lav(''. 

Hoyo — liinagani. 

Hoz — neqiioduná. 

Huasca — avagan; mi huasca — yii- 

vagaganagat. 
Hueca cosa — eaycalaiiách. L. ik- 

chigui. 
Huelgo — huecac.'itli. 
Huella ú rastro — cadovalúcli. I-. 

awalgnú (rastrear). 
Huellas — liivaUcli. L. pia'Lr. 
Huérfano de padre— saplúc. L. scal- 

ptaá; Imérfano de madre — caca- 

latcú. L. scalali''. 
Hueso — i)iiii'!cli, piliinecli. 1^. pinrk, 

Ipiliinek. 
Huir — yssitli. 
Huirse — nogotá. L. camacliiaicle 

aimiktén. 
Humada cosa — paciilognn. 
Humear — nuiiialá. 
Humilde — tosilaliiiul. 
Humo — neinalá. L. noinal-lá. 
Hundir, vúa.se.Undir. 
Hurtar — sucaüá. L. caclil. 
Huso para hilar — nacalcj) nelagalr. 

|j. calcjnannot.r. 
Huso de hilar — alcalclK^l.iM-í. L. ra- 

It'iian'lili''. 



Ignorar — sasayatún. L. sayayatón 
Igual — nalotath. T.. nalotat. 
Igualar — nalocoten. 
Imagen — locatá. 
Imitar — checoinomain. 
Impaciencia — cutaglagác. 
InJicar, mostrar — saLiagaá. L. clia- 

[■an 'i. 
Indigna — naca. 

Indignarse — salinatá. L. laloinactá. 
Indio '1 India — yoh'', aló. 
Infamar — sa.sa.siui. 
Infeliz — tiogidi.s.i. 
Infierno — nodecli. 



Injuriar — tacomaltosim. 

Inmortal — sahilloú. 

Inocente — sasayen. L. .scayscaya- 

SOI'ác. 

Interceder — siLioduiii. 

Intestinos— layüsL T,. laylishi. 

Invierno — iioiii.'i. L. noiiir'i. 

Ir — saic. L. signo; ir poco á 2Mco '— 
avclcatM. L. awalekt'i; ir, andar — 
.sicovó. L. laschik; ir paseando — 
scantapc'icli. Vi. liyacá; ir detiinli' — 
saliaú. L. uanfi; ir sit/uiendo —>io- 
cantapóch. L. caatpi'd;; ir después — 
avncanapóch ; 



— 247 — 



Ir alcanzando— sicalcRÚ. L. luuciiini- 
}j¡M('í; ir corriondo — succanag.'iiii. 
]j. caln'ik; ir do espaldas — acosilá. 
L. ncatarapót. 



Ir persiguiendo — y.uniicil 
Irá — saliuatá. L. lulciiiautá. 
Iremos — socolocó. 
Ironía — nacacn. 



Jabón — nio¡^nát,li. 

Jesús ! que frió tan grande ! • 

locoij iioiiiacalú. 
Juez — aviilasili.'L('\. 
Jugo — coypi'icli. 
Juntamente — v¡V(!i. 



-tocoij, 



Juntarse en flla— laponcát. L.IajioyiU. 
Junto — yiyó. L. niyá; yo csloy jun- 
io al libro— ayv.in neili;, aso|ioli'l,alit'. 
Junto á otra cosa — aKO|>olel,alii''. 
Juntura — saliaiunn. 
Juzgar — nayatcn, silavaliay. 



Labio de arriba — naciph. L. na.^ip. 

(.r porL'i); lahio de abajo — yaca. L. 

ykká. 
Labios — canasipissi. \,. laplayel. 
Labrar palo — thiqueísócli. 
Ladear — guanagagec. L. chiinarani. 
Ladearse — sohiní. 
Lado — yoyi. L. layl. 
Ladrar perro — piocligodetón. L. ta- 

niiigrny. 
Ladrón — caLagaj'. Ij. ladranray. 
Lagaña — codeloquiti. L. iliucliclaUé : 

lar/afía tenor — tuquiqui. 
Lagartija — inalagaicli. L. inalraik. 
Lagarto grande — coligisác. L. coli- 

guisi'ic. 
Lagarto, iguana — lualagaicli. L. 

Uigrailaik. 
Lágrima, s — liithí, lathi. L. noyím. 
Laguna — calihii. 
Laja, losa — alúch. 
Lamer — anapilcch. L. piktapuiui. 
Lana — lañé. L. laué; kuia enredada 

— (lenoyát. 
Langosta — cüshiuiogoy. L. a'iquiroy 

(.7; poi't''). 
Lanza — taqniagay. L. taquiray. 
Largar la mano — yaga-nauuélh 
Largáronle — yyagán. 
Largo — al(')cli. ]j. ITx'ik. 
Lavarse — aveyó. L. aiiakcliil. 
La vez pasada — ccaques.só. 



Lazo— anagó, lanagó. L. laiiagiié. 
Leche — lotlií. L. uaualclii. 
Lechiguana — nacatocli. Jj. luicaLclc. 
Lechuza — alinilli. 
Lees tú — anaveloloc ncdi'. 
Lejos — cayagét. L. cayóóó. 
Lengua — hitiagat, calatiagatli. L. 

uachagát. 
Leña seca — nodcgalayaiu. 
Loo yo — s¡lüle<; nc.dñ. 
León — savagaic, asavagalc. J,. saiia- 

grgalc. 
Le pegaron — yavag.'m. 
Letrinas — lutlieacá. 
Levadura — letlió. 
Levantar testimonio — ticayvá. 
Levantar, parar — anodeülgén. L. 

nishigijm. 
Levantarse — nonsigón. L. nislii- 

guúiu. 
Ley — lococn. 
Librar á otro — sitiodún. L. aiico- 

clii.'ic. 
Librarse — caysino ; librarse de en- 

feriiied.ad — IhnuwvxÁ). L. iioiul.á. 
Libro — ned(j-edé; libro mió — idú; 

mi libro — edú, 2» anacdú; mi li- 
bro — yidü. 
Libros — ncdcl. 
Lienzo — valorli. Fj. iialók. 
Ligero — pagLadaíc, palotá. i,, dhi- 

caik. 



248 



Ligerlsimo (muy) — niiino inUotiiú. 

Lima — ¡lultíuimló. 

Limar — |iolyiii,'t,'iinii¡,'ál. 

Limpiar, barrer— ii|iuli)c,li. L. ii|)c'li')k. 

Limpia cosa — noüiitii coliilcti'u 

Linage — nagot. 

Listada cosa — tiliagát. L. yiilitapcli;. 

Lo aborreces? — iiitíaroqulyagatú. 

Lobo — valuayc. 

Lóbrego — napalagá. L. napalniú. 

Loco — ythaliuló. L. sigtaraic. 

Lo cogieron — nacatini. 

Lograr — nalatécli. 

Loma — quoinadag/i. 

Lombriz — assiliidú. Ij. qiiiróy. 

Lomillos— nulatú. L. naíilaté {recado). 

Lomo — (luumadagá cntaciiedA. 

Lo posterior — cosiilagnagát. 

Lo quemaremos — cliigagó. 

Lo queréis ? — inarcopiUá. 



Loro, papagayo — elt';. \j. ul-ló. 

Los otros dias — iialcyú übiiiTutá. 

Lucida cosa — noenlclucli. 

Lucir sol, luna — luiiagá. L. la)ia- 
loó. 

Luchar — anaalligcté. 

Luego — nagitá; liiefjo, dcaimcs — 
coinelú. L. enmelé; luego, prexlo — 
aJliialá. L. adhiala (ue?! asi); luego, 
según esto — nayatén. 

Lujuria — lesayniúch. 

Lumbre — nodoch. L. yadargíTmai-at. 

Luna— cagogoie. L. cagoic; lana nue- 
va — ll^igatagá, cliilagiiom last7,¡- 
guem ; luna erecie)ite — nolacali- 
gi; luna llena — nolacatigi; luna 
mengaanle — aymiliM'i. L. (¡rayúk. 

Lunar — laticay. 

Luz de la luna — diiicolinl. 1.. dioc- 
clÜL'uini. 



LL 



Llaga — saygotli taygotagath ; llaga 

hacer — avugotagatili. 
Llama — lehadag.'i. 
Llama hacer — avalon ; llama de 

fuego — üiiodech üdagá. 
Llama á Pedro — Pudro soyagán. 
Llama la gente á rezar — iivoyagan 

oiiagni iidliicli. 
Llamar — oyaganá. L. iyaraná. 
Llamarse, tener nombre — yenna- 

g.Uli. L. loni'át. 



Llegar — suiduvo. L. vidoó. 
Llenar — nolacatigi. L. laracliigiii. 
Llevar— avatlii. L. audoi ; llevar ti- 
rando — avahncch. L. auocti'i. 
Llora — noyén. 

Llorar — noliin, nohiiii. L. noyin. 
Lloras — noliiiiiá. 
Llover — uvolli. L. awoc-lnriiii. 
Lluvia— naijiiiagaic. 1,. uiiól. (tluere). 



M 



Macana — opon. L. pon. 

Macanazo — suaganóHi. L. uaranót. 

Madera — coyp;\cli. L. coypák. 

Madrastra — tliidá. 

Madre — yate. L. la'té; madre mi<c 
— yateani; lu inadre — anadatú; 
madre rtfiojjíifrt — yaconaqiio calla- 
ga negotolüccacayni yalesá; madre 
que me parió — yi\í\\ü\\!i aniíiiagá 
tecooic. 



Madrina de bautismo — latliehe nc- 
fliagalli; madrina de casamiento— 
iallie qiiocanaga giiadon. 

Madurar grano, postema — ahiilii. 

Madurar fruto — leyaiiióc. L. iiita|i(!k. 

Madurarse — piaylócli. 

Maestro — iiiuiiayat.-n. 

Maiz — avaga. L. aworá; mi maiz — 
ylli'i avaga, 2-'> anaavagá. 

Majar — avnsúcli. I,, oiisiik. 



— 249 



Mala gana tener — diviil. L. uól. 

Malamente — scaiicn. 

Mal de corazón — sagotlüadiiuel. L. 
luielqucyactú. 

Malo — scauém. L. nawett; mas 
malo — mano scaucntá; midj malo 
— (.'sciiiifcntaú ; lú eslch malo — nlian- 
scauen-ta. 

Malparir — sollagay. L. sollagray. 

Mamar — avelip. L. liparám. 

Manantial — latagte. 

Manca — vagaleguét. L. lohueloiu'ic. 

Mancebo — dilanií'ich. L. soconók 

Manco — adoyagay; manco estar — 
dinogón. 

Mancha — tiatli. L. sliipai-iitó. 

Manchado — adacaygá. 

Manchar— nosipahantá. 

Mandar — ovelá, avelá. L. aula. 

Mano — yuvat, cadohuac. L. lira'tá ; 
vianomin — yohuac; mano dere- 
cha — hilii, oyohicc. L. aloik; ma- 
no izquierda — eniácli, nicniach. 
Íj. oini'ik; mano de morLero — ada- 
iiaijiiiló. L. ard'anaquiló. 

Manojo — eyahác. L. lacchigueloác. 

Manso— qiiecalóyc. L. oreyraic; J«a?i- 
.s'ü eslar — checaycó. 

Manta de Indio — ylialú. L. ylaló 
{<ltí cuero). 

Manteca — nititn. 

Mantellina — caylapó. L. lapo. 

Mañana— neté; mañana — coiiie- 
guani, oomvani. L. nenté; después 
de mañana — opasaló; inií.y de 
lunñafia — quecallaganeteti'i. 

Mar— tali'i. L. elagtaló. ();iMc7ia agua). 

Maravillarse — schig. 

Marca — anagnagaté. 

Marcar, herrar — nianagüté. 

Marido — yiivi'i. L. lowá. 

Mario — avalpinech. L. aorajpinrk. 

Martillo — neta. 

Mas — , llogtagi'i. L. lootiu'á; mas allá 
iiuy(|iiod:'i. L. cayoó. 

Mascar — siqueliú. L. aunaigiii. 

Massa — sagdató. 

Massar — avetli. 

Matadura — Iclácli. L. Jelák. 

Matar — salauaUí. L. liiw.Ut. 

Mate — capnlay. Ij. caparlaic. 

Matocillo — Iccütitú. 



Materia, podre — lilii. L. lilii. 

Matriz — locogosoqul. L. locoio<iiii. 

Mazamorra — laaignecli. 

Mazorca — alá. L. aura. 

Mear — lióte. L. lote. 

Media noche — pclahuol, cpolaliucl. 
L. i)elaw('d. 

Media, calceta — tileleté, ytililctc. 

Medias — ytilileté. 

Médico — piogni'ich. L. pircnác. 

Medida — lacotelenag.'ith. 

Medio dia — lenahi'i. L. laghiené. 

Medir — aholay. L. loctén. 

Me dormiré — sootio. 

Medroso — nohi. 

Me he caido — salnatini. 

Mejor — noen, lenoentn. 

Melear — salapécli. L. ealnpck. 

Melones — navaque. 

Memoria — sasiguelenató. 

Menear — sida. 

Menearse — avcdaimpúp. 

Menguar — ecotitigni. 

Menguar la luna — cagogoic Iccoli. 

Menos — cacaquiagigú. 

Mentir — chipicaic. L. cipcaic. 

Me paseo en mi casa — lohocli ni 
ibó. 

Merecer - - iilasignñ. 

Merecimiento — yatiéin. ]j. yaiKjiii, 

Mes ó luna esta — enacagoic. Iy. ca- 
goik; csle mes ó esla luna — nagí 
cahogogoic ; el mes que viene ó la 
luna que viene — eoinanta cale- 
guéc; mes pasado — canopavecli. 

Mestizo — locagaic. 

Metal — leciUli. 

Meter — avodovó. L. audovo, lleve. 

Me voy — saic. 

Mezclar — gualenetcneguot. L. loc- 
niU. 

Mezquino — siiiiatacaic. \¡. siiiiati'aie. 

Miedo — solii. L. laloaík; miedo te- 
ner — soytn.péch. Tj. noliíli. 

Miel — dajiich. L. dajiik 

Miembro — yapiUli, yapique. 

Mi libro — yiil¿. 

Mío — ayocotc. L. ayiAgrñt. 

Mi padre — italiá 

Mi pan — nui1cn:ili;'i. 

Mira, los has de pagar! — aveola- 
Kignól 



250 



Mirar — siliili:'i. I>. nii;n;ii';U. 

Missa ver — inissii .silolúcli. 

Mismo — iiuyolucaydi'i. 

Mistol — niiluili'i. L. nuli.ilá. 

Mital — lalii. L. layl. 

Mi vaca — ni vaca. 

Mojar la lluvia — |)aLijíliJtíol. 

Mojarse — saLiyluliól. L. ta|iact.'i. 

Moler molino — snhadag'nn. 

Molinero — molinalolié. 

Molino — ladagnaqué. L. ladagnaqui. 

Mondar — nacatelócli. 

Mono — nioliin. 

Monte c'i selva — abiácli. L. aiiiák 

Monte ó cerro — casona. 

Montera, sombrero — nadóle. L. 
nadó. 

Montón — nadó. L. potarani. 

Montonar — lahaponát. L. laliaponátt. 

Montones — quippi.L. ponik. 

Morder — Sinach. L. aunák; mor- 
der la araña — adenách palatiga- 
dj. jj. piiiajcliinyri'i. 

Morir — ylloú. L. ylui'i. 

Morirás — anidovi'i. 

Mortero — adaiiaqiii. 

Mosca — alogtagni, alotagani. L. loj- 
(arni. 

Moscardón — llengá. 

Mosquito — titolé; mi mosquilo — 
nititolc, 2^ atitolé. 

Mostrar — atianiv.'i. L. acliarná. 

Mote -— ncvo.si. 

Mover — avc'iló; mover apriesa — 
adialách. 

Moza — can!. ]j. caniulé. 

Mozas — canoUí. 

Mozo — nesocli, nessóch. L. n'sók. 

Mozos — nosodolcá. 



Muchacha — caliani. L. caani. 

Muchachito — nyotlioluc. 

Muchacho — nugotolóchüaca nocol- 
cá, yagaie, colóc; mi mucUaclio — 
ayniinincgót, 2" yalialoc;c¿ mucha- 
cho me lia hecho daño — tiovagáii, 
luígotolúc; muchacho — socolucli, 
nyoth. L. socolék. 

Muchachos — nessocholech; muclia- 
cltos venid á dar la lección — ñaca 
aqui avo enagarnilegote nedol. 

Muchas veces — quecallagá, Iccliá. 

Muchísimo — coyodaú. 

Mucho — lucha, leca. L. layordú. 

Muchos — layosoú, salccott.'ú. L. la- 
may; muchos — lamay. 

Mudo — ythalialó; mudo estar — 
ayein ytahaló. 

Muerte — louvá. L. Icuwá. 

Muerto — deleuúm. 

Mujer — aló. L. aló; mi mujer — 
yogiia, 2» adov;'i; mujer casada — 
aloá. L. Nvoloá; mujer soliera — , 
natedach. L. lanaiktapók. 

Mujercita — niüloló. 

Muía — iuvó. 

Muladar — lahi. 

Mulato — vedaic, ungoLc. 

Mundo — enanuemalesá; mundo este 
— cacayñaahiá. 

Murciélago — mecahi. L. iiiic.'ilii. 

Murmurar — senag;U. 

Músico — sognaganí; músico á ins- 
Irumenlo — nivigú. 

Muslo — yoteltá. L. tclectá. 

Muslos — cadotultá. L. tilladi!. 

Muy largo — aióch. L. lóók. 

Muy bueno — noensaú. 

Muy grande — nalecotó. 



N 



Nacer sembrado — nagatli. L. chi- 
tagiieniguini ; nacer brolar — na- 
yolul; nacer hombre nigni. L. 
nigiil; nacer el sol — ncnogosigún. 
L. narosliinnalá. 

Nada — scaycá. T^. sc'i. 

Nadador — lonagay. 

Nadar — .salogóii. h. lorón. 

Nalga — y(d.tjll.ii. I.. li-Td. 



Nalgas — cadosapL 

Nao ó canoa — n¡llcot;'i. I-. liculJ. 

Naranja — hulancc.'i ; mi naranja — 
ladanecanocó. 

Nariz — cadiinicli. I,, iiiik, iiiiiik. 
nariz — cadiniio. L. diiiiik; ¡ni 
nariz — hiuiic, 2'' adimic; naris 
sonar — noygoocli ; nariz lapaila — 
oriiiiarl/.o nasotoiiiatá. 1, riaal<'i. 



251 — 



Natural — nolicncni'i. 

Naturalmente — sidunacii. 

Neblina — navogilcüicliiuó. Ij. cliiuó. 

Necio — mayoyatón. 

Negar, mezquinar — cayc.i. L. cayci'i. 

Negra — veilay. 

Negra cosa — ñaué. 

Negro — veilaic, nagué. L. laidraik. 

Nervio — lohotá; nervio de pierna 

— llcteltii. 
Nervios — napoquonú. 
Nevar — alón i. 

Nido — |)alaun. 

Nietas de cuatro abuelos — lava ca- 

da[)ilava. 
Nietos de cuatro abuelos — lava ca- 

(lapilava. 
Nieve — yapagách. 
Ningún muchacho — quecá nogo- 

tholi'c. 
Ninguno — sasidá. L. scaycá. 
Niña — nigolotó. L. negotolé. 
Niña del ojo — lahalillalú. 
Niño — nogot. L. ncgotoic. 
No — ay. L. aó. 
Noche — epu. L. pé, palni. (ya es); 

ñ inedia noche — polaguel; noche 

eala — neqiiepé. L. npé; de noche 

— pové; noche pasada — squepelo- 
yj. L. sln;l<poliá. 

No es grande — salccaquiá. 

No estás bueno — scaucín quiegá. 

No estás sano? — aysadadonionocli? 



No está hondo — cliipac.al.iapUagá. 

No hay nada — eolJUUgiii. 

Nombre poner — savolunagaL 

Nombre tener — hiyanagaUí. 

No pareció — sodioch. 

No pessa — palíate th;'i. 

No poder hacer — scalain, sar.nyaleii. 

No poder — sacaláni. L. sayshit. 

No, prohibiendo — scauóiu. 

No querer — ayo. L. á-i, 

Norte (al) — cullahá. L. cnllagrg.'i; 

norle viento — apigemctó. L. (juc- 

iiinqiici'aik. 
No sé — taque, vel, sasayalon, sasa- 

liayatcn. 
Nosotros — ocoiiil, coini. L. comí. 
No tengo — sacayca, ay. 
No veo — sasaguani'i. 
Nube — lohóc. L. lohóc. 
Nublado — naveleguec. L. paliglú, 

aloshik. 
Nuca — yani'i, coniequetá. L. lam'i. 
Nudo — nepohotó. J >. l'cotí'' ; nudo 

hacer — nicpotesavúe. 
Nuera — latli¿. 
Nuestra — comí. L. comí. 
Nueva cosa — dalagaic. L. dahaíc. 
Nueve — nivoca nalotapogat natodac. 
Nunca — sasoná. L. scaycá. 
Nutria — niüfiiiisl, ('liiipiislii. 
Nuve — iiigoiiuiialassl. 
Ñato — oíinpügliinií'.li. 



O 



Obscuridad — napalini. 

Ocho ó dos quatros — nivoca nalo- 

tapegat. 
Odio — suquiatapeg/i. 
Odio tener — suquiat. 
Ofender — sotayavó. L. aliinagtún. 
Ofensa — qiiemagaic. 
Oficial — mariaratón. 
Ofrecer — saiiiadomó. 
O hombre, venga — ac yalo haháo. 
Oido — ([líetela. L. tela. 
Oygo — sahay/i; no oy(jo — súsaliayA; 

yo oygo — sayapegá. 



Oir — sagayá. L. nareirani (oiga); 

oir missa — missa. sagayá. 
Oja — lavé. L. laué. 
Ojos — cahayté, cadacté. L. la'ayté; 

ojos — cadahauét. L. laitá; v}is 

ojos — yaguct, 2^ adaguet. 
Ola, cállense I — enagoniasaló! 
Ola^ ola, qué estás haciendo 1 — ee 

n.'i cadadenaynéc. 
Oler - cuyaganá. Ij. ciiynran. Oler ó 

dar olor — layt.'i. 
Olor bueno — noen Inytá. L. iiiá noca 

layta. 



— 252^ — 



Olor malo — sc;uióiii luyLi. L. caueiii 
la.vL;i. 

Olvidarse — diuoin!;. L. coay. 

Olvido — niooagát. 

Olla — aen.'i ; olla — iialayaque. L. 
natagaqiió; miolla — j'at,'iioná; olla 
da tmrro — iilliianatai,'a(iiiú. Ij. pa- 
laqiiiallua; olla de cobre — tocath. 

Ollita — nataquiolii. L. natajquiralolé. 

Ombligo — Iccón. L. Icúm. 

Ombre — yahaló. 

Orador — aulauách. 

Orar — aliiyagnatitli. 

Ordeñar — anelóu. L. anelóin. 

Oreja — quototá. L. telú; mi oreja — 
yqueletá. 

Orejas — calqaetolá. L. ueteL'i, Iqtelá. 

Oriente — alagni. L. tagiií; órlenle 
— tajiiii. L. tagni. 



Orilla del rio — yolíkli. L. taLiluygiiú. 
Orina — u llaga II i. L. uluWL'k, (vin/a 

á orinar). 
Oro — easileclecat. 
Oscuridad — nai)alini. 
Osso hormiguero — jiotay. I., pofay. 
Otra vez — liigiiitU''. 
Otro — Icyá. L. liyá. 
Overo — litiagáth. L. chhtraik. 
Ovillo - lanéch; ovillo hacer— ana- 

liíailcch. 
Óyeme — avac'i. 
Oyes (tu) — naiiaea. 
Oy, que abominable 1 — laliác. 
Oy, qué bueno I — niailianaii. 
Oy, que calor tan recio ! — nitililia- 

gacalóu ! 
Oygo — saliayá ; no oigo — sasaliayá ; 

yo oigo — saya|iog.'i. 



Pacer el ganado — quiaiiág-tagiialli. 
Paciencia tener — ilonegantay. 
Padecer — sugutüucú. 
Padrastro — yviag.'i. 
Padre adoptivo — yaconaqnc callaga 

negotolcc cacayni yalogesá. 
Padre — liit'i. Ij. ta'á; mi padre que 

me engendró — iti'i,2^ adataha. 
Padres — ilal. 
Padrino de bautismo — lacapalec ne- 

liethagaUí. 
Pagar jornal — savolasiguú. L. as- 

cliüteni anatgrgnai'át. 
Paja <'i heno — avacapi. L. atiacpi, 

cacLá. 
Pájaro — lamagni. L. oncoll('). 
Pajizo, color — yocobi. L. ciibl. 
Palabra, s — yacatác, naat-cataeá. L. 

nktk;i. 
Paladar — niiqiiiliac. L. nocoyák. 
Paladar ó gusto — adigen. L. inúo. 
Palma — lagagay, tiabicli. 
Palmar — lagagailays.U. 
Palmar — avodepoiloiiug.'i. L. cliaisal. 
Palmo — lialócli. 
Palo — coypác. I^. coyi)ák. 



Palo delgado — calolacay|).'ic co 

.salccotú. 
Paloma — cohiguonL'C. I^. coi; 

n¿c. 
Palpitar — noytapoliigiiél. 
Pampa ú campaña — iiüliinag'i, w 

ga. L. nolioni'.'i. 
Pan — nadcná, huanolu'', 2'i liaiiad( 

L. ndená (de mislol). 
Panal — marialavach. L. dapik. 
Panes - nadenaliá. 
Pantano— desi-nedamiagá. L. nsl; 
Pantorrilla — llahatlii. 1^. loaclii. 
Panza — daliam. L. dalian. 
Papagayo grande, loro — \uúr 

heló. 
Papagayo chico - lielulé. 
Papel — nasudonaqni. 
Para arriba — tayíiutídá. 
Para arriba — ahoyqiiodríc/íí-iii 

(ul acta algo Loi-rado). 
Para abajo — alioiquedí(c/((giii''. 
Para bajar — atayni, 1, alúy. 
Para el norte — callagá. 
Para el sur — odabiú, odacliiú. 
Para qué? — cannadó, cotadién. 



ypa 



25.3 -^ 



Para tiempo do brotes — Idi'iuiinli! 

llIlVOf^'O. 

Pararse — naü;itin¡. L. ctüijan. 
Parecer algo — caníioetená. 
Pareció — ■ delioch; 7io pareció — so- 

(liocli. 
Pared de tierra — aliyt. 
Pared de piedra — queinailit. 
Parentela — yaginiagac. 
Parir — decolló. L. decolló. 
Partera — alciitiá. 
Parlir con manos — avocolatigi. 
Partir con cuña — cnqncsogi. 
Pasar, andar — aiiKi. L.amucalnigiió. 
Pasar rio — sapacl",:i L. pagati'i. 
Passar camino — sapacalécli. 
Passearse — siccootapúcli. L. diyak;'i. 
Pastor — cadngíjlá loó. 
Patay. I, qiiod similc — iiadoná. Tj. 

ROCilí. 

Pato — otagni.golrigni. L. tngani; mi 

pulo — gatanigló. 
Pava ó gallina — coUniii. L. laslii- 

nlk (cliufia). 
Pecado — .siiliiá. 
Pecar — suyayá. 
Pecho — lologui, yoliogo. L. toqué; 

mi pecho — yotogui. 
Pechos — loteti'!. L. taU':. 
Pedazo — laliil. 
Peder - siliini. 
Pedir — sasllag.'in. L. sliilaá. 
Pedo — niiii (pedorro) L. niacaik. 
Pegadle — wagam. 
Pegar — surganó. L. nuran. 
Pegar fuego — ygogi. L. atoto.'i ca- 

togon. 
Pegar con cola — sunacatüiiát. 
Peinar — nitagini. Tj. tagini. 
Peinarse — nitacli. 
Peine — üigacatc. L. t-agacté. 
Pelear — noaganath. L. nalaaté. 
Peleemos — nalatag'i. 
Pelo — lavé. L. lawé. 
Pelota — apalconá. L. palconá. 
Pellejos — cada hóc. L. lóóc. 
Pelliscar — susapel.'i. 1,. saplá. 
Pellón — jiagantá. 
Pensar — nayatén. 
Peña — nctagaté, nlooóMi. L. klc.'i. 
Pequeña cosa — licol,it:'i. L. cnchiinik. 
Pequeñito — qiioUt'i. 



Pequeño — (jiioll. 
Perder — .socniapécli. L. cainpi'd<. 
Perderse — sisumapéc. L. soinapék. 
Perdiz grande — datimecá. L. sor- 

duchi. 
Perdiz pequeña— Hallóte. L.darliiiiii. 
Pereza — digual. 
Pericote — nitigognagá. 
Pero — calác. 
Perpetuo — ¿ananai'i (¿?). 
Perra — pioch. L. piokoi. 
Perrillo — pioclilole. 
Perro — piocli. Tj. iiiocli. 
Perro — \V\Oi-\\: porro viio — illó, 2!i 

ynalló. 
Persona — ndá. 
Pesa mucho — scalanopéc. 
Pesado — lliosall. 
Pesar la carga — Icsall. 
Pescado — niyacli. \j. niyók. 
Pescar — siacó. Tj. diacó. 
Pescuezo — co.ssótli, locosot. Tj. cos- 

solt; mi pescuezo — yocnsót. 
Pestilencia — napigloná. 
Pezón de fruta — aiiiá. 
Picar arañas — diiiach. Tj. ini'ik. 
Pié — copia. 
Pié — sapetaní. h. apiaté, piajté; 

empeine de pie — liipralelácli. Tj. 

lapialák ; pié— lapiá; mi pié — ippia, 

2" apiná. 
Piedra — qnciiiá. fj. cáa. 
Piedra de molino — dayapécii. 
Piel — cadohoc. Ij. lolioc. 
Pierna — y otcletá, lotelefi. Tj. hdcl.á; 

mi pierna — yoUdcitá. 
Piernas — cadiUl. Ij. Icliill. 
Pintar — avosocli. 
Pintura — naliadé. Tj. na.adé. 
Piojo — nahlá. Ij. lalarátt. 
Pisada ó rastro - sapelccli. Tj. pialé. 
Pisar — acavalücli. Ij. pelék. 
Planta de pié — aló. Tj. pialasél. 
Planta de pió — coiiialaliiiel (apia?) 

Ij. iiialaliiiol. 
Plantar — sahaní. 
Plata — colocay. 
Platillo — qniyagaqiio. 
Plato — coliigét. Tj. [depalo) coypAk 

cnygctli coyiiak; pialo de palo — 

coypacli ; pialo de barro — i\\n\\; 

pialo de piala — colacalii. 



Plaza — noonlüli'ícli. 

Plomo — l(;c;illi. 

Pluma — l,iv:'i. i,. l:má. 

Pluma — ir.ayolavá; mi plaind — 

ysíicupaló. 
Plumaje — nicopiií,'!i. 
Pobre — tiogoilich. I,, chogoibilc. 
Pobre muchaclio — tiodac negot. 
Pobrecito — silioilem. 
Pocas veces — natoilMprcli, rpiotitá. 
Poco — ciiloti'i. L. calotá. 
Poco á poco — avoilinápceli. 

Pocos — .SllliUIHlU;t:'l. 

Pocos — .salaiiiiKliili'i. 

Poder hacer — avuíjuet.'i. 

Poderlo todo — scatijmagiU. 

Podrida fruta — nitigailaloch. 

Podrido — tigailaogay. 

Polilla — niligonácli. 

Polvillo — coyaganag.'ith. 

Polvo — alluá. L. álun. 

Polvorar — anayá. 

Poner — savoc. L. Jcainán; poner 
todo — siiniatiítá; poner Inimpa — 
.sayocoyiiá. L, coyiiá. 

Poniente — opigurii. L. lapigiii'íii). 

Poniente, viento — dapigém. L. na- 
ijuir.'iik. 

Ponzoña — lissi. L. sliinata-grangraik. 

Poquito — ijiiotifi. 

Por — (¡Mo(,ai-irii ; por íkjiií — ana- 
vi'ii.'i. 1,. üliu; jK)r (iltí, iill/'i, acullá 
— lilla; ¡¡or (illa — (li;i]iU!ila-illac; 
por cdüd — iioliic cnná ; por cansa ó 
amor de Dios — I )ios quolaiien ; ¡M)' 
donde — niasataygó, iiiassaygi'i, qiii\; 
por dónde fué el perro? — luctaygi'i 
YMVÍ\;poreso — canoa voinessiin;po)- 
ííeH/>'0— laliucl. L. panó;po)' Dios 
ópnr amor de Dios — tiagagá Dios. 

Porfiadamente — piíliagai'-ilanac'ata- 
i:ayo. 

Por fuera — ilalovi. 

Por mi casa — cnailió. 

Porongo — caapag.'i, caliap.'ig.'i. L. 
i'hírnai. 

Poroto — ilaiiiiliticló. 

Porotos — napiílilicló. 

Por quó?— i|iiol,aiii'Mi. L. iiiHca. 

Porqué comes? — quotarinn sique- 
íu''1; porqué no fjniercx comer? — 
i|iiiilarii'n siqíirlii! ayo? 



Por su casa — uiialavó. 

Portillo — lav.'u'h. L. nipacl'i. 

Postema — niligoy. 

Postrero — unidisicli. 

Poyo para sentarse — yntac.'i. 

Pozo — latogoté. Ij. niisliiilr. 

Predicar — .sitayapúcli. 

Preguntar — signát, sinatagan. I^.na- 
targnik. 

Preguntar con cargo — calailiiirc. 

Prender — sicuni. 

Preñada — valagay. L. walray; /*)•<?- 
nada eslar — aliiiiiiialay. 

Prestar — nasauál. L. iialaali'-k. 

Presto — ailiyalárli. L. ¡yaalalrk. 

Presto — arialá. 

Presto presto — aiiaiialaj-. 

Priessa — ilialá. 

Primera — iiiataymo. 

Primero — iiíataymo. 

Prima mayor de su primo — lopiletr. 

Prima menor ¡■es¡}cclu de su pi'iiiiu 
mayor — y\o\\o\(^; pi'iiniL seyundu 
lloholú. 

Primo mayor (mi) — piliar.a; mi 
jiniuo tneniir — nocolóc. 

Primo hermano — nacayá ; mi primo 
segundo — Ilolác. 

Primo tercero — yacaya lava ; primo 
cuarto ó visnielo de mi primo car- 
nal y nieto de mi primo sci/ando 

— yacayá laiial. 

Primos hermanos (dos) — nacayi.'i. 
Primo¿énit i (hija) - yaloli' qiirra- 

llai-afi. 
Primogénito (hijo) — yalin-li qnrra- 

llacafi. 
Principio — lomcti'i. 
Probar hacer — siliogcn. 
Probar la comida — sigm ]iiiqiii''. 
Prohijada (la) <> adoptada por hija 

— yalú iiisa luígoloiri. 
Prohijado (el) ó adoptado por lujo 

— yaloc nisa ncgotoloc. 
Prometer — sanailomú. 
Próximo — caillyá; pró.vimo mió — 

yagua; pró.cinio 7U(eslro — cacayna- 
hiá; próximo /«í/o— cac.aynayoeáin. 

Pueblo — noliich. L. naigiu'Uá. 

Puente — i'avalá. 

Puerco, javali, cuchi — rnthilatp. L. 
i'i'is (neyí'o). 



Puerta — lusi'in. 1;. hisi'iiii. 
Pues — iKiluii. 

Pulga — iiiuj,'l;il;'i. \j. iiioglaliU-.U. 
Puntalar — uoliimjcli. 
Puntar — loliquotú. 



Puíiado — y:ii',(iiin;;i. 
Puñal — ylloiKjcli. L. ylloüi'k. 
Puñalada — yosocli. Ij. ailiipóli 
Puñetear — nouhauariiUh. 



Q 



Qual? — iyá? 

Qualquiera cosa — nasutiiíg.'i. 

Quando? — iiiiilayi?yiU!Üngí? qiuin- 

dú viiiislc? — ydoaliigi caduanoví ; 

dti quando en quando - ydiala- 

qilio. 

Q lántas vjces ? — yuialoyú? 

Quanto? — ygiiiuluyú ? 

Quanto mas — ladoyisi. 

Quantos? — inidcyó? 

Quatro — Icya. 

Qué? — cannadú? 

Qué has hecho? — quotiiliuncc? 

Qué hora? — ygeuiononalá ? 

Qué hacéis? — iiiecavá. L. iiokaiiiai- 

qnepók? 
Qué quieres? — canadú? 
Qué tamaño? — himiielcc.'i? 
Quebrada de río — aliiiiacavó. 
Quebrada cosa — vacácli. L. wac.'ik. 
Quebrada olla — <lol.í. 
Quebracho blanco — noiliuh. 
Quebracho colorado — i'atapicli. 
Quebrar — sinohón. L. uacát. 
Quebrarse el lazo — tatipi. 
Quedarse — cassu.'i. L. taina. 
Quédate — scliov.'i. 
Quemar — iliavicli. L. iliavik; qiec- 

Dutf algo— sigevi. 



Querer — lU.sali.'i. L. tlisaliá; í/o que- 
riendo — soopitá tapcg.'i. 

Quicio de puerta — jasoinoligiií. 

Quién ? — caycadú ? ygá ? 

Quién? — higa? 

Quién? cómo?— yaiiKílusiliJt. 

Quién, cuál ú qué cosa es Dios? — 
ig'i iJios ? 

Quién comprará la miel? — cacnyli'i 
nadi, (lisietenagiiá dapicli. 

Quienes — liigaliá. 

Quieres (tu) — uialcopitá. 

Quiero (yo) — scoi)itá. 

Quiero — scopifi; yo quiero ú mi 
padre — scopit¡i ni ita; i/o quiero 
agua — niyouio; yo quiero comida 
— sis'i ; yo quiero pasear — scanú; 
yo quiero ¡lechas — ysicnic ; yo 
quiero ahora — Kcn]iil,rniagí. 

Quijada - yaiiucli. I,, lani'ili. 

Quirquincho — ainiigasagan. 1,. na 
niiigiisn'in. 

Quise (yo) — scopitá calhigá. 

Quitar — Hohotanech. L. hotariiilc. 

Quizá él hurtó — nadicá. 

Quizá él es — nadinoln). 

Quizá no — cataycücá. 

Quizá vendrá — anaco. 



R 



Ración — siguiach ; ración coger — 

savoyay;'ilic. 
Raiz -- palla. L. u))i'idih. 
Rajar — sojioyngi'i. L, porayagc-Uigur. 
Rama — nel.oUi. L. Ipiu'd. 
Ramear — savnocli. 
Rancho do paja — noliicli. L. noyil;. 



Rascar — nivicli. I,, nauik. 
Rasgar — seholagatli. L. larai^tagnr. 
Raspar — aniadücli. Ij. aniadukv 
Rastro, pisada — lajiia. I,. Ia|i¡a. 
Rastrojo — qHP]iacat;'i. 
Ratón — nctinogimagA. \,. cliigDiiag.l 
Raya — liilicdi. 



— 25G — 



Rayar — susiincli. L. Ijicüipók. 
Rayo — iisoniig;'i. L. sooniígiá. 
Razón — siiyiili'^n. 
Rebisabuela materna — yupihilé. 
Rebisabuelo — c¡i(lii|iiliiiii. 
Rebusnar — noliiii. f.. noyiii. 
Recibir — yiuioui'i. I-. iui|iou;U. 
Recio hablar — niloiKxli. L. ciilalc 

kinudüpcá? 
Recoger — nato. L. naponát. 
Recordar á otro — siiiolenató. 
Recordarse — nitonéch. L. louenélc. 
Recordé (ya) — lesatón. 
Rechinar dientes — taijuigi. 
Red de pescar — nalcf,'ecli. L. nale- 
yiióU; mi red — yageliy:cc; red pe- 
que ñu — naogunag.Uli. 
Rededor poner — lioquisóp. L. apa- 

U'imgni. 
Rededor andar — acohotapée. L. 

iiuilaculetapük. 
Redimir — togtagnecli. 
Redonda cosa — yhinuilalcch. 
Redondear — .siiutcgú. 
Refregar — uvopulá. L. cuiigát. 
Refrescar — nloiiiicoügui;!. 
Regalar — sanun. 
Regar — yanogiié. 
Regocijarse — aiiialapccli. L. cha- 

iiiasa|icó. 
Regocijo — sayalgaden. 
Reguera — paganacatach. 
Rey ó Reina — locha. 
Reir — sayaligilí. L. dayaluctapók. 
Relámpago — casilgah'i. L. ashili- 

giiifíi. 
Relampaguear — schasiloch. 
Relumbrar — diogtigni. 
Remediar — natadcnó. 
Remojar — sipctli. L. anpijt. 
Remolinear — ()Ul'so|)1i. 
Remolino - iiulu adavati. 
Remolón — scavathJn. 
Rempujar — aiuagni. L. araniak. 
Renegar — sania. L. dalenuicfi. 
Reñir con otro — dihigj. L. nili'i. 
Repente (de) — ychicahil. 
Reposo — cayau. 
Reposos — cayanliá. 
Resina, goma — li.-sí. L. ichóaj. 



Resollar — savcquiaUí. L. atugraii. 

Resongar — sahiiat.i. 

Responder (cuando diju responde) — 

sassalli avasat. 
Restituir— sichitó. L. yani. (ciitrügar). 
Resuello — yahal. 
Retazo de ropa — lahi. 
Retirar algo — cütinquuilá. 
Reventar postema — hitipigicai''n. 
Reventar — atipigi. 
Reverenciar — lacauíi. 
Revolcarse — naeahigoic. L. noviila 

piguini. 
Revolver el trigo — avilagalli. 
Rezar — sossi. 
Riendas — noquotenangátli. L. na- 

pislii. 
Rincón — ve(]Ui;. L. liincó. 
Ríñones — litigissi. L. cliigissi. 
Ríñones — litigssi. L. chiquissi. 
Rio — tala. L. tak'r, rio grande — la- 
laletí'\. L. tala; r¡ü jiciy/íL'/'íO— Icclio- 
titá. 
Risa — allá, allá. 

Risco — ([iluiiiadagá, 
Rociar — optitügó. 

Roció — nitauji. L. aya. 

Rodar — sanatini. L. yacrií. 

Rodear — oquesop. L. iiraclapiqui. 

Rodilla — ylli(iiietü,lli!lli!ctú. L. likir.; 
mi rodilla — yllicté. 

Rodillas — eadilitíqiiulé. L. Heló. 

Rogar — nolelienó. 

Rojo — yocobi. Ij. túu. 

Romarizo — asoleinatá. L. nuiíniíi- 
111 urá. 

Romperse lazo — tatipi. L. dacliipi. 

Roncar — nococotapoch. L. colorúy. 

Ronco — sayglán ; ronco estar — 
coydaich. L. coydaik. 

Roña — quüsagaic. 

Ropa ( ntra ? ) — lalcliclciiuch. L. 
atogó. 

Rostro — ylii.sÍL-h. L. lasliik. 

Rozar montas — (lui'sigón. 

Rozar pajonal — siijuusócti. 

Rueda — asaglon'i. 

Ruega por este muchacho — oinilo- 
uiiic ayuíii sioliodoiii. 

Rumiar — .siiinolir. L. iliaco. 



2r)7 



Saber — siiViiLiín. L. sayalón. 

Saber bien el manjar — ama. 

Sabio — niariayateú. 

Sabor — savoiiianoón. 

Sacar — acataguech. L. anacát. 

Sacudir — avitivoch. L. cliiui'ik. 

Saetí — ytigná. L. laim'i. 

Sal — ama, quema, noliigua. L. towú. 

Salar — avolaleguc. 

Salir — sauecli. L. sawék. 

Salir á recibir — ignonoluiecli. 

Salitre — noyv.'i. 

Saliva — liilialli. L. laliali. 

Salpicar — quetegagay. L. dapaptá. 

Saltar — sipadenagúm. L. padcna- 
gñiii. 

Salud — caycnynasiguutli ; salud le- 
na' — sayen noentá. 

Salvador — nadiAiii. 

Salvar — yaliiimagiUli. 

Salvarse — chocodaicli. 

Sanar el mismo — natadón. L. iiait.i 
caték; sanar á olro — napatí. 

Sandia (1. as) — igag'i, liigagál. L. 
nanaquú. 

Sandias — liigagá. 

Sangrar — ni¡)ülécli. 

Sangre — nethagó, Ictagó. L. ttagó. 

Sapo — nocogolago. L. cologologó. 

Sarna — qiiesagá. L. nksar.'i. 

Sarnosito — sagaicolec. 

Sarnoso — sagaic. 

Satisfacer — sasintá. 

Sauce — maic. 

Sazonada — volaytá. 

Sazonar comida — soet {v?). 

Sá — saliayat.on. 

Se ahogó — uilagaic. 

Seamos amigos — nivodonagá 

Sebo ó grasa — nititi'i. L. ncliitá. 

Seca — tacacatM. L. scauót. 

Secar al sol — lignetap. L. Itó, 
cacliV. 

Socarse — cayngátli. 

Seco árbol — napcnotó. 

Secretamente — lotay. 

Secreto decir — anoetotapcck. 

Sed — silüvúm. 



Sed tener — siloucm quijili. L. loui- 
lakip. 

Segar — saconi'i. 

Seguir alcanzando — sioalegú. 

Seguir — saygegé. 

Se lia enojado — tavelmatá 

Se ha huido — nootá. 

Se hinchó — datapí. 

Seis ó dos veces tres — cacayni ca- 
caynilia. 

Sembrar — sanagám. L. lanaraneá. 

Sembraremos zapallos — sanorocoic- 
lec, (algo borrado ) tañí. 

Semilla — halJ, ahah'i, ala. L. naalá. 

Sentarse — soonl. L negiicnó. 

Señal — yanéch. L. laanók ; señal 
hecha con dedo — ahuatlagná. 

Señalar con dedo — ennasá . 

Señor de vasallos — locha. 

Sepultar — aveladini. L. ladini. 

Sepultura — lavác. L. lauakliqui. 

Se quemó — yabich ■ 

Serenar tiempo — cohitetá. 

Serpiente — niaicli. L. inaik. 

Sesos — lapiogó, la})¡ohü. L. lajiiogó. 

SI — allá. L. alik. 

Siempre noloticaoná. L. natiaknu- 
racté. 

Sienes — lahi. L. caiguilayil. 

Si estás enfermo — alia saygótli. 

Siete ó uno y dos treses — nathedac 
cacayni cacaynilia. 

Si irás — mo hoco. 

Silvar — soyogón. L. yronray. 

Si voy — lahacich. 

Sobar cueros — nicoytón. Íj. aqiiiiiik. 

Sobar hombre — siiiiganó. 

Sobar animal — luimelccli. 

Sobra — syiagá. 

Sobrar — saymécli. 

Sobre algo — vayl(kh. 

Sobrepujar — aymenaani. 

Sobrinas hijas de su hermana ma- 
yor — llagriec maligi yaló ; mis so- 
brinas hijas de mi hermano me- 
nor — lopiti yaló; mis sobrinas 
hijas do mi hermano mayor — y^p.- 
yncc )naligi yaló, 



258 



Sobrinos hijos de su hermana ma- 
yor — Ihij^nuc iii;ilÍHÍ yulóc; mis so- 
üfiíws hijus de mi herutanu iiiu- 
nuf — lopiü yuléc : mis auhrinos 
liijus dü mi hermano inaijur — yyi- 
yiu''c, iiiadiyi yalúc. 

Socorrer — Hiin('iin. 

Soga — yiinicli. \,. hinik. 

Sol — niil;'i. L. nalM. 

Sol alto — nolainagni. L. caya.si- 
giienúl;. 

Sol ponerse — layaiiiinochini. L. aya- 
iliantq). 

Solas (á) — comadodácli. L. onalók. 

Solo — caycalia. L. scaliá. 

Solo Pedro — natheclac Pedro. 

Soltar — sanahuech. L. ausouék. 

Soltarse — divosuoch. 

Soltera — natedách. L. lamaktapók. 

Sombra — vacal. L. pacál; sombra 
d(i árboles — aviac vaiíal. 

Sombrero — nadolió, adohú. L.nado'ó. 

Sonar narices — anoy^ócc anyopi. 
I.. ííi7ii|ii. 



Sonar campana — tjuatoyiiitji. 

Son muchos — salecotú. 

Soñar — siliogón. L. chiyim. 

Sopla — apititi. 

Soplar — sipcilul. L. apchicliit;iiü. 

Soplar, ventear — nutc. 

Sordo— aniaiiicluayc. L. aiiuitíuülcaik; 

sordo estar — sasacá. 
Suave — suotolá. 
Subir — asonlech. L. kisliiyuíjin. 
Sucia cosa — iisipagantá. L. sliipa- 

ráta. 
Suciedad, escremento — yalulatorli. 
Sudar — nipa¡,'ani. 
Sudor — tilitiaí^á. L. chilcliará. 
Suegra — latliiodó. 
Suegro — lathiú. 
Suelo — alluá. L. aloá. 
Sueño — yotiagá; sueño bueno — 

marinoenta yotiagá; sueño malo — 

yotiaga scaunn. 
Sufrir — napuadóii. 
Sur (vidü al) — sipli. L. sío. 



Tabaco — niliaga nasicdL'ch. L. na- 
sliiodúk; mi tabaco — ayminitiagá, 
211 naiiiudiniiiag.i. 

Tabla — naiic. 

Tacho — hioiiiagaqiii. 

Tala (árbol) — netagnaticli. 

Talega — yocotaquo. L. loi-og(|iii. 

Talón — cadayagá. L. Icagal lürá. 

Tamaño — loca. 

También este — uiinaliá. 

También assí — nacaonecó. 

Tambor — u(,ai|ui. L. eaUujui. 

Tambor, caja — caLaipii. L. cacta(iiii. 

Tampoco — ay. 

Tan solamente — suatcla|)iqiie. 

Tanto — k'cú. 

Tapar — apugi. L. apuguiní. 

Tardar — scaiió. 

Tarde — coinavüli. i,, aiiill; t<irite 
del dia — lavil. h lawll,. 

Tartamudear — sayaniác. 

Tartamudo — y(lialiali). ],. lagal('). 



Tartarabuela, madre del tartara- 
buelo — caeaynivauilia. 

Tartarabuela materna — ni vaca ca- 
coynivá. 

Techar — suutú. 

Te daré — sanadonió. 

Te has tardado — chiiiutogucii. 

Teja — lonoclió. 

Tejado — lonocodlut. 

Tejer — avotulión. L. alionagaii. 

Tela araña — palalldugagj. 1,. pala- 
cliik'alogdnóli. 

Telar — nutonech. L. iiügomMi. 

Temblar — yoyloletá. L. uilrul. 

Temblar la tierra — dudayapccli. 

Temer — sohí. L. nalii. 

Tener — sasouén; tener ayudando— 
licutiú. 

Tengo — alia. 

Tentación — /avíínl (i^sla paialira iiii'- 
dlo borrada). 

Tontir — i;iia))U('aayai(:. 



259 



Teñir — liifíiii, cn|¡o¡ssil. I,, coili^riiis- 
liik. 

Te quemarás — avaricó. 

Teredor (r/) — leconech. 

Término, fln — pahateguech. 

Terrible — calculanogath. 

Terrón — alalapó. 

Teta — lotetá. L. leté. 

Tia — yasoló. L. lasoJó; mi lia — 
yasoló mimi; mi lia hermayia ma- 
yor de mi madre — yatelie lopi- 
lol.c; mi lia hermana menor de 
mi madre — yasodo lanoló; 7ni lia 
hermana de mi padre — ytíileayA. 

Tibio — liigiietá. 

Tiempo - quocallagá; liompo de al- 
garroba — hoygoa.uv<\Yi; de aqiU á 
mucho liempo — sagnacagiiainovoy ; 
ha vuicho liempo— ñoviiÍQMvi: lom- 
jirano á buen liempo anles de ano- 
checer — llagaavitet.'i. 

¿Tienes hambre? — inalcovát? 

¿Tienes frió? — madeté ? 

Tierra — alluá. L. aIo;'i. 

Tiesa cosa — noentehne. 

Tiesto — lonoch. L. tai-qnilayi. 

Tigre — guidiocli, niquirioch L. (jui- 
diók. 

Tijeras — pcdalgacatili. L. dalga- 

c.lllrll. 

Tío — nol.osooí'i. \j. t.(;sc(') ; miliolier- 
DKino d,e mipadre — i(,á nlcayi'i ; mi 
lio licfinano de mi madre — yatol- 
cay.i. 

Tirar estirando— avaiiech. L. anauck. 

Tirar piedra — sasúch. 

Tizón — lasaich. L. nadcgalashik. 

Tocar á otro — aconegetli. L. asliilá. 

Tocar palpando — apatagani. 

Toco — sipote; no loco — sasipotó. 

Todavía es temprano — llacanissá. 

Todo — yriiel.i. L. nau:'ik. 

Todopoderoso — eadamatot'i. 

Todos — yineté cadiniita. 

Toma del rio i. c. atajar el rio — 
alKjiiopagatli tala. 



Tomar ('i tenor (a?) — ali'iK'i. 
Tomar prestado — yasalucli. 
Topar — sieteget. L. niatá. 
Torcer — liaban. L. pategué. 
Tordo — niayú. 
Tornar ó volver — .siclacli. L. iga- 

lactcgüé. 
Tórtola — hollollecli. 
Torre — natoynalaiuli. 
Tos — assotomatá. Ij. sopnatá. 
Tosser — caygogucc. 
Tostado maiz — ytoginisicli. L (.onc- 

guisliik. 
Tostar maiz — avcloiiavng.'i. 
Trabajar — sonaüigán. \,. anatagrán. 
Traer á cuestas — nati. r>. lagisluMn. 
Traer algo — enna. 
Tragadero — locolli'Cij. F,. cni- 

cliiqui. 
Tragar — scagalgoni. L. uonani. 
Tras de mi — yoví, ayrun. \,. ala- 

ratpck. 
Trasquilar — pcdalocli. L. ypclrk. 
Trenzar — sipagat. L. pagat. 
Tres — cacaynilií'i. 
Trigo — tanta ala. 
Tripas — laylissic. L. layUslii. 
Tripas — layli.ssí. L. laelsliik. 
Triste — notonatácti. L. t.onat.-t;'ik. 
Trojar — Hiincgí!!,. í/. yainn'il.. 
Trompeta — naHÍ(Mló. L. liiKliüiiri. 
Tronar — assonag.'i. L. ra.s.síigm-;'!. 
Tropezar — siacani. L. pogonr.'nii. 
Trueno — yalatigi. L. cassogiu'.'i. 
Tú — aln'in-tu; lü malo — alian- 

.scanentá. 
Tuerto del ojo — tagogoic. L. iio- 

iiiaralait/'. 
Tuerta cosa — naniMcli. L. iiígi'oí. 
Tuétano — apiogó. L. lapiogo. 
Tullido estar — signotipinoc. L. 

ereyúe. 
Tuna — ygualo.sicli. L. gualshik. 
Turma de animal — lolá. L. lolá. 
Tuyo — liogogoth. L. liogorót. 



2fi() — 



U 



Ubres — loü. L. Icogoqui. 

Ulpiar — ' !a«ignech. 

Últimamente — nuloU. 

Ultrajar — siiconapegogi. 

Umbral — yapiaglú. 

Una ó algunas veces — natodapec. 

Una vez — caludach. 

Undir — pataiu'i. L. nsherá. 

Undir ropa — sitliolion. 

Undirse — diissl. 

Único — cadaliach. 



Unir — siciini. 

Unir — yapaliagelli. I,. colin.U. 

Unirse, pegar — ilanaygulli. 

Uno, una — natedácli. 

Uno — natedac. 

Uno solo — nathedac coloc. 

Untar — salianiün. L. uaiunaqiu' 

Untarse — naliamen. 

Uña — cadenatli. Ti. naclii. 

Uñas — cadennati. L. naaclii. 



V 



Vaca (mi) ni vaca, 2^* vacaló. 

Vacia cosa — yacaylech. 

Vaciar — siiccuilini. L. ocodini. 

Vaciar el vientre — sicohiic. 

Vaguear — scliogoLay. 

Vaina — layl. L. ilologalai. 

Vais? — mohocó. 

Valer — avolasigiio. 

Válgame Dios (ó) — quotalag'io! 

Valle — cohitaeehá. 

Vamos — colauli. 

Vaquilla ó ternerilla — vacallolo. 

Vara — coliii)Ocolú. 

Varón — yalé. L. yaló. 

Vasija — lahi. L. uicchigui. 

Vasura — apilloch. L. lasoguini. 

Veces — layum. 

Vedle, ahí está sentado — ynitó yni- 

ligiil. 
Vejiga — lotiagalay. L. cliái-arpii. 
Vela — loló. 
Vele — ancuyaganá. 
Vellaco — covemalloic;. L. dilgroic. 
Ven — ac. 

Vena — yotá. L. Iota. 
Venado — cagdotá. L. dlorom';. 
Venas — lothá. L. lotliál. 
Vencer — sacanaUli. 
Vender — sisiutun. L. nicn. 
Vendrás — acco. 
Vengarse — sayogiil. 



Vengo de mi casa — • sanac saücagé 

ibó ; yo he venido de casa con Pedro 

— ayén yiada.s.'i Pedro lenoví noliu-.. 
Venir — .sunecvó. L. ial.'i. 
Ventana — laliaet¿. 
Veo — sanan; no veo — sasaiiaiii, 

sasaguaná. 
Ver — saván. I,, mcctcn. 
Verano — nomag.'i. L. t;'ip. 
Verdad — nacaenz/i. 
Verdaderamente — nocaen.saú. 
Verde — ladalá. L. malük. 
Vergüenza tener — sipociSlic. I,, .sr.a. 

latió. 
Vestido — liipotí''. I,, alogó; mi vcs- 

tido — hipó, 2» enapó. 
Vestido— hipó; vestido wi?o— ayovó; 

vestido blanco — yapagacli. 
Vestir á otro — .'iavohiiió. 
Vestirse — annoet. 
Vete — amó; vete /«ci/o— íuial.'i (/;/) 

lamanagul. 
Víbora — coniogón, pelogadag-dagaic. 

L. adranák. 
Vida — calcolagatech ; vida eterna — 

caluhegán. 
Vieja — yapay. L. yrainá. 
Viejecito — yagaicoloc. 
Viejo — yapaic, yagaic. I,, yi'aiiinl. 
Viéndolo yo — ayom .silotapec, aypin 

.'iildtapogri. 



2G1 



Vienen — lam'ic; Pedro viene — Pe- 
dro sanecbó. 

Viento este — neté. L. nté. 

Viento hacer — avoneté. L. ciiake- 
raik. 

Vientre — cadalián. L. daliiun. 

Villssimo — sallagadaic. 

Vinal — iiinínascqui. 

Viruelas — dalogó. L. dalogro. 

Visco — tasilagiieth. 

Visible — navaná. 

Vituperar — nayatén. 

Viuda — pahoy. L. pal. 

Viuda — peaoy. L. pesoy-pay. 

Viudo — pessoyc, pesoic. L. pussoic, 
pesólo. 

Vivir — siccalech. 

Vocablo — yacatahc. 

Volar — vayó. 

Voluntad — schopitauá. 

Volver — aniglach. L. igalúk. 



Volver — asayqnodá; volver á ir — 
siclocó. L. igrgloó ; volver de lado 
satayquedá ; volver atrás — siclacli . 
L. igah/k; volver á otro la espalda 

— (?) avrtloqueda; volver á otro el 
rostro — liqued.'i. L. lotawalahi. 

Volverán — nigillocó, aveylacayó. 

Volverse para otro — niglaquedá. 

Volverse ázia otro — ataygét. 

Vomitar — sanol. 

Vosotros — camilii, cami. 

Voy á mi casa — sicidaibó, saicbó; 
me voy — saic; voy antes de ti — 
saic tiavití ahám; voy después de ti 

— saic modicaviti ahám; voy hacia 
mi casa — saicedá ibó. 

Vuelta dar en redondo — siclaha- 

dosúp. 
Vuélvete — niclách. 
Vuestro — aviogóüi. 
V. rad. — acanii. 



Ya — leiioydübú. 

Ya aclara el dia — diocotigní. 

Yacaré — aylohoc. 

Ya despierto — liraton. 

Ya es tarde — Iiiliavii.'mi. 

Ya es de noche — napallini. 

Ya es de dia — leená. 

Ya estoy de vuelta — lesiolác. 

Ya es tarde — lahavitani. 

Ya me voy — le saic. 

Ya me quedo — casová. 

Ya me levantó — sonsigóm. 

Ya no veo — sutasaguanapéch. 

Ya no oygo — sasacá. 

Ya no hablo — sotasitacó, sotascová, 

Ya no ando — sasicubó. 

Ya recordé — lesatún. 



Ya sanaste? — mollea dovoiucveclri' 

Yerba — vevé. L. anakpí. 

Yerba — idui'i. L. awaopí. 

Yerno — ladogonec. 

Yo — uyen. 

Yo bueno — oyen-noen-ta. 

Yo cojo — conneget; yo cojo pan — 

saconeget; yo cojo leña — saooypac; 

yo cojo agua — saygasomá; yo cojo 

carne — adayguiác. 
Yo queriendo — scopita. 
Yo queriendo comer — sisa scopita. 
Yo quiero á mi padre — scopita iiiita. 
Yo quiero agua — niyoino. 
Yo quiero comida — sis.'i. 
Yo quiero pasear — scaiió. 
Yo quiero fleclias — y.sicnic. 



Zambullir — sigomini. L. uomni. 
Zambullir á otro — savigni. 
Zapatos — liipelá. 



Zorra — novngayagi'i. L. uaireW 
Zorrillo — ysKÍ- Ij- cniíiiiii. 



SUR QUELOUEíS POINTS 

D'OSTÉOLOGIE ETHNIQÜE 



IMPARFAITEAIENT CONNUS 



Dr. HERMÁN TEN KATE 

Chargé de la Seciion d'Anthropologie ilu Muscc de I.a Piala 



Siir pelpes poiiits ft'Ostéologie etliiiipe iinparfaiteiDeiit coiiis 



Dr. HERMÁN TEN KATE 

Cliargó de la Scclion d'Anlliropologic du Muscc de La Plata 

«Dansl'admirabJecharpcnte du corps humaiDjríon 
n'est ÍDUtile: petitea ou volumineusest tontea sea 
parties iníritent d'attivcr l'nttoution do I'anato- 
JHÍ8to qiú De doit pas diídaigncr don examinor 
les moindres détails ct d'en approfondir IcB fonc- 
tiona.» 

Gillette. 

iJoiis lo pi'csenl travail j'ui réuni incs observolions sur 
(|uelques poiiils d'osléologie elhniquc qui juscju^ici avaicnl éló 
complclcinent négligés ou tres peu éludiés. 

Tout tFabord j'ai porté mon allention sur quelques dispo- 
sitions parüculiéres du conduit audiLif externe: la compression 
latérole et le rétrécissement du conduit auditif et la présence 
d'exostoses auriculaircs. 

Le deuxiérne point dont je inc suis occujxí esl Tos liyoídc, 
a(ln de compléter mes observations antéricures sur cot os en 
collaboration avec le Dr. Wortman. 

Ensuite, j'ai fait quelques obsei'vations sur les particuiarités 
offertes par les vertebres el les sternums de quelques squeleltes 
du Musée. 

Enfin j'ai fuil des recherclies sur la rotule cliez les races 
sud-américaines. 

Pour Tctude de la plupart de ees poinls cFostéologie, j'ai dú 
ino guider seui, lauto do donndcs bibliogrnpliicjucs. Ainsi, jo 
regrette vivement de ne pas avoir pu consultor le travail do 
Ralhke ct celui de Ruge sur le développemcnt du slernuin el 
la tlicsc d'Albreclit sur la morpliologie de la rotule. Cependant 
je crois que la pubiicalion de mes observations et de mes 
rccbcrclies, telles que je les présente ici, peul avoir son ulilité 
puisqu'elles íorment en lout cas une nouvelle contribution ü 
la science de l'homme, qui a son intérél si petite qu'elle soil 
el que peut-étre d'autres anatomistes et anlhropologistes com- 
pléteronl sur les autres races humaines. 



— 266 — 

I. Conduit auditif externe. — 1\I. Rudolf Virchow (') a décrit, 
il y u (]ucl(iucs aiinóes, pUisicurs cas d'cxosloses Quriculiiires 
clicz les ancicns Péruvicns. M. von Luschan ('), de son colé, a 
tout récemment appelé l'attention sur des maiformations du 
conduit auditif externe et du tympan parmi 1q méme race. 

Ayant ü ma disposition au Musée un certain nombre de 
crúnes du Pérou et une grande serie de cránes provenant du 
nord-ouest de la République Argenline, j'ai examiné les picces 
au méme point de vue. 

Sur une cinquantaine de cranes provenant du Pérou (Ancón, 
Trujillo, Chimu, Aymarás, ou sans indications plus precises), je 
n'en ai rencontré que sept qui présentaient des anomalies. 
Parmi les cent-dix cránes nord-argentins du Musée que j'ai 
sus en main, il n'y en a qu'un seul qui rentre dans la catégo- 
rie mentionnée et que nous réunissons aux autres dans le ta- 
Ijleau ci-dessous : 



ANO!\rAl.nOS 


N M II n E 

di; cas 


UAOICS AFFliUTKHS 


liétfcScisseinont du conduit auditif 
externe dans son cours moj'en. ' 




Trujillo. 
Pérou. 


Trou auditif bi-latéralement compri- 
me ou malformation du tympan. 




Aymara des 2 cotes. 
Calchaqui de Rancagua, 1 cote 


líxostose auriculaire : 2 cotes 

» » á gauche 




Ancón (un de ceux-ci surtcut á 

gaucho.) 
Chimu. 



Parmi ees 8 crúnes il n'y en a (jue 4 qui soient réellcmcnl 
deformes. Les autres sont normaux ou ne présentent qu'un cei-- 
tain degré d'asymétrie occipitale. Le cráne de Rancagua est le 
seul de In serie de 110 cránes d'adultes provenant de la región 
Calchaqui qui offre une anomalie du conduit auditif externe bien 
prononcée. Parmi les cránes restants, le trou auditif ou le tym- 
pan présentent, il est vrai, des variations assez notables, mais 



O Crania elhnica americana, Taf. IX. 

(") Verhandl. derBeHinerGcsellschaft für Anthropologie, etc., 180ü, p. 69. 



— 267 — 

les exosloscs ouriculairos inanqucnl lolnlotnciiL. M. Vircliow n 
coasluté la rnóme cliose sur les noinbreux. crúiics noi'd-argcii- 
tins recueillis par M. Max Ulile(i)- 

Quant aux hyperosloses partielles du lympan notées par 
M. Virchow(')"'parmi la méme serie, il s'en Irouve aussi de bien 
prononcées daos nos crúnes de la región Calchaqui. Cependanl 
il m'a paru que la limite entre Fhyperostose partielle et l'étnt 
normal du tympan n'est pas loujours bien facile á tracer. C'est 
pour cela que je me suis abstenu d'en donner une statistique. 

Reste a trancber la question : si ees caracteres patho- 
Jogiques et ees anomalies sont en rapport avec la déforma- 
tion crúnienne. Quant aux exosloses, Tabsence de ce caractére 
patbologique dans notre serie Calcbaqui, confirme absolu- 
ment l'opinion de M. Virchow, a savoir : que la déformatioa 
du crane n'a rien a faire avec ce défauL du conduit auditif. 
Pour les autres anomalies il faut prubablement ctre moins 
positif; en effet, MM. Vircliovv et von Lusclian, qui se sont 
occupós de la question plus que personne, ne sont pasd'accord. 

II. Os hyoide.— 11 y a huit ans, le Dr. J.-L. Worlman et moi, 
nous présentions au Congrés des Américanistes de Berlin nos 
observations sur Tos hyoide des Indiens Pueblos précolom- 
biens de l'Arizona C). Quelques années plus tard, M. Wortman 
publia ses nouvelles rechercbes sur ce sujet (*); de mon cote 
jo donnorai ici (|ucl(|ues nouvelles observations tout cu roppo- 
lant les principaux faits que nous avons obtenus uuparavant. 

Comme nous l'avons fait remarquer, la plupart des analo- 
mistes sont d'accord sur ce point: que dans la race blanclie, 
cliez l'adulte, le corps de l'hyoide est presque toujours sondé 
avec les grandes cornes. Or, nous avions constaté que parmi 
les Indiens Pueblos précolombiens (Saladoans) de FArizona 
les grandes cornes étaient, au contraire, plus souvent non son- 
dees au corps dans la proportion de 88 á 95 pour cent. N'ayanl 
eu en 1888 que des byoides de Saladoans á notre disposition, 
nous ne pouvions af'firmer si la méme disposition particuliére 
se trouvait parmi d'autres groupes etbniques américains ou 
autres. Depuis cette époque nous pouvons étre plus affirmatifs. 



(') Verhandl. citées, 1894, p. 406. 

O Loe. cil. 

{') Compte-rendu du Conpres inlornalional des Amcficanisles,l<i sessioii, 
Ikrlin 1888. 

(■*) The Ibjoid Bone in Human Dones of Ihe Hemenway Collcclion in 
Ihe U.S. Army Medical Museuní, vol. VI, National Acadeniy of Sciences. 



— 2G8 — 

Pormi les onciens Indiens Zuñís que M. Cusliing et moi avons 
exhumes, il y ovait sur 17 hyoides, 13 dont les grandes cornos 
étaienl libres, soit 70,4 pour cent. Sur 9 hyoides des Mound- 
builders, 5 avaient le corps et les grandes cornes non soudées, 
soit environ 50 pour cent, s'il est permis de donner lo pour- 
contngo d'aprcs un noinhi'C i'elalivement si pctit. 

M. lo prol'esseur lúlward S. Morse, d'aprós uno cominuni- 
cation par lettre que m'a faite son compagnon de voyoge M. 
S. Haxter, a examino íi ce point de vue, lors de sa visite au 
Congrés mentionné, quelques momios péruviennes du Museo 
ethnologique de Berlin et il a trouvé qu'elles avaient les dilíé- 
i'onts élémonts do Fliyoíde libres. Moi-m6mo, commc Jo Tai 
déjá signalé aillours, je notáis que le seul hyoide des anciens 
Calchaquis, qui m'est vonu sous les yeux, présentait la méme 
disposition. 

Avant de donner l'oxposé des nouveaux cas que j'ai observes, 
je dois mentionner le résultat auquel est arrivé le Dr. Wortman 
aprés une étudo comparée de l'hyoíde chez le Negro et choz le 
Blanc. 

De 32 os hyoides d'individus blancs, dont le plus jeune avait 
35 ans, In plupart préscntaient la synostoso du corps avcc les 
gi'undes coi-nos dans la pro])ortion do 05 a 75 pour cent suivant 
Táge, soit 35 a 25 pour cent d'élémonts libi'es. 

Kn combinant le résultat auquel est arrivé le Dr. Wortmnn 
d'aprés des recherchos sur deux series d'hyoides (do 25 et do 35 
pióccs) de Nógres nord-américains, dont ruge étoit également 
connu. Ton trouvo uno moyenne do 70 pour cent d'os hyoídiens 
soudés ou 30 pour cent non soudés. Passons maintenant aux 
nouveaux cas f'ournis par le Museo de La Plata. 

J'avais a ma disposition 7 hyoides américains, dont 3 com- 
plots et 4 incomplets ; les derniers n'étaiont representes que 
jiar le corps ot quelques fragmenls des grandes cornes; onlin 
rhyoide complot d'une momio égyptienne. 11 est a noler que 
les 3 hyoides, soit du cadavro soit des momies, furent prepares 
avecle plus grand soin, mais qu'un seul présentait soulement 
une potito corno au liou de deux; chez los doux auti'os ellos 
manquaient. Cela coníirme l'opinion du professeur Thomas 
üwight('), d'aprcs laquellc ees osselots manquent assez souvent. 



O M. Dwiglit, qui a l'ait des recheixhes sp¿ciales suc rexistencc et la 
ilisposilion des petites cornes, dit entro auLres: «One or botli niy be entirely 
wanting. In several cases onu or both the lesser hoins were not fonnd, aml 
it was noL ahvays possible to determine whether tlie absent picce liad beun 
lost or liad never existed.» Cité par Wortman, Human Bones, 1. c, p. 201). 



— 2G9 — 

Mes 7 eos se rc|iai'LisscnL coininc suit: i Fuégicn do la Irilni 
des Yahgans, úgé de 30 ans environ (voy. iig. 28 el 2Í> pl. II); 
i momie indienne (5) provenant du nord-ouesl de la Répu- 
l)lique Argenline, probablement environ du méme age; 1 momie 
ancienne Irouvée par M. F.-P. Moreno dans une caverne prcs 
du Lac Argentin en Patagonio. Des 4 os liyoides incomplcts, 
3 proviennent d'anciens tombeaux indigénes du Rio Chubul 
en Patagonie, d'individus d'áges différenls, mais tous aduilesou 
moins, 1 appartient á un vieil Indien Terena de Mallo-Grosso 
au Bi'ésil. Sur les trois hyoides menlionnés complets, les grandes 
cornes ñe sont pas soudées avec le corps. Les facetles arlicu- 
laires des 4 os incomplets ne laissenl aucun doute que le 
corps et les grandes cornes ne fussent libres également. Nous 
avons done la 7 cas nouveaux d'Iiyoídes aux élémenls non 
sondes. 

Quanl a Tliyoide de la momie égyplienne, les grandes cornes 
sont enliérement soudées au corps, soil l'inverse de ce que nous 
avons observé chez les indigénes américains. 

Nolre supposition d'au',refois queFliyoide aux élémenls libres 
esl un apanage ou au moins une disposilion Ircs l'réquenle des 
races amcricaines, i'Cí^oit un fort appui des nouvclles reclierches 
du Dr.Worlman et des différenls cas nouveaux que j'ai cilcs 
plus baúl. II reste a savoir si celte disposilion se trouve avec 
la memo fréquence parmi les autres races jaunes d'Asie ct 
d'Océaiüc. Tout en Inissant do cóté la f|uosliousi i'liyoído avec 
élémenls libres a un certain rapport avec le langage, comnic 
nous lesupposons, il est clair que cetle disposilion esl avant tout 
un arrét de développement parliculier. II me semble quejusqu'a 
nouvel ordre nous sommes justifiés de le nommer américain, 
avec au moins autant de droil qu'on parle de «Tos des Incas» 
ou de « Fos japonais». 

Passons, avant de terminer celte notice sur l'hyoide, a un 
aulre caractcre de cet os, éludié pour la premióre fois par M. 
Wortman : le rapport centesimal de la hauteur h la largcur ou 
Vindicc hasihyal ('). 

Si Ton compare cet índice chez les Négres et chez les Sa- 
ladoans, il resulte que les premicrs onl le basibyal bcaucou]) 



(') Wortman, o. c, p. 210. 

llappelons que basihyal ost lo noin qiii fut cmployó pour la prciniAfo 1'oím 
par Geofl'roy Saint-Hilaire pour désigner le corps de rhyoide, noni qui a otó 
adopté par Owen et tous les anatomistes. Les grandes cornes sont le glossohyal 
de Geoñ'roy, et le thyrohyal d'Owen; les petites cornes, l'apoliyal et le cera- 
tohyal de ees deux auteurs. 



— 270 — 

plus simien que ees deniiei's, c'est h diré que cet os est rela- 
tiveinenl triis liaut. Ainsi M. Woi'lmnn a ti'ouvé sur 45 cas 
de SaludoQns une moyeiine de 52 + et 54.0, laiidis (jue sur 3!J 
l)asiliyals de Nógres cet Índice s'élevait á C5 +. 

Je donne en terminant mes cliiftVes de Findicc basihyal; 
malhcni'cusomcnt, l'un des hasihyals du Chubut et celui de 
l'Egyplicn ne se prétent pas a 6tre mesures. 



i'üligan 


Valichú 


Momio üo Jiijuy 


Torona 


Chubut 1 


Chubut 2 


Moyennc 


40,1 


4'i,0 


47,6 


50,0 


40,5 


43,8 


40,1 



L'on voit que mes ciiiffres sonl bien plus proches de ceux 
des Saladoans que de ceux des Négres et qu'ils s'éloignent de 
ees derniers tres notablement. 

III. Vertebres. — Dans sa belle étude sur Tanlbropológie 
des Fuégiens M.Rudolf Martin (') a constaté sur la 5° vertebro 
lombaire de Fun des squelettes que cette partie de l'arc ver- 
tebral qui porte l'apopliyse é[)ineuse et les deux apophyses ar- 
liculaires inférieurcs ctait non soudée. Comme le l'ait observer 
M. Martin, cette disposition cbez les Fuégiens a été également 
notéo par M. Sergi. Le professeur Turner a constaté des l'ails 
analogues sur des squelettes de races différentes. 

Afin de contribuer á mon tour á la connaissance de cette 
anomalie, j'ai examiné les squelettes américains montes au Musée 
au nombre de 102. Parmi ees squelettes l'un d'eux, provenant 

( d'une momie (±) indienne du nord-ouest de la République 
Argentine, offrait une disposition de la 5" vertebre lombaire 
absolument semblable au cas décrit et figuré par M. Martin. 
En debors de cela, l'apophyse épineuse de la 1" vertebre sa- 
crale est bifurquée et le canal sacre est resté ouvert en arriero 
Jusqu'au niveau du milieu déla 2" vertebre sacrale. Cette partió 
du canal sacre, correspondant h la 4" et 5° vertebre, est éga- 
lement restée ouverte. Nous avons done la un arrct de déve- 
loppement assez répandu dans la región lombo-sacrale. 

■ 1^. Une disposition analogue, mais de la 4" lombaire, a été 
rencontrée sur un squelette masculin provenant d'un Judien de 
la Pampa. Cliez celui-la le canal sacre est également ouvert 
en arriére. Un cas semblable se présente chez un Indien Huarpc 

') de Bella-Vista (province de San Juan, République Argentine). 



(') Zur physischen Ayilhropologie der Feuerlander, .Vrchiv fíii- AnUii'o- 
pologie, vol. XXII. 



— 271 — 

Des dispositions nnologues de la 5" vertcljre lombairo so 
Irouvent sur un squelette de femme Toba et sur celui d'une 
Araucanienne d'Azul, dont j'ai décrit le cráne, sous le N" 27, il 
y a quelques annéesC). Seulement, quoique le canal sacre 
cliez les deux soit resté ouvert au niveau de la 1'''^ vertebre 
sacrale, l'apopbyse épineuse de celte vertebre manque compló- 
tement dans les deux cas. Cependant sur le squelette d'une 
petite filie fuégienne j'ai rencontré égaleinent la bifidité de la 
5" vertebre lombaire sans que le canal sacre soit ouvert. 

L'arc de la 1™ vertebre sacrale, portant l'apopliyse épineuse 
isolée, c'est a diré non soudée avec le reste, fut observó sur le 
squelette d'un Indien Teliuelcbe, surnomrné Sam Slick, et sur 
celui de deux autres Indiens, un Gennaken et un Toba. 

En réunissant tous ees cas d'orret de développement, nous 
ai-rivons au chiffre de 8,8 pour cent. Quoique ce chiffre soit 
rclativement elevé, nous ne pourrions pas aftirnier si ees dis- 
positions constituent une particularité individuelle ou bien s'il 
iaut la considérer comrne lypif[ue pour les races ainéricaines, 

IV. Sternum. — Dans les condllions normales le sternum 
liumain constitue, comme Fon sait, un os divisé en deux parties: 
le manubrium ou mancbe et le corps ou la lame, dont parl'ois 
Fappendice xyphoide s'ossifie au lieu de rester á l'état cartila- 
gineux, comme il arrive le plus souvent. Quoiqu'on ait observé 
asse/, fréquemment que ra|)pend¡co présente un trou, rcxistenco 
de trous dans le corps slernal méme est beoucoup moins 
fréquenle et autant que je saclie on ne s'en est jamáis occupé 
au point de vue etlinique. Quoique, au premier abord, on serait 
porté a croire que les fontanelles paires de l'extrémilé posté- 
rieure du sternum chez les oiseaux de prole et diez les nageurs, 
soient l'analogufi des ouverlures sternales cliez l'homme, il n'en 
est rien. D'aprés ce que nous savons de la genése du sternum 
chez l'homme, ees foramina corporis sterni doivent étre conside- 
res comme des arréts de développement non moins que cette 
i'are malformation di te fissura sterni congenita et que les cas oü 
le sternum se présente composé de plusieurs piéces non sondees 
ou sternébres. 

La fréquence de foramina corporis sterni, parmi les squelettes 
du Musée, m'a paru fort élevée. 

V.n effel, sur les 120 sternums d'Indiens de tribus diverses 
(le rAméri(|uc méridionalo, j'ai constató cette anomalic IG fois 

O lievisla del Museo de La Piala, tome IV, p. 200. 



272 

soit 13,3 pour cent en laissnnt de cote 2 sterniims, Tiin du 
(lliulnit et rnuli-e d"un inconnu avec oppendice xyplioíde ossilió 
et perforé. La position de ees trous sur le sternum et leur 
grandeur est suffisamment visible sur les figures de la planche 1, 
|)Our qu'il soit nécessaire d'enlrer dans des descriplions dó- 
lailléos. Je ícrai ohserver que dans tous les cas, a l'exception 
d'un seul ((ig. 10), le Irou se Irouve dans la partie interieure du 
corps. De ees IG slernums, 4 présentent en outre l'appendicc 
xyplioídc ossilió dont 4 perfores (íig. 1, 3 el 10). 
Celte anomalie se répartit comme suit: 

.\r;iiicfins iloat 1 Piciinclie 7 cas íjg. 1,2, 3(l^icunche)^i, O, 13, et 15. 

Anciens ciuiütiéres Jii Rio Cluibut 3 » » B, 11, (;t l'i. 

Anciens Ttíhuelches 1 » » 5. 

Anciens Iniliens provenant de Ma- 

jadita (pi'ov.deSan Juan) 1 » » G. 

Indien Terena 1 » 

Indiens inconnus 3 » » 7, 10 et 12. 

V. Rotule. — La rotule ( patelJa) de Thomme a été, aulant 
que je sache, jusqu'ici complélcinent négligóe au point de vuo 
iinllirnpol()gi(|uo et inómc les auteurs d'analomic (:oin])nréc et 
aulres s'en sont fort peu occupés. 

C'est done á titre d'essai que j'ai porté mon attention sur 
cet os et quoique je n'eusse a ma disposition que des rotules 
(Flndiens sud-américains sans pouvoir les comparer a d'autrcs 
series, il m'a paru néanmoins intéressant d'en décrire les|)r¡n- 
cipaux caracteres. 

Ainsi Gillette ('), dans son étude rninulieuse sur les os scsü- 
inoídes chez Thomme, parle á peine de la i'otule. II parait nieme 
(|u'il ne la considere pas comme un os sesamoide, ce qui pour- 
lant est généralemenl admis. En effet, on la considérail aulre- 
fois comme homologue á l'olécrane du cubitus ('), mais il a 
été demontre que partout oíi la rotule existe, «elle n'a, dit 
Wiedersheim, aucun rapport génélique avec les os de la cuisse 
et de la jambe». C'est un vérilable os sesamoide inlra-tendineux 
(jui s'est développé, comme dit le mcme auteur ("), «par suilc 



(') Journal de l'Anaíomie et de la Pliysiologie normales et patlioloyi- 
(¡ues, etc., (le Cli. Robin, 8» nnnée 1872, p. 500. 

(■') 11 semblo que M. le professeur J. Ranke adhi'rc encoré á celte Idee .snr- 
¡innée; voii' lu 2" édition de son ouvrage Der Mensch. vol. I, pag. 2'i. 

(") Manuel d'analomie comparée des vertebres. Traduction de la 2" édition 
alleniandc de Moquin-Tamlon, Paris 1890, pag. 121. 



— 273 — 

du ÍVoUeineiit du tendón du tríceps femoral sur la capsule de 
Tarticulation du genou». 

Je pouvais disposeí' de 169 rotules en lout, 82 di'oites et 87 
gauches, se répartissant de la maniere suivante: 74 provenant 
d'anciens cimetiéres du Rio.Cliubut en Patagonie, 5 d'Indiens 
Teliuelciies actuéis, 7 d'Indiens Gennaken, 39 d'Araucans argen- 
tins, 4 de Fuégiens, 3 de Calchaquis antiques, 6 d'Indiens 
divers (Péruviens anciens, Aymarás, Matacos), 4 d'Indiens Te- 
rcnas du Matto Grosso au Brésil, 20 d'Indiens inconnus du 
lerritoire argentin, 7 jeunes eníin. 

Dans la mor})hologie genérale, comme dans les dclniis de 
sa sur Cace, les rotules qui nous occupenl presenten t de gi-an- 
des varialions. Les figures de la planche II qui accomitagnent 
cette nolice donnent une idee des principales formes diffé- 
r en tes. 

Pour éviter, autant que possible, le sentiment personnel 
el afin de chercher des caracteres plus ou moins stobles, j'ai 
mesuro toutes les rotules pour établir un Índice ostéomotrique 
en prenant les deux diamétres máxima, Fun du point le plus 
culminont de la base de la rotule jusqu'a l'apex et l'autre 
transverse entre le bord interne et externe. J'ai calculé le rappoi't 
centesimal entre les deux d'aprés la formule "°"^°"^^^^ ^°° . Ce 
rapport, je l'ai nommé índice rotulien avec les subdivisions 
suivantes: 

Üoliehosóiüos = !\u-(leRsous ilo lüO. 
Isosénies =: 100. 

Bracliysémes = au-dessus de 100. 



Rappelons que ees trois mesures ont été prises avec le 
compas-glissicre ordinal re. 

Afin de bien faire ressortir les dimensions el les índices 
dans chaqué groupe elhnique, j'ai reuní leurs moyennes, máxima 
et mínima dans des tableaux. 

Toutefois lá oü le nombre était ínférieur ú 3, je. n'ai j)as 
calculé la moyenne el je donne les chiffres individuéis. Les 
Tehuelches, les Fuégiens, les Calchaquis el les Terenas sont 
dans ce cas. 

Lo tablean suivant donne un apergu des trois mesures que 
j'ai prises. 



274 



IIAUTKUU TOTAI.IÍ 





CIIUBUT 


AHAUCANS 


CENNAKEN 


FUEGIENS 


DIVEHS 


INCONNUS 




■y 


1 
1 


1 

-a 


§1 


1 


•c: 


*« 


1 


1 


1 


•Í3 


§> 


Moyennc 


43,1 
50 
30 


43,8 
52 
37 


37,8 
43 
33 


40,3 
47 
35 


35,8 
39 
3S 


35,6 
40 
33 


39 
46 
46 


39 
46 
46 


39,6 
43 
37 


41,5 
46 
37 


42,6 
44,5 
36 


39,5 

43 


Miniínum 


37 







LARGEUR TOTALE 



Moj'enne . . 
Máximum. 
Minimuni. 



45,9 


44,7 


42,3 


41,7 


36 


37 


38,8 


36 


44 


43,5 


44 


51 


51 


46 


47 


42 


42 


47 


46 


45 


45 


48 


34 


38 


36 


a3 


33 


32 


28 


38 


38 


37 


35 



43,3 
48 
37 



EPAISSEUR TOTALE 



]\[oycnno.. 
Máximum. 
I^nninium. 



20,7 


20,4 


17,8 


19,2 


16,8 


10,3 


17,1 


17,1 


19,3 


20,3 


19,1 


24 


24 


21 


23 


19 


19 


20,5 


20,5 


21 


22,5 


23 


17 


17 


15 


17 


15,5 


15 


11 


12 


18 


19 


17 



18,8 
23 
17 



II resulte entre autres dioses de ees tableaux, que les anciens 
iiidigénes du Chubut ont la rotule plus grande sous tous les 
rnpports, ce qui est en corrélation avec leur grande taiile, dont 
nous pouvons juger par le grand nombre d'os longs de oes 
Indiens que posséde le Musée. Les cbilTres individuéis des 5 
'l'ehuelcbes s'en rapprochent plus que les autres. Les Genna- 
ken de notre tableau ont la rotule la plus petile de toutes les 
serios. 11 ne parait pas y avoir de regle fixe pour la diíYérenco 
(le liauteur, de largeur et d'épaisseur des rotules droiles cu 
gauches, puisquo Ton Irouvo que ce sont lantót les unes, lan- 
lól les autres qui l'emportcnt par les dimensions. La meme 
chose s'observe dans les 4 pelites series (CaclialquieSj Teliuel- 



— 275 — 

clics, Terenas et jeunes) qui n'entrent pas dons les uioycnnes, 
comme Ton peut en juger par le tableau suivant: 



TEHUELCHES 


CALCHAQUIS 


TLRENAS 


JEUNES 


droite 


gauche 


droite 


gauche 


droite 


gauche 


droite 


gauche 


44 


47 


44 


.39 


/l3 


47 


35 


35 


52 


'¡2 


- 


42 


35,5 


35 


28 


31 


- 


50 


— 


— 


— 


— 


— 


20 



L'indice des rotules donne lieu au groupement el au % que 
voici : 





H 
S 

ca 
P 
W 
o 


a 

ü 
j 
w 

D 

a 


w 
-< 

w 


'A 

O 
P 

«1 


'A 

w 

3 
•w 
p 
fe 


p 
o» 
-t 
K 
o 

o 


K 
W 

P 

Q 
2 


'■i 

z 

w 
« 
w 

H 


p 
y, 
y. 

o 
o 
y. 


w 
y, 

p 


TOTAL 


7o 


Dolichosémes . . 
Isosí'jmes 

Ijracliysriiics.. . 

Total 


d. 
7 

3 

25 

■■!5 


9- 

13 

21 

30 


(i. 
2 

2 


17. 

2 
i 


rf. 
1 

2 
3 


1 
ñ 


rf. 

1 

21 
22 


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2 


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1 
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1 

1 

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1 

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]<; 

107 

1(10 


27 enviiott 

i) » 
(l'l 



Les moyennes des Índices et les máxima et minima se 
rcpartissent de la maniere suivante: 



ciiunuT 


GENNAKEN 


ARAUCANS 


INCONNUS 


DIVERS 


.JliUNES 


35 dr. 


39 g. 


3 dr. 4 g. 


22 dr. 


17 g. 


9 dr. 


11 g. 


3 dr. 


3 g. 


3 dr. 


i g. 


103,8 


102,2 


09,4 


101,4 


107,4 


103,4 


104,0 


100,1 


105,2 


102,7 


93,7 


05,4 


117,0 


113,0 


107,(3 


111,1 


11.5,3 


114,0 


110,3 


121,6 


115,3 


110,5 


00,4 


100,0 


(¡8 


80,1 


80 


80 


100 


04,2 


07,2 


00,2 


07,0 


!)7,8 


88 


88 



Un coup d'cnii sur ce Inblcau fnit ressortir f[iio 9 groupcs 
do moyennes son brachysémes et que 3 entrent dans la doJi- 



— 276 — 

chosémie, ce qui esl en parfait nccord avec la réparlilion el lo 
poui'ccntnge du tablenu précédent. 

L'on voit également que les Índices des jeunes sonl tous 
plus bas; il parait en effet que moins la rotule esl développée, 
plus elle tend a la dolichosémie el á la forme dont surlout les 
figures 10, 13, 14, 16, 17, 21 el 26 donnent des exemples. 

En d'autres lermes la forme en cojur cu en disque esl en 
rapporl soit avec la dolichosémie soil avec l'isosémie. 

Par contre, les rotules qui par leurs inserlions tendineu- 
ses profondes, leurs rugosilés el leurs formes massives el irrégu- 
liéres indiquent une race robusle, sont h la fois plus bracliy- 
sómcs el plus épaisscs quo los oulres (voy. íig. 2, 3, 6, 7, 8,9). 

Je n'ai fail ici qu'erñeurer ees questions. Des reciierches 
ultéiMoures sur ees divoi's points d'osléologie porlant sur d'autres 
races humaines el sur le reste des vertebres établiront quello 
est la valeur réelle des caracteres que j'ai menlionncs ici. 

Jlusíe de La Plata, Aoflt ISOG. 



CONTRIBUTIONS 

FLORE DE LA TEERE DE FEL 



[iiroTinncí oim 



la nt 



NICOLÁS ALBOFF 

Chargó de la Scction do Botaniquo du Musí-o do La Plata 

(avec 4 planches) 



CONTRIBUTIONS 



Flore de la Terre de Feu 



Oliservatioiis sur la wUm iu caiial k Beaffle 



PREFACE 

Au mois de janvier de Fannée courante (1896) j'ai entrepi'is 
un voyage á la Terre de Feu dans le but d'y exécuter des explo- 
rotions botaniques pour le Musée de La Piala. 

D'apres le [)rogramme que jo m'éluis trocé, jo pensáis 
visiLer divers endroils de Tarciiipel de la Terre de Feu, sitúes 
soit sur le lerritoire argentin, soit dans les possessions du Cliili, 
aíin de pouvoir former une idee détaillée sur la végctution 
du pays et d'en rapporter les collections aussi completes que 
possible. 

Malheureusement, des ( -i reo ns ton ees défavorables onl em- 
])éché la réalisation de ce programme el ont eu pour résultal 
que je fus obligé de me borner aux explorations des environs 
d'Ushuaia, chef-lieu de la Gobernación de la Tierra del Fuego, 
el de quelques autres poinls voisins du canal de Beagle, de 
Tile Navarin, de la vallée du Rio Olivaia, etc. 

Sur le chemin de retour, j'ai eu la bonne chance de vi.siter 
Tile des États, oü, dans le port de San Juan del Salvamiento, 
grace a Tamabililé du commandant du transporl nationol 
1''" de Mayo, señor Noguera, j'ai fait une halle ossez considera- 
ble, qui m'a permis de saisir une idee do la végétotion de 
cette ile. Mallieurcusement la saison étant li'cs avancco, il no 
rcstait que fort })eu do plantos encoré en végétation. 



— 280 — 

Suivont ensuite la cote oriéntale de la Terre de Feu, j'aí eu 
également l'occasion de taire une petite excursión dans les 
environs de la baie de San Sebastian; inais, ii cause du com- 
mencemcnt de Tliiver, je ne suis pas parvenú á recueillir ici 
beaucoup de plantes. 

Néanmoins, malgrc toutes les circonstances défavorablesdont 
notro oxpódition était entourée, j'ai réussi tout de móme, pendanl 
mou séjour á la Terre de Feu, depuis le 5 février jusqu'au 15 
avril, a Taire une collection considerable de plantes |)lianéro- 
games et cryptogames: 350 espóces i'i peu prés, représentées 
par 2734 exemplaires. 

Sans'doute, cette collection n'est pas suffísante pour pouvoir 
juger de la flore de la Terre de Feu. Mais elle est assez com- 
plete pour caractériser la vegeta tion du canal de Beagle. 

D'ailleurs, je me permets de croire que les observations re- 
cueillies assidüment durant un séjour prolongó dans la méme 
localité n'ont pas moins de valeur scientifique que celles qui 
ont été ramassées dans des points différents pendant des trajels 
rapides nvec de courtes haltes, et cette pensée m'encourage dans 
mo rósolution de soumettre au public les modestos resultáis 
do mes cxc.ursions. 

II me semble méme que les études approtbndies de la végé- 
tation d'un seul ou d'un petit nombre d'endroits donnent une idee 
plus concrete de la végétation du pays et sont capables de jeler 
beaucoup plus de lamiere sur les problémes embrouillés de la 
dispersión góographiciue des plantes, des corrélations existant 
entre elles et la nature du terrain ou du ciimat, etc., que les 
ol)servations saisies cá et la, a la hilte, sur de grandes étendues. 

Les coUections que j'ai faites, h Fexception des mousses et 
des licbens (environ 130 espéces) qui seront envoyés en Eui'ope 
pour leur détermination par des spécialistes, je les ai déterminées 
au Musée de la Plata avec Taide de la littérature qui se trouve 
dans la naissante bibliotbéque de cet établissement. Cette litté- 
rature étant fort insuffísante, je fus obligé, pour acbever mon 
travail, d'entreprendre un voyage á Córdoba, oü, dans l'ancienne 
bibliotbéque de l'Académie Nationale, existe la littérntui'e tres 
complete sur la flore de rAmérique du Sud et d'autres pays 
du monde. Le Dr. F. Kurtz, professeur de botanique a l'Univer- 
sité de Córdoba, a mis aimablement a ma disposition sa propre 
bibliolbóque, de móme que los riclies colleclions botanir|ues 
qu'il possede. II se chargea également de Tótude de mes 
Graminées et Cypéracóes dont je n'ai osé courir le risque 
de la détermination, vu Íes diflicultés que representen t ees 



— 281 — 

deux familles. Je saisis cetto occnsion pour témoigner rna pro- 
foiide reconaissance á M. le Dr. Kurtz pour toutes les attentions 
dont il m'a entouré durant mon séjour á Córdoba. 

Je trouve qu'il ne sera pas superflu de donner ici Ténu- 
rriíération détaillée des locaiités que J'ai visitées, vu que, dans 
quelques unes d'enlre elles, ne s'était pas encoré posé lo pied 
d'un naturalista. 

Oulre les envjrons immédiats d'Ushuaía, Lapataia et Tile des 
Ktats, qul avaient deja été l'objet d'exploralions antérieures, 
J'ai visité les sierras rocailleuses de la cote septentrionale 
de Tile Navarin et exploré le cours du Rio Olivaia depuis son 
cmbouchure jusqu'ii la cliaíne grandioso qui separe ses sources 
du Lago Fagniano. J'ai fait également une serie d'ascensions sur 
les hauteurs qui dominont Ushuaia ('), notamment sur les som- 
mels atleignant prés de 900 mctres d'ultitude, qui s'élcvenl 
derriére Ushuaia en forme de deux mamelons; sur la cime pyra- 
niidale d'environ 1040 m. d'altilude qui domine le cóté droit d'un 
défüé profond ix quelques 10 kilomélres au nord-ouest d'Ushuaía; 
cnlln sur les sommets d'aspect sauvage, de 900 m. et plus 
d'altitude, qui se dressent dans la vallée supérieure de la 
source gauclie du Rio Grande C). 

Je me permets de croire quejusqu'ici aucun de ees sommets 
n'avait été íoulé par le pied des bolanistes, qui se limitaient 
ordinairement aux explorations des régions basses a proximité 
de la cote. 

J'aurais bien voulu pénétrer au-dela de la grande chaine citée 
ci-dessus qui separe le Rio Olivaia du Lago Fagniano, dans la 
región myslérieuse, complétement inexplorée; mais, malheureu- 
semenl, je n'ai pas réussi á réaliser ce projet, n'aynnt ni guides 
ni méme de simples peoiis pour i)orter les vivres et autres objets 
nécessaires pour un voyage prolongé. 

Je crois également utile d'indiquer les ouvrages dont je me 
suis serví pour la détermination de mes collections: 

Gay: Flo}-a Chilcnsis (Museo de La Plata). 
Philippi : Catalogus ])lantarum Chilensium (ibid). 



O Ces sommets poi'tent sur les cartes le nom general des «Monts Martial» 
(Marlial Mounlains). 

(') Cette riviére qui prend naissnnce dans d'énormes glaciers se jctto 
dans la mor á 3 ou 4 kllométres il Test d'Ushuaía. 11 ne faut jias la confondre 
avec une autre riviére qui porte le mCnie nom et qui se trouve dans la partie 
oriéntale de la Terre de Feu. 



— 282 — 

Piiu.iPPi: SuppUhriciils a le Flora Cliilensis de Gay, dans les 
«Aiianl. Univei's. do Chile», nnnóes 180U18Ü5 (ibid). 

PiiiLippi: Contrihidions á la flore du Chili (descriplions des nou" 
velles espóces), publiées dans le «Linnaea» (Academia Na- 
cional de Córdoba). 

Franciiet: Mission au cap Horn : Phanérogamie (Museo de La 
Plata). 

Weddell : Chloris Andina (ibid). 

Hooker: Flora Antárctica (Museo Nocional de Buenos Aires). 

HooivEr: Icones ■plantarum (Academia Nacional de Córdoba). 

De Candolle: rrodroinus (bibliolhcque du Dr. Ivurlz). 

l'lNíU.En: Monographie du genre Saxífraga (ibid). 

Haussknecmt: Monographie du genre Epilohium (ibid). 

BucHENAu: Monographie des Juncacées (ibid), etc. 

Je tiendrai également compte de la publication toute recento 
du Dr. Spegozzini «Planlae per Fuegiam collectae». Les lecleurs 
li'ouveront dans mon « Enumération» quelques observalions 
au sujct de celte brocliure. 

i:u rhila, 2ü iiüñt 18110. 



Quelques mots sur les explorations antérieures 
de la Terre de Feu 

Peut-étre il ne se Irouve pas un autre pays au monde auquel 
les naturalistes aient prole autant d'attention qu'á la Terre de 
Feu, malgré sa posilion tros éloignée, á rextrcmilé du conli- 
nent oméricain, presque dans les régions anlarcliques. Cet ar- 
ciiipel myslérieux, avec sa nature belle el majestueuse, avec 
sa végélalion exuberante, avec ses sauvages, qui se classent 
parmi les plus priinitifs du monde, ne cessa jamáis d'allirer 
les regards des explorateurs de tous les pays et nationalités. 
ICn effet, si l'on juge seulement d'aprés le nombre des savants 
voyageurs qui ont visité cet archipel dans les tempspassés 
el modernes, on esl disposé ¿i croire qu'il est exploré beaucoup 
Hiicux que lant d'aulrcs poinls do In toi-rc, silués beaucoup 
plus |)rcs du monde civilisé. II sul'íit pour cela do .¡olor uu 
coup d'(t>il sur uno serio do noms illuslros qui oiil pris [)nii 
dans Texploration de la Terre de Feu. 

Ce ful i'i la fin du siécle passé, en 17G7, que Commerson, 
voyageur francais assez connu, a visité pour la premiére fois 
la Terre de Feu. II a ramassé la de vastes coUeclions bola- 
niquos et une quanlilé d'observations inléressantes, qui cons- 
liluent la premiére base de nos connaissances sur la llore de 
ce pays. 

Vingt-cinq ans plus tard, un autre voyageur francais, 
Dumonl d'Urville, explora les iles Malouines qui forment un 
archipel situé dans l'Océan Atlantique, tout pros de la Torro de 
Feu, et dont la flore a beaucoup de rapporl avec cello de 
cette derniére. 

Vicnl ensuitc (en 1837) Texpédition l'ran(;aise do r«Astro- 
labe», dont les membres, .Jacquinot, Hombron el Le Guillon, 
ont conlribuó beaucoup par leurs reclicrclies íi rélargissement 
de nos connaissances sur la üorc l'uégienue. 



— 284 — . 

Mais rexpécülion la plus i'emQrquable de ce siócle esl, 
sans conLi'cdil, rcxpédiliou anglaiso des voisseaux « Erebus » 
el «TeiTor», eíTectuée en 1839 — 1843, et donl le botanisle élail 
J; D. Hooker. Les i-ésulluts scientifiques de celte expédition onl 
élé reunís par ce savanl dans son ouvroge bien connu « Flora 
Antárctica», (|ui reslera toujoui's le livre classique pour les 
botanisles voués á Télude de la végélalion de la 'Ierre de 
Feu. Ce livre nqus donne non seulement la liste la plus 
complete des plantes de ce pays (de merné que des pays 
adjacents: du détroil de Magellan, du Cbili austral el des ¡les 
Malouines), mais conlient, en oulre, une foule d'indicalions des 
plus pi'ócicuses sur Icui- extensión géograpliiquc. 

Une autre expédilion anglaise des vaisseaux « Advenlure» 
el «Beagle», entreprise quelques années auparavanl, en 182G — 
183G, sous le commandement des capitaines Fitz-Roy el King, 
donl le naturalisle étail Tilluslre Darwin, nous a fourni elle 
aussi une quantilé considerable d'informations importantes sur 
la nature de la végélalion de la Terre de Feu, des iles Ma- 
louines et du détroil de Magellan. Ses resultáis sonl enlrés 
en enlier dans le susdil livre de Hooker «Flora Antárctica». 
Dans lo «Journal du Naturalisle» do Darwin, nous renconlrons 
aussi, dispersées ra et la, quelques observalions tres savanlcs 
sur la végélalion du jiays, dans lesquelles on reconnait bien 
cel excellenl observateur. 

Dans les lemps plus modernos, en 1866 — 1869, le naturalisle 
anglais, Roberl Cunningham, a réalisé un nouveau voyage 
d'exploralion dans les régions antarcliques, a bord du vaisseau 
«Nassau». Quelíjues observalions botaniques enregislrées par 
lui, sonl clairsemées dans la relalion de son voyage: «Notes 
on Ihe natural bistory of the Slrail of Magellan and wesl coasl 
of Patagonia » (Fdinburgh 1871). II a formé égalemenl de 
vastes collections de plantes qui onl élé dislribuées parmi les 
grands berbiers du monde. Mais le catalogue de ees plantes 
n'a' jamáis élé publié; de sorle que les resultáis de celte expé- 
dition sonl restes, pour ainsi diré, morís pour la bolanique. 

A une époque plus récenle encoré, en 1882, les Francais or- 
ganisérent de nouveau un grand voyage pour l'exploration de la 
Terre de Feu. Celte derniére e.Kpédilion, ibrmée de dilTéi-ents 
spécialistes parmi lesquels MM. Habn, Hyades el Hariol élaienl 
cliargés de la bolanique, a séjourné prés de onzo mois dans 
les environs du caj) Horn el visité égalemenl plusieurs aulrcs 
endroits de l'ai'chipel. Les resultáis botaniques de celte ex- 
pédilion, il í'aul lo dii'C, sont asse/. mediocres, si Ton ]ircnd on 



— 285 — 

considcralioii son long scjour dnns le i)oys. M. Fnmclict (|ui 
les a publiós (') cile seulement 210 espéces de planles recucillies 
por les membres de Texpédition ('). Ln descriplion de quelques 
formes nouvelles, peu caractéristiques d'ailleurs, constilue le 
seul intérét de cette publication. 

Presqu'en méme temps que les Franjáis, une aulre expé- 
. dition mi-italienne mi-argentine a visité l'Archipel Fuégien. 
Son botaniste était le Dr. Spegazzini. Au relour de rexpédilion, 
ce dernier a publié un petit rapport préliminaire sur son voy- 
age, oü le lecteur trouvera quelques renseignements botanico- 
géographiques qui ne manquent pas d'intérét (°). Ce n'esl que 
14 ans plus tard, en 189G, qu'il nous donne la liste des plantes 
rcncontrées sur son parcoursí*). Son móinoiro présenlo uno 
simple énumérotion des plantes de différentes parties de la Terre 
de Feu et do la región magellanique, 313 espéces phanérogames 
ct cryptogames vasculaires en tout. Dans ce nombre figurent 
quelques nouvelles espéces, - principalement parmi les Gra- 
minées. 

Eníin, tout récemment, en 1895-189G, rarchipel de la Torre 
de Feu a été visité encoré une ibis par l'expédition suédoise 
de M. Nordenskiüld, dont nous ignorons pour le moment les 
resultáis. 

En parcourant cette longue liste des botanisles qui ont voué 
leurs forces h l'étude d'un morceau de terre de si peu 
d'étendue comme la Terre do Feu avec ses iles adjacenles, on 
cst ameno naturellement ü croire que la llore ruégicnne est 
déjü assez bien connue et présente, par conséquent, un Icrroin 
ingrat aux explorateurs futurs. 

En est-il ainsi en réalité? II suffit de jeter un coup d'oeil sur 
la carte de la Terre de Feu et d'y marquer les endroits explores 
pour se convaincre du contraire. 

Tout d'abord, aucun parmi les explorateurs cites n"a pene- 
tré dans l'intéi-ieur du pays. lis se sont bornes dans leurs in- 
vestigations aux localités situées dans le voisinage immé- 



(*) Franchet: Mission au Cap Horn: Phanérogamie. París 1889. 

(') Y comprise la rócolte faite quelques ans auparavant (en 1877-1879) par 
])r. Savatier dans la Patagonie méridionale et le détroit de Magellan. 

(') Carl. Spegazzini: Relazione preliminare sulle collezioni hoinniche 
í'atte in Patagonia e nella Terra del Fuoco (estratto dal llajjporto del Tcnento 
(j. líove, capo della spedizione, ni Comitato Céntrale por lo csplorazioni an- 
tartiche). Genova 188.3. 

(*) Carl. Spegazzini: Playilae per Fueyiam colleclae, «Annal. del Museo 
de Buenos Aires», 1896. 



— 286 — 

(lint des cnnaux; et ordinairement, presque lous visilaient les 
inóines endroils. Le lerritoire enorme, lout enlier, situé dnns 
lo partie nord-est de la Terre de Feu, qui présenle par sa 
sli'uclure pliysique l)eaucoup d'nnalogie avec la Patagonie ('), 
cst i'csté jusqu'ici conapletement inexploré. Aussi, les gran- 
des cliaincs de montognes avec leurs valiées longitudinales 
profundes, qui s'élendent le long de la cote méridionale de la 
Terre de Feu, de méme que les sierras élevées des grandes 
iies de l'archipel, Navarin Island, Host Island, etc., forment en- 
cere un terrain complélement vierge d'exploralions. 

11 faut diré aussi, que tres peu d'entre les voyageurs enlre- 
prennient des ascensions. La pluport 'se limitaient aux explo- 
i'alions des régions hasses adjacentes íi la mei-. De serte que 
la región alpine de la Terre de Feu n'est jusqu'ici que parliel- 
lement connue. 

Le sorl m'a permis, pendant mon séjour ü Ushuaía, de 
m'interner un peu dans le pays, et de faire également quelques 
ascensions. Mes excursions ont eu pour résultat que j'ai dé- 
couvert toute une serie de plantes inconnues, jusqu'a présent, 
de la Terre de Feu. II est curieux que beaucoup d'entre elles 
sont dos cspóces tres vulgaires, largement i'épandues dans la 
región alpine; d'aulres se rencontrent presque partout dans 
la región inférieure. Ilestétrange aussi que ees derniéres aient 
pu échapper á l'attention des explorateurs antérieurs, ce qui 
est d'autant plus étonnont que quelques unes de ees plantes 
|)Ossédent un port tres caractéristique et saulent pour ainsi diré 
aux yeux. 

Sur 224 espéces de Plianérogames et Cryplogames vascu- 
laires que j'ai récoltées, il y en a prés d'une doli/.aine, c'est-a- 
dire 5 % á peu pros, de nouvelles espéces ou varietés qui se 
i'éporlissent entre les genres: Acoena, Nassauvia, Chabraea, Senecio, 
Armerici, etc. II est vrai, ees espéces ne représentent point des 
lypes extraordinoires. Elles trouvent toutes leur párente soit 
dans la llore antarclique elle-méme, soit dans celle du Clüli, 
a laquelle la flore fuégienne est si étroitement liée. 

Quoi qu'il en soit, ees nouvelles formes, avec l'addition de 
quelques observations botánico -géographiques d'une certaine 
imporlance, me sont une recompense suffisante pour le voyage 
que j'ai entrepris. Elles m'ont demontre avec évidence que la 



(') Plaines ou ))?es(í/rts peu ¿levúes coinplctcinent lU^poufvue.s de vógóta- 
(iüu arborescente. 



— 287 — 

'l'ci'i'G do Feu csl loin d'ólre exploréo complclcincnl, el (|u'ily 
reste encoré un champ assez vaste a l'aclivité des bolanisles. 

Dans la seconde partie de mon ouvrage (r«Énuinéralion»)> 
Je donne la descriplion de ees espéces nouvelles; tandis que je 
reserve la premiére tout entiére a l'exposé de mes données 
botanico-géographiques. 

Que mes lecleurs pardonnent cette inlroduction assez lon- 
gue dont je crois nécessaire de faire preceder mon ouvrage, 
pour éclaircir le role qu¡ apportient á la Terre de Feu dans les 
explora tions futures. 



Les limites de la flore fuégienne et sa variabilité 

Avant de proceder ¿i la descriplion de la végétalion de la 
Terre de Feu, il est nécessaire, á mon a vis, de convenir d'abord 
de ce qu'il faul entendre sous le nom de flore de la Terre de 
Feu et de tracer les limites naturelles de cette flore. 

Comme nous l'avons deja mentionné plus liaut, lii partie 
uoi-d-cst de la Terre do Feu presente, par sa structure pliysiípie, 
une annlogio completo avec la Patngonio dont no la separo 
(Faillcurs que l'étroit canal. Par conséquent, comme il cst 
naturel de le supposer, elle doit avoir dans sa végétalion l'ort peu 
de rapport avec la partie méridionale tres montagneuse, dont elle 
osl isolée par des chaines neigeuses, et qui se trouve dans des 
conditions clima tologiquestout-á-fail différentes. En el'fel, en par- 
courant les catalogues de Hooker, de Franchet et de Spegazzini oü 
sont éparpiliées quelques indications sur la végétalion de certains 
points de la cote septentrionale, nous allons tomber sur toute 
une serie de plantes typiques de la Patagonie: Lepidophylhmi 
ciipressiforme, Berberís heterophylla, Adesmia horonioides, Baccharis 
■patagónica, Scutellaria nummulariaefolia, etc., dont aucune ne se 
rencontre dans la partie méridionale de la Terre de Feu. 

Or, parler de la flore de la Terre de Feu tout entiére, 
comme d'une flore homogéne, serait assez inexact, car elle est 
composée de deux flores bien distinctes. bhi usant du langage 
de la géograpliie botanique, on devrait rajiportcr la végélation 
de la partie septentrionale de la Terre de Feu au domaine de 



— 288 — 

lo flore pnlagonienne, et n'appliquer le nom de flore fuégienne 
(|ii'a la pQi-lie méridionale de ce poys (de memo c|u'au\ aiitres 
iles composanl rarchipel). 

Le terme de flore antarcUqiie, proposé par .í. D. Ilooker, rc- 
fond égnlement assez bien i'i notre but, étant tres expi-essif et 
¡ii(I¡(|uaiU d'uiie l'aron assez precise la place do cello flore au 
inilieu des flores voisinesC). 

Plus lard, daiis un article spécial, j'espére parler avec plus 
de délails des trails dislinctifs de celle flore et des relalions 
qui existent enlre elle et la flore de la Cordillére méridionale 
dont elle se rapproche le plus. Pour le moment, nous nous 
contenlerons de cetle breve détermination O. 

Mais méme dans les limites oü elle est circonscrile, la flore 
fuégienne est loin d'étre constante dans sa composition. Elle 
éprouve, comme nous allons le démontrer de suite, des variations 
considerables dans ses éléments constitutifs, des variations 
d'ordre secondaire, qui sont duesá des causes purement locales: 
á la nature du terrain, él la dislribution inégale de l'bumidilé, 
á la position de Fendroit par rapport aux vents dominanls, 
etc., ou qui dépcndent des conditions tout-á-fait inexplicables, 
pour ainsi diré capricieuscs, de la dispersión des plantes. 

Je pourrais citer ici une liste assez longue de plantes tros 



(') II faut remarque!', cl'ailleurs, que Hooker lui attribue une signilication 
trop vaste, réunispant sous ce nom les flores de la Terre de Feu tout entirro, 
du Siul de la Patagonie, du Chili et des iles ¡Malouines, de mOme que de 
quelques lies disiiersóes dans les régions antarctiques de l'Océan Atlantiquc, 
sur une étendue enorme, 'de 3000 á 4000 kiloraétres. Certes, la flore feugienne 
appartient au domaine de la grande llore antarctique, mais elle est loin 
d'iHre la méme, ni par sa composition, ni par ses forniations vegetales, que, 
par exemple, celle de Tile Kerguelen ou méme celle des iles Malouines. 

C) Ici je trouve indispensable d'indiquer la dilTérence essentielle que je 
fais entre les mots végétalion et flore. Ordinairement on confond ees deux 
termes, en les einployant indiH'éremment l'un pourl'autre. Etpourtant, il faut 
bien les distinguer. 

Le mot «végétation» a un sens beaucoup plus general, plus abstrait que la 
"dore», qui est une conception plus détenuinée, plus concrete. Nous parions 
indill'éremuient de la végétation d'un seul cndroit, p. ex., de La Plata, et du 
la végétation d'un territolre enorme, comme la République Argentine, compre- 
nant sous ce mot simplement l'ensemble des plantes qui y croissent. La (dlorc", 
par contre, a une signiücatlon plus spéciale. Dans le sens bolanico-géograplti. 
que de ce mot, la llore est la végétation du pays tellequ'elle estprécisécpar sa 
position géograpbique, sa structure physique, son climat, son passé géologique. 
Ainsi, la végétation de la République Argentine, pays qni occupe une étendue 
tres vaste, de Sí» de lat. environ, et est tres varié quanl i\ sa structure physi- 



— 289 — 

vulgaices dons la flore fuégienne que, inalgré mes reclierclies 
diligentes, je n'ai pos réussi ü trouver dans les localités que j'ai 
visitées. 

Ainsi, par exemple, je n'ai trouvé ni Verónica elliptica, ni Esca- 
lonia serrata, n\ Fúchsia coccínea, TQ\>vésen{üx\ís> de la flore antarc- 
lique, les plus communs, qui figurent dans tous les catalogues. 
Toutes ees plantes possédent un port tellement caracléristique 
qu'il est impossible de passer sans les apercevoir. Je n'ai ren- 
contré non plus ni Myrtus nummularia, ni Valeriana sedifolia, ni 
Qaidtheria microphylla, ni Fhilesia bnxifolia, ni Tapeinia magcllanica. 
Pourtant ce sont des plantes antarctiques des plus répandues. 
Méme le Drimys Winteri, ce bel arbre avec le port d'un Magnolia, 
si caractéristique pour la Terre de Feu, ne se trouve pas par- 
lout, cornme cela resulte de mes rechercbes. Dans les environs 
d'Ushuaia, sur l'espace de quelques dizaines de kilornétres 
carrés, on n'en rencontrera pas un exemplaire; tandis qu'il est 
tres commun dans d'autres endroits (Lapataia, ile Navai'in, Har- 
bertonHarbour, ile des Etats). 

II est curieux que je n'ai rencontré nulle part le Myxodendron 
brachystaclujum, parasite si abondant sur les hélres dans les 
Ibréts de la Terre de Feu. En compensation, je lombais pres- 
que partout sur le M. quadriflorum qui est consideré comme 
étant beaucoup plus rare. Astelia pumila et Caliha dionad folia, 
types Ggalement tros vulgaires, je ne les ai renconlrés que dans 
un scul cndroit, Qux sources du Rio Grande, [.o Lebelanlhns ame- 
ricaniis, je ne Tai observó qu'une seule fois, dans Tile des 
États. 

Par contre, je rencontrais presque partout certaines plantes 



que et son climat, comprend plusieurs flores bien différentes les unes des autres 
telles que: la flore antarctique (ou fuégienne), patagonienne, pampéenne, etc. 

D'ailleurs, dans la botanique systématique, on dit indifféreinnient: flore 
bi-ésilienne, llore argentino, flore antarctique, etc. 

Jo prolite de cette occasion pour expliquer ígalement (jiielqucs autrcK 
termes botanico-géographiques que le lecteur rencontrera dans cet ouvrage. 
Sous le nom de región ou zone j'entends une bande de végétation telle 
qu'elle se determine par Félévation du terrain au-dessus du niveau de la nier 
(ce ternie ne peut done étre appliqué qu'aux localités montagneuses). Elle 
dépend du changenient de la température avec l'altitude. Tandis que, sous le 
nom de formatioyi, j'entends l'association naturelle des plantes dont l'existence 
est due A certaines propriétés du terrain: il sa sécliercsso ou liumidité, il son 
état physique, A sa composition chiniique, au degré de son éclairage, á lii 
situation qu'il occupe vis-á-vis des vents prédominants, etc. II est cntendu, 
que la ineine formationpeut exister sur des altitudes diíférentes, etvice versa, 
la niéme región verticale peut renfermer plusieurs formations distinctes. 



— 290 — 

qui ligurentdnns le catalogue assez complétele Siiega/.zini comme 
tres rai'cs ou no sont pas citóes du tout. Au nombro de celles ci 
appaiiiennenl, par exemple: Ilamadryas tomentosa, Caltha sagittatd, 
Cardainine (jeranii folia, Oeum jMrvifloricm, Osmorrldxa chilensis, llo- 
moianthvs vnagp.llanicits, Brapetes miiscosa, Qentiana sedi folia var. 
iiiicropliylla, etc. (Toutes les plantes enuméreos, a l'exceplion do 
la premiére, no se Irouvent pas dans le catalogue de Spegazzini.) 

Je dois y joindre égalemenl quelques unes de mes nouvelles 
espéces: Nassauvia heterophijlla, Lencería lanata, Cerasiiumfueíjiannm, 
tres communes dans la región alpino, et Macrachaenium foliosuin, 
i'épandu partout dans la región inférieure. 

Malheureusement, mon séjour dans la Terre de Feu a oté 
trop court, et lo parcours que j'ai í'aiL sur ce vaste torritoii-o 
Irop pelit, pour me permettro de juger des causes qui délermi- 
nent cette variabilité de la llore fuégienne. 

En laissnnt aux explorateurs, qui se trouveront dans de meil- 
leures condilions que moi dans leurs voyages, le soin de s'ex- 
primer sur cette question, je passe íi présent á la caractéris- 
li(|ue do la végétation do la Terre de Feu (au moins tollo quo 
jo Tai observée dans les limites du canal de Beaglo). 



III 



Tableau de la végétation fuégienne 

Dans moa ai'ticlo populaire «La naturaleza en la Tierra del 
Fuego» (Nature de la Torro de Feu), publié récomment par 
le Museo de La Plata, j'ai deja donné la caractérislique gené- 
rale de la végétation de la Terre de Feu. No voulant pas me 
répcter, je serai á présent aussi bret' que possible. 

Le voyageur (jui s'approclie la premiére ibis de la Torre do 
Feu est toujours irappé par l'aspect de superbes foréts (|ui 
couvrent cet archipel, notamment dans ses parlies méridionale 
el occidentale. L'impression est d'aulant plus forte qu'elle esl 
inattendue. Suivant auparavant la cote de la Patagonie, il ne 
voyait qu'un désert triste el denudé, dépourvu lotalemenl de la 
végétation arborescente. Sur des espuces enormes s'étondonl, 
enligue monolone, les cotes toutes piales, qui s'éiévenl parl'ois 
en mesetas assez basses ou en un groupe de collines égale- 
menl tristes el núes. Les tons gris et jaune sont ceux qui pré- 



— 291 — 

(lomineiil dnns le imysrige. Les buissons rncliiliciucs du calitfaic 
{Berberís heterophijlla) et de ([uelques oulres nrbustes, tels ([ue 
Lejndophijllujyi ciipressiforme, Verbena seriphioides, etc., qui se des- 
sinenl c;á et la sur la cote en laches noires, sont les seuls signes 
de la vie végétale dans ce désert. Les parlies septentrionale 
et oriéntale de In Ten-e de Feu présentent le mérne nspect. 
Seulement, la cote es t ici un peu plus voriée: qa et la apparais- 
sent des montagnes peu élevées, alternant avec des collines et 
des plaines. Mais a peine a-t-on doublé Punta Arenas et 
est-on entré dans le canal de Madeleine (qui est le cliemin usuel 
dans les Communications avec la partie méridionale de rarclii- 
pel) que le tablean se change comme par enchantement. 

Le voyageur se trouve transporté dans un régne tout-a-fait 
nouveau, dans des condilions d'existence toutes pai'ticuliéres. 
De tous cotes, sur les rives du canal étroit et tortueux, se 
dressent des montagnes liautes et escarpées, revétues depuis 
leur base jusqu'au sommet de lu verdure fraiche et gaie des 
rorcts. Derriére elles se montrenl des cimes inajestueuscs 
couvertes de neiges éternelles, dont la blancheur éclatante 
forme un contraste l'rappant avec la verdure intense des forcts. 
Par endroits, des glaciers imposants descendent en bandes bleuá- 
tres dans les vailées verdoyantes. Et partout, du haut des rocliers, 
sont suspendues en fils d'argent des cascades innombrables. 

I']t plus le balean avance au travei's des conaux, plus lo 
paysMgo dcviont grandioso. Los montagnes dcvionnont toiíjours 
plus grandes, d'énormes chaines neigeuses appuruisscnt dans 
le loinlain. Mais oü le tablean atteint le plus haut point de sa 
grandeur et de sa beauté, c'esl dans un des canaux méridio- 
naux, «Darwin Sound». Ici, des glaciers gigantesques descen- 
dent sous formes de cascades jusqu'au bord méme de la mer, 
oü ils se lerminent brusquement en précipices hardis. Celle 
muraille puissante de glace, suspendue au-dessus des eaux 
tranquilles des canaux, produit une impression inoubliable, par 
son contraste avec la verdure souriante des l'oróts qui l'cn- 
tourent... 

Je repele c|ue cetle richesse des íbréts, celle verdure exube- 
rante (jui ne dis[)arait móme pas pendant Fliiver, car la majorité 
lies essences des foréts sont toujonrs vertes, forment la j)reiniore el 
en móme lemps la plus forte impression qu'cprouve le voya- 
geur de la Torre de Feu. 

Puisque les forcts conslilucnl le Irnit prcdominant de la 
vcgclalion fuégienne, jelons-y un conj) dVx'il do plus prcs pour 
en former une idee plus exacto. 



— 292 — 

Ln l'orél commcnce ordinairement sur la cóle meme. A 
peino l'ail-on deux pns sui' la ploge qu'on s'engnge dans 
le l'ouiTÓ impenetrable de la .forét primitive. La forét est í'or- 
rnóo pi'incipalement par deux essences : le hétre toujours vcrt 
(Fa¡jus betuloides) et le hótre antarctique (Fagits antárctica). Ces 
deux arhi'cs n'alleigneat Jamáis une taille considerable (a peine 
15 a 20 uiótres), mais en i-evanclie, ils l'orment des Iburrcs ex- 
trémement serrés, qui rendent les voyoges dans les foréts fué- 
giennes peu praücables. La densilé de ces fourrés s'accroit 
ú cause des taillis d'arbusles épineux {Berberís ilicifolia, B. hu- 
xifolia), qui croissent á l'abri de la forét. Et pour rendre le 
parcours dans la forét encoré plus difficile, partout sur les pas 
du voyageur se rencontrent des troncs d'arbres écroulés. Ces 
trenes sont tantót isoics, tantót amoncelés les uns sur les autres 
en barricades colossales. Ce spectacle d'arbres morís est tres 
lypique pour la Terre de Feu. Tous les voyageurs s'y arrétent, 
et Darwin dans son «Journal» nous en a laissé la description 
pittoresque. L'humidité est si considerable dans ces foréts den- 
ses et sombres que des arbres, íi peine arrivés ii l'úge de cent 
ans, ont déjá la moelie pourrie. 

Aux ti'oncs d'arbres, soit de ceux qui sont deja écroulés, 
soit de ceux qui jouissent encoré de la vie, sont coUós des 
colonias de mousses, de lichens cu de fougéres minuscules 
{Aspleniími magellanicum, Orammitis mistralis, Hi/meiiophijllum se- 
ciindum el iortuosum, Trichomanes caespitosa). Ces plantes, qu'on 
sait si avides d'humidité, nous manifeslenl combien celte 
derniére est grande dans les foréts fuégiennes. 

Les lierbes n'y sont pas tres nombreuses comme cela arrivo 
toujoui's dans les foréts trop liumides et sombres. De lemps 
en lemps, on rencontre quelques exemplaires isolós d'une cliar- 
mante orcliidóo {Codonorchis Lessoni) íi grandes Heurs blanclies 
lacliées de rouge, quelques composées {Macrachaenium foUosinii, 
Adcnocaulon chilense), une autre orcliidée íi tleurs jaunes réu- 
nies en é|)i (Chloraea Coinmersoni) ou des colonies de violelles 
jaunes (Viola viaculata) et une espéce naine du liiihus (R. ¡jcoides). 
Mais dans les endroils oü le terrain devienl roclieux, on ne 
voil guére d'autres plantes que des mousses et licliens ou 
les petits arbustes rampunts des Pcrncttija ¡niinila el Euipctnnn 
riihrum. 

La densilé de la foi'ol ne diminue nullemcnt avcc rallitudc. 
Au contraire, on pourrait diré que les diflicultés du voyage 
s'accroissent encoré, a mesure que les arbres deviennent plus 
pelils. Ce qui éprouvc surtout la palience du voyageur, c'est le 



— 293 — 

tiiillis jcunodu Fagu-s betuloides. 11 est bcaucoup plus difficilo de 
luUer avec ses branclies fortes et élastiques qu'avec les rameaux 
iVagiles du F. antárctica. 

La forét dans la Terre de Feu ne monte pas haut; a peine 
nrrive-t-elle ü l'altitude de 500 ü 550 inctres ou máximum. 
Mais taire Tascension de ees cinq cents mclres a Iravers les 
foi'éts fuégiennes est beaucoup plus pénible qu'une ascención 
do deux mille mctres dans les foréts de l'Europe. 

La forél se termine par le taiilis tres épais du hétre nain. 
(F. antárctica var. subalpina mibi), qui présente peut-étre l'obs- 
tacle le plus grand que le voyogeur ait rencontré jusqu'ici. Ce 
laillis consiste en arbrisseaux de petite taille et tordus qui. 
s-cntrelacant par leurs branches, forment une vraie muradle, a 
ti'avers laquelle il íaut se l'rayer le passage á l'aide d'une baclie ou 
d'un coutelas, á moins que le voyageur ne veuille s'égratigner 
les mains et la figure et mettre ses vétements en lambeaux. 

Tel est, en trails généraux, le tablean de la forél fucgienne. 
Nous renvoyons nos lecleurs qui désireront en avoir une idee 
plus détaillée á notre article cité ci-dessus: «La Naturaleza en 
la Tierra del Fuego». 

Jetant les regards sur ce tableau, une question nalurelle se 
¡irésente: a quoi esl-elle due cette exubérance, cette vigueur 
extraordinaire de la végétation arborescente qui nous parait 
si étrangc, prcnant en considéralion la positiou góograpliiquo 
(b; la Torre do Feu? Üa sait (|uo rArcliipol J''u(;gicn ost situó 
entre les 52'' et 50" de lat. mé.r., ce qui corrcspond dans l'lié- 
misplicre boreal aux latitudes du Ganada, de la Russie Cén- 
trale et de la Sibérie. Pourtant, ees pays ne nous fournissent 
rien d'analogue dans leur végétation. 

11 ne faut pas chereher trop loin l'explication de ce pbéno- 
móne. Elle repose dans le climat du puys si différent de celui 
des latitudes correspondantes de Fbémisplicre boreal. 



IV 



Aperfu general sur le climat de la Terre de Feu 

Istant situé entre les deux océans, l'arcbipel de la Terre de 
Feu attire par ses liautes montagnes, toute l'bumidité dont 
sont cbargés les vents océaniques (qui y sont prédominants). 

Tomo VIL 3 o 



— 294 — 

D'un aulrc coló, les clioincs de montopnes neigeuses, qiii ss'ólen- 
(lenL le long de la culo inéridionale el occidenlnle de la 'J'erro 
de Feu, einpcchent enlicrement róceos qux vents secs qui soiii'- 
ílcnt, des sleppes de lo Patngonie. Tout cela rend le climal 
de la Teri'e de Feu liumide par excellence. 

La quanfilé de pluic lombée n'y esl peut-etre pas oussi 
grande que dans bien d'auli-es points du globe (par exein- 
ple dans la partie méridionale du Chili oíi elle atteint, 
sous le 42» de latilude, 3250 á 3500 mm. O ou dans divers 
pays Iropicaux et sous-tropicaux). Mais, en compensalion, 
les pluies s'y trouvent réparties d'une facón plus ou moins 
uniforme entre loutes les saisons de Fannée. L'air esL lou- 
jours abondamment saturé de vapeur d'euu, ce qui est de- 
montre par le pourcentage elevé de rhumidilé i'clative. A la 
Terre de Feu il pleut presque constamment, mais petit á pelit. 
Le ciel est presque toujours voilé de nuages, ce qui coniniu- 
nique un air sombre aux paysages fuégiens. Les journées 
claircs y^sont tros rares, móme pcndant relé. Lo jour (|ui com- 
mence par une malinée radieuse, se termine ordinaii'eincnl piu- 
lo mauvairf tcmps. 

Jotons un coup d'd'il rapide sur les chillVes pour donner 
plus d'appui a nolre assertion (°). 

Selon les observations exécutées par l'expédilion francaise 
durant son séjour (onze mois) a la baie Orange prés du 
cap Horn, il resulte que la quantité de pluie tombée atteint, 
dans onze mois, 1359,4 mm., c'est-íi-dire dans une année, en- 
viron 1500 mm. (sans compter les précipitations sous forme 
de neige ou de grcle). 

Celle somme de précipitations aqueuses se réparlit suivanl 
les saisons de la maniere suivante: 

Prinlemps 3()í,9 mm. 

Fié í(H),5 » 

Aulíimne • . . 415,9 » 

Hiver (2 mois) 178,1 » 



{') Selon J. Biill (Conlribulion lo Ihe flora of Norllievn Pdlagonia and 
lite adjoining Terrilonj) . 

(') Notis puisons Itís donnúes qiii suivent dans les observation.s L'll'eotiuV's 
en 18!)2 ct ISSJ par ^^l•. Hrid^jes, ini.s.sioniiiuru aiigluis, á Ushiirtía, et par la iiiis- 
sioii francaise aii cap Horn. Noiis renvoyons nos lecteurs, qui s'intóri'ssunt 
aux d¿tails, i\ roxcellont essai climatologique qui se trouve dnns la purtití nir- 
túorologique du Rapport de la ÍNtission frani;aiso (voir Mtss/on uu Cap Hovn, 
Mdleoroloc/ie, par J. Lepliay, pp. 143-200). 



— 295 — 

I-e nombre de jours de pluie est de 281 ))our oiizc inois 
(= 335 jours). Ce cliiíTre s'accroilrait considérableinent si on 
y ojoulail les jours de neige. 

L'liumidil.é relalive de l'air donne, en moyenne pour 11 
inois, 82,29 variant entre 7G,12 et 88,11 dans les moyennes 
mensuelles. 

Les données météorologiques de Mr. Bridges, basées sur les 
observalions faites íi Usliuaia, donnenl des chifíres un peu 
diíférenls: 

La quantité de pluie tombée par an 670 mrn. 

» » » en printemps. . . . 189,4 » 

» » » en été 181,5 » 

» » » en autoinne 155,5 » 

» » » en liivcr 143,0 » 

La quantité de jours de pluie |)Qr an 170, l'liumidité relativo 
annuelle 73,8, variant entre G4,5 el 79,83 dans les moyennes 
mensuelles. 

Ce décroisscment du chiffre des prócipilations atmosphéri- 
(|ues et de Tliumidité de l'air est dú, sans aucun doute, ü 
réloignement considerable d'Ushuaía de l'inHuence des vents 
humides du sud-ouest qui laissent la plu|iarl de leur humidilc 
sur les linutcs sierras des iios situóos a Fouost du ciuuil do 
Bcagie (Hoste Isl., Cordón Isl., Londonderry Isl.). 

Par la méme raison, rhumidilé doit s'accroitre dans la 
partie occidentale de rarcliipel, oii elle atteint probablement 
jusqu'ú 2000 mm. ('). 

Comme conséquence naturelle de ce climat humide, resulte 
la température peu élevée mais uniforme, qui manifesté tres peu 
d'oscillations durant les saisons. 

Les observalions a la baie Orange donnent comme tempci-n- 
ture annuelle moyenne 5" 55, qui varié de la maniere suivanto 
selon les saisons: le printemps G<'84, rélé7"53, raulomnc 3"89, 
riiiver 3° 12. 

Selon les observalions faites a Ushuaia, la température an- 
nuelle est de G"46, celle du printemps 8" 56, de l'été 9" 53, do 
l'automne 3" 92, de Fhiver 3" 82 (Faccroissement de la température 
s'explique par les máxima plus eleves qu'atteint la tem|)óraturc 
ii Usliuaía, griice á la séclieresse plus grande du climat). 



') Mission au Cap JIor7i, Météorologie, p. 172. 



— 296 — 

Oa voit pnr ees cliiffres que l'écarl entre la lempérature 
inoyoniio dos siiisons de l'ólé el de ¡"hiver esL pcu considerable 
(íH- íi 507). 

De móme, l'omplitude des oscillalions de la tempóralurc 
(hiranl l'année est coinparalivement ti'6s pelite. Le máximum de 
la leinpérnturc observé á la baie Oi'ange élait de 2.']"2 (20 fóvricr), 
le viiu'iimtm — T'2 (7 aoúl), ce qui donne Tamplilude prés 
de 30°; le máximum enregistré h Ushuaia, étail 2G°8, le 
minimum — 0°,0 ; l'amplitude environ 3G°. 

Mais ees máxima et mínima sont des pbénomcnes exeeplioii- 
nels. Les limites normales des oscillations annuelles sont com- 
prises entre +10" et — G", ce qui donne Famplitude 22". 

Les minimums — 7"2 et — 9°0 cites ci-dessus sont les 
températures les plus basses qu'on ait observées corrélative- 
ment h la baie Orange et a Ushuaia. Généralement en liiver 
la température baisse rarement au-delti de — 2°: á Ushuaia, 
pendant les moisdejuin, juillet et aoút, c'est-á-dire pendant 92 
Jours, seulement 23 Ibis; á la baie Orange, pendant le méme 
laps de temps, seulement 11 fois. Ordinairement les minima 
se maintiennent entre O" et —2": h Ushuaío, de juin A aoiit 
37 Ibis, cL aiilant íi la baie Orange. Souvent memo la tempé- 
rature n'atteint pas le point de la glace, et les minima moiUenl 
jusqu'ú +3" et +4" a Ushuaia, ou +4" a +G" á la baie 
Orange. 

... «Méme en plein hiver, dit Tauteur de la partie méléo- 
rologique du Rapporl de la Mission au cap Horn, il est rare 
que les périodes de gelée dépassent 3 á 4- jours. » Ensuite 
arrive le dégel qui dure de 36 b. 48 heures, apres lequel dis- 
paraissent les derniers glacjons dans les ruisseaux. «II sul'fit de 
rappelcr ici, ajoute le méme auteur, qu'il n'y u point de mois 
de notre année d'observations oü nous n'nyons vu de la neigc 
persister sur la terre, au moins pendant 24 heures.» (') 

En effet, en parcourant les données de la Mission au cap 
Horn, nous voyons (¡uo pendant 3 mois d'hiver (juin— aoúl ), 
la gelée dura toute la journée seulement dciix fois. Le 
máximum de jour se trouve, comme regle, toujours au-dessns de 
zéro, se maintenant ordinairement entre +4" et+G", s'élevanl 
parfois jusqu'a +7" et +9" (23 ibis) voire méme jusqu'íi +10" 
et +12" (G fois). A Ushuaia on a méme observé le máximum 
de 20"! 



O L, c, p. ir.o. 



— 297 — 

D'aulre part, pcndonl la soison iTúíú, lu Icmpcralurc pcut 
descendre dans la nuit jusqu'á ü", voire memo jusqu'i» 
— 1" (a Ushuaia) et le máximum de jour peut baisser parfois 
jusqu'a 8° et 9". 

Toutes les données que nous venons d'exposer iious parais- 
sent suffisantes pour suggérer une idee du climat de la Terre 
de Feu. Bien entendu qu'un climat si humide doit favoriser énor- 
mément le développement de la végétation arborescente et sur- 
tout ccile du hétrc qui est reputé dans lous les pays du monde 
comme un arbre des climats humides par excellencc. 

ü'autre part celte unit'ormité du climat, d'accoi'd avcc la 
tempéralui'c annuelle assez élevée, permet á j)^usieurs formes 
toujours vcrtes de vegete?' somptueuseme7tt dans les foréts de la Terre 
de Feu. 

Les plantes toujours vertes ne demandent point du lout des 
températures tropicales ou sous-tropicales pour leur existence. 
I! suCíil que ees plantes, qui gardent leur i'euillage durant toule 
fannce, ne subissent pas une periodo considerable d'arrót dans 
leur végétation. Eb bien, nous savons déjá combien les gelées 
sonl peu durables dans la Terre de Feu, et combien ellos sonl 
insignifiantes. 

II n'y a rion d'étonnant, par conséquenl, qu'on y renconlre, 
sous 55" — 56" de lat. mér., les foréts composées du hétre 
toujours vcrt et d'unc magnoliacÓG a feuilics pcrsisüuiLcs (Drimys 
Winleri), dont le sous-bois est forme ])resquo cxclusivcmonl par 
(les ai-bustes toujours verts. 

Sur dix-sept espéces d'arbres et arbustes qui me sont con- 
nus du canal de Beagle et de File des Etats, j'en compte prés 
de onze toujours verts, á savoir: 

Fagus hetuloides Berberís empetrifolia 

Drimys Winteri Pernettya mucronata 

Maitenus magellanicus P. piimila 

Fmhofhrjjum coccineum Lehetantlius americanus 

j]íi/(jinda disticlia Baccliaris inagellanica 

Berheris ilidfolia CoUetia discolor 

B. Imxifolia Em.petrum ruhrum 

(lo nombre s'accroltra encoró si nous y ajoutons los arbus- 
tes loujours verts que je n'ai pas observes moi-móme, mais 
qui fígurént dans d'autres catalogues: Tribeles australis, Myrhis 
immmularia, Qaiiltheria micropliylla, etc. 



— 298 - 

Au noinlire des espcces u feuilles caduques n'nppnrtiennent, 
d'iipi'cís incs (lonnécs, (|uo les li'ois suivontes: Fa(/ns uiilarclica 
nvec ses vnriólcís, Itihes magellamcum et Chüotrichum amelloides, 
auxquelles ¡1 l'nut joindre deux autres espoces citées par d'au- 
tres auteui's: Fuchsia coccínea et Escalonia serrata. 

La prédominance des essences toujoups verles est vórita- 
blement frappante, el peut-étre dans aucun autre pays du 
monde, méme sous les tropiques, on ne rencontre riea 
d'analoffue. 



V 



Régions et formations vegetales. 

Je passe rnainlenant á la caracléristique des régions et Cor- 
mnlions dans les([uelles se réunil la végélation do la 'J'en-o 
de Feu. 

Striclement parlant, on peut distinguer dans la Terre de 
Feu seulement deux régions vegetales: la régiojí inférieicre ou 
región des foréts qui commence prés de la mer et monte jus- 
qu'á 500 et 550 m. d'altitude, et la región snpérieure nu alpine 
<|ui occupe des altitudes de 500 á 800 m. approximativemcnl. 
De ees deux formations, l'inférieure est la plus caractéristiquo, 
car elle imprime un cachet spécial ü la flore fuégienne. r,a 
scconde, au contrairo, est beaucoup moins maríjuée el est loin 
d'olre typi(|ue. 

Nous avons déjá caractérisé suffisamment la región l'ores- 
liore au point do vue de son aspect extérieur. A prcsonl, urro- 
tons-nous plus particulióremenl sur sa composition systéuia- 
ti(|ue. 

Comme nous Favons deja dit, les foréls de la Terre de Feu 
sont composées pi-incipalemenl par deux essences: leliélretoitjours 
vert et le hétre antarciique. Ces deux essences se rencontrenl 
oi'dinaii-ement ensemble sur toute l'étendue des foréls, depuis 
la cote jusqu'a la región alpine. Généralement elles sonl nié- 
langées en proportions a peu pros égales, ou tantol Tune, tanl()l 
Fautre d'enlre les deux esl predominante. Dans les régions su- 
jiéricurcs, de 300 a 400 ni. d'ait., la prédominance n|)pnrlionl. 



— 299 — 

lüirniL-il, nu IkHi'o loujoui's veri. Sur lo limiledc In rófíioii (ilj)¡iio 
i I nc reslc que lo lióLro ü l'euillos caduques, (|u¡ croil ici sous 
forme de la varióte í'rutescen te (va r. subalpina m\hi) ü tiges rab- 
bougries et tordues et á feuilles petites et luisaiites. Ilest cu- 
i'ieux qu'une variété parfaileirient analogue existe dans les 
régions inférieures, notamment dans les tourbiéres et marais 
(var. palustñs milii). C'est un argumenl de plus en faveur de 
la regle connue que les conditions d'existence analogues (cli- 
mat plus rigoureux dans le premier cas, sol défavoruble dans 
le second) produiscnt des allérations analogues dans le port 
des plantes. 

En parlant des hóti'es fucgiens, il ne faut pas passer sous 
silence les parasitcá tres communs qui ont choisi pour liabi- 
talion le troné et les branches de ees arbres. Nous entendons 
<lcu.x especes de Myxodendroñ (M. quadriflomm et ¡runctulatum) 
<pi'ou voil íixés sur les jeunes rameaux en boulcs toulTucs, 
ra[)pelant de loin notre gui de FEurope, et un cliampignon 
i'cmarquable CyUaria Darwinn dont les colonies nombrcuscs liabi- 
lent les excroissances spliériques tres fréquentes sur les tronos 
des hétres. Ce ohampignon est consideré comme étant comesti- 
ble, et mes guides, les Indiens Yagan etOna, le rechercliaient 
comme une gourmandise. A mon a vis, il est complétemenl 
dépourvu de goüt. 

La troisiéme essence, qui prend pai't dans la composition 
des Ibrcts antarcti(|ues, est le Drimys Wiiiicri. C'est un arbrc 
superbe, ú leuilles larges et coriaces et a petites íleurs blan- 
clics adorantes, qui rappelle tout-ü-fail, par son appai-cnce, le 
Magnolia (a la famille duque! il appartient). Strictement par- 
lant, il est propre aux pays beoucoup plus chauds, étant répan- 
du, sous forme de différentes varietés (var. Chilensis, Oranaten- 
sis, Mexicana), sur loute l'étendue de l'Amérique du Sud, le long 
des Cordillicres, jusqu'a la Grenode et au Mexiquc. II est done 
naturel que sous le climat rigoureux de la Tei-re de Keu, il est 
limité díuis son extensión a la región la plus basso (jusqu'á 
loo m. d'altitude). Méme ici, il ne se rencontre pas partout, 
mais seulement dans les endroits plus chauds et plus abrités. 
Ainsi, par exemple, dans les environs d''Ushuaia, il fait compléte- 
inent défaut; tandis qu'a une vingtaine de Jvilométres de lá á 
Fouest, dans les foréts qui revétent les cotes de la baie bien 
abritée de Lapalaia, il devient un arbre tres cominun. De memo 
il n'est pas roi'e dans les foréts de la portie seplentrionale de 
Tile Navarin. Nous en avons trouvé également quelqucs pieds 
isolés sur la coto opposée de la baie d'Ushuaía qui donne au 



— 300 — 

nord-ouest. Plus loin a l'esl dans le canal de Beagle, i I 
(levient de plus en plus vuigaire. A Harberlon Harbour, il 
conslilue deja l'essence predominante de la forét. 11 n 'est pas 
moins fréqucnt a Tile des Elats. 

Dans los endi'oils oü le Drimys Winteri predomine dans la 
íoret, celte derniére reroil un aspect lout pai'Liculier, qui se 
distingue nellcment de l'aspect pauvre et trisle des Ibrels de 
lielre purés. Voyant tout autour ees arbres éicgants avec leur 
l'euillage luxuriant toujours veri, rimaginaiion du voyagcui- 
s'envole involontairement dans les pays plus bénis oü crois- 
sent ses congéneres, el il oublie pour un momenl qu'il se trouvo 
dans les parages si éloignés, sous le regne du climal scvére 
des régions antarcliques 

he so?ís-bois des f'oréls l'uégiennes est aussi pauvre qu'elles- 
memes. D'aprés nos données, seulement sept espéces partici- 
pent a sa composition: Maitenus magellanicus. Berberís ilicifoUa, 
B. hiixifolia var. gracilis (mihi), Riles magellanieum, Chilotrichum 
amelloides, Pernettya mucronata, Myginda disticha. 

Parmi les espcces énumérées, les deux dernicres ne peuvenl 
(Mi'e rapportées au sous-bois qu'avec une certaine reslriction, car 
<:e sonl des arhiistcs do tros pclito taillc, atleignanl a jieinc Hi'kS 
décinictres. Miles sonl lout do memo tres caracléristiques jiour 
la región des l'oréts, et s'y rencontrent presque partout. 

Les deux premieres espéces sonl exclusivemenl propres ü la 
región littorale, et parmi ellas, le Maitenus magellanicus est loin 
d'étre commun, ne se rencontrant que dans les endroits abriles, 
surloul exposés au soleil. 

Or, le sous-bois ne consiste communémcnt que de li-ois 
arbusles: Ribes magellanieum, Berheris Imxifolia var. gracilis {vüv\¿\.é 
sylvestre á branches longues et gréles et a feuilles membra- 
neuses) et Chilotrichum amelloides (composée fructescente a feuilles 
d'un blanc de neige en dessous et a belles fleurs blandios 
rappelant cellos d'Aster). 

Núus avons déjii remarqué que les foréls fuégiennes sonl tres 
pauvres en herbes. Dans la profondeui' de la forét on n'aperi;oil 
gucre d'aulres herbes que les Viola macúlala, Ounnera magcl- 
lanica, Cltloraca Commersoni, ele. ICn compensation, lá oü la forét 
devient moins dense, surtout au bord des lorrenls, les licri)es 
devienneal plus nombreuses et memo <|uelques Gramíneos fonl 
leur opparilion: Deschampsia Kingii, D . Antárctica, Agrostis Magel- 
lanica, Ilierochloc Antárctica, etc. Parmi les plantes herbáceos sonl 
dignes d'étre menlionnées comme les plus caracléristiques les 
suivantes : Adenocaulon chilense (une composée singulicre a fruits 



— 301 — 

gliinduleux el u fouillcs ovnics blandios on dcssous); Mncvaclmc- 
nium foliosum n. sp. (une composce de la tribu des Labiatiforan a 
feuilles pinnées el lomenleuses en dessous); Osmorrhixa chüensis 
(une ombellifére bien coraclérislique, ayant le port de VAnthriftciis, 
á fruits longs et étroits); Chrysospleniíim '¡nacranthum; Callixene 
marginata; Uncinia Lechleriana; Acaena ascendens; Cardamine gera- 
niifoUa; Lagenophoi'a hirsuta var. gracilis (eharinante plantule ¿i 
peine de 4 á 5 cenlimétres de taille, á toules petites fleurs d'un 
rose tendré, rappelant nos marguerites); Senecio Smithii (espéce 
superbe, extremement décoralive, atteignant un mclre de taille, á 
grandes fleurs blandías et a feuilles ovales-cordiformes, couvertes 
de laine blandió); 8. acanthífolius (tres bello espóce, celle-lá 
aussi, á fleurs plus })etites de la méme couleur et á feuilles 
glabres dentelées), etc. Les deux dernieres plantes choisissent 
ordinairement pour babitation les bords des ruisseaux. Les 
endroits bumides de la forét sont góncraleinent garnis d'un 
lapis épais de Gumiera magellanica ( petite plante rampante á 
feuilles orbiculaires et á épis de baies rouges caches sous les 
feuilles). 

Mais si les plantes lierbacées évitent gcnéralcinent le fourré 
oü elles no trouvent pas assez de lumiére, sur la lisiére de 
la forét, dans les lieux découverts, elles poussent en abondance. 
Sur la plage, entre les buissons épineux du Berberís buxifolia et 
Pernetty a mucronata, prospere tonto uno colonie de bel les herbes 
anlar(.'ti(|ucs: Qcnm magcllanicum. Anemone muUifida, Erigeron 
Mgosotis, Acliyrophorus coronopifoliiis, Sisyrinchium junceum, divers 
Senecio, etc. 

. Parmí les fougéres les [ilus coinmunos dans la forét sont: 
Cyslopteris fragilis. Lomaría alpina, Asplcnium magelhmicum, Gram- 
mitis australis (jolie petite fougóre á frondes liguliformes qui se 
niche sur les rochers et tronos d'arbres), Hymenophyllum secun- 
dum. La derniere parmi les fougéres énumérées, plante minus- 
cule, rappelant tout-ü-fait une mousse par son extérieur, revét, 
en compagnie de différentes moussos, lichens et liépatiques, le 
sol dos foréts sombres d'un tapis duveté. 

Les foréts constituent la formation la plus caractéristique de 
la región inférieure. La formation qui les suit, quant á son 
importance, est celle des tourbiéres (')-. 



(') Rappelons ¡I nos lecteurs tout ce que nous avons dit an sujet de 
(liirérence entre les termes región et formation (voir la note au bas de 
pago 280). 



— 302 — 

Les tourbiéres se rencontrent au milieu de la forét, en ilots 
isolés, déjii ú partir de 300 melres d'altitude. Les altitudes 
comprises entre 300 et 400 métres paraissent étre les plus fa- 
vorables a leur développement. Mais ce n'est que dans les 
jii'ol'ondcs vallées des rivióres, oü eiles atteignent Jeui' [)lus 
grande extensión. Dans ce dernier cas, leur limite inlei-ieurc 
descend Jusqu'íi 150 et 200 metres. On peut móme les rencon- 
Irer encoré plus bas, jusqu'á la cote méme; mais alors elies 
perdent leur cacliet particuiier et sont généralement appauvi-ies 
de formes vegetales. 

La végétation des tourbiéres est tres monotone. Sa base est 
formée par les plantes suivantes: 1° Sphayiuim s[)., qui cominu- 
nique aux tourbiéres leur colorís blancbütre, jaunálre ou ro- 
sátre, el 2" les gazons d'une ombellifére, Axorella lycopocUoidcs, 
qui les couvrent sous forme de coussins arrondis tres typiques. 
Les pieds isolés du bétre nain {Fagiis antárctica var. -paliistris 
mibi), qui y croissent épars cá et \h, complétenl le tablean ge- 
neral des tourbiéres. 

Mais íi part des espoces énumérées, les tourbiéres servent 
d'babitation a toute une colonie de plantes typiques qu'on 
pout, par (;onsé(|uciit appoler plantes des tonrhieres, Iclles qu(! 
(Jdlília appandiculata, Tclronciuin inaíjcUanicmn, l'lanlnfjo inonantlios, 
Marsippospcrnium grandi^lorum, Rostlioioia pjímila, Carex magellanica, 
Drapetes muscosa, Nanodea muscosa, Oentiana patagónica var. graciUs, 
Primilla farinosa var. magellanica, de méme que deux pelits ar- 
busles rampants: YEmpetrum ruh-iim et le Fcrncttija pumila. 

Dans sa «Végétation du globe», Griesebacli indique, d'aprés 
Hooker, Astelia jinndla et Donatia fascicularis, comme les plan- 
tes qui prennent la part la plus active dans la formalion des 
tourbiéres. La premiére de ees plantes, je ne Tai rencontrée 
(|u'une seule fois (sur les tourbiéres subalpinos de la haule 
vallée du Rio Grande); quant a l'autre, je ne l'ai pas observée 
du tout. 

Dans les régions inférieures, les tourbiéres manifestent la 
tendance de se transformer en marécages ou marais, couvei'ts du 
laillis dense des Chilotrichum ameUoides, Berheris hitxifolia var. gra- 
cilis et du hétrc nain {F. antárctica var. palustris), avec leui's Iierl)es 
(;ai'nctéristi(iucs: Senecio S/nithii et acantlii folias, Ácocna ascendens. 
Ounnera magellanica, Ilonwianthus magellanicus, divers Cijpóracécs 
el Qraminées, etc. 

II existe dans la Terrc de Feu une autrc formalion qui se 
rajiprociie i)CQUCoup de celle des loui'biéres el á laquollo je 



— 303 — 

(loiine lo nom de formation de balsam-bogs. ]'",llc n'csl pns rnoiiis 
Lypiquo poui' ce poys que les lourl)ici'es. Klle a beaucouii de 
coinmuu avec ees derniéres, soit dans son nsj)ect exlérieuf, soit 
dans les formes vegetales qui la composent. Elle s'eii dis- 
tingue pnncipolement par Tabsence du Sphagnum el des espcces 
])alustres qui Faccompagnent: Jetronciiim magellanicum, Drapetes 
miiscosa, Marsippospernmm grandiflorum, ele. On pourrait done 
par cette raison lui donner le nom de tonrbiére séche. Elle 
se développe sur des terrains plals el découverts oü la forét 
ne peul pas croilre a cause des venís violents ou pour d'autres 
raisons. Elle est le mieux dévelop|)ée sur la presquMle d"Us- 
liuaía. Son trait distinclif consisle en coussins de rAxoi-eUa 
glcharia qui la couvre en quantilé. 

Une formation pareilie est connue également dans les iles 
Mnlouines, oi'i elle est peut-ólre encoré micux caraclérisce. Les 
Anglais établis dans ees iles ont adopte pour les susdits 
coussins le nom spécial de «balsam-bogs», á cause de la 
forte odeui' aromatique (¡u'ils dégagent. 

Nous rcportons ce nom sur la formation cntióre. 

Los coussins de VAxorcUa gleharia sonl géncralemcnl plus 
grands (jusqu'ti 1,5 m. de diamétre el 1 m. de liauteur) el 
beaucoup plus compactes que ceux de VA. lycopodioidcs qui 
caractérisenl les lourbicres. Parlbis ils sonl si durs, que 
pour en séparer un morceau, le couteau ne suffit plus, il faut 
les couper avec la bache. 

D'ailleurs, les coussins de VA. lycopodioidcs so rencontronl 
également dans cette formation, a cóté de VA. glcharia, ce qui 
demontre les liens ótroits existant entre elle el la formation 
des tourbiéres. 

Les. «balsam-bogs» donnent abri á toute une serie de 
diflerentes berbes el arbusles , principalement a Enipcirum 
ruhrum, Pernettija mucronata, P. i)wnila, Primula farinosa., Axorclla 
raiumculoidcs, Lycopodium magcllanicnm f. nana, etc. 

Nous reconnaissons dans (iuol([ues unes de ees plantes les 
liabitants des lourbicres, ce qui témoigne encoré une fois des 
rapporls intimes entre les deux formations. 

On peul regarder comme une formation spcciale, Tassocia- 
tion lypique des plantes qui existe sur la cote el surlout sur 
les rocbers du littoral. On pourrait done lui appliquer le nom 
(lo formation littorale. l'llle est foi'mée par les plantes affeclion- 
nanl des terrains secs el chauds el la lumióredu solcil. Dans sa 
composilion entrent quelques arbusles ou arbrisseaux toujours 



— 304 — 

verts et pour la pluport épineux, notamment: Einhotlinjnm 
coccinmim, oi-l»u.ste supei'he de In í'amillc des Proléacócs, ¡i 
l'euilles lorges et coriaces et ü íleurs d'uii rouge éclalanl; 
Berberís hiixifolia (tyj)ica); B. empetrifolia, rernettija miicronala , 
Colletia discolor, Baccliaris magellanica, auxquels s'associeiit pai- 
Ibis des piods isolcs (ki Maitenus magcllanicus et, ce (|ui cst 
iisscz (itningo, niissi Chilotiichum amelloides ct Empetrinu riibniín. 

Parmi les lierbes qui carnctérisent calle ilbi'inaLion cilons 
les suivanles: Homoianthiis ecliinulahis (une jolie composée a 
l'euilles gai'nies de petites épines et íi fleurs d'uii beau bleu 
d'azur), Plantago marítima. Armería chilensis, Apium graveolens, 
GerániíuH magellaniciiiii, Acoena miiltiftda, divers Senecio ( du 
groupe Tuhiflori) , Erigerons, OnaphaUums, etc. 

Quelques unes de ees plantes se rencontrent égaleinent 
beaucoup plus haul, montant sur les versanls escarpes jusqu";'i 
200 et 300 m. d'altilude (Embothrymn coccineiim, Baccliaris magel- 
lanica, Homoianthus ecliinulahis) . 

Cetle formation est loin d'étre indépendantc. Sti-ictement 
porlant, il n'y n (|ue Irois arbustos et qucl(|ues licrbes (jui 
lui sont exclusivement propres (Embothryuín coccineiini, Collctín 
(U.scolor, Baccliaris magellanica, Ilomoiantlins ecltinulalas, riaiilago 
marílíma. Armería chilensis). Quant aux autres, ils se rencon- 
trent également bors de ses limites. 

En concluant notre apercu de lo región forestiére nous 
ne pouvons manquer de faire la remarque suivante. Quoi(|uo 
en toute justice on puisse altribuer h la 'Ierre do Feu le nom 
de rógne des ibróts, néanmoins ees derniéres prósentent ici 
une formation assez instable. 

Je veux diré que les íbréts, une fois exterminées par la 
coupe ou les incendies, ne se renouvellent plus par elles-mémes, 
mais abandonnent leur place á de nouvelles tbrmations vegeta- 
les ('). Dans la región basse, sur les terrains secs, la toret cede 
sa place aux fouillis de calafate (Berberís biixífolia) et Ferncífga 
miicronala. Par contre, sur les terrains liumides, ce sont los 
inarais qui remplacent la forcl oü les arbres ne peuvenl plus 
croitre, sauf la variété noine du liétre (var. ¡jahistrís). D'autro 
porl, la coupe des bois dans les régions supérieures amcnci'a. 



(') Dans les environs d'Uslinnía se pratique depuis longtemps lu coiiin 
de bois, ce qiii m'a permis d'¿tablir mes conclusions avec precisión. 



• — 305 — 

siins doule, la lonnalion des lourbiórcs, qui soiU nu inóine 
degré déCovorobles au renouvellemenl de la í'oi'ct. 

Ces considérations devraient servir d'avertissemenl aux 
exploiteurs modernes du bois á Ushuaia et Lapataia. Par la 
c.oupe immodérée et mal dirigée on peul convertir le pays le 
plus boisé en désert nu. 

Sans l'intervention de l'homme il n'y a pas de raison de 
craindre que les foréts disparaissent de la Terre de Feu. Quoi- 
que le pourcentage de la mortalité soit, sans contredit, tres 
grand parmi les arbres des foréts, comme nous lé témoigne 
la quantité de bois mort amoncelé partoul; mais, de l'aulre 
cóté, la vie jeune bat ici d'un pouls robuste; á cóté des cadavres 
pourrissant des vétérans de la forét qui ont déjü vécu leur 
siécle, on voit en quantité les jeunes rejetons qui poussent 
a l'abri des arbres plus ágés. Avant que la mort n'abatte ces 
derniérs, ces rejetons auront le temps d'atleindre le développe- 
ment sufíisant pour résister a la forcé des vents et empéclier 
la formation des marais. 

Passons ¿i présent á la región alpine. 

Nous avons déjü remarqué plus baut que la región alpine 
de la Terre de Feu est peu considerable au poinl de vue de 
son extensión et généralement peu caractéristique. Nous insis- 
tons sur notre affirmation, en nous basant sur nos observa- 
lions dans le canal de Beagle, malgré l'opinion contrairc suu- 
tenue par Griesebach ('). 

L,a región alpine commence ordinairement deja a 450 ou 
500 m. d'altitude, descendant en langues isolées dans la región 
forestiére jusqu'á 400 m. Mais ce ne sonl que les altitudes entre 
500 el 550 m. qu'il faut considérer comme ses vraies limites 
inférieures. Elle s'étend á peine á 700 et 800 métres. Plus baut, 
de 800 á 1000 m., se rencontrent encoré quelr(ues plantules, mais 
en (juantité si insignidanle et nu milieu d'unc telle nudité et 
dcsolation, que je doute que l'on puisse allribuer a ces allilu- 
des le nom d'une región végélale. Or, la región alpine a á peine 
300 métres d'étendue verticale. 

La región alpine de la Terre de Feu est tres pauvre en 
plantes et n'a rien d'original ni dans sa pbysionomie, ni dans 
sa composition. Elle puise la plupart de ses éléments cons- 



(') Grieseba.ch: Végélalmi du globo, t. II, p. 738. 



— 30G — • 

titulifs dans la flore des tourhieres, avec lesquelles elle a 
ógalcmeut une rcíí.sein])lnnco frappanle dans son asiiccL cxlé- 
i'ieur. 

Les Lourbiüi'es alpines ni)parl¡ennent au typo niixlo, inloi-- 
inédiaii'ü enlro les Umi'bieros huinides eL la roi^inalion ihi 
((i)ulsain-l)Oí^s)). I.cs coussins do l'yi^ore//« (//c/var/ir ci'oissenl ¡ci á 
colé de ceux de \'A. u/copodioidcs. OiUre ees deux csi)6ecs d'Axo- 
rella, dans la coinposition des coussins prend pai-t aussi l'-á. -Se- 
lago var. compacta que je n'ai pas trouvé plus bas. Le gazon 
des tourbiéVes alpines esl formé en partie par les plantes habi- 
tuelles des tourbicres, telles que Drapetes mitscosa, Caltha appen- 
diciilata, Nanodea muscosa, en partie par les aulres qui lui 
sont spécialement propres: Caltha dionaeifolia , Viola tridentata, 
Astelia pumila. Dans les endroits plus bumides, au bord des 
ruisseaux, predomine le gazon du Plantago monanthos. Les 
arbusles nains des JEmpetnmi ruh-um et Pernetíya pumila,- qui 
poussent sur les coussins á'Axorella, complélent la ressum- 
l)lance entre les tourbiéres alpines et celles de la región inl'é- 
ricurc. 

Aux plantes énumérées ci-dessus qui forment lo gazon et 
constituunt |)our ainsi diré la baso dü la végélation ali)inc, so 
joigncnt (lucitiues borbes qu'on peul comparer avec des berbes 
alpestres de Tbémispliére boreal. Elles sont ordinairement de 
petite taille el leurs ífeurs sont loin d'avoir ees couleurs écla- 
tantes qui font le renom des ])lantes des Alpes. La plupart 
d'enti'e elles appartiennent á la famille des Composées. Les 
plus communes sont les suivantes: Nassauvia heterophijlla n. sp., 
a feuilles pinnées et enticres et ¿ capitules ovales de petites 
fleurs tres aromatiques; Clarionea magellcmica a capitules élé- 
gants de fleurs d"'un blanc de neige; Jlfelalemma himiifusa; Ha- 
¡nadnjas tomentosa; Ccrastiiuu faegianum n. sp., Ourisia breviflora; 
Saxífraga Cordilleranim; diverses Acoena {A. tenera n. s\)., A. niidi- 
cmdis n. sp.), (¡uebiues Qraminfcs (Festuca fuegiana, F. pngo- 
vantha, Deijcnxia erythrostacliya , Mahlenhergia rariflora); Linitla 
antárctica; Epilohium australe; Cnlcitium magellanicum (l'ornic 
rabougrie); Clarionea irili [era {c\\üvmú.n{(i petite composée a íleurs 
d'un bleu d'a/.ui- el a feuilles coriaces incisées terminant pai- 
un petit poil roide), etc. Les deux derniéres plantes se ren- 
contrent également dans la región inférieure, prés de la coto 
méme. luí general, il l'aut reuiai-quer que ce n'est [las raro 
dans la Terre de Feu de rencontrer des plantes de la i-égion 
inférieure remontanl;jusqu'aux altitudes alpines. Nous jionvíuis 



— 307 — 

noinmer entre autres: Oimnera magcllanica, Cnltha sa(]iltaia, 
Homoianthus magellaniciis. Primilla farinosa, Berberis empetrifolia, 
Pratia repetís, etc. (U faut y joindre V Azorella gleharia, le Plan- 
tago monanthos et d'aulres plantes citées plus haut). 

C'est probablement riiumidité extreme du climat qui, attc- 
nuant les écarts entre les lempératures des régions verticales 
diíTórentes et diminuant surtout les amplitudes de leur oscil- 
lation (ce qui a le plus d'importance pour la vie des plantes), 
produit ce phénomcne O. II me semble, que c'est seulcment 
par cette propriélé du climot qu'on peut arriver íi expliquer 
Puniformité des formations vegetales dans la Terre de Feu ('). 

C'est aux altitudes de 500 á 700 mélres que les tourbiéres 
alpines sont le mieux développées. A 700 métres d'altitude, 
se rencontrenl encoré ca et la les coussinels de V Azorella 
Selago var. compacta et le gazon des Drapétes muscosa, Caltha 
appendiciilata ou C. dionaeifolia, de méme que les formes naines 
des Empetrum rubrum et Pernettya pumila. Plus baúl ce gazon 
ilisjjarait; diverses mousses et licbens commencent íi domincr, 
ct seulcment ca et Vd, dans les lissures des rocliers, i'ooil dé- 
couvre quelques plantules alpines, telles que: Ccrastium fue- 
gianiim. Saxífraga CorcUllerarum, S. bicuspidata, Nassauvia pumila, 
Colobantlms subulatus (les trois derniéres plantes l'ormant de petils 
coussinets tres compactes). 

l'jilin a 1000 métres au-dessus du nivcau de la mer ces- 
scnt les derniéres traces do la vegeta tion (") . Seúl, un lidien 
cai-actéristique, croissant sous forme de petits arbustes de cou- 
Icur noire-verdátre, Usnea melaxantha, continué i\ aniíner les 
i'oches sauvages toutes nues(*). 



(') Nolis avons observó un phénoinéne analogue dans laTranscaucasie Oc- 
cidentale, oi'i nous Ini avons donné le nom de cosuiopolilisme des plantes en 
considéi'ation des altitudes. Nous luí avons consacré une étude spéciale (voir 
N. Alboff, La Flore alpine des calcaires de la Transcaiicaaie Occklenlale 
ilans le «BuUetin de l'Herbier Boissier», Genova 1805). 

(') Aii fond, de toiit co que nous avons dit, il resulte que dans la Terre 
de Feu 11 n'y a que deux formations principales: la formalion des foréls 
occupant la región depuis le niveau de la iner jusqu'A 500 m. d'alt., et la for- 
vinlion des tourbiéres qui se rencontre, sous des variations diíTérentes, sur 
toutes les élévations á partir de la cote jusqu'íl 700—800 nuHres d'altitude. 

C) Les derniéres ])lianúrogames ont étA observées par moi íi l'altitudo do 
lO'iO metros. C'ótaiont: ColobanUius subulatus, Sawt fraga bicnsindnla, Des- 
di a Dijh'i ia párvula. 

(*j Ce lichen n'est pas du tout spécialement propre ¡I la región alpine; oii 
pciit le rencontrer tout bas, sur les rochcrs denudes do la cñte. 



— 308 — 

T/allilnde do 1000 inctres, doit élre considérée cornme In limito 
iiilVíricuco dü roxlonsiüu des noigos élornellos dons In Torro do 
l''ou. l''.lle coincide plus cu moins avec les cliiíTres donnés pnr 
Dni-win oL Ilooker (3500 i\ 4000 pieds = lOGO á 1212 motres) . 

Les rocliers qu¡ s'élévent au-dessus de cette ligne ont l'as- 
pcct tout nu, ótant dópourvus de végétation quelconque. 

Tel esL le lableau de la végélotion de la Tei-re de Feu 
dans ses varialions qui dépendent de l'altitude cu du caroc- 
tere du tcrrain, au moins tel que nous l'avons observé dans 
les limites du canal de Beagle. Peut-élre ne correspond-il pas 
louta-fail h celui qui se présente sur d'autres points de l'arclii- 
pel. En tous cas, la diñerence ne doit pas étre considerable, 
élant donnée Tuniformité du climat et de la structure physique 
du pays. 

Dr. Nicolás Albokk. 



La Piala, — 1i 



N.ÁIIiüíí. — Ví'oél, Canal BmhIi 




'JAI.LERKS DEL MUSEO 

Colonie de Cyttaria Dafíiunü sur une excroissance (Í\i hétre antarctique 



Rev. del hm k La Pliila, — ' 



N.Álljuíf.— l'püTl. iiiiial l^fiíiflt', 




Un coin de la íorét fuéeienne 



ALTIMETRIA 

BAROMÉTRICA É HIPSOMÉTRIOA 



GUNARDO LA.NGE 

Encargado de la Sección Topográfica del Museo de La Plata 



ADVERTENCIA 



I-as exploraciones (|uc desde algunos años airas esti'i prac- 
licando el Musco de La Plata en el terrilorio argentino, alinr- 
can cada dia niils liori/.onle. Se lia iniciad<i bajo un |)lan 
meditado el estudio topográíico detallado de toda la l^cpúhlica, 
basado sobre observaciones personales ejecutadas en el terreno 
y he creido conveniente uniformar los procedimientos más 
exactos y cómodos para obtenei- con mayor rapidez y exactitud 
el i-esultado de las observaciones eiectuadas por el ¡)ersonal 
del Museo y por los colaboradores voluntarios ya numerosos. 

Presento en seguida los procedimientos y tablas que consi- 
dero más prácticas para el cálculo de alturas sobre el nivel 
del mor por medio de observaciones barométricas é hiitso- 
mólricas, liabiendo al efecto consultado las diferentes obras 
sni)ro la materia y agregado mi experiencia personal do ma- 
chos años v la de mis colegas de la Sección á mi cargo. 



Julio IG de 1896. 



GUNARDO LaNGE. 

Encargado de la Sección Topográfica del Museo de La Plata, 



OBRAS PRINCIPALES CONSUI.TADAS 

«Jelinek's Anleitung zur Ausführung meteorologischer Be- 

obaídilungen», editado por el ])v. J. ílann. 
«Handbuch der Vermessungskunde», por Dr. W. Jordán. 
«Tafcln über die S|)annkraft des Wasserdampfcs», |)or II. F. 

Wiebe. 



ALTÍMETRJA BAROi\lÉTRICA É ITIPSOMÉTRICA 



La jiresion atmosférica se disminuye con la altura sobre ol 
mar. Conociendo la presión en dos puntos de diferente altura, 
])erú tan jiróxirnos uno de otro que las circLinslancias meteo- 
rológicas pueden considerarse iguales, se jmedo calcular la 
diferencia de altui'a cnti'c los dos puntos. I,a i'elacion entre 
líi allui-a y la presión atmosférica está taudjien influenciada 
¡lor la temperatura, por la latitud geográílca y i)or la tensión 
existente de vapor, y estas circunstancias se toman en cuenta 
aplicando correcciones al resultado obtenido por la diferencia 
de presión atmosférica solamente. 

La corrección por temperatura es significante, mientras las 
correcciones por latitud y tensión de vapor son tan pequeñas 
que generalmente pueden ser despi-cciadas. La presión otmos- 
fcrica so determina con los barómetros y los liipsómclros. Los 
barómetros dan la presión en milímetros y los bipsómetros la 
Icmperatui'a de agua destilada en ebullición; tempei'atura (|uc 
se convierte en milímetros de presión por medio de tablas 
correspondientes. 

BARÓMETRO DE MERCURIO 

Compáresele, antes de salir á una expedición, con un barómc- 
li'o normal de una estación meteorológica, para conocer la 
corrección instrumental. 

Averigüese si lia penetrado aire en el tubo de vidrio, incli- 
nando el instrumento de modo que el mercurio suba en el tubo 
y golpee contra la terminación de éste; si el golpe dá un sonido 
seco y metídico, no liay aire en el tubo. 

HU'SÓ METRO 

Ll liipsómeti'o es un termómetro con gi'aduacion fina, (jue 
permite leer basta centígrados de calor, construido para medií' 

■fomn Vil. „, '• 



- 31-i — 

la temperatura del agua en ehullicion. Conociendo la relación 
que existe entre la tem|)ei'atura de eJiullicion y la ¡¡resion 
atmosférica, se lian calculado tablas para conversión de grados 
do temperatura en milímetros de presión. 

Com[iárese el liipsómotro empleando las tablas mencionadas 
en dii'crenitís altiu'as con un bni'óinetro de mci'curio. De este 
modo so obtiene una corrección en el número de grados tino 
en cada caso indica; construyase sobre papel milimétrico una 
curva con los grados de ebullición de abscisa y las correccio- 
nes de ordenada, pudiendo de este modo sacar la con-eccion 
correspondiente á cada punto de la graduación. 

Llénese el recipiente hasta la mitad con agua destilada, 
cuídese (|uo el globo del termómetro no loque al agua en ol 
recipiente y tampoco á las paredes del tubo metálico [lor el 
cual pasan los vapores del agua hervida. Manténgase una 
llama pequeña en la lámpara de alcohol, evitando que las par- 
tes metálicas se calienten de golpe y conduzcan calor directa- 
mente al termómetro. 



llAHdNUC'riiO ANKa()U)lí 

Deben llevarse los mejoi-es bai'ometros aneroides que se 
puedan procurar; los más baratos y ordinarios se dos- 
componen fácilmente en el viaje y no tienen marclia cons- 
tante: se debe preferii' los que son compensados para temjie- 
ratura. 

Compáreselos, con la mayor frecuencia posible y en alturas 
diferentes, con el barómetro de mercurio ó con el hipsómetro, 
obteniendo una corrección por cada comparación. 

Construyase sobre {lapel milimétrico, con el tiem[)0 (mes, 
(lia y hora) de abscisa y las correcciones obtenidas de ordena- 
da, una curva de corrección (entre cada punto se puede prác- 
licamenle tirar lineas rectas). Con esta curva se ol)tieno para 
cual(|uier época la con-eccion coi'i-cspondienlo, con la cual se 
aumenta ó disminuye la presión, dii'ectamonle leida síjlirc el 
aneroide. 

Toda observación barométrica se reduce á la lonq)Oi'atura 
do O", con barómetro mercui'io, empleando la tabla de correc- 
ción con ai'gumento: lemperatiu'a y presión atmosférica (labia 1) 
y con barómetros aneroides, ó directamente conociendo por 
experimentos ejecutados la marcha del aneroide en relación á 
la temjiei'atura, ó indirectamenle habiendo comparado los dalos 



— 315 — 

del aneroide con los de un barómetro de mercario, i'cducjdos 
á O'', ó con los de un liipsómetro, para el cual las tablas 
(tabla IX) dan la presión atmosférica expresada en milímetros 
de mercurio de temperatura O". 

Con los barómetros de mercurio hay también que efectuar 
una corrección pequeña jior la depresión capilar, especial- 
mente cuando el instrumento empleado tiene un diámetro inte- 
rior pequeño. 

Esta corrección está dada en la tabla II con argumentos : 
altura de la cúpula causada por la capilaridad y el diámetro 
interior del tubo de vidrio; es consiguiente que la corrección 
es ])ositiva. 

Ejemplo: 1. Corrección del barómetro de mercurio 

DARÓMI5TR0 FORTÍN 

Diámetro de\ tubo = 10 mm. 

Altura (le cúpula = 1,20 » 

Temperatura del instrumento. = -f 15» Celsius. 

Presión observada 6.55,20 

Corrección por depresión capilar. -(- 0,.35 Tabla Jl 

0.55,.55 
lleduccion al O» —1,00 Tabla! 

Presión corregida 053,95 mm. 



Ejemplo: 2. Corrección del Hipsóvietro 

Se ha hecho hervir en un hipsómetro de Negretti y Zambra 
agua destilada y encontrado la temperatura de ebullición =97,25"; 
al mismo tiempo la presión atmosférica observada con un ba- 
rómetro mercurio corregida y reducida al O" es G8G,34 mm. 

En la tabla IX vemos que 68G,34" mm. de presión corres- 
ponde á 97,18" 

El hipsómetro dio... 97,25" 

— 0,(^7" = corrección del hipsómetro, 
correspondiendo á 97,25". 

Haciendo esta comparación en diferentes alturas, so obtienen 
correcciones correspondientes á diferentes números de gi'ados 
de ebullición y "se puede construir la curva de corrección del 
hil)sómetro empleado. 



— 31G — 

Ejemplo : 3. Corrección del barómetro aiieroide comparándolo 
con el barómetro mercurio 

El dia 8 de Marzo de 189G, A b*" 30° p. m., el borómelro mer- 
curio dio una presión corregida y reducida al 0° = 711,25 mrn. 
En el aneroide se leyó al mismo tiempo.... 720,4 » 

Corrección = — 9,5 
corrcspondienle n la época de la oiíservacion. 

Ejkmpi.o: -í. Corrección del barómetro aneroide comparándolo 
con el hipsómetro 

El 5 de Abril 18UG, á las 7.15 a. m., el hipsómetro dio una 
temperatura de ebullición corregida según 2, de 95,12"; en el 
aneroide se leyó al mismo tiempo G38,5Ü mm. 

Según la tabla IX: 95,42'^ corresponden á.. G43,83 mm. 

El aneroide dio al mismo tiempo 638,50 » 

CoiTeccion = -j- 5,33 mm. 
correspondiente á la época de la comparación. 

Repitiendo estas comjjaraciones con frecuencia, se obtienen 
los dalos para construir la curva de corrección del aneroide 
empleado con los dias de abscisa y las correcciones de orde- 
nada y para cualquiera época se sacará de la curva la correc- 
ción correspondiente, con la cual se aumenta ó disminuye la 
presión directamente leida sobre el aneroide. Teniendo todos 
los aneroides, por buenos que sean, una marcha irregular, espe- 
cialmente dui'ante ó después de ascensiones altas y repentinas, 
se debe tratar de efectuar las comparaciones mencionadas antes 
y después de la subida, y si posiljle en el punto más alio del 
cerro ascendido. 

Cálculo de altura 

Con la presión atmosférica (reducida á O" del modo indicado) 
y la temperatura exterior, se calcula la diferencia de altura entre 
el punió de observación y un punto cercano de altura conocida, 
á donde se ha hecho observación simultánea de presión atmos- 
férica y de temperatura. 

Des[)ues de haber examinado y empleado prácticamente las 
diferenles fórmulas propuestas para el cálculo barométrico de 
altui-as, he llegado al resultado que las más prácticas y más 
económicas en cuanto al t¡em|)o necesario para el ciilculo, son 
las indicadas por Hadau, para las cuales, el Di--. Ilalin ha cal- 
culado tablas correspondientes. 



— 317 — 

l'lslQS tablas principian con In presión do 400 inin., coitos- 
pondiente á una aliara de 5000 metros, y para aumentar su 
utilidad para nuestro país he ejecutado los cálculos necesarios 
para que puedan abarcar una presión de 300 mm., que corres- 
ponde á una altura de más de 7000 metros sobi'e el mar. 

Llamamos : 

A la altura aproximada sobre el mar en metros. 

h la presión ntmosícrica en milímetros. 

R= G.3GG.200 metros = el radio de la tierra, tenemos: 

A =J8382 log ^ + -\^ ( 18382 log ^f 

Siendo ahora /i=la diferencia de altura de dos estaciones, A 
y A' la altura aproximada sobre el mar, b y b' la presión 
barométrica, t y t' la temperatura del aire respectivamente de 
la estación inferior y superior y «p = la latitud geográfica, te- 
nemos: 

h = (A' — A) [1 -I- 0,002 (¿ + t')] (1 + 0,00205 eos 2 cp) 

La tabla III contiene los valores de A. 

Busquemos con las presiones barométi'icas dadas by h' los 
valores correspondientes de A y A' y tenemos la diferencia de 
altura aproximada entre las dos estaciones = A' —A. 

La tabla IV dá el valor del factor, 0,002 {t+t') con el ar- 
gumento t + f , siendo t y t' expresados en centígrados. So 
multiplica el factor hallado con la difoi'cncia A' — A y con el 
producto se aumcnhi la diforoncia A'— A, obteniendo do esto 
modo: 

h' = (A' — A) [I -f- 0,002 {I + I' )] 

Con la latitud geogrúlica tp (ó el medio aritmético de las 
latitudes f y ?') se busca en la tabla 5 el factor correspondiente 
y obtenemos: h' X 0,00205 eos 2 v ; con este producto se aumenta 
el valor h' y tenemos h = h' (1 + 0,00265 eos 2í') = la diferen- 
cia de alturas buscada. 

Ejemplo — (Presión barométrica b corregida y reducida al O"): 

Cerro Negro: &' ■•= 615,2 í' = — 2» cp = 42° —10' A' = 170S,.S 

Corral Chico : & = 725,.S I = -f 15 cp^/jíj»— O' A = .39'j,l 

I +1' = -I- 1.3 medio = 12° -35' A' — A = 131'i,7 

Tabla IV ilá para I + I' = 1.3" el fautor --= -f 0,0:2(; 

(A' —A) 0,02G= 3'i,2 
A' —A =1.31/1,7 

h' = i;j/i8,0 



— 318 — 

Tabla V d.i pai-a 9 = 'i5" — 35' el nictoi- = + 0,000'3. 

/('X 0,0003 = + 0,3 
h' = ]3'i8,9 



h = h' (1 + 0,0002) =13/19,3 
Altura sobre el mar de Corral Cbico 390,0 



Altura sobre el mar de Cerro Negro 1739,3 metros. 

Cuando se trata de la determinación muy exacta de la diferen- 
cia en altitud y especialmente cuando se ha tenido ocasión de 
hacer series de muchas observaciones simultáneas en las dos 
estaciones, se debe tnm])ien tomar en cuenta la corrección por 
la tensión de vapor existente en la atmósfera. Para esto sirven 
las tablas VI, Vil y VIH. • 

La tabla VI dá la tensión de vapor con los argumentos: tempe- 
raturas observadas con termómetro seco y mojado. Observando 
estos termómetros en las dos estaciones, se obtiene directa- 
mente las tensiones cori'espondientes e y e' . 

En caso que no se liaya hecho observación de termómetro 
seco y mojado en la estación superior, se puede encontrar la 
tensión e' usando la labia VII. Con la diferencia aproximada 
A' — A encontrada del modo arriba expuesto, se busca en la 
tabla VII con intei-polacion el factor correspondiente y se 
obtiene: 

tí' = e X factor 

l'JiiMi'i.o: Imi Corral Chico el tcrmómeti'o seco dio + 1")" y el 
termómetro mojado + 9"; los demás datos como en el ejemplo 
anterior. 

Tabla VI dá tensión de vapor = 5 mm. 
La diferencia aproximada de altura A' — A entre Corral Chico 
y Cerro Negro encontrado antes = 1315 m. 

Con esta diferencia, la tabla VII dá el factor = 0,629. 

c' = e X 0,630 = 5 X 0,039 = 3 mm. 

AI lin, buscando en la tabla Y\\\, se encuentra: 

Corrección para A' y e' = 3,.') m. A' corregido = ViQSfi -j- 3,5 = 1711,3 
Corrección para A ye =1,0 A corregido = 39'i.l -|- 1,0 = 395,1 

.A' — A corregido =: 131(!,3 m. 



— 31'.) - 

Esta diferencio se ti'ola como antes, con los l'oclores sacados 
do las tablas IV y V, y el resultado sei'á corregido de la humedad: 

(A' — A) 0,026 = 3'i,3 
A — A 1316,3 



li' = 1350,4 

h' X 0.W03 = 0,3 



li =--^ 1350,7 

Altura (le Cori'fil Chico sobre el mai'. . . 390,0 



Altiirn (le Cerro Negro sobre el mar. . . IT'iO,? m. 

Trabajando en alturas considerables sobre el mar, como en 
la Cordillei'a de los Andes, he notado que las tablas, aplicando 
las temperaturas directamente observadas cerca de In superficie 
de la tiei'ra, dan una corrección demasiado grande en la dife- 
rencia aproximada A' — A, siendo este especialmente el caso con 
las observaciones hechas con sol alto en la parte mas calurosa 
del dia. La razón de este fenómeno es, probablemente, ([ue la lem- 
])eralura observada es la de una capa delgado de aire inmediata á 
la superficie terrestre, directamente calentada por el contocto con 
la tierra que ha absorbido el calor de los rayos del sol. Se 
deduce de esto, que la época más adecuada para observaciones 
l)arométricas de altura ser<á la de la mañana, un poco después 
(lo la salida del sol, y (|uo so debo hacer una reducción en las 
lem|)ornluras obsei'vadas en medio dia, empleanilo en lugar (l(! 
éstas la tem|)eratura observada enti'o las 8 y 9 do la mañana. 

Como se vé de lo arribo expuesto, es la diferencia de al- 
tura entre puntos no muy lejos el uno del otro la que se deter- 
mina con las observaciones barométricas. 

La condición para obtener una determinación exacta es la de 
})oder referir las observaciones hechas en una estación á obser- 
vaciones simult<'ineas ejecutadas en un punto no muy distante 
y de altura conocida sobre el mar. 

Observaciones aislados de lo presión atmosférica, sin refe- 
rencia á observaciones simultáneas en otro punto, dan, [lor las 
variaciones considerables de la presión misma, solamente un 
valor aproximado y de poca exactitud, de la altura sobre el mar. 
Cuando en las exploraciones geográficas no se ha podido es- 
tablecer estaciones fijas ¡¡ara observaciones simultáneas, 6 cuando 
la región á explorar es demasiado distante de algún punto que 
])Osea estación meteorológica permanente, se debe primeramente 
determinar, por ángulos verticales (trigonométricamente) ó ]wv 
barómetro, la altura de algunos puntos princijiales en los cuales 



— 320 — 

se han olilciüdo series de obsoi'vnciones durante varios dias. 
l'',slos [iLialus runiiau las eslaciones de rererencia para las ui)sor- 
vaciones hechas eu otros puntos adyacentes; si hay simulta- 
neidad se refiere dircclamenle á la observación simultánea y si 
no al termino medio de todas los oljservacioncs hechas en la 
estación de rcCerencia más cercana. De este modo se calcula 
siempre la diferencia de altura entre puntos no muy lejanos, 
en los cuales las circunstancias meteorológicas pueden consi- 
derarse más ó menos iguales, y no la altura ai)soluta sobre el mar. 

La altura sobre el mar buscada será la suma de la dife- 
rencia encontrada y la altura sobre el mar de la estación de 
refei'encia. 

Cuando, especialmente tratándose de trabajos topográficos 
más detallados, el operador vuelve á la noche al mismo punto 
do donde ha salido en la mañana, se pueden referir las obser- 
vaciones barométi'icas dui-anto el dia á la presión almosleri<;a 
simultánea en este punto. Al efecto, se observa la presión atmos- 
férica á la salida y á la vuelta, y suponiendo que la variación 
eventual en presión ha sido unifoi-me durante el dia, se cons- 
truye sobre papel milimétrico con el tiempo transcurrido do 
abscisa y la presión de hi mañana y la de la noche de ordeiuula, 
un diagrama del cual se puede sacar la presión atmosférica en 
el punto de referencia que corresponde á una época dada, en 
la cual se ha observado el barómetro en algún otro punto cer- 
cano cuya altura se desea conocer. 



— 321 — 



T. CORRECCIÓN DE TEMPERATURA 

PARA EL BARÓMETRO MÉTRICO 



X.MP. 


300 


310 


320 


330 


340 


350 


360 


370 


380 


390 




mili. 


mili. 


mm. 


mili. 


mili. 


mili. 


mili. 


min. 


mili, 


mili. 


I o" 


+ 0,50 


+ 0,52 


+ 0,53 


+ 0,55 


+ 0,56 


+ 0,58 


+ 0,60 


+ 0,61 


+ 0,02 


+ 0,63 


9 


0,45 


0,46 


0,47 


0,49 


o,5o 


0,52 





54 


0,54 


0,55 





56 


8 


0,40 


0,40 


0,41 


0,43 


0,44 


0,40 





48 


0,48 


0,48 





49 


7 


0,35 


0,35 


0,3 


0,37 


o,38 


0,40 





42 


0,42 


0,42 





43 


f. 


o,3o 


o,3o 


o,3i 


o,3i 


0,32 


0,34 





36 


0,30 


0,30 





37 


5 


0,25 


0,25 


0,20 


0,26 


0,27 


0,28 





3o 


o,3o 


o,3o 





3i 


4 


0,20 


0,20 


0,21 


0,21 


0,22 


0,22 





24 


0,24 


0,24 





25 


3 


o,i5 


o,i5 


o,i5 


o,i5 


o,iO 


o,iO 





18 


0,18 


0,18 





18 


2 


0,10 


0,10 


0,10 


0,10 


0,10 


0,10 





12 


0,12 


0.12 





12 


I 


o,o5 


o,o5 


o,o5 


o,o5 


o,o5 


o,o5 





06 


0,06 


0,06 





06 


" 


0.00 


0,00 


0,00 


0,00 


0,00 


0,00 


o 


00 


0,00 


0,00 





00 


+ ■ 


— o,o5 


— o,o5 


-0,05 


— o,o5 


— o,o5 


— o,o5 


— 


06 


— 0,06 


— o,oO 


— 


oO 


2 


0,10 


0, 10 


0,10 


0,10 


0,10 


0,10 





1 2 


0,12 


0,12 





I 2 


3 


o,i5 


o,i5 


o,i5 


o,i5 


0, 1 


0, 1 





18 


0,18 


0,18 





18 


4 


0,20 


0,20 


0,21 


0.21 


0,22 


0,22 





24 


0,24 


0,24 





25 


5 


0,25 


0,26 


0,27 


0,27 


0,28 


0.29 





3o 


0.3o 


o,3i 





32 


C 


o,3o 


o,3i 


0,32 


0.32 


0,33 


C.35 





3 6 


0,30 


0,37 





38 


7 


0,35 


0,36 


0,37 


0,37 


o,38 


0,41 





42 


0,42 


0.43 





4 4 


8 


0,40 


0,41 


0.42 


0,43 


0,44 


0,47 





48 


0,48 


0,49 





5i 


f) 


0,45 


0,40 


0,47 


0,49 


o,5o 


0.53 





54 


0,54 


0,55 





58 


I 


o,5o 


0,52 


0,53 


0,55 


0,50 


0,59 





60 


0,61 


0,02 





65 


1 I 


0,55 


0,57 


0,58 


o.Oo 


o,0i 


0,64 





65 


0,66 


0,68 





71 


1 2 


o,0o 


0,62 


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1,6 


0,9 


0,6 


0,3 6 


0,25 


0,18 


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0,10 


0,07 


0,06 


0,04 


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0,35 


1,8 


1 ,0 


0,5 


0,42 


0,29 


0,21 


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0,11 


0,08 


0,07 


o,o5 


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0,35 


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2, 1 


1.2 


0,7 


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0,33 


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0, 1 


0,07 


0,06 


0,04 


0,40 


0,45 


2,3 


1,3 


0,8 


0,53 


0,37 


0,27 


0,20 


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0, 1 1 


0,08 


0,07 


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0,45 


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0,8 


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0,41 


0,29 


0,22 


0,16 


0,12 


0,09 


0,07 


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0,5 o 


0,55 


2,7 


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0,9 


0,64 


0,45 


0,32 


0,34 


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0,10 


0,08 


0,00 


0,55 


0,00 


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1 ,0 


0,70 


0.49 


0,35 


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0,08 


0,06 


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0,65 


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0,52 


0,37 


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0,2 1 


0, 1 6 


0,12 


0,09 


0,07 


0,65 


0,711 


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0,1 3 


0,10 


0,07 


0,70 


0,75 


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2,0 


1,3 


,1,8 5 


, 6 


0,43 


0,32 


0,24 


0,18 


0,14 


0,10 


0,08 


0,75 


0,80 




2,0 


1,3 


0,90 


o,63 


0,45 


0,34 


0,25 


0,19 


0,14 


0,11 


0,08 


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0,85 




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1.4 


0.94 


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0,48 


0,35 


0,26 


0,20 


o,i5 


0,12 


0,09 


0,85 


0,90 




2,2 


1,4 


0,98 


0,70 


o,5o 


0,37 


0,28 


0,21 


0, 1 5 


0,12 


0,09 


0,90 


0,95 




2,3 


■.5 


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0.73 


0,53 


0,39 


0,29 


0,22 


0,17 


o,i3 


0,10 


0,95 


1 ,00 






1,6 


1.07 


0,76 


0,55 


0,41 


0,3o 


0,23 


0,18 


o,i3 


0, 1 


I ,oo- 


i,o5 






1,6 


1,10 


0,79 


0,57 


0,42 


0,32 


0,24 


0,18 


0, 14 


0,1 1 


i.o5 


1,10 






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1.14 


0,82 


0.59 


0,44 


0,33 


0,25 


0, 1 9 


o,i5 


0, 1 1 


1,10 


i,i5 






1.7 


1,18 


0,84 


0,6 1 


0,40 


0,34 


0,26 


0,20 


o,i5 


0, 1 2 


1 , 1 5 


1 ,20 






1,7 


1 .? I 


0,87 


0,63 


0,47 


0.35 


0,27 


0,20 


0, 1 ó 


0, 1 2 


I ,20- 


1,25 






1,8 


, -¡4 


0,80 


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0.49 


0,37 


0,28 


0,2 1 


0, 1 6 


o,i3 


1,25 


1 ,3ü 






1,8 


1.27 


0,92 


0,67 


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0,38 


0,29 


0,22 


0,17 


, 1 3 


1 , 3 (>• 


1,35 






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I, 3o 


0.94 


, 6 9 


0,52 


0.39 


0,29 


0,22 


0,17 


o,!3 


1,35 


1 ,40 






1.9 


1,3 2 


0,96 


0,71 


0,53 


0,40 


o,3o 


o, 23 


0,18 


0,14 


1,40 


■.45 






1.9 


1.34 


0,98 


0,72 


0,54 


0,41 


o,3i 


0,24 


.,18 


0,14 


1-45 


1,5o 






2,0 


1,37 


1,00 


0,74 


0,55 


0,42 


0,32 


0,24 


0.19 


0,14 


1,5 o- 


1,55 






2,0 


.,39 


1,0 i 


0,75 


o,56 


0,43 


0,32 


0,25 


0, 1 9 


0,1 5 


1,55 


1 ,ño 








1.41 


i,o3 


0,77 


0,58 


0,44 


0,33 


0,25 


0,20 


0,1 5 


1 ,6» 


1,65 








1-42 


1,04 


0,78 


0,59 


0,44 


0,34 


0,2Ó 


0,20 


o,i5 


1,65 


1,70 








1.44 


1,06 


0.79 


0,60 


0,45 


0.34 


0,26 


0,20 


0.16 


I.70' 


■.75 








1.45 


1.07 


0.80 


0,60 


0,46 


0,35 


0,27 


0,2 1 


0, 1 6 


1.75 


1,80 








1,40 


1,08 


0,81 


0,6 I 


0,47 


o,36 


0,27 


0,2 1 


0, 1 6 


1,80 



— 327 



III. TABLAS BAK0M1-]TKICAS 



Prcsi-ni barométrica en milímetros — Altura !;obre el mar en metros. 

Al.IUHA AI'nOXI.MADA sohue ki, -mak .1. 



miii. 


metros 


„„„. 


,,,.,,•0. 


„„„. 


metr 


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26,5 


3 36 


6543,6 


23,7 


37. 


5751,0 


21,5 


302 


7397,2 


26,5 


337 


65 . 9,9 


23,7 


372 


5729.5 


21,5 


3o3 


7370,7 


26,3 


3 38 


6496,2 


23,7 


373 


5708,0 


21,4 


3o4 


1 7344.4 


26,3 


339 


6472,5 


2 3,5 


374 


5 6 8 6 , 6 


21,3 


3o5 


7318, 1 


26,2 


340 


6449,0 


2 3,5 


375 


5 6 6 5,3 


21,3 


3of, 


7201,9 


26,1 


341 


6425,5 


23,4 


3 7 6 


5644,0 


21,2 


307 


7265,8 


26,0 


342 


6402,1 


2 3 , .| 


377 


5 6 22.8 




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7239,8 


26,0 


343 


0378,7 


2 3,3 


378 


56o., 6 


, ó 


3o9 


72.3,8 


2 5.8 


344 


3 5 5,4 


23.2 


379 


5 5 8 , 4 


21,, 


3io 


7188,0 


25.8 


345 


6 3 3 2,2 


23,2 


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7.62.2 


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63o9,o 


2 3,0 


38, 


5 5 3 8,3 


20.9 


3l2 


7 1 3 6 , 5 


2 5,6 


347 


6286,0 


2 3,1 


382 


55,7,4 


20.9 


3i3 


7 . 10,9 


2 5,5 


348 


6262,9 


22,9 


383 


549O.5 


20.0 


3 1 4 


7085.4 


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3.10 


6 2 -1 , 


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3 8., 


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20.8 


3i5 


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2 5,4 


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62,7,1 


22,8 


3 86 


5454.8 




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7034.6 


25,3 


3 5 1 


6194,3 


22.8 


3 8 6 


5434,, 


20.7 


3,7 


7009,3 


2 5,2 


352 


6.71.5 




387 


5413.4 


20.6 


3.8 


6984,. 


25,1 


353 


6,48,8 


2 2,6 


388 


5392,8 


20.6 


3t9 


6959,0 


25,0 


354 


6.26,2 


22,6 


389 


5372,2 


20.6 


320 


6934.0 


25,0 


355 


6.03.6 


22.5 


390 


5 3 5 , , 6 


20,5 


321 


6909,0 


24.9 


3 56 


608., I 


2 2.4 


:) ' 


5 3 3.,, 


2 , ,( 


322 


6884, 1 


24. « 


357 


6o58,7 


22,4 


392 


53,0,7 


2 0,3 


323 


6859.3 


24.7 


358 


6o36,3 


2 2,3 


3 9 3 


5290,4 


20,3 


324 


6834,6 




359 


6014,0 


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394 


5270,, 


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325 


6 810,0 


2 4 , 6 


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5991 ,8 


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3 9 5 


5 2 .| 9 . « 




326 


6785,4 


24,6 


36] 


5969,6 




396 


5229,6 




327 


6760,8 


24.4 


362 


5947,5 


22^1 


397 


5209.4 


20, , 


328 


6736,4 


24.3 


363 


5925,4 


22,0 


398 


5189.3 


20,1 


329 


67.2,. 


24.3 


364 


5903,4 


21,9 


399 


5169.2 




33o 


6687,8 


24.2 


365 


588i,5 


21,9 


400 


5,, 19. 2 


2o!o 


33 I 


6663,6 


24.1 


3 66 


5 8 5 9,6 


2 1 ,8 


40. 


5129.2 


,9,0 


332 


6639,5 


24,1 


367 


5837,8 


21 ,8 


402 


5109.3 


1 9 , 9 


3 33 


66.5,4 


23,9 


3 68 


58i6,o 


2 1.7 


40 3 


5089,4 


1 9 . s 


334 


6 5 9 1,5 


24,0 


369 


5794,3 


2 . , 7 


404 


5 6 9 , 6 


19,8 
19,7 


335 


6 5 6 7,5 


23,9 


370 


5772,6 


2 1,6 


405 


5 4 9 , 8 



:528 — 



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3413,5 


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4 '.171. -■ 


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17.7 
17,6 


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3 38 1 ,,| 


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1 6,1. 


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17.6 
17.5 


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3 3 11 5 , .| 


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4932,2 




45(3 


4101, C. 


17,5 
17,5 


5oi 


3349.4 




412 


4912,8 


19.4 


457 


4084,1 


5o2 


3333,5 


1 - ■ 9 


4i3 


4893,4 


19,4 


458 


4066,6 


5o3 


3317,6 


1 . , 9 


4 '4 


4874,1 


• 9.3 


459 


4049,2 


17.4 


504 


3 3 1 , 7 


1 5 , 9 
1 5 . S 


4 i5 


.|854,H 


1 9 , 3 


4ÚÜ 


4o3l,8 


17.4 


5o5 


3 2 8 5, 9 






19.3 






17.4 






i5.8 


4H) 


4835,5 




4 ("11 


4014.4 




5o6 


3270,1 




4'7 


4 81(1, i 


19.2 


4O2 


3997.' 


17.3 
17,3 


507 


3254,3 


I 5.8 
1 5.8 


418 


4797.2 




4ñ3 


3979.8 




5o8 


3 2 3 8,5 




419 


4778.' 


19,1 


404 


3962,6 


' 7.2 


5o9 


2222,8 


'5.7 


420 


4759.0 


19.1 
1 9.0 


465 


3945,4 


17.2 
17.2 


5io 


3207,1 


'5.7 
i5.6 


421 


4740,0 




466 


3928,2 




5i I 


3191,5 






4721.0 


1 9,0 
1 8 , (1 
18.9 
18.8 


467 


39M,( 


1 7. 1 


5l2 


3 ' 7 5 , 9 


1 5 , 6 


4 23 


4702,1 


4 (-,8 


3894,0 


17.1 


5i3 


3 160,3 


1 5 , (1 


424 


4,-18 3,2 


4 <■> 9 


3870,9 


17.1 


5 14 


3144.7 


1 5 , (1 
1 5, 5 


.|2S 


1 li li 1 . 1 




■1 70 


3 8 5 9, 9 


' ' 


5i5 


3129,2 








1 H.K 






17." 






1 5 , 5 


421; 


4li4 5,ii 


18,7 


4 7 1 


3842,9 




5 16 


3 1.3,7 


■ 5,5 


4-7 


4(12(1,9 




472 


3 8 2 5,9 


' 


517 


3098,2 




428 


4(ioH,2 


18,7 


473 


3So9,o 


1 6,9 


5i8 


3082,8 


:5,4 


429 


4589,5 


18,7 
18, ú 


474 


3792,2 


1 6,8 


5i9 


3067,4 


'5,4 


43o 


4570.9 


475 


3775,3 


1 6 , 9 


520 


3o52,ü 


'5.4 






1 8,ú 






16,8 






i5,4 


43. 


4552,3 


18,5 


470 


3708,5 


16,8 


521 


3 o 3 6 , 6 


1 5.3 


432 


4533.8 




477 


3741,7 




522 


3 2 1 , 3 




433 


45 15,3 


1 8,5 
lH,4 


478 


3725,0 


16,7 
16.7 


523 


3006.0 


i5.3 
i5,3 


434 


449(1,0 


18,1 


47 9 


3708,3 




524 


2990.7 




435, 


4478.5 


480 


3091,6 


1 6,7 


525 


21,75,5 


1 . .2 






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1 6 , 6 






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22 


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23 


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19,1 


18,5 


24 


25 




















2 1 ,0 


20,5 


25 



33i 



VTT. CÁLCULO DE lA TENSIÓN DEL VAPOR 



TAIILA l'AUA CALCL^I.AK LA TIÍNSION DKI. VAVOIt C EN LA ESTACIÓN SlIl'EKIOK, 
DADA LA TENSIÓN 6 EN LA ESTACIÓN INFERIOK 



Aruunicnto : = h 



diferencia Je altura sobre el mar. 



Al riMtA 
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087 
061 

Ü43 
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335 — 



Mil. COURECCION DE LA HUMEDAD 



EN MKTROS 



ALTURA 








TENSIÓN DEL 


V.APÓR 


EN MILÍ.METROS 






r.N .MRTHOS 


1 


2 


3 


4 


5 


6 


7 


8 


9 


10 


20 


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0,2 


0.3 


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24.4 


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34.8 


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— 3:í() — 
IX. TAI5LAS mrSOMÉTRICAS 

lüNSlüN I)1;L VAl'OK di; AÜIIA ENIHE 7G Y 10 1,5 CliNlÍGKADOi 1)1-: CAI.OK 



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317,75 


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7,8 


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3 5 . 6 3 


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3 1 2 . 3 


77.32 


318.54 






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305,70 


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318.01 






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306,14 
3 6 , 2 6 


76.86 
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312,55 
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77,36 
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310.07 
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14 


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3o6,52 


76,88 
76,89 


312.80 
312,93 


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77.39 


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3 10. 4 'i 


3 

4 


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2.8 


76,40 


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77.40 


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3 1 3 . 1 9 


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77.45 


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307.67 


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78 


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334 


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328,12 


78 


5 4 


334 


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321,57 


78,05 


328,25 


78 


5 5 


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321,71 


78,00 


3 2 8,3o 


78 


5 


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321,84 


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328,52 


78 


57 


3 3 5 


3 2 




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328,60 


78 


5 8 


335 


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3 2 2.10 


78,00 


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78 


59 


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322.24 
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78 
78 


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2 


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3 


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3 


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78 


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78 


5 


3 3 


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5 


0.5 


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3 2 3 , 3 


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320,74 


78 





3 3 


5 





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7 7 . lí 7 


3 2 3,17 


78,17 


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78 


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3 3 


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3 3 


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330,28 


78 


70 


337 


1 1 




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323,70 


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330,41 


78 


71 


337 


2 J 






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78,22 


3 3 0,5 5 


78 


72 


337 


3 8 




77,73 


3 2 3,97 


78,23 


3 3 0.08 


78 


7 3 


337 


52 




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334,10 


78,24 


330,82 


78 


74 


337 


lí 




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324.23 


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75 


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78 


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78 


83 


338 


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3 


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332,18 


78 


84 


3 3 9 


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4 


77.85 


325.57 


78,35 


3 3 2,3 1 


78 


85 


3 3., 


1 8 


5 




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78 


8 


3 3 9 


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78,37 


3 3 2,5 9 


78 


87 


3 3o 


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325.0 7 


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8 8 


3 3 


5 o 


8 




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333,00 


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3 3 11 


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3 3 3.13 


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327,18 


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333,95 


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97 


340 


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327,3 I 


78,48 


334,09 


78 


98 


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327,44 


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334,22 


7 8 





341 


12 




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341,08 


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79.54 


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79,56 


349,13 


80,06 


3 5 6,28 






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342,23 


70.57 


349.27 


80,07 


356,42 


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79,08 


342,37 


79,58 


349,41 


80,08 


3 5 6,57 


- 


2,0 


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342,51 


79,59 


349,55 


80,09 


3 5 6.71 


3 


3,9 


711,10 


342,65 


79,60 


349,69 


80,10 


356.85 


4 
5 


5,2 
6,5 


7 y . 1 1 


342.79 


79,61 


349.84 


80,11 


357,00 


6 


7.8 


79,1 2 


342,93 


79,02 


349.98 


80,12 


357.14 


7 


y.i 


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343,07 


79,63 


35o, 12 


80, i3 


357,29 


8 


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343,21 


79.04 


350,26 


80,14 


357,43 


9 


1 1.7 


79->5 


343,35 


79,65 


350,40 


80, i5 


357,58 






79.16 


343.49 


7 9.66 


350,55 


80, 1 6 


357.72 






79.17 


343,63 


79.07 


350,09 


80.17 


357,87 






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343,77 


79,68 


35o, 83 


80.18 


358, 01 






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343,91 


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35o, 97 


80,19 


3 5 8,16 






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344.05 
344.19 


79.70 
79.71 


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351.26 


80,20 
80,21 


358, 3o 
358,45 




14 


79,21 


1 


1 .1 


7 y . 2 2 


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79.72 


35 1 .40 


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3 5 8,59 


., 


2.8 


79,23 


344.47 


7 9.73 


351,54 


80,23 


358,74 


3 


4. 2 


79.24 


344,61 


79.74 


351,69 


80,24 


358,88 


4 


5.6 


79,25 


344.75 


7 9.75 


35i,83 


80,25 


359,03 


5 




79.26 


344.89 


79.76 


3 5 1 , 9 7 


80,20 


359.17 


ó 


8.4 


79.27 


345,03 


79.77 


352,1 1 


80,27 


359,32 


7 


9,8 


79.28 


345,17 


7y.78 


352,26 


80,28 


359,46 


8 


11,2 


7 y . 2 9 


345,3 1 


79.79 


352,40 


80,29 


359, 6 1 


9 


12,6 


79,3o 


345,45 


79,80 


352,54 


80. 3o 


359,75 






7 9,3 1 


345,60 


79,81 


352,69 


80, 3i 


359,90 






79.32 


345,74 


79.82 


352,83 


80,32 


300,04 






79.33 


345,88 


79,83 


3 5 2,97 


80.33 


300,19 






7y.34 


346,02 


79.84 


353,1 1 


80,34 


360.33 






7y.35 


346,16 
346,30 


79.85 
79.86 


353,26 
353,40 


80.35 
80, 36 


360,48 
36o, 63 




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1.5 
3,0 
4.5 


79.37 


346,44 


79.87 


353,54 


80,37 


300,77 


' 


7 9 . 3 8 
7 9-3 9 


346,58 
346,72 


79.88 
7y.89 


353,69 
353,83 


80, 38 
80,39 


360,92 
36 1 ,06 


3 


79.40 


346,86 


79,90 


353,97 


80,40 


3 6 1 , 2 1 


4 
5 


6 , 
7-5 


7 9.4' 


347.00 


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354.12 


80,41 


301.35 


6 


9 , 


79.42 


347.14 


7 y. y 2 


354,26 


80,42 


3 6 1 , 5 


7 


10,5 


79.43 


347.29 


7 y. y 3 


354,41 


80,43 


3 6 1 , 6 5 


8 


12. o 


7 9-4 4 


347.43 


79.94 


354,55 


80,44 


3 6 1 , 7 9 


y 


13,5 


79.45 


347.57 


70.95 


354,69 


80,45 


36 1,94 






79.46 


347.7' 


7 y . 9 6 


354,84 


80,46 


362,08 






79.47 


347.85 


T-J.O? 


354,90 


80,47 


3 2,23 






79.46 


347.99 


79.98 


355,12 


80,48 


362.38 






79.49 


348,13 


79.99 


355,27 


80,49 


3 6 2,52 






79.5o 


348,28 


80,00 


355,41 


80, 5o 


362,67 







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8 


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5 


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8 


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K.1,09 


428 


4 9 




1 ,) 


.1 


83, 70 


412.11 


84,20 


420,32 


84,70 


428 









«3,71 


412.27 


8,J,2I 


420,48 


84.71 


428 


8 3 




«3.72 


412,43 


84,22 


420,05 


84,72 


429 


00 




8 3,73 


4 I 2,60 


84,23 


420,81 


84,73 


429 


1 7 




83,74 


412,70 


84,24 


420,98 


84,74 


429 


34 




83,75 


412,92 


84,25 


421,15 


84.75 


429 


5i 




83,7(1 


413,09 


«4,20 


421,31 


84,70 


420 


O7 




8 3,77 


413,25 


84,27 


4 2i,.|8 


84.77 


4 2 9 


84 




83,78 


413,41 


«4,28 


421,04 


8.1,78 


43o 


1 




8 3,79 


4 1 3 , 5 8 


84,29 


421,81 


84,79 


43o 


1 8 




8 3,8o 


413,74 
4 I 3,00 


«4,30 
84.31 


421,98 
422,14 


84,80 
84,81 


43o 
43o 


35 

52 


17 


83, 81 






83,82 


414,07 


84,32 


422,31 


84,82 


43o 


O9 


'^ 


'■' 


«3,83 


4>4,23 


84,33 


422,47 


84,83 


43o 


80 


■^ 


3 , 4 


83,84 


414,39 


«4,34 


422,04 


84,84 


43 1 


02 




0.8 
8,5 


8 3,85 


4 '4, 56 


84.35 


422,81 


8 .( , 8 5 


43 1 


1 


4 

5 


8 3,8 


4 ' 4 . 7 2 


84,3 6 


422,97 


8 .( , 8 6 


.|3i 


3 


«3,87 


414,89 


84,37 


423,14 


84,87 


43 1 


5 3 




'"'" 


8 3,88 


4.5,o5 


84,38 


4 2 3 , 3 1 


8.(,88 


43 1 


70 


8 


I 1.9 


8 3,8 9 


.(15,21 


84,39 


423,47 


84,89 


43 1 


87 


1 ^ 3 


8 3,9(1 


4 1 5 , 3 8 


84,40 


.|23,04 


84,90 


432 


04 






8 3,91 


415,54 


84,41 


423,81 


84,01 


432 


2 1 




8 3,92 


415,70 


84,42 


4=3,97 


84,92 


432 


3 8 




88, n3 


415,87 


«4. 43 


424.14 


8 4 , 9 3 


432 


55 




83,04 


416,03 


«4. 44 


424,31 


84.04 


432 


72 




33,95 


416,20 


84,45 


424.47 


84,95 


432 


89 




83,9(j 


416,36 


84,46 


424. O4 


84,96 


433 


oO 




8 3,97 


410,53 


84.47 


424.81 


84,97 


433 


23 




83,98 


416,60 


84,48 


424.97 


84.98 


433 


40 




83,99 


416,85 


84,49 


425,14 


84,99 


433 


57 




84,00 


417 


02 


84.50 


425,31 


85,00 


433 


74 









3Í2 



<7i-adus 


III m. 


CraJus 


III m. 


Grados 


mili. 


P. 1>. 


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433,74 


85,5o 


442.3o 


86,00 


451,01 




S5,oi 


433,.., 1 


85,5 1 


442,4» 


86,01 


451,18 




H5,02 


434,08 


85,52 


442,65 


8 6,02 


45 I . 36 




85, o3 


434. ^S 


85,53 


442,82 


86, o3 


451.54 




«5,u.| 


4 3 .| , -I 2 


8 5,54 


4 1 2 , 9 


86.04 


451.7. 




K5,u5 


434,5(1 


85,55 


443,17 


8 6,0 5 


451.89 




H5,u(3 


434.7» 


8 5,56 


443,34 


86,06 


452,06 




H5,ü7 


434,93 


85,57 


443,51 


86,07 


452,24 




85, oS 


435,10 


85,58 


443.69 


86.08 


452,42 




S5,ocj 


435,27 


85,59 


443,86 


80,09 


452, 5y 




85,10 


435,44 
435,61 


8 5,6o 
85 6 1 


444.03 
444,21 


86,10 
86, 1 I 


452,77 
452,94 


17 


85,11 






85,12 


435,78 


85,62 


444,38 


86, 1 2 


453,12 


' 


1 . 7 


85,1 3 


435,95 


8 5,63 


444.55 


86, 1 3 


453,30 


- 


3.4 


85,14 


436,12 


85,64 


444.73 


86, 1 4 


453,47 


3 


5 , 1 
6,8 
8,5 


85, i5 


436,29 


85,65 


444.90 


86, i5 


453,65 


4 


85, i6 


436, 46 


85,66 


445,07 


86,16 


453,83 


5 


8 5', I 7 


4 3 6,63 


85,67 


445,25 


86,17 


454,00 


'* 


10.2 


85, I 8 


436,8o 


85,98 


445,42 


86, 1 8 


454. i« 


8 


11,9 
I 3 . 6 
i5.3 


8 5 , I (j 


436,97 


8 5,6 9 


445,59 


86,1 ,| 


454.35 


85, 2Ü 


437,15 


85,70 


445.77 


86, 20 


454.53 


9 


8 5,21 


437,32 


«5,71 


■I 1 5 , 9 4 


86,21 


454.71 




8 5,22 


4 37.4(1 


85,72 


■ 1 4 i'm 2 


8 6 . 2 2 


454.88 




8 5,2 :t 


13 7,66 


8 5 , 7 3 


4 1 1' . 2 9 


8(1.23 


.| 55.06 




85,24 


437,83 


«",74 


446.46 


86,24 


455,24 




85,25 


438,00 


85,75 


446,64 


86,25 


455,42 




85, 2Ú 


438,17 


85,76 


446,81 


86,26 


455,59 




85,27 


438,34 


85.77 


446,99 


86,27 


455,77 




85,28 


438,52 


85,78 


447.16 


86,28 


455,95 




8 5 , 2 t) 


438,09 


8 5,79 


447.33 


86,2 9 


456,12 




85, 3o 


438,86 
439,03 


85, Hü 
85,81 


447.51 
447,68 


86,3o 
80,3 1 


4 5 6,3o 
456,48 


18 


85, 3i 






85,32 


439,20 


85,82 


447,86 


82,32 


4 5 6, 6 6 


' 


1 . ^ 
3.6 


85,33 


439,37 


85,83 


448,04 


86,33 


456,83 


- 


8 5,34 


439,55 


85,84 


448,21 


86.34 


457.01 


3 


5.4 


8 5,35 


■139.72 


85,85 


448,38 


8 6,35 


457.19 


4 
5 


7.2 


8 5,30 


439.H9 


85,86 


448.56 


86.36 


457,37 


9.0 


85,37 


440,06 


85,87 


.148,73 


86.37 


457,54 


t) 


10.8 


85,38 


4 1 „ , 2 3 


8 5 , 8 H 


44«,9i 


8 6.38 


457.72 


7 


1 2 . ("» 


8 5,3.) 


440,41 


8 5.8 9 


449.08 


8 6.3 9 


457,90 


8 


14.4 


85,40 


440,58 


8 5,9 •' 


•U9.26 


8 6 . .) 


4 58,08 


■' 


1 6 , 2 


8 5,41 


440,75 


8 5,91 


449.43 


86.4, 


458,25 




85,42 


4 1 « . 9 2 


8 5.9 - 


4-19.61 


8 6 . .^ 2 


458,43 




8 5,43 


M 1 ,'>U 


8 5 . ,i 3 


4 1 9 . 7 « 


8 6 , .( 3 


458,61 




85,44 


4 41,27 


H5,9I 


4 1 '.i . (1 '< 


86,44 


4 5 8,79 




85,45 


441,44 


8 5,95 


450,1 3 


86.45 


458,97 




8 5 , 4 (5 


441,61 


85,96 


45o, 3i 


8 6 , .t 6 


459.14 




85,47 


.141,78 


85,97 


450,48 


86.47 


.| 5 9 , 3 2 




85,48 


441,96 


85,98 


4 5 , 5 6 


86.48 


459.50 




85,49 


442.13 


8 5.9 (1 


4 5 , 8 3 


86.49 


.| 5 9 . 6 8 




85,5o 


44^, 3o 


8 6 , 


451,01 


86,5o 


459,86 







3Í3 



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„„„. 


Grados 


mm. 


Gimins 


»UM. 


P 


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4 5 g , 8 6 


87,00 


468,85 


87,50 


4 7 7-9 y 






K h , 5 I 


460,04 


87 


I 


460,03 


87 


5 I 


478 


18 






Sfi,52 


460,21 


«7 


02 


46y,2i 


87 


52 


478 


36 






H ñ . 5 3 


460, 3y 


87 


o3 


469.30 


87 


53 


478 


54 






8h,54 


4''o,57 


87 


04 


46y,58 


87 


54 


478 


73 






H r, , 5 5 


460,75 
460,93 


87 
87 


o5 
06 


460.76 
4 6 , y 4 


87 
87 


55 
56 


478 
479 


y ' 




17 


H c, , 5 6 


~ 


■-7 
3,4 
5,1 


8 6,57 
8 h , 5 8 


461,11 
46 I ,2y 


87 
87 


07 
08 


470,12 
470,30 


87 
87 


57 
58 


479 
479 


28 

47 


3 


8 r, , 5 9 


4i'>i,47 


87 


oy 


470. 4y 


87 


5o 


47 9 


6 5 


,(. 


6.8 


8 6, Cío 


461,65 


87 


1 


470,67 


87 


60 


■17 9 


84 


5 


8.5 


8 I') , (í I 


461,82 


87 


I I 


47". 85 


87 


6, 


.|8o 


02 


6 


10.2 


H ó , r> 2 


462,00 


87 


1 2 


471.03 


87 


62 


480 


2 1 


" 


1 1 .y 


8 (■, , 6 3 


462,18 


87 


i3 


471.2' 


87 


6 3 


480 


39 


8 


1 3 , 6 


8 (i . C, 4 


4 6 2 , 3 6 


87 


'4 


471,40 


87 


64 


480 


5 8 


9 


1 5 , 3 


85,05 


462,54 


87 


i5 


47>.58 


87 


6 5 


480 


76 






8 (■> , 6 6 


462,72 


87 


16 


471.76 


87 


6 6 


480 


95 






8 ñ . C, 7 


462,00 


87 


17 


47 ' .y4 


87 


67 


481 


1 3 






8 lí , r, H 


463.08 


87 


1 8 


4 7 = . ' = 


87 


6 8 


48 1 


3 2 






8 ("i , y 


5 6 3,26 


87 


' '.' 


472,31 


87 


6 


48. 


5o 






80,70 


463,44 
463,62 


87 
87 


2Ü 


47 2,4y 
472. O7 


87 
87 


7 1 


481 
481 


6 y 
87 




18 


H(-.,7i 


~ 


1 .8 


8,-,, 72 


463,80 


87 


22 


472,85 


87 


72 


482 


06 


,, 


3,6 


8 ñ , 7 3 


463,08 


87 


23 


473,04 


87 


73 


482 


2^( 


3 


5,4 


8 6,74 


464, 16 


87 


24 


473.22 


87 


7 4 


482 


43 


4 


86,75 


464,34 


87 


25 


473,40 


87 


75 


482 


62 


5 





K 6 , 7 6 


464,52 


«7 


26 


473,5 


87 


76 


■|82 


80 


6 


10,8 


86,77 


4l'4.7" 


87 


27 


473,77 


87 


77 


.182 


y 9 




1 2 , 6» 


8(1,78 


4 6 4. 8 8 


87 


28 


4 7 3.05 


87 


78 


4 83 


' 1 


8 




86,7 (1 
8 (í , 8 


465.06 
4f>5.24 


87 
87 


2 y 

3 o 


■174.13 
■17.1.3 2 


87 
87 


80 


4 83 
4 83 


3 6 
5 5 


y 


16,2 


86,81 


465,42 


87 


3i 


474.5o 


87 


8 1 


4 83 


73 






86,82 


465,60 


87 


32 


474.68 


87 


82 


483 


y 2 






8 6,83 


4", 78 


87 


33 


474,87 


87 


8 3 


484 


10 






86,84 


465,06 


87 


34 


475,05 


87 


84 


484 


29 






8 6,85 


466,14 


87 


35 


475,23 


87 


85 


484 


48 




19 


8 6,86 


466,32 
4 6 , 5 


87 
87 


36 


475,42 
475,60 


8 7 


8 6 


484 
484 


6 6 




86,87 


37 


87 


87 


8 5 


1 


I .0 


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568,63 


2 4 


^ 





,08 


547, «7 


y 


,58 


558,28 


92,08 


568,84 


3 6 





y 


,09 


548,08 


y 


,59 


558.49 


92,09 


569,06 


4 8 




9 


, I 


548,28 


y 


,6o 


558,70 


92,10 


5 6 9,27 


5 .0 


1, 


y 


, 1 i 


548,49 


,1 


,6 . 


5 5 8,9. 


9^.1 I 


569,48 


6 1 2 





y 


. 1 ^ 


548,70 


y 


,62 


55y,.2 


9 2 , . 2 


569,70 


7 14 





y 


.¡'i 


548,90 


9 


,11 3 


5 5 y , 3 3 


y 2 , 1 3 


569, 9 1 


8 1 6 


" 





.14 


54y,i> 


y 


,64 


55y,54 


92.14 


570, . 2 


9 18 


° 


9 


,i5 


549,32 


y 


,65 


55y,75 


92,19 


570,34 






9 


, I ó 


549,52 


y 


,66 


5 5 y , 9 6 


02, . ó 


570,55 






9 


.'7 


549,73 


y 


,67 


56o, .7 


92,17 


570,77 






9 


,l!> 


54y.y4 


y 


,68 


56o,38 


92,18 


570,98 






9 


, I y 


55o, i5 


y 


,69 


560,59 


92, .9 


571,19 






9 


.2 I 


5 5 0,35 
5 5 , 5 6 


y 

y 


,70 
.7" 


56o, 80 
5 6 . , i 


92,20 
92,2. 


571.41 
571,62 


21 




ij 


. 




1] 


,22 


55u,77 


9 


,7'-¡ 


5 6., 2 2 


9 2,22 


5 7 1 , S 3 


2 .| 




y 


,23 


550,98 


9 


,73 


56., 4 3 


92,23 


572,05 


3 6 


3 


y 


.24 


55i,i8 


y 


,74 


56 1,64 


92,24 


572,26 


4 8 


4 


9 


,25 


55. ,39 


9 


,75 


5 6 1 , 8 5 


92,25 


572,48 


5 . 


5 


y 


,26 


55 1,60 


y 


,76 


562,06 


92,2 6 


572, 6 9 


6 . 2 


6 


y 


.27 


55 i,So 


y 


,77 


562,27 


92,27 


572,91 


7 14 

8 . 6 




y 


,28 


552,01 


y 


,78 


562,48 


92,28 


573,12 


8 


9 


.2y 


552,22 


y 


.79 


5Ó2 ,69 


92,29 


573,33 


9 . 8 


1. 


9 


,3o 


552,43 


y 


,8o 


5 6 p , y 1 


92,30 


573,55 






,1 


,3i 


552,64 


y 


,8 1 


563,12 


92,3. 


573,76 






y 


,32 


552,84 


9 


,82 


5 6 3,33 


92,32 


573,98 






y 


,33 


553, o5 


9 


,83 


563,54 


92,33 


574.19 






9 


.34 


553,26 


y 


,84 


563,75 


92,34 


574,4- 






9 


,35 


553,47 


y 


,85 


563,06 


92,35 


5 74,l'>2 


22 




9 
9 


,36 


5 5 3,68 


y 
y 


,86 


564, .7 
594,39 


9 2 , 3 6 
92,37 


574.84 
575,05 






.37 


5 5 3 , 8 y 


,87 


. 2 


2 


9 


,38 


554,10 


y 


,88 


564,60 


9 2,38 


575,27 


2 4 


4 


y 


.39 


554,30 


y 


,89 


564,81 


9 2, 3 y 


575,48 


3 1") 


6 


9 


.40 


554,5. 


y 


,90 


565, 02 


92,40 


575,70 


4 8 


8 


y 


.41 


554,7 = 


9 


,9" 


565,23 


92,41 


575,9, 


5 . 1 

6 I 3 


*' 


y 


.42 


554, y3 


y 


.9- 


565,44 


9 2,42 


57'', 13 


7 ' 5 


4 


y 


,43 


555,14 


9 


.93 


5 6 5,6 6 


92,43 


576,34 


8 . 7 


y 


.■i\ 


555,35 


y 


.94 


5 6 5,87 


92,44 


576,5 6 


9 1 9 


8 


y 


.4 = 


555,55 


y 


.95 


5 6 6 , 8 


92,45 


57Ü.77 






y 


,.Mí 


555,76 


y 


. 9 1> 


5 6 6,29 


9 2 , 4 " 


576,09 






y 


.47 


555,97 


y 


,97 


566,5 I 


92,47 


577.20 






y 


.4« 


5 5 6 , . 8 


y 


.98 


566,72 


92,48 


577.42 






9 


.4y 


5 5 6,39 


9 


.99 


566,93 


92,49 


577,64 









,5o 


3 5 6,6o 


y = 


,00 


567,14 


92,50 


577,85 







3i7 - 



.) 2 , 5 o 
92, 5i 

(12,52 

9 2,53 
92,54 
9 2,55 
95,50 
'.) = ,57 
02,58 
92,59 

íl2,fjO 



92,62 

9 2,63 
9 = ■ 6 4 
9 2,65 
92,66 
92,67 
92,68 



92,7 r 
92,72 
92,73 
92,7 + 
92,75 
92,76 
9 2,77 
92,78 

92,79 
92,80 



9 2 . S 2 
92,83 
92,84 
92.85 
92,86 
92, «7 
92,88 
92,89 
92,90 

92,91 
92,92 
92,93 
92,94 
9 ■.' , 9 5 
9 2 , 9 6 
9 2,97 
92.98 
92,09 
93,00 



577,85 
578.07 
578,28 
578,50 
578,72 
578,93 
579,15 
5/9,36 
579,58 
579.80 
58o, 01 

58o,23 
58o, 45 



5 8 1 , 5 3 
581,75 
58i ,97 
582,18 

582,40 
5 8 2,02 
582,83 
583, o5 
583,27 
5 8 3,49 
5 8 3.71 
5 8 3.92 
584,14 
584.36 

584,58 
584,79 
585,01 
585,23 
585,45 
5 B 5 , O 7 
585, 8g 
586,10 
586.32 
580,54 

586,76 
586,98 
587, 20 
587,42 
5 8 7 , 6 3 
5 8 7,85 
588,07 
5 8 8,29 
5 8 8 , 5 I 
588,73 



93,00 
93,01 
93,02 
y 3 , o 3 
93,04 
93,05 
9 3 . o 6 
93,07 
93,08 
93,00 
o 3,10' 

93.1 1 
93.12 
y 3 . 1 3 
93,14 
o 3 , 1 5 
93.16 
93.17 
93.18 

9 3 . I 9 

9 3.20 
03.21 

93.22 
93,23 
93,24 
93,25 
9 3,26 
93. .7 
93,28 

93.2 o 
9 3 , 3 o 

93, 3i 
93,32 
93,33 
93,34 
9 3,35 
9 3.36 
93,37 
93,38 
93,39 
93,40 

93.41 
93.42 
93.43 
93.44 
93,-1 5 
9 3,.|6 
93,47 
93,48 
9 3 , -í 9 
g3,5o 



588,73 
588,95 
589,17 
589,39 
589,61 
58y,83 
5 9 o . o 5 
590,27 
590,49 
590.71 
5 y o, 9 3 

591,15 
591,37 
591.59 
591.81 
592,03 
592,25 
592,47 
592,6 9 
592, y 1 
5 o 3 , 1 3 

5 o 3 , 3 5 
593,57 
593,79 

594.0 1 
594.23 
594.45 
59.1,68 
594.90 
595,12 
595,34 

5g5.56 
595.78 
596,00 
596,22 
596,45 
5 9 6 , O 7 
596,89 

597.1 1 
597,33 
597,50 

597.78 
598,00 

5qH,22 

598,44 
5 9 8,67 
5 y 8 , 8 y 
599,1 I 
599,33 
599,50 
599,78 



93,50 
9 3 , 5 1 
93,52 
9 3,53 
93,54 
93,55 
93,5 6 
93.57 
9 3,58 
93,59 



9 3 . 6 1 
9 3,62 
93,03 
93.64 
9 3,65 
93,66 
93,67 
9 3,68 
9 3 . O 9 
93,70 

93,71 
93,72 
93,73 
93,74 
93,75 
93,7 6 
93,77 
93,78 
93,79 
93.80 

93,81 
93,82 
93,83 
93,84 
y 3 , 8 5 
9 3,80 
93.87 
93.88 
93,89 
93,90 

93,91 
93,92 
93,93 
93,04 
y 3 . y 5 
y 3, y O 
93.97 
93,98 
9 3,99 
94,00 



599,78 



000,07 



Oo 2 
Oo3 
6o3 
6o3 



6 o. I, 
604, 
O04, 
Oo5, 
6o5, 



57 



69 



6o0,49 

O o O . 7 2 
O o O , o 4 



608.52 
608.74 

608,07 



1 


2,2 


2 


4.4 


3 


6.6 


4 


8.8 


5 


1 1 .0 


7 


■5,,| 


« 


17,6 


9 


19,8 



, 


2.3 


2 


4.0 


3 


6,0 


4 


9. 2 


5 


1 1 ,5 





.3,8 


8 


18.4 


<> 


20,7 



5 10, 
Oi 1, 



:5Í8 



04,00 


ó 1 1 ,00 


04.5o 


622 ,40 


05,oü 


633,07 


y 4 . " ' 


11,23 


04.5 1 


622,63 


05,oi 


034,20 


94,02 


011,45 


94,5 2 


622,80 


O5,02 


634.44 


04, o3 


611,08 


94,53 


623,00 


95, o3 


634,67 


y-l.o-l 


611, 9 1 


y4,54 


623,32 


95,04 


634,00 


,,4,0 5 


(> 1 2 , 1 3 


04,55 


023,55 


35, o5 


635,14 


1.14,0 


612, 36 


94,56 


623,78 


95,06 


6 3 5,37 


y4,07 


612,59 


94,57 


624,01 


95.07 


635,6 1 


04.08 


612,81 


94,58 


624,24 


95,08 


635,84 


94,09 


6.3,04 


04,59 


624,47 


95,00 


636,07 


94, lU 


613,27 


94,60 


624,70 


95,10 


6 3 6,3 1 


y 4.1 1 


6i3,4o 


9 4,61 


624,03 


95,11 


636,54 


94, 12 


1 3 , 7 2 


94,62 


625,16 


05,12 


636,78 


91,13 


6 1 3 , 9 5 


9 -1 , li 3 


625,3 


95,13 


637,01 


94,14 


614,17 


91,64 


625,62 


95, 14 


637,24 


y4,i5 


614,40 


94,65 


625,85 


05,i5 


037,48 


04,10 


6 I 4,63 


04,66 


626,08 


95,10 


637,71 


y4,i7 


614,86 


94,67 


626,31 


05,17 


637,95 


04, i« 


61 5,08 


4,68 


626,54 


95,18 


638, 18 


4.10 


6 1 5 , 3 I 


9 1 . 6 


626,77 


95,19 


6 3 8,42 


4,^0 


615,54 


4.7 " 


627,01 


5 , 2 


6 3 8,65 


94,21 


6i5,77 


94.71 


627,24 


5 , 2 I 


6 3 8,89 


94,22 


1 5 , 9 


y-1.7 2 


627,47 


95,22 


6 3 o, 12 


94,23 


616,22 


y4,7 3 


627,70 


95,23 


6 3 9,36 


04,24 


610,45 


y4,7 4 


627,93 


95,24 


639,59 


04,25 


5 16,68 


04,75 


628,16 


95.25 


6 3 9,83 


04,2 


6 I 6,go 


4 , 7 ü 


628,39 


95,26 


640,06 


04,27 


017,13 


04,7 7 


628,62 


95,27 


640,30 


04.28 


ó 1 7 , 3 1) 


04,78 


628,8 6 


5 , 2 8 


640,53 


4,20 


617,59 


4.7 


6 20,0 


95,20 


640,77 


04,3o 


617,82 


04,8o 


620,32 


95,3o 


641,00 


94,3 1 


618, o5 


91,81 


620,55 


05,3i 


641,24 


1,32 


618,27 


01,82 


629,78 


95,32 


641,47 


04,3 3 


618, 5o 


94.83 


63ü,o2 


05.33 


641,71 


01,34 


618,73 


94,8.1 


6 H , 2 5 


95,34 


6.1 1 ,o.j 


9 4,35 


618, 9 (i 


4.85 


6;(ü,.|H 


05,35 


6 .| 2 . 1 8 


9 4,36 


619,19 


4.86 


630,71 


95,36 


6 .1 2 , .) 2 


34,37 


6 19,42 


94.87 


6 3o, 4 


95.37 


6 4 2,65 


04,38 


6 1 , 6 5 


4,88 


6 3 1 , 1 8 


5 , 3 8 


642,80 


94. 3y 


619,87 


4.8o 


6 3 1,41 


9 5,3o 


643,12 


94,40 


620,10 


04.90 


6 3 1 , 6 .( 


95,40 


6 .j 3 , 3 6 


04.4' 


620,33 


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632,1 1 


95,42 


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95,47 


645,01 


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647,38 
647,62 
647,86 
048,10 

648,33 
648,57 
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057,60 

VII. 



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96,16 
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96,20 

90,21 
96,22 
96,23 
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96,26 
96,27 
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9 6,29 
96,30 

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90,33 
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96,35 
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96,40 

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96,42 
96,43 
96.44 
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96,48 
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5 8,14 
5 8,38 
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6 5 9,35 
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660,37 
000,0 1 
600,80 
007,10 
667,34 

067,59 
667,83 
668,07 
6 6 8,32 
6 6 8,5 6 
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669,05 
669,29 
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96,7 6 
95,77 



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96.81 
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572,96 
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723,54 


)9,i3 


730.67 


9 . 3 


750 


00 


8 


2 , 8 


1)8,04 


723.80 


19.14 


7 36,y4 


9 9.04 


75o 


27 


9 


2 3,1 


II 8, 5 


724,01-) 


19.15 


737,20 


99.05 


7 5o 


54 




y 8,6 


7 = 4,32 


19.1 6 


737,47 


9 9 , 0) 


7 5o 


81 




1)8,0 7 


724,58 


19.17 


737.73 


99. 7 


751 


08 




y 8, 6 8 


724,84 


y, 18 


738,00 


9 9.08 


75 1 


3 5 




y 8,0 y 


725,10 


y . I y 


7 3 8 . 2 (■) 


9 9 . '■' 9 


751 


62 




y 8,70 


725,37 
725,63 


y. 20 
9,21 


738,53 
738.79 


99.70 
9 9.71 


752 


89 


27 


y8,7. 






1)8,72 


725,89 


9,22 


73y.o6 


99.72 


752 


42 


' 


2.7 


98,73 
1)8,74 


726,15 
726.41 


9,2 3 

19.24 


73y.32 
739,59 


99.73 
09.74 


752 
752 


69 


3 


5 , 4 
8, 1 
10.8 


y8,7 5 


726,07 


19,25 


739.85 


99.75 


7 5 3 


23 


1 


y 8 , 7 


720,y3 


) 9 . 2 


740,12 


9 9 . 7 


753 


5 o 


". 


1 ... 


;|8.77 


727,20 


)9.2 7 


74". 38 


9 9.77 


753 


77 




1 8. I) 


98,78 


727,40 


)9,28 


740,05 


99.78 


75.1 


04 


8 


98,79 


727,72 


) 9 . 2 9 


740,92 


9 9 . 7 9 


754 


3i 


24. 3 


y 8, 8(1 


727.98 


y , 3 


741.18 


99.80 


75.1 


58 


9 


98,8 I 


728,24 


y, 3 I 


741,45 


99.81 


754 


85 




y8,8 2 


728,51 


9.3 2 


741.71 


99.82 


755 


12 




98,83 


728,77 


19.3 3 


741,98 


9 9,83 


755 


39 




98,84 


729,03 


) 9 , 3 4 


742,25 


90,84 


755 


6 6 




98,85 


729,29 


19,35 


742,51 


9 9,85 


755 


93 


28 


98,80 
98,87 


729,50 
729.82 


19,36 
19,37 


742'78 
743,05 


9 9.80 
99,87 


756 
7 56 






47 


, 


2,8 


y 8 , 8 8 


730,08 


19,38 


743,31 


9 9.88 


7 56 


75 


2 


5 . 6 


y 8 , 8 y 


730,34 


10,34 


743,58 


9 9 . 8 y 


757 


02 


3 


8.4 


y 8. yo 


7 3 0,0 1 


19,40 


743,85 


9 9 , 9 


757 


29 


4 


11,2 


y8,9, 


730,87 


19.41 


744.1 1 


9 9 . 9 1 


757 


5 


5 
6 


14.0 

i0,8 


98,02 


73i,i3 


19,42 


744,38 


9 9 ■ 9 2 


757 


83 




1 6 


98,93 


7 3 1 , 3 y 


19.43 


744.05 


9 9 . 9 3 


758 


1 


8 


n! 


98,94 


731,6 6 


19.4 4 


744.91 


9 9 . 9 1 


758 


37 


y 


2 5.2 


9 9.9-'> 


731,92 


)9.45 


745,18 


9 9 . 9 5 


7 5 8 


O4 






y 8 , y 


732,18 


) 9 . -1 


745,45 


9 9 . 9 l'i 


758 


9 1 




9 8, y 7 


732,45 


) . .| 7 


745,72 


9 9 . 9 7 


75y 


1 9 




y8,y8 


732,71 


19,48 


745,08 


9 9 - 9 8 


7 5 o 


(0 




98,99 


732,97 


)9.49 


740,25 


99.99 


759 


73 




99,00 


733,24 


19,5o 


740,52 


,00,00 


7 6 


00 







- 352 — 



1 Oü 


oo 


7 () , 


lUÜ 


1 


7110, 


1 00 


02 


700, 


lüü 


o3 

04 


700, 
7 i> 1 . 


lUd 


o5 
oó 


701, 
70 1, 


loo 


07 


7'"'i. 


lOÜ 


ü8 


71)2, 


1 OO 


09 


762, 


loo 


1 1 


702. 
7 lí 2 , 


1 OC) 


l3 


7»3, 


lüU 


14 


71)3, 


lOÜ 


i5 


704, 


1 00 


1 


704. 


loo 


17 


764, 


lOO 


18 


764. 


1 oo 


19 


765, 


I 00 


20 


765, 


lOO 


21 


765, 


loo 


2 2 


7 li li . 


loo 


2i 


7 cu;, 


1 ÜO 


= 4 


7 ú ó , 


100 


25 


7ÜO, 


loo 


2Ó 


767, 


lüO 


-7 


7i>7. 


loo 


28 


7<>7. 


loo 


2Í| 


7 i> 7 . 


100 


'io 


7Ú8, 


loo 


3i 


7Ó8, 


loo 


32 


7Ó8, 


lo» 


33 


7 '■> y . 


loo 


34 


7 lio. 


loo 


35 


7fMj, 


I oo 


3ú 


7 1' y . 


1 00 


37 


770. 


I oo 


38 


770. 


100 


39 


770. 


loo 


•|0 


770. 


100 


4' 


77>, 


loo 


4 = 


77 1. 


loo 


43 


771. 


lOO 


4 4 


7 7-. 


1 oo 


45 

.,r. 


77^. 
772. 


loo 


4 7 


7 7-í. 


loo 


4 8 


773, 


loo 


4 9 


773. 


loo 


5o 


773, 



54 



1 00 


5o 


I yo 


5i 


I 00 


52 


I 00 


53 


1 00 


54 


1 00 


55 


1 00 


5ú 


100 


57 


1 00 


58 


I 00 


5 y 


I 00 


60 


100 


(') 1 


10.) 


02 


1 00 


ó 3 


1 00 


64 


1 00 


65 


I 00 


66 


100 


67 


100 


68 


1 00 


69 


100 


70 


100 


/' 


100 


72 


1 00 


73 


1 00 


74 


100 


75 


1 00 


76 


1 00 


77 


1 00 


7« 


1 00 


7 9 


1 oo 


8ü 


1 


81 


1 00 


82 


100 


83 


1 00 


«4 


1 00 


85 


100 


86 


1 00 


87 


1 00 


88 


1 00 


89 


100 


90 


1 00 


91 


100 


92 


1 00 


93 


1 00 


94 


1 00 


95 


1 00 


96 


1 00 


9 7 


100 


98 


1 00 


9 9 


101 


00 



773,69 
773,96 

774. = 4 
774.52 
774.79 
775,07 
775.34 
775.62 
775,90 
776-17 
77Ú.45 

77Ú.73 
777,00 
777. ^« 
7 7 7.56 
777.83 
778,1 I 
778,39 
778,67 
778,94 
779.22 

779,5o 
779.78 
7 8 o , u 5 
780,33 
780.61 
780,89 
781,17 
781,44 
781,72 
782,00 

782,28 
782,56 
782,83 
783,1 1 
783,39 
783,67 
783,95 
784,23 
784,51 
784.79 

785,07 
785.35 
785,62 
785,90 
786.18 
7 8 6 , .) ó 
786,74 
787.02 
787.30 
787,58 



10 1 


,00 


787, 


1 1 


.01 


787. 


1 1 


.02 


788, 


101 


,o3 


788, 


101 


-04 


788, 


101 


,o5 


788, 


101 


,06 


789. 


101 


.07 


789, 


101 


,08 


789. 


1 1 


.09 
, > 1 


790, 
790. 

790, 


101 


,i3 


7 9 " . 
79'. 


101 


.14 


791- 


101 


,i5 


791, 


101 


,16 


79 = , 


101 


.•7 


792, 


101 


,18 


792. 


lOI 


.'9 


792. 


I 1 


,20 


793, 


101 


.2 I 


793. 


101 


. 2 - 


793. 


101 


,23 


7 94- 


101 


,24 


7 94, 


101 


,25 


79-1. 


1 1 


,26 


794. 


101 


.27 


795. 


101 


,28 


795. 


1 1 


. = 9 


795. 


1 1 


.3o 


7 9". 


101 


,3i 


796. 


101 


,32 


796. 


101 


.33 
,34 


796. 
7 9 7. 


101 


,35 


7 9 7. 


101 


,36 


797. 


101 


.37 


798. 


1 1 


.38 
. 3 9 


79«. 
798. 


101 


.40 


798, 


101 


.4" 


7 99. 


1 1 


,42 


7 9 '> r 


101 


.43 


7 9 9 . 


101 


.4 4 


7 y '1 . 


10 1 


.45 


800, 


101 


.41' 


800. 


101 


.47 


800. 


1 1 


.48 


801, 


1 1 


.4 9 


801. 


101 


,5o 


801. 



48 



27 



1 3 . 5 
16,2 
18,9 

2 I ,if 
24.3 



21) 



CONTRIBUTIONS 

A I.A 



FLORE DE LA TERRE DE FEU 

II 

EiiiiiiiéralíDii des plaiiles iu canal le Bsaple 

et de quelques autres endroits de la Terre de Feu 

l'AH 

D'' N. Ai.HoiF .t ])' l'ii. Kmimv, 
(avec 8 planches) 



CONTRIBUTIONS 

Flore de la Terre de Feu 
Eiiiiiiiératioii des iilautes ílii canal de Beayle 

et de quelques autres endroits de la Terre de Feu 



A VAN T- PRO POS 

Dans la proface de mon li-avnil précódüiil, «Übscrvalioiis sui' 
la vóyclaüon du (;niial de l3onglc)), jo crois in'ólro suílisaiiinioiil 
cloüdu sLii' roi'igiiio des |)l(iiilos doiil, 1'» l'liiuiiioralion)) osl, \)\\- 
blice ci-dcssous, pour que je me boi'iie ici á (juchiucs rciiiiif- 
(|ues sur les nouvelles espéces ([uo les lecleurs Irouveroal daus 
cetle cnuméi'alion. 

Chacun sait combien il est difticile de se Ibrmer une idee 
sur la nature d'une plante ríen que d'aprés sa descriplion, 
surtout d'aprés celle des anciens auleurs accoulumés á donacr 
des diagnoses Irop laconiques. lilt cela devienl encoró plus 
embarassant quand il s'agit des plantes sujeltes h une varia- 
bililó considerable, telles que Senecio, Oiiaphalium, Erigeron et 
autres genres pareils d'Amérique. Dans ce cas on n'est jamáis 
sur de la détermination, á moins que la forme qu'on a entre 
les mains ne réponde exactement ü la description. La nécessité 
de voir la plante ty()ique, sur laquelle la description est basco, 
s'imposo alors aljsolumcnt. ("lar co n'est (pTíi cello condilion-lá 
quo nous pouvons .¡uger du dcgré d'afíiuilé de nutro plante 
avec ccttc derniere. 

D'aulre [lart, si sans collcclions jiour comparaison on coui-t 
le risque de lombcr dans Terrcur en classiíiant les plantes dcjá 



- ^50 — 

connucs qui nppaiiienncnl h des genres vnrioblcs, la res- 
poasabililé s'acci'oiL encoré pour celui qui procede, daiis les 
memes condilions, á rólaljüssement des espéces nouvellcs. 
Dans les genres pauvres en especes, oü ees dernióres se distin- 
guent neltemenl, le donger n'esl pos encoré aussi grand. Mais 
il ii'en esL pas de mcme dans le cas des genres tres riches en 
especes (|ni ne didorenL l'une de Tautre que par des carocleres 
insignidanls. Dans ce dei'nier cas, les chances de décrire comme 
espcce nouvelle une plante depuis longlemps connue et de 
surcliarger de cetle facón la synonymie hotanique deja assez 
embrouillée, dcviennent trop evidentes. 

Malheureusement,, les condilions du Iravail ici, en Amcri- 
f|üo du Sud, sont bien dilVórenles de celles qu'on Irouve en 
l'lui'ope, dans les grands ótablissements scienliliques, comnie 
ceux. de l'aris, Kew, Genéve, Vienne, etc. 

Lá on peut travailler en toule sécurité, ayant rocours aux 
excellenles bibliothéques et aux riches herbiers dont ees éta- 
blissemcnls sont pourvus, ce qui perrnet, nalurellement, de 
déteiininer les plantes et d'établir les especes nouvelles avec 
certilude. 

Ici, aii contniiro, dans la Rópubliquc Argcntine, oü les úla- 
blissemcnts scientili((ues sont d'origine toule récente, aucun 
Musée ne possóde la lillérature botaniciue complete, les livres 
les plus nécessaires y font souvent dét'aut, et quant aux collec- 
lions de plantes dont on peut disposer pour la comparaison, 
ellcs y sont généralement tros pauvres. 

Je passe sous silence la colleclion botanique du Musco Na- 
tional de Ikíenos Aires, tro[) insigniílante el dont l'élal de 
conservalion laisse beaucoup a désirer. La Seclion Bolanicjue 
du Musée de La Piala comple a peine un an d'existcncc, el il 
ólait nalurellement iinpossible, dans un laps do teni[).s aussi 
courl, d'y concenlrer des collcctions considerables. Les collec- 
tions de l'Académie des Sciences de Córdoba, assez importan- 
tes, les seules dont on peut se sei-vir pour la délerminalion, 
sont cependanl loin d'étre completes, plusieui-s partios de la 
République, telles que la Región Magellanique, la Palagonie 
ot toule la Cordillera méridionale, n'y étanl pas représenteos. 

Puisque mon Iravail concerne justement la Terre de Feu el 
les territoires qui en sont voisins (Palagonie, la Cordillci-e), 
on comprendra quelles dit'ficultés j'ai dü óprouvcr dans la clas- 
siíicalion de mes j)lantcs. 

Voila pouniuoi, c'est avec une grande liésitalion (|uo Je 
prcqiose mes especes nouvelles, suiiout cellos (|u¡ apparlicniíent 



— 357 — 

aux f^onres diCliciles, Icls ([ue Ccraalíiíiii, llirrdcimii, Ndssitiiria. 
J'admels volontiers que ees espcces, louL en difierant des 
descriptions des espcces connues, s'y relienl peul-élre en 
réalilé par des formes inlermédiaires, etdoivent ctre par con- 
scquenl regardées comme leurs varietés. En tous cas, s'il appa- 
roit que j'ai commis une erreur en prenanl la varíete pour 
rGsi)ece, j'esiicre bien la corriger plus tard, lors de ma pro- 
cliaino visite en Europe, en faisnnl la vci-ilication genéralo de 
toutes mes déterminations. 

Quoi qu'il en soit, quelques unes d'entre les espéces que j'ai 
dccrites, notamment Acaena teñera et niuUcaulis, Senecio Kurtxii, 
yínncria bella, representen!, a mon ovis, des types assurémcnt 
nouveaux qui sont bien caractérisés et se distinguent bien des 
espéces voisincs. 

Parmi elles se place tout a fait a part le Saxífraga Albo- 
lu'uma (Kurtz), une espéce tres remarquable de SaxitVage, it 
cinq étomines et a deux ou trois pélales inégaux et minimes, 
avec un port fort singulier, qui diffcre nellement de toutes les 
espcces connues de ce genre, ne manifestant qu'une lYiible 
aClinité avec le S. bicuspidata (type non moins original, appar- 
tenant également á la región magellanique). C'est, sans con- 
tredit, la trouvaille la plus remarquable (|ue j'ai faite pendant 
mon voyage ix la Terre de Feu. 

C'est tout ce (|ue voulais diré, en franclic consciencc, au 
sujet do mes ospccos nouvcllcs. 

,rai cru néccssairo do fairc accompagner mes descriptions 
par dos planchos (|ui doivent les complélcr ct les rcndro plus 
clairos. 

Je saisis cette occasion pour reniercicr M"" Louisc Rotli qui 
s'csl chargée de les dessiner. 

Dr. Nicolás Alhoik. 
La Plata, lor octobre 1800. 



FAMILIAS 

RANUNCULACEAE - FILICES 



AUCTOHE 



NICOLÁS A-LBORK 

Chargc de la Scctíon de Botaniquc clu Muscc de La Plata 



UANUNCULACEAK 

1. Anemone multiflda Poir.— Gay I, 22. 

líiivirons d'Usliuoia el parlout aiücui's dniís le voisinngcdo 
la cote (N. A. 1896, n»' 49, 50). 

2. Hamadryas magellanica Lam.— Gay I, 27. 

Planta fere omiiino glabra, liumilis. Colycis laciiiiac glabcr- 
rimae vel ápice villosiusculae. 

Hauteurs de la rivc droilc du lor'rent «Ushuaía», rógion ol- 
l)ine (N. A. 1896, n»^ 72, 73). 

3. H. magellanica var. tomentosa Ilook. Fl. Ant. II, 227.— Gay 1, 28 (siib 
//. lomen/osa ). 

Planta sericeo-vlllosa, caule cano-tomentoso, calyce lomen- 
loso-villoso. Folia formae variae: nunc 3-partita nunc 5-part¡ta, 
.scgincntis valde incisis (modo //. magcllanicaa typkae). 

Hauteurs au-de.ssus d'Usliuaia, r¿gion alpino et sub(d])inc, 
licux liumides, vers 500 600 m. d'all. (N. A. 1890, n"' 60-71). 

4. Ranuuculus biternatus Sm.— Gay I, 34. 

Pétala 5, longe et graciliter unguiculata. Carpella demum 
rubescentia. Cetera typi. 

He Navarin, foréts inférieures (N. A. J896, n»' 8-18). 

Ohs. Notre plante correspond parfaitemant a la de.scri|)tion 
et au dcssin de Hookoi' (Hook. Icón. V, CDXCVII), seulcnicnt 
ses pétales ne sont pas si nombreux, étant, en uutre, longuc- 
ment onguiculés. Ses fruits deviennent rouges quand ils sont 
múrs. 



— 3(')0 — 

5. R. sericeocephalus Iluok. Fl. Ant. lí, 225. Var. major inilii: 

(laulüscens, omiiihiis pai'Lihus majoi-, caulilju.s 5-10 cin. allis, 
pcdunculis axillaribus vel Lerminalibus, brevissimis vel olon- 
galis (2-3 cm. longis). — Planta intermediis in Lypum transil. 
(Vidi iconem Hookenanam in Flora Antarct. I). Hal). in [)e- 
ninsula prope Ushuaía (N. A. 1890, n"' 1-7). 

OliH. lln Ucnonculc l'oi-t singulier. 'routos les pnrLics de cello 
plante, lelles que sa tigc, reuilles, pétioles, pédoncules, réceplaclc, 
sépales, carpelles sont tres poilues. 

Par son port, elle répond assez bien á l'image donnée par 
Hooker dans son «Flora Antárctica», et je ne doute pas (|ue, 
malgré lóales les dilTérences entre les deux plantes, il ne s'a- 
gissc que d'une varióle plus robusto de Tespcce de Hoolvci'. 

Nolre plante cst en et'fet tres variable el on peul y obser- 
ver toutes les Iransitions au type. 

6. Ranunculus n. sp.? 

Perennis, rhizomate fibrillifero ; ad caulem, petiolos et folia 
adjiressissime pubcscens; caule erecto pedali mgicscode ápice 
hifurcniiin ramoso 2-íloro; romis fpedunculis) strictissíim's (/yaci- 
liliiis; Ibliis rndicnlibus longissime peliolalis suborbiculalis 
.'i-seclis, scgrncntis obovnlo-cunealis pi'ol'unde Irilidis, divisio- 
nibus subae(|ualibus, terminali 3-inciso, laleralibus 2-incisis ; 
í'olio caulino único ad bifurcationem inserto breviler peliolato, 
petiolo vaginante, 3-partito, parlilionibus linearbus integris vel 
incisis; sepalis cito deciduis reflexis membronaceis llavescen- 
libus glabriusculis vel parce pilosiusculis ; petalis 5 aureis obo- 
valis in unguem angustatis ; carpellis in capitulum globosum 
aggregalis suborbiculalis paruna compressis inarginatis glabris, 
rostro brevi uncinalo lerminalis, nx¿ glabra. 

Prope 7¿. r/«-cw¿ L. coUocandus, aquoliabitu, Ibliis etc. discedil. 
Fornut folioruní ad U. pcdiineularcm Srn. (') accedit, sed pubo- 
scenciae Índole, babiUi, caule elalo bifurco, pcdunculis gracili- 
bus, calycibus glabriusculis, petalis paucioribus etc. ab eo fa- 
cile distinguitur. Foliorum segmenta quam in It. ■pcdtiiicuJari 
multo latiora sunl. — A J?. chilensi ÜG. caule ei'ecto, foliis pro- 
funde partitis etc. longius dislal. 

Ilab. in sylvis Fagi antarclici supra Usliuaía, all. cii'c. 300- 
40Ü m. (N. A. 189G, n"^ l'J-21). 



') Viili spociin. sicc. tle CoriHllci-ii IMomlozina in IFcii). h-ris Ivuiíz. 



— 301 — 

7. Caltha appendiculata l'ers.— Gay I, 48, siib Psi/chrophila. 

Valléc de POlivaia, tourbiéres, 150-200 m. ; source gauche 
du Rio Grande, región alpine, 500-600 m., et ailleurs (N. A. 
189G, n"' 45-48). 

8. C. sagittata Gmv.— Gay I, 50 sub Psijchrophila. 

Ilauteurs au-dessus d'Ushuaía, región alpine, 550-600 m.; 

'ile Navarin, tourbiéres au bord des lagunas; vallée de POlivaia, 

(oui'biéres ou bord des lacs et ruisseaux (N. A. 1896, n"' 22-35). 

Ohs. Nolre plante répond exactament a la description et a 
la figure données par Weddell {Chloris Andina, p. 306). Ses sé- 
pales y sont en nombre de 6, étant oblongs et non ovales ou 
elliptiques, comme le veut la descrii)lion de Gay. J.'éclinntillon 
i'ócoltc poi' Philippi dnns la pi'ovincc do Colcliagua (Cliili austral) 
et dólei'niii)ó par lui comino C. andícola Lia]', (|U0 nous avons vu 
dans rUerbier de Di'. Kurtz á Córdoba, est selon nous O. sayittata 
typique. 

9. C, dionaeifolia Ilook. — Gay I, 51 sub Psychrophila. 

Source gauche du Rio Grande (pres d'Ushuaía), región al- 
pine (N. A. 1896, n"' 36-44). 

MAGNOLIACEAE. 

10. Drimys "Winteri Forst.— Gay I, 03. — Tlook. V\. Aiit. II, 22!). ,Syii.: 1). 
(jlii/cnsis DC. — D. granatcnsis L. — D. vicxicana üdúcd. 

Lapataía, ile Navarin, einboucliure de rOlivaío, Harberlon 
Harbour, dans les Ibrets littorales (N. A. 1896, n"" 94-108). 

Obs. Cette espéce, si lai'gemenl répandue dans loule la 
Terrc de Feu, manque totalement aux environs d'Ushuaía. 

BEnBr':RiDi':AE. 

11. Berberís ilicifolia Forst. — Gay I, 77. 

iMivirons d'Ushuaía, ile Navarin el parlout ailleurs, dans la 
región interieure des foréls (N. A. 1896, n"'* 74-78). 

12. B. buxifolia Lam.— Gay I, 01. 

Environs d'Ushuaía, ile Navarin et ¡¡ailout ailleurs dans la 
/ono littorale (N. A. 1896, n"' 79-82). 

13. B. buxifolia var. gracilior luilii: 

Ramis elongalis tenuibus gracilibus subpendulis, foliis 
ancmbranaceis ( nec coriaceis) ovato-lanceolalis obtusissimis 

Tomo VII. 3 5 



— 3G2 — 

mulicis basi obrulein peliolum longiusculum angustnlis, nervis- 
paucis haud prominentibus non anostomosanlibus, spinis sub- 
aequaübus, lioribus ternis (rarius binis vel solitariis) ex pedún- 
culo brevi (Icm. longo) vel subnullo corymbosis. 

An species dislincla? 

Hab. in sylvis umbrosis prope Ushuaía, alt. 100-400-500 m. 
(N. A. 18ÜG, n" 83). 

Obs. Noli'e plante s'éloigne tellemenldu i?, huxif'olia par lout 
son port (surtout si on l'observe en élat vivanl) qu'on poun-ail 
la prendre pour une espéce distincte. Néanmoins, vu la varia- 
bilité de ses caracteres qui la relient au B. huxifoUa, nous 
croyons plus prudent de la décrire comme une simiile varióte 
de celle dernicre espéce. Peut-ctre, cette variété a-t-eile cié crééo 
par des conditions d'existence différentes. En eíTet, nolre planto 
habite des endroits tres ombragés et liumides, tandis que la 
plante typique aííecte, au contraire, des lieux découverts, seca 
et ensoleillés, d'oú la difierence en consistance des feuilles, en 
aspecl general, etc. 

14. B. empetrifolia Lam.— Gay I, 93. 

l'lnvirons d'Usliunía, dans la plaine; presqu'ile d'Usliuaía: 
San Sebastian, sur la plage (N. A. 189G, n"^ 84-93, 1137). 

crugiI'Eral:. 

15. Cardamine geraniifolia DC. Gay I, 115. 

Environs d'Usliunía; ilc Navarin, tbréts littoi-ales (N. A. 
181)(), n"' 133-138). 

16. C. antiscorbutica Banlis et Sol. (^ C. (/lacialis DC, sec. Ilook. Kl. 
Ant. II, 232). 

Environs d'Usliuaía, au bord des ruisseaux (N. A. bS'.)(), 
n"» 139-140). 

Obs. Nous rappelons a nos lecteurs tout ce qu'ont dit, au 
sujet de la variabilité extraordinaire de cette espéce, HooUer 
(F\. Ant., 1. c.) et Francliet (Miss. au Cap Ilorn: Phancrogamic, 
p. 323). 

17. C. antiscorbutica var. umbrosa milii: 

Breviter pubescens, caule ascendente vel subereclo debili 
valde elongato simplici vel ramoso, í'oliis mognis distantibus 
teneris inenibranaceis, lobis latcralibus 4- ovalibus vel elliplicis 
integris lerminali multo majorc ejusdem formae, inlei-duní 
suborbiculari integro vel remole et grossc ci'enalo-lobato, oni- 



— 3G3 — 

nibus obluse npiculutis; raceino laxo, sili(|u¡s in pcdiiiiculis 
l)revibus insidentibus, inojusculis, lole-linearibus, in slylum 
1 oncjiusculum a Lien un lis. 

Cauies 1-1'/, pedales. Folia 4-7 cm. longa, lobo terminali 
3-5 cm. longo X lVj-2cm. lato. Pedicelli 'A-ViCin., rarius l-l'Acm. 
longi. Siliquae 2V2-3cm. XI-IV2 mm. Styli 2-2V5mm. longi. 

Hab. in Ínsula Navarino et in valle fl. Rio Olivaía, alt. 100- 
200 m. (N. A. 1890, n»^ 147, 149-151). 

In valle fl. Olivaia nec non in sylvis prope Ushuaía ejusdem 
varietatis forma depatqjerata cresc'il, vix 4-6 pollicaris, simplici- 
caulis vel multicaulis, loliolis minoribus laleralibus 'A-l cm., 
lorniinali l-TA (Mii. tnnlum Inngis, rníícnio i)aucilloi-n, s¡li(|uis 
(>¡us(loiii indolis sed ,sUio palillo lonijiore (N. A. 1890, n™ 118, 
ir.2, 153). 

18. C. antiscorbutica vju'. andícola iiiihi: 

Pcrennis pumUa (2-4 pollicaris) glabra multicaulis, caulibus 
asccndcntibus curcntis, l'oliis fere ómnibus i'adicalibus, caulinis 
pGi'paucis, inl'crioi'ibus longissime et tenuissime petiolatis lyrato- 
pinnatis lobuiis laleralibus 4 parvis vel niinimis ovalibus termi- 
nali majore orbiculalo crenato-lobulato, racemo brevi imuctfloro 
corymbiformi, pedicellis slriclis longiusculis, silicjuis late-lineari- 
bus, sligmate .5e.ss¿Zi. 

Folióla lateralia 1-2 mm. longa, termínale uscjue ad 5 mm. Pe- 
dicelli "/<-lcm. longi, siliquae 2-2V4cm. Xl-lV. mm. 

Hab. in alpinis monliumsupra Ushuaia (N. A.ISUG, n'"155,15G). 

19. Brassica magellanica Juss. Gay I, 1.38. 

lie Naviii-in, prairies humides auprós de la cote (N. A. 189(), 
n- 129-132). 

20. Draba magellanica Lain. (=£». Gí7/es¡i Hook. et Ain., teste Dr. P\ Kuitz). 
— Giiy I, \')Q. 

Fmboucliure du Rio Gi'andc, i)rés d'Usliuaía; lie Navai'in, 
sierran rocaillcuscs; ibid., roches littorales (N. A. n'" 12U-122). 

Obs. Le n" 120 (provenant de File Navarin) i'eprcsonte uno 
plante robusto de 10-12 cm. de laille, avec des liges (|ui se ra- 
mifienl depuis leur base el portenl des grappes composées, de 
sorte que Tinñorescence forme une panicule tres longue et étroile. 
Sans doute, il ne s'agil dans notre cas ([ue d'une foi'ine plus 
robusto do la mcme espece. 

21. D. magellanica var. sylvatica niihi : 

Teñera, debilis, virens, caulibus simplicibus, foliis majori- 
bus membranaceis viridibus. Pubescentia minus copiosa (|uam 
in typo. Fructus iidem. 



— :5G4 — 

Varielas (vel pnlius forma) e locis umljrosis el luimidií^. 
ViiUée de l'Olivaío, forcls inlcrieures, 100-200 in. d\iU. (N. A. 
189G, n"' 123-120). 

22. D. funiculosa líoül;. I"). .\iit. II, 208. 
Pres(|u'ile dHlsliiiaía (N. A. 18%, n" 127). 

23. Thlaspi migellanica l'ors.f— Unok. Kl. Aul. II, '."il. 
(Plañía doflorala). 

■Arcliipel d'Ushuaía (N. A. ISUG, ii" 128). 

24. Capsella bursa-pastoris L.— Gay I, 173. 
iMivii-ons d'Usliuaia (N. A. 189G, a"'' 112-115). 

25. Senebiera pinnatifida 1)C. — G;iy I, 174. 

l'rosquilo d'Ushuaía, sur la plage (N. A. 189G, n- llG-ll'J). 

VIOLACEAIÍ. 

26. Viola tridentata Menz.— Gay 1, 318. 

Source gauche du l^io Grande, región al|)ine et subalpine, 
.^)0()-700in-; liauleui's au-dcssus d'Usliuaía, i'ég. alp.; ¡Moni Pyra- 
inide, rég. alp. (N. A. ISOG, n'« 109-111). 

27. V. maculata Ciiv.— (iuy 1, 210 (drX. \)i\ K. KurU). 

l'lnvirons d'üsliuaía; ile Navarin; liauleurs de la rive droile 
du lon'cnt «Usliuaía»; depuis le niveau de la mev jus(|u'á la 
región alpino (N. A. 1890, n° 111 b-C). 

28. V. maculata Gav. fi. micropliylla l'oii-. D('. Proilr. ? (ilot. l)r. V. Kurb..). 
San Seliaslian, sur la plage (N. A. 189G, n" 1130.) 

ALSINICAI']. 

29. Stellaria media I,.— Gay I, 2li.'!. 

Prcsi|u'ile d'Usluiaía, sur la [ilage (N. A. 1890, n" 1G2). 

30. Cerastium arvense 1..— Gay I, 275. 

l'lnvirons (rUsliuaía, San Seboslian (N. A. 189i), a"" 11)3, Kií). 

31. C. fuegianum N. .UIiolT n. sp. 

l'aniHiiiii. laxa cai'spifosum rdiHonissimiíin fofitni j)liis iniíiiia (jhin- 
<liilo>so-2>iili(tscens viridc, oaulibus jjro.s7iYí//.s- ascendealibus i-aniosis 
clenne folíatia, í'oliis hravibua, lanceolalo, elliplico vel lineari-ob- 
longis sessilibus basi connotis obtusis vel aculiuseulis ñervo 
mediano sulilus ¡¡roininente, íloribus nd apiceni ranioruní so- 
lifnrüs rarissinio binis, pedicellis hrevibiiif bibractealis brac.leis 



— :j('.r) — 

i)vnlo-Iaiu'enlí)iis inai'fxinc scnrioso-inernbi'nniíi'cis, scpitlis í^lim- 
dulosis lanceolaüs acutis ruhescentihus mnrgine scai'iosis ulbidis, 
])etalis oblongo-obovalis ápice ernarginatis, capsula.... 

Caules 3-7 cm. alli. Folia 74cm.-lcm. longaX2-3 min. lata. — 
l'ubescentia vai'iat, nunc copiosissima e pilis longiusculis crispis 
constans nunc brevissima. 

Species insignis, C «e)To.sí> Gny (I, 277) próxima, iMil)escentia 
et tloi'ibus solilariis ab eo distincta. Habitus el folia idein. ACIi- 
nitas quuedam cum C. viagellanico Ph. Ann. Univ. 1872, G78 
(vi,s. sp. sicc. in Herb. D-ris Kurtz) adest qui pubescenlia bre- 
vissima, i'oliis lanceolalis acutis, calycibus valde scariosis a 
nosti'a specie disci'ejtat. 

Hab. in saxosis al|)¡nis montium su|>ra Usliuaín, all. GOO-UdO 
m. (N. A. IH'.H"), i\"^ l(r)-in8). 

32. Colobanthus crassifolius Itook. Kl. Anl. II, fí'iS.— (!:iy I, íWi siil. Smi¡ii,i 
Hanhcnnn (^^Coluhani.hux sar/inoides B;ut.) 

Ushuaía, sur la plage (N. A. 1890, n"^ 158, 150). 

33. C. subulatus Hook. Fl. Ant. II, 247' (Sagina siibulala D'Urv.). 

Hauleurs de la rive droile du torrent «Usbuaía», sur les 
rocliers, vers lí»-íOm.; hauteurs au-dessus d'Usliuaía, 550-000 m. 
d'alt. (N. A. 1890, n"' 160, IGl). 

Gl'llíANIACIvM';. 

34. Geranium magellanicum llook., Fl. Aiit. 11, 251. 

lio Navarin, sui' les roches littorales (N. A. 1890, n" 157 — 
écliantillon uniíjuc et déíleuri). 

Cl'lLASTRINl'lAl';. 

35. Maytenus magellanicus llook.— ("iíiy II, !l. 

lie Navarin, forets littoi-ales; i'oi'cts pros de reniboucliure 
du Rio Olivaía (N. A. n"» 1G9-181). 

36. Myginda disticha Hook.— (3ay 11. 10. 

Environs d'Usliuaia, vallée de TOlivaia, ile Navarin, forets 
inférieures (N. A. 1890, n"' 182-185). 

RHAMNEAl';. 

37. Colletia discolor Hook.— Gay II, 3'i. 

Pi'csqu'ile d'Usliuaia, embouchure do TOlivaía. dans la i)lai- 
ne; lie Navarin, roches littorales (N. A. 1S9G, n"Vl89-193). 



— 3fiG — 

PAPILIONACEAE. 

38. Vicia Kingii IIook.-Gay II, 132. 
Ushunía (N. A. 1896, n" 191). 

39. Vicia sp., propo V. bijuya Gilí. (Gay II, 138) collocamla (specimen pes- 

.silIHUIll. 

l'resqu'ilo cfüsliunín (N. A. 1890, n" 192). 
ROSACEAE. 

40. Geum magellanicum Cümiii. — Gay II, 276 (sub G. chilense Balb.). 

Envii'ons crUslmaía, dans la plaine; presqu'ile d'Usliuaío, 
et partoütailloLii-s, dans la zone liltorale (N. A. 1896, n"' 198-206). 

41. G. parviflorum Oonim. — Gay II, 278. 

Hauteui-s au-dessus d'Usliuaía, región alpinei vers 550-600 m. 
(N. A. 1896, n'« 207-215). 

42. Acaena multiflda Ilook. — Gay II, 287. 

lüivirons (l'lJsliunía, lieux secs el découvei-ls (N. A. 1896. 
11"» 216-221). 

43. A. spiendens Ilonlc. el Ain.— Gay II, 291. 

San Sebastian, sur la plage (N. A. 1896, n" 1132). 

44. A. ascendens Vahl. var. macrochaeta Franchet (Mission aii Cap Ilorii, 
Phanéi'ogamie, p. 332). 

Environs d'Usliuaía; vallce de TOlivaía, forels inférieures 
(N. A. 1896, n°^ 222-228). 

45. A. magellanica Valil.!'— Gay II, 293. 

Pallide viridis liuinilis, rliizomate ascendente longo tenui, 
t'oliis tere ómnibus radicalibus ambilu ovato-oblongis seniel 
pinnalis supra glabris sublus et ad peliolos pai'ce pubescenlibus, 
foliolis 11-13 ovato-oblongis basi cunealis circumcirca crenalo- 
serratis ab ápice ad basin folii decrescentibus, caule l-folialo 
nudo, capitulo solitario sphaeríco, .staminihtis A stylisque plu- 
rnosis pallidia, IVuctu glabro AT^upino, spinis elongafia rtilde in- 
aequalllms apiee glocbidiatis. 

Planta 12-15cm. alta. Capitula madura circit. l'j cin., imma- 
dura solum 1 cm. diam. 

Vallée de POlivaía, tourbicrcs, 100-200 m. (N. A. 1896, 
n'" 237, 238). 



— 3G7 — 

A6. A. teñera N. Alboff n. sp. 

Glaherrima laete viridis puniila, rliizomate longe repente ramoso 
Molonifero, caulibus simplicisshnis scapiformihiis, t'oliis ómnibus ra- 
dicalibus longe peliolatis ombitu ongusle-oblongis seinel pinna- 
tis l'olioUs 9-13 ovoto-orbiculatis circumcirca pectinalim iucisis 
memhr anacéis, capitulo solitario parvo globoso, calycibus glan- 
dulis sessilihus {manna) dense ohtectis, 5-spinis, spinis opice glo- 
cliidiatis. 

Caulis (scapus) 7-8cm. altus. Folia 4-lOcm. longa X l-2cin. 
lata. Folióla V2-I cm. loiiga. Capitula '/ictn. diam. Spinae 2inin. 
longae. 

Species distinctissima, caulibus puinilis scnpiformibus, ca- 
lycibus valde glandulosis manniferis insignis. In sect. Ancistrtim 
collocauda, ubi species ei sot aí'Cines orniiiiio dcsunt. 

Hab. in regione alpina montis Pijramidis (su[)i'a lorrcnlein 
Ushudia), all. circ. 550-G50m. (N. A. 189G, n"^ 233, 234). 

47. A. Dudicaulis N. AlbpíT n. sp. ( tab. I.) 

Glaberi'ima elegans, rbizornate longissimo tenui repente ra- 
moso, ramis (caulibus subterraneis) elongatis squamis brunneis 
{petiolis stipulisque emortuis) obtectis, caulibus simplicibus 
erectiusculis gracilibus nigricantibus ima basi tantum foliatis 
ápice nudis capitulo único terminatis, foliis semel pinnatis 
ambitu ovatis vel ovato-oblongis, breviter petiolatis, stipulis 
membranoceo-scariosis cum petiolo connatis vaginanlibus ápice 
a(;ute-auriculatis, foliolis 9-11 obovnlu-cuucatis basi iiUcgris 
ápice i)ectinatiin-incisis crenalisve; capitulo parvo globoso ni- 
grescente, slaminibus 4, plus 2 rudiinentariis, corolla brevioribus, 
stylo nigrescente plumoso, fructo (immaduro) ápice setuloso 
breviter 4-vel 2-spino, spinis ápice glochidiatis. 

CaulesVa-'A pedales. Folia 4-5 cm. longa X rA-2 cm. lata. 
Capitula Icm. diam. 

Species A. eleganti Gay (non vidi) próxima, ab ea foliorum 
forma et magnitudine, caulibus simplicibus aphyllis nec non 
staminum numero sat diíTerre videlur. Folia ais A. elegantis 
multo minora sunt. 

Hab. in alpinis et subalpinis montium supra Usliuaia, ubi 
una cum Hamadrijas tomentosa in pratis bumidis, alt. cir; 55ü- 
íJOOm., crescit (N. A. 189G, n"' 229-232). 

48. Acaena n. sp. ? 

Pumila rbizomate brevi? verticali? crassiusculo squamis brun- 
neis (stipularum et petiolorum reliquiis) dense vestifo ápice ra- 
mosissinio caules floríferos et turiones steriles edente, caulibus 



— 308 — . 

nscendenli-ei'ectis jmDiili.i nigreseentihus crassiusculis paucifo- 
lialis ápice nudis rjhthris vel suh capitulo parce et breviler pu- 
bescenlibus; foliia fere ómnibus radical ¡bus ovato-ohlongis breviler 
peliolalis, ad poliolos et paginam int'eriorem adpresse pubescen- 
tibus, semel ¡¡innatis, foliolis circ. 11 parvis obovato-cuneatis 
ápice crenato-incisis; foliis cauHnis perpaucis radicalibus siir.i- 
Hbus sed bi-cvissiinc peliolatis basi vaginaiitüjus, stipulis ina- 
giiis membrnnaceo-scariosis dimidium peliolum superantibus; ca- 
pitulis solilarüs pro magnitudine plantae í?i«y«sc2íZ/s, utaminibus 6 
el styHs longiusculis plumosis nigricantibus, calycibus ápice pilo- 
siusculis, fructu parvo se/oso-r/V/oso á-sjrino, spinis brevibus aequa- 
lil)iis apico glocbidiatis. 

Planta 8-10 cin. alta, pallide viridis. Folia 3-4 cin. longa 
Xr/i-l'/a cin. lata. Capitula 1-1'A cm. diam. Pubesccntia valde 
variabilis: i'oliis nunc ad venas el petiolos laalum pubescenlibus 
nunc omnino glabrescentibus. 

Species ex al'Hnibus A. magellanicae Vabl. el A. cadilhie J . Y). 
Hook (Gay II, 293 el 2%), a quibus notis indicatis sat diít'erre 
videlur. 

Hab. in pratis alpinis montium supra Ushuaía, alt. 550-000 
m. (N. A. 1890, n"^ 235, 230). 

49. Fragaria vesca ].. (iay ]], 3ü6. 

Environs d'Ushuaía, subspontané (N. A. 1890, n"' 190, 197). 

50. Rubus geoides Sin.— Gay II, 308. 

lüivirons d'Usliuaia, dans les foréls, depuis lo niveau de la 
mer jusqu'á la región subalpino (N. A. 1890, n'" 193-195). 

()NAGnARiACi':Ar':. 

51. Epilobium australe Poepi). i^ Ilatisskn. — Ilausskii. Woiio^t. lípiluli. 
1). ;;!(»!)! 

Hauloui's au-dessiis d'Usbuaía, región alpino, au bord des 
ruisseaux (N. A. 1890, n'« 243-2-íO). 

Obs. Notre plante coincide parfaitement avec les óclianlillons 
de la Cordillói'B de Mendoza, qui m'onl été communiqués par le 
l)r. F. Kiirtz, el (|ui sonl determines par Haussknecbl comme 
]<J. fiusfrah'.. 

E. Andinum Pli., es|)cce cliilienne rccemmcnl détM-itc par 
Pliilippi (Annal. de la Univers., 1893, p. 748), se ratlaclie, pa- 
ral til, i'i coito memo espccc (au moins, si on en jugo d'aprcs 
sa descriplion, tres courle el incompleto, qui répond bien á 
cello de Haussknecbl). 



— 3G9 — 

52. E. valdiviense llaiisskn.? 

Elatum {1-2 pedalis) erechim glahruní superno tontum Ijrevis- 
sime piibescens rhizomale hrevi \)\uvica\iV\ ad coWmn lojige fibril- 
U/ero, gemmis liypogaeis majusculis globosis ad collum con- 
gestis; caulibus crassitie pennae columbinae vel corvinae elatis 
siinplicibus vel a basi rarnosis, lineis e Iblioruin marginibus 
decurrenlibus brevissime pubescentibus notatis; follh supremis 
cxcopLis opposilis bas¡ non connafU í'orninc variao: luuic (¡n rninis 
novellis) obloiigis oblusissimis, iiunc oblongo-lanceolalis, aune 
(saepissime) ovafo-Ianceolatis ápice plus iininus abrupte angu- 
stQtis obtusis bosí rotundatis vel subcordatis circuincirca argtife 
et inaequaliter dentiadatis ñervo mediano valde prominente lalei'a- 
libus manifestif:, íloi-ibus parvis, petalis pallide roséis calyce 
l)Mull() longioribus, cii[)sulisgi'ncii¡bus iongiuscul¡s(2-3cni. long.) 
calycüjusque [)ul)escenlil)us, pediceiiis bi'evibus ('/scm.) — Folia 
usquc ad 4cni. long.XlVacm. lata. Flores 5 inin. 

Ab E. Valdiviense foliis majoribus et obtusioribus solum di- 
scedil. Probabiiiler ejus forma vel varíelas. 

Fnvirons d'Ushuaía, dans les lieux découverts (N. A. 189G, 
n"' 239-243). 

Obs. M. Fi-anchel cite (1. c, p. 333) le E. luageUanicum Pli. 
ct Hausskn. du méme endroit (des environs d'Ushuoín). Notre 
plante n'a rien ü l'aire avec cette derniére especc que je coanais 
d"a[)rüs les échanlillons determines par Haussknecht qui m'onl 
("lo c()ríununi([U(5s par Dr. Kurl/,. 

HALOUAGACFAF. 

53. Hippuris vulgaris ].. — Gay 11, 355. 

Vallée de l'Olivaía, ileNavarin; lourbicres, au bord des iacs 
(N. A. 1896, n"' 2.53-257). 

54. Myriopliyllum elatiuoides Gaud. — Gay II, 358. 

Prcsqu lie d'Usbuaia, dans le lac (N. A. 1890, n" 255). 

55. Gunnera magellanica Lam. — Gay II, 364. 

Environs d'Ushuaio; presqu'ile d'Ushuaia; hauteursau-dessus 
d'Usliuaia; vallée de TOlivaía, et ailleurs, dans les foréts húmi- 
dos, jusqu'a la región alpino (N. A. 189G, n"' 249-252). 

SAXIFRAGACF/\E. 

56. Saxífraga bicuspidata llook. Fl. Aiit. II, ÍWI. 

llaulcurs au-dcssus de la rivc droite du loi-rent ((IJsIniaín» 
(JVIont Pyraniide), sur les rocliers, vcrs 1040 ni. d'alt. (N. A. 
189G, n"» 274, 275). 



— 370 — 

57. S. Cordillerarum Presl. var. magellanica Poir. — Engl. Monogí'. Sa- 
xilV., IHS. 

Hauleurs au-dessus d'Usliuaía; Mont Pyi-omide; región al- 
pine, vers 550-600 m. d'alt. et plus haul — j usq u'á 900 m . (N. A.» 
1896, n"' 276-285). 

58. S. Albowiana F. Kiutz n. sp. (tab. VI, f. 3) 

Piimila, laele viridis, glabei'rima; radicibus numerosis tc- 
nuibus elongalis valde ramosis surculos muscoi-um inaexa, 
laxe caespitosa stolones radicantes ad 4cm. longos emitlens. 
Caudiculi basi sparse ramosi, erecti val suberecti 1-2 cm. alli, 
ápice i'osulati; llórenles simplices, erecli, gráciles, 3 V3-6cm. alti, 
sparse l'oliali, uniílori, propliyllis rhomboidoo-ovatis suIjscssí- 
libus ornali. Folia orbiculalo-spathulata, integei'rima, pahnatim 
venosa, nei'vis 3 vel 5 apicem versus convergentibus (cain|)lo- 
dromis) inslructa, 4-7nim. longa, 2 'A-i mm. lata (inferiora mi- 
nora). Flores 4-6mm. longi, 2V.-4mm. lati. Calycis laciniae tubo 
obconico vel turbinalo basi truncatulo duplo breviores, Irian- 
gulari-ovatae, obtusae. Pétala 2 vel 3 inaequalia, lingulala, 
aii)escentia, mínima (1-2 mm. longa, 'A vel vix 1 mm. lata). 
Stamina 5, calycis laciniis breviora, filamentis late subulatis, 
antlicris subgiobosis bas( bilobis. Capsula cnlycMS laciniis aoípii- 
longa vel parum brevior, ovato-compressa ápice prol'undius bi- 
partita, stylis brevibus coronata. Semina numerosa (32-38), 
majuscula, fulva, subreniformia, manifesté papulosa. 

Hauteurs de la rive droite du torrent «Usbuaía», región al- 
pine (N. A. 1896, n" 1133) (fl., fr.). 

Saxifragae hictispidnfae Hook. fil. próxima, differt foliis orbi- 
culato-spnthulatis, integerrimis, calycis laciniis liaud bicuspi- 
datis, petalis, seminibus numerosis papillis longiusculis ornatis. 

Plántula haec notabilis, amico bene mérito N. Alboff dicata, 
Sax'ifragaví hicuspidatam Hook. fil., ab Engiero generice sejunc- 
tam ('), ilerum ad sectionem Dactyioides Tausch reducit a qua 
solum staminorum numero (cbaraclere potius specifico (|uam 
genei'ico) difl'ort. (Dr. F. Kurlz, Córdoba, 1" octobre 1890.) 

59. Chrysosplenium macranthum Hook. Fl. Ant. II, 281. 

A^'allée de TOlivaia, foréts inférieures, 100-200 m. (N. A. 1890, 
n°^ 259-206). 

60. Ribes magellanicum Poii.— Gay III, ¿!(5. 

Environs d'Usliuaía et jiartout ailleurs dans les foi-éts (N. A. 
1896, n"» 267-273). 



(') SaxifrageUabicuspidala(\io6k. f.) língloiin líiiglor & Priintl, Natüil. 
Pílanzenfamilien 111,2^ (1891), S. 01. 



371 



UMBELLIFERAE 

61. Azorella trifurcata Hook. — Gay III, 78. 

Environs d'Ushuaía; presqu'ile crUshuaía (N. A. 189G, 
n"» 313-318). 

62. A. Hookeriana Gay III, 81. 

Presqu'ile d'Ushuoia; San Sebastian (N. A. 189G, n"» 308,1134). 

63. A. selago Hook. (Gay III, 82) var. compacta mihi : 

Mag'is compacta columnis angustiorilms (4-6 mm. diam.), folio- 
ruin segrnentis trianguJarüms vel tr'iangulari-ovatis Janceolatisve 
acufix mticrojudatís, umheWis 2- flor is. Ceteri cliaraclercs typi. In- 
volucri folióla, ul in typo, polius ovala vel oblonga nec linearla 
(conf. iconcni Hookerianam in Fl. Ant.l) 

Hauleurs au-dessus d'Uslmaía, región alpine, 550-000 in. 
(N. A. 189G, n»' 329-332). 

Ohs. Malgré toutes les différences entre notre plante et le 
A. .selago, nous ne pouvons pos la déci'ire comme espéce nou- 
velle, vu les transitions qui existent entre elle et cette derniére 
espéce. 

64. A. selago var. pulvinaris milii: 

Densissime caespitoso pulvinaris nana, vix 2-2V,. cm. alta, 
foliis minimis 2V2-3 mm. longis. Ceteri characteres varictniis 
praecedentis. Varietas e locis excelsioribus. 

Source gaucliedu Rio Grande, rocliers, vers 800-900 ni. d'all. 
(N. A. 1890, n" 333). 

65. A. filamentosa Laiiik. — Gay III, 83. 

Environs d'Usliuaía (N. A. 189G; n"' 309-312). 

66. A. lycopodioides Gaud.-Gay 111, 83. 

Presqu'ile d'Usliuaía; archipel d'Ushuaía; hauleurs au-dessus 
d'Uslma'io, 550-GOO m.; source gauche du Rio Grande, región 
alpine (N. A. 189G, n"» 319-32G). 

67. A. lycopodioides var. compacta Pliilippi, in Ann. Univ. 1894, p. 702. 
Environs d'Ushuoia (N. A. 189G, n"' 327, 328). 

68. A. ranunculus D'Urv.— Gay III, 85. 

Presqu'ile d'Ushuaía; vallée de l'Olivaía, 150-200 m.; San 
Juan del Salvamiento (ile des Etals), tourbiéres (N. A. 189G, 
n"» 302-307). 



— ;J72 — 

69. A. gummifera Francliot, l\Iiss. au Cap Ilorn, Plianér., p. 337.— .A. f/telxi- 
rid A. (ii'ay si!c. Spugazzini, Plant. per Fuegiam collect. { Ann. del Miisüü 
(le Ruónos Aii-es, t. V, p. 58). — Oay 111, 87 sub Bolcix glebaria Coinm. 

Turiones sleriles loxe cae.spitosi, foliis' iníijoi-ibus kixiu.s 
imbi'¡cali.s non vcl porum conlei-lis. 

Presqu'íle crUsliuaía; arcliipel d'Usliuaía; liauleurs au-de.s.sus 
(rUsliLiaío; soufccs du líio Grande et oillcuivs. Planto i'épanduo 
depuis le niveau de la mer jusqu'a la región alpine—50()-()()(lin. 
d'ait. (N. A. 189G, n'« 280-301). 

Ohs. Je ne trouve aucune différence enlre la plante alpine 
el calle qui se trouve dans la región inlérieure. 

L'e.spcce décrite récemmenl par le Dr. Spegazzini (I. c.) sous 
le nom de li. Bovei n. sp. qu'il place á cóté de ^-1. gummi feva, 
n'a pas oté renconlróe par mol. 

70. Apium graveolens i.,.— (lay IIÍ, 119. 

Ushuaía; presqu'íle d'Ushuaía; arcliipel d'Usliuaía (N. A. 
1890, n" 339, 3í0). 

71. Osmorrhiza chilensis Ilook. et Arn. — Gay 111, l'i3 sub O. Bcrlcrii DC. 
Environs d'Ushuaia; vallée de TOlivaía; ileNavarin el ailleurs, 

dans les foróls infórieui-es (N. A. 1890, w"' 33Í-33S). 

RUBIACEAE. 

72. Galium fuegianum Dalt.— Gay III, 183. 

F.nvii'ons d'Ushuaía, sur la lisicre de la foret; vallóo de l'O- 
livaío, forels inlerieures (N. A. 1890 n"" 3-íí-3í0). 

73. G. antarcticum Ifook. -Gay 111, 18."). 

lilnvirons d'Ushuaía; San Sebastian, la plage (N. A. lS9o, 
w"' 347, 1135). 

74. G. magellanicum Hook. — Gay 111, 187. 

(laulilms debililius coinpressis glaboi'riinis vel ápice ad án- 
gulos i)arce el minulissime hispidulis, foliis cuncato-lanceolalis 
longeet tenuiter mucronatis, pedunculis saepiussolitariis l-flori.'í. 

Environs d'Ushuaía (N. A. 1890, n" 3i8). 

75. G. aparine I,.— Gay 111, 190. 

Archipcl d'Ushuaía; embouchure de l'Olivaía; San Sebastian 
el ailleurs (N. A. 1890, n'« 341-343, 1130). 

COMPOSITAl':. 

76. Nassauvia pumila MiiiU. el l'oopp.— Gay 111, ñ'i7. 

Glahci'rima nana dense caespilosa ramosissima, oaes])ilibus 
parte ini'ci'iore Ibliis enioi'luis vestitis; Riliis i'igidis apico i'C- 



— 37:j — 

CLirvis dense iinl)ricatis scssilibus ainplcxicauliljus ovnlis ncu- 
t¡s basi brevissime ciliolalis ápice iiigricanle 3-dentatis denli- 
bus trinngului'il)us mucronulalis terminali inajore, nd médium 
sub denlibus ulrinque denliculis 2-3 tenuibus acutissimis ins- 
truclis ; capituiis lerminalibus congestis intei- folia sessilibus 
5-íloris; involucri squamis scariosis ápice nigricanlibus, exte- 
rioribus subbrevioi'ibus angustioribus lineari-ianceolatis planis 
inlerioril)US latioribus ovalo-ianceolatis concavis; acliaeiiüs obo- 
valis; pa|)|)i |)aieis 3-4-5 caducissiinis iiiieai'ibus acbaenio suíj- 
longioril)us obsolete el miautissime scabridis. 

Plañía r/2-3cm. alta. Folia 5 inm. longa, bracleae 4mni., 
paleac 2'/-.. min., acliaenia 2 inm. 

Houleurs de la i'ive droiLe du torrent «Usbuaía» (Mont, Py- 
i'ainidc), rógion alpino .su|)('!i'ioui'e, i'oclicrs (N. A. 18ÍK), u"" 
/il3, 414). 

77. N. heterophylla N. AlbolT n. sp. (tab. ]I). 

Rbizomaie longissimo repente ápice valde rámo.so caules 
íloriferos turionesque sleriles edente: bisce glaberrimis, illis 
villosis; foliis turionum slerilium el caulium fertilium valde 
dissimilibus: bisce ovalo-lanceolalis ovatisve integris in acumen 
longissimum spinescens productis undique vel subtus el ad 
margines lanlum villosis; illis latioi'ibus profunde pinnatilidis 
segmenlis angustis linearibus acutis spinescenlibus; caulibus 
ascondcntibus parle inl'crioro glabris supcriorc mollilcí' ct albo 
villosis'; capilulis in racemum ovoideum terminalem disi)Osilis; 
bractcis foliis similibus sed latioribus el magis villosis, infe- 
rioribus capitula occultantibus. 

NB. Folia caulium i'ertilium inlerdum (sed raro) a[)ice den- 
tata Vel parum profunde pinnati-incisa. Caules l-l'A decim. alti. 

leíanla speciosu, floribus albis aromaticis. 

Species N. suaveohnti Willd. (non vidi) próxima, ab ea rlii- 
zomatibus longissimis el foliis surculorum sterilium el ferti- 
lium inler se dissimilibus praesertim disünguilur. 

Ilab. in pi'alis bumidis alpinis et subalpinis montium supra 
Usbuaia, alt. 550 -GOO m. (N. A. 189G, n"' 349-365). In sylvis 
regionis inferioris, prope torrenlem «Usbuaia» specimina jam 
dcflorata (n"' 3(50-308) re])eri, quae liuc (luoquc speclai'c vidontur. 

78. Ciarionea magellanica 1)0.— Oiiy 111, Wtí. 

Sourcc gaucbe du Rio Grande, región subalpino et alpino, 
40()-Gü() m.; bauteurs de la rive droile du torrent «üsbuaía» (Mont 
Pyi'amide), región alpiue (N. A. 18%, u"» 3'J8-4Ü3). 



— 374 — 

79. C. pilifera Don.— (iuy III, 406. 

l''lüribus axiireis ! 

Hauleurs de la rive droite du lon-enl «Ushuaia», región al- 
])ine; presf|u'ile d'Usliuaía, sur les rocliers lilloraux (N. A. 
1890, n°^ 404-107). 

80. Leuceria Hahnii l'^nincliet (Miss aii Cap Iloin, l'liamír., ]). 3'ii) ). 
Presfju'ile d'Usliuaía (N. A. 1890, n° 415). 

81. L. (Chabraea) lanata N. Aiboll' n. sp. 

Humilis lanata canescens, valde variabilis: Ibüis nunc dense 
all)0-lanalis nunc minus lanalis virescenlibus, nunc profunde 
pinnati-incisis nunc pinnntifidis intei-dum (in lurionibus sleri- 
iibus) lyralis vel elianí siiniilicibus spaliiulatis in pelioium 
longo unguslaLis; lobulis nunc ovalo-oblongis brevibus inlcgris 
(semper obtusissimis) nunc elongatis lineari-oblongis 2-3-tidis; 
floribus nunc albidis nunc roséis ; scapo pumilo crassiusculo 
semper braclea lineal i instructo albo-lanato candidissimo ; in- 
vokici'i brocloi.s nunc nngustioribus linearibus nunc latioribus 
oblongo-linoaribus ; ligulis involucro l'A-plo iongioribus. 

Planta 8-12 cin. alta. Folia 5-0 cin. longa X 0-10 nim. lata. 
Lobuli 2 inm. lati. Involucri bracteae lVi-2 mm. lalae. Capi- 
tula 2 Vi cm. diam. Species ínter Ch. ptirpuremn DC. et Ch. can- 
ílidiísaiinain DC. (Gay III, 390, 391) collocnnda, a quibus nolis 
indicatis sal differre videtur. Ch. fueginae Pliil. (Annal. Univ. 
1894, 93) quoque valde aífinis, difl'erl caule apbyllo folioruní 
forma et ligulis multo Iongioribus. 

Hauleurs au-dessus d''Usliuaía, iirairics alpinos liumides, 
vers 550-000 m. d'alt. (N. A. 1890, n°» 410-425); hauleurs de 
la rive droite du torrent «Ushuaia», región alpine (N. A. 1890^ 
n" 420 — forma vircsrcii^). 

Ohs. Vu los doscriptions cxlrómemont coui-les ol dórcclu- 
euses des espóces ai'lines, Ch. purpuren et caiulidissiiua, données 
par Hémy dans le «Flora Cliilensis», il nous esl impossiblc 
d'élablir avec i)récision les relalions existanl entro ellos el noti-e 
ospóce. Nous soupronnons que toules les trois espéces ne sonl 
en réalilé que des simples vai-iétés de la méme es|)éco. I, a va- 
riabilité de nolre plante nous semble parlcr en lavcur do cello 
sup|)osilion. 

I.'espóce décrite récomment pai' Philippi, sous lo umn de 
uL. facfjiua», esl, parait-il, encoré plus ólroilement lióe á la 
nolre que les deux ospoces citóos ci-dessus. 



— 375 — 

82. L. (Chabraea) gracilis N. AlbolT n. sp. 

Viridis pluricaulis, oaule gracili scopiformi brocleis 1 - ■'{ 
nnguste linearibus vel seüformibus longiuscuHs inslruclo vel 
omnino nudo, parce floccoso-lanalo vel pubescente; foliis tencr- 
rimis memhranaceis formae variae|: nunc lyi'alis nunc simpiici- 
bus spatliulatis in petiolum longum onguslotis inlegris vel parce 
et obsolete dentalis nunc plus-minus profunde pinnali-incisis 
parlilisve lobulis lineari-oblongis obtusis nunc lona sjinrsa 
obteclis subcanescenlibus nunc solum pubescentibus laete víri- 
dibus; capitulis eis Cli. lanatae minoribus gracilioribus, involu- 
cri bracteis plus-minus dense pubescenti-viilosis nec lanatis 
anguste linearibus vel late-oblongo-linearibus acutiusculis ; 
íloribus semper albis. 

Caules 10-30 cm. alli. Folia G- 10 cm. longa. [-obuü 2-4 nnn. 
lali. Uraclcac l'/j-3 InlQO. 

Vallée de FOlivaia, forcts inférieures, 150-200 in. (N. A. 
1896, n» 427-433). 

Ohx. C'esl avec une certaine liésilQlion f|uo je pi'opose cello 
espece. Au fond, la seule différence entre elle et l'espéce prece- 
dente consiste dans la pubescence beaucoup moins exprimée 
et surtout dans son port gréie et délicat. Mais tout cela peut 
dépendre de Fhabitat différent des deux plantes: landis que 
L. lanaia habite la región alpine, L. gracilis croit dans les 
lorcts ombragées et humides de la región inférieurc, ce ([ui 
doit cliangcr inévitablcmont son aspccl cxtcriour el la iialure 
de sa pubescence. Un pareil cliangeincnt dCi íi riiíibilat, nous 
Pavons dóji'i observé dnns lo Braba mag^Haiiica ( var. sijlvalica). 

Néanmoins, je n'ose pas décrire cetle plante cornine va- 
rióte de Tespéce precedente, vu Fabsence des Iransitions entre 
elles. 

83. Macracliaenium foliosum N. Alboll' n. sp. (tab. III (3t VI, f. 1). 

Caulibus elatis (lV<-lVi pedalibus) ereclis debilibus ápice 
sub capitulo nulantibus basi lana íloccosa sparse obsilis ápice 
dense albo- tomentosis 3-7 folialis rarius apbyllis; foliis ra- 
dicalibus magnis ambitu late - oblongis profunde runcinato- 
pinnalifidis lobis utrinque 2-4 late oblongis ovatisve poucilol)ula- 
lis lobulis apiculo terminatis supra vii'idibus adprossc pilosis 
subtus alijo-toinentosis, petiolis elongatis augusto alatis basi 
vix dilatatis, ut caulis lana Íloccosa obsitis; foliis caulinis 
radicalibus similibus sed minoribus breviter petiolatis, in su- 
premis pctiolo in vaginom dilátalo; capitulis solitariis nulan- 
tibus, involucri ovato-cyündrici squamis lanatis cxtcrioi'il>us 



— 370 — 

tomenlosis; acliaenüs opicem versus angustatis, pappo albido 
basi ílavescenle longe plumoso. 

Folia (cum peliolo) lG-28 cm. X 6-8 cm. Peliolus solus 
lü-20 cm. (^npilula 2-2 '/.. cm. long. Achaenium 1 cm. long. 
Coi-olla id. 

A J/. (jraeili Mook. (non vidi) caulihus foliosis roliisqiic 
niulloliü.s uuijorilnis sublus lómenlo albo ncc lana rurcf-cenlo 
oblecLis dislingnilur. 

ÍMivirons d'Usliuaía; vallée de TOlivaía ; lie Navarin, dans 
les l'ofcls inféi-ieui-es (N. A. 1896, n°^ 408-4J2). 

84. Homoianthus ecliinulatus Cass.— Gay III, -i^I. Syn. : Perezia recúr- 
vala Le.s.s. 

iMnbouchui-e du Rio Grande, pros d'Ushuaía ; pi-esqu'ilo 
d'U.-sluiaía; .sur les rocliei's de la cote; ile Navarin, sierras piei-- 
reuses, 200-300 m.; San Sebastian, la plage (N. A. 18%, n"' 
369-384, 1138). 

85. H. magellanicus DC— Gay III, 423. Syn.: Perezia laclueoides Less. 
línvirons d'Ushuaía, dans les foréts bumides, jusqu'a la 

región subalpine; vallée de l'Olivaía, tourbióres; la snurce gau- 
cho du Rio (ii-andc, vú'^. alpino (N. A. 189(), n"^ 385-397). 

86. Leontodón coronopifolium Ooiiiin. ( .\ch;/rophorus coronopifolias 
Hi-Uii\l/..—n!/pücliaüris coi-onopifutius Fninchet, Mi.ss. aii Ciip Ilorn, 85(1). 

-(iay JIl, Vi2. 

límbouchure du Rio Grande, pros d'Ushuaía, dans la plaino 
(N. A. 1896, n"'' 434-410 — forma glabriuscula, caulo elalo, l'oliis 
linearibus inicgris vel dentatis in pcliolum longe altenualis); 
Usliuaia, sur la plago (N. A. 18!)6, n'" 441-444— jorina pumila 
canescens, Ibliis augusto linearibus integris vel profunde jiin- 
nali-píii-titis). 

87. L. arenarium (ÁcJnjropliorus ai-eiia}'ius DC. — Iltipodtaeris arenaria 
Gaud.— Gay 111, Vi5. 

Forma glabriuscula foliis obovali-lanceolatis integris, runci- 
nato-piíinatiíidis, dentatis vel incisis. Achaenia rostrata L. arenarii! 

Pres(|u'ile d'Ushuaía (N. A. 1896, n» 445). 

Ohn. C'est iirobablcinent la momo plante que M. Spcga/./.ini 
cito dans son róceiit oiivragc (I. c.) sous lo nom do Iliiparlidcris 
¡cutiifolia. 

Nolrc planto n'a rica ;'i fairo avec 11. tciiuifolia, ayant los 
braclóes du róco|itacle étroilos el lancéolées, landis qu'ollos sont 
tres lai'ges (Inlissiinae) choz cette derniére espóce (voir la des- 
ci'¡|il¡on do Rí^niy; (íay 111, 438). 



— 377 — 

88. Taraxacum laevigatum DC— Gay III, 45'i. 

Hauteurs au-dessus crUshunía, región olpine (N. A. 189G, 
n"' 44G, 447). 

89. Macrorynchus pumilus DO. Piorlr. II, p. 593.— Hook. Fl. Ant. II, 3-2i. 

Folia subintegra vel (saepius) dentato-pinnatiíida parce pilosa. 
Achaenia alato-coslata. Rostrum tenue ochaenio subaequale. 
Aa polius ^^. pterocarpus Fiscli. et Meyer (Gay IH, 455)? 

Ushuaia (N. A. 1896, n» 448). 

Ohs. Je ne puis pas dislinguer M. pumütis du M. pte- 
rorarpiis. La descriplion de la preniiére espece donnée dans le 
«Pi'odi'.» ost li'op courte poiu" qu'on pui.sso Ibrnier, d'aprcs elle, 
uno ideo cxacle de la naturc do cello planle. 

90. Hieracium chilense Less. ?— Gay III, 401. 

Pcdalis caulibus patentim hirsulis ercctis ápice panicula- 
tim ramosis 8-18 íloris rarnis brevibus divaricatim patenlibus, 
íbliis oblongo spalhulalis in petioium breviter allenuatis oblu- 
sis inlegerrimis vel obscuro et distanler dentalis ulroque jiagina 
piiis iongis rigidis scabris obtectis; foliis caulinis paucis angu- 
slioribus margine dislanter apiculatis, ultimis late-linearibus; 
pubescentia caulis e piiis Iongis rigidis albis basi nigris pilis 
brevissimis glandulosis glandulisquo clavotis sessiiibus inler- 
mixlis constante; pedunculis involucrisque tomento albo brevis- 
.simo ct i)ilis Iongis nigris glandulü'cris obsitis; capilulis 
])arvis (1 cin.). 

He Navarin, sierran rocailieuses, 200-30fi m. (N. A. 189(>, 
n"^ 449-451). 

91. H. Philippii N. Alboír n. sp. 

Pluricaulis, caule circ. 20 cm. alto pubescenti-glandulo.so- 
bracteis 3-5 setaceis suíTulto ápice ramoso 2-4 floro, peduncu- 
lis gracilibus; Íbliis ómnibus radicnlibus obovato-lanceolatis in 
petioium altenuotis ápice marginibusque dislanter apiculatis 
utraque pagina giandulis sessiiibus obsitis ad marginem bre- 
vissime glanduloso-ciliatis; folio uno alterove angustissimo, 
lineari, vix 2 mm. lato; pedunculis valdo glandulosis nigro- 
hirsutis, capilulis parvis; involucri nigro-gianduloso-birsuti 
bracteis lanccolnto-linoaribus acutis; acliacnio parvo; pnppo 
soi'dido. 

Pubcscontin caulis o pilis crispís simplicibus brevibus vel 
longiusculis pilis parvis glandulosis intermixlis, podunculorum 
G pube brevi, pilis glandulosis brevibus ct pilis nigris simpli- 
cibus longiusculis constans. 

Tomo VIL 3 7 



— 378 — 

Folia -i-5 cm. longaX8-12 cm. latn. Pedunculi 2-4 'A cm. 
Capitulo 1 cm. longa. Acliaenia2Ví mm. 

Valde offinis //. vuigellanico SchuUz. Flora 1855, p. 122. — 
Philippi, Planl. Nuov, Cliil. (Ann. Univ.. 1894, p. 32'J), for-sno 
ejus vnrietas. 

Mol», in .sylvis in.sulae Navnrini (N. A. 1890 n" 452); \n 
insulis Maluinis (Carlos IMni'lin, 1884 — ex el. Philippi, 1. c). 

Oís. N'ayanl pas vu le //. mcigellanicnvi, je ne peux pas 
élablir bien les relations existant entre notre plante et cette 
derniére espcce (que je connais seulement d'oprés sa desci-ip- 
tion). 

La plante des iles Malouines, cites par Philippi (Annal. 
Univ. 1894, p. 329), qu'il regnrde comnie une variélc du II. 
mageUanicwn, esl identiquc a notre plante de la Teri'o do Fcu. 

92. Adenocaulon chilense I.ess.— Gay III, 480. 

Environs d'Ushuaía ; vallée de TOlivaía ; ile Navarin, forets 
inférieures (N. A. 189G, n"* 465-476). 

93. Chilotrichum amelloides (íuss.— Gay IV, G. 

Fnvirons irUsliuaío, l'orcts de lo i'égion intcrieure; pres(|u'ilo 
d'Usliuaía; orchipel (rUshuaía, ct aillours dans la región des 
forets (N. A. 1896, n"' 453-462). 

94. Erigeron myosotis IVrs.— GaylV, 25. — Franchet, Mis.s. au Cap Ilorn. 
Phanérog., }>. 341. 

Environs d'Ushuaío, dans la plaine; ile Navarin, prairies 
humides et lourbieres (N. A. 1896, n"' 581-597). 

95. Erigeron Vahlii Gaiul.— Ilook. Icón. CDLXXXVI.— Var. robusta: 
Planta multo robuslior magis ramosa rainis valde elongatis, 

f'oliis in petiolum longissimum attenuatis, caulihus ápice prae- 
sertim pubescentibus rarius glabratis. An. sp ? 

Rhizomate pi'ocumbenle ramoso caules numerosos edente, 
caulibus ascendentibus o basi ipsa ramosis ramis striclissimis 
valde elongatis angulatis rubellis pubescentibus vel glabriu- 
sculis 1-cephalis; foliis rodicalibus oblongo vel lanceolato-spatlm- 
latis basi longe attenuatis opice obtusis mucronulatis integer- 
i'imis vel remote et obscure denticulatis glabris ad margineni 
brevissiine ciliolotis; foliis caulinis oblongo-lanceolatis et linca- 
i'ibus basi dilalata amplexicoulibus; copitulis majusculis; invo- 
liicri pliyllis pubescentibus; ligulisexterioribus lotiusculis; achae- 
niis pilosis; pajipo soi'dide albo. 

Planto 7a-l pedalis. Folio (radicaba) 6-16 cm. longa XVi-l'/jc.'m. 
lata. 



— 379 — 

l'',inl)OU('liurn du l^io Grniide, pros (rUsliuaín, dans lu pliuiic 
(N. A. 181)G, IV" 571-580). 

96. E. scorzonerifolium Rémy. — Gnj' IV, 27. 

Soui'ce gauche du Rio Grande, tourbicres subalpines (N. A. 
1806, n" 501). 

97. E. scorzonerifolium Réiny foiina augustifolia pumila: 

Planto Gcrn. alta. Folia radicalia anguste lineari-lanceoloto 
bo.si atlenuato. Caulis scopiCormis foliis numerosissimis hi'actei- 
lormibus iineori-selaceis veslitus. Ligulae paullo latieres. Ce- 
teri choroctei'cs lypi. 

Eslancia de Mi'. Bridges (Horijcrton riarl)our), sur la plnge 
(N. A. 18'.)r), n" .502). 

98. E. spiculosum llook. et Arn.— (¡iiy IV 2!1. Var.? I'\il¡i.s (.¡icuniciicudoii- 
tiitis 1 

iMivirons d'Usliuaia, dans lo pluine; ile Navai'Jn, pi'oirics 
littorídes (N. A. 1890, n"'' .5G3-.570). 

99. Lagenopliora hirsuta var. gracilis mihi (an s]).?): 

Gracilis teñera radicans, 4-5 cm. alto, siccitate viridis; rhi- 
zomate tenuissimo repente romoso-pluricouli ; foliis longe pe- 
liolatis; peliolo limbum suboequante vwllitcr piloso, limbo late 
obovato interdum suborbiculalo basi cunea to iit)iiiqiie ndprcsso 
piloso margine ciliato grosse 5-6 crenato-dentato; dentibus (cre- 
nis) obtusis soepe roiundaiis infei'ioi'ibus miuoribus acntioribiis, 
omnil)us apicnlntis; coule scopiformi npliyllo interdum bractea 
setocea insti'ucto porce pubescente vel glabro; capitulis parvis; 
involucri })liyllis linearibus aculis margine vel ápice tantum 
vix ciliolatis; floribus^jflZizVZe roséis; achaeniis tota superficie sed 
rostro praesertim glandulosis. 

Folia 2-.'{ cm. longn X 8-12 mm. lala. Pcdunculi (scapi) 
3 Ví-4 '/, longi. Capitula G-7 mm. diam. 

A typo distat statura gracili, pubescentia minus abundante 
(scapo interdum glabriusculo) floribusque roséis. Species a el. 
Francbet sub nomine L. Harioiii (Miss. au Cají Horn, p. 344) 
descripta, huc quoque mea opinione siieclat. 

Ilab. in sylvis vallis 11. Olivaía ct insiilae Navariiii (N. A. 
1890, n"» 403, 404). 

100. Baccharis magellanica Peis.— (iny IV, Díi. 

Presqu'ile d'Usliuaia; arcbipel d'Usliuaío, sur les roclicrs 
d') la cote; ile Navarin, sienas rocailleuses, vei's 200-300 m.; 
San Sebastian, sur la plage (N. A. 1890, n"^ 482-493). 



— 380 — 

Obs. Les caraclóres disLinclifs de nolre plante se pnrtngenl 
eiilre lo Jl utaijellaiiica y B. patagónica (fulia inlegeri'iina vcl 3-7 
denlala, capitula tei-minalin sessilia vel breviter pedunciilala, 
invol. pliylli obtLisi ovati et oblongi ciliato-fimbriati), ce (|ui 
nous l'ait croire que ees deux espéces ne sont que les varietés 
d'une soulü espóee. 

101. Culcitium magellanicum llouibf. et Jucii.— (luy I\^ l'íl. 

l'lnvii'ons (l'Usliuaíu, dans la plaine; Jiauteui's au-dessus 
d'Ushuaia, 550 -GOÜ m.; ile Navarin, sierras rocailleuses, 200- 
300 m. (N. A. 1896, n»* 494-511). 

102. Senecio vulgaris L. Ilook. Fl. Ant. 11, 313. 
Usbuaía, sur la plage (N. A. 1890, n"^ 512-510). 

103. S. candidans DC— Gay IV, 1.33. 

San Sebastian, la plage (N. A. 1896, n" 1139). 

104. S. Andersoni Hook.— Gay IV, 134. 
Emboucbui-ederOlivaía, sur la plage (N. A. 1896, n"^ 540-5-14). 

105. S. Andersoni líook. forma magis láñala. 
Arcliiiuil (ril.sliuuía (N. A. ISOG, n" 515). 

106. S. Andersoni Ilook. Forma alho-lanala monocephala. 
Usbuaía (N. A. 1806, n" 547). 

107. S. Danyausii Ilook.— Giiy IV, 135. 
Pi'e.s(iu"ile d'Usbuaía (N. A. 1896, n" 546). 

108. S. micropifolius DC. ?— Gay IV, 137. 

Caulos bumiles (12-14 cm.) basi ascendente ramosissimi den- 
sissime t'oliosi. Folia fasciculata lanceolato-linearia basi atte- 
nuata ápice paucidentata confería mai-ginibus revolutis. Pe- 
dunculi crassi abbreviati. Tota planta albo-tomentosa. 

Arcbipel d'Usbuaía (N. A. 1896 n» 548). 

109. S. miser Ilook.— Gay IV, 143. 

Forma major, caulibus 16-18 cm. allis, parte inferiere nudis 
cicali'icosis. 

Arcbipel d'Usbuaía (N. A. 1896, n" 519). 

110. Senecio «p.? (S. misero Ilook. proxiiiiii.s ). 

lllii/.omate ascendente longissime librilloso ápice raninso 
mullicauli; caulibus pumilis (8-10 cm. altis), 2mm. diam., bnsi 
nudis cicatricosis ápice densissime foliosis ramosis capitulo 
solitario brevitor pedunculalo terminalis; foliis lineari-spatbu- 
lali.s in pclioluní altcnualis inlegerriniis vcl ápice denlnlis, in- 



— 381 — 

liinis globresccntibus supei'ioribus Qraclinoideo-lanaüs suminis 
albo-lomenlosis; pedunculis I-IV» cm. longis; copilulis parvis 
breviler campanulatis; involucri phyllis linearibus margine late 
scariosis; floribus.... (planta deflorata). 

Presqu'ile d'Ushuaía (N. A. 1896, n" 550). 

111. Senecio sp.? (ex affinibiis S. miseri). 

Planta pumila 1-flora aracbnoideo-lanata (specimen i)essi- 
muní). 

Hauteurs de la rive droile du torrent «Ushuaía», región 
alpine (N. A. 189G, n» .552). 

112. Senecio Kurtzii N. Alboff n. sp. (tab. IV et VI, f. 2). 

Planta carnosa giaberrima rliizomatc re|icnle crasso carnoso 
('¡cali'icoso caulcs ílorifei'os et turioncs stcriics cdoiilo, cauli- 
bus scapiíorinibus puniilis striatis apliyilis braclcis sctaceis 
jiumerosis obsitis; foliis ad basin caulis congestis in turioni- 
bus densissiinis carnosis spatliulatis in petiolum longissimum 
atlenuatis ápice grosse et acule dentatis; ca[)ilulis solitariis 
majuscuiis; involucri phyllis linearibus; floi'ibus dimorphis: 
disci hermaphroditis tubulosis regularibus, radiipaucioribus l'e- 
niineis coroUa filil'ormi oblique truncata, stylo longe exserto. 

Rlii/.oma Vi-Vi cm. diam. Scapi 8 cm. longi. Capitula ad 
1 ''Vi cm. diam. 

Speries S. Kiiigü Hook. próxima, a f|uo rlii/.omatc carnoso 
i'amoso, foliis latioribus, lloribus diiiiorphis dilTerl. Korsan 
ctiam magis ul'íinis 8. critJivwides Hook. el Arn. (Gay iV, 151), 
inilü e descriptione lantum noto, a quo Iblüs semper dcnlatis 
nun(|uam integris longissime petiolatis, involucro non violáceo 
lloribusque dimorphis distinguitur. Species inter 8. Kingii et 
8. critlimoides quasi intermedia. 

Speciem lianc insignem D-no D-ri V. Kurtz, pi'ofcssori lio- 
tanicae in Universitale Cordubense amicissime dedico. 

Archipel d'Ushuaía, rochers (N. A. 1890, n" 551). 

Obs. Le phénoméne du dimorphisme anormal des fleurs, 
notamment la présence de quelques íleurons avortés dans la 
circonférence de la capitule, est assez connu chez les 8eneeio 
(voir Baillon, Hist. natur. des plantes, VIII, p. 258: ((corollac 
ligulatae limbo elongato patente, nunc brevi v. brevissimo re- 
voluto difformivc . cerolla bine inde filiformis v. abortiva...»). 

113. S. Smithii DC— OaylV, 108. 

l'lnvirons d'Ushuaía; ile Navarin, ibrcls lillorales (N. A. 
189r), n°» 517-533). 



— 382 — 

114. S. acanthifolius llouibr. el Jacq. IV, 198. 

iMivii'oas {rUsliLiaía, Coréis, ¡usqu'á la i-égion siiljal|)inc 
(N. A. 189B, n"^ 534-538). 

115. S. auriculatus N. Alboll' n. sp. (Ub. V). 

l'MaUís (jlaberrimns ápice sul) lente pubescons, caule fistuloso 
non angulato corymho ramoso laxe lO-Horo terminato ; f'oliis 
■mafinh glaherrimis teneris meinhranaceis; infei'ioribus longe pc- 
liolalis petiolo laminae subaequilongo; superioi-ibus scssilibus 
amplexicaulibus ; limbo late-oblongo, ovali-oblongo vel ovalo 
ohttisissiino busi subcoi-dalo ])innatifulo- lobato, lobis rotiindaiis 
SLiblobalis lobulis grosse el obtusa crenato-dentalis, dentibus 
¡ute-triangiilaril)HS inlerdum vix conspicuis seinper apieido termi- 
■itatin; l'oliis supremis lanceolato-oblongis aculis denlatis; petio- 
lis lobis 2-4 parvis ovalibus vel oblongis a limbo distantibus 
instructis subalatis basi parum dilatatis amplexicaulibus; Iblio- 
rum superiorum abbreviatis vel nuUis, basi biauricuialis auriculis 
magnis modo limbi lobatis et crenalis; pedunculis longiusculis: 
capilulis mediocribus ; involucro paucipliyllo, iihyllis longe 1¡- 
nearibus acutis ; floribus radiutis albis. 

Caulis |)luripedalis. Folia (cum poliolo) 18-20 cm. hniga. 
Limbus 11-15 cm. long. X 6-9 cm. latus. Auriculae 3-4 cm. 
longae. Poduiiculi 2'/.. -4 cm. lougi. 

Species Ínter ib'. acanlkifoUwn el S. Cnuiingei collocanda. A 
S. acanthifolio differt caule non angulato, Ibliis majoribus tenui- 
ter-membranaceis laete viridibus rotundato-lobalis obtuse den- 
latis, peiiolis auriculatis. A S. Camingci Hook. et Arn. (Gay 
IV, 199), cui liabilu magis aflinis, glabrilie, potiolis angusli.s- 
sime alalis etc. dislinguilur. 

Species insignis pulclierrima. 

Hab. in sylvis liumidis insulae Navarini (N. A. 189(>, n"530). 

116. Melalemma humifusa llook.— (liiy IV, 218. 

Hauleursau-dessus d'Usliuaia, región alpine, vers 550-600 m.; 
source gauche du Rio Grande, rochers, 800-900 m. (N. A. 1896, 

n''^' 479-481). 

117. Gnaphalium spicatum l.um.— Giiy IV, 227.— Hook. Fl. Ant. II, p. ;^(i:i, 
laiii. ii;í. 

iMivirons d'Usliuaía (N. A. 1890, n"'' .553-556). 

118. Gn. affine DUrv.— ( lay IV, 231. 

lio Navarin, roches liüoralcs (N. A. 1896, n"* 5,57, 558). 



— 383 — 

119. Gn. supinum p. subacaulis Wahlbg.— DC. Prodr. VI, 245.— Pliilippi, 
Catal. plant. vasc. cliilens., 2H (iletenu. Di-. F. Kurtz). 

Planta pumila (3-4 cm. alta) araclinoideo- tomentosa, capi- 
tulis paucis Ínter folia summa subsessilibus. 

Houteurs au-dessus du torrent «Ushuaía», región alpina 
supérieure (N. A. 1896, n» 500). 

120. Gnaphalium sp. ? 

Presqu'íle d'Ushuaía (N. A. 1896, n" 559). 

121. Abrotanella emarginata Cass. — Gay IV, 247. 
Presqu'íle d'Ushuaía (N. A. 1896, n" 478 b). 

122. Leptinella acaenoides Hook. et Arn.— Gay IV, 249. 

Ushuaia; Harljci'ton llarbour, sur les i)lnge (N. A. 1896, 
n"^ 477, 478). 

LOBELIACEAE. 

123. Pratia repens Gaud.— Gay IV, 321. 

San Juan del Salvamiento (Isla de los Estados), tourbiéres; 
source gaucho du Rio Grande, región alpina (N. A. 1896, n"' 
598-603). 

ERICACEAE. 

124. Pernettya pumila Itook.— GaylV, 3.52. 
(Varietatcs : minar ct empefñfolin Hook). 
Fructus majuncuU albidi vcl pallide i'osei edules. 
Environs d'Ushuaía; vallée de l'Olivaía, tourbiéres, 150-200 m.; 

ile Navarin, tourbiéres; liuuteurs au-dessus d'Ushuaía, región 
subal|iine; hauteurs de la riva droita du torrent «Usliuaia» 
(Mont Pyramide), rochers, 1040 m.; source gauche duRio Grande, 
región alpino (N. A. 1896, n"^ 618-631). 

125. P. mucronata Gaud.— Gay IV, 354. 

Environs d'Ushuaía, dans la plaine et les tbréts; ile Navarin, 
sierras pierreuses, 200-300 m.; et partout ailleurs, dans la región 
inierieure (N. A. 1896, n»» 632-643). 

126. Empetrum rubrum Willd. — Gay V, .350. 

Environs d'Ushuaía; |)resqu'ile d'Ushuaía, dans la plaine; 
vallée de l'ülivaia, tourbiéres, 150-200 m.; soui'co gaucho du 
Rio Gi-ande, rochers, 800-900 m.; et })artout ailleurs, depuis le 
niveau de la mer jusqu'á la región alpine supórieui-e (N. A. 
1890, n»» 604-017). ' 



— 384 — 

EPACRIDEAE. 

127. Lebetanthus americanus Endl.— Gay IV, 361. 

Snn Juan del Salvamiento (Isla de los Estados) (N. A. 189G, 
n» 644). 

PRIMULACEAE. 

128. Primula farinosa L. viir. magellanica líook. Flor Ant. p. 337, üib. 2U. 
Environs d'Ushuaia, dans la plaine; vallée du Rio Olivaía, 

tourbiéres, 150-200 m.; ile Navarin, tourbiéres; hauteurs au- 
dessLis d'Ushuaia, región alpine; Mont Pyramide, región aipine 
(N. A. 189G, n"* 045-G49). 

GENTIANEAE. 

129. Gentiana patagónica Orles. — Gay IV, 405. 

Environs d'Ushuaia; presqu'íle d'Ushuaia, dans la plaine 
(N. A. 18UG, n«^ G54-GGÜ). 

130. G. patagónica var. gracilis niihi: 

Gracilior, teñera, minus i'amosa, foliis membi-anaceis, pau- 
ciflora, interduin 1-lloi'a, pumila. 

Vallée de TOlivaía; ile Navarin, tourbiéres (N. A. 180G, n"' 

(;G;^6G5). 

131. G. patagónica var. gracilis f. pumila uniflora. 
Planta vix pollicaris. 

Vallée du Rio Olivaía, tourbiéres, 150-200 m. (N. A. 189G, 
n"^ GGl, GG2). 

132. G. sedifolia H. B. K. var micrantha Weddell, Clilor. And., p. 73, 
pl. 53, B.— Syn.: G. Gay i DC. Prodr. IX, I06.-Oay IV, 407. 

Presqu'íle d'Ushuaia; environs d'Ushuaín, touihicres (N. A. 
189G, n"» G50-G53). 

BORAGINEAE. 

133. Phacelia circinata .lacq.— Gay IV, 'i.")!. 

San Sebastian, la plnge (N. A. 1890, n" 1140). 

LAHIATAh:. 

134. Scutellaria nummulariaefolia Ilook. — (lay IV, -iOG. 
San Sebastian, la plage (N. A. 189G, n» 1141). 



— 385 — 
SGROPHULARINEAE. 

135. Ourisia breviflora Benth. in DC. Piodr. X, 493.— Gay V, 134. 
Houleurs nu-dessus d'Ushuaía, región olpine (N. A. 1896, 

n" GG8). 

136. Calceolaria plantaginea Sin. var. a. magellanica Clos. — Gay V, 184. 
Vallóede I"OIivoio, forcts infcrieures (N. A. 189G, n"^GGG,GG7). 

PLUMBAGINEAE. 

137. Armería chilensis Boisa. — Gaj^ V, 101. 

Environs d'Usliuaía, la plage (N. A. 189G, n<" 752-75G). 

138. A. bella N. AlbolT n. sp. (tab. Vil). 

Dense caespiloso, rhi/.omate verticali ápice muilicipili, cau- 
libu.s basi Ibliis emorluis brunneis dense veslilis, f'oliis angusle 
linearibus scapo angustioribus i-nerviis basi diialolis vaginan- 
libus giabris vel obscure et brevi,ssime ciiioialis crassiusculis, 
scapis liuniiiibus folia parum (1 'A-plo) superanlibus crassiu- 
sculis dense pubescenUbus, capilulis eleganlissiinis rubeliis áureo 
et albo variegatis, involucri phyllis omnino membranaceis ru- 
beliis exterioribus ovatis obtusis rarius subacutis mucronatisve 
dorso nigricantibus, inlerioribus majoribus ialissimc oljovalis 
obtusissimis pallide roséis margine aureis, pedicellis brevibus 
calycibus obconicis basi el ad ñervos pilosiusculis, corollae 
laciniis lanceolalo-spatliulalis oblongisve basi parum allcnuatis 
ápice truncatis subrotundatisve inlerdum subemarginalis mu- 
ücis. 

Planta 5-10 cm. alta. Folia 2-5 cm. longa, circ. 1 mm. lata. 
Scapi 1-2 mm. lati. — Capitula spbaerica. 

Species pulcberrima, inter A. hrachyphyllam Boiss. et A. An- 
dinam Poepp. (Gay V, 191) collocanda; A. brachyphyllae próxima, 
ab ea foliis longioribus angustioribus ñervo manifestó pcreui'- 
sis, scapis crassioribus, pelalis muticis distinguituí'. 

Hauleurs au-dessus d'Ushuaía, región alpine, vers 550-G0()m. 
d'alt. (N. A. 189G, n"» 757-7G1). 

PLANTAGINEAE. 

139. Plantago maritima ];.— Gay V, lOfi. 

Ushuaía, sur la plage (N. A. 189G, n"'' 733-741). 

140. P. monanthos Hook. Fl. Ant. II, 340. 

Environs d'Ushua'ia, auprés de la cote; hauleurs au-dessus 



— 38G — 

d'Usliu<aia, región alpine, vers 550-600 m.; soui'ce gauclie du 
Uio Grande, liciix liuuiidos, 400-450 m. (N. A. 189(), n"^ 742-751). 

PROTEACEAE. 

141. Embothryum coccineum Forst.— Gay V, 306. 

Pi'csqii'ile d'Usliuaía; embouchurc du Hio Olivnía, sui' les 

rochers ; environs de Vestaneia de Mi'. Bridges (Harberlon H.), 

foréls; ile Navarin, sierras i'ocailleuses, 200-300 m. (N. A. 189G, 
n°» 715-732). 

THYMELEACEAE. 

142. Drapetes muscosus l.iun —Gay V, 317. 

Ile Navarin, tourl)ióres, au bord des lagunas; source gauche 
du Rio Grande, región alpine, vers 800-900 m. (N. A. 189G, 
n»^ 710-714). 

SANTALACEAl'^. 

143. Nanodea muscosa Banks.— Gay V, 325. 

Vallée du Rio Olivaia, lourbiéres, 150-200 m.; source gauche 
du Rio Grande, rochers, 800-900 m.; ile Navarin, tourbiéres 
(N. A. 1896, n°^ 693-695). 

144. Myzodendron punctulatum Banks, et Soland.— Gay III, 169. 

ICnvirons d'Usliuaía; ile Navarin, foréts li llórales (N. A. 1896, 
n'» 696-701). 

145. M. quadriñorum 0(1— (iay III, 172. 
Flores in ramulis 4-6. 

Environs d'Ushuaía; ile Navarin, foréls inlórieures (N. A. 
1896, n"^ 702-709). 

Obs. II esl curieux (|ue je n'ai pas renconlré le M. brachijstd- 
clmini DO. qui est pourlanl si cominun dans la Terre de Feu. 

Mes exeniplaires représenlent le vrai M. (¡iindrifloru»!, ayanl 
une feuille au sommel de chaqué brancbe fleurilere (ramulis 
ápice foliiivi Inte oblongtnn et secus latas saperias flores 4 sessiles 
■unilaterales gerentibus.... — voir Gay, 1. c). 



— 3S7 - 

CUPULIFl'RAE. 

146. Fagus antárctica Foi-st. — W. Honk. Joiirn. of Bot.,t. II, p. ViG, t. VI!- 
-D. Hook. Fl. Ant. II, t. 123!— Gay V, 391. 

San Juan del Salvamiento (Isla de los Estados) (N. A. 189G, 
n"^ 678-G80). 

147. F. antárctica ¡3. bicrenata IJC. Piodr.! 

Environs d'Usliuaía, foréts littorales (N. A. 1896, n»' G81-G8G). 

148. F. antárctica foinm latifolia F. Kurtz Ilerb.! 

Foliis membranaceis glaberi-imis orbiculato-ovatis lobatis 
margine elegantissime acate deiiliculatis, nervis subías i)i'oe- 
mincnlil)us perpaucis (lalcralil)as 3-4). 

lio Navarin, furóts inlericui-cs (N. A. 18'.)G, n" G87). 

149. F. antárctica var. palustris inihi : 

Arbuslus 3-.5 ped. altus, i-amulis junioribus dense et mol- 
liter pubescentibus, foliis j^anris ovatis coriaceis supra nilidis 
viridibus subtus pallidis glahris glandulosis ad ñervos et pe- 
tiolos tontum parce pubescentibus, margiite crispo minute ef 
crdrre dentkiúato-crenuJath, (denliculis oblusis margine incrassath) , 
reticulato-venosis, nervis lateralibus paucis (3-4) subtus valdo 
|)rominenlibus. 

Valdc aflniis var. y- uUf/inomc DC. Prodr., foi-san ojus foninr 
glahrnta. 

Vallée de l'Oiivaía, lourbicres, 150-200m.; ile Navarin, el 
ailleurs. Plante caraclérislique des marais et loui'bicrcs (N. A. 
189G, n»' G88-690). 

150. F. antárctica var. subalpina inihi: 

Arbustus 4-G ped. altus, ramulis junioribus dense pube- 
scentibus, foliis parvis sed quam in var. [iraecedenteinajoribus 
(ad 2cm. long. X18mm. lat.) orbiculato-ovatis coriaceis nitidis 
supra viridibus subtus pallidioribus, glaberrimis subglandu- 
losis ad ñervos et petiolos parcissime pubescentibus, subdu- 
plicalim minute denlalo-crenatis, interdum obscure sublobatis, 
reticulatim-venosis nervis lateralibus perpaucis (3-4) subtus 
valde prominentibus. 

A varietate praecedente differt foliis majoribus latioribus 
glabi'ioribus subduplicatim crenulalis. 

Ilauteurs au-dessus d'Usliuaía, región subalpine, vers 501) 
mctres (N. A. 18%, n"' G91, G92). 



— 388 — 

151. F. betuloides Mirb.— Gay V, 393.— Hook. Jouvn. of Bot., 1. c. 
UsliUQin, ile Navarin, ile des Elals, et ailleurs, depuis lu 

legión inférieure jusqu'á la región subalpine, 400-450m. (N. A. 
n"' G69-G77). 

NAJADFAIC. 

152. Potamogetón SI).? (Planta sin lloribus). 

Ile Navarin, dans les ruisseaux, vers 200 m. d'alt. (N. A. 
189a, n"^ 775-779). 

153. Triglochin maritimum Ti.— A. D(!. Monogr., vol. 111, p. 07. 

Varíelas vel forma 7iana, 1-2 poUicaris. 

Environs d'Ushuaía, dans les marais (N. A. 189G, 78G-792). 

154. T. palustris L.— A. DC, 1. c. 

Environs d'Ushuaía, dans les marais (N. A. 1896, n"^ 780-785). 

155. Tetroncium magellanicum WilliL— Gay V, 428. 

\'allée de rOlivaía, tourhiei'es, 150-200 m.; ile Navarin, 
Loui'hici'cs; sourcc gaucho du Rio Grande, licux: húmidos, vers 
-íOO-450 m. (N. A. 189G, n"» 793- 798 V 

ORCHIDEAE. 

156. Chloraea Commersoni Brong.— Gay V, 459. 

l'olia dilTormia : alin, l'asciculum slerilein formanlia, ovalo- 
lanceolata longe et gracililer peliolata; alia, caulina, sessilia 
basi atlenuata vaginantia ovata vel ovalo-oblonga obtusissima, 
superiora mullo minora angusliora oblongo-lanceolata cauli 
adnressa longe-vaginanlia. Spicae densissimae muUiHoi-ac. Flo- 
res lulei. Rracleae lanceolalae aculae ovarium subae(|uanles. 
Eabellum ad médium nigrocarunculatum Irilobum parvum 
(4 mm. lantum longum) sepalis 3-plo brevius, lobis laleralibus 
lale ovatis vel semiorbiculalis integris, intermedio angusliore 
longiore liguliformi carunculis nigris elongalis densissime tecto. 
Sépala inl'ci'iora pelalis anguslioi'a ápice longe subulala incras- 
saia nigra. 

Ilabitu (foliis dilíormibus) C//1. Bouganvillca)>nm Franchel 
(Miss. au Cap Horn, Fhanér., p. SGG) referí, ab en lloribus 
minorilnis intense lule.is nec albis, tabello non .stiji¡l<tlo margino 
non fbnbrialo facile dignoscenda. 



— 389 — 

Species foliis diffoi'inibus, seiialis iufci'iorihus ni)ice indurn- 
lis longe subulatis nigris, labello parvo, íloribus densisshne 
spicatis pai'vis intense luteis insignis. 

Environs d'Usbuaía ; ile Navorin, foréts inférieures (N. A. 

189G, n"' 831-848). 

157. Ch. magellanica Hook. (?).— Gay V, 460. 

Foliis ellipticis et lanceolato-eilipticis obtusis superioi'il»us 
subaculis, l)i'acteis ovalo-lanceolalis aculis flores subaec[uanlil)us 
ovaría superantibus, spica 3-7 flora, floribus mediocribus pa¡- 
lide luteis, labello sepalis breviore obscure trilobo triangulai-i- 
cordiformi ad inarginem et ñervos nigro-glanduloso, lolíis Ijre- 
viterovalis margine sublaceris, subaequalibus vel intermedio 
loiigioro. 

ültcrius obscrvanda. 

lie Navarin, sieirns i'ocailieuses, 200-3U0 m.; arcliipcl d'Us- 
huaia, rochers (N. A. 1896, n"' 826-830). 

158. Codonorchis Lessoni IJiidl.— (íay V, 474. 

Environs d'Uslmaía; vallée du Rio Olivaia, foréls onil)ragées 
100-200 m. (N. A. 1898, n"» 823-825). 

IRIDEAE. 

159. Sisyrinchium junceum Meyer. — Gay VI, 25. 

lie Navarin; prcs(|Lrilo d'UsliuaTa, sur les roches litloi'alcs; 
Ushuaía, sur la plage (N. A. 1896, n" 799). 

LILIACEAE. 

160. Callixene margínala Laiii.— Gay VI, 43. 

San Juan del Salvamiento (Isla de los Estados); vallce du 
Rio Olivaia; envii'ons d'Ushuaía; ile Navarin; dans les l'oriMs 
inférieures (N. A. 1896, n"' 766-774). 

161. Astelia purnila R. Br.— Gay VI, 136. 

Source gauche du Rio Grande, región subalpino, lieux bu- 
mides, vers 500 m. (N. A. 1896, n'"' 762-765). 

JUNCAClsAE. 

162. Luzula Alopecurus IJe.sv. — Gay VI, 138. — Ouclien. Monogí'. .Iiinc, in 
Kngl. .lahrb., 1890, p. 136-137. 

l'lnvirons d'Usbuaía; pres(|u'ilc d'Usbuaía; vallée de l'Olivaía, 
foi-éts inférieures (N. A. 1896, W" 809-814). 



— 390 — 

163. L. antárctica Hook.—(iiiy VI, 139.— Buclien., 1. c. 

Hona spccios. Sépala quam in L. Alopectnus inojoi-a crelire 
el longo limhi'iato-cilialn. Planta variot, secundum alliUidincni, 
2-f) pollicaris in excelsiorihus pumila vix 2 pollicoris. 

llauleui's au-dessus d'Usliuoín, vers 550-()0()m.; Moni l*>rn- 
mide, i'égion alpine; souree gauche du Rio Grande, rocliers, 
vers 8()()-l)()0 ni. (N. A. i89(), n"* 815-819). 

164. Juncus Scheuclizerioides < laiul.— liucUcnaii, l.c, [i. 2,S'i.— (iay VI, l'i'j. 

Souree gauche du Rio Grande, región subal])ine, lieux hu- 
mides, vers 400-450 m. (N. A. 189G, n» 822). 

165. J. Scheuchzerioides Gaiul. var. inconspicuus Hook. — Bnelienaii, 1. c, 
p. 287. — S)'!!.: J. incuns¡ncaus Daiiiont d'Urv., Fl. des Maloiiines. 

Planta pusilla, vix pollicaris, dense caespitosa, capitulis 1-3 
Horis. 

lie Navarin, tourbici'os au bord des lagunas (N. A. 189(), n"* 
820, 821). 

166. Marsippospermum grandiflorum líook. Icón. VI, 533. — liiiclicMian, 
I. (•,., |i. ti(i.— ¡{oatkoii-iii (/ramli/lont lliiok. Fl. Ant.— (~!ay VI, l'iil. 

N'allóe de rOlivaía; lie Navarin; San Juan del Salvamienlo 
(isla de los Ivstados), lourbiéres (N. A. 189G, n"^ 800-80()). 

167. Rostkowia magellanica Hook.— Buchen., 1. c, p. "lO. — fiav VI, IfiO. 
He Navarin, lourhióres (N. A. 1890, n« 807). 

168. R. magellanica loiina pumila : 

Minor, 2-3 -pollicaris, f'oliis scapum superantihus, sei>alis 
brevioribus minus aculis, stylo elongato. 

Soui'ce gauche du Rio Grande, región alpine (N. A. 1891), 
n" 808). 

FILICI'S 

169. Lomarla alpina ,S[)ieii^'.— Hook. l'l. \\\l. II, 3!)2. 

l'Jivirons (l'llsliunía; ¡le Navarin, forcls litloi'alos (N. .\. 
189(i, n"" 8i9-8r.3). 

170. Asplenium magellanicum K'auU'. — (iay VI, áO'i. 

línvirons d'Usluia'ía; valide de TOlivala, t'orcls ¡nférieures 
(N. A. 189G, n"' 85()-8.59). 



— 391 — 

171. Grammitis australis llrown — Poly2wdiu»). ausIralc'Meít.—llook. Syn. 
Filie, 322. 

Vallée du torrent «Ushuaío»; vallée du Rio Olivaío, foréts 
inférieures, 100-200 m.; San Juan del Salvamiento (N. A. 1896, 
n«» 860-8GÍ). 

172. A. coriaceum Sw. — Gay VI, 513 sub Polyslicho.—A. Capense WilKl. — 
Ilook. Syn. P'ilic. p.255. 

Isla de los Conejos (Rabbil-Island) (N. A. 1890, n°»8G8-872). 

173. A. vestitum Sw. — Gay VI, 516 sub Polyslicho. — A. aculealum Sw. 
— Hook. Syn. Filie, 252. 

San Juan del Salvamiento (Isla de los Estados) (N. A. 1890, 
n» 873). 

174. Aspidium sp.? ex affinibiis A. i'eslili ct A. coriacei. 
He Navarin (n" 874 — communiqué). 

175. A. mohrioides Bory.— Hook. Syn. Filie, 252.— Fl. Ant. II, 3!)2. 
Houteurs de la rive droite du torrent «Ushuoia», región al- 

l)ine (N. A. 1890, n"^ 865-807). 

176. Cystopteris fragilis Bernh. — Gay VI, 519. 

Environs d'Usliuaía et ailleurs, dans les forets iníoricurcs 
(N. A. 1896, n"» 854, 855). 

177. Hymenophyllum tortuosum Hook. ct Gr. — Gay VI, 52!).— líool<., 1. (;. 
San Juan dol Salvamiento (Isla do los l'lstndos) (N. A. 189(), 

n"^ 875-887). 

178. H. Thunbridgense Sm.— Gay VI, 530.— Hook., 1. c. 

San Juan del Salvamiento (Isla de los Estados) (N. A. 1890, 
n- 918, 919). 

179. H. secundum Ilk. et Gr.— Hook., 1. c. 

Environs d'Ushuaía; vallée du torrent «Ushuaía», foréts (N. A. 
1896, n"' 888-917). 

180. Hymenophyllum sp. ? //. TMmbridgensi afñnis. 

Planta pusilla (1-1'Acm.) dense caespitosa, rachide non alata, 
Irondibus pinnatis, pinnis hifidis segmentis breviter oblongis 
spinuloso-serratis glabris, valvis ovatis vel ovato-oblongis in- 
legris. 

San Juan del Salvamiento (Isla de los Estados), vallée du 
Uio Olivaia, foréts, 100-200 m. (N. A. 1890, n»» 921-923). 



— 392 — 

181. Hymenophyllum sil? Speciei praecedenti similis. 

Source gauclie du Rio Grande, rocliers, 800-900 m. (N. A. 
189G, n» 920). 

182. Trichomanes caespitosum Hook.— Gaj' VI, 536. 

San Juan del Salvamiento (Isla de los Estados) (N. A. 1800, 

n° 02i). 

183. Lycopodium clavatum T.. var. magellanicum Iloolí. Fl. Ant. II, f!í)'i. 
—L. magellanicum Sw. — Gay VJ, 5'i5.— Siiring, Monogr. dos Lyco[iod. 
p. 9G. 

Envii'ons d'Ushuaía; vallée du Rio Olivaía, foréts inférieures 
(N. A. 189G, n"* 925-933). 

184. L. clavatum var. magellanicum l'oi-ina nana. 

Planta V2-2 pollicai-is condénsala. 

Presqu'ile d'Ushuaía, sur les «balsam-bogs»; source gauche 
du Rio Grande, región subalpine, 400-450 m. (N. A. 1896, n"* 
934-937). 

Dr. N. Alhokf. 



La Plata, 15 juillet 189G. 



y. (leí Museo k La 



Canal Beaoic — Tal). 



Rey. (Ii'l Musco lir La Piala, 




[((■i. (M JIosivi (If Lii Plata. - Toiiiu \1l. 



N.AM.-PlJDi.CiBiIMf. — Tib. 




4 ^) 




Acacnct niidicaiiüs i\. Albott. 



392 — 



Rey. del Museo de La 



te, (li'litaiiaa Piula. -Tomo vil. 



N.AWí.— llallí. faalBcaí(1e.—Tá II. 




Nassauvia hclerupliyUa H. AlbolT. 



rv. lid íliisi'o ili' Lii riiilü. 



Ulliüíf, Pliiiil. ranal Eeayk- Tal), IV, 



Ri'v. (Id Myst'o dr La Piala, — To 



Ficr. ilfl Jlusfo lie ia I'IíiIíi. - Tomo Vil. 



N.AItiüíf.—Pto. Canal Beaglc.-Tati. III. 




Macrac/iíienium /bliosiim. — N. Alboff 



Picv. (Id Mosco lie La Plahí, — Toiíin Vil, 



N,í\lljoíí,~--Pl!iiil. CíiíiiilBeiioic-TaUV, 



\'\\\.^^ 




/,%>v.'n-. 







Senecio Kuricií N. Alboff. 



TALLERES DEL MUSE 



h. M üm ilr l;i llalli. - loiiiii Vil, 



Ni'-'íaU'. 




culaüls. — íN. AluoF]- 



mt^ 



rfyMM 



wmm 



en lie L!i naiii. 



-Plaiil, tíiiialBcaé, — Tal), 



Fig. 1 




Macrachacninm foliosiDii. — N. Alboff 
a — llcuron; b — ciaminc: c — slylc. (loul csi agrandi) 



•:^4i 



ilí 



\¡i!,//^ 



Senecio Kiirtzü. — N. Alboff 
ii — llcuron rcgulier. b — sivlc; c — ctaminc; d — flcuron avorté. 




Saxífraga Albowiana. — F. K.URTZ 

íi — plante, port general (légcremcnt agrandi); b — id. (gr. nat.); c — souclie stcrile (gr. nal. 
d — íleur; e — pélale: / — graine. 



Rrv. lili ]\m) (Ir L;i Pliíja.- To 



iiiiolc, 




Armería bella N. Alhoff. 



TALLERES ÜEI- MUSEO 



ov. (Irl Miisi'fl (le L.i Plíilii, — Toiiin Vil 




lli'V. ili'l lliisi'i) (Ir Lü l'liilü, Toiiiii \'ll. 



'lililí. Ciiiiiil Hfiiülc, -Tal). (I. 




Acaena leiicra. — N. Ai.iioi-'i 



CYPERACEAE ET GRAMINEAE 



Dr. 1^ ií;. k u rj t t: 



CYPi';Hyvci';Ai': 

185. Elynanthus sodalium (Ihii'iol) Franclii.'t, ÍMiss. ;iii Cip lloin, ¡'lianéro- 
gamic, i>. S'T), pl. 8, A. 

lio Nnvnrin, loiirhióiTis nu Ixird (|(_^s InciniKis: sniii'co íiniiclio 
(lii lÜi) Crniidí-, l()iirl)iri('s siii)iii|nii(^s (N. A. ISDC, u'"^ '.KiS-Ujl ). 
Arní f/í'(ii/i-íi¡¡¡/ií'fr. (oi'ra Kiicgiiiiiii. 

186. Uncinia Lechleriana Stciul. Kyn. ühiiniu;. 11, 2'i/i. — üückeler C}'|ier. 
Kgl. llorb. r.erlin JI, 1607. 

Viillée (lu Rio Oüvnía; soiircc í,'iuu',lie du Rio Grande, forcLs 
in(crieui-es (N. A. 1890, n"» !)i-2-y:.l). 

ylrca gro(/nipl/ira.: Lori'a [''ucgiana, IVcLuin Magcllanicuin. 

187. U. Kingii l¡.M.Ü: in llndk. l'^l. AntarcL II, ¡i. .'^0, L J'i5. — (liiy VI, 232. 

SourcG fiaurlic du líio Grande, rói;¡on aI|iino (N. A. 18!)G, 
n"' ().")2, '.r.:!). 

A/Tíi f/<'i>¡ir(ipJ//rn: l'riMmn iMagolianicnni, lori-a l''ii(^g¡nna. 

188. Carex canescens L. (5. alpicola Walilcuby.— r.rn-lvi'lL'r, 1. (■. II, ¡i. lí^S. 
— O', siiinlis D'IJi'v. — Oa}' VI, 210. 

He Novarin, tourbiei'es qu Ijorddes huiimas (N. A. 1890, a" 954). 

Arca (/eographica: Europa nrct., Ijor., nlpin,; Gi'ocnlondia ; 
Auierica s('|)l,. l)(ir.-al[>¡ii. (Alaska, Ganada): loiTa Fucgiana; 
insLilae Maclovianae. 

romo r/7. 3 8 



— 39-í — 

189. C. atropicta Stoii.l. Syii. (lliiuüic. II, ;.'0'i.— (".liHebii -li, SmhIi. acl Moraiu 
Ai-HVnUn. :.>! 'i. — li.irkulrr, I. c. 11, I.'i'i.S. — C. Fucgina I!. A. J'liil. \u sclicl. 

Ushuaíi) ; vallóe du lliu Olivaía, iiiai-ais el toui-biúi'es (N. A. 
189G, n"^ \)'M, Díü-UOí). 

Área geograph/cíf. Argenlina (S¡en-a Achala de Ci'irdoba, Cur- 
(I¡llci-a de Mendoza); IVelmn l\TníJ,ollan¡cuin ; lei'ra Fuegiaiía. 

190. C. propinqua Nees et Mryen.— G:iy VI, 209(excl. syiiüii.)— * iii^^t;!). Syiub. 
iul Flor. Argiiiitin., \>. 3l'i. 

UsliLiaía (N. A. 189(), n" 9G0). 

Área gcograpJiica: Andes Aoi|ualorian., J3(jiivian., Arycnlin. 
(incl. Sierra de 'l'ucunian, S. Achala de Cúrihjha), Chilcns., 
IVelmn ^h^,^■ellan¡(•um, lei-i-a Fuegiana. 

191. C. magellanica Luiii. — Gay VI, 21;i.— FranchcL, 1. c, 377.— Hockeler, 
1. c, l'i2S. — C. ceriiita li. \. \'\\\\. iii .sclieil . 

Sliymala ialenliun -i! ! 

Vallée du l^io Olivaía, Loui'hiére.s, 150-200 ni.; source gauche 
du Rio Gi-ande, lourbiéres subalpine.s (N. A. IS'Jli, n"* ',)0r)-97í). 

xirea geographica: Islandia, Europa ai'ct., huí'., al|)in., Anioi'ii-a 
.sept. hor.-Di'., (lanada, ^^a^l•ouvel•-Island, (-hile aus(i\ (C. rcnma 
\\. A. IMiil.!); IVi'linii Magcllaiiicnni, hM'i'a {''uegiaiía. 

192. C. trífida (Jav. var. Franchetii Kiii-tz.— Syn.: C.tn'/idít (L'uv.) Franclu:!, 

1. c, yr;. 

Al) icone planlae lypicae (Cav. Ic. et de.scr. pl. Y, ITD'.i, 
p. i!, lah. íCif); Schkuhi-, Riedgra.ser Oooo lig. 202) el speci- 
niine auckiandico heri)arii moi varíelas f'uegiar.a dilTerl spicuiis 
.semel vel l)is miaorihus, arislLs permullo brevioribus, ulriculo 
•submembranaceo albescenle, iilus minu.s purpureü-i)iclo. S|ii- 
cula suprema saepius ápice l'einina. 

Source gauche du Rio Grande, región subal|iine, luurbicre.s 
(N. A. 1890, n"^ 9r)5-9r)8). 

Aren geograplúca variettitk: Ierra Fuegiana; plantae ti/piaw: 
ins. Muclovianae, Nova Zelandia el insulao adjacenles i^Chal- 
hain, Snares, Anlipode, Au("klands, Campl)ell). 

193. Carex trichodes Slcinl. Syii. Su|i|il. iiu/.l. iii üiickclcr (.'yp. kgl. Ucili. 
liurliii, II. lir/.( (Lliiiiaea XX.MX, 1. S. :2<.\.) 

•Sperics C. ¡H/lg/r/cl/n/i/i Mnhlhg., C. rirriiuidltit'- G. A. i\icy. 
oí ' '. iiitnliiuw i'Vie.s a ni ais. 

llauleurs au-(le.s.sus iril-sliuaía, lieu.x huuiides, vers 550^1. 
d'alt. (N. A. 189(). n« 1150). 

Área grog rapli/cn: Chile (Cordillei'a de Rauc<i), l'^uegia. 



395 — 



GHAMINEAE. 



194. Hierocliloé antárctica 1!. tív. — Gaj' VI, 2'Í¡.—H. Maíjcllanica Hook. 
ni., Franehtít, ]. c. 380. — iJ. arenaria Steiul. Syn. Gliiin. I, 'jl6 (Lechler 
pl. Magell. 11° 11.381). 

lie Niivíifiíi, Vnllée du Rio Olivnía; source ííauclio du líio 
(iroiule, Ibi-cls inlerieures (N. A. 18«)(3, n"» UTo-OOO). 

Arca (jeographica: Cdiilc auslr.; IVcluiii Mogelinnicum; Ierra 
l''uegiana; ins. Maclovianae; Nova Ilollandia; Nova Zelandia 
(incl. Snarc Islands). 

195. Alopecurus alpinus Sin. — (jay VI, '2()(). — [''raiirlict, 1. c,., 380, — .1. varie- 
íjaliis Stoiiil. Syn. Gliiinac. I, l'i8. (Lecliloi' [il. iiiagollan. 11391) 

Usiluaía; ile Navarin, inarais el prairie.s liumide.s (N. A. J8%, 
n"' yOl-OOG). 

Área geograpliica: Groenlandia, Scotia, Spilzhergen , Rossin 
ai'ct., Sibiria arcL, freUiin Beringianurn , America ar'cl. et 
■sepl.-alpin. (Colorado, Gray's Pcak, 11-14000 [)., H. N. Pal- 
l.ei'áon 18S5, n" 1591); Andes Argenlin. (INlendoza ausU'.) Gliilo 
••lustr. {A. antnrcticus Vald. el A. bradeosus R. A. Philippi in 
lici'l).!); frelurn Magellanicutn, teri'a Fuegiana. 

i'lxslal lornia (U.sliuaia, n" ü!)3) glumi.s rcriililiu.s eximio 
clialyboi.s (clial\ lii-nitcnliliu.s), ex qIüs locis milii non nota. 

196. Phleum alpiuum Ij.— Gay VI, 2G2. 

Ushuaía, sur la lisiere des foi'éts (N. A. 1896, \r' 997-1001). 

Área geogrnphica: Groenlandia, Islandia, Sjiilzbergen, Europa 
■u'ct. et alpin., Asia minor (moni.), Caucasus, Al'fgiíania 
(10-11000 jí.); Sibiria allaíca, Kamlsclialka, Unalasclika, America 
arel., bor. — or., alpin. (Colorado, Siei'ra Nevada Cal.), México 
(Orizaba, 10-12000 p.). Andes Argentin. et Cbilens., regio 
Magellanica, Fuegia. 

197. Mühlenbergia rariflora Ilook. íil.— Gay VI, 303. 

i^cnlham (.íourn. Linn. Soc. Bol. XIX, p. 81), lianc spccicm 
ad Slipaiii. ducil, sed liabilu melius cuín Miildciihcrgia coiivcnil. 

Hauleurs do la rive gauche du lorrent «Usbuaía», región 
alpine (N. A. 1896, n" 1002) (f. spiculis rarissime bifloi'isü). 

Arca geographica: Ierra Fuegiana. 



— -.m — 

198. Agrostis Magellanica I.aiu.— (lay VI, filíi. — l''i'.nu-li(;t, 1. c, p. oS]. 

iMivimns (riJrtliunía (N. A. l.SDC), W" lOOí-lOi;]) ( loi-iiia IViliis 
iih'¡ii(|iio i;lal)i-is: s|)('c,¡iii(ín viildiviamim a el. l!. A. l'liili|i|ii 
iiHSSuin ac(|Uü IVilia ylahra exliiljol). 

Aren gco(jrapl¿ie<i: Chile auslr., IVetuin Magellanicuní, len-a 
Fuegiano, insulao ¡\Inclovianae, Ivergiielen Isl., ¡nsiilae Novae 
Zelaiuliae ndjacentos (Snnres, Anlipode, CainplioU). 

199. A. brachyanthera Steml. Hyn. (iliauuc. I, •'i22 (ex (loscriptioiiü). 

Harl)ei'lon Harbour (N. A. 1896, n» 1003). 
Obs. Speciinen ílavosccns forinam typicam (gluma lorlüi 
ai'islata), spocinion vidlascons foi-nian nuilic-aiii ropraosonlal. 
Aren </r¡)i/r(iji//if/i: IVcUiiii Magcllaiiicuin, loi-ra iMicgiaiía. 

200. Calamagrostis Suka Speya/./iiii, Aniiiíj. Mus. Nac¡(ju. liiimiot; .\iri's \', 
ISÍKi, p. 80, tab. 4 1'. B. (Icón pessimiun!). 

He Navarin, tourbiéres (N. A. 189G, n" 1014). 
Araa ,jeo¡/raphicn: Ierra Fuegiana. 

201. Deyeuxia erytlirostachya \i. Do.sv. — Gay VI, o?'i, lab. 78, 1'. 1. 

lIaiiLOü!-s (Ií; la rivc droilc du lorrcul IJsliiiaía; sourco 
gauche du Hio Cirandc, región alpine(N. A. 18ÍX), n"^ 1015-lOlN). 
Área (jcograplticíi: Chile ceñir.; térra Fuegiana. 

202. Arundo pilosa D'Ui'V. l''l. diis ¡Maloiünos, 3:1— l'Vaiiclict, I. c, p. ÍK). 

— Xiupíiidesintis íiaslriUis lii'ongn, iii Diipei'i', Voy. Ooiinillc :il, lab. VI. 

— Kimlli, línuni. 1, 2'i7; 11, lili 

He Navai'in, loui'hicre.s (N. A. ISIM), n'« 112()-lli")). 

(■)/«. A. pilosa D'llrv. el A. (¡aijaiia \\. Dasv. (Cay ^'l, .'Mi) 
ari.slis loi'li.s gliiniam suliacipianlihns v. acípianlihus gaudíüil. 
Cl. lieiilhaní (Con. pl. 11!, 1170) liunc oh characUM-cni polius 
soclionaleni (pianí giMiuriciini planlaní (diilensom c genero cxcln- 
dil. Ueni niagis nalnralcni niihi esse videlur, ducenle Ivuntliio 
genus in secliones duas dividei'O, ipiarnni allci-a species duas 
(:ilnla.s ((|uae nolis cs.sonlialihns hene congrunnO, allcra celei-as 
complectilur, et c|uas ila delinii-e iicel: 

Süclio I. (Dona.c Kth. iMUiin. I, 2-íG, eniendal.). — (iliinia í'w- 
iiiis a|iic(; [lilis iiiinu.s hiliihi hrevissiine inucronala vcl ari.slala. — 
l''olia plana; ligiila iirevi.s aiMUilari.s v. snhnulla, margine plus 
miiuis ciliala; paniriila dilTiisa; .spicnlae 2-.") llurae. — A. Donar 
I,., .1, í'liiiiaiía 'l'üVi'., A. MaiirilaiiicnüeaW, ^1. Madascareiisis Klh. 
(.1. Jleiinandiaita Ivlh. ser. Hi'iilham, 1. c.), .1. cui/spifiia )'\)rst., 
A. nítida Klh. in 11. el H. 



— 397 — 

Srrí/o II. [D/ii/llioi//'o¡is/'s iiiilii).— (Uiiinii lorlilis ii|iic(> hilolm- 
ImIíi voI hiciispidntii, iiiler luliulos niMsInln, iii-isUi i-crla lorln, 
iilinniiiii suliiiCíHirins vol iie(|unns. — Vo\\¡\ coinplicnln, ligula iu 
pilis soliiln, vni^inis superioi-ibus suUinlliilis, |);m¡c.ul¡i coiilríicla 
(\ol liixii), spiciilíic G-9-(lorao, — .1. Gnijaim. I_)esv.. A. pilofta 
D'lJi'v. 

Spocics cliiloiisi.s slalui'íi, roüdi-imi iiin£;n¡hul¡iio paii¡cula(pK3 
laxa iiiilaiiU; ad síviioiiis Doiiti.r. ¡iidolciu acc.edil ; plañía l'rvil- 
Icaiia auloiii liiiiiiilis (,'],<) cni.), paiuculn densa vai'¡ci;a[a. ailio- 
pildsa, ni,i;rcsccnli-ar¡sl,ala siiocics quasdaní Dnnfhon/ae in inc- 
moi'iaiii i'e\-()('al. 

Jrea ¡jpoijvapliica: insuhiG Maclovianac, tori'a Fuogiana. 

203. Deschampsia Kingii (ITook. lil ) M. Dosv.— riny VI, :«.").— Vr/sc/ín;» 
DoTci l''riuic.li<'i, 1, c, |). .'!,S'i, |il. IX (cf. Spcoaz/,. iu Anuid. Musco Niir.. 
(1<; 15nenos Ain3s, T. V. 1800, p. 88). 

iMivicoiis (nisliuaía (N. A. 1S9G, n"» 1028-1031) (C. rninis iníimis 
(pia((>Mi¡s); ilc Navni-in, forcls iiilcricurcs (f. rainis vei'licillalis). 

204. D. flexucsa (L.) ■rriii.— Oay VI, .>;57. — Krnncl'ct, 1. c, p. 38:!. 

Airliipcd (riisliiiaía (N. A. ISOG, ii" ]0;i2). 

Arca (/<'<iijni¡)¡ucii: ( li'ocnlandia. isiandia, l''a(M' ( )('r, Miii'opa 
oiiuiis, Caucasiis, Siliii'ia, America hor. r\. s(q>l,. (I .ahraddr, i'e^io 
Allaid., Colorado), (',1hI(!, rcixln Ma.i^cilanica, len-a l''iie;^iaiia. 

205. D. discolor Cl'hiiill) It. ct K.-(íny VJ, ;i37. 

lie Navai-in, ¡cierras rocailleusc.'^, 200-300 m. (N. A. 189G, 
n" 1033); Ushuaía (n"' 1034, 1035; forina ínter D. discolorem 
R. el S. el D. flexuosam Ti'in. and)¡guo). 

Arca, (jeocp-npliicd.: l'',ui-opa sepl. el niod., Chile se|)t., leri-a 
Fiiegiaua. 

206. D. antárctica (Hnok. (il.) V.. Dcsv.— Gay VI, .-¡38. 

Csliuaía (N. A. 1S90, n- 102/|-IO27). 

Aren (/en¡jra¡}hica: re.^io Magellanica [jliridiinii. clajaiiliihini. 
SlíMid. ex Heníh. el Ilook. Cen. Piaid.. III, p. Iins el e\ sp(>c. 
I.celilei'i: York-Uay, IX, l(Sr)3; Jllnixuxlraini patiihi I!. A. l'hi- 
li[)pi ex speeini. aidoris rnecuní ciinunnnicalis el janí nionenle 
Ct. Spega/zini in Anal. Mus. Nac. Hikmios Aíits \', icSOO, p. 
89); IciTa Fuegiana. 



— 3Ü8 — 

207. D. párvula (Iloük. íil.) M Desv.— Gay VI. 339 — Fianchct, 1. c, ]>. ;i.S'i. 
— Trisclunt ¡viroulam '&\h:'¿ív/.-¿. 1. c. j). 80. 

Haulcui-siiii-dessusd'lJ.shunía, región alpine ¡iilei-ieurecLsuiió- 
i'ieure, 5r)()-l)()0iii.; Iiauleurs déla rive droilo dii loi-rcnl Usliuaia 
(Moni Pyraniide) lochers, lOíOm. (N. A. ISOfi, n"^ 1020-102;]). 

Aroti ¡/i'dijrdp/iicíi: lon'a l''ii(!g¡ana. 

208. D. aciphylla (Kiaucliul) Spei^iizz., 1. c, p. 30, vai'. pumila FraiiL-li , 
1. c, p. 3S'ii 

Pi'esf|u'ilo d'Ushuaía (N. A. 189G, n" :019); .spocirnina manca. 
Aren geographica: regio Mageiianica, lori-a Fuegiana. 

209. Trisetum subspicatum (Ti.) P. de li.— Friinoliet, I. c, p. 38,').—.!. T/ain.- 
Cdiisp. l''|. (iniciil., ISSO, p. U\'i.—T.'phlcoidas (l)'lJrv.) KÜi.— (iay Vl,;i'i.s. 

a. Forma rohuata. {T. phleoides Klli. — T. malacopJiijUíim Slcuá. 
ex specim. auloi-.!) 

Ushuaía (N. A. 18%, n»' 1044-1053). 

p. Forma híimiliór, gracilis. 

Pi-e.s(|u'ilo d'Usiuiaía;- ilo Navai-in, lourl)i(''res (N. A. IS'.H), 
n- iOí-J ioí;í). 

obs. '1'. plihotdcs Klli. est rorina inlerinedia inler 7'. .s/i¡ispi 
caliíiii 1*. de B. a. comjiacttim J. Lgo el ■(. n'llo.sis.s/iiiini/ .1. I, ge; 
forniae graciliores supra intlicalae cum l'oi'ina (3. la.cins i. Lge 
<|uadrare videntur. 

Área (jco[jr:(pIiic:a: Groenlandia, Islandia, Spitzbergen, Mnropa 
arel., i)or. el alpin., Caucasus, Sihiria, America arel., hor. el 
alpin. (inel. (¡olorado), regio Mageiianica, lei-ra l'"uegiana, in.'^. 
Maclovianae, Nova Hollandia, Nova Zelandia, ins. Campbell. 

210. T. variabile K. Desv. vai-. P. virescens lí. He.sv.-Oay VI, 3;")!. 

\'all(';e du Uio Olivaía, lorcMs ¡nIV'rieurcs; Il.sliuaía (N. A. 
18'.)(i, n'« 1038-lOil). 

Speciei pi'oximae valde similis, sed foliis [¡ilosis, ovario gla- 
bro aliis(|ue nolis diversum. 

Arca c/eo(/rap¡i¡(;a: Chile ausli'. el ceñir., regio Magellanicn, 
Icri'a l''nogiana. 

211. T. cernuum 'l'rin.— FiancliGt et Saviiticr, líinun. pl. Inpoii, II, p. 173.— 
(iuo. ■riiiiil)er iii Hot. of Cal. II, p. 205. 

Sonrce gauclie du Hio Ci^aiide, región des l'oriMs (N. .\. IS'.ll), 
n"^ 10:Ui, 1037). 



— 399 - 

Obs. Spcciininn fiicgiana clmroclcrcm a c!. G. Tliurber 1. c. 
indicaluin: «uppermosl joinl of tlie rliacliis avíUi a long wcak 
aun» oj)liine exliibenl. 

Aj-ea gcof/raphica : Rossia arct. (?? cf. Fl. Ross. IV, p. 418: 
«ovario glahi'o»), Japonia, Vancouvcr IsIniiil, Silka, Oi'egon, 
Washinglon (W. Kückitat Co.; W. N. Suksdoi'f; VI. 1885!), 
('alifo)'nia, térra Fuegiana. 

212. Poa stenantha Tiin.— Gay VI, 408.— Geo. Thuvber in Bot. of Calif. II, 
p. .31!). 

Fiivirons crUslmaía (N. A. 1896, n"^ 1054, 1055). 
Obs. FlaiUa i'uogiana J'. leplocomnin'rvin. íloribus liasi laiialis 
((•('. Kunlli, iMuiin. I, p. 358) rcfert,. 

Arca f/coíjraphicn: Sibiria or., Kamlschalka, Unalasclika, Co- 
lurnbia anglica, Vancouver Isl., Silka, Oregon, Wasiiinglon 
(Cascades: Th. Ilowell; V. 1882!), Chile. Ierra Fuegiana. 

213. P. pratensis L.— Gay VI, 410.— Francliet, 1. c, 38G. 

Usbuaía (N. A. 1890, n"' 10.50-1059). 
' Obs. Plantae Albowianae ac Spegazzinianae (L c., p. 89-90) ad 
l'urmam olú/eria (Steud. spcc. : Sandy Poinl, Lecliler 1192!) 
perlincnl. 

Arca ycorji-apliica: Groenhindia, Islandia, Faer-üer, Spit/.bergen, 
Eurojia, Sibiria, Kamtschatka, America sepL. sensu lato, Chile, 
regio Magellanica, térra Fuegiana. 

214. Festuca Fuegiana Ilook. fll.— Gny VI, 423.— Franchet, I. c, p. .387. 

llaulcur.s au-dcssus d'Ushunía, 550-000 m. (N. A. 1890, u" 
1129: forma typica, specimen liumile mala cvoluLum); ibid. 
(forma vivípara); source gauche du Rio Grande, región alpine 
(f. siibrii-ipara). (N. A. 189G, n"' 1066-1070). 

Ai'ca cjeograpliica: regio Magellanica, térra Fuegiana. 

215. F. pogonantlia Frnncliet, 1. c, p. 387. 

Forma spiculis 2-vel 3-íloris, vivípara. 

Hauteurs de la rive droite du lorrent Usbuaía; source gauche 
du Rio Grande, región alpino (N. A. 1896, n"^ 1071-1073). 
Arca gcographica: térra Fuegiana. 



— 4(10 — 

216. F. erecta D'niv.-Oay VI, 'iSl.— iMaiuliit, 1. c, p. .'i8!>. 

Uaiilciirí; mi-dossiis (rUsliiiiiía; soiirec gaucho lUi Ixio (Iraiido, 
ró-ion al). ¡lio (N. A. IKllO, iv« lOCKMOOr)). 

Aira ¡//■oi/ni¡il//ñi: Ierra l''iiogianii. 

217. F. ovina I,, (sulisp. eu-oviua Ihicl;.) Viir. duriuECula llackcl, Mun. 
I'',;slur. iMirtip. |). «:>. 

IJsliLiaía; ciiihoiicluii-o di.i liio (jrandü [irós (rUsliuaía (N. A. 
1890, a»» 1000-1002). 

Obs. Soctiones folidrum transversales exacle cmn üs aW 
Hackeüo, I. c, iii tah. 111 (í. 2, 3) depieLis (luadrauL. Forina luo- 
giana iis Pyrenaeoruin, Al|)ium ediliorum neo non Noi'wegiae 
sese a¡)proi)¡nqüal. — il\. .1. D. Hooker speciem ex America exlra- 
tropica cilüL (Oullines of disli-ib. of Arctic jilanls, p. 308). 

Aren, geocjmphicn speciei: Groenlandia, Islandia, Faer-Oer, Euro- 
pa, Algoria, Asia niinor, Syr-ia, Armenia, Caucasus, Pcrsia 
l»or., AITgliania, Ilinialaya, 'l'ihelia, Siliiria, America scipl. si-iisu 
lalo. Ierra iMiegiana, Nova llnllan<!ia. Nova Zelandia. 

218. Bromus unioloides Klh ¡u U. el, I!, var. a. elata K. Dcsv.— (iay SI, 
4a8.— GfO. 'riiurbcr in l!ot. of Cu). Jl, p. 3'22. 

iMivii-ons d'UsIluaia; ile Navarin, prairics liumides aupres 
de la cote (N. A. 1890, n'" 1074-1082). 

Área cjeographica: America sept. austi'o-occid. (Texas-Arizona), 
México, Perú, Brasilia, Uruguay, Argentina, Chile, regio l\la- 
gellanica, tcri'a Fuegiana. 

219. Triticum repens I^. vin-. Magellanicum V.. Do^v.— Gay VI, ■'i;t2.— 7'. 
palii/ltiriiiu SUmkI. Syn. (iluiiiac. i, |i. 'liD; (Irisiih. Symb. a.l Kl. .Vi'KcmI. 
p. 2f-'.'i (f '!). — '!'. rfiiciis 1,. val'. piiii</cns l!ri)ri^;n., iM'aiiclicl, 1. c, ;i'.l(l. 

IJstiuaía; ondidUcliuiM; du líio Oüvaía, sur la plago (Inrnuí 
gracilior Inlüs anguslis convolulis: au huc 7'. .'icanidiuii Klh. 
spcctal?-/) (N. A. 1S90, n"'^ 1115,1110); hauleurs au-dossus d'Fs- 
liiiaía, .^)r)0-0(l() ni. (lornuí spiculis densinrihus, liuniilis, lorlasse 
'/'. r<,i,(lnis(ihnn Klh. cdiisl ilucns) (N. A. 1890, w"- 1117, 1118). 

Arca (/(■o.yiiiiil/ica nuiíial/.s : regio Magiíllaiiica, liM-ra l''ucg¡aiia. 

220. Hordeum comosum l'i'sl. var. «. flavescens lí. jicsv.— (iay VI, 'lül. 
Fnvirons dlJshuaía (N. A. 1890, n"^ 1084,108.-)). 



— ÍOI - 

221. H. comosum l'isl, vni', y- humilis K. Ddsv. -( !iiy VI, -'iiil. 
l!sliiinín (N. A. ISÍK'), n"' 1083, 1080- 1088). 

Arri/ (¡cograpldcn apee, ct lar.: Argeiüinn (Cordillerü), Chile, 
rcgiu Magellanicn, Ierro Fuegiana. 

222. Agropyrum Fuegianum (Spegazz. Anal, ¡\Iii«. Nac. ilo líiicnoM Airos V, 
J8!i(), \). !.)íi, tal), 'i r. a) Kiirlz, f. submutica Kuilz. 

(lluiiia íeiiilis Itrcvitor mucronata vel aristulata. 

San Sebastian, sur la plaga (N. A. 1896, n"» 1127, 1128). 

Arca, gengraphirn : teri'a Fuegiana. 

223. Elymus antarcticus llook. lil.— (!ay VI, /iG5.— Var. fulvescens Kiiilz. 

S|)ieis pulclirc rulvesccnlilius, vaginis folioi'iini inllniornni 
reti'orsuní |)¡lnsis. — K. rfildi.ricii.se Steud. ((iluniac.. I, p. 3íU) liue 
spectai'o vidctur. 

lie Navarin, praii'ies liumides aujirés de la cute (N. A. ISOO, 
n'- 1 08',)- 1002). 

Arrd í/roí/iytpl/im: regio ¡Nlagellanica, térra Fuegiana. 

224. E. agropyroides rrsi, — (iay VI, M)C>. 

JMivirons d'Usliuaía (N. A. 18ÜG, n"^ lOi):M01)7) ((oi'uia folüs 
vaginisípie ¡uí'orioriLius plus minus [lilosis). 

Arca t/cof/rap/rira: Chile, regio Magellaniea, torra Fuegiana. 

225. E. Albo'wianus V. Kuitz n. .':p. 

J<J. 0,7-1 m. altus, gracilis. Rhi/.oma siniul culmos subereo 
lios el innovaliones (F. Hackel, Mon. Festuc. l'',ui'op., p. 78: 
ramos primo anuo nonnisi folia gerentes) producens. Innovatio- 
num folia augusta, eomplicata, infra pubescentia, vaginis piii)e 
liiiigioro oblectis. l''olia eaulina plaiui, omnino glabi'a (vagiiiae 
|(')-I8 cm. longae, iauu'nac 28-31 cm. longae, 0,1-0,0 cni. lalatO 
ápice longe acurninata. Spica 0,5-7,5 cm. longa, rigida, densa 
vel laxiusculo, vii'idis vel viridi-violascens. 

Ilhaclieosorliculi biconvexi, compressi, margine angustissime 
alati, superno scabriuscidi, i)asi spicao 3-4,5 mm. iongi, ápice 
h'aiisviM'salitcr li-uncati. Spiculi gemini vel i-ar¡ssimc, lei'ni, 
1,5-2 cm. Iongi (aristis inclusis), .3-lloi'i , lloribus omnibiis pc- 
diccllatis, superioi'o taljoscontc. Glumac inferiores subai^ipiildii- 
gae, subinae(iui!alornies, spiculis paullo brevioi'es, 3-suli5-nei-\ es, 
lanceolalae, anguslae, acuminato-subulatae vel oristalao, nei'vis 
dorso prominentibus margineque (non semper!) sca!»riusculis. 



402 - 



Gluma ferlilis 10-18 (arista inclusa) inm. longo, ovalo-lanceolala, 
apico ol)s(;ui-c hiiohulala, glabrosceiis 5-nepvis; ncrvis 3inediis in 
aiislaní i'cclaní glumam subaequilongain vcl paullo hreviorcui 
cxcuiTCiilibus. Palca ad 10 inm. longa, albo, bicarinata, superno 
l)ilosula, ápice li'uncala. Lodiculaeangustae, lanceolalae, liyalinae. 

SpLH;ios K. ni/ropijroidi Prsl. próxima, a f|ua impi-iinis dilToi-l 
glinna lorlili maiiil'osle ai'islnla, iiiiioMilidiiuní l'oliis piilx.'^ccii- 
libiis, c.udiiii.s planis. — Varial spicis \ii-i(li-lln\(;sc(Milil)iis (;L ex. 
grisco viol aseen li bus. 

Knvirons d'Usliuaía (N. A. 189G, iv« 1098-lini). 



MÉTODO DE E. JADERIN 



PARA MEDICIÓN DE BASES 



Ha oparccido una publicación del señor C. Ljungsedt soljrc 
el hermoso mélodo de Jaderin con tablas de corrección para 
cinlas de 20 metros. 

Este método ha sido adoptado con ventaja en varias partes, 
especialmente en Norte América, donde ha sido tratado entre 
otros por el conocido ingeniero y profesor J. B. Johnson en 
<( Tho Thcory and Practice of Surveying». 

Para facilitar el uso del método con cintas de 25 metros 
presento las tablas correspondientes y al mismo tiempo, pai'a 
mas claridad, el desarrollo del teorema gráficamente demos- 
trado con una liguro descriptiva. 

Juan P. Waag 

Topógrafo del Musco de La Piala. 



AíVl — 




(1) y^al — Í_íL Ecuación de la cadenai-in 



X — .1; 



(2) 

('O 
(^0 



v/ 



.'/'- — (í- , y = b 



S' = " I 2^ 2"„l = S, -f S, 

V-' a ~ 2.3 \> al ~ 2 y. a. 6 \-2 a) ^ 

\\\ cslas cc.iiacioiiüs rcprcscnUiii : 

X (i y/ = Ins coordinadas. 
S = la cui'vn rcclilicnda. 
T = la tensión aplicada, 
p = el peso de la unidad de la ciuLa. 



— 405 — 

Toinando .'.• = C, y x' y .-;■■■ = S'^ y S'" y liacicndo a = y (enc- 
inos de la ecuación (5) : 

c;';)p2 C'5p4 

s' - c =^l-i-4=i^^ + . . . 

9JlT- lO-íüT-" 

El segundo iciinino se puedo omilir y tenernos: 

S'" I'* 

( (')) H — U = = Vi = m . 4- in „ 

24 1" 

Aplicando la i'uerza T en la extremidad de la cinta de peso P 
de unidad de longitud y llamando W el aumento de largo de una 
l)ai'te ds y n el aumento total producido tenemos: 



;'+t(i)'-¿'^(I)'- 

n = W ¡I.H-] • ■ . = «,-]- n, 

2.;:!. a 8.5.rt" 

Ln séi'io es muy convergente y se puedo tomar 

(7) ,=.w«S' = Í^I^ 
P 

Haciendo n — m = o tenemos: 

w'r^' _ S'^ P' 
P 2/i T' 



(8) T = t/^ " ^''' tensión (¡ue anulo el efecto de curvatura. 
V 24 w 

Para diferencia en nivel tenemos : 



2 VS' / 8 \ S' 



('._)) s' - O' = -L ill + -L 11 

2 S' 8 S" 



— 400 — 

Si Humarnos -Vlj^jlj^ '''>''' ció hürizonlnl y S' la dirercncia cu 
loc.lucii (lo la ciiila^ijnlro los dos [)Uiitos Icnoinus : 

(10) A = S' — III -i- n — q ± I , I rcpresciUaiuli) el valor di; la 
dilalacion. 

Según (Hasler) .0000125 corresponde á una variación de un 
grado de tciriperaLura y será positivo ó negativo según si la 
()|)eracion lia sido ejecutada bajo mas ó menos calnr (|ue la 
Icniperatura cu el momento de la comparucioii de la cinta. 

P Z 'o™" ! 1^°'' '^"^''^^ '^^* ^'*^^° computadat lat lai.lai.^ ^ 
T = '1.75", la tensión mas favorable para 25" y por P= .oin7. 
S'i= ;25"', ;-"i"' y ;.í;í"' en la tabla («) y 25"' en la labia (//). 



TABLA. ('-') 



T 


25 m. 


-,- — 


24 m. 




23 


m. 


11. 


'^T " 


». ■ 


K 


.M . .M . 




.M. .M. 


.M. 




.M. 


1 .0 


, O y 2 


0008 


,0798 


0008 


0702 


,0008 


1,5 


,0401 


0013 


,0355 


0012 


03l2 


,0012 


2,0 


, 2 2 (i 


00 1 7 


.0200 


üo I 6 


1 7Ó 


,00 I 


2,5 


,0144 


002 1 


,0128 


0020 


I I 2 


,002o 


3, 


,010o 


0025 


,0089 


0024 


0078 


,0023 


3.5 


,0074 


oo3o 


,oo65 


0029 


0057 


,0027 


4, o 


.oo5i) 


0034 


,oo5o 


oo33 


0044 


.oo3 1 


4,5 


,0045 


oo38 


,0039 


0037 


0035 


,00 3 5 


5, o 


,0036 


0042 


,0032 


0041 


ÜO28 


, 3 9 


5.5 


,oo3o 


0Ü4Ü 


.0020 


0045 


0023 


.0043 


li.o 


,Ü025 


oo5 1 


,0022 


0049 


0ü2O 


,0047 


(>,5 


, o o 2 1 


üo55 




oo53 


OÜI7 


,oo5i 


7," 


,0(>lH 


0060 


,00 lO 


0057 


0014 


,oo55 


7,5 


, i) 1 1) 


Ü0O4 


, 001.1 


1 


00 1 2 


,0059 


H,() 


,0014 


üo(í8 


.001 2 


Ü0Ó5 


00 1 1 


,oo()3 


8,5 


,0012 


,0072 


,001 1 


0069 


ÜOIO 


, ó 1) 


0,0 


,001 I 


0076 


.0010 


,0073 


0009 


.U070 


y, 5 


,Ü010 


,008 1 


,00o 9 


,0078 


oüoS 


,0074 


1 0,0 


,ooog 


.oü85 


,0008 


,0082 


,0007 


,0078 



/i()7 — 



TABLA (h) 



d. 


1- 


d. 


1- 


d. 


1- 


d. 


'7- 


d. 


<?■ 


rf. 


9- 


i. 


1- 


M. 




,3 1 


,0019 


.M. 


.0074 


.9 1 


. I tí 5 


M. 


,0293 


1 ,5 1 


,0457 I 


81 


,o055 




o:; 


— 


,32 


,002o 


,(-.2 


,0077 


.Í12 


,0169 


1,2 2 


,0297 


1,52 


,0403 1 


82 


, 2 




o 3 


— 


,33 


,0022 


,03 


,0079 


.93 


,0172 


1,23 


,0302 


1,53 


,040.. 1 


83 


, 9 




04 


— 


,34 


,0023 


,04 


,0082 


,94 


.0176 


1,24 


,o3o7 


1.54 


,0475 I 


84 


,0670 




o5 


— 


,35 


,0024 


,0 5 


,0084 


,95 


,0180 


r,2 5 


, 3 1 2 


1,5 5 


,0482 1 


8 5 


,0983 




(lO 


,00o I 


,30 


,002f. 


,00 


,0087 


,96 


,01 83 


1,26 


.o3i7 


1,50 


,o.|S8 I 


8 6 


, 9 1 




"7 


,00o 1 


,37 


,0027 


.07 


,009o 


.97 


,0187 


1,27 


,o322 


■,57 


,0494 1 


87 


,0098 




08 


,00o 1 


,38 


,0029 


,68 


,0092 


,98 


,0191 


1,28 


,0328 


1,58 


,o5oo 1 


88 


,0700 




r T 


::E: 


,4i 


,oo3o 
, 3 2 
,oo3,| 


.69 


,00 y 5 
,0098 


. 9 9 


, I 9 
, 2 5 


1,29 

I, 3 o 
i,3i 


, 3 3 3 
, 3 3 8 
."343 


1 , 5 9 
1 ,0o 


,o5oO 1 
, 5 1 2 1 
,o5 1 II 1 


89 
9 1 


."7i.| 
.0722 
,072 9 




I 2 


,00o 3 


,42 


, 3 5 


.72 


,0104 


1,02 


,02o 


1,32 


,0348 


1,02 


,o5 20 1 


92 


,0737 




i3 


,ooo3 


,43 


,0037 


ni 


,0107 


i,o3 


,02 1 3 


1,33 


,0354 


1.6 3 


,o533 1 


93 


.0745 




'4 


,0004 


.44 


,0039 


j74 


,01 10 


1.04 


,0217 


1,34 


, 3 5 9 


1.64 


,0540 1 


9 4 


,0753 




i5 


, n 4 


.45 


,oo.| 1 


.75 


, r I 3 


] ,o5 


,022 1 


1,35 


, 3 5 


1,05 


,0540 1 


95 


. " 7 6 1 




iC. 


,()0(líi 


,4rt 


,0043 


.76 


,011 


1 , 


, 2 2 5 


1 , 3 i'i 


, 3 7 


1 , (■> 


, 5 5 3 I 


9 1' 


. 7 9 




17 


,00o li 


.47 


,0044 


.77 


,0119 


r,o7 


,0229 


1,37 


,037 


1,67 


,o50o 1 


9 7 


."777 




18 


.ooofi 


.48 


,0040 


,78 


,0122 


T,o8 


,0233 


1,38 


,o38i 


1,08 


,o500 1 


98 


,0785 




1 i.l 


,0007 


.4<) 


,0048 


,70 


,0125 


1,09 


,0238 


1,39 


,o3S7 


.,69 


,0572 1 


9 9 


,0793 




•JO 


,0.108 


,5o 


,oo5o 


,8 11 


,0128 


1,10 


,0242 


i.-l" 


."39 2 


1,70 


,0578 2 


00 


,0802 




2 1 


, 


,5i 


,00 5 2 


.8r 


, 1 3 1 


1,11 


,0246 


1,41 


,0398 


'.7' 


,o5H5 2 


1 


,081o 




22 


,001o 


,52 


,0054 


.82 


,0135 


1,12 


,025l 


1.42 


,0403 


1,72 


,0691 2 




,0818 




23 


,0011 


,53 


,oo56 


,83 


,oi38 


i,i3 


,025b 


1,43 


,0409 


1.73 


,0598 2 


o3 


,0826 




24 


,00 I r 


.54 


,0058 


.84 


.0141 


I,T4 


,026o 


1,44 


.0415 


1.74 


,o6o5 2 


04 


,o835 




25 


,001 3 


.55 


, 


.85 


,0.45 


.,i5 


,0204 


>,45 


,042 1 


1.75 


, 6 1 í 2 


o5 


,0843 




26 


,0014 


,56 


,0062 


,86 


,0148 


I. I 6 


,0208 


1,40 


,0427 


1,70 


,0621 2 


06 


, 8 5 2 




27 


,001 b 


.57 


,oo65 


.87 


,oi5i 


i,"7 


,0273 


1.47 


,043 1 


>,77 


,0628 2 


07 


,o80 




28 


,0016 


,58 


,oof)7 


,88 


,oi55 


1,18 


,0278 


1. 4» 


,0437 


.,78 


,0634 2 


08 


.0870 




29 


,0017 


,59 


,0069 


,8o 


,oi58 


1.19 


,0283 


',49 


,0444 


>.79 


,0641 2 


09 


.0879 




3o 


,0018 


,óo 


,0072 


,90 


,0162 


.,20 


,0288 


1,5o 


,0450 


1 ,8o 


,0648 2 




,0888 



1.9, l'liiLii, Uoüibro 15 ,1o LSiKj. 



VARÍABILÍIÉ ET Ali^FINlTÉS 

DU 

MONOPHORA DARWIlSri 



K. LAHILLE 

Doctcur en nu-dccinc et Ú9-scicnccs nnturcllrs 
Cliart;,'' ilc U Scclion do Züologio <lll Musra do J,;i ri;il.-i 



AVEC 4 PLANCHES ET PLUSIEURS GRAl'ilIQUES 



39 



VARIABILITÉ ET AFFINITÉS 



MONOPHORA DARWINI 

par K. LAHILLK 

Docteur en médccíne et cs-scícnces naturelles 

Chargé de la Section de Zoologie du Miisée de La Plata 



INTRODUCTION 



« Ne chcrclicz pfls ce qu'on a ícrit ou pensé avñnt 
TOtie, luais sachez voua teñir i> ce que vous recou- 
uaissez Tous-méme pour évident. » 



Pour le public ignornnt, l'importance des resultáis d'une 
expódition zoologiquo se mesure d'api'és le nombre d'especcs 
nouvclles ropportées et décrites. 

11 lio so doulo pns qu'il n'est i'ien de plus nisé f[uc ircii 
iuvcnter á plaisir el que le plus souvcnt oelles-ci sont l)as(5es 
sur de simples variations insignifiantes noyóes du reste presque 
loujours dans un fatras de mols lalins, oú, en chercliant bien, 
on ne découvre que des épithétes vagues et d'une généralilé 
desesperante. 

M. Coutagne, dans un ouvrage de la plus haute portee 
pliilosopliique, oü se trouve tracée la métliode rationnelle de 
l'étude des espéces, cite i\ ce sujel certains fails qui ne man- 
(|uent pas de saveur. 

Puisqu'il suCíil d'une description pour jusliíier un nom 
nouveau, pourquoi i'aire une longue description? C'est un tra- 
vail inulile. Un nom spécifique, une Irentoine de mots latins 
([u'on dispose d'une f'agon un peu diffcrcnle dans chaqué diag- 
nose, Striaio-coslnlala dans une, Costulnto-strinta dans rauli'C... 
el voilíi une cspócc nouvellel (Voir : Bulldin de ¡a Soniéió xoulo- 
(jiqnc franraisc 1877J. 

Un jour ce véritable naturaliste envoya diffcrenls échanlil- 
lons á'IIclix cesi)itnm ü M. Bourguignal en choisissanl les su- 



— 112 — 

JLils les |)liis anuniiaiix: el los [ilus Irnuchós de ses |)i-iüci|)¡ilo.s 
i'(M'oUes. lis lili i-ovinrcul dóLcnninós sous ncuf noms dillV;- 
reiils et il puL (|uelqLie leiiips aprés dresser une lisie de 21 
noms sous lesquels sont encor-e designes quelques-unes dos 
varietés l'ranraises de ce méme mollusque. Ce nombre loulelbis 
n'est qu'une hagatelle si on le compare aux Irois mille es[)cces 
(le Pilosella décriles par les botanistes Naegeli el Petei-! 

Le public dont je pai'lnis loul a Tlieure semble ógalemcnL 
no i)as so donlcr (|iic les endroits de la tei-re vraiment ¡aexplo- 
rés el donl la litléralure zoologique ne fasse pas encoré men- 
tion, sonl devenus, depuis quelques années surtout, de plus en 
plus i'ares el prcsque iuaccessibles. 

(^0 ne sonl done (|uc les longuos el coiüeuses cxpódilions, 
parfailonienl dirigées el ouliliccs qui poiirronl désormais aug- 
nioiiler lo nombre dos vórilablcs especcs. 

Sans doule lo naluraliste isolé, s'aüacbanl á róLude spéciale 
d'un groupe auquel il sacrifiera tous les autres et rechei-cbant 
principalement les formes de petile laille de ce gi-oupe qui 
onl pu passer inapercues, aui-a plus d'une bonne fortune (¡ui 
le rócompensera de ses efforts; mais son cas sera exceplionnel. 
Le plus souvent le voyagcur qui doil par'courir une inimonse 
clenduc d'un pays nouvcau poui'- lui, devra, au contraire, s'alla- 
clier a recueillir les éclianlillons les plus variés de la conli-éo 
i|u'¡l Ira versera. 

La momo tcmps (pie de la /.oologie, il devra prcs(pie Inujoiu's 
se pr(30ccuper de la iialconlologie, de la géologie, de la bola- 
nique, de l'anlliropologie, etc., etc. 

A chacune de ses élapes il ne disposera (jue d'un temps 
forl limitíj donl il devra consoci'er une grande portie aux soins 
matériels de la }iréparation el de remballage des collections. 
II ne pourra doñeen génííral qu'o])server et i"(J(;olter les aniniaux 
les plus communs et les plus faí:iles íi caplurer. Dans ees condi- 
tions, pour (pie son labeiu' ne soil pas vain, ses fatigues et ses 
ris(|ues inútiles el le i-c'sullal de ses recberclies insigniiianl, il 
ne lui restera d'aulres ressources que d'ijludier. 

1° Au point de vue stati(|ue: le polyinorpbisme des espinies 
en recueillanl dans cha(|ue localité qu'il visitera le plus grand 
nombre possible d'écbantillons de tout age et de tout sexe. 

2" Au poinl do \'uo dyaaiiii(pio : los condilinas du miliíMi oi'i 
se trouve chaíjue es|)éce, el les rciactioas de celle-ci, vis-;'i-\'is 
de ce milieu, c'esta-dii-e so inani(Jre de nailre, de vivre, de se 
rcjiroduirc el de mourir. 

II se rendi-a eoniplo ainsi de rinconteslable róalilé des gi'oa- 



— 413 - 

|i('s s|)('r¡li(|UOs el, nlors .soiihüiionl, il pouri-n. cdiiiuu! jo l'ni ¡i\(I¡(H1(í 
(líiiis la jirerniére parlie de inon li-nviiil sur les Volules, en 
pi'tíciser leur étendue. CeUe délimilalion des espóces dans 
un gcnre ne pouvant úlvn (|ue le couronncment et, le resume 
de loule riiistoire nalui-ello de ce genre. 

Au lien de i'endre une branclie de la scicnce impossible en 
pulvófisanl les espéces, il en facililera done Pétude en définis- 
sant les types nalui'els aulour desquels rayonnent des varia- 
Lions infinies. L'espéce alors apparaitra toute vibrante de vie 
oten incessanles moditications. La zoologie descriptive cessera 
cnlin d'élre coniparaijle á un catalogue d'un coUectionneur 
ininulieux d'objets (|ui n'ont jomáis vécu : médailles, poteries 
ou tiiniíi'es-poslc! 

Lo grand uomijrc d'(;cliíintillons en Ibrt I)on ótat do jM(>}Iü- 
¡>l/om IJarwiiii (|ue j'ai recueilli á Puerto Pyi-amidos (Hídiía 
Nueva) m'a invité a enlrejji'endre aprcs Desor dont je n'ai i)u 
inallicui'euscment me procurer le ti'ovail, Tctude de cot ccliino- 
(loiMue proprc a la fauno ai'gentine disparue. 

Les Monoplioi'os de Darwin se i'enconti'ent dans des dépóts 
li'ós i)robableinent tertiaires qui roppellent les faluns de la 
'l'ouraine, et dont Textension est considéi-ablc. Quelques échan- 
(illons de nos collections proviennent de la pi'emiore ex[)édi(ion 
do INÍ. F. P. Moreno, Directeur du Musée, au Rio Santa tíruz, 
d'autres ont étó recueillis sur les c(')tes du Cliubut par deux 
de nos voyogeurs, MM. Cremonesi et Santiago Pozzi. Lnlin les 
individus rencontrés par l'expédition Hassler ct décrits par 
Agassiz provenaientde la Baie San Mati.as. 

On voit done que ceLte espóce devait s'étendre au moins 
du 41" de latilude sud jusqu'aux environs du 51". 

Tout ce que je vais en diré s'appliriuera aux seuls éclianlil- 
loiis (juo j'ai rapportós moi-mómc de Puerlo Pyrainides, car 
dans los études de polyinorphisme il est d'une ini[)ortanco ca- 
pilale de préciser les stations et les conditions exactos du milieu; 
il faut tígalement n'oxaminer que des in-lividus i'ecueillis aussi 
indislinclement que possible. 

Lorsque la «Uruguay» jeto Tañere pour quelques heures 
dcvont cette ansc deserte, je ne in'altondais pas y rencontreí' dos 
iMono|)liores ct je songeais encoró moins ú ctudier ce genre disparu. 
.I'ai done ramassó a la liáte et sans tendances spéciolcs (|uol- 
ques centaines d'exemplaires, ottiré pourtont malgré moi pal- 
les plus grands et les plus entiers. Aussi dans la collection 
(|ue j'ai recueillie le nombre des formes jeunes peul ne pas olre 
en proportion nórmale avec celui des formes adultos ou tres agées. 



VARÍAIULITÉ DTI MONOPTÍOUA 



Étude de la forme genérale. 

Api'c.i ovoir lavé el l)rossé les individus les mieux conser- 
ves, je los ni, coinine d'lial)itude, disposés lous suivfint leur 
i-ang de Inille, alia de iioler les modiíications diies a Táge el 
de recherclier en mérne temps Texistence de varióles morplio- 
logiques, ou plus exacLeinent, póur empioyer l'expression s¡ 
appropriée de M. Coutagne, de woc/es d'élat. Immédiatement deiix 
formes distinctes se sonl revolees. Un ceiioin noinbi'e de 
monopliores de toul age offraient, en eñ'el, un conlour prcs- 
que circulaii'e (pl. I, lig. 8-17); landis que (Faulres, de loul 
Ago égnlcincnl, olTraionl uno syrnélrie hilaléi-ale henucoup plus 
prononcée (pl. 1, fig. 18-27). Cliez les |)rem¡ers la surl'acu 
abaclinale élail i'égulieremenl convexe, che/, les seconds ello 
présenlail des aplalissernenls dans les régions inter-ambula- 
craires, surloul dans les deux laléro-postéi-ieui'es. J'ai designó 
sous le nom de mode orbiciilaris les formes arrondies, el sous 
le nom de alalii.i les formes ailées ou ólargies sur les cotes. 
J'ai conslilué ainsi un certain nombre de series |)nrallólos i'orl 
lypiques et la pluparl dos paléontologisles qui n'auraient reru 
(pie deux éclianlillous opparlenant a Tune el a l'aulre serie en 
auraienl cerlainement fait deux es|)éces dislinclcs. 

Los formes de trnnsilioa oxislanl en grand nombro, je no 
pouvais considérer pour ma parí ees deu.x lypos recueillis dans 
la méme localité, ni comme deux espéces, ni méme comme 
deux varióles propremenl diles. D'aulre part, leur aspecl élail si 
différenl que je ne i)ouvaÍ3 pas admellre que co ne fussenl 
li'i quo des varialinns insigniíiantcs. J'ai dono ólé amoné á 
soi'i'cr d(! plus pros le problcnic el h mosui'oi- un a un lous 
mes individus alin de laclier de déoouvi-¡r la loi de eos singu- 
liéres modilicalions. ' 

Les resultáis de ees mesui-cs sonl consignes dans le tablean 
suivanl quo je reproduis afin ((u'il puisse servir de documini 
pour dos rocliorclios ultóricui'os. 



415 





t-corigtDmr(.cgcogcn^(3-<(M 


r! 


1 1 1 1 1 1 I 1 1 1 1 1 -H 1 1 


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1 |co|as|r-|oo|c^|M| | | [ | ¡ | 


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1 l'^l'^l l^l'-'l 1 1 1 1 1 1 1 


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1 1 1 -< 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 


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1 1 i " 1 '^ 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 


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1 1 1 -' 1 '^ 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 


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1 1 1^1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 


c^ 


1 1 1 -^ 1 1 1 i 1 1 1 1 1 1 i 



— 41G — 

La ligno supéi'ieui'e liors cadre représente lo longueur en 
millimülres de clia(|ue iudividu observé; cetle longueur étanl 
jirisc sui" la ligno mediano, du Cond de récliancrurc anlcricuro 
au ijord poíilóricui'. 

A gaucho, la ligne verlicale liors cadre exprime, en milli- 
moli'cs, la diflorcnco enli'c la longueur et le diamélre. Lescliii'- 
l'roís du iahlcau indiipient ainsi lo nombro des individus corros- 
pondanl a uno longueur oL a uno dilVérenco dólcrmincos. On voil, 
|>ar oxeniplo, que sui' les 527 individus (pie j'ai eludios, dix 
onL une longueur de 53 mm. el une largeur de 57 mm. (diffé- 
rence 4 mm.). 

La 2'"° ligne verlicnle liors cadre et la ligne borizontale iní'é- 
rieui'o inditpient les lolaux des individus j)résentant soit uno 
momo din'ói'onco enli'o ieiu's deux dimensious, soit uno móme 
longuoiu'. 

L'oxamen do ce grand nombre decliiíTrcs [)ermettail deja de 
conslater cerlains l'aits. 

Par exemple : les individus jeunes, de 27 mm. á 40 mm., 
no présentaient (|ue des dilíérences ossez t'aibles entre les 
deux dimensious, tandis que les individus tres développés, do 
7.'} nim. et au-dessus, en ol'íVaicnt conslammont do beauconp 
plus grandes. 

\']n outro on pouvait obsei'ver que les différences do dia- 
moli'o les plus constamos oscillaienl pour la |>lui)art des Ages 
entre i mm. el 5 mm. 

La niólliode grapbi(|uo s'imposail pour débrouiller toutes 
ees données un peu cont'uses. J'ai dono représente sur la 
ligne des abscisses les longueurs des individus et sur la ligne 
des ordonnées, le nombre ooi-respondant a chaqué grandeur. J'ai 
obtenu ainsi la courbe n" 1, pl. V singuliórement réguliéro. 

A mesuro que la taillo augmente le nombre des échanlillons 
recuoillis augmento ógalomont. Sur les 527 oxcmplaii'os ¡e 
n'oi\ ai roiicond'í) qifun scnl ayant 27 mm. do huigucui', O oiil 
.'{<S mm; Ki, l."i mm. ot 40, 51! nim. 

II ost cerlain, commo jo Tai dójá dil, ipie j'ai rernoilli plus 
volonticrs los échanlillons do tailíe moycnne ou do grande laillo 
ipii altiraient davanlage mon atlentioii. Mais d'nn aniro ('('ité, 
commo les échanlillons dií nubles dimensious sont plus sou- 
vcnt en meilleur éhit (|ui! dos individus |)lus ages, je n'ai |ias 
enlioremenl négligé ccux-ci, el j'en ai méme récolté (piehpu's- 
uns (pl. IV, lig. 41), qui n'avnient pas plus de 2 mm.! 

iNIalgré do prudentes restrictions il faut done admelli-e (|uo 
la preniióro partie do la courbe correspond a un lait donl il m'est 



— 417 — 

(lil'licilc de li-nuvci' l'cx|)licnlion. Diré que l'clnl, jcuiic esl, cssoii- 
licllement. Iransiloire, l'occroissement étanl d'autant plus i'apide 
c|ue l'individu est encoré plus éloigné de la forme adulle, ne 
ine satisfoit pas. Songer a invoquer une plus grande dispari- 
lion des formes jeunes, soit durant leur vio (ennemis, décom- 
position), soil durant la fossilisation (dissolulion ¡ilus fncilc), 
me pnraR ólrc une solulion bien hypolhélique. II vnuL micux 
avoucr (|ue de uouvelles recherches á l'uerlo Pyramides sonl 
nóeessaires pour éclaircir ce fait donl la cause doit ctrc fort 
complcxe. 

Une secondc pai'liculariló que m'a róvólé la courhc no m'o 
pas moins surpris. Tandis que le nombro dos individus 
s'ólévc progressiveniont, avec de ti-ós lógei'cs oscillalions jus- 
ipi'au máximum de 40, correspondant a la (aille de r)3 nim., 
alors que 134 individus avaient une taille de 52 mm., 21 seule- 
nicnt ont une taille de 54 mm. et brusquement á 55 mm. 
correspondont 37 individus; plus brusquement encoré le nom- 
bi'o dos exemplaires de 5G mm. tombo a 15 pour suivi-e onsuite 
une marclio rapidemenl décroissante. 

II ne fallait pas songer á mettre sur le compte du liasard un 
fait si frappant; le nombre (527) des individus observes étant 
je crois suflisant pour mettre les resultáis á l'abri (Toscnl- 
lations do píu'eille amplitude, se renconti'ant justcment cnti'o 
los deux plus grands máximums. 

.Si on so rapporto au tableau general, on vcrru ([uc ees 
deux máximums eux-mómes sont constituós d'une fagon fort 
(I i floren te. 

Des ([uarante individus de 53 mm. dix correspondont á 
une différence de diamétre égale a qualre, et des 37 individus 
de 55 mm.. quatorze, c'est-a-dire plus d'un tiers, offrent entre 
leurs deux diámetros une différence égale á 5 mm. 

Les quarante individus de 53 mm. sont plutót arrondis; les 
tronte-sept échantillons de 55 mm. plutót ailcs; et commo d'autre 
part dix et quatorze sont les groupes los plus nombroux d'indivi- 
(lus do méme taille égale, je crois que Fon doit considérer les di- 
mensions correspondantes comme représentant les dimerísions 
moyennes des formes adultos de cliacune des deux serios do 
modos orbicnlnris et alalvs. 

iJécomposons muintenant ios nombi'cs (Tindividus des di- 
versos laillos suivant que la dilíéronce de leurs diamclrcs est 
de 4 mm. et au-dessous ou de 5 mm. el au-dessus. 

Nous obtenons ainsi les courbos n" 2 (¡ui offrent le plus 
grand intérét. Les individus ayant le type le plus accusé de 



— 418 — 

In pi-emiére sórie foi'rnenl les types du mode orbkularis; les 
í'orincs cxlrcmes de lo secoiule séi-ie constituent les types du 
mode alatlis. Je suis convoincu que le premiei' mode doit cor- 
rcspondre au sexe femelle el le second qu sexe múle. Duns 
les líncopes, genre si voisin, les femelles sont, en effet, un peu 
})lus i)ombées el plus arrondies que les males, les glandes á 
ícul'á élant sans doute plus volumineuses que les glandes á 
spei'malozoídes. 

Los cüurhcs sonl prosque parallóles et coinciden I en bien 
des points. 

Dans les formes jeunes le nomijre des femelles rempoi'lerail 
pourtant un peu sur le nombre des males, et elles olteignent 
un peu plus tót que ceux-ci leur état adulte, représenle i)ar la 
toille moyenne do 53 mm. Les males adultos auraient en 
moyennc deux millimetres de plus de longueur. Cetto düTérenco 
insignifionle de taille, démontrée avec la plus grande netteté, 
gráce a la métliode graphique, ourait sans elle passé bien ina- 
percue. 

Les Cüurbes 1 et 2 indiquent en outre que les nombres, soil 
de malos soit do femelles, éprouvent uno descontó brusquo d'unc 
égalo intcnsitó ot quo le plein état de roproduction semblo avoir 
arrelé toute croissanco. Flos, vegetationis iermiiius peul-on i'épéter 
avec Linné. 

Pour cxpliquer l'abaissementrapide de la courbe desindividus, 
on no peut invoquer uno des raisons possibles que je signalais 
en parlanl de la periodo ascendante de la courbe. En effet, plus 
les exemplaires ou les débris atteignaiont une taille élevée, 
plus facilement ils m'eussont frappés ot je les eusse recueillis. 

Or on constate qu'á mesure que les dimensions augmentent, 
les nombres corrospondants d'individus diminuont. A partir 
do GG nnn. on no trouvo mcme plus que do tres rores éclian- 
tillons; les dornioi's oppartenant lous au mode alatns. 

Si los individus los plus grands (pl. 111, lig. 35 et 3(); j)!. 
IV. íig. 44; pl. I, fig. 1) représonlaient le véritable état adulto, 
il faudrait admetlre que toute la colonie de Puerto Pyramides esl 
morte bien jeuno el attribuer comme cause principale de celto 
disparilion la prédominance exagérée des individus de sexo 
malo, qui n'auraionl plus vécus que dans des eoux oi'i les 
femelles véi'itablement adultos se seraiont li-ouvées en ((uan- 
lité insigniíianle. 

Pour moi je nc le crois i)as. Les grands cclianliilons corres- 
ponden I |ihit(')t i'i un excós de croissanco. Des 1882, M. Cou tagne 
avail observé che/, los mollusques des faits analogues et il avait 



— 419 — 

rései'vé rópitlióle de ¡^roducius pour désignei' les varietés Ibr- 
mées par les individus doués d'une vitalilé plus grande, ou 
places dons des conditions de développement tres favorables et 
qui dépassaient en quelque sorte le ternie oi'dinaire de leur crois- 
snnce nolurelle. 

Dans la plupart des cas il esi tres dilficile de savoir á 
partir de quelle dimensión on doit npplif|uer a un iiidividu lo 
nom de }7rodnchcs et considérer sa croissance comine étant plus 
grande que la moyenne. 

Cliez les Monophores de Puerto Pyi'arnides cette difñculté 
n'exisle pas, l'élat adulte des males et des l'enielles étant si 
netlement indiqué. On pourrait, je ci'ois, considéi'er comine 
appartenanl au mode proditctus tonto femelle dont la longueui- 
dépasse 53 mm. et tout male de plus de 55 mm. 

La courbe n" 3 représente les totaux inscrits dans la ligne 
vei'ticale droile liors cadre du tablean general et montre que 
les différences les plus constantes entre les deux diamétres 
sont de 3 mni. (90 individus) de 4 mm. (IIG individus) et 
de 5 mm. (113 individus). Des sauts brusques séparant les 
dil'férences de 2 mm. et de 6 mm. qui ne sont plus i-eprésentées 
(pie par- un nombro d'individus sensibloment égal a la moitié 
du nombro suivant ou du nombro próc(5dcnl. 

II va sans diré que tous les individus dont la dií'férence 
onlre les deux diamétres est de 4 mm. ou moins nc doivent 
pas étrc dos (émelles, pas plus que ne doivent clrc des mulos, 
tcus les individus dont la différence est de 5mm. et au-dessus. 

Ici intervient, en cffet, ce que M. Coulagne appelle inversión, 
ou plus exactement, confusión de caracteres différentiels. On 
concoit aisémént, en effet, que des males appartenant au mode 
praciuattniís, conservent plus ou moins le caractéi'e circulaire 
des formes toutes jeunes, et offrent ainsi un contour plus 
ai'i'ondi (|uo ne Pest celui de certaines femelles. 

ÍMi revanclie comme la difféi'ence moyenne entre les deux 
diámetros n'cst que de 1 mm. on comprcnd que cei'taines fe- 
melles aient pu prendre aisémént un léger caractére de forme 
müle. De telle sorte que la détermination precise du sexe chez 
la plupart des. individus, dont la majoi-ité corrcspond aux 
dilTéi'onccs (le3nnn., 4 mm. ot 5 mm. i'oslci'a done toujoui's ínrL 
dil'llcile. l'',lle ne sera facilc que choz los typos á caracléi'cs bien 
acenses. 

Avant d'examiner les autres varialions mor|>liologif|ues des 
Monophores, je dois Caire une remarque physiologique. Ayant 
formé deux series de taille aussi régulicrement croissante que 



— .Í2() — 

possihlo, (los échanlillons les plus neis des modes orhicuhirls 
ol alatlis oL uyaiil iiiesurc les dcux diinensioiis des iiidividus 
de cliacuiie de ees series, jo me suis apeiru (|u'ii étail iió- 
cossaire que la diilei'enoe enlre los deux diainóLres s'accrúl 
i-apidernent poui- que la similitude de figures des formes oilées 
coalinuál a cMi'o nellement [lerrue. La courhe n" í- expi'imo la' 
marcho uL la valeui- do eos (|uanlilés. 

Olí voil (|iio Ponil rallaelio a la forme circulairo les indi- 
vidus doiil la différonce entre deux diaméli-es oscille trcs-fai- 
hlemenl aulour de 3 mm. quelle que soit la valeur des rayons 
( 19 mm. á 38 mm.)- Tandis qu'a mesure que le pelil diaméti-c 
grandit dans les serios alatlis, il faut que le diamólro Iransverse 
augmente heaucoup |)lus rapidement que lui pour procurer la 
UHMiio iuipi'ossion de formo ólargie. CcsL ainsi, |)ar oxomple, 
i|ue rindividu ropróscnlé pl. III, lig. 3(), parait á pcu pros 
cireulaire quciíjue ¡a difierence enti-e ses deux diámetros 
atleigne 12 mm.! 

On voit par eet cxemple eomhicn dans les eludes de mor- 
pliologie ou doit se mélier des illusions des sons el nvoir le 
plus possihie reeours aux mesures rigoureuses el aux grandes 
moyonaes. Los chancos d'erreui' no disparaissent pas, niais 
elles s'atlénuenl dans la mesure méme de la precisión ot de la 
mélhode critique qu'on emploie. 

Le prolil des monophores est généralement surhaissé, la 
face actinalc ótanL plano et la face abaclinalc réguliéremenl 
hombée. 

Ce mode sera le modo complnnatus. On |)0urra désigncr sous 
le nom de pijmiiu'datiis les individus dont la partió céntralo du 
corps sci'a surólevée. Ce mode sei-a allié lo plus suuvont au 
mode alatlis. ImiIIu on róservera le nom de convenís aux indi- 
vidus á coiivexiLé réguliére tres acconluée el d(Mit la face adi- 
nale (|)1. IV, lig. 45) formera la surface (runo suri'ace (•(Hiique 
Iros surhaissée. 

L'inspccLion dos hords du test {\ú. IV, fig. 47 el 48) nous por- 
nieltra de distinguer, sous les noms do dedicas oL de ¡tiart/inalits, 
los individus dont los hords seront amincis, pres(|ue tranchants, 
de ceux qui présenteront des hords ai-rondis et épaissis. 

Lors memo que les deux diámetros, longitudinal el trans- 
versal, sont égaux, le contour du test n'est jamáis oxac.lement 
cinailaire. A charpie ain; anihulacrairc t'orrespdial en cl'fel une 
incisure plus ou inoins profondo. Comnie les incisiu'cs lali'iM- 
postérieures sont |jarfi>is hien plus prononcées que les aulres 
et indiquenl dans ce cas le passage dos Monophores au gcnre 



— 421 — 

Echiiioilisnis (nnciennemeat Lobopliora), je désignerai ce modo 
sous le noin de lohophoiits pnv opposition ou inode regularis. 
Enfin le bord posLérieur du test compris enlre les deux in- 
cisures laléro-postérieures est, circulaire, ou plus ou moins i'ec- 
tiligiic (pl.IV, fig. 40-42), ou bien anguleux (pl. II, íig.' 30, 31 
et 33), ou bien sinueux ( (ig. 1 á 4, fig. 35, 30. etc.). Les mots: 
¿rnncntii.'i, aut/iiI/iJ/is, shmntus sei'viront á caraclóriscí" ees divei'scs 
varia lions. 

Systéme apical. 

Ayant |)i'is au liasard cent individus. j'ai mesuré la dis- 
Inncc qui separe le centre du systéme apical des bords: anlé- 
rieiu' (ccliancrure) ct postéricui', ct j'ai pu constatcr les Caits 
suivants : 

1" L"age n"a aucune iníluence sur la position de ce centre 
ct les variations cjue Ton observe sont indépendantes de la laille. 

2" Dans une serie croissante de vingt individus (mode 
(ilal.Hs), diez 5 le systcme étail exactemeni central; cliez cinq 
nutres la distance était plus grande d'un millimótro en avanl 
(|u'en arriére; l'inverse se présentait pour cinc] auti'es indivi- 
dus. I'lniln che/, les cinq derniei'S on obscrvait des diflei'cn- 
cos do (Icux i'i ti'ois millimótrcs, indi(|uces dans lo labloau 
suivant par lo rang (|u'occui)enl los cliiffi'cs; ccux-ci cori'os- 
pondanl au nombi'O dos individus. 

I Ant. V) — \. 
Mode alaliis — 20 iiiiliviJiis — Syst. apical ) Cent. .5. 

/ Post. 5 - 2 — 2. 

3° Dans une serie croissante de vingt individus (mode 
orhicidaris), j'ai obtenu les résultats suivants: 

1 Ant. 4 — 4 — 1. 
Mode o;-6¿ciítorís — 20 individus — Sj-st. apical | Cent. 4. 

/ Po.st. 4 — 3. 

On voit immódialement que dans co modo lo systéme apical 
est un peu plus souvont rapproclié de la partie }>ostórioure 
qu'il no Test dans le mode alatlis. 

4" Les soixanle derniei's individus m'ont donné : 

( Ant. IG — 7 — .3. 
(iO individua — Syst. apical ' ('ont. If). 

( Post. lü — /| — 2. 

5" Va\ resumo sur 100 individus le systéme apical est cen- 
tral choz 24. II est ra|íprocl)é soit d'un inillimélre onavant(22) 
ou en arriére (25), soit de deux millimétres en avant (12) ou 



en ari'icro ('Jj, süil de Irois millimóLres en avant (i) (ju eu 
fin-iói-e (4). 

Les viii'ialious de posilioii du sysLóine apical so coiiipenscnl 
done sensiblement les unes avec les aulres el leui- auipliludo 
moyenne est de 6 niilliinólres. Je ciierai comme exceptionneis 
le cas de Irois individus que la position li'és excenli-i(|ue du 
sy.sloine apical m'avait l'ail metlre de colé. 

N" 1 — 23 inm, de long. — 15 min. en avant S nini. en ariiére. 
N» 2 — r).'i 1. » » — 2Í) 1) » 1) H » )) » 
N" 3 - (13 » » » — 23 » » » 30 » » 

Les deux premiers apparlenaient au niode fruncatus, lo der- 
nier au mode anguJatus. 

L'apex se confond pai'l'ois avec le centre mome du systeme 
apical et pai- conscquent de la plaque madréporique. Le plus 
souvent, surtout dans le inode alatus, il est rapporló do 2 íi 3 
niillinicti-es en avant ())1. IV, lig. 43). 



Distribution des plaques. 

Dans la [)lu|)ai-t des échantillons, les diversos series de pla- 
tines sont en general assez peu visibles. En revancha elles sonl 
tbrt nettes cliez certains individus de tous les ñges qui sem- 
lilent avoii' été fossilisés duranl une époque active de crois- 
sance. Dans ce cas la gangue a impregné les zones de dernicre 
formation probablement moins compactes et des lignes plus 
claires représentent le contour des plaques (fig. 28, 29, 30, 30). 

Loi'squ'on examine pour la premiére tbis un Monophore, 
on est de suite lVap¡)é par l'arrangement si régulier des series 
et en méme temps par la distribution si irréguliére des plaques 
(|ui sont Ibrl nonibreuses a la lace abactinale el (pii le sont 
beaucoup moins á la lace actinalo. 

A . FaCIÍ ACriNAI.li. 

Les series inlor-anibulacraires tbrmenl des sorles d"elli|)sos 
élroites et les series ambulacraires des li'iangles pres(pie étjui- 
laléraux. 

Le poiu'lour de la bouclic est formé par cinq plaipics íiiUm-- 
anibulacraircs; parlbis los plaques buccales s'isolenl un pen 
des aulres plaques de la serie et on a ainsi deux ellipses ti'cs 
inégoles placees bout h bout. En ari-iére des pla(|ues buccales 
se Irouvent trois rangées de [taires de plaques dont les plus 



— 423 — 

internes sont de benucoup les plus allongées. Qunnd Fcllipse 
csL tres el'ñlée, c'est qu'une des plaques de la rangée distaie 
est si réduite que pari'ois on peut la considérer comme absenté. 
C'est entre les deux plaques de la rangée proximale que se 
trouve place l'anus et la plus grande partie de la lunule. 

Les series inter-ambuiacraires se composent eJles aussi de 
qualre rangées de paires de plaques dont les plus internes, 
triangulaires, s'insinucnt entre les ¡tlaques buccales sans jamáis 
ontrer toutefois dans la composition du cadre buccal. Les 
autres plaques ínter- ombulacraires sont en general trapezoi- 
dales. 

B. Bonn I/Atrrm,. 

Entre les faces actinale et abactinale on trouve un nuti'e 
systcme de plaques, visibles surtout dans les /.ones ainbula- 
craires, car lú elles sont l'ort allongées et se dilatent assez i'ré- 
(|uemment soit á Tune soit a l'autre de leurs extrémités qui 
viennent s'étaler a la face supérieure ou h la face inférieure. Si 
on n'y portait loute son attention, elles pourraient induire en 
erreur sur le nombre véritable des series de plaques des surt'a- 
ces actinale ou abactinale. 

C Face abactinale. 

(lliaf|uc serio nmbulacrairo forme un trianglo comnic u la 
face inférieure, seulemenl de hauteur moindi'o et constitué par 
(;¡nq a six paires de plaques courtes, tres largos, á concavitó 
supérieure; et opposées le plus souvent Tune a Tautrc. 

Les series inter-ambulacraires sont lancéolées, el les plaques, 
au nombre de 11 á 20, sont le plus souvent alternes. Exlréme- 
ment petites a partir du pore genital, elles s'élargissent de plus 
en plus pour atteindre leur dimensión máximum á la liauteur 
(le Textrémilé des pétales. Elles diminuent ensuito jus(]u\au 
bord, mais moins rapidement. 

Du bord a la plaque la plus grande on compte toujours 
(|uatre rangées, et de celle-ci á la plaque madréporique on en 
ronconti-e le plus souvent six á dix. Comme des grands indi- 
vidus (de 02 mm. do long par cxomple) m'ont |)réscnté dans 
coito región moins de pla(|ucs que d'aulrcs spécimcns bcau- 
(■ou[) [)lus jcuncs, 011 no pcut ndmcllro f[uc la inultiplicalion 
des |)laquos soit un plnhiomcne de croissance. 

Je dois ajoutcr ontin que quatre paires do plaques inlcr- 
vicnnent toujours dans la formation de la bordure de la lunule. 



Distribution des piquants 

A. FaCK a 15 acti n a 1, e. 

r,os |)¡(|Uiinls sont distribiiés sur celle l'iice d'üiie inaniri-e 
iDiit, i'i fail uniíoi-nie (pl. I, lig. 1). A Ftcil iiu r<iaiiniil piiruil 
linomciU cliii^i'iaé. A la loupe oii distingue les lubercuies spini- 
léi-cs, hcniisphéi-iques, sans dépression céntrale, tous scmhlablcs 
ct logés cliacun dans une pelile cupule. Les cupules sont pressées 
les unes contre les nutres et sont séparées par des inlervalles 
tous égaux et égaux en nneme temps au demi diametre de ees 
inemes cupules. 

Sur les pctites travées qui sópnrcnt les sillons iioriicres des 
auiliiilaci'cs, on ohsei've une rangóo do tuhei-cules (|ui so cDnliniie 
jus(|ii'á la ligue ccnirale do l'niro inlcr-iio'rÜore. 

B. PORTION MARílINAI.E. 

Ou y remarque des tubérculos beaucoup plus volununeux 
que ceux de la lace abactinale et le nonibi'c de leurs rangóes 
cst cu i-apport avec le degi'é de développemont des pla(|ues 
marginulos. Deux ou trois rangóes sont ¡iresque toujours cons- 
tantes, les trois ou les deux antros élanl rejetées soit en dcssus 
soit en dcssous. 

C. Face actinai.e. 

A la face ac.linalo les p¡((uanls sont do grandoui-s Iros 
diverses et tres inégalemont ré|)arlis ( íig. 30, 31, 4.0, U). 

(Test sur les aii'os inter-ambulacrnires, de forme ellipsoídalc, 
(pu; se renconlrent les tubérculos les plus voliunineux. Dans 
cliacune de ees aires la grandour décroil á mesure (pidn 
s'éloigno (lavanlage de la bouclie. I'",n outrc, c'est dans l'aii'o 
poslórieure, entre rorilice buccal et Tanus (ju'on obsei-ve li>s 
tubercules de dimensión máxima. Les cupules luberculaires 
sont éloignées les unes des autres, et dans les espaces inter- 
cupulaii'os on distingue en outre de pelils lubercuies miliaircs. 

La parLie céntrale des aires anibulaci'aires, légórcmenl 
dópr¡nu;i! el s''(!lendanl des incisui'os marginales á Pangle dos 
sillons and)ulacraires, rappelle por son aspect la face abactinale 
a\0(: cetle scule diHerence, que les tubercules spinifei-cs sont 
un peu plus volumineux, de dimensión moindre loutefois rpie 
les tubercules sitúes dans les aires inter-ambulacraires. 



— 425 — 

Enfiíi de chaqué cote des sillons et dans une étendue cor- 
respondant á leurs ramificalions ou á leur zona d'inüuence, 
le test ne présente que des lubercules spiniféres aussi pelits 
que ceux de la face abactinale, mais de cupule fort réduite, 
ils sont irrégulicrement disperses et souvent fort espacés. 



Étude du syst^me ambulacraire. 

Cliez les Monophores, comme cliez la plupart des Scutel- 
lides, le systéme ambulacraire oyant subí une modifícalion 
lirolonde due á la división du travail, nous examinerons d'abord 
la |iai't¡c essenliellernent motrice de ce syslemo et s'étcndant ñ 
la lace actinale, do Foridce buccol aux bords du test; ensuilo 
la parlie essenliellernent respiratoire i'eprésentée par les pétales 
aujbuiacraires (jui s'arrctent bien avant d'atteindre les incisurcs 
marginales. 

A. Su.LONS ambulAcraires. 

Valentín et L. Agassiz furenl les premiers a reconnaitre 
clicz uno Scutelline (Laganum Bonani Klein) qu'á cha(|ue pe- 
tit poro des sillons ventroux correspondait un véritablc ain- 
bulacre h extrémité discoide. 

Du cadrc buccal des Monopliorcs |iarlcnt dix tubos porifcros 
( lig. 40 ct 42). Ils rostcnt accolés doux a doux dniís toulo \'6- 
tondue de la suture des plaques bucco-intei-ambulaci'aircs rprils 
suivent lout d'abord. 

Les sillons divergenl immédiatement aprés et gagnent le 
bord du test en passant ]iar le milieu des j)laques ambula- 
craircs. 

On peut distinguer plusicurs sortes de variations suivant 
(|uc les sillons divergent ¿i une courte ou a une plus longuc 
dislance du cadre buccal, suivant aussi qu'ils se ramilient plus 
ou moins. 

Dans cerlains cas, par exemple {moáe furcatus, fig. 30 et 42) 
les sillons restent toujours simples, tandis que dans d'autres 
(niode ramostift, fig. 31 ct 39), ils sont tres ramifiés. Dans ce 
dernicr modo, le sillón pi'incipal se rccourbc lo plus souvent 
avant d'atteindre lo bord du test. II se dii'igc vers roxli'cniité 
de raii'c inter-ambulacraire et envoie a partir du point oú il 
chango do dircction, des sillons sccondaircs parallcles á la 
direclion primitivo du sillón principal. 

Tomo VIL 4° 



426 



¡t. IMVl'Al.lW AMIilJI.ACHAinKS. 



Les CQfuclci'es tiros des pétales ambulocraires peuvent servir 
a (lislinguer six inodes principoux, suivant que ees pélales sont 
égaux oLi inégaux, ouverls ou fermés, grands ou petits. 

Les zones poriíeres sont aussi tantót plus Inrges que Tespapo 
iMlcr-porücre median (iig. 29 ct 30, par ex6ni()lc), surlout lorsíjuc. 
les sillons arnbulacraires se prolongenl sur la zone médiaiie. 
Tanlól au contraire ellos sont plus étroites. 

Mais comme le méme individu (fig. 35, par exemple) |)eut 
présenter en méme lemps ees deux caracteres, il est bien évi- 
dent qu'ils ne peuvent étre employés á Tétablissement de mo- 
des distinots. U se peut toutetbis que chez d'autres genres ils 
soient assez conslants et ils auraient dans ce cas particulicr 
une vérilablo valour. 

Ayant pris au liasard 90 individus et ayant mesuré los lon- 
gueurs du pélale impair et des pétales antériours, j'ai obtonu 
les resultáis suivants: chez 45 exemplaires la longueur du i)rc- 
mier était plus grande (Imm.) que celle du second. í'licz 
huit seulement elle était plus petite et eulin chez 43 individus 
les trois pétales ótaient égaux. 

Quant aux pétales postérieurs, 08 fois ils so sont monlií's 
plus courts de 1 a 2 mm. que les pétales latéro-antérieurs. 
Deux Ibis ils élaicnt plus longs et chez 20 individus, ils so 
sonl trouvés égaux. La limite des variations de longueur onti-c 
les diíTérents pétales atteint rarement et ne dépasse jamáis 3 mm. 

Un pourra se convaincre que les poros sont sitúes entre deux 
pla([ues consecutivos, (¡uoique dans les plaques proximales do la 
zono ambulacraire margínale, ils porí'orent lemilieuméme des 
plaques. L'étude des formes vivantes d'Encope nous permeltra 
(Texpüíiuer |)lus turd cello anomalio apparento. 



Étude des orífices du Monophora. 

i" Pl.AuUH MADRÉI'ORIQIJL':. 

l'llle forme le centre de la rosoLle apicalo el est constiluéo 
par une pliíque cribléc do petits Irous el le plus souvent un 
pcu iuclinée d'avant en arriére. D'aprés son contour on peut 
ét:il)lir deux modos. Chez les individus jeunes et la plupart 
des adultos do taille moyenne elle est pentagonale (mode ¿jí-j/Zít- 
(joitus); les sommels de cello figure correspondent aloi's aux po- 



— /1.27 — 

res góiiilaux. Quclíjues cc!)nnl¡llons parUcuiiói'ciiioiil, l)¡cii con- 
serves, montrent que cetle plaque est bien réellemeut iin[)nire 
et qu'elle s'accroit suivant toules ses sutures par des dépots 
péripliériques d'égale épaisseur. Dans ees cas on distingue une 
serie de pcnlagones réguliers, concentriques, allernativeincnl 
plus ciairs et plus somijres, les poros se trouvant disposes 
surtout suivant les ligues claires cu do inoindrc consistanco. 
Dans la majoi'itó des cas les zones d'accroissetnent de la ()Ia(|ue 
madréporique sont indistinctes et les poras n'offrent aucun 
groupement régulier. 

Chez quelques odultes et dans les formes du mode prodiictus 
la i)la([ue madréporique devient étoilée, jiar suile d'un dévelop- 
[)euient incgal, los milieux des cotes du pentágono primitif ne 
parvenant pas a i'el'ouler Tangie proximal des jiétales aminda- 
craires. Tandis que dans le premier mode les orífices géuilaux et 
inter-génitaux se trouvent ¿i égale distance du centre de la 
plaque madréporicjue; dans le second les orifices inter-génitaux 
on sont jilus rupproclics et prócisent les angles rentrants du 
contour. On peut désigncr ce dornier modo sous le nom do 
Alellalns. 

2" OrII'ICES GÉNrrAlIX et INTEU-CÉNrrAUX. 

Sauf choz dcux individus, sur los cinq cent vingt-sept oxem- 
plaircs (|ue J'ai ctudiés, je n'ai jamáis i'ouconti'ó (|uc (|ualre 
pores génitaux. 

L'inter-ambuiacre poslérieur des Monopliores de Puerto 
Pyramides ost done presque toujours imperforé. L'individu 
representé par Agassiz (1. c. III, fig. 2) ne semble posséder 
lui aussi que quatre pores. Je ne comprends done pas que 
dans la desci-iption du genre, cet autour assigne aux Monoplio- 
i'os cinq orifices génitaux. Pcut-étre existont-iis diez les excm- 
|)laires de la baie de San Mallas, recueillis par Texpédition 
do Hasslcr. 

En tous cas, les deux exemplaires á cinq poi'es que j'ai 
rencontrés prouvent que cola n'a rien d'impossible el on peut 
admcttro les dcux modos: Iclraponis- el pei/laporus; le proinioi' 
étanl sans doute incomparablement plus írcqucnl (jue lo 
second. 

Les jjores génitaux sont arrondis, parfois un pcu allongés 
suivant la zone inter-ambulacraire. Les pores inlor-génilaux 
(poros prétendus oculaires) sont toujours plus petits, et man- 
quonl memo assez fréquemment. 



— 428 — 

3" LuNDI.Ii INTlCR-AMHlII-ACRAimí. 

Cello lunule (|ui n'ap|)aríiil qu'assez lard cliez les Mo- 
nopliores, durant le développeinp.nt posl-emhryonnaire, semble 
se former par une pressioa exercée de has en haul. A la face 
int'éi'ieure ses hords sont en effet loujours dépi-imés, (andis 
fpi'iLs sonl loujours élovds a la face supcrieuro el formcnt un 
l)OUiTelol sailianl. 

Sauf ceiiains cas léralolog¡(|ues dans lesquels elle est un 
peu déplacée á droile ou á gauche, la lunule est située sur la 
bisseclrice de Fangle formé par les pétales postérieurs. Son 
exlrémité antéi-ieure se trouve le plus souvent presque a moitié 
distance de la plaque madréporique et du boi-d libre postéi-ieur. 
Parfois, ct surLout dans le modo siniinlas, ello se rappi-oclio 
davanlage de ce bord. 

Au point do vue de la foi-me de la lunule on peul distinguer 
deux modes : Ou elle est petile par rapporl aux dimensions du 
Icst el ello csl ni'rondio, c'esL le mode microimnis. Ou bien elle esl 
grande el a l'aspect d'une fenlo allongée, c'esl le mode inacro- 

2>07'ILS. 

Les Pulvérisaleurs des espóces dislingaeraienl méme dans 
ce dernier cas des échanlillons a fenle réguliérement ellipsoi- 
dale et a fenle ovoídale h renílement soit antérieur soit pos- 
térienr. Ces modes no seraient que d'une valeur tres secondaire, 
aussi vaul-il mieux ne faire que citer les principales varietés. 
Je dois ajouler que lorsque la fente est élargie en arriero et en 
dessus, les deux milieux de ces bords inférieurs se rappi-o- 
chenl el elle parail done ólranglée en forme de 8 sui' la face 
abactinale. 

Quand a une longueur de 7 mm. correspond une lai'geur de 
nmm., la fenle peul cli'o considéi'ée comnie li-es dilalce. D'oi-- 
dinaii-e a uno longiioni- do 7nun. ne coi'rospond ipruiio lnr,;;(;ur 
do i mm. a 1,5 mm. 

A" Anus. 

L'anus a un conlour circulaii'e ou ovalaii'c et so lrou\'o relió 
;'] la liinulo par luio (l<'|)i'ossion ou sillón and-hiunlairo prósc;n- 
tiuil (los tubérculos plus pclits quo les luborculijs \'()isins ot 
parlbis une serte de raplié median. T.a longueur do co sillón 
augmente d'ordinaire avec Tage. l'^lle esl d'un dcnii inillimótro 
a 1 millimélre che/, les individus de 20 ot HO nnn. el de 2 a 
3 millimólrcs choz coux do 5 a tM) nim.; c.vrcptionni'llLMncnl 



— 429 - 

nimii. clio/, des spccinicns de 05 iniii., elde8inm. sur un iudi- 
vidu do 80 mm. 1mi revanclie, cliez cei'tains individus le sillón 
nno-iunulaire reste couii. C'est ninsi qu'ü des longueurs de 
00 min. el de 92 inm. correspondent parfois des siilons de 2 
et, de 3 inm. seulement. 

Dons ees eos la luiuile est bien restée ú sa |)luce et c'est 
Tiuius qui s'est éloigné de la ijouche. D'ordinoire la dislance 
de la bouclie a l'anus esl juste cgaie, pour une taille déterininée, 
i'i la longueur des máchoires, et cela se con(;oil les animaux 
setnblant avoir clierché h réduire a un minimum les espaces 
pcri-viscci'aux. 

5° Boliche. 

r.a bouclie est céntralo, relalivemont potito et s'accroit á peine 
¡ivec Tóge. Choz un individu de 30nirn. do longuenr ello est do 
2,5 rnm. de diámetro. Choz d'aulres de 54 mm. el de 80 mm, elleost 
lespeclivemont de 3 mm. el de 3,2 mm. Son contour est presque 
toujours cii'culaire, et la régularité de son bord est interrompu 
par les cloisons de sülons aclinaux ( lubes buccaux). Parfois 
son contour est ovalaire et son grand axe est alors dirige dans 
le sens de la lunule. 

Apareil masticatoire. 

yVfin (rótudicr cct appareil en position, ¡'ai dccoupó la face 
nbactinalo d'un ccrtain nombi'o (Findividus oii l'nisanl passcr Tiu- 
cision en avant des pétalos ambulacraires. La (iguro 32 ro- 
pi'ésente un do ees spécimens. La machoire postéi'iouro ou 
impairo est sensiblement égale aux máchoires antérieures. 

Chaqué osselet est arrondi á son bord inférieur et sa face 
inféro-interne présente de pelits siilons paralléles perpendicu- 
laii'cs a Taxo de la dent. Celle-ci est couchée dans la rainuro 
de la cloison liorizontale de Tosseiet. De choque colé de la 
rainuro et prés de Tangle de chaqué machoire, on note une 
apophyse offrant quelques siilons (3 a 5) destines a des inser- 
lions musculaires. La cloison liorizontale se prolongo eur la 
ligne mediano en avanl et en arriére pour accompogner la dent 
complclomont liorizontale, á pointe triangulairo ot émaillée. 

Je n'ai jamáis renconlré de fosscüe naviculaire dans les 
máchoires des Monophoi'es. Chacuno ost pourtant accom|iagnée 
d'unc aui'icule. Celle-ci, choz les individus jounos, est forméo 
par une soi'to d'épine s'élevanl verticaleinent h la foco n[)act¡nalo. 
A uno dislanco du centre sensiblement égale á la longueur 
des siilons ambulacraires indivis, leur exlrémilé supérioure 



— 430 — 

s'iacline en orriére. Cliez les individus úgés, les auricides ont 
un toLit fiuli'e nspecl. Ellas resseinblenL ú des coussinets li'ii- 
pézüíduux. Les deux spéciinens (íig. 49 et 44 de la pinnche W] 
monti-eiU neltemeiiL ees diíTérences. 

Intérieur du test. 

I,cs iiulividus (loiiL la parLie supérieufc a élé diíli'uilc pni- 
pi'cssioii (lig. 44, par exemplc) rnonlrciU í|ue la caviló ocmipói'. 
par Tanimal a une forme penlagonale. La portion solide du 
test s'étend depuis le hord libre jusqu'á la naissance des péta- 
les ambulacraires et jusqu'á la partie antérieure de la lunule. 
Ccst-ii-dirc (|ue raniínal n'occupe a pea pros que la moilió do 
l'cspace circtonscrit par le bord de son lest. 

Dans la ohand)re céntrale on no distingue aucune cloisou 
calcaire séparant la cavilé buccale de la cavilé viscéi'ale. (Ja 
ne rencontre pas non plus de piliers verlicaux. 

De cliaque auricule parlent des plis radiaires (3,4,0) géné- 
ralement peu eleves et irréguliers. Parl'ois ils send)lent se con- 
tinner dans Taire inler-ambulacraire, mais le plus souvenl ils 
ne s'ólcndont |)as au déla de la cavilé bucco-viscéi-ale; ol les 
surl'accs aclinale el abaclinale sonl coinme c]\cy. Encope el iMcl 
Uta reunios sur les bords par un i'éscau calcaii'o (lig. 40, pl. 1\'). 
asscz iri'éguliei' au inoins en ¡qipai'enco. 

L()rs(|u'()n examino dos individus soclionnés obl¡(|uemcnl, 
on voit á rintériour du test, sous le milieu des series do 
pla(|ues infer-ambulacraires, un bourrelet plus ou moins saillanl 
qni s'unit par de coui'tes cloisons, vers les bords de la cliam- 
bre i)ucco-viscérale, avec les rcplis radiaires des aui-iculos. 

II cst l'ort intéi'cssant de conslalcr ce fail qui |)ermol 
d'assisleí' á rrqjpai'ition des véritables lames calcaires (jiii t:lie/. 
les Sculellines el lüdiinocyames sépai-enl les espaces ambula- 
craires el iulci'-ambulacraires. 

Développement et accroissement. 

Les individus tres jounes (pie ¡'ai rencontrós el donl (|uel- 
(pics-uus sonl ropr(;sonli!s on grandoui' naliu-olle (pl. I\', lig. 11). 
ik; soiit pas loutol'ois cu assez grand unnibrí! pmu' (¡oniiellrc 
rolado du dévoloppomenl posl-embi-yonnairo do cclli; esprcc. 
On romarípiora loulol'ois (|uo lo lest |)réscntc d'aliord ua ciHilnur 
■cii'culaii-e (individus de Imm.) devenant plus lard sub-penla- 
gonal (individus de 4 mm.). On observe en cutre Pabsenco de la 



— 431 — 

luiiLilc ainsi que la posilion Iros cxconlrique de Tanus (|ui ?^e 
trouve dans le plus grand échaiiLillon au voisinage du bord 
du test. Ces différenls caracteres nous permeltront de préciser 
lout a riieure les rappopls des Monophores avec les formes 
voisines. L'accroissemenl des Scutellines n, depuis Agassiz,, altirc 
l'allenlion do bien des naluralisles. Tous reconnaissenl (|ue 
les piaciuos pi'incipaies d'abord peliles dans lo Jeune auo, 
s'élalenl en s'clargissant sur leurs bords. 11 sul'íit d'ailleurs 
d'examiner atlentivement la struclure des plaques dans un 
individu un peu deterioré, pour voir qu'elles se composent de 
lames déposées successivement de l'intérieur a Fextérieur cu 
sur le pourlour de la plaque primitivo. Quelquefois ces deux 
modes de croissance des plaques sont simultancs, mais le 
second m'a toujours paru plus í'réquent. 

Dans Lous les cas, les parlies centrales de chaqué plaque 
soat plus épaisses et plus densos que les parties périphériques. 
C'esl ainsi que chez certains exemplaires deteriores, non pal- 
le froltement, mais par un commencement de dissolution du 
test sous l'inlluence de l'eau chargée d'acide carbonique, 
on apercoit les partios centrales des plaques so détachant en 
roliol" sur les parties [¡ériphériques. Mais lors(|uo, ])our des 
raisons que j'ignoi'O, roccroisscment pcrii)liórique dos plaf|U(!s 
n"a plus lieu, tandis que raccroissement concentrique [lersiste, il 
en i'ósuHo un c]»)ississement du test attcignant che/ certains 
individus une telle grandeur, qu'on |)cut ctablir pour cux un 
mode crassus par opposition au modo plus general des tests 
minees ou mode loevis. 

11 reste a savoir mainlenant si, et dans quels cas, de nouvellcs 
plaques viennent s'ajouter aux anciennes et á quels endroits du 
corps elles apparaissenl? 

J'ai ctudió cette (juestion avec le plus grand soin et je |)U¡s 
aflirmer (|ue jamáis je n'ai opergu la plus potito indication do la 
multiplication des placjues primitivos. Sur des échantillons de 
4Gmm. de longueur, par exemple, on compte á la face supé- 
rieure 13 ü 14 plaques inter-ambulacrairea el 6 á 7 plaques 
situées entre la terminaison des pélales el le bord libre, et a 
la face infériourc 4 h 5 rangécs do phuiucs ambulacraircs. Or 
on rclrouve exactemenl les mémes nonibi-es sur des échan- 
tillons de 113 mm. de largeur. 

11 faul done admetlre que raccroissement des Monophoi'cs 
n'a licu qu'au moyen de l'agrandissemenl des ¡¡laques pi'imi- 
livcs. J'ai pu méme observer á ce sujcl ccrtaines particularilés 
inléressantes. 



— 432 — 

C'esl oinsi (|ue la plaque madréporique s'acoroil au debut 
i'éguliei'emenl sur lout son cünlour. Les cinq plaques buccales 
ne s'accroiíisent que sur les cotes distaux. Les deux paii-es de 
plaques anales et lunuluires ne s'at;croissenL (|ue sur les bords 
(|ui ne sont pas en contact l'un de l'aulre et l'anus (|ui se 
trouvuit priuiilivcrnent pres do l'angle proximal des deux ana- 
les s'en trouve ensuite éloigné, tandis que la partie poslérieure 
de la lunulo reste toujours conijirise entre celles-ci et les deux 
placjues péi'i-lunulaii'es. 

Les plaques ambulacraires ventrales ne s'accroissent jamáis 
par leur bord distal. Tous ees faitsse retrouvent chez les types 
appartenant aux modes alatus et orbimlaris et, en outre, cliez le 
premier, les deux espaces inter-ambulacraires postérieurs se 
développent plus (|ue les ti'ois autres pour produire la forme 
(|ui le caractérise. 

A cóté de l'inégal accroissement des diverses catégories de 
plaques Ton pourrail étudier l'inégal accroissement des plaques 
suivant les ambulacros. 

Je laisse ce soin, qui me parait tout-a-fait superílu, aux 
observateurs tros minutieux qui aiment a partager un clieveii 
en (juatro. 

Si moi-meme j'ai étudié en détail les l'aits précédents, c'élail 
pour expliquer le processus du déplacement de la lunule et de 
l'anus durant le développemenl des individus. 

Les Monopliores á bords minees ont vu souvent leurs plaques 
sebriser. Cesblessures tant qu'ellesn'atteignaient par In chambre 
bucco-viscéi'ale se sont toujours réparées; et sui- la surlace de 
cicatrisation ont appai'u de nouveaux piquants; mais dans aucun 
cas il n'y a eu régénération des parties amputées, et le test 
n'a |)as re])ris son contour normal. 

Dans ma serie de Mono[)liores l)lessós et gucris j'ai un in- 
dividu auqiiel ¡I inanipio prcsque loulo la moilió posli'riein'o 
du corj)s. 

Je dois citer eníin un cas tératologique (jui consiste en 
une otrophie de l'ambulacre postérieur droit coíncidanl avec 
l'absence de Téchancrure margínale correspondanle et [)ar suite 
avec une déviation de l'axe de la lunule anale. 

La ligure 48, pl. IV, représenlant uno scction passanl |>ar 
le milieu d'une aire ambulacraire, montre que raccroi.ssement 
du test en épaisseur se f'ait par des dépóts successit's de cal- 
caire contre la paroi intei-ne primitivo. A la face abactinale ees 
dépols s'arrétent au niveau des pélales, tandis qu'á la face 
aclinale il.s s'avancent |)lus pros du centre. 



433 



Conclusions de l'étude du Monophora. 



SA VARIABILITE 



1 Forme genérale 



Aprcs l'étude niiiiuüeuse 'f|ue nous venons de (aire de la 
vaciolion des Monopliores de la colonie de Puerlo Pyi'oiriidcs, 
jious n'Qvons plus (|u'ú résumer dans le tableau suivnul les 
principaux caracteres variables et les principaux modes (|ue Ton 
pourrait établir. 

MODES 

arrondie. Ovhicidaris, a. 

ólargie Alalus, a'. 

( surbaissó Complítnnliix, \>. 

2 Prolil ] concavo-convexe. . . . Convexus b'. 

( pyramidé Pymmidalus, b'. 

t central Cenlralis, c. 

■'{ Apcx I excentrique Excentricus, c'. 

llegularis, d. 
Lobophoyus, d'. 

minees Declivus, e. 

épaissis Marginalus, e'. 

sinueux Sinuaius, f. 

rectiligne Truncalus, J''. 

anguleux Angulnliis, P. 

faible Lwvis, g. 

nórmalo Solidiis, g'. 

considerable Crassus g'. 



Incisures latéro-posté- ) égales aux nutres . 
i'ieures ) plus prononcées . . 



Bords du test 



Bord inter-ambulacrai- 
i'e postérieur 



lípaisscur du test 



8 Luna le anale .... 

9 Plaque madréporique. 

10 Pétales 

11 Pétales 

12 Sillons ambulacraires 



pelite, arrondie . 
grande, allongée. 



Microporus, h. 
Macroporus, h'. 



i;i l!(Hicbe 



lí) Peres génitaux 



í pentagonale Pe)itagonus, i. 

I étoilée Slellalus, i'. 

( ouverts Parallelus, j. 

■| fermés Convergens, j'. 

1 égaux Isopelalus, k. 

■( inégaax Anisopelalus, k'. 

I non ramifiés cu á peine . Furcalus, 1. 
■j tres ramiñés Raviosus, V. 

I circulaire Cyclostomits, m. 

"( ovalíúrc iJülichoslomiix, n\'. 

I circulaire Cyclopraclits, n. 

■| ovalaire Doliclwprocliis, n". 

( quatre Tdrnporus, o. 

■j cinq Penlaporus, o. 



— 434 - 

MODES 

aiTétés dans le dévelop- 
pement Prinmalui-W!, \i. 

ñ croissance nórmale.. Noriiuilis, \i'. 

plus iléveloppós que de 
coutiime l'rodiiclíis p^. 

On pourrnit facilement auginenter la lisie des parties sujcUos 
i» des varialions surlout si nous n'avions pas affaire a un ani- 
míd fossilc et si Pon avail a lenir compto des orgnnes inlci-icurs. 
Mais cuiilünlons-iious des caracléi'cs précédcnis indépendonls 
les uns des autres. En les combinanl entre eux on ohtient 
331.776 varietés de Monophora Darwini! Admettons que quel- 
ques-unes n'existenl pas, qu'il y en ait d'autres Ibrl rares; pous- 
sons méme les suppositions á l'extréme et ne considérons 
cornmc existantcs qno la (|uiitrióme porlic de co nombre nous 
aurons encoré 82.944 varietés. Quelie superbe occasion pour un 
Taxonomiste de passer a rimmortaiité en inventanl tout autanl 
de noms nouveaux qui se trouveraient suivis du sien! 

Ghez Tseudanodonta occidentalís on peut noter 20 modes pré- 
sentant entre eux 19.122 combinaisons imaginables. Or, d'aprés 
M. Coutagne (1. c, page 188), tel est le polymorpliisme de cette 
espécc qu'il estime en louto conscience qu'clle poui'rait, á (|ui 
aurait la tres inutile patience de collectionner ees varietés, 
fournir la séi-ie complete de ees 19.122 foi'mes. 

í,a naturo est iníiniment jilus riclic que nous le sui)|)osons 
et M. Jordán peut otro taxé do bien timido puis(|u'il n'a os(; 
démeuibrer le Draba venia Lin. qu'en cinquante-trois formes; il 
est vrai qu'il les a décriles comme espécesl 

Ge qui rend avantageux l'adoplion des modes, c'est de permel- 
tre de noter tros exactcment par une serie de quelques lellres 
les diagnoses completes des écbantillons que Ton a sous les yeux 
et de préciscr avec la plus grande facilité les caracteres les 
plus communs d'une colonie. 

Une liste de modes établie avec soin pcrmet méme de noter 
les caracteres différentiels des espéces d'un méme genre et pai-- 
fois aussi de genres voisins, et les diagnoses se précisent en 
se simplifiant. 

Rien ne s'oppose, bien entendu, a distinguer aloi-s sous dos 
noms distincts quelques groujiements de caracteres bcaucoup 
plus fréípients cpie d'autres. Ce sont les vai'iétés admises ct 
rcconnues par los bons auleurs; ota cote do ees l)onnes varietés 
on devra une menlion á parí non seulemenl á celles occasionées 
par le sexe, mais aussi par le défaut ou l'exces de croissance 
nórmale et enfin par Tinfluence de la distribution géograplii(|ue. 



AFFINITÉS DU MONOPHORA 



A. Encope emakginata (Leske) Ag. 

L'année derniére, lors de rnon second voynge ú Mar del 
Plata, j'ai rencontré par 30 brasses et sur un fond coquilllier, 
Irois exemplaircs de celte magnifique Scutellide. Le premier me- 
sure 85mm. de long sur 84 mm. de large. Le second 100 sur 
'.)(') mni. ot le Iroisiemo 111 sur 110 mm. 

Avaul de m'occui)cr cndúlail de ccUe cs[)Ócg J'aUendrai d'n- 
^()ir a ma disposilion des formes li'es jeunes el de plus iiom- 
i)reux individus (|ui me pei'mettront de sacrifíer j)!usiours spó- 
cimens en vue des eludes anatomiques et liislologiques. 

liB seul l'ait (]ue je veux reteñir pour le moment est le sui- 
vant. Sur les trois individus recueillis par moi, le plus grand 
ne présente que deux pores génitaux sitúes sur le cóté droil. 
Ceux du cóté gauche n'exislenl pas ou n'existent plus. Le pore 
puslérieur est, en effel, obturé; on remarque touteCois encoré á 
son niveau une tres légére dépression du test. 

Cliez certaines espéces un ou plusieurs pores peuvent done 
dispai'ailre avec l'age, sans méme laisser aucune trace. On 
voit par conséquent que le nombre de ees orilices n'esl pas un 
caractere d'une consl,ance suífisante pour qu'il soit de grande 
viddur. 

Fourtant L. Agassiz, malgré l'absence de cloison calcaire 
sépai'ant la cavilé buccale de la cavité intestinale et se basant 
uniquement sur la présence de cinq pores génitaux, avait place 
dans le genre Encope la Mellite de Stokes. A. Agassi/, a done 
eu raison de suboixlonnei' le second caractere au premici"; mais 
en méme temps il a eu le tort de croire a la fixilé du nombre 
des orifices et de le citcr comme caractere diíTéi'entiel constant 
entre les genres Encope et Mellita. La structüre interne et méme 
la couleur, toujours verte diez les mellites, toujours bruñe, vio- 
lel.lc ou lilas clicz les encojies paraissent l'ournir en déíinitive 
los mcilleures disíinutions entre ees deux genres si voisins. 

B. Encope Miciielini Ag. 18-11. 

a, W, c\ d, e' (F, C), g, h', i', j', k, V. Telle sorait la 
breve et complete diagnoso qu'on obtiendrait de cette for- 



— 436 — 

me si on so scrvait pour la dccrire clii tableau des inodes 
f|Lie j'ai précédeinmeaL élablis. Le caraclcre essentiel de celte 
esjiéce serail d'avoii- l'apex considérablement rejeLc en arrici-e. 
11 s'eiisuit que le bord postériear "présente une Ibrte déclivilé, 
bien i'iubie au conti-aire da colé anléi-ieur. 

Les ceiíanci-ures ambulacraires Irés i'éguliéi'es n'olTi'ant au- 
CLine lendance h se lenner ainsi que lour faible prol'ondeur asscz 
constante en -font une forme Irés-voisine de Ulonophora Darwini. 

L'excmplaire pliotographié par L. Agassiz {Itev. of Eclihi. [il. 
XII c, fig. 3 et 4) rappelle méme si complélement l'espéce fos- 
sile du Cliubul que je serais tenté de Taire rentrer E. MicJieUn't 
dans le genre Monophore si la disposilion de ses cloisons in- 
ternes ne s'opposait, un peu á cette reunión. 

Les E. emarginatn jeunes, ou qui onl conservé les caradores 
(les individus Joiuies {J¿eo. of Eddn. jil. Xll d, lig. J ), sonl si 
voisins ú'E. Miclid'mi que Lülken conlbnd ees espcces el ce n'cst 
qu'en s'appuyant sur des caracteres bien secondaires que A. 
Agassiz en a maintenu la disjonction. E. MicheUni pourrail bien 
n'éli'e qu'un mode praematm-us d'íJ. emarginata. 

C. Encope grandis L. Agassiz. 

De méme que E. MklieUni, E. grandis peul alteindre uno 
taille considerable tout en conservanl ouverles ses échancrures 
ambulaci'aires. Dans la coUection du Museo de La Plata nous 
avons un éciíantillon do 130 mm. do long sur 12.") mm. do largo 
(|ui présenle cetle parlicularité. Tandis (lu'un second individu de 
méme dimensión, et provenant comme le premier des envii-ons du 
cap Frió (Brcsil) présenle une des écliancrures laléro-antericu- 
res fermée. Les bords du test de ees individus ne sont pas 
tres renliés. 

Comme lous les aulres caradores sont ceux f|uo L. Agassiz 
assigne á E. grandis, on doil conciure ou que A. Agassiz s'esl 
Irop pressé de iimilcí- Paire de distribution de celte espoce aux 
coles du Pacifique, ou encoré que les écbantillons du Museo 
sont des E. emarginata de grande laille, á lunule anale enorme 
et ressemblant par convergence (inttuence de la tempéralure de 
la mer, ou peul-étre de la prol'ondeur oú ils vivenl) aux veri la- 
bios E. grandis. 

D. i'lNcoi'ii Chii.ensis Pliilippi. 

M. Pbilippi a dócril sous ce nom un Encope Irouvé en 1874 
dans le lei'rain tertiaire de Caldera. L'animal mesurail 115 mm. 



— 437 — 

(le long sur lU) mm. de large. Les pélales ainbulacraii-es sonL 
feí'inés, [¡yi'iforines el Irés renllés (19 mm. de largcur). Les 
cchancrures sont peu prononcées el on distingue cinq orificas 
géiiilaux. Les disposilions inlérieures de Fanimal n'oyant pas 
été éludiées, on ne peul savoii' auquel des trois genres [Mel- 
lila, Encope ou Monopliora) on doit en réalité le rattacher. Son 
aspect general est bien celui des Encopes, el ce serait done au 
Ici'liaire ([u'il faudrait pi-obablcment fairc rcmonler In |ircin¡ci"o 
différenciation de ce type. 

E. MELLrrA Stokesii (L. Ag.) A. Agassiz. 

('.elle mollilc íi écliancrurcs ambulacraii'cs (¡ui no so for- 
mcnt (jue rarcmenl, semble se rallacher au genrc Monoplwra 
par une parlicularité de sa dislribution géograplii(|ue. Elle 
aurait cié, en effet, i'enconlrée á Punta Arenas non loin du 
üeu, sinon d'origine certaine, du moins de présence el 
d"extróme abondance conslatées des Monophores. Les simples 
petils piliers qu'on renconlre dans l'intérieur des mellites indi- 
(¡uent bien du reste qu'elles ont derivé des monophores avant 
les encopes, auxquelles elles auraient bienlól aprós donné 
naissance. 

F. ScuTELi.A. (Lam) Agassiz. 



(1 01 



Un des i'csullats de i'élude délailléo du gcnre Monophora. 

t cli'o de nous aider ü mioux comprendro lo gcnrc Scnfclla 
en appréciant la valeur réeile des espéces décrites par L. Agas- 
siz d'aprés des échanlillons, quelquefois uniques et en mauvais 
clat el ])rovenanl la jilupart soit des momos gisemenls, solido 
giscinonls du móme Ago ot géogroplii(|uement voisins. 

fS. -vihrohmda Lam. du lerliaire do Bordcaux ful la pró- 
micrc Scutelle s. slr. décrile ot mérito par conséíjuont plus 
que toute autre de conserver son autonomie et son nom. 

L'impossibilité dans laquelle on se trouve dans la plupart 
des cas de dislinguer la forme spécifique origlnelle des varietés 
(|u¡ ont pu otro roncontréos et décrites avant ello, invite a 
adojiler cello pratiquo, au moins a litro provisoiro. La foi'mulc 
de cette premiore Scutelle sorait: a, 1)', c, d, f, g, li', i', k'. 

S. truncafa Val. so distingue par sa formo i'onílóc ot son 
bord tres amincl. Son bord poslérieur au lieu d'ólro écliau- 
cró no presente qu'uno légórc ondulation. Mais nous avons vu 
clioz Monophora, ot principaloment dons le mode orhiailaris 



— /1.38 — 

(|ue raininal jounc est souvent proporlionnellement plus homlió 
(lu'íi rólal mliiUe; il s'ensuit ([ue son bord pnrnit plus mineo. 
Nous nvoas vu également que rien n'élait plus variable (|U(; 
la disposilion du bord i)OSlérieur et que les dimensions do 
récbancrure iinpaire. 

S. i^ropinqua. Agassiz est le premier cette fois a roconnailrc 
(|uo colLo cspóoe so rapprocbe l)eaucoup des dcux prót:(;donli;s. 
V\\\ü osl, simplcmoiil, uu pcu plus ólargio. I, os pélales soiil, lor- 
niób oíMiiiiie choz >S'. trimcata el sonl eu proporlion plus polils. 
Monopliora (mode alatus) nous a permis de constatei- le momo 
fait, aussi celle Sculelle me parait n'elre qu'uae simple vari(Mi> 
dislincle surloul par la positioa moins.exceiilriquc do raiitis. 

Ce dernier caracléi-e, dont nous n'avons pas ou á Ion ir 
gi'and eomplo choz Monopliora oíi les varialioiis possihiosdo posi- 
tion de l'anus se Irouvenl limilées par la présence de la lunule 
poslérieure, permet de séparer l'une de l'aulre les deux foi'nies 
suivanles décrites sous les noms áeS. Brognarfi Ag. et S. Fau- 
jassi De Fr. La premiére présenterail en outre le mode dedivus, 
la seconde le mode marginafus. 

I>cs S. striatula el S. in-oducta sonl extromement vciisinos 
l'une do Fautre non sculoment par leur forme demi-ailéc et loui-s 
sillons venti'aux peu i-amiñés, mais encere par la forme de 
leur éoliancrure postérieure. S. striatula correspond nu mculí! 
pUrainidatax, S. prodacfa nu mode convcxiin. 

tS. paulensis Ag. des environs de Dax, figure ordinaii-omoul, 
dit Agassiz, dans les coUeclions sous les nom de S. suhro- 
tunda el est en effel tres voisine de cette derniére. On no i'c- 
marque poinl nu bord postérieur celle échancrure caractóris- 
tique de S. subrotunda (1. c. p. 83). 

Agassiz oublie de rappeler que chez S. trimcata celle-ci élail 
dója indiquée. S. jinulensis appartient aux modes alatus ot trun- 
catus. 

Le nom de S. steUata est, d'aprós un ócliantillon a.ssez défoc- 
lueux, assigné ü une scutelle donl le seul caractére propre est 
de présenter le mode crassus. 

La dernióre scutelle vraie S. sní/'í/uVmíi a éló décrilo el llgurée 
d'aprós un écliantillon également tres imparfail. La face in- 
iórieui'o n'a |)u oti'c di'gagée el Agassiz a toul lieu de croii-o 
(pie c'est uno ospéoc á |»arl, avouanl lout de inéino (|u'elle doil 
olre Iros voisine do S. subrotunda. Comme íi ce trait on rci;onnait 
bien la mélhode de cerlains paléontologisles prise sur le vil! 
Lorsqu'un débris souvent informe ne peul s'idenlifier de toute 
évidence avec une espéce connue, ils \ vechcvchenl ou sujypostwt 



- 439 — 

une insigniíiante parlicularité et le décrivenl sous un nouveau 
nom plulót que cradmeltre une légéi'O varialion ou cFaltendre 
de nouveaux documents. 

Nous venons de constaler que la plupartdes varialions pré- 
senlées par Monopliora Darioini se rencontrent chez les diverses 
formes de Sculelles décrites par Agassiz. II esl du reste lout 
nalurel que les oscillalions organiques de dcux genres tres 
vüisins, places dans les inémes conditions, se produiscnt dans los 
mómes dii-ections. Mais alors du inoment que Monopliora JUar- 
loini malgré son grand polymorphisme ne conslilue Irés-proba- 
blernent qu'une seule espéce, que laut-il penser des espéces de 
Scutelles? II est du moins hors de doute qu'on doil en diminucr 
lo nombre. 

Si on tient compte des gisements et en méme temps si on 
allribue a la jiosition de l'anus une valeur que ce caractére sem- 
ble posséder ici, au moins jusqu'á nouvel examen, on pourrait 
admettre un groupe de formes (espéce?) ¿i anus marginal: Tyi)e 
S.suhrotunda Lam. et un autre a anus moins excenlrique: Type S. 
Faujasü \}e Fa. Le premier renfermerait S. jyaulensis, S. truncata, 
íS'. striatula et ti'cs probablement aussi S. Ihognarfi. Le second: 
S. producía, S. propinqua et S. stellata. S. suhtetragona se ralta- 
clierait au premier groupe et so caractéi'iscrait par sa formo 
Iros ailée et ses pélales tres pelits. 

Indiquer les véritables limites d'une espéce vivante est un trn- 
vnil long ot malaisé, car nous savons maintcnant (juo la formo 
soulo n'cst |)as suflisanle, et qu'il faut avant lout lenir com|)tc 
dos relations génétiques. En paléontologie les chances d'erreur 
sont done beaucoup plus grandes, et le seul moyen de les dimi- 
nuer serait de rassembler, dans chaqué station fossilifére, le 
malériel d'étude le plus grand possible, afin d'examiner avec 
un soin minutieux, Tétendue des variations de chaqué caractére. 

II faut pourlant avouer que cette mólhodo est lo plus 
souvent impraticable. G'est done la connaissance du polymor- 
lihisme des espéces vivantes, étude dont on commence eníin ú 
se préoccuper, qui viendra le plus souvent nous uider dans 
Texamen des formes voisines disparues. 

O. A M Pino PE. 

Les deux espéces déci'ites jusqu'ü présenl sont: A. bi-oculaia 
(Des Moul.) et A. perspicillata Ag. et proviennent sinon des 
momos localités que les Scutelles procedentes du moins de terrains 
du méme üge et de méme formalion. 



— 440 — 

S¡ noiis cotnpni'ons ees deux ainpliiopcs noiis conslnfons 
qu'elles ne diilereiil que por des cnractéi-es rcconnus coinine 
i'oi'l variables. C'esl ninsi que la premiare coi-respondruil aux 
modos orlticulnris, truncatns, convexas, el la seconde aux modes 
alnliis, ctreularis, complanaius. 

II esL done Ibrt. probable que ees deux espóces ne do¡- 
venl en former qu'une, le genre Ámpliiope se différenciant da 
genre Echinodiseus (Leske) Ag. uniíjuement par ses lunules 
arrondies. Ce moda de perforation entrainant du resle avec luí 
la disposilion circulaire des plaques peri-lunulaires et la tres 
faible diminuLion des pétales latéro-postérieurs. 

Les espéces primitives d'Echinodiscus h fentes non fermées 
dérivent elles-mémes en définitive de Scutelles a échancrures 
Inléro-postérieures l'ort développées pouvant se feí-mei* avec 
VñiXtí. 



Rapports des Monophores avec les autres Scutellidés. 

(loinnie conclusión de cetle ctudo des Scutelles, dos I\lono- 
pliores et des iMicopes nous })ouvon3 essayer d'indiijucr los 
affinités les plus probables des types qui composent la famille 
des Scutellidae. Les i'orines primitives avaient un a ñus supra- 
marginal. Le contour du test était circulaire ou presque cir- 
culaire; dans tous les cas sans encoches. II n'existait ni cloison 
ni piliers calcaires entre l'appareil maslicateur et Finteslin. Les 
piquanLs se trouvaient enfin uniforinément répandus sur louLc 
la surl'ace du corps. 

Les deux genres Arachnoides et Ediinarachnius ])rósen(cnt 
la |)luparl de ees (íaractói'cs i-éunis et ce n'esl (lu'uvee lu gciii'o 
Sciilella (pi'apparaiL la forme nettcmcnt tronqueo, el á encDclios 
innrginalos. (lollos-ci sont encoré en general Iros pou pi'ol'ondos, 
los deux laLórt)-postórieures se trouvent seules bien dólinios. 

L'anus encoré tres prés du bord diez (juelques types, se 
rapprocbe choz d'autres peu íi peu déla Itouehe et une incisurc 
impaire et [¡osLói'icuro (|ui apparait semble ¡larfois raceoni- 
pagner. 

Les Echiiiod/scu.'i ont derivó directement dos SeulcHa. On 
pourrait niéme les déiinir en disant que ce sont des Scutelles 
á incisures latéro-posLérieures extrómement développées [)0u- 
vant rester ouverLes durant toute lo vio de l'animai ou se l'er- 
mer parlbis avec Táge. Nous uvons vu comment les Ampbiopes 



— 441 — 

so rallacliaienl á ees formes, toiidis f|ue le inómo procede de 
(lilTórcncinlion s'oppliquant h loutes les oiicoclics inai-giiuiles 
pi'oduisait les Asirich/pens. 



Echinarachuius 



l'AliLIvVU DIOS AKFlNn'lCS MüKl'HOI.OG IlíUliS DES (iUNDLS 1)H SCUTELLlÜAli 



Les Monoiiliores nous apparaissenl comme un second rameau 
dérivanl lui aussi des Scutelles ou plus exactemeiil d'une sou- 
(;he tres voisine. lis sont plus différenciés. Leurs jiiquanls no 
sonl iilus disposés uniforinémenl sur loul le test et des le Iros 
jcuno age se forme une lunulc inter-ambulacraire post-anale 
absolument constante, semblant se former toujours par une 
invagination directo et ne se retrouvanl que che/, Mcllita ct 
/<'iico¡ir. Si on senlait le besoin de creer des sous-familles, cello 
pei'foralion servirait íi caractériser parfailement les j\ío7io¡)}/o- 
rii/fir. 

Süiis le nom do Jíotulhiar on pourrait groupcr les gciu'os 
Ii'hini, liohdoidea, et liohúa. Certaines de leurs particularitós 
pei'mcttenl de penser qu'iis proviennent direclement do la sou- 
cho de Seiítellidae et la présence simultanee de lunules ou écban- 
crures anibulacraires et inter-ambulacraires indiquent en méme 
temps un développement intermédiaire et parallélo avec les Sm- 

Tnmn va. 41 



Icllijiae el les Moiiopliorinac. Leur écliancrui'e posl-anale suu- 
veiit prolbnde el jamáis fermée doit étre considerée coinme l'lio- 
mologue du sinus du bord poslérieur de oei'laines Sculelles et, 
de la lunulc des Monophorinae (|u¡ en dériverait par une soi'le 
(raccélóration mólagénique. 

\\\\ Laclianl d'cxpi'iincr graplii(|LienienL eos diverses allinilós 
o\\ ari'ive i't consLruire un lajjleau de la Ibrinedu ]irécédenl, dans 
ioquel les types Cossiles viennenl, rclier des raineaux rnainlcnanl 
(li\'erg'eanls. Les Jlluiiopliorinne peuvenl eti'e considéi'és eonune un 
ramean des Scutellidés développé dans l'iiémispliére austral, les 
ScideJUnac, au contraire, représenteraient les formes de l'hémi- 
sphére nord. 

T,!i Plata, ].S aout ]8!l6. 



EXPLICATION DES PLANCHES 



i'LANCHli 1 

Les individus se ti'ouvent réiluits pi'esque au tiers. 
I''ití'. 1- h — Koh'ies d'individus ii|)p;n'teiiant au n\oi\n ainudlux. Le nuiíióro 2 

vil jiai' la lace actinale ¡irésente im sillón ano-lunulaiie de lon- 

Kiieur tiiaxima. 
» 5 — Individu du luode Iruncalus reiuarquable enoutre par la largeur 

de la portion mai-ginale des series inter-ambulacraires. 
" (i — Individu appartenant aux niodes orhicularis et inicroporus. 
n 7 — Individu appai'tenant aux niodes orOiculayis et macroporus:. 
» 8-17 — Une séiie d'indivldus a))partenant au mode orbicnlaris. 
" 18-27 — Une si'uie appartenant au mode nlalns. 

l'LANCMIí II 

Les individus sont representes en grandcur naturelle. 

Fig. 28 - 39 — Distribution et accroissenient des plaques de la face H.bactinale. 

» .'iO —Distribution et accroissenient des plaques do la lace actinale. 

» .'il —Mode rainosus des sillons anibulacraires. 

» 32 — Disposition des máchoires. 

>' Oí) — ¡\Iodes macropoi'us et angulaiiis. 

" 34 — IModes inicroporus et inmcalus. 

PLANCHE III 

l)i.!ux individus (mode pfoducliis) vns par la lace abactinalu. grandeur 
naturelle. 

Fig. 35 — Individu á pétales ambulacraires ouverts. 
>■ 3(!— Individu á pétales ambulacraires presque l'ermés. 

PLANCHE IV 

Les individus sont li''géremenli réduits j^j" 
I''ig. 37— Jeune individu vu par la face actinale. 
» 38— Individu plus age. Sillón ano-Iunulaire court. 

3!) — Réparation des bords sans régónération proprenient dite. 
" 40 — Anus ovalaire. Disposition nórmale des píquants. 
» 41 —Individus trés-jeunes, ne présentant encoré aucune trace de lunule. 
>i 42— Anus arrondi. Sillons du mode furcalus. 
» 43— Section longitudinale passant par la lunule. ¡Mode complanaius. 



— 444 — 

l''i^í. 'i'i — r,i; plaroml (lu l:i ciivilú bucco-visc/Tiilu onlevú jmr des fliocs 
iiionli'u le conlüiir penliigonal de cette envite. — iJispo.sHion il(\s ajio- 
jiliyses inaxillaii'o.s cliez les individns ágés. 

» -iS — Scction longitiidinale. Moda convexas. 

» ''lO — La face abactinale a iHé ubée i'i la meule aíin de inonlrer la eons- 
titution dii réseau marginal. 

» \7 — Section radíale. Mode marginal us. 

» 'lü — Seclion radíale. Mode declivas. 

» ''i9 — Dispo.silion des apophj'ses iiiaxillaires cliez les individns jeiines. 

PLANOHI': V 

Graphique No 1.— Individns classés d'aprés leur longueur indiquée en niilli- 
niétres pai- les chift'res de la ligne des abscisses et le nombre d'exeniplai- 
res correspondant á chaqué longueur est porté sur la ligne des ordonnées. 

Graphique N» 2. — Nombre d'individus correspondant aux diverses tailles et 
il des dilVérences de diamétre de 'i niin. ou moins (mode orbiciilaris — 
lign(i <;ont¡nue); de .") mm. ou jilus (mode fl/rt/i<s — ligne de pdints 
ullongés). 

Graphiqne N" 3. — Le Irait continu représente les dillérenees observées 
entre les deux diamétres siiivant les modes et les tailles. Les points 
pleins représentent les individns appartenant en mode alalns; les ronds 
ceux d\i mode orliifiilari^. — La ligne de points allongés indiipio le nom- 
lire d'individus (pii coi'responilent á cluniue dilt'érence des deux dimeii- 
sions. 



(leí hm (le La Piala, ^ ln 



_ Eiiuiíiodci'fflos, 




MONOPHORA DARWINI— (Desorí A, As. 



k'l toü (lela PI¡il!i,_.Tooio vil, 



'le, __ £f|yiiio(ieiios, _ Lá 




í'ig. 35- 



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Fig. 3 b. 



Reí. iH ]|iist'o ilr La Piala, __ Tomo 



iir. _ tíiiiiiioderraos 




TALLERES DEL MUSEO 



MONOPHORA DAR\\'INI._(Desorj A. Ai 



useodeUPIali-íoiiioVIl. 



Laliillc: Eí|uiiio(li'rnios.-_J,i¡in,l 







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TAir.F.KF.S liKI MUSEO 



PATAGONIA Y OTRAS REGIONES ARGENTINAS 



JULIO KOSLOWSKY 



NATURALISTA VIAJERO DEL MUSEO DE LA PLATA 



SOBRE ALGUNOS REPTILES 

DE PATAGONIA Y OTRAS REGIONES ARGENTINAS 



JULIO KOSLONA^SKY 

Naturalista viajero del Museo de La Plata 



En el presente Lrabnjo, que contiene una lista de los reptiles 
coleccionados últimamente en los territorios de la Goiiernacion 
del Cliui)ut y del Neuquen por los exploradores del Musco; 
doy también la descripción de varias nuevas especies y de un 
nuevo género de aquella y de otras regiones de la República. 

A pesar de que hasta ahora se ha publicado muy poco sobre 
la herpelología argentina y de que aún no se tiene ningún 
conocimiento de vastas extensiones i'especto de sus reptiles, 
como por ejemplo la provincia do .Tujuy, os ya muy graiido 
el número do ins lagartijas y serpientes conocidas, ascen- 
diendo las primeras hasta 25 géneros y 53 especies, y las se- 
gunda:, hasta 32 géneros y 70 especies. 

Como bien estudiada ó exploi'ada, no se ¡¡uede considerar 
hasta ahora ninguna provincia ni gobernación, ni siquiera la 
de Buenos Aires, lo ([ue en parte deduzco de la absoluta falla 
de aficionados que, como sucede en paises eui'opeos, remiten 
sus colecciones ú las instituciones científicas, donde el mate- 
rial se estudia y se publica. En esta parle de América hay uno 
ó dos institutos científicos que se dedican parcialmente á esta 
larca, porque lo que lie dicho sobre los reptiles se puedo lam- 



— 448 — 

bien decir de todas las oLras ramas de las ciencias naturales, 
y especialmente de la zoología, que reclama igual atención pai-a 
todas sus divisiones. Transcurrirá mucho tiempo antes que se 
pueda decir que la hei'petología de la República Argentina está 
completa, y todas sus comarcas bien exploradas; pero ya al 
présenle so tiono la seguridad de que es muy i'ica en reptiles. 



LACERTILIA 

Fam. GICCKONIDAE 

HOMONOTA, Gray 
Homonota Dar'wini BIgr. 

Kste geco lo hallé en el paraje llamado ((Valle del Raspa- 
dor», á unas quince leguas del «Paso de los Indios», en el rio 
Chubut, en Patagonia, donde vive en las grietas de las rocas. 
No he conseguido más que un solo ejemplar que no ofrece 
variedad alguna de los ejemplares coleccionados en Puerto De- 
seado por el Dr. F. Lahille. 

Fam. IGIJANIDAK 

LIOSAURUS IX & B. 
liiosaurus Belli D. & B. 

Esta lagartija abunda en lodo el territorio del Chubut, con 
excepción de las precordilleras y llanos adyacentes, en la Go- 
bernación del Rio Negro y Neuquen. 

DIPLOLAEMUS, Bell 

Diplolaemus Darwini Bell 

Se ha coleccionado esta hermosa lagartija en los territorios 
de Santa Cruz, Chubut, Rio Negro y Neuquen. Este género no 
jmede conservar como carácter lámelas ó escamas lisas en las 
infradigitalos, pues nún las carenas ó quillas no so ven bien 
en todos los ejemplares; las hay en algunos bien pronunciadas 
y he contado hasta tres quillas. 



— í-i'J — 



PRISTIDACTYLUS, Vú/Ang. 

Pristidactylus fasciatus ( IJ'Oib. ) Dlgr. 

I'lsln liigmiijíi 1)1 liemos coiisegiiido en el lerrilorin riel l^io 
Ncgi'o ; además, encontró el señor Direclor del Museo un buen 
ejem|)liif en el lerritorio del Neuquen. Este ejemi)lnr cnrecc por 
completo de carenas ó quillas en las escamas infradigitales y 
creo que el género Diplolaemus es idéntico con éste, pero teniendo 
solo un ejemplar en buen estado para la comparación, no quiero 
precipitar la resolución. 



LIOLAEMUS, Wiegin. 

Liolaemus chilensis (Less. ) Fitzing. 

Ks la primera vez que se ha encontrado esta especie en la 
Repúblico Argentina. El señor üireclor coleccionó tres ejem- 
plares en el territorio del Neuquen, siendo uno de ellos de la 
vai'iedad verde, con 34 escamas o I rededor del medio cuerj)© 
y los otros dos de la variedad requemada olivácea con reflejo 
fuerte metálico verde ó color oro, poseyendo estos ejemplares 
•iO escamas ol rededor del cuerjio. 

Liolaemus lemniscatus Graveiili. 

Esta especie ha sido coleccionada por el Sr. S. Roth en el 
territorio del Neuquen y no ofrece variación alguna de la des- 
cripción típica. 

Liolaemus gracilis ( Bell ) Blgr. 

Esta lagartija la he coleccionado en el territorio del Cliubut. 

Liolaemus cyanogaster ( iJ. &15.) Fil/.ing. 

Esta especie se ha coleccionado la primero vez en territorio 
argenlino y muestra gran variación en el número de las esca- 
mas al rededor del medio cuerpo los cjue ascienden ó 5.3, micn- 



— 450 — 

Iras que el número indicado por ios ejemplares coleccionados 
en Cliile es de 40. Según mi parecer el L. Dibroni no es más 
que una variedad del L. eyanogaster, pero procuraré conseguir 
más material para i'csolver definitivamente esta -duda, l'll señor 
S. llotli coleccionó un ejemplar en el Ncuf|uen. 



Liolaemus Bibroni (lii;ll) lil^'i'. 

Se han coleccionado este año dos ejemplares en el (^liubul, 
los que encontré cerca de los Andes, y un ejemplar en el 
Neuquen por el Sr. S. Roth. 



Liolaemus Kingi ( Iloll ) Dlgr. 

l'lsla especie es abundante cerca de las Cordilleras, en el 
territorio del Cliubut, donde, con el L. Imeomaciilatiis , predomi- 
nan en las pampas. 

Liolaemus Fitzingeri (1). & 15.) Bigr. 

i'^sta lagartija demuestra una variación extraordinai-iamenle 
grande en sus dibujos y colores, lo que obligará á dividir esta 
especie en sub-especies. Los ejemplares coleccionados en el 
territorio del Cliubut varían mucho en colores de los recogidos 
en el Neu(|ucn y Rio Negi'o. 

Liolaemus lineomaculatus Hlgr. 

He coleccionado muclios ejemplares en el lei'rilorio del 
Cliubut, cerca de las cordilleras. Considero esta lagartija como 
una sub-especie del L. magellanicus Hombí'. & Jaq. 

Liolaemu.<t elongatus Koslowsk)- n. sp. ( L'imina I ). 

Cuerpo deprimido y alargado. Cabeza alargada, con 7 á S 
escamas labiales superiores y 4 á 5 inferiores; entre las labia- 
les superiores y las iniVaorbitales hay una sola hilera de esca- 
rnas; los respiraderos están lateralmente colocados; escamas 
sobro la cabe/.a, lisas; el frontal separado del intei'pai'ictal por 
un i)ar de frontopai-iclales ; el interparietal tsui grande (> niils 
chico que liis parietales; los supraoculares poseen una hilera 



Rpy, (leniiisroiIrLiPliiU,— ToiiioVIl, 



rislowslíy: Soliir ;i luimos Rriilih- 




IJotacmus elongalus Rosl. n. sp. 



i'V, iH.\liisr(iilrL¡iPlal;i,— ToiiiiiVII. 



Kiislowskv; Soliir algunos Pirplili'S — l.;iiii 




Rhdiiinaea modesta Kosl. n.sp. 



Rpy, ilel Wwm tli' Lii Pliiiii. 



m: mr 



alüniios Hriilili'S — Liiiii. I\'. 




Pseudotomodon mendo^inus Rosl. n. sp. 



— 451 — 

de 5 á G escamas transversales mayores; temporales provistos 
con quillas pronunciadas; tímpano grande, [irovisto en la parte 
inferior de su borde anterior con dos o una escamas promi- 
nentes. El cuello presenta pliegues fuei'tes sobre sus dos lados, 
que están provistos con escamas granuliformes; delante del 
húmero hay un pliegue poco encorvado. 

Escamas sobre el dorso romboidales imbricadas con quilla 
pronunciada que termina en algunos ejemplares en una pe- 
([ueña espina; escamas dorsolaterales mayores que las dorso- 
vertebrales; escamas laterales lisas redondeadas; escamas de 
la cola arregladas en verticilos, provistos con fuerte quilla c|ue 
termina en una espina, y mucho más grandes que las dorsales; 
los verticilos están compuestos unos de escamas mayores y 
oti'os de escamas más pe(|ueñas, alternando do modo que á 
cada verticilo de escamas mayores siguen dos verticilos de es- 
camas más chicas. Las escamas sobre la parle posterior de 
las piernas son muy chicas, granulosas y uniformes. Al rede- 
dor del medio cuerpo hay 76, y hasta 107 escamas en los ejem- 
plares muy viejos, estos tienen además pequeñas escamas gra- 
nuliformes entre las escamas comunes. 

Por encima posee un color requemado ó moreno clai-o, con 
toda la región vertebral y los costados de un requemado ne- 
gruzco, con los margines festonados que dan sobre la faja 
clara del dorso; por abajo unicolor de un blanco azulado ó 
verdoso, sin vestigios de mancha alguna. Largo total 2(i4 mm., 
cabeza 18 mm., cuerpo G3 mm., cola 123 mm., pierna anterior 
27 mm., pierna posterior 43 mm. De un ejemplar muy viejo, 
sin cola, lomé las siguientes medidas: Largo del cuerpo con 
cabeza 112 mm., pierna anterior 37 mm., pierna posterior 52 mm. 

Los ejemplares masculinos poseen 4 á 5 poi'os anales. 

Esta interesante lagartija desconocida hasla ahora la Iiídlé 
en el territorio del Cliubut cerca de las Cordilleras, donde vive 
en las grietas de las rocas; coleccioné 37 ejemplai'es que no 
demuesti'an ninguna variación entre sí. El señor Director colec- 
cionó de esta especie 14 ejemplares en el Neuquen. 



Liolaemus Darwini (i5eli) I51gr. 

De esta especie he coleccionado tres ejemplai'cs hembras en 
el Chubut cerca de las Cordilleras. El señor Rotli ha recogido 
un ejemplar macho en el Neuquen. 



— 452 — 



Liolaemus anomalus Koslowsky n. sp. (Liinina II). 

Cuerpo deprimido y robusto. Cabeza corta, triangular, gruesa; 
cubierta por encima con escamas grandes y convexas, las ma- 
yores se encuentran sobre el hocico; hay tres pares de escamas 
interorbi tales las cuales también pueden coníluirse. Hay siete 
á ocho labiales su|)eriores seguidos por tres á cuatro pseudo- 
labiales; entre las labiales superiores y las inCraorbitales hay 
una ó dos liileras de escamas; las temporales muy convexas 
van paulatinamente disminuyendo hacia el tímpano cuyo borde 
anterior está provisto con pequeñas escamas granuliformes que 
sobresalen lateralmente; las supraoculares poseen de cuatro á 
cinco escamas transversales mayores. El cuello posee sobre sus 
costados pliegues muy fuertes con granulación lina; delante 
del húmero hay un pliegue corvado. Escamas dorsales redondas 
ó hexagonales poco imbricadas y sin quilla; las escamas de 
los costados son más chicas que las dorsales; las ventrales 
cuadrangulares y llanas y más grandes que las dorsales, la 
cola con escamas cuadrangulares y algo más grandes que las 
doi'salcs, con quillas [)oco distintas. Los brazos y piei-nas están 
cubiertos por encima con grandes escamas romboidales que 
están provistas con pronunciadas quillas; los dedos de las patas 
son cilindricos, con escamas ini'radigitules Iricarinadas. La 
parte do atrás de la pierna posterior esta provista con unas 
escamas granulosas mayores entre la granulación fina, pero lo 
que se distingue muy poco en un otro ejemplar. 

Hay tres ó cuatro poros anales en el macho. Al rededor del 
medio cuerpo hay de 81 á 88 escamas. Por encima es el color 
un rojizo oscuro con grandes manchas plomizas sobre cada lado 
del dorso y de la cola, arregladas de tal manera que forman 
cinco fojas transversales sobre el cuerpo, pero estas manchas 
se hallan en otros ejemplares mucho más reducidas y más ne- 
gras. Por abajo el color es blanco con manchas ó tiznes de 
color plomo sobre la garganta. Largo total 120 mm., cabeza 
11 mm., cuerpo 52 mm., cola 57 mm., pierna anterior 21 mm,, 
pierna posterior 31 mm. 

Vive en la provincia de La Rioja; el señor Hauthal coleccionó 
el año pasado tres cjomplai-es en aípiella provincia. La conli- 
gura(;¡on de la «.'aboza y del cuerpo es muy parecida i'i la ile 
íleloccphabis. n¡<jrtceps Philippi y considero osla lagartija como 
especie intermedia entre el género Liolacnnis y Helocephahis. 



453 — 



PHYMATURUS, Giavenh. 



Phymaturus palluma (Mol. ) Gravonh. 

De esta especie coleccionó el señoi' Direclor dos ejemplares 
en el Neuquen. 



CNEMIDOPHORUS, Wagl. 
Cnemidophorus multilineatus Pli. 

De esto especie coleccionó el scñoi' Dircclor l,Qnii)ion en el 
Neuquen, dos ejemplares. 



OPHIDIA 

Fam. COLUBRIDAE 

COLUBRIDAE AGLIPHAE 
RHADINAEA, Cope 

Rhadinaea sagittifera (Jan) Blgí-. 

Esta hermosa culebra se ha encontrado en el territorio del 
Chubut y el Neuquen, donde el señor Director coleccionó dos 
ejemplares. 

Rhadinaea modesta Koslowsky n. sp. (Láin. 111). 

Ojo moderadamente grande. Escama rostral más ancha que 
alta y bien visible de arriba; internasales tan largas como 
anchas y algo más pequeñas que las prefrontales; frontal 1 Vz 
tan larga que ancha, ó tan largas como los parietales y algo 
más corlas que su distancio de la punta del hocico; loreal 
algo más larga que alta; un preocular y dos postoculares; tem- 
porales 1 +2; odio' labiales superiores, el cuarto y quinto tocan 
el ojo; cinco labiales inferiores tocan á las guiares anteriores 
que son algo más largas que las posteriores; 19 hileras de es- 
camas sobre el cuei'po; 18G escamas venti-ales y 50 ó más sul)- 



— 454 - 

en adules (la exli'Gmn, ó sea la de la punió de la cola, lalla) 
arregladas en dos hileras; escama anal dividida. Por encima 
de un solo color, olivo moreno y de igual intensidad sobre la 
cabeza, cuerpo y cola; la primera hilera de las escamas, y 
también la segunda en su parle anterior del cuerpo, son blan- 
cas, por cuyo medio pasa una linea, del color del cuei'po. Por 
debajo es blanca con una hilera de manchas redondas, de 
color plomo oscuro li cada lado del vienlre, poseyendo Cada 
escama ventral una mancha á cada extremidad; además, hay 
unas manchas nebulosas é irregulares en la parle posterior 
del vientre. El labio superior es blanco, bordado en su borde 
superior detrás del ojo, por una línea negra que pasa sobre el 
cuello, tocando el ángulo de la boca y perdiéndose sobre la 
parte anterior del cuerpo. 

Largo total 470 mm.; cola 95 mm. 

Esta nueva especie ha sido coleccionada en la provincia de 
Salta por el señor Gerling, empleado del Museo. 



COLUBRIDAE OPISTOGLYPHAE 



TACHYMENIS, Wiegm. 

Tachymenis peruviana (Wiegm.) l?lgr. 

Esta especie se ha coleccionado por primera vez en el terri- 
torio argentino. El señor Director consiguió tres ejemplares en 
el Neuquen y el señor S. Roth un ejemplar en el mismo terri- 
torio. En el dibujo no se distinguen en nada de la descripción 
dada por ejemplares coleccionados en Chile, pero varían en el 
número de las escamas temporales. El número de las escamas 
ventrales y subcaudalcs es el siguiente: 

V. 149, 171, 157, 154. C. 3G, 34, 46, 42. 



PSEUDOTOMODON, Koslowsky n. g. (Li'nnina IV) 

Maxilares coiios. Dientes maxilares, G; el tamaño de los 
dientes asciende de menor á mayor; el último diente es una y 
media vez más largo que el anterior y es í'urcado; todos los 
dientes maxilares están fuertemente corvados hacia atrás y 



— 455 — 

dislnn uno del otro más que el largo que tienen. Dientes man- 
dibulares hay 11 á 12, siendo los anteriores más largos que los 
l)osteriores. La cabeza se distingue bien del cuello, el ojo es 
moderadamente grande con pupila redonda, escamas superci- 
liares algo prominentes, escama nasal entera, cuerpo cilindrico 
con escamas lisas oblicuamente colocadas en 17 hileras, cola 
corla con dos hileras de escamas subcaudales. 

Pseudotomodon mendozinus Koslowsk}' n. sp. (Láiii. IV). 

Cabex.a algo deprimida, con el hocico corto y algo convexo; 
rostral más ancha que alta y poco visible de arriba; interna- 
sales tan largas como las prefi'ontales; frontal 1 V» tan larga 
como ancha, más larga que su distancia do la punta del ho- 
<;ico ó tan larga como las pai'ietales; loroal algo más larga que 
alia; nasal entera; un preocular y dos posloculares: temporales 
2-f2 ó 2 + 3; 8 labiales superiores, cuarta y quinta locan al 
ojo; cuatro labiales inferiores en contacto con las placas gula- 
res anteriores, que son oigo más ó tan largas como las poste- 
riores. Hay 17 hileras de escamas; hay 145 á 150 escamas ven- 
trales y 38 subcaudales. Por encima de un color gris moreno 
con una línea vertebral clara, que principia sobre la región oc- 
cipital y va hasta la punta de la cola, donde á veces es poco 
distinta; á cada lado de la línea vertebral hay manchas trian- 
gulares ó semicirculai'es (dos ó tres escamas anchas) que 
alternan ó corresponden en pai'te con las manchas del otro lado 
de la línea vertebral; además hay una zona más oscura á cada 
lado del cuerpo, la que en la parle anterior es poco distingui- 
ble, pero que en la parle posterior se señala en una faja 
mejor determinada; del ojo se extiende una faja oblicuamente 
basto la garganta, cruzando el ángulo de la boca, y por cuya [iro- 
longaciou se pueden considerar las petiucñas manchas ii'i'c- 
gulares que forman una hilera poco pronunciada á lo largo 
del cuerpo cerca del vientre, otro tizne negruzco baja oblicua- 
mente del ojo por la quinta labial hasta la boca ; una tercera 
mancha oblicua pasa de la segunda á la tercera labial ; sobre 
la cabeza cruza una mancha negruzca la parte posterior de la 
¡ilaca frontal y va hasta el medio de la parte posterior de las 
supraciliarias ; esta manchita puede estar dividida en el me- 
dio y forma entonces dos manchitas redondas; sobre la re- 
gión occipital hay dos grandes manchas alargadas negruzcas 
entre las cuales principia la línea vertebral. Poi- abajo el color 



— 456 — 

es un hlíinco amarillento 6 amarillo con infinidad de puntilas 
oscuras que forman manchas nebulosas y que cubren densa- 
mente todo el vientre. 

Largo total 425 mm. La cola está siete veces contenida en 
el largo total del animal. 

K\ señor R. Hautlial coleccionó dos ejemplares sobre el rio 
Diamanto, departamento 25 do Mayo, provincia de Mendoza. 

a (V. Lin. C. 38). 
C? b (V. 150. cola mutilada). 



PHILODRYAS, Wagl. 

Philodryas Schotti (Schleg.) Gthi-. 

Esta culebra la hallé en el territorio del Chubut cerca de 
Rawson donde es bastante escasa. El cuerpo está provisto por 
encima con pequeñas manchas negruzcas que se arreglan en, 
cuatro series longitudinales; posee 172 escamas ventrales y 7Í) 
subcaudales. VÁ señor Director consiguió coleccionar un ejem- 
plar en el territorio del Ncuquen que poseo 188 ventrales y 'J.'3 
subcaudales. 



Philodryas Burmeisteri Jan 

Esta serpiente es algo más común en el territorio del Chu- 
but que la anterior; igualmente se halla en el territorio del 
Neuquen, de donde ha traido el señor Director dos ejemplares. 



l'^im. VllM':iUI)Al'; 

LACHESIS, Daiul. 
Lachesis ammodytoides (Leyb.) Blgr. 

l'lsta víbora venenosa se halla en Patagonia, hasta el Piierlo 
Deseado de donde se extiende al Norte por el litoral hasta Mar 
del Plata en la provincia de Buenos Aires y en las inmedia- 
ciones de la Cordillera, en el territorio del Neuquen, provin- 



— 457 — 

cios Mendoza y Riojo. En el Neuquen coleccionó el señor Di- 
rector dos ejemplares. Teniendo ahora á mano un abundante 
material de esta especie, puedo comprobar que la especie por 
mí descripta con el nombre Bothrops Biirmeisteri no es más que 
una variedad del L. ammodij toldes, retiro })or lo tanto mi espe- 
cie y pido disculpa por el ei-ror. 



I.a Plata, Noviembre 28 de 1896. 



LAS VARIACIONES rElUODlGAS 



VENTISQUEEOS 



K. A. KOREL 

TRADUCIDO DE LA «REVUE SCIENTIFIQUE» , PARÍS 5 DE OCTUBRE DE I SqS 
PARA LA «REVISTA DEL MUSEO DE LA PLATA» 



fARlACIOIES PERIÓDICAS DE LOS ÍENTISODEROS 



P~. A.. IT^OREL(l) 

'l'raduciJo de la «Revue Scicntifiquc» ; Paris 5 de Octubre de iSgSj 
para la «Revista del Museo de La Plata». 



Por iniciativa del señor capitán Marshall Hall, miembro de 
la Sociedad Geográfica en Pai'kstone, Dorset (Inglaterra), el sexto 
Congreso Internacional de Geología, reunido en Zuricli en 
Agosto de 1894, ha decidido la creación de una Comisión en- 
cargada de estudiar las variaciones del tamaño de los actuales 
ventisqueros en los diversos pnises do nuestro globo. 



{') Jíl soñoi- Forcl, dutoi' do e.ste intercsanto ,ii-Uculo, al tenniníirlo, 
invoca simpatía para los trabajos de la Comisión Inleniacio7ial de los Ven- 
tisqueros, y solicita la colalioracion de todos los trabajadores, fisicos, natu- 
ralistas, alpinistas, ó exploradores de regiones polares, así como el apoyo de 
las ncadomias y de los gobiernos, y confia en que este concurso no lo faltará. 

La iniciativa del señor Marshall-JIall ha encontrado eco en esto Musco. 
Uosdc el primer momento de conocida, hemos procurado reunir loilos los 
antecedentes sobre la cuestión glacial en este extremo de la América, donde 
tan grandes manifestaciones ha dejado de su paso el hielo y donde los jigantes 
ventisqueros y neveras de todos los tipos se cuentan por centenares. La 
acción glacial se ha hecho sentir en toda la extensión del territorio argentino 
desde el grado 23 hasta el 56, y las facilidades para el estudio de esa acción 
son grandes por su misma magnitiul; además, este estuilio tan im[iortantc, 
está ligado, i; íntimamente, con el de una de las cuestiones geográficas más 
interesantes de estas regiones: el divorlia aquaritm continental, ¡troduciilo 
cu buena extensión por esa misma acción. I^a traducción del articulo del 
señor Forel, tiene pues su colocación justificada en esta l'evista, y el personal 
técnico del Museo de La Plata va á ser un colaborador entusiasta de la Comi- 
sión Inleniacionnl de los Ventisqueros, cuyo ¡irograma de trabajo ]iubli- 
camos, — /•'. /'. M. 

Tnmo VI! 43 



— 4G2 — 

l'Istu Cüinision (jiiodó compuesta de los señores V. A. Forel, 
lirof'osor en Morges (Suiza), presidente; León Du Pasquier, pi-o- 
lesor en Neuciiútel (Suiza), secretorio; Sob. Finsterwaider, pro- 
fesor en Municli (Alemania); lid. Richter, profesor en Gi'az 
(Austria); K. J. V. Steenstrup, geólogo en Copenhague, (Dina- 
marco); H. F. Reid, profesoí- en Baitimore (Estados Unidos y 
colonias); príncipe Orlando Bonoparte, Paris (Fi-ancia); capitán 
Marshall Hall, en Parkstone (Inglaterra y colonias); Torcuata 
'raramclli, profesor en Pavía (Italia); A. Oyen, geólogo en 
Christiania (Noruega); Ivan Mouchketow, geólogo en San Pc- 
tersburgo (Rusia) y U. Svenonius, geólogo en Stokolmo (Suecia). 

La Comisión Internacional de los Ventisqiieros ha precisado el 
campo de su actividad, formulando los principios siguientes: 

a) Cada miembro de la Comisión es competente para orga- 
nizar como mejor le parezca y del modo más útil, los esludios 
históricos y las observaciones actuales y futuras sobre los 
ventisqueros en la región que representa y para publicar los 
informes originales y detallados en una Revista de su país. 

b) La Comisión Internacional es el órgano de recepción y 
de publicación de los informes sumarios mandados por sus 
diferentes miembi'os, sobre las vai'iaciones del tamaño de los 
venl¡S(|ueros en los diversos paises alpinos del globo. Un in- 
forme general sei'á publicado anualmente en los Archivos de 
Ciencias Físicas y Naturales de Ginebra, por la mesa de la 
Comisión. 

Para servir de introducción á esos informes, el jM-esidenlc 
de la Comisión se propone exponer los hechos principales 
constatados en los Alpes centrales de Europa, que contienen 
los ventisqueros mejor observados durante el siglo actual. 

Antes de todo, veamos, ¿cuál es el fenómeno que tenemos 
que estudiar? 

Es una de las apariciones más interesantes y más grandiosas 
(pie nos ofrezca el mundo de los Alpes. Los ventisqueros va- 
rían de volumen. Durante cinco años, diez, veinte ó miís, 
vemos sin causa aparente, que un ventiscjuero aumenta de 
largo, sobrepasa sus límites, rechaza sus morainos, algunas 
veces seculares, invade los pastoreos, echa abajo bosques en- 
teros y destruye habitaciones. Parece que este ci'ccimionlo 
irresistible, (pío domina cuahjuicr obstiiculo, va á i'oproducir 
en un valle una nueva época glacial. Pero también, sin causa 
aparente, vemos el ventisquero delenei'se en esa extraña expan- 
sión, después disminuir, retroceder, achicarse, y eso durante 
diez, veinte, treinta y más años, de tal modo, que habiéndose 



— 403 — 

olvidado el engnindecimieiilo anlerior, se puede creer que ol 
venlisc|uero a'h ú desaparecer en eso fusión progresivo. Y oti'O 
vez, después de cierto númei'o de años ó de lustros, ese des- 
liielo se detiene y el ventisquero vuelve ó olorgorse. Variación 
periódica del largo de los ventisqueros: ese es el fenómeno 
aparente ('). 

Esta variación en el loi-go, coincide con una variación en 
el mismo sentido de las otras dimensiones de la masa do 
liielo, al mismo tiempo que el ventisquero se alarga, se vuelve 
mas grueso y se enancha. Es, pues, una variación de volumen 
y no solamente de forma. Para simplificar, la designaremos 
por «variación de tamaño». 

Esa variación periódica es iri'Cgulai- lonto o\\ cuanto a| 
tiempo como n\ espacio. La máxima sucesivo es diversomenlo 
escalonada; en sus crecientes sucesivas el ventis(|uero baja 
más ó menos lejos en el valle; la creciente á veces es rápi- 
da, á veces lenta; á menudo un ventisquero queda durante 
muchos años inmóvil y estacionario. La variacijn de tamaño 
á veces es general y se extiende á la totalidad de los 
ventisqueros de uno región, á veces es parcial y no se hace 
sentir sino en algunos ventisqueros. No es necesariamente si- 
multánea para todos los ventisqueros; á veces la creciente 
es bien marcada para algunos, mientras oti'os (|uedan esta- 
cionarios ó disminuyendo. Otras veces todos los ventisqueros 
di; un valle, do ün grupo ó do una cadena do montanos 
viu'ian simultáneamente: todos crecen ó invaden los valles, 
(I todos disminuyen y se achican. 

¿En medio de tantas irregularidades, no liabi'á una ley, ó 
varias leyes tal vez, cuyo encadenamiento cause el desorden 
ojiáronte de los hechos? Tratemos de destacarlas contemplan- 
do, no ejemplos individuales, sino el cuadro del conjunto do 
los variaciones glaciales en los Alpes suizos durante el siglo 
actual. 

Revisando críticamente las antiguas observaciones discmi- 



(') Al mismo tiempo podemos constatar variaciones en la extensión de los 
(•iiin[ios (leninvo (Finí), en ül ni'nncro y on la ÍMi|)orLíuic.¡a(lc 1m,h mancliun do 
nieve que resisten al calor del verano, y la aparición ó desaparición de peipio- 
ños ventisqueros temporarios. El fenómeno de la nieve persistente varia 
como el tamaño de los ventisqueros. ¿Cuál es la relación entre la cantidad 
do nieve persistente y las variaciones del tamaño de los ventisqueros? listo 
sorá, sin duda, un ]iunto importante á estudiar; pero, por el moinento, no 
conviene complicar el trabajo, sino ocuparnos solamente de los ventisqueros 
jnismos. 



— 404 — 

nados en In lileniluru nlpini» de los tres primeros ruarlos do 
esto siglo, y agregando las modernas contenidas en nueslivis 
quince informes anuales, podemos trazar en grandes líneas el 
movimiento de los ventisqueros de los Alpes Centrales du- 
rante el siglo XIX. 

Antes de 1811 no tenemos observaciones válidas sobre el 
conjunto de los ventisíjueros suizos. 

Desde 1812, época de crecimiento general, que en 1818, 
1820 ó 1825, según los ventisqueros, llega á un estado de 
máximum, en todas partes los ventisqueros tienen dimensio- 
nes muy grandes, para muchos es su mayor extensión cono- 
cida en tiempos históricos. 

Según afirman los autores, esta creciente ha sido observada 
en todos los ventisqueros; ninguna excepción ha sido señalada 
auténticamente. Llamaremos esta época el máximum del ¡iri- 
mer cuarto de siglo. 

Después de este máximum, que como acabo de decirlo, ha 
tenido lugar en fechas diferentes, según los ventisqueros, ha 
empezado un decrecimiento, mal marcado, poco general, que 
ha sido seguido por una creciente igualmente indecisa, de tal 
modo, que es imposible lijar la épooa del mínimum, tanto 
para los ventisqueros considerados individualmente, como pai'a 
la totalidad de los ventisqueros de los Alpes. Las variaciones 
de largo han llegado ii un nuevo estado de máximum para 
muchos ventisqueros, al i'ededor de 1840, 1850 y 18ü0, digamos 
hacia la mitad del siglo. 

Después de ese máximum, que para muchos ventisqueros 
ha sido lijado en los años 1855 ó 185G, viene un ¡leriodo do 
decrecimiento general muy bien delinido, muy intenso, muy 
prolongado, decrecimiento tanto de los vent¡S(|ucros que han 
tenido un máximum aiUónlico al i'cdedor de 1850, como de 
los dtnule esc máximum nt) se ha manifestado. Al i-ededor de 
1870, todos los vuntisriucros de los Alpes, sin (|ue so conozca 
una excepción bien probada, estai)an en un estado de deci-eci- 
m lento. 

Desde 1875, ]íodemos constatar los indicios de un nuevo 
período. Los unos después de los otros, cierto número de 
ventis(|ueros han empezado á crecer. 

MI primero fué el ventisquero des Bossons (grupo del AídüI 
!5lanc) que enq)ezó ii alargai'se en 1875, en 1878 la Brcnva, en 
1870 el 'l'rient y Zigiovenove, etc., etc. El desarrollo de esle 
período continúa todavía actualmente. No es general; al lado 
de ventisqueros que manifiestamente están creciendo, liay otros. 



— mn - 

vecinos, (juc decrecen; en un í^rupo de inonlañas lodos los 
ventisfjuei'os crecen, en olro, todos decrecen. Puedo carocleri- 
zar esa desigualdad en la manifestación del crecimiento en los 
términos siguientes: Todos los ventisqueros del Mont Blanc, 
la mitad de los del Valais, la cuarta parte de los del Oberland 
(lo Berna; algunos de los Alpes rliclicos y austriacos lian em- 
pezado á ci-ecer en los 20 años de 1875 á 1895; para otros 
todavia no se lia manifestado ninguna seña aparente de ci'eci- 
miento. 

En fin, durante los últimos dos años de 1893 y 1894, algu- 
nos de los ventisqueros que liabian participado de esa creciente 
del último cuarto de siglo, han vuelto positivamente á decrecer. 
Su frente lia empezado ii i'ecular, y disminuye su espesor; el 
ventis(|uero del Bódano que, antes de 1893, parecía estaciona- 
rio y con p!-ol)al)ilidadcs do crecci', lia cmiiczado á dccrccci- 
con nuevo ardor. Parece que para esos ventisqueros el ¡icríodo 
de crecimiento ha concluido y que ha empezado seriamente el 
decrecimiento. 

Esas variaciones se expresan en la tabla siguiente: 

Creciiui(!nto gunei'nl, de 1811 :'i 1818. 

Grjuí iiii'i.xiiiuim del priiiiof ciiiirto do siglo, di3 I81S i'i. J82.'). 

Decriciiniento ó estado estacionai-io, de 1818 A 18-30 y 18'j0. 

Minimum al rededor de ? ?. 

Crecimiento ó estado estacionario, de 1830 á 1850, 1800 y 1870. 

MJxiinuin de la mitad del siglo, 18.J0, 18r)6 y 1870. 

Gran decrecimiento general, de 1850 y 1870 hasta 

Mínimum al rededor de 

Pequeño crecimiento de ün de siglo, de 1875 á 1893 y 

I\[.'i,\imum para algunos ventisqueros, (?) 1893. 
Pequeño decrecimiento de ün de siglo, (?) 1893 hasta 

Tal es, resumido en pocas piiliibras, lo tpio siiIxmuos de iniis 
positivo sobi'o las vui'iacioncs de los vontis(|ii(!ros del pnls de 
las montañas, el mejor estudiado hasta ahora. No creo (|ue por 
(j| momento sea posible hacer una generalización más com- 
])lnta jiara alguna otra región glacial. Ivs poca cosa. Los 
renglones de ese cuadro son poco precisos. Sin embargo, po- 
demos sacar de ellos algunas grandes líneas: 

1" Las variaciones de los ventisqueros son individuales. Cada 
ventisquero tiene su marcha especial, sus foses de crecimiento 
y de decrecimiento, sus estados máximum y minimum le son 
proiMOS. Dos ventisqueros vecinos, los diversos ventisqueros de 
un mismo valle, de una misma cordillera de montañas, no tienen 
necesariamente la misma historia. 



— íGfi — 

Conclusión práclica: La observación de un ventisquero solo 
no es suíiciente para enseñar las variaciones de la totalidad 
de ios veiU¡sc|ueros de un país. 

2" \\n meilio de las desigualdades individuales, de las mar- 
clias particulai'cs do los diversos ventisqueros, se llega, sin 
embargo, á discernir marchas generales, variaciones del con- 
junto do los ventiqueros de una i-egion. Kso f|ueda ijien mar- 
cado en ciertas éfiocas : la gran ci-eciente del primer cuarto dol 
siglo XIX, ol máximum de 1850, el gran decrccimionlD dol 
último cuarto de siglo, la creciente local de los ventisqueros 
del Mont Blanc en el último cuarto del siglo XIX. Cuando 
todos los ventisqueros de los Alpes suizos estal)an creciendo 
en 1818, cuando todos estaban decreciendo en 1870, segura- 
mente sui'rian la influencia de agentes generales, existía un 
fenómeno de conjimto. 

(Conclusión práctica: Hay lugar do estudiar, jior una gene- 
ralización conveniente, las grandes marchas de los ventisque- 
ros del conjunto de cada país de montañas. 

3" Si analizo con atencúon esos movimientos generales f[Ui! 
aparecen en medio de la irregularidad de los períodos de va- 
riai'ion, hi! aquí como los voy á apreciar, hnciondo todas las re- 
servas rospoclo á la seguridad do las conclusiones, las que hasta 
ahora no se apoyan sino en una ó dos repeticiones del fenó- 
meno : 

a) K\ período de creciente empieza sucesivamente ó indivi- 
dualmente para cada ventisquero. Sucesivamente uno después 
de otro, los diversos ventisqueros de un mismo grupo de mon- 
tañas, entran en el período de alargamiento; y es también 
sucesivamente que los diversos grupos de ventisqueros de una 
misma cordillera de montañas empieza su periodo. 

h) \']\ i)Ci-íod() de decrecimiento, al contrario, ]iarece cmpezai- 
con más simullaneidad. Ms en 1850 (|ue la gran mayoría de 
los venlisipiüi'os (pie estaban creciendo en la mitad del siglo, 
emi)iozan á disminuir de largo; es en 1893 que la pequeña 
creciente de lin del siglo ha terminado en varios ventisqueros. 

O sea: el estado de mínimum parece ser individual, el estado 
de máximum pai-oce i)resentai- un cai'ácter de simullaneidad 
mejoi- mar(;ado. {\''.\ porvenir nos enseñará, si las obsei'vaeiones 
ulteriores confirmarán estos rudimentos de ley.) 

Conclusión práclica: lis más fácil prccisai* la focha del 
|ieríodo máximum en las fases sucesivas de las variaciones de 
Jos ventis(| ñeros. 

i" La dui'acion de los periodos es larga; se mide por 



— 467 — 

•decenas de años. De los lieclios conslotodos en Suiza durante 
el siglo actual, resulla (|ue en el trascurso de 100 años ciertos 
ventisc|ueros han presentado tres estados de máximum, otros 
solamente dos, otros tal vez uno solo. La duración, término 
medio, de un período (de un mínimum hasta el otro), seria 
según eso, de más de 30 años y de menos de 50. Esa dura- 
ción muy larga de los períodos parece tainhicn resultar de las 
observaciones históricos do los ventistpicros tii'indelwold y del 
Vernagt, que suben á varios siglos atrás. Hasta prueba con- 
traria, atribuiremos un valor de 30 a 50 años á la duración 
de ese fenómeno periódico. Una periodicidad de tal amplitud 
es evidentemente de una observación difícil: exige mucho 
tiempo, perseverancia y paciencia. Su duración cori'csponde á 
la duración media de la vida humana, y tal vez la sobrepasa. 
¿Qué signilican los quince años de nuestras observaciones 
melódicas en Suiza para estudiar los caracteres de una osci- 
lación que se reproduce dos ó tres veces en el siglo? Hemos 
tenido á lo sumu la mitad de un período. 

Conclusión práctica: Preparémonos á la paciencia, á la 
perseverancia, á la prudencia en nuestras conclusiones. 

5" En vista del pequeño número de períodos, de los cuales 
tenemos resultados positivos, no nos es posible por el momen- 
to, conocer si liay isocronismo de los -períodos sucesivos, si 
hay sucesión idéntica del desarrollo de las lases de varios 
vcntis(juci-os del mismo grupo en los diversos pci'íodos. En 
cuanto al sincronismo, hemos tenido algunos, pero muy débi- 
les indicios solamente en la época del máximum de algunos 
ventisqueros (1850 y 1893). 

Conclusión práctica: Hay todavía muchos hechos no diluci- 
dados que serán descubiertos por observaciones ulteriores. 
¿Cuál es la causa de esas variaciones? 
El ventisquero es una masa de agua en estado sólido, 
procedente de las precipitaciones atmosféricas, nieve ó cscar- 
ch;i. Siendo el hielo una sustancia semi-fluida, de una íluidi- 
dad muy i)equeña, el ventisquero se deforma y se derrama en 
el valle, pero con una lentitud prodigiosa; el ventisquero, en 
apariencia inmóvil, es una masa que, teniendo su alimento eu 
las altas regiones, tiende á crecer constantemente en el sentido 
del largo, del ancho y del alto. Por otra parle, en las bajas 
regiones donde so derrama, el calor lo ataca, trasibrma el hielo 
en agua líquida y perfectamente fluida, que se evade fácil- 
mente; el ventisquero en fusión se libra inmediatamente de 
sus partes vueltas líquidas por medio del torrente glacial que 



— /íGS — 

so (losprondo do su fi-eiUc. Tiende, pues, á disminuir ¡)oi' su 
])ni'le Icnninui. Son, pues, dos lactores de una acción o})uesla 
que rigen el voiiimon del venlisquero: el factor do la ulimen- 
lacion y el factor de la fusión. 

Alimentación del ventisquero. — El ventisquero se forma por la 
acumulación de las capas de nieve caida en las cimas de las 
montañas, nieves que forman los nevados y c|uo, li-ansformán- 
dose en hielo, se derraman lentamente en los valles. Cuanto 
niils fuertes son las caídas do nieve, tanto más espesor tendrá 
el nevado, tanto más considerable será el rio de hielo, y tanto 
más rápido su derrame. Si en las variaciones climatéricas se 
produce una variación en las precipitaciones de nieve, ésta se 
manifestará por una variación en el volumen del ventisquei'o, 
por el hecho de su alimentación más ó menos fuerte. VÁ volú- 
inea del vcntisipioro estará en función directa do la uhundun- 
cia de las precipilacnones do nieve. 

Liquefacción del ventisquero. — Al derramarse en el valle, el 
ventisquero llega á una región donde el verano es bastante 
caliente para que el calor ataque seriamente el hielo. Todos 
los años, una capa más ó menos importante de su superficie 
exterior, de sus bordes, do su frente, queda transformada en 
agua (jue se aleja por el toi-rente glaciario. Mientras que en 
las regiones superiores se construye el ventisquero, en las 
regiones inferiores so destruye, y disminuyendo su grueso 
lodos los años, llega al punto en que el es])esor se reduce á 
cero y se concluye el ventisquero. Cuanto más fuerte es el 
calor del verano, tonto más espesa es la capa de hielo que 
así so destruye, tanto más fuerte es lo que se llama la abla- 
ción. Si en las variaciones climatéricas se produce una varia- 
ción en el calor de los veranos, ésta se manifestará por una 
variación en el volumen del vcntis(|uero, por el hecho de su 
l¡(|uel'accion más (') menos riipida. MI vulúmcn del vcntis(|uero 
(picda en función inversa del calor estival. 

Ahora, esos dos fnctoi'cs, humedad atmosférica y calor, 
(|ue rigen el volumen del ventisquero, son variables: sin 
hablar de las variaciones diarias y anuales, presentan un 
ciclo periódico; el término medio de la humedad, y de la tem- 
peratura de una serie de años queda á veces más elevada, á 
veces menos elevada que la noi'uial; las diferencias individua- 
les muy varial)les de un año al otro, dejan traslucir, cuando 
se estudia el clima por procedimientos convenientes, vai-iacio- 
nes pei'iódicas más ó menos regulares. Brückncí-, en su exce- 
lente libro titulado Klimascltwanlmngen, ha valuado ese ciclo á 



- 409 — 

35 años mus ú menos. Si los factores varian con independen- 
cia el uno del otro, el producto varia necesariamente; si la 
alimentación y si la destrucción de los ventisqueros son varia- 
bles, el volumen de los ventisqueros lo debe ser también. 

Para que la resultonte seo variable, es preciso que los fac- 
tdi'cs sean independientes uno de otro; pero es incontestable 
(|uo los Iicciios meteorológicos, calor y luuncdad ntmosloi'ica, 
tienen una reacción directa el uno sobre la otra. 

La abundancia de la nieve no solo depende de la liumedad 
relativa del aire, sino también de la temperatura de éste. La 
cantidad de vapor de agua que el aire es capaz de contener, es 
función directa de su temperatura. Por otra pai'le, el estado 
sólido de las precipitaciones acuosas depende directamente de 
la temperatura; arriba del cero de los termómetros Celsius ó 
líéuumur, tienen lugar bajo forma de lluvia. En fin, la varia- 
bilidad de la temperatura es una condición de la abundancia 
de las precipitaciones; cuando la temperatura es constante, el 
vapor de agua queda en estado aeriforme. Por consiguiente, 
cuando el invierno es muy frió, cuando es corto, cuando su 
temperatura es constante, las nieves son poco obundantes; y 
vico-versa, un invierno poco riguroso, pr'olongado, con gran 
variabilidad do temperatura, dará grandes cantidades de nievo. 
Según eso, á pesar de que sea la humedad del aire c¡ factor 
decisivo de la alimentación del vontisriuero, la importancia 
de las [)i"ccipitacioncs de nieve está bajo la dc|)cndonc¡a indi- 
recta de los hechos de la temperatura. 

Por otra parte, la liquefacción del hielo os debida al calor. 
Pero la acción eficaz de los rayos del sol y la temperatura del 
aire que deben ejercer su acción por contacto, dependen direc- 
tamente de la nebulosidad, hecho que depende de la humedad. 
(Cuando el cielo está cubierto, la radiación solar eslii alajiída 
por la capa de nubes y la temperatura del aire infci'ior es 
menos elevada. El calor latente producido por la condensación 
directa del vapor de agua sobre el cuerpo del ventisquero, de- 
pende también de la humedad del aire. Por consiguiente, aun 
cuando es el calor el factor decisivo de la liquefacción de] 
venlisquei'o, ésta (|ueda bajo la dependencia indirecta del esta- 
do do liumedad del airo. 

l']n Un, el estado anemomcti'ico, el rc[)oso ó la agitación del 
aire, que tienen una acción poderosa, sea [¡ara atraer ó para 
alejar las nubes cargadas de nieve, sea para agravar ó mode- 
rar los hechos de la liquefacción del ventisquero, el régimen 
de los vientos queda íntimamente ligado, como causa y como 



— 470 — 

cfeclo, con lo.s lioclios del cnloi- y de la liuinedad olmosféi-ico.--,. 
Calor, liLimednd, vientos, esos factores meteorológicos, se pe- 
netran mutuamente y reaccionan los unos sobre los otros. 
Podria, pues, suceder, que por una combinación conveniente, 
sus acciones ojHiestas se anulasen y que la resultante quedase 
constante. 

Pero si esos factores tienen las relaciones íntimas que aca- 
bamos de indicar, sin embargo, en sus efectos sobre el volu- 
men del ventis((ucro, funcionan de una manera muy indepen- 
diente. 

Los dos factores cuya resultante se traduce por las dimen- 
siones del ventisquero, tienen su acción dominante en las dos 
estaciones opuestas del año; el factor alimenticio es debido á 
las precipitaciones de nieve durante la estación fria; el factor 
li(piefaccion es debido ¡í los calores de la estación caliente. 

E\ punto de actividad máxima de esas dos acciones, tam- 
bién es muy distinto. La alimentación del ventisquero se bace 
principalmente en las altas regiones, en las cimas y en los 
novados; la li(juefaccion del ventisquero so liaco en la parle 
terminal del valle de derrame. 

Finalmente, liay todavía una difei-encia importante entre los 
dos factores bajo el punto de vista del desarrollo de las i-eac- 
ciones en el tiempo. La alimentación del ventisquero se bace 
esencialmente en los altos nevados; el nevado se derrama len- 
tamente en los valles y al cabo solamente de mucbas decenas 
de años, el liielo salido de las altas cimas llega á la extremi- 
dad terminal del ventisquero. Las variaciones del factor ali- 
mentación deljenin, por consiguiente, buscarse en el pasado, 
jirobablemente en un tiempo muy lejano del momento actual 
en que constatamos sus efectos sobre el tamaño del ventisquero. 
La liquefacción del liielo, al contrario, tiene lugar esencialmente 
(!n l;i extremidad toi-minal, es decir, en las jiartos ipie llegan 
aclunlnionle al liigai' donde estudiamos la variación del [iimañn. 
Ls, pues, posible, que la alimentación del ventisquero sea de 
reacción lejana en el tiem)io, la liquefacción de reacción inme- 
diata ó actual. 

Bajo (odos los puntos de vista, los dos factores opuestos 
que rigen las variaciones del volumen del ventisquero, son 
pues, esencialmente diferentes en su naturaleza, en la época 
de su origen, en el lugar de su acción máxima y por la esta- 
ción de su actividad. Son enteramente independientes uno del 
otro y no es extraño que su resultante jirosente caracteres de 
gran irregularidad. 



— 471 — 

Seo lo que sea, los factores calor y humedad atmosféricos, 
son el uno y el otro, hechos meteorológicos. 

Las causas de las variaciones del tamaño de los ventisque- 
ros, deben, pues, buscarse en las variaciones de las condiciones 
meteorológicas. El tamaño relativo de los ventisqueros es un 
indicio de la variación del clima. 

l^oseemos, ]iucs, en el fenómeno tangible, (|ue cao dii'ccta- 
mcnto bajo la observación de las variaciones del tamaño de los 
ventis(|ueros, un medio directo de constatar las variaciones 
posibles de los gi'andes factoi'es meteorológicos. Eso es una 
legitimación do la atención del mundo científico para el fenó- 
meno que estudiamos. 

T,os estudios (|uo la Comisión Intci'na<'ional espera obtcnei' 
sobre el conjunto de los vcntisfjuoros del globo olrccei-án un 
gran intei'és. 

En primer lugar, los hechos observados sobre los ventis- 
fpieros, tan diferentes por sus dimensiones y las condiciones 
(lo su existencia en las divei'sas regiones de la tierra, permiti- 
i'i'ni estal)lecer una teoria del fenómeno de las variaciones en 
tamaño de los ventisqueros y de su i'elacion con los hechos 
ineleoi'ológicos. Sabernos f|ue esa relación es incontestable, 
(•.poro cuáles? ¿Es el calor, ó es la humedad del aii'c el l'cnó- 
nieno dominante? Sabemos (|ue son las víu'iaciones periódicas 
en las pi'ecipilaciones de nieve y en los calores estivales la 
causa do las variaciones glaciales; |)cro, ¿en (|uó época de- 
bemos buscar la reacción de la causa sobre el efecto? Pai-a 
la l¡(|uefacc¡on del ventisquero, seguramente son las varia- 
ciones actuales del calor que hay que considerar, ])ero para 
la alimentación del ventisquero, para las variaciones de su ere" 
cimiento y la velocidad de su derrame, ¿ser<án las variaciones 
actuales ó las de los años inmediatos anlciiorcs? ¿U scj'án va- 
riaciones de tiempos lejanos, variaciones (|uc han tenido lugar 
hacen muchas decenas de años, cuando el hielo que hoy llega 
al frente del ventisquero, caia bajo forma de nieve en los altos 
nevados? Esta cuestión es difícil, y no será contestada sino 
cuando nosotros y nuestros sucesores habrán acumulado nu- 
merosas observaciones hechas en condiciones distintas y criti- 
cadas (;on cuidado. 

En segundo lugar, esas variaciones glaciales actuales lioncn 
un gran interés i)ara el geólogo, (¡uando las comprendamos 
mejor, nos explicarán tal ve/, esos sucesos (íonsiderobles de la 
historia antigua del glolio (pío se llaman períodos ó épocas 
glaciales, es decir, lo estraña invasión, simultánea ó sucesiva. 



— .1-72 — 

iiiiii ('i varias vccus, do ciertas rc¿^ioacs montañosas jioi- iiuiuni- 
sos veuLis(|ueros, como hoy dia no exislcn sino en el Ldcuukit: 
de Groenlandia. l'Jl esludio de los periodos glaciales actuales 
facilitará segui'amente la comprensión de los periodos glaciales 
de la época cuatei'naria geológica. 

Del punto de vista de la meteorología general, de la clima- 
tología, nuestras variaciones glaciarias también tienen un inte- 
rés muy grande. Se manifiestan tanto en los ventisqueros del 
Ilimalaya y de la Nueva Zelandia, como en los del Alarka, de 
Groenlandia, del Cáucaso, de las Sierras Escandinavas, de los 
Pirineos y de los Alpes del Centro de Europa ; ¿pero serán esas 
manifestaciones simultáneas ó alternantes? ¿Habrá coincidencia 
ú oposición? ¿ó no hay ninguna relación entre ellas? l'^sa cues- 
tión es de la mayor importancia, y ayudará, cuando podamos 
contestarla, á resolver el problema capital de la meteorología 
general; á saber: si las vai'iaciones climatéricas son universa- 
les, simultáneas en todo el globo, ó sucesivas en las varias 
regiones. Lo que quiei-e decir: ¿tendrán una causa externa á 
la Tieri'a, causa cósmica si aparecen simultáneamente en todo 
el globo, ó tendrán una causa terrestre, si alternan y se com- 
pensan en las difoi'cntes regiones del mundo? Cuando nuestros 
estudios hayan contestado á estas tres preguntas preliminares: 

«¿Son simultáneas y en un mismo sentido las variaciones 
glaciarias, ó no tienen relación enti'e ellas?: 

««) en las varias cordilleras de montañas de un mismo 
continente (Alpes, Pirineos, Sierras Escandinavas, por ejemplo); 

«/;) en las diversas regiones del mismo hemisferio al noi'te 
del ecuador (por ejemplo, los ventisqueros europeos, los ven- 
tisqueros norte-americanos, los ventis(|ueros asiáticos, los ven- 
tisquoi-os del polo ártico); 

((í¡) en los vcnl¡s(|ueros de ambos hemisferios, al norte )' 
al sud del ecuador, \entis(|ueros ¡'ícticos poi' una parle, \'i'n 
lisípicrns anlárticos (Nueva /elamlia, Sud-Am('r¡ca , regiones 
polai-es antarticas).» 

Cuando hayamos contestado á estas tres preguntas prelimi- 
nares, la meteorología general y el estudio de las variaciones 
climatéricas habrán seguramente ganado una base importante 
pai'a hacer deducciones de alto interés. 

El trabajo cientiíico do la Comisión inlernacional (|uc aspira 
i'i abarcar en su actividad los ventisquei'os de los Alpes, de los 
l^irineos, del Cáucaso, de la alta Asia, de la Escandinavia, de 
li-landa, de la América del Norte, de Groenlandia, de las regio- 
nes polares árticas, de la Nueva Zelandia, de la América del 



— 473 — 

Süd, de las i-egiones polares antarticas, es, pues, de alta uti- 
lidad y debemos emprenderlo con coraje, con paciencia y con 
perseverancia. 

¿Cómo llevaremos á bien esc estudio en las condiciones tan 
diferentes representadas por las diversas regiones glaciales del 
globo? Es difícil dar reglas generales, y por el momento no 
oreemos que se pueda aplicar un método único y uniforme. He 
a(|uí algunos de los procedimientos (|ue lian sido empicados 
pai'a el estudio de las variaciones glaciales; no indicaremos 
las variantes en el método que puedan diferenciarse según las 
condiciones locales: 

1. Jlfétodo del ve.nfi.iqmro del Ródano, ejecutado poi- los iii- 
geniei'os do la Olicina Topográlica Federal por cuenta del Club 
Ali)ino Suizo y de la Sociedad Helvética de Ciencias Natundes. — 
Cada año, al principio de Setiembre, se levanta el plano de 
la punta del ventisquero, y se mide la superficie del terreno 
desnudo por la retirada del ventisquero ó cubierto por su 
avance; eso dá las variaciones de largo. Al mismo tiempo se 
liace una nivelación de los perfiles á través del ventis(|uero y 
de los nevados, siguiendo siempre las mismas líneas, lo que 
dá las variaciones del es|)e.sor del ventisquero. V,n fin, se mide 
el avance anual do señales colocadas anualmente sobre los 
mismos perfiles, lo que dá las variaciones de velocidad tío 
derrame. Este método es el más completo; tiene el inconve- 
niente de ser caro. 

2. Método de los emjjleados de bosques suizos. — Delante del 
frente del ventisijuero so colocan dos señales fijas, cu los dos 
lados del valle, las que establecen una línea de base. Desde 
esa línea se miden las distancias de algunos puntos principa- 
les situados en el fi-ente del ventisquero todos los años á 
principios de Setiembi'c, indicando su posición por abscisas y 
ordenadas. Un croquis en una escala conveniente acompaña 
el informe é indica las variaciones de largo del ventisquero. 

3. Método fotográfico empleado por don José Tairraz do 
Cliamounix. Todos los años en la misma época (Setiembre ú 
Octubre), saca con el mismo aparato y desde el mismo ])unto 
una vista del (Vento del vcntisípicro. T,a comiiai'acion do las 
\'¡stas sucos¡\'as diMuuoslra las variaciones del tanuiño dc^l 
vcnt¡S(|Uoi'0. l'lsas variaciones, genoralinento, no son bastante 
acoidAiadas piu'a distinguií'so l'i'icilmcnle de un año al otro 
en las vistas de frente, á menudo se constata solamente des- 
pués de varios años. Una serie prolongada de esas vistas de 
frente es muy instructiva. 



~ 47.Í — 

Vistas do |)Ci'lil (le la exLreniidod del vcnlisquero dcinos- 
Irariau iiuiclu) mas rúcilmento las variaciones de largo; pero 
para los ventisqueros que tienen variaciones rápidas, á menudo 
sería muy difícil elegir el punto de vista. 

Ks recomendable combinar las vistas do frente y de perfil, 
-i. Aíapas topográficos. — La comparación de los mapas topo- 
grádeos levantados en épocas diferentes, dá informes precisos 
sobre la importancia de las variaciones. Desgi'aciadamente 
esto método (hasta ahora el único (pie se pueda utilizar pai-n 
ventis(|ueros de un acceso difícil, como los de las regiones 
polares) no indica las fechas del principio y del iin de ios 
períodos, las fechas del máximum ó del mínimum del largo 
de los ventisqueros. Y son justamente esas feciías que tienen 
mayor valor pai'a una comparación útil del fenómeno de las 
variaciones considerado en diferentes países. 

5. Obnerv aciones de naturalistas. — K\ aspecto de las morainas 
indica á menudo con claridad si un ventisquero está creciendo 
ó disminuyendo. Si el ventisquero está creciendo, las morainas 
frontales son rechazadas, revueltas; las morainas laterales están 
en contacto con el ventisquero; todo demuestra una actividad 
(^reciente en el transporte de materiales por el ventisquero. Si 
(jsto está decreciendo, las morainas, tanto frontales como la- 
tei-ales, están separadas del hielo por un espacio libre más () 
menos ancho. A más de esos síntomas, los más evidentes del 
estado del ventisquero, hay muchos detalles de observación 
(|ue ayudan á conürmar la certidumbre; varían en cada ven- 
tisquero y deben dejarse á la experiencia y a! tacto del 
naturalista. 

(). 'Z't'6-¿¿moí2¿o.s-.— Consultando los recuerdos de los habitantes 
vecinos del ventisquero, se obtienen á menudo informes intere- 
santes sobre feciías críticas de las variaciones de largo, .sobro 
las ()pocas del último máximum ó mínimum. Una invostiga- 
liim inteligente puede dar resultados precisos. Pertenece al 
tacto del naturalista criticar esos testimonios, desgraciada- 
mente á menudo poco precisos, de confrontarlos unos con 
otros, corregirlos entre sí, y de sacar conclusiones justas y 
ciertas de testimonios individuales (pie lodos tienen algo do 
incierto y errores. Yo mismo, dui-ante mucho t¡em|)o, he usado 
oso método y ciertamente me ha dado i'csultados útiles y satis- 
factorios. 

(lomo lo he dicho, cada uno de esos métodos puede aplicarse 
con diferentes variantes, según tiempo y lugar. Las condicio- 
nes de mensuracion, de observación y de estudio son tan 



— 475 — 

(liCcrcntcs do un ¡xiís al otro, do un venlis(iucro ni oli'o, (|uo 
debemos dejar á nuestros cclaboradores la mayor independen- 
cia en sus estudios, para el mejor acierto de los intereses 
científicos que les están confiados. 

El trabajo que la Comisión Internacional de los ventisqueros 
tiene delante de sí, es grande é interesante, es también difícil. 
Alioi'démoslo con calma, coraje y abnegación. Para empezar, 
tratemos el problema del modo más simple que sea posible; 
limitémonos á recoger todos los hechos históricos que pueden 
hacernos conocer las variaciones glaciales en el pasado y á 
instituir observaciones que nos los hagan conocer en el presente 
y en el porvenir. Cuando esta base esté sólidamente establecida, 
las cuestiones subsidiarias de causa, do efecto, do relaciones con 
otros fenómenos, las cuestiones tcóiMcas, etc., so presentanin 
naturalmente á nuestro estudio, y nosotros ó nuestros sucesores 
las trataremos á medida que se desarrollen delante de nosotros. 

Invocamos para estos trabajos la simpatía y la colaboración 
de todos los trabajadores, físicos, naturalistas, alpinistas ó 
exploradores de regiones polares, así como el apoyo do las 
Academias y de los Gobiernos; su concurso nos es necesario 
para poner enjuego y para llevar á cabo la hermosa empresa que 
hemos sido encargados de organizar. Confiamos (jue este concurso 
no nos faltará. 

E. A. FoHEi,. 



CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO 



GEOLOdíA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES 

I 

Las Sierras entre Cabo Corrientes é Hinojo 



KODOLKO HAUTHAL 

Encargndo de la Sección Geológica del Museo de la Plata 



CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO 



geología de la FBOyiNCIA DE BUENOS AIRES 

I 

Las Sierras entre Cabo Corrientes é Hinojo 

por RODOLFO HA.UTHA.L 

Encargado de la Sección Geológica del Museo de La Plata 



Es un lieelio comprobado por In experiencia que la geo- 
logía de cLiolquiera región, por sencilla que aparezca á primera 
vista, resulta, después de estudios detallados, mas complicada 
no solamente respecto a la constitucioii ]ietrográíic,a, sino tani- 
liicn respecto á las relaciones tectónicas de las capas ó i'ocns 
distintas, que constituyen el suelo de la región. 

Confirman este hecho algunas excursiones que hice en los 
últimos meses á las Sierras de Olavarri'a, Tandil, Balcarce y 
Mar del fíala, con el objeto, entre otros, de buscar una pie- 
dra arenisca que sirviera en la construcción de la Catedral de 
La Plata. 

Es sabido que se conoce muy poco sobre la constitución 
geológica de las Sierras de la Provincia de Buenos Aires. 
Heusser y Claraz C) en sus investigaciones fundamentales con- 
signan muchas observaciones exactas sobre ellas, pero en 
cuanto á la arquitectura geológica dicen solamente que el gneis 
y el granito están en posición casi vertical y por eso en dis- 
cordancia con las capas sedimentarias sobrepuestas, que son 
casi horizontales. 



(') IInussEU y Glaraz: «Ensayos do un reconocimiento gfognóstico físico 
<lc la Provincia de Buenos Aires». I. La Cordillera enire el cabo Corrientes 
y Tapalqué. 1863. 



— 480 — 

Ivl. Af^iiirro (') con sus esludios detallados nmnonta nuudin 
los conociiiiienlos tic la coiisliluciou ])Clrogi'áli('a de las Sierras 
de la Provincia de Buenos Aii-es, pero referenle ó su estruc- 
tura no dá más detalles c|ue Heusser y Claraz. 

J. \''alenlin (■') |ii'esenta ya algunos detalles milis; dice, poi- 
ejemi)lo D (¡ue la posición de las capas no es tan sencilla 
como hasta alioi'a se pensaba; observó las dislocaciones y dii 
algunas noticias sobro los vestigios do movimientos terrestres 
constatados por él en la Sierra Haya y en la Sierra de 
La Tinta. 

Mis observaciones O en la Sierra de la \'entana me dal)an 
como resultado que esta sierra es una «sieri'a plegada» (Falten- 
gehirge) causada |)or «una jiresion que se produjo del S.-SO. 
Inicia el N.-Nl']. en dirección liori/.ontal» C'). 

Valentín concluyt') por las i-ajaduras y plegaduras (|ue t)bser- 
vó en las Sierras Bayas y La Tinta, que la fuerza activa tenia 
el rumbo Sur (°) quedando con esto completamente apoyada 
mi opinión. 

Dije también O que, cuando se formó esta sierra, existió 
una masa resistente al Este contra la cual fueron empujadas 
las rocas antiguas que constituyen lo sierra. 

No me cabe duda, que toda la región entre Pringles y Tan- 
dil formaba aquella masa resistente. La fuerza activa horizon- 
tal, (pie en dirección Noreste (mus ó menos) produjo en la Sie- 
rra de la ^'^entana las grandes plegaduras, produjo laiidíion 
en la región mas al Norte plegaduras chicas (cantera la Pro- 
videncia, Sierra Baya). 

La misma fuei'za produjo las dislocaciones que coi'lan toda 
esta masa granítica de tal manera, (jue enormes masas como 
entre Pi'ingies y Juárez desapai-ecieron completamente, hun- 
diéndose, mientras (]ue algunas partes bajaron solamente unos 
cien metros. 

Mst.is dislocaciones tienen en ffenoi'al riunbn O.-lv, poi-o 



O lÍDUAimo Aouiiiui:; : Conslilucíón ¡jeolúgica de la Proviiicia de Bue- 
nos Aires. 1882. 

(•) Juan Valentín: Ráj^ido esli/dio sobre las Sierras de ios partidos de 
Otavarri'i y del A:iil. 189'i. 

(») L. c. p'ití. IG. 

(*) lídooi.Ko IfAiri'MAi,: La Sierra de La Xenlana. 1892. ulíiivislu» toiiin 
111, páy. ;■! y si;,'U¡(;iitus. 

('■) L. c. p.ig. 9. 

(") Valentín: L. c. p.'ig. 17. 

{') Hauthal: \a. c. p'iy. 9. 



— 481 — 

es difícil moslrarlos en el gneis ó en el granito, pero nnuy 
visibles son olK, donde capas sedirnentorios de distintos carac- 
lei'es petrográficos constituyen las sieri'as. 

Daré algunos ejemplos: 

En la Sierra Bayo, arriba de la cuarzita, sigue un calcáreo 
negro y porduzco, que por su posición lineo coin[)i'oii(loi' su 
origen más reciente. Pci'o no siempre la situación está clara 
como en la Sierra Baya. Al Ivsle de la Sierra de La Tinta se 
encuentra el mismo calcáreo negro, cuya posición en un nivel 
más bajo que el de la cuarzita no puede explicarse por la incli- 
nación de las capas. 

Son las dislocaciones (rumbo genei'al O.-M.) (|ue' lian alte- 
rado tanto la posición original de las capas. 

Otro ejemplo: 

En las sierras de Balcarce se encuentra en la pai'te inferior 
de la cuarzita siempre en un horizonte fijo, una arenisca buena, 
que sirve para sillería, arenisca que va acompañada de un 
conglomerado cuarzoso y capas esquisto-talcosas. 

Este horizonte tan bien caracterizado se encuentra en Mar 
del Plato á 150 metros por lo menos más bajo que en los sie- 
rras (le Balcorcc y esta difernncia de nivel es causada también 
por dislocaciones, que produjeron liuiidimientos cu gi'iindos 
zonas de estos sierras. 

En estos apuntes preliminares no puedo extenderme en de- 
talles. Para poder dar explicaciones bien claras, se nece- 
sita un mapa topográfico en escala bastante grande (por la 
menos de i:250(J0j; pero la demostración gráfica de estas 
relaciones tectónicas seria un trabajo importante y de interés 
científico. 

Mencionaré nquí como un hecho de trascendencia por lo 
(jue quiero demostrar: En el macizo granítico de la Cordillera, 
entre los grados 39-41 latitud S., también hay grandes disloca- 
ciones con rumbo O.-E., que han coi'tado completamente este 
macizo y que han causado sistemas de lagunas (como Lacar, 
Filohuehuen) y que en algunas partes han dado salida al Pa- 
cífico á las aguas que nacen al oriente de la Cordillera. 

Es muy probable que entre las sierras do la Provincia do 
Buenos Aires y este mocizo granítico do la Cordillera haya nuis 
relaciones que las que acabo de mencionar. 

Esto por la parte de la tectónica. 

Agregaré ahora algunos observaciones sobre los caracteres 
jictrográ fieos de las rocas que constituyen las sierras de la 
Provincia de Buenos Aires. 



— 182 — 

'lodos los luitoi'cs (|iio so liun ociipiulo sci-ininoiUo de csliis 
sierras, enconlraron gi'andes diíicullades paro clasiUcaí" sus 
rocas cristalinas. 

Heusser y Claraz lian elegido el nombre «Gneis-Granito» (') 
por no ser posible trazar un límite bien definido entre el 
Granito y el Gneis-Granito. 

Aguirre C) habla de «Gneis» y «Gneis-Granito» y «Gneis- 
Granítico» sin distinguir bien claramente estos dos nom- 
bres. ^^^lentin distingue l)¡en el granito y el gneis, pero usa 
también el nombre de «Gneis-Gi-anito», dice O «que casi 
lodos los yacimientos de granito muestran cierta estratifica- 
ción, de tal manera que es conveniente usar el nombre de 
Gneis-Granito hasta haber terminado las investigaciones.» 

Por mi parte, reliuso del todo el nombre «Gneis-Granito», 
que so compono de dos determinaciones bien distintas y que 
solamente sirve para hacer nacer conlusiones deplorables. 

Creo que ahora ya no conviene usar este nombre tan poco 
claro. Para mí, el granito es de origen eruptivo, mientras que 
el gneis es de origen sedimentario, aunque sea uno de los 
primeros productos del enfriamiento de la Tiei'i'a, que rornia- 
ron los principios de la costra. 

Se muy bien que el granito, á consecuencia de fuei-zas 
mecánicas se pone esquistoso y presenta á veces una especie 
de estratificación como el Gneis, pero en estos casos, con 
esludios serios y bien dirigidos, se puede siempre llegar á 
distinguir el Gneis verdadero; los minerales, que constitu- 
yen este «Gneis-Granito» de los autores anteriores, siempre 
presentan los fenómenos característicos de la influencia de 
fuerzas mecánicas ('). 

Para llegar á esto se necesita un análisis microscópico 
J)ien detidlado y estudios e.xaclos en las siei'ras, teniendo á 
la vista un mapa to|)ográl¡co bien detallado. 

l*or esto nu) cnncrclaró ahora i'i dar cu i'asgos ligíjros la 
•constitución de las rocas ci'islalinas, sin detenerme en de- 
talles — de éstos hablaré mas tarde, cuando haya concluido 
una monografía de las siei'ras de la Provincia de Buenos 
Aires. 



(') Heusseu y Ct.AUKX, 1. c, pjg. 10. 
('^) AíiUMiiti';, 1. <;., Y>;\ií. 5 y sigiiiüiites. 
(■■') L. c. p'igs. 7 y 18-2'i. 

(') Cí. V. ZiTTiiL, Ltihvbuch der Pclrographie, 1803. 'i'oiii. II, pji;. l.'jl 
y siguientes. 



— 483 — 

Heusser y Claraz dijeron: (') «parece que el granito se 
cncuenLi-n solamente en la distancia mas grande del eje de 
la Cordillera, y forma cerca del Tandil los cerros mas al 
Noreste, por ejemplo la Piedra Movediza, bien conocida. Ya 
cerca de ella, detrás del pueblo del Tandil el soroche se vuelve 
mas es I ratificado, y se presenta luego como un gneis-granito, 
luego como gneis puro.» 

Puedo comprobar esta opinión. 

Los primeros cerros que se levantan al Norte de Balcarce 
y Tandil, son de granito (Cinco Cerros de Peña en el campo de 
Udaondo, Cerro de los Leones, etc., etc.). Es una zona entei'a 
que se estiende de Balcarce y Tandil hasta la Sieri'a Chica de 
Hinojo. 

La conocida Piedra Movediza del 'i'andil es do granito y 
no de gneis. 

Muchas opiniones existen sobre el origen de esta piedra. 
Antes tenia muchos defensores la opinión que ella, como los 
muchos otros bloques grandes que existen allí, en esta zona 
granítica, son bloques erráticos. Lsta opinión, que no tiene 
pruebas, está hoy dia casi completamente abandonada. 

Los autores tienen razón cuando dicen, como Aguirro y 
Valentín, que el aislamiento de esta piedra no es otra cosa 
(|uo el producto de la descomposición. 

I'lstoy confoi'mc, poro no creo que la Piedra Movediza haya 
(|ucdado aislada por la descom|)osicion do las ostralas de la 
mica. 

Ante lodo no tenemos aquí gneis sino granito con escasa 
mica, pues la estratificación aparente (la pseudoeslralificacion) 
del granito no tiene la dirección necesaria para que la descom- 
posición de las estratas pudiese producir el efecto indicado. 

Kn la lámina I, la 2; repi'csenta la Piedi'a Movediza. La flecha 
b significa la dirección de la pseudoestratificaclon que es muy 
poco pronunciada y para producir una piedra movediza se 
|)recisa una estratificación en el sentido que indica la Hecha a. 
Hé ahí la solución del pi'oblema. 

Piedras movedizas se encuentran en mayor número en la 
zona enti'c Azul y Balcarce, y mas (|ug éstas so hallan blo(|ues 
grandes (jue poco á poco so transformanuí cu piedras mo- 
vedizas. 

L^l proceso de la descomposición, cuyo resultado final es 



O L. c. pág. 10. 



— 484 — 

una piedra movedi/.n, so puede ol)sei'vai' muy bien cu todos 
sus estados en la sierra granítica de los Cinco Cerros de Peña 
cerca de Balcarce. 

La vista de lámina II representa el último ceri-o más al 
poniente de estas sierras. 

l!;i gi'anito que constituye toda esta sierra, muestra una í'oi-- 
ina de descomposición muy interesante. 

'J'odo el cerro se separa en capas concéntricas de una ma- 
nera tan regular como las telas concéntricas do una ceijolla, 
como se ve en la figura esquemática siguiente: 




Las capas a que son de distinto espesor, de 1 á 4 metros, 
tienen la superficie muy lisa, como lo muestra también el cerro 
de la Piedra Movediza del Tandil, donde la misma separación 
esférica so puedo observar. 

Tiene muclio interés esta forma de separación que raras 
veces puede' observarse de una manera tan clara en cerros gra- 
níticos. Tal estructura es mas conocida en los volcanes homo- 
géneos que no tienen cráter y donde el magma os tan viscoso 
(|ue In masa saliente se amontona. 

Ljemplos bien conocidos son los volcanes fonoliticos como 
el llohenlwiel en Alemania del Siul, los volcanes de la Auvoi-- 
gnc en Francia, entre los cuales el Puy de Sarcony es el más 
lípií'o, lauto (|ue L. v. Hucli lo compara á una campana ('). 

l']s difícil esplicoi- bien este fenómeno. Creo que tiene rela- 
ción con el enfriamiento de las masas estancadas que .se 
aglomeraron. Pero en el caso del granito de Balcarce, no tiene 
nada que ver ese fenómeno con la pseudoestratilicacion que 
muestra en partes el granito. 

La formación de aquellas capas concéntricas es el primer 
csiiulo. 

La descomposición progresiva divide las capas esféricas en 



O F. Zn-riii,: I.elirbuch dcr Pclroyraplúe, 1803, tomo I, pa^'. 557 



— 485 — 

grandes l)lo(|ues inns ó menos i'ectangulares (b), que poco <> 
poco quedan mas aislados pora transTormarse al lin en piedras 
movedizos (c). 

li\ granito de esta zona toma muclias veces, como lo mcn- 
(lionan Heusscr y Claraz, una especie de eslraliílcacion, (X)nii) 
en el cerro de la Piedra Movediza del Tandil (el gneis-granilo 
do ios auloi'es), pero siempre se puede distinguir del gneis 
verdadero (|ue sigue mas al Sud, y que ya opiu'ecc cerca do 
Balcarce, en Bachicha y en el Cerrito. 

El cerro Bachicha es un punto de mucho interés geológico 
y petrográfico. 1mi la laida sudoeste aparece en el gneis un 
hanco de cfdiza gi'anulosn de unos tres metros de espesor', con 
mucha sei'pentina acompañado á los dos lados por amdholila. 
]\\ perfil es el siguiente: 



Esle 



Oes le 




lúilre la caliza gi'anula serpentinosa y la amiibolita hay un 
banco do cuarzo muy puro, de medio metro do espesor. 

Esta serpentina toma aquí varios colores, lo hoy de un 
verde muy oscuro, hasta un verde muy claro, casi amarillo, y 
la |)icdi'a es opro|)iada ])ara adornos, chimeneas, etc. 

Hay (|uc agregar que la dirección de estas rocas y del gneis 
es diíci'ente de lo de otros puntos, af|uí es N.-S. con inclina- 
ción al Este, mientras que en otros pai'les es casi siempre 
Noreste-Sudeste. 

Tenemos además en el Portezuelo entre el cerro Bachicha 
y el cerro Paulino otra roca muy interesante que tiene á pri- 



— -iSfi — 

mora vi.sln el nspcclo de ua pórlido, poro pronto so coinpreinlo 
<pic ííü Iralii de uu coiígloinorado l)aslaiile lino, (|iie después se 
lia endurecido, es un pórfido regenei'ado, análogo al conocido 
granito regenerado, que no es inas que una arenisca. 

El gneis en esta sierra como en el Ceri-ito contieno gránales. 

Esta zona del gneis es bastante ancha y se siguen allcrnando 
muclias variedades del gneis entre las cuales menciono el gneis 
«imygdaloido {Augengneiss) de la estancia Manantiales de V Pe- 
reda (partido del A/.ul ) y en el cerro Percgi-ino, donde está 
poi-íbrado por un granito bastante claro, muy distinto del gra- 
nito de la zona exterior (Balcarce y Sierra Chica). 

En toda la zona del gneis aparecen de trecho en trecho capas 
anilibolít'ei-as, lenticulares, por ejemplo: al Sud de la Puerta de 
la Sierra (Azul) y en la estancia de V. Pored¡i, donde tam- 
bién se encuentra una especio de gabbro, (juo es excelente 
<;omo piedra do adorno en arquileclui-a poi- sus colores verde 
oscuros ('). 

No conozco toda la zona gneisica; solo la he cruzado desde 
el ('oi-rí^ do Plata hasta Azul, pero sogun las observaciones 
hechas en este viaje, más al Sud, sigue un gneis rojo bás- 
tanlo lino con [)oca mica muy útil para consti'uccionos. 

l'^l Cerro de Plata, último punto al Sud de mis investigacio- 
nes geológicas, está foi-mado de una «mica-esquista» muy linda, 
<pie tiene muscovita en abundancia. I']] bi'illo plateado de esta 
mica ha dado al cerro el nondjre de Plata. 

Estos pocos datos sobre las rocas cristalinas en aquellas sien-as 
son ya bastantes para demostrar el hecho muy intei-esante c|uo 
leñemos también a(|ui la misma serio de i'ocas lauí-enticas (|ue se 
han observado en todos los paises dul mundo donde existen 
granito y gneis con sus muchas vai'iedades y mica-es(|uisla, que 
constituye la i'oca arcaica mas reciente do esta región. 

('i'oo (pie hay distinlas oru[)ciones gi'aniticías; pm' lo me- 
nos aparece granito en la zona gneisica en cei'ros aisladds como 
por ejemplo cerca del coi'ro Peregrino (|)arlido del Azul, campo 
de Pei-eda) y creo también (pie algunas erupciones gi-aniticas 
son mas recientes (¡uc el gneis y la mica-esciuista. 

Pero sin mapa de escala bastante grande es imposible dar 
mas detalles para representar todas las relaciones que hay enlrií 
las variedades del gneis y las del granito. 

Un mapa geológi(;o de estos parajes seria de gran vaha- 
(■iciitílico, por(|ue a(|uí es la región chísica [¡ara estudiai' bien 



O Cr. Valkntin: L. c, 



— 487 — 

•el ])rüblema del «gneis» y del «gncis-gronilo» y las observacio- 
nes conlribuirian de una manera notable á la solución de esta 
cuestión tan antigua como interesante. 

Ksle trabajo daria también buenos resultados para la indus- 
tria. Las investigaciones detalladas descubririan mayor número 
de rocas adecuadas para construcciones, pues hasta uiiora en 
casi todas las expediciones se encontró piedra útil. 

Ya mencioné que el gneis en general tiene la dirección NE. -SO. 
con inclinación al Sudeste, pero la dirección cambia; en el Baclii- 
cha por ejemplo tenemos N.-S. y en otras partes O.-E., como 
observó Valentín ('); en otros NO. -SE. como por ejemplo en el 
('ci'rito de Balcai'ce, y al pió del Bachicha con inclinación al 
Noi'este. 

Todas estas relaciones demuestran que aquí hay grandes 
dislocaciones y hacen compi'ender la necesidad de un estudio 
detallado. 

Menos difícil es el estudio de las capas sedimentarias que 
están depositadas en discordancia encima de las rocas cristali- 
nas que en todas partes forman el zócalo. 

Distingo en este sistema sedimentario tres pisos: 
1" Piso supcrioi' ((Calcíii'co negro». 
2" Piso intermediario «Cuarzita». 

3" Piso inferior «Dolomita», de lo que resulta que la do- 
lomita forma la capa mas baja inmediata á las rocas cristalinas. 

Dejaré á parte todos los detalles del piso inferior que Valentín 
estudió muy minuciosamente C), solamente diré que puede con- 
firmarse en todo la opinión de este autor de que la dolomita 
no forma atol de madreporas alrededor de la cuarzita sino 
que forma una verdadera capa debajo de la cuarzita. Esta do- 
lomita se encuentra solamente en la Siei-ra Baya de Olavarria 
y parece ((uc el conglomerado y la arenisca de la Sierra do 
la Ventana C) cori'esponden á la edad de esta dolomita. 

Creo con Valentín, que la dolomita forma una capa lenticular 
(jue aumenta en espesor con rumbo al Oeste y se adelgaza en 
dirección contraria. 

Podria creerse que la esteatita de La Sierra de La Tinta es 
el c(|uilaventc geológico {') de la dolomita, sin oml.)argo ci'co mas 



O I., c, pag. 7. 

(') Cf. Valentín: L. c, pag. 10. 

O R. Hauthal: La Sierra de la Ventana «llevista del Museo de La 
Plata, tomo III, png. O y siguiente. 
(■") Valentín: L. c, pag. 11. 



convenioalc alrihuii' oslas capas estealílicos al piso iiiteniiediarií^ 
es dccii- á la cuar/ila por las razones siguientes: 

Enconti'é estas capas talcosas en distintas parles de la Sierra 
de La 'J'inla, pero siempre en forma lenticular, lía La 'J'inla no 
se pudo descubrir en todas partes si debajo de la esteatita hay 
roca cristalina ó cuarzita, pero las observaciones hechas en 
algunos parajes hacen pi'obable que es la cuarzita, que forma 
siempre el suelo como el techo de las capas talcosas. 

Mas al liste, en las Sierras de Balcarce (Cerro Paulino, 
Siei'ra Lai'ga, etc.) y cerca de Mar del Plata, observé la misma 
capa talcosa aun mas delgada que aquí; forma evidentemente 
capas lenticulares en la cuarzita; de lo que se deduce la rela- 
ción que hay con la cuarzita de la Ventana, donde hay también 
capas talcosas lenticulares O. 

No pude visitar las sierras entre la Sierra Larga de Balcar- 
ce y de La Tinta, donde Heusser y Claraz señalaron la misma 
capa de esteatita de la Sierra Ramírez O, pero es indudable 
que es la misma que la que he estudiado. 

Lo que da importancia á estas capas talcosas, es que for: 
man siempre un horizonte muy bien cai-actcrizado en la parlo 
inferior do la cuarzita y el actual nivel diferente (en Mar d(!l 
Plata está en el nivel del mar, mientras que en Balcarce tiene 
200 á 300 metros de altitud) demuesti-a que grandes dislocacio- 
nes han hundido partes de estas sierras, y éstas sirven per- 
fectamente para darse cuenta de la arquitectura geológica de 
estos parajes. 

Es también importante el hecho que estas capas talcosas 
van. siempre acompañadas de una arenisca muy buena, de 
grano fino, de un color mas ó menos gris-blanco, cuyo cimiento 
un poco talcoso la liace muy útil para construcciones (sillería). 

Hasta ahora no he encontrado esta arenisca en ca|)a do 
mas de 50 li 00 centímetros, pero como forma lentes, es muy 
probable (|uo este espesor aiunento hasta 1 mcli'o ó 1 in. 50 ú 
(|uo alcanzan las capas en las sierras alrededor do la Ramírez. 

La i)arte superior de la cuarzita es muy dura, pero en partes 
se pone más blanda, condición (|ue permite trabajarla y utilizarla 
para empedrados (Sierra San Agustín cerca de Balcarce). 

Tengo que recordar (|ue esta roca es idéntica ú la cuai'zila, 
que forma la cresta alta de la Sierra de la Ventana O. 



(') IIauth.'vl: 1. c, pag. 8. 

(-') IIioussKit y Ci.AUAz: 1. c, pug. 15. 

(") lÍAUTiiAí,, Steri-a de la Venlana, pag. 7. 



— 489 — 

Arcilja de la cuarzitn sigue como piso inmediato el calcáreo 
negro y chocolate. Se encuentra solamente en la Siei'ra Baya 
<le Olovarria y al Este de la Siei'ra de La Tinta. Las no- 
ticias que éste se encuentra también cerca de Balcarce no son 
exactas. 

Terminaré los apuntes sobre esta formación tan interesante 
í\gregando c|ue tuve la suerte de enconti'ar en ella fósiles, que 
|)or mucho tiempo se habían buscado inútilmente. 

Doy aquí una descripción sumaria: 

Es un pedazo de unos 20 centímetros de largo y unos 1,5 
de ancho, de la parte inferior de la cuarzita, un |ioco mas arriba 
dol horizonte do las lentes talcosas areniscas (liímiiia III). 

Los restos de los f(')silcs aparecen como rodados do 1 á 2 
í-entímeti'os de ancho, con corte re(]ondo un poco ovalado (véase 
la lámina). 

Tienen formas como de costillas y algunos con estrias lon- 
gitudinales, pero es evidente que no tenian cascara; eran blan- 
das, porque se lian colocado las unas sobre las otras, las de 
arriba se han hundido completamente en las de abajo sin pro- 
ducir roturas. 

La forma exterior es muy parecida al Palacoplnjcns Ikrrr- 
Icyensis Jiillings (') pero los ornamentos las distinguen bastante 
de ellos. 

No sé si ya se conoce otro fósil análogo y por falta de lito- 
i'atura no lo pongo nombre. 

Recuerdo (|ue en otras partes, como en Mar del Plata y 
Sierra Chata de Balcarce, enconti'é en el mismo horizonte rastros 
del mismo fósil. 

Este hallazgo demuestra que la cuai'zila con las otras capas 
tiene una edad mas reciente de lo que hasta hoy se ha creído 
y todo hace suponer la prolxibilidad de (¡ue pertenezca á la for- 
mación cambriana. 

La l>latn, Diciembre de 180G. 

R. Hautiial. 



{') Le/haca geognoslica, tomo I, tab. 2, p.'ig. 1. 



la Pror, Bunios Aires.— Lára, 11, 




TALLERES DEL MUSEO 



(BALCARCE) 



Rcv. del Musco de La Piala Tomo Vil. 



lií lí Proí. kiMS Aitfs. lira. |1, 




EL ÚLTIMO CERRO DE LA SIERRA « CLNCO CERROS DE PEÑA» (BALCARCE) 



Rey.(k'l.feo(leL(iPlata,_l 







,(lelisci)(li:L!iMíi — 1 



ogía ilt! la Proí, Buenos Aires.— lám, lll. 



-^.r^^%T^ ^¿^ 




■OSl 



SIL ENCONTRADO EN LA Cl AR/.ITA 



CERCA DE BALCARCE 



TALLEHEi OEU MUSEO 



índice 

DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN EL TOMO VH 



AnAlisis Químicos del Laboratorio del Museo de La Plata, por don Federico 

Schickendantz, Químico del Museo i 

Examen TopogrAfico y Geológico de los departamentos de San CArlos^ San Ra- 
fael Y Villa Beltran, Provincia de Mendoza, {distritos carboníferos, etc.)-- >3 

Informe TopogrAfico del Ingeniero Sr. Gunardo Langc. Gcfc de la Sección Topográ- 
fica del Musco de La Plata ^^ 

Notas sonnr algunas onsEnvACioNKS geológicas en la Provincia de Mendoza, por 
Rodolfo Ilauthat, Encargado de la Sección Geológica y Mineralógica del Musco 
de La Plata 6g 

Informe sobre una excursión efectuada en la Provincia de San Luis ( Repú- 
blica Argentina), en los meses de Setiembre y Octubre de 1894, por el 
I)r. Juan Valentín 07 

SORRE LA EDAD DE ALGUNAS FORMACIONES CARBONÍFERAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA, 

por Guillermo Bodenbcndcr 129- 

Reptiles y Batracios de la Sierra de la Ventana (Provincia de Buenos Aires), 

por Julio Koslowsky, naturalista viajero del Museo de La Plata 149 

Nota sobre la industria de la pesca en la Provincia de Rueños Aires, por el 

l)r. Fernando Lahillc, Encargado de la Sección Zoológica 167 

Primera ascensión al Nevado Colorado de Famatina (6i5o m.). Provincia de La 

Rioja, por Rodolfo líauthal. Encargado de la Sección Geológica y Mineralógica 169- 

Rapport prélihinaire sur une excursión botanique dans la Sierra de la Ventana, 

por Nicolás Alboff , Conservador de la Sección Botan ica i 8 t 

Arte y Vocabulario de la Lengua Toba, por el Padre Alonso Barcena S. J. (Ma- 
nuscrito en la Biblioteca del General Mitre), con un Lexicón toba-castellano y 
otras piezas, por Samuel A. Lafonc Qucvcdo, M. A 189 

Sur quelques points d'Ostéologie Etunique imparfaitemf.nt connus, por el doc- 
tor Hermán Ten Kate, Encargado de la Sección Antropológica de! Musco de 
La Plata 2 O 3 

CoNTRinuTiONS A LA Flore DE LA Terre DE Feu. — I. Obscrvations sur la végétation 
du Cana! de Bcagle, por Nicolás Alboff, Encargado de la Sección de Botánica 
del Museo de La Plata ( con 4 láminas ) 277 



Al.TIMETItÍA llAROMÉTRICA É IIIPSO.MÉTRICA, pOr Guiia] 

cion Topográfica del Musco de La Plata 



ngc, Encargado de la Scc- 



luiHUTioNs A LA Fi.ouE DE 1 A Terre DE Feu — fBC^pumération des plantes du 
Canal de Bcaglc ct de quclqucs aulrcs endroils ^f^^íí Terre de Fcu, por los 
doctores N. AlbolY y Fr. Kuriz (con 8 láminas* 



Mktodo de E. Jai>i;hin i-aka medición de iiases, por J 
Musco lie La IMala 

\'AlllAllIl ITÉ V.r AlltNlTÉS DU MüNO(>IlOUA DaUWINI, pOf 1' 

ciña y en ciencias naturales, Fncargado de la S 
de La Plata i con 4 láminas y varios gráficos) 



Waag, Topógrafo del 



He, doctor en mcdi- 
Zoolúgica del Musco 



SOÜRE AI-GUNOS REPTILES DE PATAGONIA Y OTRAS REGIONES ARGE:^fflkAS, pOr Julio K.OS- 

lowsky, naturalista viajero del Musco de La IMaia 



Las Vahiaciones periódicas de los Ventisqueros, por F, A. Í^Htel, traducido de 
la <-. Ucvue SciciUilíque » , París, 5 de Octubre de 1896, pa^ la «Revista del 
Musco de La Plata» 

i'ONTUIllUCION AL ESTUDIO DE LA OeOLOGÍA DE LA pROVINCÍA DE ^UENOS AlHES. 

— L Las Sierras entre Cabo Corrientes é Hinojo, por RodoH'o^Iauthal, En- 
cargado de la Sección Geológica del Musco de La Plata... 




^03 



4^5 



45. 




^ 



Las I:imir is correspondientes á «Reptiles y Batracios de la Sierra de la Ventana y 
se incluí n en la entrega del tomo VIII. 



La coiTespondoicia ¡-clalii'a at Mi:si;o m-: La I'laia 
)• sus Anam';s y Kiaista, debe ser diii^uia á 



KRANCISCO R. IvIORENO, 

DIRECTOR DEL MUSEO DE LA PLATA 

Provincia de Biwno'i Aircs—Fiopúblicn Argentina 



La e())-rcsp<)i:dai!ce relal¡¡>e nn Aíusí:k uic I.a I'i.aia 
aiusi qii'úiíx Annai.)':s el á la Ki:vi!i' de eel élaldis- 
semeul, dein-a elre adressée á 

DIRECTEUR DU IIUSÉE Di; LA 1-l.ATA 

FravincG de Buenos Aires— RcpubUijue Argentiue 



''' 13»' 4 87 ^' 



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Austin 1996